¿Tres propuestas de diseño?

Una práctica tan común que se ha vuelto casi un requisito que exigen algunos los clientes y ofrecen muchos diseñadores.

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Las tres propuestas de diseño son consideradas casi una regla general que exigen los clientes y los diseñadores ofrecemos como si se tratara de un valor agregado. Es usual en nuestro día a día, ya sea como diseñadores freelance, estudios o agencias de diseño, presentar al menos dos o tres propuestas con el fin de dar al cliente la opción de elegir «la que más le guste», o incluso para demostrarle que hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo en su proyecto: ¡nada más alejado de la realidad!

Muchos diseñadores conocemos la famosa anécdota de Paul Rand que cuenta las condiciones que impuso a Steve Jobs cuando este último lo contrató para diseñar la marca gráfica de NeXT, empresa que fundara luego de su salida de Apple en 1984. La versión corta de la anécdota1 es que cuando Jobs le solicitó varias propuestas, Rand le respondió: «No, yo voy a resolver tu problema, y tu me vas a pagar. No tienes que usar mi solución, pero si quieres más opciones deberías buscar otras personas. Voy a resolver tu problema de la mejor forma que sé, puedes usarla o no, eres el cliente, pero me vas a pagar».

La verdad es que si cualquier mortal que no sea tan famoso como Rand se atreviera a decirle algo así a su cliente en la primera reunión, lo más que probable es que no lo vuelvan a llamar en su vida. Pero si lo analizamos a fondo, el enfoque de Rand tiene mucho sentido. La perspectiva que plantea que presentar varias propuestas es mejor, es en realidad un mito por varias razones:

1. ¿Quién es el experto?

¿Cuántas veces nos ha sucedido que al preparar varias propuestas, terminamos dedicando más tiempo a una respecto de las otras? ¿Y que esa propuesta a la que dedicamos más tiempo, que generalmente consideramos la más adecuada para el caso, termina siendo descartada por el cliente, que se queda con una que nos parece la más floja? Si queremos realmente aportar la mejor solución a nuestro cliente, ¿deberíamos dejar que elija la opción menos viable? Al presentarle varias propuestas para un mismo proyecto en realidad estamos degradando nuestra profesión. En la gran mayoría de los casos, el diseñador no solo tiene la necesidad, sino la responsabilidad de explicar al cliente por qué una solución es mejor que otra, para su caso particular. Presentar varias propuestas incluye un mensaje muy negativo y falso: que no sabemos cuál es la mejor solución. El diseño no se trata de gustos.

2. ¿Realmente conocemos al cliente y su necesidad?

Es mejor dedicar el tiempo presupuestado en perfeccionar un proyecto de diseño, que dividir las mismas horas en tres posibles soluciones que quedarán a resueltas medias. Por supuesto que en las etapas iniciales aparecerán varias posibles vertientes por las cuales decantarse, pero es allí donde la experiencia nos debe guiar para elegir la que consideramos mejor.

Como sabemos, el diseño no es inspiración divina, debe haber un proceso previo de investigación que será el que dicte muchas de las decisiones formales que tomemos. Dentro de esa investigación, una de las tareas más importantes es conocer a nuestro cliente: qué necesita, por qué, qué le motiva. No olvidemos que debemos actuar como intérpretes de nuestro cliente, que generalmente sabe exactamente lo que quiere, aunque no siempre sabe cómo explicarlo o plasmarlo: para eso estamos. Conocer al cliente nos garantiza casi un 100% de efectividad en nuestras presentaciones, porque logramos que el diseño cumpla sus objetivos y además conecte con la esencia del cliente.

3. Existen herramientas para soportar nuestras decisiones

Gran parte del proceso de diseño es prueba y error. Muchas veces no sabemos realmente cómo se comportará un producto diseñado hasta que lo ponemos a prueba, y esta es una etapa que muchas veces se omite. Debemos poner a prueba aspectos técnicos y funcionales de nuestros trabajos antes de su interacción con un usuario real. Si probamos algunas de las múltiples herramientas que existen, y estamos dispuestos a hacer los cambios que sean necesarios, tendremos un productos blindado contra casi cualquier objeción: mapas de calor, pruebas A/B virtuales y reales, y la artesanal pero siempre útil prueba de observación con amigos, nos darán bases para sustentar el porqué de nuestras decisiones de diseño. Por otro lado, debemos construir sobre lo construido, leer y aplicar los conocimientos acumulados de la profesión, lo cual servirá para dar cimientos sólidos a nuestras propuestas.

