Los cuentos del diseño

No es necesario justificar los productos del diseño inventando teorías para que otorgarles valor.

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Los que tenemos hijos sabemos lo que es contar cuentos. Con más o menos habilidad, fuimos desgranado de nuestra imaginación o del recuerdo historias más o menos imaginativas. Tengo tres hijos y confieso que los personajes creados para el primero, volvían a la palestra con el segundo y claro, con la tercera. Pero en general eran siempre nuevas aventuras en países donde llegaban de la manera más imprevista. Por ejemplo, había una pareja de personajes que a mis chicos les causaba mucha gracia. Eran la Pulga Picheuta y el Piojo Abelardo. Estos eran solo pareja de viajes. Vivían en la misma casa pero, nada de sexo. Se encontraban, de repente en una maleta; todo se oscurecía y cuando la abrían, estaban en Paris. Y ahí, yo empezaba a desgranar el cuento. Creo que al final, me divertía más yo que ellos.

¿A qué viene este viejo recuerdo?

Es que vengo leyendo que el cuento se ha convertido en una especie de espectáculo, y que hay gente que se reúne con el «cuentacuentos» de moda, que ejerce su arte a un público de gente mayor. Adultos, ya no niños. Estuve en Buenos Aires en una reunión de este tipo con un filósofo, Santiago Kovadloff, en un bar-restaurante, donde había que reservar con tres semanas de anticipación. Un espectáculo tranquilo y muy bien llevado, hasta con dos músicos. Y volverán a preguntarse, ¿qué tiene que ver esto con el diseño o la arquitectura? Es que pareciera que este oficio de contar cuentos, se traslada a veces a la teoría con la que se justifica cualquier proyecto.

Vamos a ser francos. Cuando el producto es «por encargo», el 50% está resuelto. El objeto es necesario, está acotado por el cliente o por el fabricante, hasta casi tiene nombre y apellido, y tiene una función específica. Cuando el producto es resultado de una creación personal, de una idea que desarrollamos nosotros solos (o en equipo), es distinto. El producto es una idea que pensamos que podrá encajar dentro de las necesidades del mercado. Tendrá antecedentes de similaridad con otro, o será complementario, o totalmente inédito, pero es la concepción y desarrollo de una idea, hasta el final.

Y aquí aparece el cuento. Ese envase en el cual presentamos nuestra idea. Le agregamos de teoría para justificar las características del objeto, una vez que terminamos de diseñarlo. Buscamos referencias de diseñadores famosos, libros de teoría profunda de forma y figura, de tendencias, de utilización de materiales, de impacto ambiental, bla, bla, bla. Ahí se completa nuestra tarea. Entregamos el prototipo, con el cuento. Y esta historia razonada apoya, en general, todo aquello que nos gusta y no nos animamos a decir: «hice porque me gustó». Simplemente. Tiene más charme ponerle bibliografía.

Por donde sale el cuento

Cuando reconozcamos que realmente esta teorización viene a dar empaque, envoltorio y justificación catedrática a algo que sería mucho más fácil y sencillo de decir: —Amigos, me salió de la cabeza, del lápiz y del ordenador. Me gustó y pienso que funcionará muy bien. Si esto, no es así, por más justificación que te inventes, lo que creaste es un bodrioducto (es decir un «bodrio» de «producto») entonces no eres un diseñador. Tienes la profesión equivocada. Convéncete. Eres un «cuentacuentos».

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Fernando Weissmann

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Hace 11 meses

Seguido entro aquí a Foroalfa solamente para releer este artículo. Para mi gusto es el mejor que se ha escrito nunca. Refleja una verdad de a kilo aunque a muchos no les guste por razones obvias. Lo recomiendo sobretodo después de leer a Norberto Chávez, Joan Costa y a mi mismo.

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Daniel Silverman
May 2013

Nuestro trabajo se juzga por su eficacia a la hora de solucionar un problema. Supongo que nos ocurre lo mismo que a los chef. Al igual que un plato de cocina se juzga en la mesa, si nuestro diseño no funciona en condiciones normales de uso no habrá «cuentito» que lo haga funcionar. En el mejor de los casos, habremos hecho un adorno bonito.

