Seis ideas (y media) para rediseñar premios de diseño

¿Para qué organizamos premios de diseño? Por supuesto: ¡para premiar buen diseño! Pero... ¿y por qué no también para diseñar?

Alfredo Gutiérrez Borrero Bogotá
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Admítaseme, desde el solidario cariño que profeso a quienes integran la comunidad colombiana de diseñadores, en la cual resido, un arranque de insatisfacción: voy a criticar eso sin lo cual vivir me resulta impensable. Eso de lo que vivo. Como el amigo sincero quien te dice con franqueza, en medio de una reunión, que retires de tu nariz ese «moco» inadvertido que desvirtúa tu imagen frente a eventuales interlocutores al balancearse sobre tus fosas nasales; o como quien te hace notar que llevas abierta tu bragueta cuando piensas tener bien puestos los pantalones. Como tal camarada, creo, nobleza obliga, que si es para común beneficio vale incomodar durante la fiesta.

1. Lecturas pecaminosas

Declaro empero, que si alguna usabilidad reviste lo que comunico, en mucho es cuestión de lectura; y mérito de Nicholas Spencer, Kevin Hilton, John Thackara, Keith Russell, Rabah Bousbaci, Donald Schön, Bryan Lawson, John Christopher Jones, Mihály Csíkszentmihályi y, en especial, Donald Norman (nombrándolos en ráfaga aspiro a mitigar la transgresión al protocolo que en nuestro medio parece acarrear el empleo de fuentes). Si leer es delito. Me confieso delincuente. Si filosofar es pecado, me declaro pecador. Si reflexionar es tóxico, soy un intoxicado redomado, empedernido. De todos modos, poco importa mi habilidad para anticipar futuros (si la tuviere) pues nadie me cree: como a Casandra, aquella princesa troyana que, por amores borrascosos con el lujurioso Apolo (a cuyas demandas carnales no accedió), recibió simultáneamente el don profético y la maldición que lo invalidaba.

Al aproximarse la XV versión 2012 de entrega de los Premios Lápiz de Acero (PLA) retomo, como disco rayado, lo que planteé durante la XIV versión 2011, inspirado ciertamente por lo que revivió, hace poco en FOROALFA, mi colega José Machado1; más que examinar resultados y desenlaces, me ronda la noción de «inercia cognitiva»: la cual acontece cuando, en razón de economías conformistas, caemos en la estupidez de la generalización (que si descuidamos conduce a la generalización de la estupidez) e igualamos situaciones omitiendo detalles: un proyecto es similar a otro y una entrega de premios de diseño semejante a su siguiente versión. Tal vez porque en los XVPLA-2012  se anuncian cambios, y acaso porque puede ser útil para similares emprendimientos en otras partes del continente, reitero lo que anoté, el año pasado, en mi columna de la revista proyectodiseño2 y es que, tratándose de concursos, premios y proyectos, cabe recordar como bien apuntó Reinaldo Leiro3, también en FOROALFA (hace seis años, y sobre ideas de Herbert Simon): diseñar, más que ocuparnos de «como son las cosas» —tal como en las ciencias naturales—, es interesarse en «cómo pueden ser las cosas» (incluidos los premios, mejor que los concursos). Si transitamos por la ruta de la experiencia más sencilla evitamos desafíos; y por ingenuidad, negligencia o comodidad, dejamos de prever secuelas indeseadas. Mi argumento, sin desautorizar a quienes llevan década y media concursando, ganando, evaluando u organizando los PLA; solo busca aportar a quienes harán lo propio en el porvenir.

2. Premiar pensamiento

Tras haber estado presente en las XIV entregas previas de los premios Lápiz de Acero, pienso en Jeff Albertson, ese inteligente gordinflón que por Los Simpson conocemos como El hombre de la tienda de cómic4 y su costumbre —propia de aficionados estadounidenses a ciertas artes menores (cine, historieta, música)— de mantener productos y objetos promocionales empacados, sin estrenar y con envolturas originales para elevar su valor  (la revista #1 de Superman,5 la versión original del sable de luz6 de Star Wars, etc.). Aunque, insisto, generalizar es injusto en cierto grado, observo que a menudo se premian «momentos artísticos». Fotos bien logradas. Muestras sin usar. Lo cual, presumo, priva al gremio y al público de los intensos aprendizajes que traería evidenciar errores, cambios y decisiones acaecidas durante los procesos; o explorar la vida de los artefactos en las realidades de quienes interactuaron con ellos al usarlos efectivamente.

Encuentro pertinente empezar, en nuevas categorías, a premiar textos de diseño que consignen pormenores históricos (trayectos) proyectuales. Investigaciones escritas que estimen la existencia útil de los artefactos (objetos, espacios, gráficas, servicios) en la cotidianidad de quienes los emplean. Galardonar un «momento» de diseño. Un hoy artificioso. Sin ayer o mañana. Reconocer algo artístico y escultórico, es ajeno a las vidas de las multitudes humanas por cuyo bienestar trabajamos los diseñadores. Conviene abandonar el halago e ir tras verdades enfadosas. Los profesionales reflexivos podríamos buscar nuestra propia insatisfacción como condición práctica de un diseño creativo y exploratorio. Si quienes diseñamos nos jactamos de solucionar problemas complejos, rediseñar permanentemente premios (como el Lápiz de Acero) es uno de ellos: debemos perfeccionar tales eventos para que sirvan cada vez más a la gente que integra la sociedad (aunque exalte el diseño nacional, el alcance general del PLA es aún minúsculo). Propongo encararlo con insatisfacción vigilante, entre curiosa, crítica e innovadora.

