Violetta, paredón y después

El producto de Disney Channel analizado desde una mirada de la comunicación y la educación.

Diego Nuñez de la Rosa Puerto Madryn
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Si viviésemos frente al mar, sería mucho más inteligente enseñar a nuestros hijos a nadar que construir un muro que les impidiere acceder a él. Esta reveladora idea sintetiza nuestra reflexión hecha al calor de las canciones de Violetta, en el cierre de su gira mundial a principios de Marzo de 2014 en el Estadio Luna Park de Buenos Aires, y pertenece a Roxana Morduchowicz, quien tuvo a cargo el Programa Escuela y Medios, primero en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y luego en el Ministerio de Educación de la Nación.

La invitación al recital para quien suscribe se cursó como fruto de una travesía que, como las de tantos padres y madres, fue realizada para satisfacer el deseo de una mini fan, de asistir al ritual y cantar en vivo las canciones de su ídola. Así, un primo oriundo de Paysandú, Uruguay, teniendo que cumplirle una promesa a su hija de cinco años, nos propone ser parte de la caravana «violettera» que, solo en Buenos Aires, colmó 10 funciones en 5 días, culminando una gira que recorrió 27 ciudades en 12 países de Latinoamérica, Europa y Asía. Allí fuimos, dos varones adultos con currículo en recitales de los Redonditos de Ricota y los Rolling Stones, a compartir con una pequeña, de una ciudad pequeña, de un país pequeño, un fenómeno que es producto de un gigante de la cultura de masas globalizada: Disney. Dos horas de intenso show sirvieron para conocer en vivo y en directo los pilares sobre los que se sostiene este fenómeno, tanto como para descubrir su talón de Aquiles.

Violetta es una serie infanto-juvenil relativamente nueva. Lleva tan solo dos temporadas emitiéndose en Disney Channel, con recaudaciones magistrales para la empresa de Mickey Mouse. Es un producto que ha sido muy bien recibido en las culturas recientemente globalizadas de los llamados países emergentes, dado que Violetta fue pensada para la periferia. Lejos de lo que representaba Hanna Montana en su momento, Violetta tiene una imagen de chica no-norteamericana. Si la blonda Miley Cyrus de pequeña se «lookeaba» con sombreros texanos y animal print, Martina Stoessel, la actriz argentina que encarna al personaje en cuestión, podría ser tranquilamente, por aspecto y actitud, colombiana, mexicana, uruguaya, francesa, italiana, de Israel o de Rusia.

Y de la pantalla a las góndolas, el fenómeno Violetta se ha desplegado en un surtido de los más diversos productos de consumo apuntados a las pequeñas shoppers: vinchas, cuadernos, lapiceras, mochilas, indumentaria, ¡los discos, claro!, hasta llegar a los recitales, que han sido pensados a lo grande con un despliegue de pantallas LED, fuegos artificiales, columpios que hacen volar a la protagonista sobre su público asombrado, y coreografías: efectos de sentido todos, que buscan generar momentos memorables en las niñas.

Pero, mas allá del análisis del negocio que representa Violetta, tanto para Disney como para toda la larga cadena de beneficiarios —que finaliza en el vendedor ambulante que ofrece las banderas y vinchas a la salida de los shows—, está la preocupación de algunos padres y madres de sentir que un producto de la industria cultural los deja sin estrategias posibles frente a la intromisión del mercado en la vida e imaginario de las niñas. Ellas lo quieren todo de ella, quieren ser ella y lo quieren ya. Padres y madres quedan así sin recursos argumentales para negociar esta pasión, para promover otros consumos, y ni hablar de intentar prohibir. No hay muro posible que detenga la ola de Violetta retomando la figura inicial.

Los cuestionamientos más fuertes hechos por los adultos involucrados en la fiebre de estas damitas son:

  • La incentivación a una temprana sexualidad. Las pequeñas seguidoras (estamos hablando de niñas de cuatro años por ejemplo) fantasean romances con los dos galanes que flirtean con Violetta en la tira.

  • Por otra parte, quieren todo el merchandising que sea posible, o se han aprendido al dedillo todas y cada una de las canciones, y las cantan con pasión durante el recital, en un trance de caras serias que no se termina de adivinar si son de éxtasis o de aburrimiento.