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Rodolfo Álvarez
Jun 2012

Tu sinceridad amigo Fernando tira por tierra muchos libros, teorías, seminarios, coloquios y conferencias de más de un involucrado en la lides…y sabes cuales. Las fundamentaciones son eso fundas, para presentar lo que de salva parte surgen, mediante lápiz, servilleta o escalpelo.Luego de ver soluciones parecidas o similares viene el chispazo de la inspiración y se apoya semejante tropelía con la justificación del «toro enamorado de la luna» y sus consecuencias socio culturales. Vamos lo que se dice bien un discurso y brindis al sol para vender la moto…pero cuidado no lo digas en voz alta…

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Fernando Weissmann
May 2012

David: esto que preguntas, se responde de manera directa o indirecta. Ningun cliente tiene interés en saber el sustento teórico que lleva a tu propuesta. Le interesa si le gusta, si le «cae» bien, si responde a sus expectativas. Con eso se conforma. Ese sustento te puede servir a ti, como respaldo y poco más. Gracias por tu comentario!

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David Esteban Vargas Otálora
May 2012

De manera directa, porque su articulo me genero esa curiosidad y quiero hacer el ʼexperimentoʼ en alguna exposición de mi clase y quiero observar las reacciones que tiene esa respuesta. Fernando su respuesta me cae como anillo al dedo, gracias y le estaré comentando como me fue en mi experimento. Saludos!

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Retrato de David Esteban Vargas Otálora
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David Esteban Vargas Otálora
May 2012

Profesor Fernando tengo una pregunta: alguna vez cuando estaba presentando algún proyecto, usted como justificación de ésto ha dicho lo que expone al final de su articulo «Amigos, me salió de la cabeza, del lápiz y del ordenador. Me gustó y pienso que funcionará muy bien». Si fue así, que le contestaron? Gracias y saludos!

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Laura Grijalba Delgado
May 2012

Desde la experiencia que he tenido la cual no es tan larga como la tuya de diseñador, pero quisiera saber como hacer para que la argumentacion de esta innovacion no se vea fragil por el hecho de ser contada como un cuento por que puede que suene mas real y cercano pero el fondo y todo lo que hay detras de un diseño creeria que va mucho mas alla de un simple me gusto o creo que funcionara sin una justificacion y un discurso bien armado el cliente no va a creer en tu diseño.

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Ana María Aristizabal
Abr 2012

Fernando, seria maravillosos poder decir: desde mi punto de vista como diseñador, considero que esto es funcional, me gusta, y como yo lo diseñe creo y se que esta bien hecho! Yo soy estudiante de noveno semestre de diseño industrial y considero que esto no lo decimos o consideramos que no lo podemos decir porque lamentablemente así nos lo han enseñado, porque la educación en ocasiones es tan rígida que nuestras propias opiniones no son tan validas como una buena argumentación o conceptualización sobre un producto. ¿Algún día nuestra opinión como DISEÑADORES será más valiosa que los cuentos?

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Sebastian Urrea Suarez
Abr 2012

Creo que lo ideal sería que nuestros productos contaran nuestro cuento, sin necesidad de adornar y sobre-estimar nuestras creaciones, como cuando una madre habla de su hijo.

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Rodolfo Álvarez
Abr 2012

Estimado Fernando, ¿Como le vas a contar esto a la cantidad de estudiantes y recién egresados que están aquí?, es como decirle que los reyes son los padres…x favor además estás minando la razón de existencia de Foro Alfa que es dar sustento conceptual y teórico a lo que los viejos nos salía de la cabeza… (o de otros lados pares) Te llevas por delante años de profesorado universitario y clases magistrales, conferencias y la reputación de muchos seminaristas, conferencistas y festivales…sh! a verdad no se dice de golpe…tu razonamiento es peligroso y no conviene por menos antes serías subversivo.

