No me des lo que te pido, dame lo que quiero

La relación con el cliente y el problema de interpretar deseos.

Retrato de Andrés Gustavo Muglia Andrés Gustavo Muglia Berazategui Seguidores: 97

Opiniones:
80
Votos:
110
Compartir:

La relación con el cliente es un tema del Diseño largamente visitado. Encarar una relación sana para ambas partes de un proyecto —quien lo pide y quien lo crea, o quien produce y quien paga, si lo ponemos en términos económicos— es un desvelo para muchos teóricos del Diseño. A veces, esos mismos autores desglosan largas consideraciones que describen un contexto extraño para muchos de nosotros. Hablan de contratos para campañas de reconocidas multinacionales o de relaciones con mega-clientes estatales, que exigen la coordinación de cuantiosos equipos de trabajo y el desarrollo de procesos complejos, como la creación de un sinnúmero de aplicaciones gráficas. Eso exige rigor, coordinación, conocimiento y una máquina bien afinada que solo existe en los más importantes estudios de diseño y, cómo no, que dominan los diseñadores más reconocidos.

Leer estos testimonios, recetas, o como quiera llamárseles, deja a veces un sabor ambivalente en el paladar del lector. Por un lado, se siente que uno pertenece a otro mundo, diverso a este que nos narran; un mundo más pequeño, hecho de tías que piden tarjetas para cumpleaños de quince o clientes que pretenden que su pizzería publique un volante decente. Por otro lado, en esa vorágine de maquinaria pesada puesta a funcionar para grandes clientes, en ese proceso casi matemático que supone organizar una mega-campaña, parece naufragar el concepto fundamental del diseño —a mi juicio— que es la creatividad; o únicamente sobrevive como una parte no más importante ni fundamental que el resto.

Como sea, dentro de esos dos mundos, el grande y complejo y el pequeño y aparentemente simple, hay un eje transversal que los cruza y que los une: es el hecho de que el diseñador debe «interpretar» los «deseos» del cliente. Subrayo los dos términos anteriores para abundar un poco en cada uno.

Interpretar los deseos

Podríamos, sin mucho esfuerzo ni necesidad de acudir a diccionarios ni fatigosas etimologías, asimilar el término «intérprete» al de «actor» y al de «traductor». En el caso de estos dos oficios tan diferentes, insólitamente vinculados por una palabra, se pone de manifiesto que quien interpreta, traduce a términos inteligibles un mensaje de cualquier índole. Pero nosotros también somos intérpretes. Sin mediar actor o traductor alguno, todo el tiempo estamos decodificando mensajes convencionales, cuando leemos o cuando acatamos por obligación una señal de tránsito. Como se sabrá, ningún lenguaje convencional es perfecto, y siempre habrá una fuga de sentido que lo torne más o menos ambiguo. De ahí que interpretar lo que el cliente nos pide sea muchas veces una tarea difícil.

Pero, y si ya no fuera suficiente con interpretar lo que la tía Coca tiene pensado para su dichosa tarjeta de invitación el cumpleaños de quince de su hija, que expresa a través de conceptos ligeros como «quiero algo más delicado, podría ser un «rosita», o un «verde agua», algo así como la propaganda esa del agua mineral» (sic); viene a interferir en todo esto el demonio del deseo. ¿Qué es lo que desea la tía Coca? Les puedo asegurar que ni ella misma lo sabe. Porque el deseo es precisamente lo que abre una angustia o una carencia, pero que no puede ser nunca satisfecho. Como dijo Lacan «lo que no cesa de no inscribirse». Precisamente, ya que traemos a colación el análisis, los psicólogos y analistas (no confundir, por favor, que se ofenden) hacen sus compras en el supermercado gracias a que son legión los que les pagan por descubrir qué es aquello que los angustia; es decir, ese deseo que no pueden descubrir y que una vez revelado o satisfecho los reintegraría al tan mentado equilibrio del final de análisis, el limbo, paradójicamente, siempre deseado y siempre postergado.

La propuesta satisfactoria

En el trabajo cotidiano del diseñador, una práctica reiterada refleja esta encrucijada y es la de presentar varias propuestas de diseño para un mismo pedido. Esta práctica, largamente desaconsejada por los que, aparentemente, saben más, es contraria a la que indica llevar una sola propuesta consistente y sólida, y saber argumentarla.