4. Una pérdida de tiempo

Si el recurso del que estamos hablando no es solamente nuestro tiempo, sino el de varias personas de un estudio o agencia, trabajar en varias propuestas por separado es un desgaste aún más innecesario. Muchas veces en las agencias piden a tres diseñadores, o incluso a tres duplas (creativo y diseñador) trabajar en diferentes opciones sobre un mismo problema. En un caso de la vida real, una reconocida agencia colombiana2 solicitó a cinco diseñadores, trabajar cada uno en tres propuestas para un signo identificador en un día. En total: ¡15 propuestas! Tal vez se trataba de un cliente difícil y querían jugar a lo seguro: que elija por lo menos una opción, o tal vez les sobraban recursos, o sencillamente no les importaba entregar un trabajo mediocre a su cliente. De esos ejercicios no puede salir nada bueno, pues implica poner a competir a un equipo de trabajo, en lugar de colaborar en equipo, perjudicando el ambiente creativo y laboral.

A Hacer la tarea

Como todo en la vida, es mejor dejar las cosas claras desde el inicio. El cliente debe saber qué esperar, por eso debemos informarle de antemano nuestra metodología de trabajo para evitar problemas en el futuro. Los diseñadores deberíamos enfocarnos en la calidad y no en la cantidad. Si realmente entendemos a nuestro cliente y sus necesidades, y somos capaces de producir una solución eficaz y adecuada al caso, esa única solución será más que suficiente.

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  1. Entrevista a Steve Jobs (video).
  2. Omitimos el nombre de la agencia por obvias razones.
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Domenica Luque
Hace 11 meses

Excelente artículo! crear una propuesta no es nada fácil, se requiere de un proceso de investigación muy profundo; alcanzar un resultado bien ejecutado demanda mucha dedicación. Recuerdo que mi jefe me imponía hacer tres propuestas de marca para el cliente, todas debían ser totalmente diferentes y tener línea gráfica desarrolla en tiempo récord; yo terminaba agotada mentalmente, no podía tener la misma dedicación en cada propuesta en la que trabajaba.

Creo que todos los diseñadores se sienten identificados con este articulo, me parece un excelente tema.

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Luis Andres L. Paredes
Hace 11 meses

Muy buen artículo, esto es algo muy común en el mundo del diseñador gráfico, Lamentablemente esto es una realidad que se vive bastante en la industria, y a pesar de que cliente sea quien pide las propuestas, creo que los únicos que tenemos la culpa somos nosotros los diseñadores, que en vez de decirles que dos o tres propuestas no son necesarias porque en una pondremos todo nuestro esfuerzo y dedicación, hacemos lo que el cliente nos pide.

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Teo González
Hace 11 meses

Pero a ver diseñadores, diseñar no solo aplica para la gráfica, aplica para la arquitectura, muebles, interiorismo, etc, casi todo es diseño, si voy a hacer mi casa o amueblar un espacio, si me gusta ver opciones, enriquece al diseño, tanto mi visión como cliente, como la retroalimentación con el especialista, creo que es muy sano ver opciones, se me hace demasiado petulante pensar que mi opción es la única y la mejor, lo mejor del diseño es la riqueza de las posibilidades y el infinito de soluciones a un problema, la situación no creo que sea sólo plantear una solución si no mas bien cobrar por las opciones.. ¿no? ¿someone agrees?

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Jorge Lobo
Hace 11 meses

Creo que es bastante válido mostrar una o varias opciones. Lo que no es válido es que se trate de un requisito mostrar más de una.

Es cierto, no seremos la única ni la mejor opción, pero también es verdad que el expertise está en nuestra cancha. Mostrar más de una opción, para mí, es como darle al cliente la responsabilidad de elegir lo que más le guste. Y el diseño se trata de resolver un problema, no es una complacencia de gustos.

Yo prefiero que el cliente invierta inteligentemente en una solución, en la mejor que pueda generarse de nuestra parte como profesionales. Y después de una selección de varias alternativas (sin mostrárselas al cliente), presentarle la mejor de ellas.

