La observación en diseño

La observación

La fase inicial del proceso creativo, que permite identificar los «insights» sobre los cuales se basa la solución de diseño y constituye un proceso de generación de conocimiento.

Alejandro Rodríguez Musso, autor AutorAlejandro Rodríguez Musso Seguidores: 71

Habitualmente se ha escuchado en el entorno educativo del diseño la palabra «observación» y su verbo «observar». La palabra observación hace referencia inicial al ojo, el instrumento del sentido de la visión, tal vez el de mayor importancia vital para el ser humano, con todas las limitaciones y potencialidades que implica.

Sin embargo una consideración más amplia de este término en el sentido que quiero darle a la palabra en el presente artículo, refiere más allá del concepto de ver; es decir, recibir información externa a través del sentido de la vista. Me refiero a otros planos, más vinculados a los sentidos en general que a la visión. En el significado que quiero poner de relieve, la observación es parte de los dominios que establecen relación con los sentidos y de los procesos perceptuales.

De este modo, podemos decir que la observación establece relación con el darse cuenta (awakeness), con el integrar información a nuestra representación mental de la realidad y procesarla, relacionarla con nuestro conocimiento acumulado y obtener de ese proceso, algo que no existía antes para nosotros. Este fenómeno se expresa en la literatura en inglés, con la palabra insight, que significa comprender algo mejor, adquirir una nueva percepción de algo.

Entendida de este modo la palabra «observar» es más que mirar, es más que ver, es en realidad un proceso mediante el cual se generan nuevas ideas, se innova y constituye la base para imaginar el futuro de algo. La observación, por lo tanto, no solamente proviene del sentido de la vista, sino de todos los sentidos que son, en realidad, los órganos a través de los cuales los seres humanos nos relacionamos con el mundo exterior a nosotros mismos.

Observación y Marco Referencial

En esta relación, desde muy pequeños y a lo largo de la propia historia personal, vamos conformando un universo de signos y modelos mentales que nos permiten interpretar eficiente y eficazmente la realidad. Esto hace posible poseer y aplicar modelos parametrizados para actuar frente a determinadas situaciones de orden cotidiano, pero a la vez, estos mismos modelos nos atrapan y nos impiden ver mas allá de ellos. Por lo tanto, enmarcan y limitan nuevas interpretaciones del entorno (De Bono, 1991).1

Los paradigmas culturales —o las dimensiones culturales— marcan la forma de interpretar la realidad. La interpretación de lo observado, de lo percibido, está mediatizada por la dimensión cultural del sujeto que observa (Maturana y Varela, 1984).2 De este modo quien observa un determinado fenómeno lo hace de modo tal que en su interpretación del hecho sólo puede ver aquellos elementos que su marco cultural le permite ver. Las asociaciones conceptuales dependen de su experiencia previa. Por lo tanto, la dimensión cultural de la observación y la amplitud de las relaciones que un individuo es capaz de articular, dependen del marco referencial que este posea.

La observación como el proceso de percibir

Para ampliar el concepto de la palabra observación a la idea expuesta, haré referencia a este proceso como «observación-percepción». En este sentido el proceso identificado como «observación-percepción» es un fenómeno complejo del pensamiento que obliga a recoger información, procesarla, relacionarla, interpretarla y comunicarla, o almacenarla en la memoria de referencias o marco referencial. Si se trata de una idea significativa, la almacenaremos en la memoria de corto plazo para su uso inmediato, y una vez determinada su relevancia, pasará a formar parte de la memoria de largo plazo (Teun Van Dijk, 1983).3

Al usar la palabra «observar», estoy en realidad refiriéndome al concepto de «percibir». Probablemente el sentido de la palabra observación provenga de las ciencias naturales, en las que se «observa» un fenómeno en el laboratorio.

Observación y Diseño

En el ámbito del diseño la palabra «observar» debe ser entendida como un proceso que implica todos los componentes de la percepción, y por lo mismo, la información a procesar puede estar integrada a nuestra esfera de conocimiento a partir de la visión. Pero también a partir del olfato, el gusto, el tacto o el oído, o de una combinación de todos o algunos de estos sentidos.

De este modo podremos decir que estamos frente a una observación, cuando podemos distinguir un concepto o generar una proposición que tenga sentido y que sea un descubrimiento para nuestro conocimiento acumulado, idea que puede derivar de un sonido, un olor, una textura, un sabor, un color o de elementos complementarios entre sí que se enlazan y se perciben como totalidades. Por ejemplo: los olores, sonidos, texturas y colores que percibimos en un mercado de frutas y que nos permiten darnos cuenta de un conjunto de relaciones que se generan en un entorno de esta naturaleza y que, desde luego, son totalmente diferentes de los que ocurren en un local de supermercado aunque, por cierto, el acto de comprar y abastecerse sea en esencia el mismo tipo de actividad humana.

