Diseño mexicano: la emancipación del penacho y el nopal

¿Qué debe distinguir al diseño industrial mexicano? ¿Por qué es necesario dejar a un lado el nopal y el penacho en el diseño de ciertos objetos?

Kassim Vera, autor AutorKassim Vera Seguidores: 75

Gabriel Simón, editor EdiciónGabriel Simón Seguidores: 222

¿Existe el diseño mexicano? Sí, en tanto existan diseñadores mexicanos formados y radicados en el país.

Mucho se lee y escucha sobre el debate del diseño mexicano que no se quita aún el estigma de la tradición de los colores, texturas y temáticas autóctonas. Hay pocas propuestas para lograr la maduración del diseño mexicano que tanto tiempo se ha anhelado, para convertirlo en un estilo, un distintivo que recurre siempre a aspectos tradicionalistas que van desde un cactus(Silla Nopal de Valentina González) hasta aspectos extraídos de la cultura popular mexicana (las cajoneras Soda Create de Vik Servin). El debate es tan nuevo como el propio diseño industrial en México, impartida como carrera técnica en 1955 por la Universidad Iberoamericana.

Hay que entender que son muy diversas las características que identifican a cierto tipo de diseño con un país. El diseño alemán, por ejemplo, ha logrado identificarse por los ideales funcionalistas de la Bauhaus o la Escuela Superior de Diseño de Ulm (HfG): la primera buscaba hacer funcional un objeto dotándolo de gran valor estético mediante la eliminación de ornamentos artesanales, abaratando así el objeto y haciendo el arte asequible al pueblo; la segunda dotó al diseño de principios científicos (aplicaciones en la metodología) y estéticos (aplicación de principios matemáticos). Estos aspectos definen el «Buen Diseño» de Braun identificable con el diseño alemán de la posguerra.

El diseño italiano, con movimientos de contracorriente como Superstudio y Memphis, ha generado una identidad de diseño de alta vanguardia, para estratos sociales altos y piezas únicas o de exhibición en museos de arte.

México, como la mayoría de países latinoamericanos, es una economía en desarrollo, con una tradición socio-cultural enorme. Un país que aún no alcanza su plena industrialización y no cuenta con teorías filosóficas o económicas que pudieran ser el soporte teórico del diseño, así como en Europa el racionalismo o el utilitarismo lo fueron.

Por estas razones, el diseño en México se ha centrado en los aspectos superficiales antes mencionados. El problema es que han sido sobre-explotados en un lapso muy corto, a tal grado de convertir al diseño industrial en una caricatura del diseño artesanal. Por producción artesanal entiéndase la fabricación piezas de diseño elaboradas usando técnicas tradicionales y manuales; en pequeñas tiradas, para un reducido segmento del mercado de poca expansión. No es regla inquebrantable en el diseño industrial que la producción masiva sea elaborada únicamente por medios industrializados, pero parece que en México el diseñador aún no comprende las ventajas del uso intensivo de la máquina para generar piezas de diseño, miedo del que ya habló el diseñador mexicano Gabriel Simón:

«Ha pasado el tiempo de horror a la máquina [...] la herramienta amplía nuestra fuerza e imaginación. No por ésto perderemos memoria histórica, no por ésto desconoceremos los orígenes, avanzaremos porque conocemos el camino de lo autóctono de la labor manual».1

La cuestión, en mi opinión, es que el diseñador industrial en México no ha sabido superar el obstáculo que representa una rica tradición nacional. No me refiero a olvidarse de las tradiciones, sino simplemente a prescindir de ellas cuando es necesario para tratar de encontrarles nuevas aplicaciones. Hoy existen las condiciones en el país de generar propuestas de diseño reinventando el uso y aplicación de materiales exclusivos o típicos haciendo uso de la máquina, quitándose ese error del que habla Simón:

«... demostrando los horizontes amplios de nuestra fuerza extendida por la máquina, que pueda liberar a los artefactos de su repetición encadenada, que deje los errores de tiempos pasados pasados, que la humana inteligencia transforme perfeccionando la alquimia industrial [...] en cada forma hacedora que engrandezca la producción en creativa explosión, convirtiendo las luces del diseño en proporciones, colores textura y materiales dominados por la imaginación de cada diseñador en la magia grande de un acto.»

