La sustentabilidad no se encuentra en el cartón

Más que en hacer de un neumático en desuso una maceta, lo que debe hacerse es controlar el consumo.

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«El diseño que reutiliza neumáticos de automóviles y cajas de las bolsitas de té no colabora de forma decisiva a una solución frente a la acumulación de basuras y a los problemas del medio ambiente».

Evelin Möller (1989)

Considerar al diseño industrial como una actividad poco sustentable y contaminante es un cliché, es el equivalente a tachar al abogado de estafador. También es un cliché el pensar que la verdadera sustentabilidad de un producto radica en la cantidad de cartón con que se fabrique o en el hecho de convertir a un objeto obsoleto en otra cosa para poder reciclarlo. La sustentabilidad en el diseño industrial no va de la mano de la reutilización; afirmar eso es la salida fácil. El diseño verde comenzó con buenos principios, pero terminó como un estilo más y un estilo en nuestra época se difunde rápido, y también muere rápido.

«La rapidez casi instantánea con que en nuestros días se transportan los estilos no es prueba de su fertilidad. El tiempo de la comunicación y de la información no es el tiempo de la germinación espiritual».

Octavio Paz en De la crítica a la ofrenda (1960)

El diseñador industrial no es un ente aislado. Si bien su actividad ha generado en el ámbito medioambiental muchas repercusiones, la responsabilidad no es enteramente suya. Gran parte de la misma recae sobre el consumidor, con hábitos de consumo poco educados; refinados o de mal gusto, caros o baratos, pero despilfarradores e irresponsables.

Controlar el consumo

En el modelo de consumo americano, los objetos son apreciados de manera proporcional al estatus que connotan: joyas, camionetas grandes, teléfonos inteligentes. Estamos arraigados en una sociedad que sigue creyendo que el uso del transporte público o de la bicicleta es sinónimo de falta de solvencia económica. Una sociedad que ve la compra de un auto como sinónimo de éxito profesional, es una sociedad a la que le falta educación en cuestión de civilidad, urbanidad y convivencia social, no digamos de diseño.

A falta de una visión más amplia de lo que implica el término «sustentabilidad», las soluciones tienden a rayar lo utópico: cambiar el sistema económico por una economía basada en recursos (Jacque Fresco); educar a toda la sociedad de consumo y cambiar sus hábitos. Incluso, la menos utópica lo es por el simple hecho de que algunas grandes industrias se verían obligadas a reducir sus ventas, controlar el consumo y los créditos mediante dos posibilidades:

  1. Controlar el consumo a razón de la solvencia económica del usuario. No se venderá un auto de lujo a quien luego tendrá problemas para pagar su mantenimiento e impuestos. La fácil obtención de un crédito para adquirir objetos que no se pueden pagar se vería controlada. El factor que mantiene nuestro sistema económico sobrepasa al diseñador: la deuda. Si se controlara el consumo desenfrenado con esta medida, el sistema económico actual se desplomaría en poco tiempo, pues el crédito (deuda) es necesario para mantenerlo en funcionamiento.
  2. Controlar el consumo a razón de las necesidades del usuario. No se venderá una pick-up de grandes dimensiones a una persona que no compruebe que tiene un trabajo en donde requiera esa clase de vehículo (construcción, carga, etc.); el hecho de que un empresario que vive en los suburbios y se traslada solo a su oficina en el centro adquiera un automotor de estas características afecta a terceros en múltiples ámbitos.

Se debe comprender que más allá de los gustos, necesidades y deseos propios, coexistimos en un mismo espacio urbano y nuestras acciones tienen consecuencias: las camionetas grandes gastan más combustible, contaminan más y generan más tráfico. Aunque nos guste una Hummer hay que entender que, aunque el uso que hagamos de ella sea personal, las consecuencias son globales. La elección de un producto de consumo obedece más, gracias a la amplia oferta, a un gusto (secundario) más que a una necesidad (primaria). Esta elección se vuelve meramente personal (gusto), pero el fin del producto o su contaminación en fabricación o uso, siempre será un problema global.

El problema sobrepasa al diseño

El diseñador industrial está sujeto a una industria que obedece a un sistema económico que maneja una lógica centrada en la mercancía y el consumidor, donde el dinero es el eje central y determinante. Nuestros productos entonces no están pensados para satisfacernos, sino para ser vendidos.

