¡¿Signos olvidados?!

«No lo encontré en el teclado», «escribí apurado», «queda más bonito así», «era un texto informal». No hay razón que justifique que, quienes nos dedicamos a la comunicación, no cultivemos el correcto uso del lenguaje escrito.

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Todo lo que comunicamos se transmite por medio de nuestra lengua, el código común que permite que un mensaje de un emisor llegue a un receptor con alguna remota posibilidad de que este último interprete lo que se quiso transmitir. Si la comunicación oral es difícil, la comunicación escrita es aún más complicada. Por eso, toda lengua cuenta con unas reglas de escritura muy claras y completas que hay que conocer para poder construir mensajes escritos eficaces.

Sea por no saber utilizar el teclado, por apuro, por copiar a otros idiomas o por pura rebeldía (¿de los publicistas y diseñadores?), hay generaciones enteras de hablantes de la lengua castellana que han olvidado la existencia de al menos dos signos fundamentales para su expresión escrita. Dos signos especiales que nos enseñaron en la escuela y que no existen en otras lenguas: los signos de apertura de interrogación (¿) y exclamación (¡).

Estos signos no son decorativos, sirven para facilitar la lectura de preguntas y exclamaciones largas que oralmente solo se expresan por variaciones de entonación. En otros idiomas estos signos no son necesarios debido a que su sintaxis no causa ambigüedad al ser leída. Por ejemplo, en inglés, para expresar una pregunta se invierte el sujeto (are you crazy?). Al leer las primeras palabras de la oración, ya se nota que se trata de una pregunta, incluso si se olvida colocar el signo de cierre.

En castellano «estás loco» transmite un sentido totalmente diferente que «¿estás loco?», aunque la construcción sea la misma. Los signos de interrogación y admiración cumplen un papel mucho más importante para la expresión en castellano que en inglés. En el caso de frases tan cortas como «¿estás loco?», podría decirse que la omisión del signo de apertura no modificaría el sentido y bastaría con el signo de cierre para que el lector detecte que se trata de una pregunta. Pero en la escritura castellana los signos de interrogación y exclamación son signos dobles que siempre deben utilizarse en pares, al igual que las comillas, los paréntesis y los corchetes. Esa es la regla de uso de estos signos en nuestra lengua.

¿Por qué no romper las reglas si a los diseñadores y a los publicistas nos encanta romper las reglas?

¿Por qué no escribimos de derecha a izquierda y de abajo hacia arriba? ¿Por qué no modificamos la estructura básica de las letras? ¿Por qué no invertimos el uso de las mayúsculas? ¿Por qué no indicamos los punto y aparte con puntos suspensivos? La respuesta es simple: porque las reglas están bien como están, porque son el resultado de un consenso que lleva siglos entre todos los que hablamos el castellano (la segunda lengua más hablada del mundo, como lengua materna).

Todo diseñador, comunicador, publicista, educador, relacionista público, toda persona que escriba debe tener muy presente el uso de estos signos fundamentales para la expresión escrita. Las indicaciones de la RAE sobre el uso de estos signos son muy claras y vale la pena recordarlas:

  • Los signos de apertura (¿ ¡) son característicos del español y no deben suprimirse por imitación de otras lenguas en las que únicamente se coloca el signo de cierre.
  • Los signos de interrogación y de exclamación se escriben pegados a la primera y la última palabra del período que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que los preceden o los siguen; pero si lo que sigue al signo de cierre es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos:
    Vamos a ver... ¡Caramba!, ¿son ya las tres?; se me ha hecho tardísimo.
  • Tras los signos de cierre puede colocarse cualquier signo de puntuación, salvo el punto. Lógicamente, cuando la interrogación o la exclamación terminan un enunciado y sus signos de cierre equivalen a un punto, la oración siguiente ha de comenzar con mayúscula:
    No he conseguido el trabajo. ¡Qué le vamos a hacer! Otra vez será.
  • Los signos de apertura (¿ ¡) se han de colocar justo donde empieza la pregunta o la exclamación, aunque no se corresponda con el inicio del enunciado; en ese caso, la interrogación o la exclamación se inician con minúscula:
    Por lo demás, ¿qué aspecto tenía tu hermano?
    Si encuentras trabajo, ¡qué celebración vamos a hacer!
  • Los vocativos y las construcciones u oraciones dependientes, cuando ocupan el primer lugar del enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación; pero si van al final, se consideran incluidos en ellas:
    Raquel, ¿sabes ya cuándo vendrás?
    ¿Sabes ya cuándo vendrás, Raquel?
  • Cuando se escriben seguidas varias preguntas o exclamaciones breves, se pueden considerar como oraciones independientes, o bien como partes de un único enunciado. En el primer caso, cada interrogación o exclamación se iniciará con mayúscula:
    ¿Quién era? ¿De dónde salió? ¿Te dijo qué quería?
    ¡Cállate! ¡No quiero volver a verte! ¡Márchate!

    En el segundo caso, las diversas preguntas o exclamaciones se separarán por coma o por punto y coma, y solo se iniciará con mayúscula la primera de ellas:
    Me abordó en la calle y me preguntó: ¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?, ¿cuándo naciste?
    ¡Qué enfadado estaba!; ¡cómo se puso!; ¡qué susto nos dio!