Como breve recuento y para comprender más el punto, citaré algunos ejemplos:

  • El Borgward 230GL, que si bien, no fue diseñado por un mexicano, fue fabricado en México luego del decreto del presidente López Mateos que impedía importar automotores. Este auto tenía al centro del volante un calendario azteca para «indicar la nacionalidad del auto», siendo que el auto era ya una pieza referencial en cuanto a fabricación automotriz mexicana se refiere.
  • María Guadalupe Ortega y sus marcos con simbolismo Teotihuacano;
  • Clara Porset y su sillón Totonaca;
  • Pineda Covallín y sus mascadas con penachos y motivos huicholes;
  • Luis Barragán y su «mexicanización» de la Silla Barcelona de Mies Van der Rohe.2

Aunque cabe mencionar que existe, desde hace buen tiempo esta parte, un diseño que no mezcla los aspectos tradicionales, sino que genera, a mi modo de ver, buen diseño, es decir, que cumple su función sin necesidad de hacer alusión a símbolos aztecas, por ejemplo: Iker Ortíz, Héctor Esrawe, Emiliano Godoy, Daniel Mastretta, entre otros. El buen diseño cumple funciones (estético-formales, prácticas, sociales); no hace alusiones o «recobrar nuestras tradiciones», como a muchos les gusta impregnarse de nacionalismo para defender caprichos carísimos que no cumplen función alguna. Repito, sólo es saber cuándo y cómo prescindir de estos aspectos culturales: IKEA tiene una filosofía que identifica el diseño escandinavo, sin recurrir a una silla que tenga como referente el martillo de Thor.

Crear ideales de diseño mexicano es la solución, no dejarse prostituir por la idea del «rescate de la tradición» para querer hacerla pasar como la función única del diseño para cualquier producto mexicano. El diseñador industrial mexicano debe ser consciente de que su trabajo no sólo es diseñar el objeto, sino generar investigaciones sobre procesos y materiales de México, incluso con la creación de nuevos materiales y su aplicación. Buscar trabajar en colaboración con pequeños talleres para sacar adelante proyectos de mayor alcance y no sólo buscar colaboraciones que duran una exhibición y generan piezas únicas de costo altísimo, para luego dejar al artesano abandonado.

El diseño mexicano, más que buscar una identidad con elementos tradicionales y demás «reinterpretaciones» de símbolos mayas y aztecas, debe ocuparse en resolver problemáticas sociales reales, inmediatas y urgentes para el país. El diseñador debe centrar su atención en desarrollar nuevos enfoques de diseño y dejar atrás la sobrexplotación de lo «prehispánico» (por ejemplo la salsera de Pedro Leites), las grecas, el rosa mexicano, el azul añil y demás artificios.

En la resolución de algunos problemas de diseño social radica la labor más noble del diseñador y en México estos problemas los tenemos de sobra.

¿Qué te pareció? ¡Comparte tu opinión ahora!


Opiniones:
114
Votos:
85

Este video podría interesarte👇👇👇

Colabora con la difusión de este artículo traduciéndolo

Traducir al inglés Traducir al italiano Traducir al portugués
  1. En Diseño Mexicano, Colegio de Diseñadores Industriales y Gráficos de México, México D. F., 1991, pág. 90.
  2. Nota del editor: El sillón atribuído a Barragán, es en realidad un diseño de Clara Porset basado en el Butaque, tradicional mueble mexicano, de diseño anterior a la Barcelona de Mies Van der Rohe.
Código QR de acceso al artículo Diseño mexicano: la emancipación del penacho y el nopal

Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. Publicado el 09/05/2013

Descargar PDF

Ilustración principal del artículo Retomar el rumbo
Retomar el rumbo El diseño debe concebirse como una actividad intelectual de alto orden, que va más allá de la proyectación y la estilización.

Debate

Logotipo de
Tu opinión

Ingresa con tu cuenta para opinar en este artículo. Si no la tienes, crea tu cuenta gratis ahora.

Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
566
May. 2013

Ni es necesario dejar atrás ninguna de las tradiciones, ni tampoco tomar las extranjeras. No es ningún estigma la tradición. La tradición es eso, tradición y parece claro que esas son para conservarse. Es nuestra historia y parece que el sentirse avergonzado de ella es síntoma de complejo de inferioridad. El malinchismo de que todo lo extranjero es mejor, simplemente por ser extranjero. El diseño industrial no es hacer artesanía, aunque quepa de alguna manera Las industrias mexicanas no se definen por la fabricación de sillas con nopales, nadie tiene porque decir que es lo que debemos fabricar

0
Retrato de René Hernández
1
Oct. 2013

Hola Colegas, hay diseño Mexicano, con rasgos mexicanos formales y funcionales y no necesariamente hecho por diseñadores Industriales y es bueno, regular y malo o chafa (mexicanismo) basta que vean las soluciones de las manijas del famoso Masstreta y la comparen con las soluciones de pasamanos de los autobuses urbanos de AYCO, Catosa y hasta los Alfa, los pasamanos están decentes (hasta parece que alguien con idea las diseño) en comparación con las manijas del carrito ese (tomaron una chapa de microbus de los 90 y se la pusieron) entonces el diseño mexicano no esta en aparadores.

0
Responder
Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
566
May. 2013

Hay aquí una confusión respecto al tipo de diseño al que se avoca el artículo, porque al parecer el autor se está refiriendo al diseño industrial, pero se enfoca más que nada a la artesanía, a objetos decorativos, vestuario y a la arquitectura. En el diseño para la industria, apegándome a la palabra, no tiene mucho que ver el enfoque nacionalista o tradicional, no veo a nadie queriendo hacer un engrane con grecas o nopales. A mi modo de ver, la artesanía es tradición y no tiene que ser moderno todo. Moderno no quiere decir mejor y no es reeinventar la rueda, sino adaptarla para un uso actual

0
Retrato de Elsa M Bravo M
0
May. 2013

Lo siento, no debo participar con esos comentarios ortográficos.

0
Responder
Retrato de Fernando Navia Meyer
149
May. 2013

En mi juicio, la cultura mexicana es poderosa y reconocida en todo el planeta, lo más valioso que tiene es su gente y ahí está su identidad. No emanciparse, ni del nopal ni del penacho, ni el tequila, ni las calacas, ni de la Frida ni de Siqueiros, ni siquiera de su Escudo Nacional, que el más identitario de América, ni de nada que ha costado tantos siglos construir y preservar. La clave está ahora, en diseñar en ésta postmodernidad con la misma fuerza y valor que antes lo hicieron los mexicanos que les precedieron. Si alguien tiene identidad reconocida y valorada en el mundo, este es México.

2
Retrato de Diego M. Mieryterán Giménez Cacho
8
Diego M. Mieryterán Giménez Cacho
May. 2013

Los invito a releer el artículo con calma y a ubicarlo en el contexto de la producción actual. Muchos diseñadores están produciendo artículos utilizando clichés de lo mexicano como un valor añadido. Kassim invita a ampliar el discurso simbólico para incluir otras experiencias, otras historias, más allá de la historia oficialista del nopal y el calendario azteca. «los aspectos superficiales antes mencionados». La llamada identidad se crea en los hechos, desde lo profundo, no con clichés institucionalizados, conociendo la realidad, buscando soluciones originales a problemas actuales, que sobran.

2
Responder
Retrato de J. Leonel Salgado
3
May. 2013

Por un lado creo que es imposible establecer un «diseño mexicano» porque México es un país de tantos matices que sería imposible enmarcarlos en un solo concepto. Por otro lado los nopales y calendarios aztecas es algo que sigue vigente porque nos gusta y nos hace sentirnos orgullosos de nuestras raíces. La historia de México esta llena de eventos de mestizaje y mezcla de culturas, esa es parte de nuestra identidad, el no tener identidad e ir creando e improvisando. También el gusto por las formas orgánicas y colores vivos. Estoy en desacuerdo a dejar al nopal y al penacho, hay que presumirlos

0
Retrato de Armando Valencia
1
May. 2013

Coincido con Diego Mier y Terán, la resolución de los problemas propios del contexto y no solo en el diseño industrial, se convierte en la piedra angular para fundamentar nuestra actividad, qué mejor que la identificación del diseño mexicano por su habilidad de resolver problemáticas, más allá de crearlas.

