Crisis del diseño gráfico en México

Una profesión gravemente afectada por el incontrolable avance tecnológico.

Mateo Herrera, autor AutorMateo Herrera Seguidores: 23

Hace tiempo, un diseñador gráfico no era lo que hoy se dice que es. Si bien la disciplina como ejercicio académico es relativamente joven —su aparición en la educación formal data de la segunda mitad del siglo XX—, a partir de la segunda mitad de la década de los noventa el diseño se enfrentó a la simplicidad de la tecnología. Antes de ello el diseñador contaba con todo un espacio que acudía a las alegorías de estatus, desde el famoso restirador1 que copiamos a los arquitectos, hasta las pantallas y cámaras para fotolitos, además de un sinfín de artefactos dignos de todo trabajo creativo.

El primer software para diseño (que sale al mercado en 1994) ya contaba con todo lo necesario para reducir a la mitad los recursos materiales de un despacho. Avanzado el tiempo, en menos de dos años, el despacho ya sobraba; bastaba con una modesta oficina que tuviera el espacio necesario para un escritorio, un computadora, un escaner de cama plana y dos impresoras (una barata y otra mas o menos buena, para hacer pruebas de color o muestras).

Así, hasta antes de los años 90, el diseñador salía a la calle con su carpeta de trabajo a buscar clientes o empleo en alguna empresa. Luego comenzó a sarlir con disquette, luego con un CD y ahora con una memoria USB o un portátil. Al mostrar su trabajo no faltaba el cliente que le respondiera: «A mi hijo le gusta hacer esas cosas, y le salen bien, y tiene trece años. ¿Me quieres cobrar todo eso por un logotipo? Déjame ver, le voy a decir a mi hijo».

¡Antes la competencia era entre diseñadores!

Así, a finales del siglo XX las escuelas de computación comenzaron a pulular: «Estudia diseño y ¡gana mucho dinero!». Las escuelitas como requisitos básicos pedían «tener ganas»; no era necesario siquiera contar con algún tipo de preparación previa, es más, aunque no lo pedían en los requisitos, lo único necesario era saber leer. La primera generación de esos diseñadores —me imagino que los estudiantes de informática a nivel profesional, tuvieron el mismo problema por un tiempo—, salieron a las calles, compraron en una papelería una solicitud de empleo, armaron un folder con esa solicitud y su diploma —que ostentaba el nombre y el de la nueva «profesión» del portador impresos en Garamond o en Times—, y comenzaron a buscar. Y encontraron trabajo, como empleados recibiendo un salario mínimo y como «independientes» cotizando desde tarjetas de presentación hasta logotipos 90% mas baratos respecto a un diseñador gráfico profesional. Podían ofertar cosas como: «¡1000 tarjetas de presentación a solo 100 pesos!». ¿Dónde las imprimían?, nos preguntábamos muchos con el alma en un hilo. «¡Su logotipo a solo 200 pesos!». ¡¿Qué?!, indignados exclamábamos varios.

Pero con «harta fe» llegábamos muchos y, con nuestro bagaje y jerga profesional, intentábamos competir hablando de originales mecánicos, pruebas de color, gama de colores, armonía visual, comunicación visual, manuales de uso, fotografía, uso de fuentes tipográficas y un sin fin de etcéteras que no causaban más que miedo al cliente o posibles patrones, que preocupados e incrédulos contestaban: «Otro diseñador me lo da casi regalado» o «El amigo de mi hijo me hace todo lo que yo quiera si le regalo un cartucho de nintendo usado que mi hijo ya no quiere».

Pero la esperanza no terminaba, un nuevo respiro se dio cuando cuando a mediados de la primera década del nuevo siglo el diseño incursionó en la Web. Nacía un nuevo modo de ganarse la vida, de presumir haber estudiado diseño; pero al mismo tiempo, las escuelitas se reinventaron: «¡Estudia programación web, diseña tus propias páginas electrónicas!» Mismos requisitos, mismos resultados.