En síntesis, cuando hablo de observaciones, me estoy refiriendo a un proceso intelectual con base en la sensibilidad que permite darse cuenta, en el sentido de despertar (awakeness), ante un fenómeno no percibido con anterioridad por nosotros (Rudolph Arheim, 1977).4

Para que este fenómeno ocurra, es necesario que se presenten ciertas condiciones básicas, además de las obvias constituidas por la disponibilidad de condiciones personales y ambientales —o instrumentales— que nos permitan captar información a través de los sentidos. La principal de estas condiciones es la capacidad de poner atención. Poner atención significa aislar, perfilar, identificar, distinguir la figura del fondo; esto es lograr focalizar la sensibilidad perceptiva en el estímulo, dándose cuenta de lo que significa, o sea, relacionando la información —o input— con la información disponible, y obteniendo de ella un nuevo conocimiento.

La atención, como capacidad de agudizar un determinado sentido, poniéndolo en primer plano para distinguir entre los innumerables estímulos simultáneos a los que nos vemos expuestos a cada minuto, es un factor fundamental de este proceso.

Observación y sensibilidad

Lo que estoy planteando implica, necesariamente, un desarrollo de la sensibilidad. La palabra «sensibilidad» (del latín sensibilem, «sensible»), es la facultad de un ser vivo de percibir estímulos externos e internos a través de los sentidos. En fisiología, es la función del sistema nervioso que permite detectar a través de los órganos sensoriales las variaciones físicas o químicas que provienen del interior del individuo o de su medio externo.

Los sentidos nos informan del estado de las cosas que nos rodean y cada uno es selectivo respecto a la clase de información que proporciona:

  1. El ojo, la piel y el oído ofrecen información temporal y espacial en sus tres dimensiones;
  2. El olfato y el gusto, en cambio, son sentidos químicos que proporcionan información sobre la composición de la materia volátil o soluble.
  3. El tacto es el más generalizado y comprende: la sensibilidad cutánea (sensibilidad al dolor, la presión o la temperatura), la sensibilidad cenestésica (sensibilidad originada en músculos, articulaciones o tendones, informa sobre el movimiento del cuerpo), la sensibilidad orgánica (sensibilidad en los órganos internos) y laberíntica (la relacionada con el equilibrio).

Las impresiones y estímulos percibidos pueden tener varias dimensiones: de cualidad, intensidad, extensión y duración.

Durante los tres primeros meses de vida prevalece en el niño o niña la sensibilidad interna al sentir hambre y sed. A partir del cuarto mes comienza a distinguir las sensaciones corporales de las que provienen del exterior, iniciándose así la toma de conciencia de su propia individualidad.

De este modo cuando hablamos de educar la sensibilidad nos referimos a aprender a realizar distinciones, o sea, ser capaces de percibir las diferencias que se presentan en el percibir. Educar la sensibilidad debe ser, probablemente unos de los procesos educativos más complejos. ¿Cómo podemos enseñar a otra persona para que se de cuenta que entre un color gris y otro color gris pueden existir infinidad de matices?, y ¿cuántos matices somos capaces de percibir? o ¿cómo se imagina un corte de un volumen complejo?

Así como el ojo está determinado como sistema para percibir e interpretar ondas de luz entre una determinada frecuencia, el oído sólo puede percibir estímulos o señales que van desde una determinada longitud de onda a otra, de tal modo que no es capaz de percibir el ultra sonido, por ejemplo. Estamos entonces en presencia de otro fenómeno, el de umbral perceptivo.

Es fundamental, entonces, la educación de la sensibilidad para aprender a manejar los umbrales perceptivos que permitan percibir la sutileza entre un valor y otro, aunque esta diferencia sea mínima.

De este modo, la sensibilidad y la capacidad de percibir las diferencias por muy sutiles que estas sean, están en la base del proceso de observación para el diseño, ya que en el mundo de esta disciplina del saber humano, la capacidad de observar es la base del proceso creativo que permite imaginar el futuro.

Qué es lo que se observa cuando se observa

Para el diseñador el acto de observar es una actividad fundamental. La observación se refiere a, percibir y darse cuenta; es decir, aislar y generar un insight a partir del fenómeno que se observa.