En la realidad real, la nuestra, a veces hay que llenar toda una carpeta, mal que nos pese, con variaciones de un mismo diseño (diversas paletas cromáticas, tipografías intercambiables) o varias propuestas completas y diferentes, lo cual, todos lo sabemos, implica más trabajo por una misma paga. En ese contexto, no es raro que el cliente elija la que el diseñador consideraba «la peor» de las opciones posibles. La que consideraba «más floja», la que tenía menos que ver con las necesidades del producto. Pero el deseo, en fin, es inaccesible para cualquiera de las dos partes. Así, cuando el cliente no tiene claro lo que quiere o lo que necesita —y a veces no se llega a esa mínima base desde la cual empezar a trabajar ni con muchas reuniones o charlas—, el diseño final que será elegido se parece un poco a la bolita caprichosa que cae en el número de la ruleta.

Muchos dirán que ese es un trabajo que hay que rechazar. Pero el diseñador tiene, como todos, que llenar la olla. No existe cliente ideal, ni producto ideal, ni —seamos justos— diseñador ideal. La relación con ese cliente, o cualquier solicitante de diseño, incluso el que se acerque más a nuestro ideal, tendrá más o menos —con condimentos más o menos atenuados—, la misma estructura; la necesidad de que el diseño, además de cumplir los objetivos que el cliente pretende, seduzca y guste a ese usuario que, muchas veces, no cuenta con herramientas de juicio tan filosas como las nuestras, por más que intentemos prestárselas defendiendo nuestro trabajo, y se decanta por la más natural, que es a su propio gusto. Nuestro trabajo será en parte —la parte más engorrosa— establecer esa relación, diferente en cada caso.

Cierro este artículo con la cita que compone el título y que, por cierto, no tiene nada de docta. La extraje de la película «Los Pitufos» (Raja Gosnell, 2011). En ella, un sufrido protagonista —que se dice gerente de marketing, pero es claramente un diseñador— lucha por satisfacer los deseos de su jefa-clienta, una suerte de Cruella De Vil del mercado capitalista, que le exige una campaña brillante para su empresa de productos cosméticos. En esta reveladora frase que le queda un poco grande a la película, la clienta le pide al diseñador: «No me des lo que te pido, dame lo que quiero». Lo más gracioso, o lo más patético, es que el pitufo Tontín, con una de sus habituales torpezas, es quien envía un email con una propuesta equivocada a la jefa, que es la que ella finalmente elige; lo que le vale un ascenso al protagonista.

¿Caricaturesca o exacta descripción de la suerte del diseñador frente al deseo del cliente? Un poco y un poco. Suficiente como para apuntar que, como toda disciplina humana donde intervienen decisiones que no siempre tienen que ver con la razón, no alcanza con desglosar procesos ni recetas; porque donde intervenga el deseo, la perinola del azar puede caer del lado menos esperado. Quizás sirva de consuelo pensar que si no fuera así, todo sería muy aburrido.

¿Qué te pareció? ¡Comparte tu opinión ahora!

Retrato de Andrés Gustavo Muglia Andrés Gustavo Muglia Berazategui Seguidores: 97

EdiciónFernando Rodríguez Álvarez Ciudad de México Seguidores: 215

Opiniones:
80
Votos:
110
Compartir:

Colabora con la difusión de este artículo traduciéndolo

Traducir al inglés Traducir al italiano Traducir al portugués
Código QR de acceso al artículo No me des lo que te pido, dame lo que quiero

Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web.

Descargar PDF

Andrés Gustavo Muglia

Más artículos de Andrés Gustavo Muglia

Título:
Imagen y concepto en el arte
Sinopsis:
Algunas consideraciones acerca del arte contemporáneo.
Compartir:
Título:
¿Y a mí qué me importa?
Sinopsis:
Imagen, medios y falta de intimidad. Messi, la fiebre mundialista y los medios que a través de la imagen nos ofrecen lo que no necesitamos.
Compartir:
Título:
Santos mensajes
Sinopsis:
Francisco I y los medios de comunicación.
Compartir:
Título:
Diseño y sentimientos
Sinopsis:
Cuánto tiene que ver el diseño interior de una casa con lo que siente el que la habita. Qué agrega la intervención profesional en un ámbito donde se expresa la intimidad personal.
Compartir:

Debate

Logotipo de
Tu opinión

Ingresa con tu cuenta para opinar en este artículo. Si no la tienes, crea tu cuenta gratis ahora.