Aburrimiento: he allí la idea de estas líneas, las conclusiones y la posibilidad de huir de las lógicas imperantes halladas cual Jonases dentro de la ballena. Estas pequeñas, a su temprana edad y corta experiencia de vida capitalista, están, como también los están sus padres y madres, aburridas del entretenimiento. Por eso, a pesar de que un megashow como el de Violetta se les presente como trascendental en sus vidas, ellas saben bien que fue uno más de otros diez recitales en los que su ídola ha dicho lo mismo exactamente en el mismo minuto: «Ustedes son un público maravilloso». Saben que todo estaba guionado y que las coreografias que bailó el staff de la serie volverán a ser bailadas con idéntica energía dos horas después en la función de las 18:00 hs. También saben que el placer que les produce tener el vestido de Violetta en el que el algún padre gastó sus últimos billetes, es tan efímero que al rato estarán necesitando algo más «Violetta» aún.

Calma padres, calma madres. No hay mensaje de la industria del entretenimiento, por más espectacular y repetitivo que sea, que se pueda equiparar a lo que realmente comunica. Ninguna niña vivirá la experiencia Violetta como importante en su vida si no tiene el acompañamiento de su mamá o papá, ya sea acompañando o cuestionando, desde el amor y el dialogo. Muchas mujeres recuerdan sus boberias por Menudo o Tremendo, pero más recuerdan qué decían sus familias respecto al fanatismo por esas iniciáticas idolatrías.

Desde lo que de frankfurtiano nos queda, creemos que no debemos dejar de estar alertas ante lo que se construye como industria cultural; concepto que ahora se utiliza con un sentido acrítico y desarrollista, de donde se prefiguran los consumos de mensajes que otros piensan para nosotros y nuestros chicos: estereotipos, gustos estéticos, identidades e ideologías.

Pero no somos apocalípticos y creemos que la comunicación es mucho más que la incitación de jovencitas al consumo desmedido. La experiencia de comunicarse es tan rica y compleja que siempre deberemos pensarla en el contexto de otras experiencias vitales que trascienden a los medios masivos de comunicación. Así y todo, las palabras del uruguayo Mario Benedetti nos sirven de conjuro:

«De los medios de comunicación en este mundo tan codificado con Internet y otras navegaciones, yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto».

Editor: Omar Perea Formosa
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Diego Nuñez de la Rosa

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Pier Alessi
Aug 2015

Pienso que una cosa es la fantasía infantil y otra es la transmisión de ideas destructivas como la banalización de las relaciones humanas al mostrar ante la niñez, preadolecencia y adolecencia estereotipos del amor que no son los más apropiados distorsionando la noción de pareja, a veces lo del consumo pasa a ser lo de menos ante el bombardeo de mensajes no acordes con los principios morales, ok no es pornografía, no es violencia pero si incita a las relaciones precoces y evadir la atención a cosas verdaderamente educativas.

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Jean-Louis Laylle
Jul 2015

Hablar de Disney es hablar de una mega empresa yanki que durante décadas ha inyectado de a poco el veneno del CONSUMISMO y enajenado las mentes de niños y jovenes por medio de sus edulcorados y chabacanos monigotes y de sus actores ridiculos. Imponiendo así a otras culturas, el objetivo tan amado por el creador del emporio Walt Disney: el American Way Of Life.

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Gabi Lubiano
Jul 2014

Creo que podés decidir sobre lo que consumen tus hijos. Por ejemplo, cuando tenga hijos no pienso hablarle de papá noel, mentira yanqui en donde no hay similitudes con nuestro territorio, ¿donde hay nieve y pinos en diciembre? Los padres deciden qué consumen sus hijos, qué transmiten y que reproducen de esa industria cultural, qué mejor que tu hijo no repita el consumismo capitalista, pronto va a encontrar amigos con los cuales compartir cosas mucho más enriquecedoras.

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Jean-Louis Laylle
Jul 2015

Estoy 100% de acuerdo con usted Gabi.

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Diego Nuñez de la Rosa
Jul 2014

Nos sentimos ampliamente satisfechos por el debate generado a partir de nuestras lineas. A raíz de algunos planteos y críticas respecto a una definición mas ideológica queriamos recomendar la lectura de "Consumidores y ciudadanos" de Nestor Garcia Canclini que es para nosotros una apasionante guía para pensar el consumo, los mercados simbólicos y la Industria Cultural desde una perspectiva crítica y latinoamericana. Gracias.

