Quiero cambiar mi logotipo: ¿cómo hago?

Las dificultades de un empresario que quiere orientarse en el desconocido (para él) mundo de los diseñadores gráficos.

Raúl Belluccia, autor AutorRaúl Belluccia Seguidores: 925

El presente texto es de ficción, toda coincidencia con personas reales es pura casualidad. Aunque, debo aclarar, me tocó escuchar una conversación muy similar mientras hacía fila para entrar a ver una obra de teatro. En esa oportunidad, dos señores detrás mío se contaban, con mucho humor, sus experiencias en la contratación de profesionales, y esos comentarios me dieron motivo a escribir lo que sigue.

 

Como todos los viernes después de terminar la jornada de trabajo, un grupito de amigos se encuentra en un bar para tomar algo y conversar antes de volver a casa. Manuel, dueño de una empresa familiar de muebles para oficina llega primero. Sentado en el taburete, solo y enfrascado en sus propios pensamientos parece indagar con la mirada el café que le han servido, y que se enfría sobre la barra. Distraído en su mundo interior no ve llegar a Pepe que lo sacude con una palmada en el hombro, más fuerte de lo que es habitual para los usos y costumbres.

 

Pepe: Se te nota preocupado, parece que estás buscando una respuesta dentro del pocillo de café. (Se sienta a su lado y vuelve a sacudirlo con una palmada poderosa.) ¿Qué te pasa?, ¿la gente ya no compra más muebles para oficinas?, ¿te subió la presión arterial? ¿O qué?

Manuel (tomándole fuertemente el brazo para evitar la tercera palmada): No. Estoy preocupado porque me parece que tengo que mejorar la marca de mi empresa y no sé para donde disparar.

P: Es fácil. Llamá a una agencia de publicidad o a un diseñador gráfico y en tres patadas te lo resuelven. Eso sí, hay que discutirles el precio. En la compañía donde trabajo, el año pasado contrataron a una diseñadora que hizo un buen desarrollo. Llamame el lunes y te paso los datos.

M: No gracias. Ya entrevisté a cuatro diseñadores; no es difícil encontrar quien me haga el trabajo, tampoco es difícil bajarle los presupuestos. Debo decirte que no son muy buenos para la negociación comercial.

P: ¿Y entonces dónde está el problema?

M: Es que yo estoy acostumbrado a las cosas concretas, vos también sos ingeniero y me vas a entender. El problema es que cada uno de lo cuatro diseñadores que entrevisté me recomienda hacer algo diferente, ninguno coincide en qué camino tomar. Es como si le llevaras a cuatro médicos el mismo análisis y los cuatro te dieran un diagnóstico distinto.

P: Bueno, tampoco hay que exagerar; hacer una marca no es una ciencia exacta, puede haber opiniones distintas...

M: De acuerdo, de acuerdo, pero lo que me preocupa no es que sean diferentes sino que sean tan, pero tan divergentes... Además, por más que les rebaje el precio la inversión que tengo que hacer después no es poca cosa para mi negocio. En eso sí todos estuvieron de acuerdo: después de diseñar la marca tendré que cambiar la papelería, los folletos, la página web, el frente de los locales, las etiquetas, volver a pintar los vehículos... ¡uh! ¡No me puedo equivocar! (Se tomó de un trago el café frío y volvió a quedar como hipnotizado mirando la borra en el fondo del pocillo).

P (reprimiendo, por compasión una nueva palmada): En eso tenés toda la razón, en la empresa después del cambio de logotipo vino un gastadero de dinero importante, pero como trabajo en una compañía muy grande nadie siente el gasto en su propio bolsillo. ¿Por qué no te empleás como yo en una sociedad anónima y te sacás estos problemas de la cabeza? (Tose, se ríe, se sacude en su taburete y le pide al barman una cerveza.)

M: Pero todavía no te conté lo peor...

P: Contame entonces.

M: Quise investigar y...

P (interrumpiéndolo): ¿Nunca vas a aprender que no hay que investigar? Uno cuando investiga se mete en problemas, fijate lo que le pasó a nuestra amiga Susanita, que –dicho sea de paso– ya debería estar acá tomando su copa.