También nuestra escritura tiene previstos algunos usos especiales de los signos de interrogación y exclamación, entre los que figura una única excepción en la que se puede omitir el signo de apertura:

  • Los signos de cierre escritos entre paréntesis se utilizan para expresar duda (los de interrogación) o sorpresa (los de exclamación), no exentas, en la mayoría de los casos, de ironía:
    Tendría gracia (?) que hubiera perdido las llaves.
    Ha terminado los estudios con treinta años y está tan orgulloso (!).
  • Cuando el sentido de una oración es interrogativo y exclamativo a la vez, pueden combinarse ambos signos, abriendo con el de exclamación y cerrando con el de interrogación, o viceversa: ¡Cómo te has atrevido? / ¿Cómo te has atrevido!
    o, preferiblemente, abriendo y cerrando con los dos signos a la vez:
    ¿¡Qué estás diciendo!? / ¡¿Qué estás diciendo?!
  • En obras literarias es posible escribir dos o tres signos de exclamación para indicar mayor énfasis en la entonación exclamativa:
    ¡¡¡Traidor!!!

Como puede observarse, las posibilidades expresivas de estos signos, bien utilizados, son amplísimas. Prueba de ello es el hecho de que desde hace siglos los escritores se las han arreglado con tan poco para atraparnos, movilizarnos y emocionarnos con sus escritos, desde mucho antes de que se inventaran el comic, el cine, internet, el chat y los emoticones.

Aunque cada vez sea más común leer textos públicos en los que se omiten estos signos de apertura (anuncios publicitarios, artículos de revistas y diarios prestigiosos, carteles en la vía pública, opiniones en foros de debate, twitts de presidentes de países, etc.), lo mejor y lo único que podemos hacer al respecto, es dominar y utilizar correctamente estos y todos los signos de nuestra maravillosa y querida lengua castellana, principal pilar de nuestra cultura.

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Luciano Cassisi

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Ashley Nivelo
Hace 5 semanas

No podría estar más de acuerdo. El manejo total o correcto de los signos, tanto en el castellano como en cualquier otro idioma, es crucial para un comunicador, ya que de nosotros depende la efectividad con la que se transmita un mensaje, así como la imagen pública de quién representamos con este. No me imagino el terror y el estrés de cometer un error así en el ámbito laboral. (pero si la vergüenza, ya que he tenido mis momentos de «fama» por tildes en tareas de la U :c)

Bueno, los errores son humanos, pero para nosotros, por gracia o desgracia, ese tipo de errores son más como un pecado capital. No hay excusas, solo hay que seguir practicando y revisar al revés y al derecho nuestros trabajos, ya que, más vale prevenir que lamentar, ¿no?

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Fernanda Gutierrez Estrada
Hace 5 meses

¡¡¡Maravilloso!!! 🙌

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Miguel Angel Sorensen
Hace 5 meses

En todo de acuerdo. Las convenciones del lenguaje están para favorecer la comunicación, por lo que alterarlos arbitrariamente va en detrimento del propósito de comunicar.

Personalmente, me preocupa más el pésimo uso que se hace de las comas. Una o más comas mal colocadas pueden alterar completamente el sentido de una frase y provocar conflictos más o menos graves.

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0
Valeria Nicola
Hace 7 meses

Como estudiante de diseño gráfico, considero que para una buena comunicación, es clave el correcto uso del lenguaje. Tal como se menciona en el artículo, facilita la lectura y se evita cualquier tipo de ambigüedades o malinterpretaciones en el texto, y ese es uno de los parámetros que debemos tener presente al momento de diseñar. Los carteles, avisos, publicaciones en las redes sociales son vistos de forma casi instantánea. Es indispensable no olvidarnos de los signos que tiene el castellano.

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Valentina Bg
Hace 8 meses

Es interesante ver como el lenguaje, que realmente son solo formas abstractas tienen una potencia global magnífica. Su fuerza está porque nosotros como seres humanos le añadimos un valor. Tomamos decisiones de como deberían verse y escucharse pero no por ello debemos dejarlas como norma estrictamente irrompible. Creo que si mantenemos el sentido, la coherencia y se entiende lo que queremos decir. Si podríamos modificar un poco los textos.

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Maylady Orellana
Hace un año

Como una fanática de la lectura, los signos de puntuación siempre han sido claves para crear diferentes entonaciones. No obstante, también empecé a notar la ausencia de estos signos cuando empecé a estudiar diseño gráfico.

Muchos, al ver referentes, observamos un tratamiento similar en varias piezas gráficos que utilizan texto, la gran mayoría de estas en inglés.

Es fácil dejarse llevar por la tentación de ‘eliminar lo innecesario’ y olvidarse de estos signos. Sin embargo, creo que el reto para nosotros los de habla hispana, está en saber utilizarlos a nuestro favor.

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Retrato de Mario Sánchez
0
Mario Sánchez
Nov 2017

Es un artículo magnífico. Aun así, el término idóneo es "español" más que "castellano", si bien ambos son sinónimos pero uno tiene el reconocimiento internacional (espagnol, Spanisch, Spanish, etc.) y el otro no.

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0
Franco Pinedo Aurich
Mar 2017

Totalmente de acuerdo.

0
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0
Roger Generación X
Mar 2014

Excelente artículo. Y da gusto ver cómo muchas personas aún apostamos al correcto uso de la ortografía y el habla.

0
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2
Alejandro De Althaus
Dic 2013

Gracias por compartir tales reglas elementales y absolutamente necesarias ya sea para diseñador, redactor, etc. A pesar de esto, toda regla tiene su excepción, y considero que en este ámbito de reglas, es válido que el diseñador o redactor las utilicen de base pero para dar nuevos giros, hacer cosas inesperadas, es decir, que se juegue con las reglas establecidas para crear una nueva "versión" o perspectiva del asunto.

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