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Emilio Zavala
Hace 11 meses

Antes yo me aseguraba de dar dos propuestas de diseño a mis clientes, sin embargo no fue tras conocer la anécdota de Paul Rand que cambié mi perspectiva, y estoy completamente de acuerdo contigo, siempre creí que era una regla no escrita dar más de una propuesta; como una falsa muestra de nuestra capacidad creativa o para no ser tildados de perezosos, pero es verdad que en el lapso de tiempo establecido para dar con la solución más optima, no le dedicamos nuestro 100% a cada propuesta; perjudicando al cliente y nuestro propio trabajo.

Este tema debería ser conocido por todos los nuevos diseñadores emergentes y más que nada por las agencias, para así evitar una competencia tóxica de "acá me dan más propuestas."

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Jorge Lobo
Hace 11 meses

Siempre habrán diseñadores que propongan más de una opción. De eso no nos vamos a librar. Lo importante es saber comunicarle al cliente por qué nuestra única solución tiene más valor que la estrategia de opción múltiple que ofrecen otros —con todo el respeto merecido por nuestros colegas.

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Domenica Calero
Hace 11 meses

Pues me has hecho cambiar mi punto de vista, yo soy de las que da tres propuestas para tener más variedad, pero si ha pasado que elijen la que menos me gusta. Estoy totalmente de acuerdo que nos estamos desvalorizado y que el cliente debe pagar por cada propuesta. Creo que la clave está en presentar con toda la seguridad del mundo nuestra propuesta y vender esa idea sobre todas las cosas.

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Gabriela González
Hace 12 meses

Muchos realizamos esta práctica y no es lo indicado cuando piensas en ello detenidamente. Al entregar más de una propuesta pareciera detonar una inseguridad sobre nuestro trabajo, además de tomar la decisión final de un proyecto basada en una la opinión subjetiva de un cliente cuando el rol del diseñador también es asesorar y tener un criterio sobre sus decisiones.

Lo ideal es presentar una pieza final que cumpla con la necesidad del cliente, bien trabajada, con una investigación de fondo y los procesos correspondientes, a procurar entregar tres o más opciones sin la misma pulcritud ni esmero.

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Retrato de Jorge Lobo
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Jorge Lobo
Hace 11 meses

No lo pudiste decir mejor, Gabriela. De acuerdo contigo en todo.

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Valentina Juez
Hace 12 meses

Tienes un punto muy válido: «el diseño no se trata de gustos». Hacer tres bocetos diferentes se ha vuelto una costumbre para los clientes y es lo mínimo que esperan al momento de recibir la propuesta de un diseñador. El mundo ideal sería uno en donde los clientes confíen en el criterio del diseñador, en mi experiencia siendo pasante en una agencia esto no pasa casi nunca, la mayoría de veces el cliente quiere irse por el camino seguro y común y no arriesgarse a una propuesta innovadora muy bien pensada por diseñadores.

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Retrato de Maria Lorena Cansing
1
Maria Lorena Cansing
Hace 12 meses

totalmente de acuerdo. Creo que los clientes tienen que entender que más propuestas equivale a más tiempo de trabajo y de por sí, es un trabajo más caro. La propuesta inicial que realiza un diseñadora tendrá todo un proceso detrás, muy extenso, esto quiere decir que si el cliente desea otras propuestas lo mínimo que puede hacer es darle más tiempo al diseño y además el precio no será el mismo del inicial. Creo que los diseñadores somos los responsables de que los clientes entiendan que no solo nos sentamos en las computadores y realizamos lo primero que se nos viene a la cabeza. El trabajo no es nada sencillo, y más si es para otra persona ya que hay una reputación detrás de cada diseño.

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0
Jose Salazar
Hace un año

Estoy recuerdo con el articulo siento que hacer 3 propuesta de diseño es una perdida de tiempo para el diseñador, donde solo se beneficia el cliente pero si uno analiza bien la situación de la empresa podemos resolver el problema con un solo diseño

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Retrato de Alvaro Díaz
9
Alvaro Díaz
Hace un año

Yo tengo bastante de Paul Rand, salvando las enormes distancias entre ambos. Pero por suerte tengo un socio que a veces me hace ser más flexible. Muy bueno el artículo!

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