3. Donde los concursos fallan

En 2010, Donald Norman escribió un artículo cuyo título en español traduce «Por qué los concursos de diseño son malos»7 (no como pregunta, sino como afirmación). Mundialmente hay muchos concursos de diseño industrial; y Norman, evaluador en bastantes, expresa su desencanto pues para él (y para mí) donde habrían de premiar buen diseño, no lo consiguen. «Creo que hacen daño a la profesión. Recompensan las partes visibles —la estilización— e ignoran las más importantes y vitales: interacción, experiencia, satisfacción probada de necesidades e incluso el éxito económico»8. Según el autor los concursos perpetúan dos mitos: que el diseño industrial es cuestión de estilo, y que brillantez estilística corresponde a éxito mercantil. Ambas cosas, dice, son falsas. Se premia el artefacto (por valoración subjetiva del jurado) sin tener en cuenta ni los diversos significados que quienes se involucran con él le atribuyen, ni sus vivencias específicas al usarlo.

Naturalizar patrones y tendencias es algo riesgoso: el punto no es «así premiamos en la versión anterior, luego así premiaremos en ésta»; sino «bien, ¿qué requiere puntualmente esta entrega?». Si quienes diseñamos nos entusiasmamos con crear mejores mundos y mejores artefactos ¿qué tal mejores dinámicas de premiación? Es tan aguafiestas como sincero decirle a los vencedores: «Sí, triunfaste pero ¿observaste que la dinámica evaluativa está estancada?». En consonancia con Norman: los jurados valoran materiales engañosos, aún si son los propios productos: al no examinarlos en contexto, ni experimentarlos usándolos, ni verificar cómo los emplean sus potenciales actores implicados (empresarios, vendedores, transportadores, usuarios, etc.) acaban premiando sus meras «realidades» hipotéticas. Así, jurados calificados y organizadores con intenciones nobles resultan engañados por un sistema viciado. Fallan por carecer de información relevante para seleccionar con tino. Conceptúan sobre apariencias y simulaciones, pues el diseño —desde joyas hasta estructuras organizativas— fracasa o triunfa en escenarios de expectativas, interacciones con el producto o servicio, mediante sostenibilidad económica y ambiental validada, o beneficio y placer colectivos, por personas de carne y hueso en contextos específicos. De casi todos los concursos, Norman asevera algo que, en algún grado, aplico al Premio Lápiz de Acero: los veredictos del jurado son engañosos pues dichos eventos carecen de estructura para proporcionar evidencias fidedignas9. Las fotografías, los videos y las muestras son valorables en una jornada, pero ¿la sostenibilidad ambiental o la económica?, ¿la trayectoria en el mercado?, ¿el beneficio general?, ¿el tiempo de vida útil?, ¿la disposición final? Habría que filmar servicios y experiencias, y permitir que fueran analizadas por organizaciones independientes, mediante procedimientos que disminuyan el sesgo mediante protocolos de comprobación. Eso demanda mucho tiempo y dinero.

4. Premiar (también) por el uso

Mejorar un premio como el Lápiz de Acero, implica rediseñar permanentemente su modus operandi. Citar un grupo de jurados para que en cada versión, revisen más material del que pueden asimilar durante un día de evaluación, ofrece pocas garantías. Un análisis profundo involucra gruesos presupuestos y detallados cronogramas. Norman10 propone métodos como los que la Unión de Consumidores Estadounidenses11 publica en el magazine mensual Consumer reports12 en los cuales la inspección procede sobre unidades del producto adquiridas aleatoriamente en diversos puntos de venta, con total desconfianza de la muestra del fabricante (la misma que este envia «muy acicalada» a concursar, irónicamente, de acuerdo a lineamientos de «maquillaje» dados por los propios organizadores). Es preciso realizar pruebas meticulosas en laboratorios y con diversos usuarios. Todo parece indicar que diseñadores y consumidores hacen valoraciones desde criterios de evaluación distintos sobre los mismos productos, las cuales, sin embargo, podrían complementarse.

Como apuntan Uta Brandes, Sonja Stich y Miriam Wender13, cada producto habría de ser investigado desde al menos dos perspectivas distintas: la de quienes lo diseñan, y la de quienes en algún grado se relacionan con él (al almacenarlo, venderlo, comprarlo, usarlo, desecharlo, etc). Los diseñadores llevamos un proceso de concreción que nos conduce de una idea, a partir de un concepto abstracto, a la configuración artefactual (producto), que bajo nuestro criterio, más se adapta a la formalización específica del concepto; las otras personas involucradas hacen diametralmente lo opuesto, diversifican sus posibilidades de uso, por eso una silla-silla, muta a silla-tendedero, silla-escalera, silla-maceta, etc.14 En los concursos solemos pasar por alto, que toda situación de uso es también potencial situación de diseño; toda vez que, tal como hay diseño durante el proyecto («en tiempo del proyecto»), hay también diseño en el uso («en tiempo del uso»). De esta suerte, hay diseño (en el uso) después del diseño (en el proyecto de diseño).15

Para hacer evidente eso, durante una edición del concurso anual IDEA16, entonces patrocinado por IDSA-BusinessWeek,17 Don Norman propuso pre-examinar muestras18. De esta suerte, cada proyecto participaría con una valoración de durabilidad, funcionalidad, facilidad de uso e impacto de mercado, garantizada por una certificación previa dada por una entidad calificada distinta a los organizadores del concurso. Dentro de tal esquema, el incremento en los gastos sería distribuido de modo razonablemente bajo y equitativo entre los propios participantes.