Los diseñadores comparábamos, tristes, que mientras en Europa, EEUU, Argentina y Brasil el trabajo creativo era valorado, en México, como el peso, era devaluado cada día mas. Así que muchos nos dedicamos a dar clase, y esa fue la solución, nos empleamos en escuelitas formadoras de una técnica mediocre o nos internamos en las aulas universitarias viendo con tristeza que nada se podía hacer. La planta estudiantil en las universidades se llenaba de muchos hijos y dueños de imprentas, junto con algunos snobs esperanzados, y las escuelitas se retacaban de niños curiosos con iniciativa veraniega.

Así corrió el tiempo y la invención de impresoras de gran formato junto con la sencillez del uso de los sistemas de cómputo, quitaron a todos la posibilidad de lucir y sobrevivir en nuestra disciplina. Las imprentas jamas corrieron ningún peligro, solo se modernizaron, compraron y se especializaron en las nuevas tecnologías y algunos visionarios incluyeron el servicio de páginas electrónicas.

Hoy el diseñador pude usar una de sus últimas herramientas, la ilustración, el dibujo, para así darle rumbo y sentido a su desarrollo, o adecuar sus tarifas a un mercado poquitero que sólo le deje respirar si consigue una multiplicidad de clientes o un empleo en donde se requiera de su especialización, ya sea docente o creativa, pero las ofertas de empleo se reducen. Lo bueno que puedo encontrar entre tanta desgracia, es que los nuevos licenciados en Diseño Gráfico tendrán que estudiar maestrías y doctorados en cualquiera de las ramas creativas para dignificar y especializar esta novel profesión que ha sido tan golpeada.

En pláticas reflexivas con algunos colegas, llegamos al triste pensamiento de que estudiar diseño en México hoy es digno de acaudalados millonarios que no tienen nada que hacer mientras heredan la empresa de papá.

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  1. N. de la R. El restirador es una mesa de trabajo inclinada, también conocida como «tablero», utilizada por muchos dibujantes.
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Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. Publicado el 04/04/2012

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Debate

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Retrato de Juan Pablo Lozano
5
Abr. 2012

Creo que es importante para la profecionalización del diseño gráfico profundizar en el que hacer proyectual y ampliar esta visión según las espectativas del mercado actual. Cobrar por un «logo» e irse a casa a bocetar y enviar luego una imagen está por mucho lejos de la profecionalización de esta disciplina, eso sí que te lo hacen gratis las impresoras y en ese sentido no hay de qué indignarse. Cuando puedes sustentar desk research inicial, un estudio serio de diasnótico, abordar una solución eficáz al problema, y luego testear ese resultado ofreces algo por lo que se cobra mejor.

1
Retrato de Ángel Jiménez
2
Abr. 2012

Agustín, lo que mencionas es tremendamente importante. Independientemente de las prisas y la presión por el «deadline» conocer a fondo el proyecto es el primer paso para generar una propuesta valiosa. Ahora sí que no podemos diseñar «por encimita».

2
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Retrato de Miguel Soliz
2
Abr. 2012

Complicado este tema... ¿Qué define que los otros diseñadores con «educación express» son peores o mejores que nosotros? A mi opinión, puede darse el caso de que alguien que aprendio a usar un programa en 2 meses sea mejor diseñador que alguien que estudió durante 5 años. ¿Por qué? Porque es más cercano a las necesidades reales del público objetivo. En la universidad nos enseñan leyes de tercios, terminología y teorías para justificar, que no necesariamente son ciertas en nuestro contexto. En un instituto no tienen conocimiento alienante, puede ser que comprendan más al público que nosotros...

2
Retrato de Juan Pablo Lozano
5
Abr. 2012

El discurso del diseñador en las aulas de clase es muy distinto al discurso del diseñador en el medio, a nosotros mismo nos cuesta entender de qué va el diseño, sus alcanses y limites. No por ello lo que ocurre en las aulas es desdeñable, simplemente el cliente no lo entiende y me arriesgo a afirmar que no tiene por qué entenderlo. La academia no te da el secreto del éxito, aporta visión, nos relaciona con contenidos que luego es deber transgredir, tampoco es desdeñable la autodidaccia, la necesitamos tengamos formación o no.