«Los bienes no están destinados a ser poseídos y utilizados, sino a ser creados y comprados. Dicho de otra manera, no se estructuran de acuerdo con nuestras necesidades ni tampoco en el sentido tradicional de un orden del mundo, sino exclusivamente en función de un objetivo, de un sistema de producción y de una estandarización ideológica».

Jean Baudrillard (1974)

Esto suscita que el diseñador industrial se vea obligado a desarrollar productos en industrias que muchas veces no generan beneficio social alguno. La gran mayoría de los proyectos requieren una inversión sustanciosa que el diseñador debe buscar, y la inversión conlleva requiere siempre de un retorno económico. El proyecto, entonces, se verá obligado a regresar la inversión más que a contribuir al desarrollo social.

La sustentabilidad real está en diseñar pensando en la obtención de la materia prima, el transporte, el proceso de transformación, distribución, uso, deshecho y reciclaje o degradación. Pero seamos conscientes de que este tipo de sustentabilidad, si bien la concibe el diseñador industrial, la aprueba la industria, el inversionista y, finalmente, el consumidor. Si ninguno de estos tres factores busca sustentabilidad, será difícil que el diseñador pueda encontrarla.

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Joel Gómez
Ago 2015

Aun que muy tarde, creo que pensar de manera racional o diseñar de manera convencional como lo justifica el sistema, si buscamos como diseñadores romper con este, significaría para nosotros, la extinción gradual del Diseñador Industrial.

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Marisa Lozano
Mar 2014

Creo que antes de controlar el consumo se debe controlar la producción. La razón por la cual existen tantos créditos y "facilidades" para que una persona obtenga un producto (que en realidad no puede sostener) es que la industria fabrica en grandes cantidades para vender haciendo lo que sea necesario. Se fabrican más productos de los que se necesitan. Además de hacerse en cantidades exageradas están hechos para sustituirse lo más pronto posible. Que diferente esta forma de consumir a la de nuestros abuelos que se aferraron a un auto hasta que no tuvo arreglo y dejó de funcionar 20 años después

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Daniela Pinzón
Mar 2014

El diseñador tiene cierta grado de culpa en el hecho crear esas «necesidades» «gustos» «caprichos» en el consumidor, pero no es el culpable de la falta de conciencia de cada individuo, el diseñador crea esos productos y al hacerlo tiene que considerar por todos los procesos que tiene que pasar y la vez pensar en todo el rastro de contaminación que va dejando a su paso, por lo mismo debería buscar alternativas y cuidar que tipo de producto esta desarrollando.

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Adriana Pareja
Dic 2013

Es un tema un tanto grande para un diseñador, pues como se explica en el artículo, el diseñador no es el único responsable de esto. Por otro lado, creo que aunque nuestro trabajo puede significar en un aspecto amplio, algo mínimo, ciertamente hace la diferencia. Además, opino que como diseñadores se puede llegar a sugerir el por qué de un diseño reutilizable al cliente, y en cierta forma de venderlo para llegar a contribuir en algo a la sustentibilidad.

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Alejandro Valencia
Oct 2013

La mafia empresarial es la gran contaminadora, con vicios como la obsolescencia programada, los monopolios, etc. los diseñadores debemos señalarlo y no ser cómplices, y aun señalar cuando lo hemos sido.

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Ângela Rangel
Oct 2013

No seamos ingenuos. El consumo puede estar relacionado, pero no se basa en el "gusto" o en la "falta de gusto": es una imposición. Los "hábitos de consumo poco educados" se multiplican y retro alimentan desde la extracción de la materia prima, hasta lo proyectual, luego, mas tarde, en el consumo, y, aún, todavía, en la "disposición final" de los residuos. Lo "sostenible" es un discurso de equilibrio que desconocemos ya que vivimos dentro de una lógica productiva irracional (que, por supuesto, solo puede generar un consumo irracional).

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Kassim Vera
Oct 2013

Es una imposición, pero el consumidor promedio lo percibe como cuestión de gusto, pues compra dentro de las opciones existentes, la que más "le gusta", es una decisión percibida como propia. La lógica productiva es racional completamente, pero no benéfica, por eso la propuesta de cambiar hábitos de consumo o controlarlos. Lo "sostenible" no es desconocido, incluso el sistema económico actual es sostenible en algunos casos (los países escandinavos, p. ej.), donde el consumo es racionalizado y por ende, racionado.