5. Utilizar la historia del premio

Adicionalmente, quienes integran el jurado han de conocer y haber estudiado en perspectiva histórica lo acontecido en cada categoría de productos para evaluar con criterio amplio la contribución de un proyecto dado a la evolución de la misma. Pensar que los conocimientos de los miembros de un ocasional jurado cubran todas las categorías es casi imposible. En el caso del Premio Lápiz de Acero, Muebles, empaques, artesanías, POP, productos de consumo (solo en el área de producto) resultan excesivos, aún para tres expertos competentes. Sugiero que anualmente, la organización del PLA entregue, semanas antes de la jornada de evaluación, un documento a cada jurado en el cual esté consignado el estado del arte por categoría para fortalecer el proceso equitativo de toma  de decisiones. Suministradas por los organizadores del concurso —como aconseja Norman19—, dichas sinopsis históricas categoriales, con detalle de lo presentado a participar (y lo premiado) en ellas, desde el principio, dentro del mismo concurso, impedirían, de ser revisadas por el jurado, repeticiones y galardones para proyectos similares a otros anteriormente distinguidos, y suministrarían perspectiva. Disponer de la sinopsis o reseña históricas en cada categoría de un premio (desde 1998 hasta este 2012 en el caso del PLA) es, pues, un asunto imprescindible en aras de fortalecer la capacidad del jurado de turno para premiar auténticas novedades proyectuales dentro de cada nueva versión del certamen. Sin la verificación de tal requisito; grupos de dos o tres personas (lo usual en el PLA según diversas áreas: Producto, Vestuario, Digital, Gráfica, Espacio y Concepto, cada una con múltiples categorías)20 serán desbordadas por proyectos de todos los ámbitos imaginables. Por suerte, en lo que al PLA se refiere, el equipo de la revista proyectodiseño,21 que organiza dicho evento, posee tal información, ordenada y actualizada, e incluso la publica cada año (pero una vez pasado el concurso, cuando lo recomendable, al menos con los jurados, sería difundirla antes de celebrarse cada edición del mismo).

6. Nombrar jurados por varios años

La sugerencia final que tomo de Don Norman22 es robustecer la competencia evaluativa del jurado extendiendo su permanencia: sustituir anualmente todos sus miembros es lesivo a la calidad de los veredictos. Dicha práctica implementada, en teoría para garantizar imparcialidad y ampliar participación de personalidades académicas o empresariales, evita que los seleccionados para evaluar aprendan y perfeccionen su labor mediante la práctica. Lo cual se solucionaría con algo viable en el PLA: dejar cada miembro de una terna durante tres años, e ir cambiando por año sólo un integrante de cada tres; eso hasta que en todas las ternas coexistan (para cada área del PLA), una persona evaluadora que lleve tres años en ejercicio (y ya sepa «qué pasa»), otra que repite como evaluador (y esté refinando su habilidad) y una persona novata (que aporte «criterio fresco»). Esto, por supuesto, cabe para muchos otros premios, de diseño o no, cuyos miembros del jurado tendrían, en cada caso, un año para aprender el oficio, otro para practicar lo aprendido, y un último para evaluar como mentores de las personas novatas; esto es, quienes evalúan por vez primera (además, luego del primer año pensarían cotidianamente en el concurso, lo que depuraría llegado el momento de dar un nuevo fallo, su agudeza crítica). Los jueces mejoran al ejercer continuamente. La persona más veterana haría las veces de presidente honorífica de su terna. En diversos casos (como espacios arquitectónicos) esto podría ser complementado con evaluaciones mediante el método de «tercerización masiva» (crowdsourcing)23, en el cual un numeroso e indeterminado grupo de personas aportaría valoraciones representativas de tales proyectos. Asimismo, convendría contemplar la eventualidad de evaluar solo proyectos con un mínimo de un año en el mercado (acerca del cual hubiese reportes, dados por terceros, de desempeño, ventas, quejas, daños, etc.) todo lo cual aumentaría su comprobación en el uso.

6.5 Premios no son concursos

La validación de otra mirada, el matiz de otro entendimiento amplía la validez de un texto. La ida y vuelta de ideas, más que el monólogo, es para mí el gran acto comunicativo. Por ello aludo a dos trabajos, precursores del mío, publicados ambos aquí en FOROALFA y escritos por Luciano Cassisi, sobre un tema asociado con los premios: el de los concursos. Se trata de «Los porqués de los concursos», donde, entre otras cosas, Cassisi impugna los eventos cuyos organizadores prometen la gloria de la compra de su propuesta a un ganador, mediante un premio económico, mientras aprovechan las propuestas de los perdedores, quienes no reciben nada a cambio, ni por trabajar, ni por invertir tiempo y dinero; genuinas estafas disfrazadas con aires de «espacios de oportunidades participativos y democráticos».24 El segundo, más reciente, es «Diez ideas para los concursos de diseño» (en honor al cual, he titulado este texto con abusivo calco); comenta allí Cassisi que, todo concurso donde haya aunque sea un participante que deje de ser remunerado por su trabajo (si lo ha sido el ganador), es un escenario cuyos organizadores, instituciones y medios de aval y promoción, infringen (con la aquiescencia de quienes participan y en algún grado) la Declaración Universal de Derechos Humanos en su inciso 2, Art. 23, donde reza: «Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual».25 Tras leer esos textos, encuentro algunas de mis ideas desde utópicas hasta impracticables, pero las mantengo y volveré sobre ellas más adelante. Sin embargo, juzgo importante separar «Premios» de «Concursos», en caso contrario no habría discurrido con presunción de profundidad sobre algo que no considero estimable y los Premios Lápiz de Acero (PLA) son una institución del diseño en Colombia, una que requiere ser criticada como deben serlo las inciativas benéficas para las sociedades en medio de las cuales ejercen alguna influencia. Por ende, concuerdo casi a cabalidad con lo que, palabras más, palabras menos, me escribió Cassisi: 