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Joan Betancur Ibagón
Jul 2014

Como publicsta sin hijos solo puedo decir algo:

Disney y educación, no pueden ir juntos..

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Mario González
Aug 2014

No puedo estar más de acuerdo. Un abrazo.

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Jesus Gaytan
Jul 2014

Veamos... creo que no decides...

¿O es industria cultural o industria del entretenimiento?

No tengo dudas, esto es industria del entretenimiento, no le puedes pedir peras al olmo.

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Anabel Rostan
Jul 2014

yo lo veo como industria cultural, destinado a un público determinado - masificado que imita el producto que consume.

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Jesus Gaytan
Jul 2014

Sería cultural si no obtuviera ganancias... sobre todo por parte de un particular.

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Anabel Rostan
Jul 2014

La industria cultural es en sí misma la cultura como mercancía, es el conjunto de empresas e instituciones cuya principal actividad económica es la producción de cultura con fines lucrativos. En el sistema de producción cultural pueden considerarse: la televisión, la radio, los diarios y revistas, industrias cinematográficas, discográficas, las editoriales, compañías de teatro o danza, las distribuidoras, creando mecanismos para aumentar el consumo de sus productos.

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Jesus Gaytan
Jul 2014

No Anabel... el concepto de industria cultural ve a los bienes culturales como un artículo de consumo masivo y por ende, susceptible de ser producido masivamente, no a la cultura en si. Sin embargo, creo que también yo ya estoy rebasado con este concepto, en todo caso, hoy se le conoce como industria creativa.

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Diego Nuñez de la Rosa
Jul 2014

Estimado Jesus. Tomamos el concepto Industria Cultural desde los teóricos de la Escuela de Frankfurt. Por ende un producto como Violetta es para nosotros pensado como una mercancia más como bien dice Anabel. Como quien fabrica lapices, para nosotros Disney fabrica ídolas pop en una linea de montaje cargada de elementos simbólicos. Es motivo de nuestra nota debatir acerca de cómo y quién consume esa mercancia. Para nosotros la industria del entretenimiento es un gran e importante componente de la industria cultural porque actuan bajo la misma lógica: mercantilizar la cultura y vendernosla.

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Josh Das Kaff
Aug 2014

cómo nos entretenemos? por qué no todos nos entrenemos de la misma forma? cuáles son los parametros del entretenimiento? se pueden modificar, crear?... si siguen las preguntas (con sus respectivas respuestas) se llega relativamente fácil al tema ideología, y en la ideología, la cultura es su sistema operativo... quién domina la cultura, domina la ideología, la ideología domina al hombre, y el hombre a su dinero... círculo cerrado. Hoy nada es tan ingénuo, la industria del entretenimiento necesita ser una necesidad (y no solo para vender, es necesario distraer...)

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Marina Gutierrez
Jul 2014

ah! y cuando un niño que trabaja gana y/o hace ganar millones ¿deja de ser trabajo infantil?

no seamos hipócritas al momento de tratar determinados temas pasándolos por el tamiz del marketing, la publicidad o la "comunicación".

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David Alvarez
Jul 2014

Disney, un tema tan trillado, prejuzgado y cliché ya. El cuento del capitalismo hasta el hartazgo. Solo basta ver y escuchar bien para saber a que apuntan más allá de los millones de dolares y del imperio. El mensaje: No importa lo que digan (esto incluye a tus padres) hace lo tuyo o "seguí a tu corazón" diciéndolo en un tono más Disney; eso encierra miles de cosas. Por supuesto si vemos el asunto muy por arriba no nos vamos a dar cuenta de este mensaje. Me percate de esto hace poco viendo y escuchando Disney (tengo un hermano de 8) con ojos y oídos más de adulto.

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Diego Nuñez de la Rosa
Jul 2014

Coincidimos contigo David. Hay una intencionalidad manifiesta en los productos Disney de construir un estereotipo de niño/niña y sobre todo de educar fuertemente hacia el consumo. El tema es que puede no gustarnos el agua de nuestra pecera pero hasta no saltar a otra o cambiarla tendremos que encontrar estrategias para ser siempre concientes y críticos del agua turbia en la que nadamos. Para eso nos parece que analizar el consumo y procesarlo con los chicos durante o luego de un recital de Violetta es de mayor provecho que prohibirlo con fines de protección y barrera a mensajes espúrios.