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Fernando Weissmann
Abr 2012

No se si tu comentario es sarcástico, o lo tomas en serio. Si es la segunda sólo trato de desmitificar los vendedores de humo, que se escudan en justificaciones artificiales. Estimo en muy importante la creatividad real. Natural. La que sale del interior de cada cual, que nunca es pura porque está «contaminada» por la lectura y el análisis. Pero es la de cada cual. Lo apoyo con toda fuerza como diseñador y como docente. Un saludo cordial desde Barcelona.Enlace

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Juliana Chiriví Amaya
Abr 2012

Fernando, difiero contigo en que la justificación más valedera para explicar nuestro trabajo es «me gustó y pienso que funcionará muy bien» ya que para muchos profesores o clientes esto demuestra inseguridad y esperan ese «cuento» para convencerse de la calidad del producto. Creo más pertinente decir que es lo mínimo que debemos pensar durante el proceso de diseño y más aún, estar convencidos de los resultados para que nuestro espíritu crítico y discursivo (como bien mencionas en tu blog en el artículo «réquiem para una cosa y otra cosa») le devuelva el alma al producto y a nuestra profesión.

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David Esteban Vargas Otálora
Abr 2012

Apoyo la opinión de Juliana y lo que un dia hablaba con un compañero, todo diseño tiene un proceso, quizá no es el proceso más ortodoxo como lo menciona Jeff Conklin en su articulo Problemas Complejos y Complejidad Social (Enlace) en el cual menciona que el proceso de diseño no es por pasos, sino por problema-solución-problema1-solución1 etc. Demostrando que un diseño simplemente no surge de «algo que me gusto» sino de un trabajo. Aunque no niego con su opinión y como decía un profesor: a la hora de tomar una decisión, es dada por la INTUICIÓN.

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Óscar Elí Gutiérrez
Abr 2012

Creo que estan malinterpretando la esencia del artículo; es real la connotación que hace Fernando respecto a «los cuentos», y el verdadero proceso de desarrollo creativo-funcional, es decir, no es necesario un cuento falso o cocido al vapor solo para cumplir un requisito, o lo que es lo mismo, engañar con una sopa de sandeces al cliente {el cual regularmente no tiene idea de que le estas diciendo}; la vía más aproximada a lo correcto y a lo apropiado, es pensar y describir tu plan creativo antes de comenzar a bocetar tu trabajo,

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Fernando Weissmann
Abr 2012

¡Gracias por los comentarios!

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Juliana Chiriví Amaya
Abr 2012

Claro Oscar, no estoy objetando la postura de Fernando con respecto a que ese «cuento» rebuscado y falso es inapropiado, a lo que me refiero es que también puede ser muy arriesgado definir y justificar nuestro trabajo únicamente desde el argumento de la intuición y la subjetividad. Confiar y conocer tu trabajo es solo el primer paso para justificarlo de forma simple pero convincente para el cliente y para el usuario.

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Sebastian Urrea Suarez
Abr 2012

David y Juliana, estoy de acuerdo en que cada diseño debe tener su proceso, desde el diseñador con el objeto, pero creo que, no necesariamente se tiene que evidenciar toda la toma de decisiones ni referentes que se toman introspectivamente, creo que es muy escolar esta apreciación, creo que muchos objetos se pueden justificar por sí mismos, sin necesidad de un packaging mental.

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Retrato de Óscar Elí Gutiérrez
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Óscar Elí Gutiérrez
Abr 2012

En serio crees eso? Por sí mismo cada objeto se puede justificar por si mismo? Crees que estos argumentos pueden ser sostenible con un cliente que invertirá una suma fuerte de recursos para introducir una nueva marca en el mercado? Lejos de los cuentos de la intuición y las maquetas mentales existe el breefing, la investigación, el estudio de mercado y cientos mas de recursos que nos ayudarán a cerrar lo más posible el margen de error del posicionamiento y la aceptación de tu marca.

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21
Sebastian Urrea Suarez
Abr 2012

Es muy cierto; cuando me refería a que los objetos se pueden justificar solos en el mercado, obviamente el estudio previo, breefing, contrabreefing y la tomas de decisiones van un poco mas encaminadas al cliente primario, aunque creo igual que su punto de vista está un poco permeado hacia el diseño grafico, yo como diseñador industrial justifico un poco esta idea que recalco, los objetos pueden actuar por si mismos sin necesidad de un manual del cómo se diseño y como lo debe usar cuadriculadamente.