«...encuentro una gran diferencia entre los conceptos de «premio» y «concurso», aunqué para muchos no es evidente. Creo que conviene reservar la palabra «premio» y alejarla de «concurso», que es casi lo contrario. Los concursos siempre hacen daño a cualquier profesión y los premios buscan lo contrario, lo logren o no».26

Eso sí, lo veo diferente en algunos aspectos. Pero esa es otra historia. Por ahora baste decir que tal es la mitad de lo que podría ser la última idea, la otra mitad (y a decir verdad casi toda, le pertenece a Luciano).

Suspendo así y aquí mi ejercicio especulativo. Sé que actué como el Grinch27, robándole algo de encanto al certamen ¡y hasta media idea a Cassisi!; pero soy un Grinch con responsables propósitos, como ayudar a consolidar el prestigio y la utilidad social de un evento respetable como el PLA (y, con su ejemplo, de contribuir a la evolución de diferentes premios de diseño en Iberoamérica) ¡mediante las banderas del rediseño continuo!, lo cual considero viable. La comodidad política, por agradar a los de hoy, no puede prevalecer sobre la innovación que aportarán los de mañana. A las reflexiones de quienes piensen distinto —que en su derecho están— someto lo siguiente: si rediseñar los concursos de diseño es un despropósito ¿no queda en entredicho la trascendencia que, según sus organizadores y ganadores revisten para la disciplina, para la profesión y, sobre todo, para sus participantes?

Para mí, cualquier premio de diseño cuyo propio proceso resulte imposible de ser rediseñado continuamente, bien podrá llamarse premio. Pero, con seguridad, de diseño no es.

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  1. Machado, José (2012) «Ser o no ser jurado, he ahí el dilema» en FOROALFA, originalmente en revista proyectodiseño, No. 54, Bogotá, febrero de 2008. P. 162.  
  2. Gutiérrez, Alfredo (2011) «¿Para qué los premios?» en revista proyectodiseño, No. 72, Bogotá, abril de 2011. Pp. 168-169.
  3. Leiro, Reinaldo (2006) «Investigación de proyecto» en FOROALFA. Publicado el 06/05/2006.
  4. Ver «Jeff Albertson» en Wikipedia.
  5. Ver «Action Comics 1» en Wikipedia.
  6. Ver «Sable de luz» en Wikipedia. 
  7. Norman, Don (2010) «Why design contest are bad» en Core77.
  8. Compárese con Norman, Don, obra citada en [7].
  9. Compárese con Norman, Don, obra citada en [7] y [8].
  10. Compárese con Norman, Don, obra citada en [7], [8] y [9].
  11. Ver http://www.consumersunion.org/
  12. Ver http://www.consumerreports.org/
  13. Véase Brandes, Uta, Stich, Sonja y Wender, Miriam (2009). «Design as applied philosophy» en Design by use: the everyday metamorphosis of things. Basel: Birkhäuser. Pp. 181-185. Ver reseña
  14. Compárese con Brandes, Stich y Wender, obra citada en [13].
  15. Ver Ehn, Pelle (2008). Participation in design things. Proceedings of Participatory Design Conference (PDC), Bloomington, Indiana, USA, 2008. Página 5. Descargar PDF
  16. Ver «International Design Excellence Awards» (IDEA) en Wikipedia.
  17. Ver http://images.businessweek.com/ss/07/07/0720_IDEA/index_01.htm
  18. Compárese con Norman, obra citada en números [7] a [10].
  19. Compárese con Norman, obra citada en números  [7] a [10] y [18].
  20. Ver http://www.lapizdeacero.com/XIVPLA2011/nominados2011/ganadores.html
  21. Ver http://www.proyectod.com/
  22. Compárese con Norman, obra citada en números  [7] a [10], [18] y [19]
  23. Ver Crowdsourcing (2012, 13 de febrero) en Wikipedia.
  24. Ver y comparar con Cassisi, Luciano. (2007). «Los porqués de los concursos» en FOROALFA
  25. Ver y comparar con Cassisi, Luciano. (2009). «Diez ideas para los concursos de diseño» en FOROALFA
  26. Comunicación personal.
  27. Ver «El Grinch»en Wikipedia.

This article does not express the opinion of the editors and managers of FOROALFA, who assume no responsibility for its authorship and nature. To republish, except as specifically indicated, please request permission to author. Given the gratuity of this site and the hyper textual condition of the Web, we will be grateful if you avoid reproducing this article on other websites. Published on 19/04/2012.

Alfredo Gutiérrez Borrero

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21
Sebastian Urrea Suarez
Apr 2012

El diseño como una actividad intersubjetiva hace que su evaluación aun mas sea subjetiva, creo que el rediseño de su evaluación tal como se plantea en el texto, la unión y cambio de esas miradas subjetivas y la reunión de estas mismas, podría llegar a hacer más objetiva la decisión creando una conexión entre realidad y experiencia objeto- usuario- entorno- BENEFICIO.