Retrato de Genesis Galvao
0
Genesis Galvao
Ago 2017

jajaja me parecio muy chistoso, es totalmente cierto, yo usualmente pongo varias propuestas todas las justificó y cobro el tiempo que trabaje, porque seamos claro existen diversas formas de expresar visualmente una idea, incluso yo cuando termino un trabajo quiero mostrar varias opciones. Es totalmente cierto el hecho de que es una suerte el coincidir con el cliente y que este apoye tu diseño ideal, pero creo que también es necesario recalcar el hecho de que al ser comunicador social tenemos experiencias además de un ojo mucho mas crítico, en pocas palabras que la persona que te contrate te respete y considere tu evaluación como una información valiosa que puede utilizar para su beneficio. Una vez le dije a una cliente que me tardaria un poco más porque diseñaría un monograma y ella muy amablemente me dijo que era mejor para ella.

Todo esta en la confianza que se genere con el cliente, mientras mas entendamos su idea y caracter mejor sera el diseño. Buen post! :D

0
Responder
Logotipo de María Soledad Rigitano
0
María Soledad Rigitano
Jul 2017

Muy bueno el artículo. 100% realista. Falta agregar el manoseo económico que hay hoy en día en esta profesión dónde la confianza y años de trabajo se desvalorizan frente a los costos.

0
Responder
Retrato de Emmanuel Telles
0
Emmanuel Telles
Nov 2015

Difiero en que hay que hacerle muchas propuestas al cliente, con una puede bastar, en un principio si daba 3 variaciones pero ya no lo hago, ya muestro solo 1 (aunque internamente haga varías). Claro es difícil que esta quede sin alteraciones o veces se que sera rechazada totalmente pero eso acerca mas a lo que quiere. Hay que quitarnos ese miedo al rechazo, un rechazo del clíente nos acerca mas a lo que quiere, que como comentas el mismo la mayor parte del tiempo no sabe que quiere.

0
Responder
Retrato de Enrique H. Robles
0
Enrique H. Robles
Feb 2015

Excelente artículo. Interpretación, es la clave. Pero, si lo que el cliente quiere es basura? Es una arma de dos filos, por un lado, le doy gusto al cliente, que es el que paga, pero por otro me estoy dando mala publicidad, cuando pregunten quien hizo esto? No me gustaría que dijeran que lo hizo Enrique :-(

2
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

¡Esa es la cuestión! ¿El portfolio de un diseñador dice toda la verdad y nada más que la verdad? ¿U oculta algunas cosas que mejor no mostrar? Gracias por tu comentario.

1
Retrato de Luis Jaime Lara Perea
30
Luis Jaime Lara Perea
Sep 2015

Además existe la ética en cada uno de nosotros, quien nos aconseja en nuestras decisiones. Yo no trabajo para los clientes, trabajo con ellos.

1
Responder
Retrato de Jorge Reares
7
Jorge Reares
Feb 2015

Me gustan las comas, los puntos comas, los puntos seguido, los punto aparte, los entrecomillados, los signos de admiración y de preguntas. Me ayuda a entender la expresión y el énfasis del escritor, detrás del énfasis aveces suele estar el pensamiento profundo, o , la emoción, que también es mensaje. En alguna época de mi vida me sentaba junto a los locutores de radio, cuando grababan los spot publicitarios para que leyesen las oraciones dándole importancia a las puntuaciones, yo conducía el énfasis de la voz hacia donde pretendía, pues sino el mensaje impactaba diferente. Considero MUY importante la puntuación.

0
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

Hola Jj Reares, siento que el comentario va dirigido no sólo a mí. Cada cual gusta de un tipo de estilo de escritura, quizás el que le sea más cómodo o el que le es más familiar. Yo analizo bastante el modo en que escribo y, sobre todo, como hago las puntuaciones, etc. No todos están obligados a tener los mismos gustos que yo, aunque celebro cuando como vos (vamos a vocearnos ya que estamos esntre argentos) alguien me deja un comentario tan elogioso. Muchas Gracias.