1
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Retrato de Mario Balcázar
628
Abr. 2012

Dedicarse a la docencia como solución a la falta de competitividad es algo que afortunadamente las universidades han comenzado a vetar. Es mi segundo post sobre este articulo porque creo es realmente un breviario de lo que algunos diseñadores piensan sobre la profesión. Sin duda alguna para tomar en cuenta y agradecer no pertenecer a grupos de colegas con una opinión tan mala y mediocre de nuestra profesión. Yo sigo diseñando, enseñando y ganándome la vida en ésto.

1
Retrato de Alfredo Gutiérrez Borrero
273
Abr. 2012

De acuerdo, la exageración tiene algo de caricatura, y ya ves como los caricaturistas en la prensa han sido, en ocasiones, impulsores de cambios mayores que los propios editorialistas.

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Retrato de J. Leonel Salgado
3
Abr. 2012

La mayoría de la gente no sabe que cosa es el diseño gráfico, mucho menos lo que es el diseño en general. a los niños que quieren dibujar manga les dicen que estudien diseño gráfico en lugar de dibujo o ilustración. El diseño es muy «amplio» y quien no lo entiende se queda obsoleto. Ustedes los diseñadores gráficos tienen la responsabilidad de enriquecer su profesión, pero muchos dejan el diseño para convertirse en simples comerciantes de imágenes, independientemente de los profesionistas que salen de la escuela pensando que un gráfico solo sabe hacer logos, carteles y letreros. ¡Que triste!.

1
Retrato de J. Leonel Salgado
3
Abr. 2012

Sería un consuelo saber que hay leyes que defendieran el trabajo del diseñador y que desmotivaran a las personas a hacer este tipo de trabajos y a consumirlos. Desgraciadamente entre la ley de propiedad industrial y la de derechos de autor no se hace una, ademas de que las autoridades tampoco harían mucho. Por eso siento que los diseñadores tenemos que enriquecer nuestra profesión cada quien en nuestra área, para que las empresas nos busquen y no opten por la «reventa de diseño» o diseño pirata porque estos tipos ni siquiera hacen «rediseño», lo que sería más honesto loable y sin repercusiones

0
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Retrato de Luis Carlos Romero
2
Abr. 2012

Queridos colegas, ¡no se victimizen más!, esto no es cosa de México ni de ningún país, por que mientras todas las otras profesiones usan la tecnología para hacer cosas mejores, ¿nosotros solo la usamos para quejarnos?, lo digo con indignación ya que el autor reduce el quehacer del diseñador a una actividad técnica que depende de su herramienta tecnológica, y ademas externaliza todas las tragedias echándole la culpa a las personas que han aprendido a usarlas, enserio espero que esta lamentadera se acabe en el gremio, y se hagan la pregunta clave ¿diseñador tu que vendes?

4
Retrato de Juan Pablo Lozano
5
Abr. 2012

Cierto, con la facilidad que brinda la tecnología encontramos mucha basura digital, esto es inegable. Atribuirle a ello la crisis del diseño, es donde discrepo, a caso Chaplin fracasa con «Tiempos modernos»? a caso fracasa el Cine tras la introducción del audio?, incluso mucho antes, cuando aperece la fotografía la pintura no desaparece, lo incómodo de la postura de Mateo, no es que lleve razón, es la manera en que se enfrenta a ella, citando: «...estudiar diseño ... es digno de acaudalados millonarios ... mientras heredan la empresa de papá.«esta, entre otras afirmaciones, son dañinas.

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Retrato de Alejandra Navarro
1
Abr. 2012

Muy triste realidad! Y a eso hay que sumarle la edad! Parece que solo los diseñadores de 18 a 25 saben diseño!

0
Retrato de Alex González
5
Alex González
Abr. 2012

Puedes saber x software, pero aprovecharlo creativamente es distinto.Existen seminarios especializados para cada software, mas allá de un curso común.Especificar rango de edad, es discriminatorio. Solicitan jóvenes por ser mano de obra barata según por su falta de experiencia. La verdad es que mayor experiencia cuesta más, y los contratantes se niegan a pagar. Preferible especializarse en una vertiente del diseño, apoyarse del software que necesites, a tratar de usar mil programas sin destreza, pues al final, sin destacar en alguna vertiente es imposible promocionarse y ser llamado por ella.