0
281
Alfredo Gutiérrez Borrero
Apr 2012

Apreciado Sebastián, esa intersubjetividad de la que hablas, es la que da pie a la que, en algunas corrientes feministas, es denominada: objetividad fuerte: «La objetividad feminista es acerca de la localización limitada y el conocimiento situado, no acerca de trascendencia y la división entre sujeto y objeto» (Donna Haraway). Cuando la asumimos nos hacemos responsables de los modos en que aprendemos a ver... No puede haber visión sin cuerpo, la vista siempre viene de alguna parte y procede de algunos ojos. Concuerdo. El gran giro del diseño es el giro subjetivo hacia la objetividad fuerte.

0
21
Sebastian Urrea Suarez
Apr 2012

Alfredo se me ocurre que la mirada de diseñador a diseñador puede ser aun mas subjetiva, creo que la evaluación de no diseñadores al diseño podría ser muy valiosa, la participación de jurados que no estén permeados de la estilización y concept-ualización, podrían llegar a simular la experiencia de un usuario, saltando la barrera del yo haría, o yo me identifico como jurado, como diseñador. Como ejemplo se me ocurre como sería un concurso canino donde sus jurados sean canes, refiriéndome a la belleza de can a can como a la subjetividad en la mirada entre diseñadores.

0
281
Alfredo Gutiérrez Borrero
May 2012

Sin embargo también mirarían subjetivamente, y ese es mi punto la subjetividad no es mala, pero claro el diálogo con diseñadores informales daría para muchas cosas, pues el diseño más que lo que ES es lo que significa para cada quien. Para mí, lo importante de lo que planteas es permitir que diseñadores profesionales y diseñadores informales (conocidos por algunos como usuarios) puedan imaginar y experimentar situaciones cotidianas como extrañas y empiecen a sentirse familiarizados con lo que normalmente les parece más extraño. Gente que intente entender cómo piensa otra gente...

1
21
Sebastian Urrea Suarez
May 2012

De acuerdo mirarían subjetivamente, pero desde otro ángulo de subjetividad, más relacionada con la realidad experiencial que con la profesional, la unión de estas miradas hace más interesante la comprobación. Pensamientos de pensamientos.

1
Reply
0
Javier Cardona
Apr 2012

Nunca he participado en un concurso por iniciativa propia. Ha de ser porque de alguna manera intuía la falta de objetividad de dichos certámenes. Su artículo (excelente por cierto) me pone a pensar en que esas ideas deben también ponerse en práctica en las escuelas de diseño. Salir del aula y poner en manos de la gente un prototipo permite que el estudiante sea consciente de lo que logró, de lo que no y de las potencialidades de uso no previstas. De este modo se puede evaluar un proyecto en contexto real y a partir de la experiencia del alumno. Lograr aprendizaje significativo.

0
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1
Ludwig Angarita
Apr 2012

En algunas ocasiones una estructurada retorica florida es aceptada para dar cuenta del «buen diseño» y del «usuario» conceptual que lo acompaña (un ser virtual hasta ahora). Por considerarlo de manera inconsciente innecesario (trampa del ego), no desvirtuar el diseño, camaraderia entre pares, tiempo, pereza...etc., se deja de lado la comprobacion. Mientras un producto no sea usado no se puede determinar con certeza que es bueno. El mejor jurado es el usuario por ser objetivo y real.

Alfredo me adhiero a tu propuesta

PS: Me disculpo por la ausencia de tildes (falla en el procesador de texto)

1
281
Alfredo Gutiérrez Borrero
Apr 2012

Como en tantos casos estimado colega,leo feliz tu debut en el FORO:bien escribió Tony Fry «el diseño como política no implica sólo denominar un proceso de libertad y construcción de futuro, combinados, sino hacer de «ser político» una fuerza disponible y potencialmente presente en cada nivel de la vida cultural,social y económica;ni que las instituciones políticas que conocemos dejen de existir,sino que la política y lo político sean elementales para que desde nuestras cotidianidades supermujeres y superhombres remediemos, redirijamos y rehagamos una era vacía». Usando,opinando:¡Diseñamos!

2
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6
Alfredo Texis Michicol
Apr 2012

Es un buen articulo buenisimo felicidades

0
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0
Miguel Villafuerte
Apr 2012

diseñar por ego, es un facto influyente, creer en la causa, o querer estar en exposiciones

0
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65
Daniele Marin
Apr 2012

Me parece importante el esquema que se propone de estructurar un concurso, ya que muchas veces se seleccionan los trabajos por mera hipótesis, como dice Alfredo un diseño es realmente exitoso cuando es comprobable : interacción, experiencia, satisfacción probada... igualmente es aportante generar una evolución en el transcurso del tiempo ya que si el diseño es cambiante al igual que las particularidades humanas , como nos vamos a quedar con los mismos parámetros, ademas la idea si es presentar algo que supere lo que distinguió al anterior si no nos quedaríamos en el mismo lugar.