0
Responder
Retrato de Gabriel Simón
222
May. 2013

Creo en la investigación y experimentación seria de Clara Porset cuando diseña mobiliario mexicano. En la búsqueda afanosa de Barragán de una arquitectura mexicana contemporánea. No creo en la copia superficial, tomando la cáscara, lo evidente y superfluo y llevarlo indiscriminadamente a cualquier objeto. La pregunta primigenia que se plantearon los pioneros del diseño moderno sigue siendo la misma: ¿Porqué una máquina de vapor tiene que parecer un templo griego? ¿es que el objeto industrial necesita de referentes estilísticos nacionales o internacionales que justifiquen su existencia?

2
Retrato de Gabriel Simón
222
May. 2013

¿Una misa con música de Bach en la capilla sixtina? nuestro amigo Joaquín debe tener aspiraciones cardenalicias, pues sólo así podrá presidir un evento de esta naturaleza. Me viene a la mente la «ley de la parsimonia» o el «principio de la sencillez» contenido en el término «navaja de Ockham», planteado en el siglo XIII por el fraile franciscano Guillermo de Ockham, crítico del lujo vaticano, rechaza lo superfluo y exige la simplicidad en la formulación «no hay que multiplicar los entes sin necesidad» (entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem). Yo también prefiero una iglesia sencilla

0
Responder
Retrato de Fernando Casas
20
May. 2013

Vaya; me da mucho gusto leer una opinión clara y precisa sobre el grave problema que aqueja al diseño industrial mexicano: la eterna persecución de un «estilo mexicano» que es inexistente.

México tiene una gran diversidad de culturas y de formas de ver la vida como para insistir en la necedad de la visión única (el mariachi como elemento central de la idiosincracia nacional, aunque alguien del norte o de las penínsulas le resulte tan ajeno como el mate argentino).

Buen artículo. Felicidades al autor.

0
Retrato de Mijaíl Silva
10
May. 2013

Disculpa pero el diseño italiano no se distingue por su lujo, sino por romper el método racional y lineal que distinguía al diseño después de la post-guerra, herencia dada por la escuela alemana de la Bauhaus y ULM. El lujo como estrategia a desarrollar, asì como la funcionalidad son características que se pueden desarrollar en cualquier país. El interpretar a una Italia como diseño exclusivo y lujoso, o a una alemania funcionalista, es exactamente igual que interpretar que en Mexico ocurre un diseño folclórico. Son estigmas sociales.

0
Responder
Retrato de Jorge Montana
1
May. 2013

El diseñador mexicano, puede hacer diseño hecho en México y este será como lo propone el articulista sin identidad o diseño mexicano, que es aquel que vamos a identificar como tal afuera

Toca que llegue gente de afuera, como lo hizo Clara Porset, para que les haga caer en cuenta a los mexicanos que tienen el potencial para hacer, desde lo propio un diseño que tenga caracter e identidad. El autor al invitar a « prescindir de las tradiciones»apenas indica una cultura vergonzante infelizmente mayoritaria en los diseñadores latinoamericanos de no aprovechar lo mejor que tenemos: lo que somos.

1
Retrato de Fernando Casas
20
May. 2013

Sería triste que nuestras aportaciones culturales se limitaran a lo hecho desde antes de 1950. Creo que hay muchas cosas contemporáneas que México aporta y que no significan un rechazo a nuestra identidad.

Pero de nuevo, la identidad es múltiple. México es un país de variedad y de contrastes.