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Marina Gutierrez
Jul 2014

Diego ¿sos un padre sin estrategias para apagar la tele? Con razón tu hija te llevó a ver a Violetta! Tengo hijos varones (2 y 4 años), y no los dejo ver programas con violencia explícita (ni siquiera aquellos supuestamente para niños) ni programas que los eroticen a tan temprana edad. Son niños y hay muchas cosas sobre las que aun no pueden ni deben decidir. El problema es que quizá vos estés tan inmerso en el mundo consumista que, si no podés evitar que te avasalle a vos, menos podrás hacerlo con tu hijos. Apagá la tele y el celular y fijate qué podés inventar para divertirte. Suerte!

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Graciela Iungman
Jul 2014

Me parece que no se trata de eso ,tu respuesta a Diego no tiene mucho que ver con lo planteado en el articulo(excelente articulo )para hacernos reflexionar cual es la postura que como adultos debemos tener. Releí el articulo ya que trabajo para algunos clientes en marketing para niños y trato de ser responsable en el manejo del mismo .llegar al niño como consumidor y al adulto como comprador requiere ser respetuoso en el mensaje.

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Marina Gutierrez
Jul 2014

con todo lo que se puede hacer por y con los chicos, trabajar para llegar al niño como consumidor es por lo menos triste. pero cada uno trabaja de lo que puede. por eso hago mis mayores esfuerzos en que mis hijos no miren canales con publicidades, para preservarlos de quienes conciben a las personas como meros consumidores. y sí se puede apagar la tele y salir a dar una vuelta a la manzana con los chicos juntando hojas y saltando charcos, y te juro que se divierten muchísimo!

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Graciela Iungman
Jul 2014

Hola Marina,lamento que un tema tan interesante se dispare de esta forma descalificando a quienes trabajamos en un nicho de mercado cada vez mas amplio como es el marketing infantil te aseguro que de triste no tiene nada ,al contrario te alegra te divierte te obliga a ser cada vez mas creativa , respetuosa con el destinatario del mensaje.

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Marina Gutierrez
Jul 2014

gracias, pero no voy a depositar a mis hijos en tu nicho lleno de sonrisas falsas y chucherías mal impresas.

insisto: en mi nido el control (remoto) lo manejamos los adultos.

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Diego Nuñez de la Rosa
Jul 2014

Estimada Marina, la figura que abre nuestra nota del oceano y el muro creemos que contempla algunas de las críticas que nos has hecho. En charlas con amigos padres y amigas madres caimos en la cuenta de que a pesar de que uno pueda proponerle a los chicos que vean, lean o escuchen materiales con valores, no comerciales o que fomenten cierta autonomía en ellos, Violetta seguira filtrandose, porque uno no puede aislarse de la maquinaria del consumo y la industria del entretenimiento. A vos te sirve tener el control (remoto), otros sienten que no pueden y otros ni se lo cuestionan.Viva el debate!

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Patricio Gauna
Aug 2014

El "apagar la tele", termina siendo una decisión en la formación del niño en un ámbito que no es la totalidad de la influencia que tiene la comunicación sobre el. Por lo tanto no me parece que lo bloquee como consumidor, más allá de moldearlo a futuro para que tenga otro perfil de consumidor o no. Por esos me parece más interesante la crítica hacia la "ética" social de la comunicación, que es el factor determinante, más allá de las decisiones individuales que podamos tomar.

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Juan Olivos
Jul 2014

Lo que vende Disney para mi es una falsa ilusión de valores en un mundo perfecto, una especie de sueño américano (que en violeta es traducido a latinoamérciano), pero en el fondo es una detallado engranaje de merchandising que ya llevan trabajando y ampliando durante años, empezó con los mickeys originales y se ha expandíose a Violetta y Phinneas y Ferb, Hanna Montana, etc. Cada uno con su público.

Yo a mi hijo no le permito que se meta en esa "burbuja" y que vea otras cosas y sobretodo no le permito que "huela" ni un poco de Violleta. Me parece una novela juvenil para niñas...

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Agustín Azuela
Jul 2014

Juan, el trabajo de Disney es vender no educar, ese es nuestro trabajo, si me permites un consejo, no vas a impedir a tus hijos ver todo lo que se ofrece, es mejor enseñar a tus hijos a elegir dándoles opciones y enseñándoles a buscar, a mi me funcionó, no es fácil pero resulta.