M: ¿Qué le pasó?

P: ¿Ves? Ya te interesa saber, conocer, investigar... Mejor no te digo nada así no te sumo un nuevo problema. Pero contame qué es lo que quisiste saber tan racionalmente.

M: ¿Quién te entiende? ¿No era mejor no saber?

P: Yo soy diferente, yo vendría a ser como el filósofo que sabe guardar distancia crítica y no afectarse por los problemas. ¡Vamos! Largá el rollo que si no te va a dar un infarto, contame tu drama con el enigmático mundo del diseño.

M: Bueno... resulta que para orientarme me metí en Internet...

P (interrumpiéndolo con tono de burla): Veo que optaste por un método científico...

M (enojado): Si me volvés a interrumpir no hablo más.

P: Adelante. Seré una lápida.

M: Bueno. En la web encontré una página que publica notas y debates sobre diseño y los profesionales participan con sus opiniones. Y, entre otros debates alrededor de marcas conocidas, apareció uno sobre el cambio de logotipo de nuestras Aerolíneas Argentinas.

P: No me enteré del cambio.

M: Para qué decirte que el tema me interesó mucho porque la gente de esa web, que se llama FOROALFA, publicó la marca nueva y la anterior, y le lanzó la pregunta a los diseñadores: «¿Cuál es mejor?» Y como había más de 150 respuestas yo me dije: acá voy a saber algo sobre las marcas, y en lugar de tener cuatro voy a conocer un montón de opiniones profesionales, y si bien mi negocio no es una aerolínea, seguro que alguna pista concreta sacaré para mi humilde empresa... Eso fue lo que me dije.

P (dándole una muy suave palmada): ¡Muy bien ingeniero!

M: ¡Te imaginás, es como si llevaras tu radiografía a ciento cincuenta médicos! Eso es tener opinión fundamentada. Así que me metí, como loco, a leer todo lo que estos profesionales especializados decían sobre la nueva y la vieja marca de Aerolíneas Argentinas. Dos horas y media me llevó la lectura.

P: Lo tuyo es la investigación científica, sin dudas. ¡Qué paciencia! ¿Y a qué conclusión llegaste?

M: A que perdí dos horas y media de mi vida. En realidad fueron como cinco horas, pero eso es lo de menos. La cuestión es que no saqué nada en limpio...

P: Y claro, si te metés en un debate entre especialistas es difícil, seguro que te costó entender el lenguaje técnico, es como asistir a un debate entre semiólogos: ¿quién entiende algo?

M: No es eso. Entendí todo perfectamente, el lenguaje que usan es por demás simple, muy simple diría yo.

P: ¿Y entonces?

M: Es que los diseñadores no están para nada de acuerdo y tienen opiniones muy diferentes entre sí.

P: Disculpame, pero para mí que no entendiste bien.

M: Eso es lo que me dije. Entonces volví a leer las opiniones una por una y clasifiqué las respuestas, acá las tengo anotadas. (Busca en su bolsillo un papelito). Fijate lo que pasa: 55 profesionales dicen que la nueva marca es peor que la anterior; 49 dicen que la nueva tiene algunas cosas peores y otras mejores que la marca vieja, pero entre ellos no siempre coinciden en cuales cosas son las mejores y peores; 40 opinan que el nuevo logotipo supera al anterior; y había unas cuantas respuestas que no eran del todo claras. O sea que, en lo fundamental, están repartidos en grupos muy parejos de opiniones distintas: el grupo «SÍ», el grupo «NI» y el grupo «NO». Pero la gran mayoría afirma que cambiar es bueno, en eso están de acuerdo, y ahí terminé de preocuparme: ¿hacia dónde cambiar mi pobre marca?

P: Bueno, en la vida casi nunca hay coincidencias plenas...

M: Sí Pepe, ya sé que hay matices en todo pero yo pensaba que entre los diseñadores tendría que haber mayor coincidencia a la hora de opinar. Y por lo que pude observar en los otros debates que publica ese sito el resultado siempre es similar, nunca se ponen de acuerdo...