1
Responder
Retrato de Diego M. Mieryterán Giménez Cacho
8
Diego M. Mieryterán Giménez Cacho
May. 2013

El problema, en mi opinión, no radica tanto en el uso de motivos con referencias al pasado. Sino cómo esos motivos son reducidos a una caricatura y utilizados para contar una historia de nuestra identidad en extremo simplificada. El concepto de identidad mexicana basado en estos clichés suele ocultar procesos discriminatorios y colonizadores que desgraciadamente siguen operando. El rechazo a estos clichés muchas veces implica la imposición de otros igual de caricaturizados, pero importados. La identidad es un proceso, no un hecho, ni una forma.

1
Retrato de Diego M. Mieryterán Giménez Cacho
8
Diego M. Mieryterán Giménez Cacho
May. 2013

Perdonado. Y cierto, desde el estilo y las tendencias, no todo tiene «carácter contemporáneo». Pero esa categoría ayuda poco a entender el mundo objetual y sus relaciones de manera más amplia, pues discriminar entre un supuesto pasado y presete/futuro a partir de códigos formales. Si co-existe hoy, es con-tempo-ráneo. Por otra parte, objetos como los de PinedaCovalín se fabrican hoy, pero son profundamente anacrónicos.

Valoro inmensamente las diferencias locales, pero no tanto como valor de mercado, sino como herramienta eco-social para la supervivencia, el aprendizaje, el crecimiento.

0
Responder
Retrato de Alan Retama
0
May. 2013

Muchas gracias por este aporte, con el cual, estoy muy de acuerdo.

Sería coherente hacer una revisión de lo frágil e inestable que es la cultura mexicana; no tenemos un concepto o una aproximación de lo que es ser mexicano. Al pensar en la cultura, nos refugiamos en esas formas brillantes, como los bailes, los vestidos tradicionales y los héroes patrios; lamentablenente esos son símbolos de nuestro pasado y que ya no funcionan de la misma manera en nuestra vida cotidiana.

1
Retrato de Alan Retama
0
May. 2013

Nuestras tradiciones sí son parte de nuestra cultura, pero ya no funcionan de la misma manera que antes. Ahora ya nadie hace el baile de la lluvia para que llueva, sin embargo, sigue siendo importante su practica dentro de nuestra sociedad; lo que tenemos que valorar es el lugar de esas tradiciones e imágenes en nuestra cultura actual. Así también, revisar cuáles son las formas en que nos desenvolvemos y cuáles son nuestros referentes para guiarnos e identificarnos en este momento. Si bien, la cultura no se construye de un día para otro, sí se forma diariamente.

0
Responder
Retrato de David Chiprés
0
May. 2013

Insisto al igual que Joaquín, que estos elementos característicos de la cultura mexicana deben de conservarse y valorarse por lo que son. La aplicación de ellos en el diseño (industrial o no) no tiene porqué convertirse en la única característica visible en los productos hechos por nacionales y si bien se puede permitir y aceptar su uso en casi todas las áreas del diseño, no encuentro razón alguna para que el diseñador mexicano tenga como imprescindible, por ejemplo, el uso de grecas y nopales. Habrá de encontrar en nuestro diseño la manera de que sea identificado por otras particularidades.

0
Retrato de David Chiprés
0
May. 2013

Así como mencionas estas transformaciones en la forma de vida, en el comportamiento y en el ser, los productos han sido modificados de igual manera para adaptarse. Puedo usar como ejemplo el calzado, si antes se usaba el huarache, el dejar de usarlo no se debe a una aculturización si no a una modificación en el comportamiento y las necesidades. Y que un producto posterior, (que puede que usando el mismo material que el huarache), satisfaga de mejor manera las necesidades de la persona que lo compra. Sin necesidad de parecer un huarache y sin tener que evocarlo.

0
Responder

Te podrían interesar

Próximos seminarios online

Seminarios de actualización para especializarte junto a los que más saben

Estrategia de Marca

Estrategia de Marca

Claves para programar el diseño de símbolos y logotipos de alto rendimiento

20 horas (aprox.)
1 agosto

Tipología de Marcas

Tipología de Marcas

Criterios y herramientas para seleccionar el tipo adecuado al diseñar marcas

15 horas (aprox.)
1 agosto

Branding Corporativo

Branding Corporativo

Cómo planificar, construir y gestionar la marca de empresas e instituciones

20 horas (aprox.)
1 septiembre