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Luis Jaime Lara Perea
May 2012

Cuando diseñas un objeto, estimado Sebastián, el fin del mismo debe ser su óptimo funcionamiento. Lo mismo sucede en el gráfico. Esto se consigue estudiando ergonomía y leyendo a Munari. Una silla debe ser y funcionar como silla, no podemos esperar que el cliente le encuentre otros usos. Pensar en estas libertades aleja al diseño de la función. Ese es el problema de nuestro ejercicio, somos solucionadores de necesidades.

Ahora bien, no hay que explicar el proceso ni inventar nada que no se vea a simple vista, pero es necesario argumentar nuestros productos de diseño.

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Óscar Elí Gutiérrez
May 2012

Claro Sebastian y Jaime, mi comentario final sería el siguiente. Hace algunos meses tuve un trabajo de desarrollo de identidad de una empresa de alimentos, mi resultado después de mi análisis y mi breefing fue conservar la identidad sobria, casera, sencilla y natural con la que el negocio se levanto en más de diez años, a tal punto de lograr ser una empresa altamente rentable. Tras mi anteproyecto la decisión del cliente fue rotundamente negativa, a pesar de mi justificación de que los clientes amaban la tradición del lugar y era lo necesario, el cliente optó por deleitar su ego.

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Marco Moncada
Abr 2012

El diseño debe defenderse sólo, sin justificaciones artificiales que marean. Pero al cliente y a nosotros nos conviene y disfrutamos de tener un breve relato del proceso y del resultado en lenguaje hablado o escrito. Es esta la parte de educación que de algún modo siempre hacemos o debemos hacer. Disfrutemos y ayudemos a otros a disfrutar el diseño.

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Óscar Elí Gutiérrez
Abr 2012

La justificación gráfica no debe ser posterior, sino previa, el objetivo de la justificación es decirle al cliente porque se hizo así y no de otra forma, no puedes justificar algo que no planeaste fuera a resultar así. Hay un libro muy interesante sobre el arte surrealista y abstracto que habla de este tema, de como los artistas del surrealismo se convirtieron en un foco de atención, precisamente por «sus cuentos» que a todos «deslumbraron» pues su trabajo era tan opaco atrás de esas justificaciones dignas de un Nobel.

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Jose Prudencio
Abr 2012

De acerdo, el Diseño es objetivo, al final de todo está la venta.

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Angela Zamudio
Abr 2012

JA! asi es, tal como en la universidad nos enseñan a ¡Justificar! el proyecto, a venderlo al cliente, creo que todos nos graduamos de cuentacuentos. Se que conozco mejores cuenteros que diseñadores...

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Elizabeth Chávez
Abr 2012

¿Saben? esto ya lo he vivido jajajajajaja! ... pero todos esos cuentos que a veces tengo que relatar con improvisación o sin ella, funcionan casi siempre... ¿o no?

Aunque también debemos aceptar que no cualquier profesional tiene esa habilidad única de improvisar y convencer. Esta habilidad fue tejida en nuestro cerebro de experiencias y vivencias gráficas éxitosas y a veces nefastas.

Si no cuento cuentos, poco podré impresionar...

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Pedro Enrique Ayala
Abr 2012

El problema de una justificación surgida de una metodología del diseño especifico se complica pues el proceso de «la caja negra» es difícil de definir con una retórica que verbalice ese proceso interno que da forma al diseño. No surge de una «iluminación» sino de un conjunto de experiencias que es difícil de explicar.

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Isaac Vicedo
Abr 2012

Como todo en la vida habrá quien cuente cuentos y habrá quien escriba nuevas historias, estará el que se estanque y estará el que avanza e innova. Sabemos sobradamente que la actitud humana es muy diversa por lo que su apreciación pluralista de los cuentos es fácil de argumentar pero no tanto de singularizar.

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Fernando Weissmann
Abr 2012

Isaac: TODOS hemos contado, estaremos contando o contaremos cuentos que avalen y apoyen nuestros diseños. Algunos ya no lo necesitamos; otros aún si. Pero en lo posible, CUENTOS... LOS MENOS!

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Isaac Vicedo
Abr 2012

Estoy contigo Fernando

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Fernando Weissmann
Abr 2012

Gracias Isaac! Enlace

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Carlos Maraver
Abr 2012

Realmente sabes de que estas hablando jajaja.