En este contexto, todo es observable. Sin perjuicio de este hecho, el principal objeto de la observación de los diseñadores es el comportamiento humano. El comportamiento humano con toda su complejidad de relaciones y diversidad. Los apuntes, los mapas conceptuales, las fotografías, los croquis y esquemas, los videos, las entrevistas, las conversaciones, la observación de campo, los grupos focales, las encuestas, el seguimiento de los usuarios, la observación de usuarios extremos, adopción de un usuario, bitácora, video, esquemas, croquis, fotografía, estudios en la Web, etc., son el tipo de instrumento que utilizan los diseñadores para registrar y analizar la información. Constituyen elementos de gran valor a la hora de definir y ampliar la base de conocimientos con las que se aborda un proyecto de diseño.

En síntesis, observar es darse cuenta, relacionar dos o más cosas que no lo estaban para la persona que hace consciente este proceso; es un fenómeno intelectual que permite imaginar nuevas ideas de cualquier naturaleza.

Siendo el proceso de observación un fenómeno intelectual, todas las formas de recoger información son válidas a la hora de identificar o distinguir insights. Sin embargo todas ellas son solo herramientas que si no se utilizan activando nuestra capacidad de hacer distinciones, con un alto nivel de alerta que disponga a atender al fenómeno observado, resultan inútiles, solamente generan información, pero no nuevo conocimiento, innovación o una nueva idea de diseño.

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  1. De Bono, E. (1968). New think; the use of lateral thinking in the generation of new ideas. New York: Basic Books.
  2. Maturana, H y Varela, F. (1984). El Arbol del Conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano. Editorial Universitaria. Santiago, Chile.
  3. Dijk, Teun Van. La ciencia del texto. Trad. de Sibila Hunzinger, Barcelona, Ed. Paidós, 1983.
  4. Arnheim, Rudolf. Arte y percepción visual (1977). EUDEBA. Bs. As. Argentina.
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Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. Publicado el 30/03/2013

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Debate

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Retrato de Alfredo Gutiérrez Borrero
273
Mar. 2013

¡Muy buen aporte!, acaso lo único que dudo es que la visión sea el más importante sentido (acaso es el que más información capta); pero la condición social queda establecida mediante nuestro oído; presumo que un niño sordo de nacimiento, tiene más problemas de socialización que un niño ciego, y requiere de mayor esfuerzo educativo compensatorio; bien recuerda el profesor José Luís Ramírez que escuchando es que desarrollamos el camino de los caminos, el lenguaje y oyendo aprendemos a hablar; por algo la AUDIENCIA y el PARLAMENTO son los grandes escenarios de encuentro político en Occidente.

0
Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
566
Abr. 2013

A mi modo de ver, la visión es el más importante de todos los sentidos, es la forma en que nos damos cuenta del mundo que nos rodea, por el oido sólo podemos oir sonidos y las historias que nos cuentan, pero por más que nos expliquen que es el color rojo, o como es el cielo, el mar y las estrellas, los rostros, los cuerpos, las formas, los insectos, las bestias, etc. nada puede suplir eso eficientemente. Hablar primero es nombrar las cosas que vemos, la imagen de la mamá, de la manzana, la mesa, el objeto, etc. anteceden al nombre, a la explicación. Conoces mejor a una persona cuando la miras.

0
Retrato de Alfredo Gutiérrez Borrero
273
Abr. 2013

Comprendo tu punto, mas lo valoro de otra manera, «hablar primero es nombrar las cosas que vemos», concuerdo, mas tal cosa nos queda algo complicada cuando no escuchamos como otros (incluida «mamá») las nombran. El lenguaje es la casa del ser diría Heidegger , no pretendo que cambies tu postura, pero prometo ampliar el mío en un artículo; te has preguntado, mi gráfico amigo ¿por qué la justicia y el amor (Cupido), tantas veces son retratados ciegos? Enlace el lenguaje para mí nació de escucharnos más que de vernos... cosa de intuiciones, buen día.

0
Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
566
Abr. 2013

Agradezco sobremanera el enlace tan bello y tan explícito, sin embargo me llama la atención cuantas palabras fueron necesarias para intentar explicar una imagen que se capta en un segundo. Aunque llenes mil páginas con palabras nunca lograrás comunicar una imagen. ¿Cómo explicarle a un ciego de nacimiento una pintura, una fotografía, un atardecer, un color, una flor, un rostro bello, la sonrisa de Mona Lisa, las pinturas de Van Gogh, de Dalí, de Rembrandt, el grabado de Durero, etc.? Dicen que primero fue el verbo pero yo como Santo Tomás, ver para creer. Prefiero ver a que me cuenten Gracias

0
Retrato de Alfredo Gutiérrez Borrero
273
Abr. 2013

Nos comunicamos con palabras, amigo, palabras que en principio oímos, más que vemos, en la sordera total sin ayuda pedagógica especializada, difícilmente me habrías contado de tu impresión... como siempre es un gusto intercambiar contigo, prometo insisto escribir al respecto, para ver «cómo te suena» :)