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Tannia Garrido
Jul 2014

Esa es la reflexión adecuada Agustín... Me llamó la atención leer porque la amiga de mi hijo es fanática de Violetta... Y claro, ya anda enamorada (8)... Pero, por más que busquemos la programación adecuada, lo correcto es acompañar a nuestros hijos a descifrar correctamente los estímulos del medio.

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Juan Olivos
Jul 2014

Hola! Me expresé mal pero no lo pude corregir.

No soy muy asiduo a que mi hijo (6) vea Violetta, pero como publicista que soy, obvio le patrocino que él vea muchos programas diferentes para que no se quede sólo con el mundo descafeinado y "tierno" que Disney ofrece en esas producciones; claro también escojo las que no sean demasiado vulgares y negativas para su edad. Hay programas como Gumball que tiene varias técnicas de animación e ilustración simultáneas, Kick con bueno diseño gráfico, etc.

Tannia y Agustín, agradezco su buena intención y tendré en cuenta algunos tópicos en ellas. Saludos.

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Tannia Garrido
Jul 2014

De las programaciones, a mi hijo también le gusta Gumball, pero la que más me agrada ver con él es "Hora de Aventura"... Ilustraciones correctas, con una trama ágil y realmente ridícula que encanta a cualquiera! Tocan distintas temáticas, pero en un tono infantil... Saludos!

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Sebastian Perez
Jul 2014

Estoy de acuerdo con Agustín acerca de enseñarles a elegir de lo que hay actualmente.

El mundo idílico que le creamos a nustros hijos, se empieza a caer al empezar a sociabilizar en la escuela y chocar "su mundo" con el mundo de los otros chicos.

La necesidad de consumo se potencia al comparar lo que tiene uno u otro compañero y la necesidad de no sentirse excluido, merecen nuestra atencion permanente y enseñarles a ser independientes de todo eso.

No estoy de acuerdo con que sean todos productos malos. Quiza Disney Junior este menos expuesto comercialmente, pero tiene lindos programas.

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23
José Joaquín Domínguez
Jul 2014

Diego, creo que eres muy indulgente con juzgando este producto.

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Diego Nuñez de la Rosa
Jul 2014

Estimado. Por algunos comentarios a nuestra nota parece que fueramos indulgentes con Violetta cuando en realidad somos muy críticos. Lo que buscamos plantear es que al ver desde dentro el fenómeno (yendo al recital) nos apareció una luz de esperanza respecto a que el mensaje de Disney por seriado, estereotipado y aburrido podrá ser rapidamente olvidado por las niñas. Todo dependerá del diálogo y las otras propuestas de los adultos. Gracias por tu llamado de atención. Saludos.

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Anabel Rostan
Jul 2014

El tema de las idolatrías es que cada vez está destinado a niñ@s más pequeñ@s y despliegan en todos los puntos posibles. Da pena ver algo vacío de contenido, todo el tiempo y en todos lados. Pero si, algo que vale es el diálogo de los padres. Cuando yo era preadolescente Cris Morena comenzó a armar falsos mundos felices y eran comunes notas en las que padres contaban que sentían la necesidad de contarles a los hijos que en realidad los orfanatos no son un castillo de los cuentos de hadas.

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Sebastian Perez
Jul 2014

No me parece mal el mundo idilico que le plantean a los mas chicos, como ser Dra Juguetes, Heroes de la Ciudad, La Colmena Feliz, Zou. El mensaje es distinto al de Violetta, al igual que los productos de Cris Morena que habla de una realidad geosocial casi discriminatoria. Nuestro contexto fue distinto. Este contexto para los mas chicos es tremendo, en lo que a informacion y presencia de los medios se refiere. Debemos acompañar y filtrar. Tambien es nuestro deber proponer, ayudarles a descubrir otras cosas, otras formas de entretenimiento, fomentar la lectura, el gusto por la musica, etc.

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Andres Pacheco
Jul 2014

la respuesta a todo esto está clara: apagar la televisión, o bien, no poner el canal Disney Channel que es una aberración para la educación infantil. Paka Paka es una buena opción; leerles cuentos y fábulas es otra opción; jugar a las aventuras y ver películas con verdadero contenido, es otra opción. Pero lo más fácil que les viene es poner Disney Channel, que lo único que logra es convertir un público infantil en un público de mercado, con referentes culturales que dejan mucho que desear, y con poca apertura mental...