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Fernando Weissmann
Abr 2012

Carlos: Algunas experiencias de mis 42 años en este oficio están en el blog Enlace Saludos cordiales desde Barcelona.

A pesar de lo cual, sigo sorprendiéndome por algunos pedidos...

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Retrato de Carlos Maraver
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Carlos Maraver
Abr 2012

Mil gracias! seguire el blog! Saludos

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Fernando Weissmann
Abr 2012

Un abrazo y...a mandar!

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José Joaquín Domínguez
Abr 2012

Excelente tema, Fernando. Pero me gustaría que distinguiésemos entre «contar cuentos» y argumentar nuestras decisiones. Por un lado, es cierto que a veces nos engañamos a nosotros mismos -y al cliente- con argumentos tranposos. Pero no es menos cierto que es vital razonar nuestras decisiones de cara al cliente, especialmente cuando tal cliente no proviene de una cultura de diseño sólida. ¿Olvidas que existen clientes «autosuficientes» que en realidad confían más en su propio criterio que en el nuestro? A veces no se trata de contar cuentos, sino de ser pedagógico y transparente.

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Retrato de Fernando Weissmann
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Fernando Weissmann
Abr 2012

De los clientes y sus historias, podrás ver y reirte un poco en mi blog Enlace La experiencia de viejo diseñador, recopila a veces temas y experiencias tan desopilantes que no parecen ciertos. Los que escribí lo son. Lo juro. Un saludo cordial desde Barcelona.

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Retrato de José Joaquín Domínguez
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José Joaquín Domínguez
Abr 2012

Le he echado un vistazo y el enfoque parece divertido. Lo miraré a fondo. Tus artículos, parecen destilar un cierto «descremimiento» -sin ánimo de ofender-, muy apropiado viniendo de alguien con 42 años de profesión. También me gusta tu punto de vista un tanto «iconoclasta» (en el mejor sentido del término), puesto que yo mismo empleo mucha energía en luchar contra falsos mitos, la vanalización de casi todo, la superficialidad y la mediocridad, tanto en elo terreno profesional como fuera. Ojalá algún día pueda dejar de estar a la defensiva. Significará que nadie nos cuestiona o menosprecia.

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Fernando Weissmann
Abr 2012

No me ofendo. Qué va! Es simplemente lo que comentas. La iconoclastia y el endiosamiento. Cuando vine a España hace 23 años, me sorprendio el altar en que nos ponían (ya menos) a los arquitestos. En Argentina, éramos uno más en el cast de la obra. prácrticamente no teníamos privilegios. Acá sólo faltaba nos pongan la moqueta...Ojalá tambien eso tambien cambie! Saludos

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Agustín Azuela
Abr 2012

Me gusta tu texto, que importante es darse cuenta de cuando estas contando un cuento, creo que a los diseñadores viejos nos pasa mucho, un golpe de experiencia veces resuelve de un plumazo una bronca sencilla. La verdad mí eso me ha llevado a tratar de identificarlo y evitarlo. Te soy sincero.

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Fernando Weissmann
Abr 2012

Totalmente de acuerdo colega. Un saludo cordial!

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Ramón Patiño
Abr 2012

Un buen diseño no necesita prólogo, pero si de un buen oficio y una buena hechura, los artistas crean para sí a partir de sí mismos y lo comparten, los diseñadores siempre a partir de otros y para otros, aún cuando sea motu proprio. Si no es funcional ni es útil que caso tiene haberlo hecho por puro divertimento.

Las nuevas generaciones creen que el copy/paste fundamenta cualquier proyecto, pretenden justificar el «producto terminado» y no al revés: planeo, proyecto y concreto. Gavin Ambrose y Paul Harris en su libro TH¡NKING DESIGN proponen una retroalimentación final para completar el ciclo.