1
516
Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Donde nos podemos quedar es en un tipo de diseño al servicio de las empresas, que generen recursos, ventas. Anteponer eso como requisito para la premiación me parece que pone al diseño al servicio de un sistema económico capitalista y neoliberal. El juicio que hagamos de un diseño debe ser sin tomar en cuenta que tanto dinero produzca, debemos estar por arriba de esa expectativa. A quién se le da el premio Nobel de medicina, no es por cuanto dinero vaya a producir su descubrimiento, igual el premio nobel de literatura, tampoco se da por las ventas que tenga su novela o si es best seller o no.

0
65
Daniele Marin
Apr 2012

impero el diseño no es determinante de parámetros medibles como lo seria la medicina sin embargo este premio trata de: otorgar cada año a personas que efectúen investigaciones, ejecuten descubrimientos sobresalientes durante el año precedente, lleven a cabo el mayor beneficio a la humanidad o contribución notable a la sociedad en el año inmediatamente anterior, prueba relevante que no se trata de un juicio hipotético sino de hechos reales y comprobables, el diseño opino la única forma de saber si es exitoso es por medio de la aceptación del ser humano ,que es finalmente para quien diseñamos.

1
516
Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

¿Si no es medible porqué se quiere medir? si estamos hablando de medir los resultados reales y comprobables entonces estamos queriendo medir y tal vez medir un proyecto que es hipotético y cuyos resultados futuros se podrían medir sólo con bola de cristal. Un premio de medicina o de literatura no se juzga por el marketing, por cuantas medicinas puedas vender o cuantas ganancia reporten tus libros. En caso de fotografías, carteles, cine, pintura, ciencia, o Nobel no se dan por las ganancias. Las obras se seleccionan por sus méritos, no son concursos propiamente dichos.

2
65
Daniele Marin
Apr 2012

hablo del tipo de medible como la ciencia que es valida por proporciones y establece hechos, evidencia de datos formales, el diseño es medible pero de una forma mas humanística donde se toma al individuo como protagonista. Como ya he señalado existen concursos que el éxito del ganador no solo es probado por el criterio de unos cuantos jurados, sino por medio de : interacción, experiencia y satisfacción probada

0
10
Jorge Aristizabal
Apr 2012

De acuerdo Joaquín, sin embargo creo que si se podrían limitar los productos de un concurso a aquellos que hayan sido usados, es decir, evitar «la historieta en su empaque original» que nunca ha sido abierta, e inclinarnos a premiar los productos usados por su misma interacción, es decir por un raiting de los usuarios y no de los vendedores del producto.

3
Reply
3
Laura Acevedo Vásquez
Apr 2012

Que grato es leerte Alfredo, algo que quiero resaltar es que no sólo te quedaste en exponer tu crítica , como lo afirmas en un principio, es mas bien un texto propositivo, no considero que seas un Grinch, ya que la apreciación que tengo después de haberte leído, es que tu única intención no es más que salvar ese encanto que muchos le han robado a este tipo de certámenes, propones un nuevo modelo de evaluación que considero puede llegar a ser perfecto para evaluar cualquier proyecto en cualquiera de los ámbitos del diseño, sea un concurso o sea un aula de clase , ¡te felicito!, gran texto.

1
Reply
26
Pablo Calderón
Apr 2012

_Me vino a la cabeza el último artículo de Rick Poynor en Design Observer (The Closed Shop of Design Academia), en el que critica en alguna medida los medios académicos de diseño, quienes escriben artículos, dan conferencias y organizan seminarios para gente de su mismo círculo, pero carecen de un verdadero impacto social; creo que con los premios (no solo de diseño) pasa lo mismo, y terminan siendo eventos para congraciarse a si mismos, de frente al espejo y de espalda a la sociedad en la que están.

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1
281
Alfredo Gutiérrez Borrero
Apr 2012

Lo que dice Poynor, en el texto que aportas amigo mío: «Académicos del diseño, aventurémonos a salir del circuito de conferencias, de la fábrica de artículos y del manto académico de la revisión de pares! El debate del diseño cotidiano necesita nuestras voces. Podemos hacer la diferencia..». Aplica a unas personas y a otras no tanto en América Latina, pues para salirse hay que estar dentro, y muchos expertos están en la tarea de salirse de circuitos de pensamiento a los que nunca entraron. ¿Que hay de nuevo en el diseño?, te dirán, y la respuesta será: eso depende de quién pregunte...

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Pablo Calderón
Apr 2012

Muy cierto Alfredo, en Colombia estos círculos son escasos: «el académico» no tiene el papel que tiene en países como EU o Inglaterra, desde donde escribe Poynor.

Aunque presentando el artículo buscaba más hacer la analogía con los premios, antes que ejemplificar los medios académicos en Colombia: cambia el nombre por ʼThe Closed Shop of Design Prizes» y creo que aplica.

Creo que estos «expertos» de los que hablas no tienen intención de entrar a estos círculos, sino pasar por encima para poder luego decir en tono paternalista: «yo estuve allí y, créeme, eso no funciona».

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Alejandro Camelo
Apr 2012

La evolución constante del diseño hace de éste un devenir de ideas y construcción de pensamientos que no se han estancado. hace tiempo se concebia el diseño de una forma que para muchos es la correcta, pero oh! sorpresa para aquellos que consideran que el diseño tiene una y tan solo una ruta de desarrollo, no compartimos leyes universales e inalterables, al igual que el diseño, los premios como dice Alfredo deben ser constantemente re-diseñados y entender el diseño como una costura que une diferentes pensamientos, somos capaces de diseñar actividades, servicios y aún mas importante comunidades

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Abdénago Yate
Apr 2012

Lo que dices es fiel reflejo de la academia del diseño colombiano; citando: «los jurados valoran materiales engañosos, aún si son los propios productos: al no examinarlos en contexto, ni experimentarlos usándolos, ni verificar cómo los emplean sus potenciales actores implicados (empresarios, vendedores, transportadores, usuarios, etc.) acaban premiando sus meras «realidades» hipotéticas». Por tanto, además de estar de acuerdo, me permito solicitar que esta crítica se lleve a las aulas de clase y se renueve las didácticas y modelos evaluativos de los proyectos de los estudiantes.