1
Retrato de Jorge Reares
7
Jorge Reares
Feb 2015

Repasé mentalmente ayer este texto luego de hacerlo Andrés, alejado de la Pc y mientras conducía. Se me ocurrió que las puntuaciones en las redacciones actúan en representación de la "comunicación no verbal", supongo que representa algo de "comunicación corporal". Obra difícil la comunicación o reflexión escrita; me animo afirmar que su máximo desarrollo se logró con la aparición de signos intercalados en las oraciones.

Pregunto ahora ¿los emoticones pugnan reemplazarlos en la comunicación por medio electrónico? quizás, sin embargo demuestra que es imprescindible una representación de gestos corporales, de gestos no verbales en la comunicación escrita.

0
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

¡Qué tema interesante! Para mí la puntuación es el ritmo de la literatura. A través de la puntuación podés contagiar algún tipo de sentimiento al lector, aumentando el ritmo le das énfasis al discurso, vértigo, disminuyendo inducís a la reflexión; en fin es un mundo. Lo de los emoticons me parece (subrayo el me parece) un ir para atrás en la historia del lenguaje. Como si volviéramos a un estadio previo del signo letra, un especie de revival de los jeroglíficos, algo que funciona como signo pero es a la vez figuración de algo; pero por otro ladotambién son representaciones de gestos corporales como bien señalás; habría que decirle a alguien ducho en semiótica que escribiera sobre el tema.

1
Responder
Retrato de Jose Claudio Albert
0
Jose Claudio Albert
Feb 2015

Muy buen artículo pero demasiadas comas, se vuelve dificil el ritmo de lectura

0
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

Gracias Jose por tu comentario.

0
Responder
Retrato de Andres Suarez Gomez
1
Andres Suarez Gomez
Feb 2015

Excelente artículo, es verdad que un diseñador tiene esa delgada línea con el cliente; entre interpretar los deseos y saber la propuesta satisfactoria, es una habilidad el saber manejar al cliente para hacerle saber que el trabajo no es fácil y que si requiere de nuestra ayuda.

0
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

Gracias Andrés Por tus comentarios!

0
Responder
Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
559
Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Feb 2015

Aquí se podría decir: ¿son los diseñadores quienes resuelven "problemas" a sus clientes, o son los clientes los que resuelven los problemas económicos de los diseñadores. Cuántas pláticas, cuántos artículos sobre cómo investigamos, que la utilidad, la racionalidad, el diseño cuasi científico, para terminar con que los caprichos del cliente al final se imponen porque ellos son los que pagan. Solo en contados casos es el diseñador quien no permite que el cliente defina el diseño. Generalmente quién menos necesidad económica tiene, puede darse el lujo de rechazar los caprichos del cliente. Generalmente se recurre a las grandes empresas de publicidad o diseño porque necesitan un nivel muy alto de creatividad y profesionalismo. No van a decirte que hagas tal o cual cosa, sino a que tu les digas como, cuando y donde. Es en el tianguis donde se suele regatear y no sucede tanto en los almacenes de lujo. Los perros huelen el miedo y los clientes la necesidad.

7
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

Hola Joaquín, no se puede expresar mejor que como tú lo has dicho, estoy completamente de acuerdo con lo que dices. Gracias por tu comentario

0
Retrato de Luis Jaime Lara Perea
30
Luis Jaime Lara Perea
Sep 2015

¿Los clientes son los que nos resuelven los problemas? Yo pensaba que ambas partes recibíamos un beneficio mutuo por el intercambio. Seguir pensando así no nos sacará del hoyo. Lo que conseguirá es volvernos conformistas y hasta verlo bonito. Tal vez suene arrogante, pero a mí me ha ido bien en el Diseño y creo que encontré la manera de hacérselo ver a mis clientes.

¿Aceptamos por hambre? ¡por qué poco vendemos nuestra dignidad!

¿Qué hacemos entonces? ir en busca de clientes que aprecien nuestro trabajo. Hay muchos más de los que creemos.

2
Responder
Retrato de Cristy Castillo
0
Cristy Castillo
Feb 2015

Totalmente de acuerdo, muchas veces es difícil comprender que es lo que el cliente nos solicita, por más preguntas que le realizamos nunca vamos a conocer que es lo que quiere, podemos tener varias maneras de interpretar esos mensajes y al final presentar algo lejano a que el cliente deseaba. En mi opinión debemos tener un límite para recibir esos "cambios" que solicita el cliente ya que somos nosotros quienes podemos guiar su diseño por el camino del éxito.