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Zulay Herrera
Abr 2012

Me alivio leer tu articulo Fernando. En mi universidad (y creería que en todas), generalmnte se nos pide realizar una investigación,un trabajo observativo, un llamado trabajo de campo en cual identificamos posibles caminos en los cuales podremos incursionar (sin perder un rumbo fijo) haciendo uso de nuestras habilidades creativas para satisfacer o mejorar situaciones que lo requieran.Debo decir que muchas veces el « salirse del rumbo» (generando propuestas totalmente sin antecedentes) hace exitoso un proyecto y no veo la necesidad de tener que argumentarlo desde otro punto distinto al propio

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Tanya Hernandez
Abr 2012

Yo aún soy estudiante, pero me ha pasado que hago un trabajo el cual me encanta pero me preguntan el porque de los colores o detalles así y la verdad es que muchas de las veces no sé como justificar mi trabajo, creo que ahora ya no me sentiré mal cuando esto pase.

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José Joaquín Domínguez
Abr 2012

Relativamente, Tanya. Puede que parte de tu trabajo responda a tu criteri subjetivo, difícil de arropar con principios teóricos... Incluso esa parte subjetiva puede y debe ser defendid, con pasión y sin disfrazarse de nada más. Creer en ello y expresarlo con behemencia también transmite al cliente. Pero los aspectos subjetivos de una solución creativa no deberían, en mi opinión, superar en número a los aspectos objetivos. Es una cuestión de credibilidad basada en hechos contrastrados, contra la arbitrariedad, capricho o casualidad. También se trata de defendernos de los «vendedores de aire».

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Elide Cecilia Piña Esparza
Abr 2012

Tienes razón, y pienso que cuando se cuentan cuentos es porque el trabajo tiene huecos que hay que rellenar... Alguna vez tuve unos clientes, les mostré el logotipo que hice para ellos, un bar-resto-café, la idea iba con el concepto bla bla, y me preguntaron que significaba algo que había en el logotipo y les dije simplemente « porque me gusta, se ve chido y va con el concepto», hicieron una cara de «no es suficiente»... pienso que por alguna razón esto de ha dado porque la gente necesita explicaciones, y no solo en cuestión a productos, obras, si no para todo, siempre queremos saber mas...

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Gabriel Meave
Abr 2012

¡Al fin alguien se atreve a desenmascarar a los cuenteros! Siempre que leo a teóricos del diseño siento que me quieren «hacer comulgar con rudas de molino», como decía mi abuela.

Totalmente de acuerdo, Fernando. Un buen diseño no necesita habladurías, y simplemente sale de la cabeza y del lápiz, si uno tiene la práctica y la vocación correcta. Tan simple como eso. Una cubetada de agua fresca frente a tantos «choros mareadores» como decimos en México. Felicitaciones.

(Además, me encantó lo del «bodrioducto», jajá.)

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Fernando Weissmann
Abr 2012

Gracias Gabriel! Debo confesar que a mis comienzos hacía veladas referencias a autores de prestigio... pero siempre intento hacer valer mis ideas sobre cualquiera otra propuesta. La elasticidad no debe ser (como la paciencia) eterna ni permanente. Se trata de un respeto a uno mismo, cosa que hay que enaltecer. Saludos! Enlace

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J. Leonel Salgado
Abr 2012

decir: «me salió de la cabeza, del lápiz y del ordenador. Me gustó y pienso que funcionará muy bien» es demasiado simplista para la cantidad de conocimientos, intentos y experiencia que hay detrás. Aunque tampoco comparto la necesidad de protagonismo o sobre valoración de algunos diseñadores. Hace poco resolví un problema, no presísamente de mi área, y me dijeron «orales que listo eres», a lo que respondí: -no soy listo, soy diseñador!. Porque esa idea que me salio de la cabeza el lápiz y el ordenador la resolví gracias a mi experiencia, no a mi genialidad. Buen tema para debatir un poco.

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Retrato de José Joaquín Domínguez
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José Joaquín Domínguez
Abr 2012

De acuerdo contigo, Leonel. Ya existen demasiados «vendedores de aire» en nuestra profesión y tipos que van de artistas. No creo que explicar los principios en los que está basado un determinado trabajo sea rebajarse, como me ha parecido entender de algunos de los comentarios. Tan solo tenemos que estar alerta para no dedicar más tiempo y esfuerzo al «corpus» teórico-argumental que a crear. Todo depende del cliente, de su grado de formación y de su confianza en nuestro trabajo.