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Laura Acevedo Vásquez
Apr 2012

Abdénago, estoy de acuerdo con lo que dice , la raíz de la problemática se encuentra en la manera como nos enseñan el diseño, por experiencia, podría afirmar que muchos reciben su título de diseñadores, sin experimentar , sin examinar un contexto real, sin tener contacto con los stakeholders y claro esta, con materiales engañosos gracias a las virtudes de los programas 3d; Alfredo, solo imagino este gran modelo que planteas aplicado a un proceso de evaluación de proyectos finales para optar por el título de diseñador, al parecer no solo son los concursos los que necesitan ser rediseñados..

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César Puertas
Apr 2012

Buen artículo. Con seguridad los organizadores del premio lo tendrán en cuenta para futuras versiones.

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Cristóbal Henestrosa
Apr 2012

Gran texto. Felicidades.

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Diego García Estefan
Apr 2012

Es un artículo muy acertado, y al que me uno mi pensamiento.

Sería muy interesante dar un corte de orientación a los trabajos presentados, tal vez sea la mejor manera de no irse por las ramas de las sensaciones de los momentos del diseño.

Felicitaciones.

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Pablo Calderón
Apr 2012

Excelente artículo Alfredo.

_Me atrevo a añadir una idea descaradamente pragmática: el lugar en el que se lleva a cabo la premiación. Usualmente los premios tienen un tema central, y este debería dar los lineamientos para, por ejemplo, la selección del lugar (e.g si el tema es ʼsostenibilidadʼ, ¿por qué no hacerlo en un espacio verde de la ciudad?).

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Alfredo Gutiérrez Borrero
Apr 2012

Excelente, amigo y colega, es leerte en el FORO, necesitamos conversación e historia y memoria, y muchas ideas descaradamente pragmáticas, no basta con describir el mundo, ¡es preciso transformarlo! si recordamos la vieja etimología de premio, traduce «atrapar antes», «comprar antes», de alguna manera el premio está en el acto mismo de diseñar, de llegar a lo que no se ha llegado...para el caso todo diseño valioso es (etimológicamente) premio; y por cierto los premios no hacen a los diseñador, son los diseñadores quienes hacen los premios. ¡Espero aprender pronto de un texto tuyo aquí en FA!

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Agustín Azuela
Apr 2012

Felicidades Alfredo, como dijeron antes, es un placer leerte, por otro lado me encanta saberte practicante de la utopia, debe ser nuestro principal motor.

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Jorge Montaña
Apr 2012

Un concurso de diseño es un proyecto en sí mismo, los parámetros los define claramente el profesor en el artículo. Objetivo principal, llamar la atención de un jurado que puede tener una opinión antes del almuerzo y otra después de la siesta. Son importantes para marketing personal pero por ello son dificilmente llevados a la realidad, hacer el ejercicio de validación propuesto es un imposible total pues las variables de un buen proyecto son innumerables y al final prima el gusto personal puesto que diseño no es ciencia y no se puede verificar.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Supon que alguien participa con el diseño de un automóvil que funciona a base de aire comprimido en vez de cualquier otro tipo de combustible, hasta la radio, el aire acondicionado funcionaría tan solo con aire. Podría ser un invento que podría cambiar la historia, significaría cero contaminación, mucho menor costo, el motor no se calentaría tanto y no tendría que ser de acero, etc. Ese diseño tiene más de 50 años, se les propuso a todas las armadoras de autos y nadie aceptó producirlo. ¿Por ello no sería un buen diseño? ¿El buen diseño es sólo aquel que se vende y rinde frutos económicos?

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Jesus Gaytan
Apr 2012

Así es Joaquín, un buen diseño es el que responde con eficiencia a los requerimientos y necesidades del usuario, por lo que es adquirido por el mismo. El caso que presentas del automóvil pneumático es solo un concepto que no ha podido igualar el rendimiento y autonomía de los actuales, se sigue trabajando en ello, pero a la fecha no se ha podido desarrollar un prototipo funcional que haga el mismo trabajo. (carga principalmente)

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

No se ha podido o no se ha querido, porque lo mismo pasa con el carro eléctrico, que fue primero que el de gasolina. No hay pretexto para que no se fabrique. Si se hubiera invertido en investigación desde hace más de 50 años, a la fecha ya tendríamos quizá un mejor automóvil y un mejor mundo sin tanta contaminación. El prototipo que yo vi hace 40 años ya era apto para la ciudad, aunque ciertamente todavía no para carretera o carga. Los intereses de las petroleras son las que han impedido su implementación. Sin duda.

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Juan Pablo Lozano
Apr 2012

Alfredo no está siendo reduccionista a lascondiciones económicas, habla de ampliar y de ir más allá de trampas estilísticas y tener encuenta cuestiones como la sostenibilidad ambiental o la económica, la trayectoria en el mercado, el beneficio general, el tiempo de vida útil, la disposición final entre otros que nombró.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

De eso estoy hablando, de un producto que requiere menos acero y materiales costosos, más ligero, que puede tener un precio más bajo y por lo tanto más accesible para la población, un auto que no contamina, de una tecnología que tienen amplias posibilidades de desarrollo futuras, un motor con menos desgaste que le de combustible, etc. Los beneficios son obvios, no solo para los fabricantes sino la utilidad para la población mundial y para el planeta.