0
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

Interpretar esa es la cuestión! Y después guiar (dentro de lo posible).

1
Responder
Retrato de Maria Fernández
0
Maria Fernández
Feb 2015

Estoy totalmente de acuerdo. Yo creo que muchas veces el cliente suele estar confundido con lo que piensa de su marca. Ya que asumen muchas veces cómo se ve la marca y nunca le preguntan a sus consumidores como los ven. Por eso como diseñadores debemos de guiarlos en el proceso de creación de una campaña o de cualquier cosa. Porque es nuestra responsabilidad y además uno tiene el conocimiento para hacer de una marca memorable y diferente de las demás.

0
Retrato de Andrés Gustavo Muglia
97
Andrés Gustavo Muglia
Feb 2015

Estoy de acuerdo contigo María, el diseñador debe orientar, y el artículo trata de expresar con un poco de humor lo difícil que es a veces ese proceso.

0
Responder

Te podrían interesar

Retrato de Mario Adame
Autor:
Mario Adame
Título:
Micro-empresa: la mina de oro del diseñador
Sinopsis:
No existe cliente pobre, sino diseñadores que no saben aprovechar las oportunidades.
Compartir:
Interacciones:
Votos:
304
Opiniones:
178
Seguidores:
44
Retrato de Juan Sebastián Cardona Sánchez
Autor:
Juan Sebastián Cardona Sánchez
Título:
El freelance y los clientes
Sinopsis:
El diseñador gráfico debe aprender a adelantarse a las necesidades de sus clientes, guiándolos por el buen camino.
Compartir:
Interacciones:
Votos:
122
Opiniones:
41
Seguidores:
46
Retrato de Maria del Pilar Rovira Serrano
Autor:
Maria del Pilar Rovira Serrano
Título:
La «otra» gestión del diseño
Sinopsis:
Las empresas gestionan sus recursos de diseño, pero los diseñadores suelen olvidar la gestión de su propia actividad profesional.
Compartir:
Interacciones:
Votos:
82
Opiniones:
37
Seguidores:
338
Ilustración principal del artículo Sobre la efectividad
Autor:
Fernando Del Vecchio
Título:
Sobre la efectividad
Sinopsis:
Ser eficaces implica hacer las cosas correctas; ser eficientes, hacerlas correctamente. Ser efectivos significa ser eficaces y eficientes.
Traducciones:
Compartir:
Interacciones:
Votos:
53
Opiniones:
11
Seguidores:
741
Ilustración principal del artículo Rechazos positivos
Autor:
Fernando Del Vecchio
Título:
Rechazos positivos
Sinopsis:
Si no trabajamos en la comunicación de lo que somos y lo que hacemos, serán los clientes quienes lo definan de acuerdo a su mejor entender.
Compartir:
Interacciones:
Votos:
187
Opiniones:
110
Seguidores:
741
Retrato de Claudia Mena
Autor:
Claudia Mena
Título:
Reflexiones básicas al diseñar para el entorno social
Sinopsis:
Un diseño se muestra contextualmente para inducir, informar o motivar acciones e impacta un grupo social con características propias, lo que hace necesaria la investigación.
Compartir:
Interacciones:
Votos:
39
Opiniones:
19
Seguidores:
21

Próximos cursos online

Cursos de actualización para especializarte junto a los que más saben

Estrategia de Marca

Estrategia de Marca

15 claves para programar el diseño de símbolos y logotipos de alto rendimiento

4 semanas
18 Noviembre

Branding Corporativo

Branding Corporativo

Cómo planificar, construir y gestionar la marca de empresas e instituciones

4 semanas
¡Ya mismo!

Relecturas del Diseño

Relecturas del Diseño

Una inmersión en el discurso sobre el diseño para despejar sus nociones más controvertidas: creatividad, innovación, arte, tecnología, función social...

4 semanas
¡Ya mismo!

Branding: Diseñador y Cliente

Branding: Diseñador y Cliente

Tratar con el cliente, hacer presupuestos y planificar las etapas de la creación de una marca

3 semanas
¡Ya mismo!

Auditoría de Marca

Auditoría de Marca

Taller de práctica profesional: análisis, diagnóstico y programa de marca sobre casos reales

6 semanas
6 Abril