0
Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
566
Abr. 2013

Entiendo tu punto, la gran diferencia entre los animales (que pueden ver) es que los humanos tienen lenguaje, pero aún así, un ciego no podría inventar tecnología, ni emprender un viaje a la luna o a marte. No había arquitectura, ni descifrar el adn, ni hacer un puente, una represa, una casa, no podría manejar un auto, sembrar o cosechar, preparar una comida, hacer un dibujo, un diseño, etc. Un sordo si podría comunicarse por señas, somo suelen hacerlo, siempre habría algún medio, señales de humo si tu quieres. Lo más grave del lenguaje es que siempre necesitarás de otros, visualmente no.

0
Retrato de Alfredo Gutiérrez Borrero
273
Abr. 2013

Discrepo ¿visualmente no necesitarás de otros? ¿crees que una especie de humanos sordos podrían con señas haber emprendido un viaje a la luna? Mediante lenguaje coordinamos nuestras acciones, difícil hacer un cohete sin entender la palabra «c-o-h-e-t-e»: el humano oyó primero, pronunció después y escribió al final, sin oído difícil el lenguaje, y sin lenguaje (según comprendemos hoy), difícil la humanidad; por otra parte NADIE vidente o no puede viajar a la luna sin necesidad de otros; ah y los ciegos sí pueden y han inventado tecnología (presentaré mi argumento en futuro texto).

0
Responder
Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
566
Abr. 2013

Sin embargo, la observación, la percepción, no bastan para el diseño. Se puede obtener información, conocimiento, pero se necesita la imaginación para partiendo se ahí, generar nuevas relaciones, mezclas distintas, soluciones distintas. La llamada «creatividad» en el diseño es precisamente ir más allá de la observación, de la información, de la percepción que nos brindan los sentidos. Por ello la investigación, la definición, el análisis del proyecto, son solamente el punto de partida pero todo dependerá de si somos capaces de generar soluciones útiles, distintas y creativas.

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Retrato de Alfonso Valcarce
1
Abr. 2013

Te recomendaría leer con detalle el artículo. Los reparos que planteas a la observación, se entienden mejor con la explicación que el autor hace desde el comienzo de su artículo.

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Retrato de Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
566
Abr. 2013

Te recomendaría leer las conclusiones finales. La observación no es suficiente por sí misma, no genera creatividad, ni soluciones automáticas, se necesita otro proceso de tipo creativo que encuentre soluciones nuevas, apropiadas o diferentes. Claro utilizando los datos aportados. Primero habría que tener la capacidad o disposición para el análisis, la justa valoración de la información y luego buscar la solución apropiada y ofrecer una propuesta como solución, pero esto es otro proceso mental.

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Responder
Retrato de Mike Norvak
0
Abr. 2017

Sería "awareness" y no "awakeness"

0
Retrato de Raúl Florencio Alesanco
0
Raúl Florencio Alesanco
May. 2013

Excelente.

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Retrato de Miguel Angel López
0
Miguel Angel López
Abr. 2013

El articulo lo encuentro impecablemente explicado, argumentado y citado. Me recordó mi deseo de practicar a «ver» diferente y mi deseo por adquirir una super-visión. El superpoder que consiste en ver, es decir: interpretar de muchas formas diferentes.Ver mas lejos no es mejor que ver con precisión, en la oscuridad o ver lo microscópico. Para mi, el valor de la Visión radica en las múltiples perspectivas que ofrece.

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Retrato de Ulises Serrano
0
Abr. 2013

Muy elocuente su opinión.

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Retrato de Fannye Castro Cortez
0
Abr. 2013

me parece algo muy interesante que de una simple palabra como es la observación abarque un gran campo de estudio y ayude al diseño a complementarse mejor

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Retrato de Hector Luis Zurita
0
Abr. 2013

«La observación es el lápiz de la memoria». Mientras más observamos, más información va a nuestro disco duro mental. Esto nos ayuda a utilizar la creatividad en cada una de nuestras distintas áreas y actividades profesionales. La observación, un instrumento maravilloso para la creatividad.

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Retrato de Martha López
2
Abr. 2013

Es interesante por el nivel de datos científicos. Estimula a pensar sobre todo a los estudiantes de diseño que es necesario acumular saberes que van mas allá del «dibujo» o el acto espontáneo de la creación como iluminación divina. Es muy buen camino!

1
Retrato de Ana Maria Hidalgo
0
Abr. 2013

Muy buena descripción del proceso de observación como punto de partida para el acto creativo, sea de diseño, artes visuales o música. Gracias!

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