P: No te enojes, viste como son los creativos...

M: Por mí que sean como más les guste, pero si sobre un tema tan simple como una marca hay tanta divergencia, yo te pregunto Pepe: ¿vale la pena que le pague a un profesional los honorarios que me pide? Porque si yo llamo para que diseñe la marca de mi empresa a un diseñador del grupo «SÍ» me va a hacer una cosa muy distinta a la que haría un diseñador del grupo «NO», que a la vez será distinto al diseño de un profesional del grupo «NI».

Por lo que estuve observando todos los diseñadores le dan una importancia extraordinaria a la marca, pero si no se ponen de acuerdo entre ellos sobre cuáles son buenas y cuáles malas... no sé qué hacer...

P: Tengo la solución a tu angustia: no cambies nada, dejá todo tal cual está. Hacé de cuenta de que llamaste a un diseñador y que, tras analizar tu logo, llegó a la conclusión de que no hacía falta cambiarlo. Si hay tantas opiniones como decís, seguramente habrá un grupo de diseñadores que opinen que tu logo está muy bien. Y de paso te ahorrás un montón de dinero.

M (vuelve a mirar fijo la borra del café): Mmm...

P: Aunque para mí tu marca se ve un poco, ¿cómo decirlo?, antigua, pasada de moda.

M: No, para mí el problema está en el color, es muy chillón, y el tipo de letra no tiene gracia.

P: Ahí está entrando Susanita, preguntémosle a ver qué opina.

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Ilustración principal del artículo La función social del diseño
La función social del diseño Motivado por el artículo firmado por Guillermo Brea en este mismo espacio, aclaro mi posición: los fines y objetivos de los trabajos de los diseñadores los fija la demanda, y no los diseñadores.

Debate

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Retrato de Eduardo Castro
0
Eduardo Castro
May. 2011

Todo mundo se siente diseñador así como Pepe y Manuel se minimiza la tarea del diseño y en la vida real el director comercial y el director de mercado de algún cliente nuestro se dicen diseñadores. El diseño no es una ciencia exacta y es artística, abstracta para un problema hay mil soluciones y a cada cual le parecerá la mejor. El debate radica a mi parecer en educar al cliente visualmente, en media hora, darle unas palmaditas como a Manuel en la espalda durante 10 minutos, escuharlo y darle por su lado para finalmente hacer un diseño que sienta que el mismo realizó. Y tan felices todos :)

0
Retrato de Matías Correa
0
May. 2012

Artística?

4
Responder
Retrato de Fernando Carcamo Luna
0
Abr. 2011

De entrada, el problema está mal planteado!

Se desea cambiar la MARCA, pero en realidad, lo que se quiere cambiar es la marca gráfica.

La Marca Gráfica cubre un aspecto importante de la MARCA, aquella que es visible, pero hay otra que no lo es y tiene relación con la gestión de la empresa; atención punto de venta, servicio de post venta, distribución, precio, reposición, etcétera...posición de mercado.

Por tanto, la gestión empresarial y la marca gráfica configuran la MARCA.

Es conveniente cambiar la marca gráfica por anticuada?

Coca-Cola no la ha cambiado!

2
Retrato de Pilar Casasa Núñez
0
Sept. 2015

se ha hablado en otros artículos del problema de comunicación al usar la misma palabra para dos cosas diferentes: Marca como los valores y objetivos de la empresa, y Marca como identificador gráfico.

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Responder
Retrato de Karen Jansoulet Baeza
0
Hace 6 días

En 5 horas de Manuel descubrió uno de los problemas más grandes que como diseñadores existe. Una falta de conocimiento en el mundo de las marcas graficas.

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Retrato de Fiorella Galarza
0
Hace 4 meses

Este articulo es la cruda realidad en el diseño, alguna vez nos hemos de encontrar con un Pepe y un Manuel. Las personas tienden a pensar que para diseñar solo hace falta buen gusto, dejando de lado el estudio detrás de cada cambio.