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Graciela Iungman
Jul 2014

Por que no pensar tambien que las seguidoras del producto Violetta,no solo pertenecen a un mercado consumista sino tambien eligen divertirse, soñar y asistir a un espectáculo que estimula sus sentidos brinda una estética cuidada y crea una empatia como la que sienten quienes acuden a un recital de los Redonditos de Ricota. La apertura mental y los contenidos se encuentran en la diversidad tambien en Paka Paka,en los cuentos fabulas y la propia creatividad delos niños.

No limitemos apagando un televisor ante un canal como Disney Channel,

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Hector Safronchik
Jul 2014

Coincido con Andrés Pacheco, hay otras opciones, no muchas, donde además de los contenidos, no hay tandas que sólo ofrecen merchandising y juguetes! Acompañamiento a nuestros hij@s en todo momento, otra clave, aunque vayan a ver a Violetta!

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Ana Etérea
Jul 2014

No me parece muy sana, emocionalmente hablando, esa forma de divertirse y soñar. Te venden la felicidad envasada y todas las nenas quieren ser como violetta o que violetta "las siga" en twitter.

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Graciela Iungman
Jul 2014

Hola Ana,depende del acompañamiento de los adultos que le muestren la diferencia y la realidad,tampoco se les puede negar vivir una situación aislarlas cuando muchas de sus amigas y compañeras consumen el producto.Lo mismo ocurre con los superheroes y las princesas de Disney.Siempre lo importante es la guía del adulto responsable.

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4
Ariel Hernán
Jul 2014

Cuídalo de drogas, nunca lo reprimas...

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David Alvarez
Jul 2014

Disney, un tema tan trillado, prejuzgado y cliché ya. El cuento del capitalismo hasta el hartazgo. Solo basta ver y escuchar bien para saber a que apuntan más allá de los millones de dolares y del imperio. El mensaje: No importa lo que digan (esto incluye a tus padres) hace lo tuyo o "seguí a tu corazón" diciéndolo en un tono más Disney; eso encierra miles de cosas. Por supuesto si vemos el asunto muy por arriba no nos vamos a dar cuenta de este mensaje. Me percate de esto hace poco viendo y escuchando Disney (tengo un hermano de 8) con ojos y oídos más de adulto.

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Graciela Iungman
Jul 2014

Sumamente inteligente y aguda tu respuesta,gracias por la misma.Los niños de hoy tienen un conocimiento intuitivo muy poderoso que los preserva mas de lo que los adultos pensamos .

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Sebastian Perez
Jul 2014

Primero quiero decir que tengo dos hijos: nene de 10 y nena de 2. Ambos miran Disney XD, Disney Junior, Discovey Kids, etc. Tambien no nos olvidemos de Barney idolo de mi nene cuando era mas chico. El tema es, hablar con los chicos acerca de lo que ven, de lo que escuchan, no se trata de que la tele los críe. Nosotros los padres, somos responsables de encauzar esa catarata de informacion, a veces mas simple, a veces mas compleja, explicarles lo bueno y lo malo, y enseñarles a ser adultos independientes, que sepan elegir. No se trata de "prohibir todo lo que represente consumo", es absurdo.

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Maria Julián
Jul 2014

No nos olvidemos que muchos de los papas cuyos hijos hoy consumen productos como Violetta ,crecieron consumiendo exactamente el mismo tipo de programas.

Nada más natural les parecerá la actitud de sus hijos, Despacio pero seguro ,paso a paso nuestros mejores aliados los padres objetivo cumplido.

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Jonathan Ordoñez
Jul 2014

Yo opino que el acompañamiento es la mejor opción. Ciertamente no se debe exponer a los chicos a cualquier contenido indiscriminadamente, pero negarle compartir el mundo de los demás es contraproducente. Es comparable a un extranjero sin conocimiento del idioma local: no puede comunicarse bien. Y esa restricción en su socialización va a hacer su vida más hostil y solitaria en tanto no encuentre con quién comunicarse fuera de sus padres.

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María Eugenia Stramaná
Jul 2014

¡Muy bueno!

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Cl At
Jul 2014

Buenísimo.

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