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Retrato de Andrea Ruiz Angulo
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Andrea Ruiz Angulo
Abr 2012

Estoy de acuerdo con ustedes, pienso además que la teoría no sirve para justificar un diseño, sino que nos ayuda a entender mejor cómo pensamos los diseñadores para conseguir las soluciones que necesitamos, desde mi punto de vista, muchos teóricos del diseño reflexionan sobre el modo de hacer diseño para ayudarnos a entender nuestro quehacer , entonces poderlo explicar a nuestros cliente, paso a paso diciendo el porqué de todas nuestras decisiones, las cuales tienen una argumentación sólida real, nada de cuentos, sino simplemente nos valemos de forma práctica de las teorías sobre el diseño.

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Paola Pasapera
Abr 2012

Sin descartar una cosa por la otra. Es agradable saberse además de diseñador: creativo, artista... (virtud de cuentacuentos) La esencia del diseño puede ir más allá de la resolución de una necesidad y ampliarse al punto de vista del PROCESO como un lenguaje de diseño que nos permite estructurar una cosa después de la otra, argumentar de alguna manera. Un poco de aire ayuda: ventila; porque la creatividad también está en el cliente, el espectador, el público que vive, así como nosotros, el cuento de su historia en cada proceso que experimenta en la cotidianidad. Agradezco el aprendizaje.

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César Ochoa
Abr 2012

Pasan casos que el 50% esta resuelto pero no siempre, algunas veces hasta un 10% y en otras ocaciones no esta tan bien resuelto. No podemos confundir y aclarar, si lo que tu llamaste «cuento» o argumento realmente entro en la construccion del concepto de producto y es evidente la aplicación y analisis en consecuencia es valido. En lo conserniente a lo no intencional muchas veces despues de terminado el concepto de producto le encontramos que tiene atributos y aplicaciones en los cuales ni se nos pasaron por la cabeza en el proceso de diseño. Lo malo es el argumento (cuento) como engaño.

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Luis Jaime Lara Perea
Abr 2012

Estimado Fernando, coincido en que hay que hacer a un lado los cuentos sobre los productos de diseño. Sin embargo no estoy de acuerdo con el simple «me gustó y creo que funciona». Los «me late, me gusta, creo que funciona, etc». son conclusiones del inconsciente que razona más rápido que nuestro razonamiento natural. No creo que un profesionista de cualquier otra área haga las cosas por que le «salió de la cabeza», abogados, médicos y arquitectos diagnostican al igual que nosotros. Diseñar no es un arte, es un proceso analítico y creativo. Saludos.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
May 2012

Analítico y creativo, eso lo dice todo, ni es ciencia ni es arte, sino las dos cosas.

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Angela Maria Medina Olano
Abr 2012

Fernando, me encanta la palabra «bodrioducto», ya que de estos «productos» esta lleno el basuraespacio. Estoy de acuerdo contigo cuando dices que citar a alguien importante le sume valor a un artefacto, ya que la persona citada es importante por sus ideas y diseños, y cada uno de nosotros, piensa, siente, idea y diseña de maneras muy diferentes, que es lo que nos hace verdaderamente interesantes. Pienso que un artefacto adquiere mayor valor cuando los diseñadores le plasmamos nuestros intereses e ideologías, puede que algunos nos parezcamos un poco, pero el reto es lograr diferenciarnos.

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Fernando Weissmann
Abr 2012

Bodrioducto significa «un bodrio de producto». Lease la mayoría de gadgets inútiles que provienen de china con un packagin atractivísimo...Me enorgullezco de ser el «creador» de la palabra. Pero autorizo «Urbe et Orbi» su uso, sin royaltys!

Saludos desde Barcelona.

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Gaston Sanchez
Abr 2012

Hay una importante diferencia en entre presentar un trabajo, explicarlo y darle un marco teórico para aquel que sepa entender a crear un entretenido «cuento» para intentar convencer a aquel que no sabe entender el trabajo de diseño o trabajo de cualquier tipo.