En la historia mencionan que los diseñadores rara vez están de acuerdo. Actualmente me encuentro estudiando diseño grafico, y mi opinión referente a esto es que cada diseñador aprende bajo las mismas bases y ¨reglas¨, pero cada uno va a tener un distinto enfoque. Esto no creo que este mal, si todos llegáramos a una misma solución, no habría chiste que contar.

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Retrato de Ivana Nicole Sotomayor Castillo
0
Hace 4 meses

Si bien es cierto este artículo es antiquísimo porque veo comentarios desde el 2011, pero lo que más me sorprende es lo que está escrito. Aparte de haber disfrutado mucho esta historia, deja en qué pensar. Como estudiante de diseño puedo decir que a pesar de la edad de este artículo, las cosas siguen iguales en la actualidad. Existen muchos que se llaman así mismos diseñadores, por ejemplo, algunos (no todos) empresarios que piensan tener la razón en que así quieren su nueva marca gráfica, y no digo que el cliente no tiene la razón pero hay ocasiones en donde no es así, y luego quieren guiar por otros caminos donde no es fiable, y minimizar el trabajo de nosotros sin dejar que nosotros opinemos al respecto. Aunque bueno, se vale debatir, pero no se que es peor, que te traten de guiar o que el te contrató no te de ninguna pauta de lo que quieren (lo digo por experiencia).

Y es verdad que nunca se logrará obtener solo una solución al problema, sino que para los diseñadores habrán mil y un posibilidades, y ya tocará cuál le parecerá la ideal al cliente.

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Retrato de Alejandro D’aleman Zamudio
0
Hace 11 meses

Ese sentimiento de incertidumbre es bueno, lo exacto en un mundo que exige soluciones divergentes es casi imposible, pensar de la misma forma en un oficio creativo casi no se da.

En lo que si podemos estar de acuerdo los creativos es en conservar ciertos factores sobre los cuales fundamentar la claridad y calidad del trabajo creativo, esto se da desde las escuelas del diseño y es tener siempre presente el analizar la estructura para dar forma y armonizar con el color, factores siempre presentes en cualquier tema creativo, más aún cuando el significante es una marca.

0
Retrato de Viviana Cerrutti
0
Hace un año

Creo que lo que hizo falta por parte de los diseñadores que consultó el dueño de la inmobiliaria fue preguntarle a su cliente el por qué quería cambiar la marca y a partir de ahí enfocar primero por las necesidades reales del cambio.

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Retrato de Gustavo Quevedo
0
Hace un año

Que curiosa e interesante historia. Refleja el problema que también observo entre los diseñadores, la falta de consenso; y también es lo que ha ocasionado la desvalorización del oficio por parte del ojo público.

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Retrato de Esteban Torres
0
Feb. 2022

Esa discusión es "normal" incluso entre médicos, ingenieros, etc., sobre todo en abogados! No es patrimonio de los diseñadores. Imaginemos que pido a un grupo de arquitectos que diseñen mi casa, sin duda todas las propuestas serán diferentes, es más, en algunos casos tenemos que vivir en casa que ya están hechas (y no me consultaron (broma))!

Los resultados varían según la investigación, criterio, objetivos, educación, entre otros muchos factores. El diseño no es una respuesta matemática exacta.

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Retrato de Jonatan Alvarez Oshiro
1
Ago. 2021

Artículo muy ilustrativo. Todo este tema en mi opinión se resume en la última parte:

P:Aunque para mí tu marca se ve un poco, ¿cómo decirlo?, antigua, pasada de moda.

M: No, para mí el problema está en el color, es muy chillón, y el tipo de letra no tiene gracia.

Claramente, estas observaciones son sobre todo estéticas y subjetivas, en ningún momento se hace referencia a que ese rediseño de marca debe obedecer a una real necesidad, en base a un correcto diagnóstico. Muchos diseñadores, lamentablemente, se asemejan a estos 2 personajes, opinando y trabajando únicamente desde una subjetividad totalmente alejada de lo profesional y creyendo que mientras más creativos y disruptivos, mucho mejor.

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