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Retrato de Joe Arredondo
0
Abr. 2012

Como profesional creo que si bien nuestra area se saturo de mucha gente poco profesional, las oportunidades aun existe si estamos dispuestos a aprender nuevas habilidades y adaptarnos al mercado, por muy comunes que sean las escuelas patito jamas estarán al nivel de un profesional si decidimos serlo realmente, la peor amenaza a la profesión somos nosotros cuando aun con educación universitaria somos tan mediocres como los egresados de escuelas patito.... siempre ahi mercado pero es cada dia mas exigente....

1
Retrato de Katia Esqueda Berumen
0
Abr. 2012

Realmente son tantas las posibles causas que han deteriorado el ejercicio profesional del diseñador gráfico en nuestro País... Son pocos los que se ocupan de «tratar» de erradicarlas y lejos de ello se continua fomentando en la formación académica y en el ámbito profesional, que es una carrera «PRÁCTICA» (sin teoría, sin necesidad de lectura), que no requiere de CIENCIAS EXACTAS (matemáticas, física, lógica) y que solo sabemos «diseñar» DIBUJITOS CAROS... La verdadera crisis es de la identidad de la PROFESIÓN, que la mayoría confunde el resultado y/o las herramientas con el diseño GRÁFICO...

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Retrato de Jorge Luis Malpica Castro
1
Abr. 2012

Estoy de acuerdo contigo compañero, pero todo ha sido nuestra culpa. Yo soy profe en una Universidad de paga y siempre les he dicho esto a mis alumnos: son diseñadores o manejadores de programas. El diseño es costoso porque lleva una investigación de fondo, con parámetros, alcances y límites, casi bajo un método científico. Lo otro, son rayas y garabatos, basura que hacce gente sin escrúpulos y que en ocasiones ni son culpables ellos, sino quienes venden los cursos de «diseño» en revistas o en el instituto patrulla. A esos es a los que hay que demandarlos, por usurpación de profesión.

0
Retrato de Jorge Luis Malpica Castro
1
Abr. 2012

de acuerdo, lo de la demanda era figurativo, pero dan ganas,jajajajja

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Responder
Retrato de Gabriel Meave
211
Abr. 2012

¡Dios, qué panorama tan triste pintas, Mateo! Tienes algo de razón, sin embargo, casi todo el diseño mexicano de los años 80 desmiente tal afirmación: era diseño caro y malo.

Si bien es un área ardua y no bien pagada, un verdadero profesional puede ganar y desarrollarse en esta profesión. Hoy hay más competencia que nunca, eso sí, y los maletas y mediocres la tienen MUY difícil.

No hay que apostar por la tecnología, sino por la habilidad y las ideas. Hace años que dejé de llevar impresiones a las juntas: hoy llevo mis libros de bocetos a lápiz, con mucho mejores resultados. Y salgo con chamba.

4
Retrato de Gabriel Meave
211
Abr. 2012

El diseño de calidad siempre ha sido escaso. Pero si vemos el nivel que tenían las publicaciones, ilustraciones y carteles de cine mexicanos entre los años 30 y los 50 y los comparamos con la producción de los 80 se ve una muy patente baja en la calidad. Simplemente hay que ver alrededor, el libro de Troconi es buen testimonio de ello.

Y un factor que ha hecho que la calidad suba en nuestros días, cuando menos en ciertos casos, es justamente la competencia, potenciada por las nuevas tecnologías y el internet. Pero la tecnología no es suficiente. Insisto: ideas y habilidades.

1
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Retrato de Rafael Torres
0
Rafael Torres
Abr. 2012

Concuerdo contigo acerca de que en el imaginario social la profesión de Diseñador gráfico (al menos en México) no les dice mucho, pero de ahi a que pienses que nada se puede hacer... difiero totalmente; Y con todo respeto: Ese pensamiento es para los que les resulta más cómodo tomar una sillita y sentarse a ver el desfile de los que tienen visión, no se cruzan de brazos y triunfan.

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Retrato de Alex González
5
Alex González
Abr. 2012

Bueno Rafa, una frase que aprendí de un antropólogo dedicado al circo «El triunfo y el fracaso están en ojos de cada uno. Mientras el triunfo está sobrevalorado, el fracaso está desprestigiado».

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