Creo yo que pensar en «lo hice, me gustó, creo que funcionará» no niega la existencia de un proceso teórico por más que el realizador desconozca parcial o totalmente la existencia de este. No niego la existencia del cliente «mentime que me gusta!», pero quizás algunos inventen al no saber explicar, no?

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Retrato de Fernando Weissmann
69
Fernando Weissmann
Abr 2012

Hola: no me refiero nunca a la «fundamentación» de un trabajo. Sólo promuevo no «empaquetar» nuestras ideas con referencias «borgianas». Aclaro que Borges, hacía cita de libros y autores que no existían. Una genialidad perdonable. yo como autor y docente, promuevo que las ideas de cada uno, valgan por si mismas, sin el «enchufe» de alguien que, por citarlo, agregue valor a nuestra propuesta. Eso es lo que puede convertir un producto «original» en un «bodrioducto» perfecto. Saludos y gracias.

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Retrato de Luis Plaza
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Luis Plaza
Abr 2012

Cómo docente remarco a mis alumnos que existe la «fundamentación» y la «justificación», y propongo que de las propuestas desarrolladas es válido tener clara la fundamentación del proceso al cual llegamos a la solución (compartirla con el cliente o no es una decisión diferente, está en otro plano del proceso). Cuando desarrollamos una «justificación» del producto, creo que andamos muy cerca de lo que Fernando declara como «cuento» (pero hay que reconocer que hay clientes que quieren un «cuento»).

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Retrato de Juan Pablo Lozano
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Juan Pablo Lozano
Abr 2012

A un cliente le interesa siempre el retorno de inversión o al menos minimizar el riesgo, presentar una propuesta que por sus cualidades pueda obedecer al fin último de todo negocio, enmarcado claro está, en las bondades de una buena comunicación gráfica no deberían ser «justificación catedrática» o teorización semiótica pesada, ni «bla bla bla». Que nos guste lo que hacemos y los resultados es clave y también lo es adecuarnos a unas directrices, la propuesta debe hablar por si sola, pero creo que no debemos hablar de la propuesta en si, sino de cuáles fueron las demandas y cómo se cumplen.

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Retrato de Marcos Hirsch
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Marcos Hirsch
Abr 2012

Creo que el diseño debe defenderse solo, si requiere un «cuento» como acompañante no resulta tan impactante, aunque también es cierto que como diseñadores debemos estar preparados para ser «culebreros«(Enlace) o «encantadores de serpientes» con el fin de vender a los clientes (con criterios) el diseño que tanto nos ha costado desarrollar para sus necesidades.

Muy buen artículo.

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Retrato de Fernando Weissmann
69
Fernando Weissmann
Abr 2012

Coincido contigo. Saludos desde Barcelona.

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Retrato de Alfredo Gutiérrez Borrero
281
Alfredo Gutiérrez Borrero
Abr 2012

Fernando lo de la Pulga Picheuta y el Piojo Abelardo, es entrañable, ojalá lo amplíes en futuro texto; convengo, el cuento para adornar lo ya hecho, o la teorización para justificar el bodrio, sobran; sin embargo, el cuento antes de diseñar es muy útil, en mundos como los de Picheuta y Abelardo hay posibilidades creativas; ¡cuántos proyectos valiosos nacieron de un relato de ciencia ficción o de fantasía, de lado incrédulo, la poetisa activista feminista Muriel Rukeyser (1913–1980) escribió: El universo está hecho de historias no de átomos; y del crédulo. «Hágase la luz» (Génesis 1.3)

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Retrato de Fernando Weissmann
69
Fernando Weissmann
Abr 2012

Gracias, si lo deseas puedes ver mi blog Enlace

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Retrato de Alfredo Gutiérrez Borrero
281
Alfredo Gutiérrez Borrero
Abr 2012

Recibido y disfrutado... espero poder sacarle el jugo a tu prosa, Fernando, y a tu sabiduría, me apunto para un tratamiento arquiterapeútico. Sé que encontraré alguno que otro tesoro (me gustó la noción del bodrioducto), y me siguen gustando Picheuta y Abelarado; podríamos inventar más familiares como el chinche y la nigua. Como entender y llevarse bien con los arquitecos me encanta, gracias a ti.

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Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
537
Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Abr 2012

100% de acuerdo. Felicidades.

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