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Ângela Rangel
Oct 2013

Seguramente son racionalidades distintas.

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Jorge Reares
Oct 2013

Es contundente la opinión, me gusta. Hay varias opiniones en foros internacionales sobre este tema. Imaginar a la India por ejemplo con estandares de consumo tan abundante como el de Alemania o EEUU, hace temblar el planeta de espanto. Supera la cuestión la tarea de diseñadores, pero es el contexto y el paradigma en el cual debemos desempeñarnos; hace sí a la responsabilidad de qué cosa debemos proponer a los clientes en función del bien común, de la Especie humana.

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Angela Zamudio
Oct 2013

y por qué no crear para la auto-sustentabilidad? productos que perduren en el tiempo, no solo por la resistencia de sus materiales sino por la vigencia de su uso, proyectos que respondan a necesidades reales y no a tendencias del mercado. Por qué no cambiar nuestra propia vida como humanos antes de proponer nuevamente? Si cambiamos la base de nuestra práctica, nuestra vida misma, podremos proponer cosas nuevas para un mundo diferente, de otra forma todo seguirá igual.

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0
Jose Huerta Huerta
Oct 2013

Es fácil esto, si nosotros diseñamos auto-sustentabilidad, las empresas quebrarían, aquí mismo te explican eso "El diseñador industrial está sujeto a una industria que obedece a un sistema económico que maneja una lógica centrada en la mercancía y el consumidor, donde el dinero es el eje central y determinante. Nuestros productos entonces no están pensados para satisfacernos, sino para ser vendidos." un ejemplo son las medias de nylon, se volvieron famosas por que no se rasgaban y hoy en día tienden a comprar 2 o 3 por mes.

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Retrato de Angela Zamudio
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Angela Zamudio
Oct 2013

Por eso insisto, el que tiene que cambiar eso ea uno, el ser humano, la comunidad... de otra forma no hay espacio para nuevas propuestas

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Kassim Vera
Oct 2013

Angela, seamos realistas: el discurso que propaga la máxima de "cambio propio" tiene buena intención, pero es una propuesta que se hace a la ligera. En los individuos existen factores sociales muy diferentes entre sí que exigen un análisis profundo. Las clases más desprotegidas carecen incluso de medios de información, incluso de tiempo para asimilar el "cambio de uno mismo". Coincido en que la auto-sustentabilidad es una solución, pero llegar a ella requiere un proceso y esfuerzo social enorme, no un simple cambio repentino de pensamiento muy poco posible en un entorno hostil como el nuestro.

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Retrato de Angela Zamudio
8
Angela Zamudio
Oct 2013

Creame Kassim... y no quiero parecer odiosa al insistir, pero es posible. No es fácil ni rápido y requiere de mucha educación, trabajo y voluntad, pero las comunidades permacultoras existen ya, son una realidad en nuestro hostil entorno. Convertir a la totalidad de la humanidad a este incipiente movimiento requiere de mucho tiempo, pero... acaso el tema central no es el de controlar el consumo? Y cómo llegar a producir únicamente lo que necesitamos sin consumirnos al planeta? Entonces es una alternativa válida.

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0
Jaime Alberto Latorre
Oct 2013

El diseñador industrial es efectivamente un guía dentro del tejido social. Claro que las empresas tienen sus propios afanes de producción y es ahí donde los clichés aparecen y tratan de justificar unas conductas de consumo de recursos. No puede existir tanta diferencia entre venta y satisfacción ya que los principios de calidad y ética deben regir los modos de subsistencia de productor y consumidor y por lo tanto esa diferencia debe tender a cero en la medida que el trabajo de diseño está mejor hecho y su proceso se define por una buena investigación de factibilidad, consumo y postconsumo.

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0
Angel Armando Moreno Benítez
Oct 2013

Obviamente el diseñador tiene una participación importante en el juego del consumo. No solo cuando crea productos como industrial, también como propaganda y venta. Al fin y al cabo, seguimos trabajando para vender, yo espero que por necesidad económica, ya que como cualquier otra área, podemos dedicarnos a la investigación y lo que propones es muy obvio; buscar la educación del consumo responsable, y no solo al consumidor también a las industrias y empresas que su única forma de vida es la ganancia, dejando de lado la necesidad humana y volviendo el diseño un símbolo de solvencia económica.

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