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Juan Pablo Lozano
Apr 2012

Digno de un premio como lo describe el articulo no?

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

El premio que se lo den al autor del artículo. Es muy bueno.

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Lucas López
Apr 2012

Alfredo, muy buen artículo, que en cierta forma se centra en la crítica de diseño (todo un género en si mismo, aunque con nula enseñanza en la Universidad), analizando y evaluando diseño a partir de sus implicancias profesionales. Me parecen muy saludables tus citas y referencias a John Thakara (a quien se lo puede leer en Design Observer), Donald Norman y Reinaldo Leiro, entre otros.

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Jesus Gaytan
Apr 2012

Bravo!!!!

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Auto de aire comprimido. Aquí te dejo unos links

Enlace#!

Enlace

Enlace

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Jesus Gaytan
Apr 2012

Como dije antes Joaquín... es cuestión de eficiencia. Los prototipos actuales no ha podido pasar de algo así como 250 kg. de carga, lo que los hace poco eficientes a nivel masivo.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Pero el diseño tiene amplias posibilidades futuras, se da premios Nobel a los que han hecho avances en la cura del cancer sin haber todavía logrado descubrir una cura total y no por ello no merecen un premio. Tampoco he visto que Ford, Nissan, WW, etc. ni los gobiernos del mundo hayan invertido nada para el desarrolo de un diseño que podría ser solución a muchos de los problemas del mundo, el diseño es bueno a pesar de ello. No todo va en función del beneficio a las grandes corporaciones o a los intereses de los grandes imperios. Sino el beneficio actual y futuro para la humanidad.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Que tal si así hacemos los concursos de Miss Universo, a las concursantes las ponemos a prueba a ver que tal se comporta en familia, en la escuela, que tal se ve en el baño, o dormida, o si no ronca, o como responde a la hora de hacer el amor (aquí si sería interesante hacerla muchas pruebas). Si en el trabajo realmente es eficiente, que tan ahorrativa es, embarazarla para ver como se comporta de mamá, que tal es como esposa, compañera, etc. Y a la que resulte más apta para todo eso le damos el premio. ¿No crees que exageran?

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Guillermo Bernal
Apr 2012

Y luego nos quejamos de que nuestra profesión sólo se considera un recurso «para poner bonito un producto», si se defiende que los concursos de diseño deben de ser «eso» un simple concurso de diseño y nada más entonces como diseñadores detenemos el progreso del mismo, por otro lado me parece un ejemplo poco atinado y fuera de contexto pero cada individuo plasma lo que revolotea en su mente, saludos.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Quién tenga oidos que oiga.

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Veronica Rodriguez
Apr 2012

Coincido totalmente, con Guillermo, estar de acuerdo con tu opinión tan desatinada y fuera de todo contexto, no significa que no se tenga el oído para oír. Pensaría yo que es mas quien tenga mente abierta para entender.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

La exageración de la «parabola» expresa con mayor claridad mi punto. Hay cosas que no se pueden investigar tan a fondo en un concurso y se necesitarían años y mucha profundidad para hacerlo. Quizá darías el premio pasando los veinte años. Además no todo depende del mercado y se necesitaría mucho dinero y esfuerzo para dicha investigación. Por otro lado, el diseño puede ser a nivel proyecto o a nivel realización.

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Juan Pablo Lozano
Apr 2012

Eso... estanquemonos en sabidas ideas por que no se puede, por que es costoso, la belleza es lo unico cierto en nuestro trabajo y ni siquiera la pensamos nosotros ya el arte tiene la palabra y allí debemos permancer por que la investigación y la rigurosidad no hacen parte del diseño, nosotros solo diseñamos no cuestionamos y no hablamos de ello, hacer dibujitos y quejarnos es lo que nos queda. Espero haber sido lo suficientemente sarcástico.

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Veronica Rodriguez
Apr 2012

Desafortunadamente es así por pensamientos tan apocados que los mal llamados «MAESTROS» inculcan a sus alumnos es que el diseño no florece, son contados los educadores que verdaderamente introducen a sus alumnos en la investigación, la creatividad e innovación. Es una pena que al asomo de la genialidad se quiera opacar sin argumentos validos. Gran articulo Alfredo felicitaciones es todo un placer leerte.

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Daniele Marin
Apr 2012

Sánchez no creo que sea algo exagerado. Como se premia que siquiera esta comprobado, si hablamos de un concurso de belleza es diferente tal vez el punto sea solo la belleza, pero será que el diseño se trata de solo estética y calificaciones por medio de la hipótesis? considero que el diseño es mucho mas : interacción, experiencia, satisfacción probada, recuerdo un show de diseño de E.U donde el concurso no se trataba de tener jurados que catalogaban si un diseño era bueno o no, se trataba de trabajar en la vida real, el ganador dependía de su éxito frente a un grupo de personas involucradas.

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Desde el punto de vista utilitario y económico, es cierto, el diseño debe cumplir con todo eso, pero el diseño es diseño a pesar de no tener un beneficio inmediato, simplemente por ser un parteaguas a una utilidad futura, por ser el inicio de algo, un diseño visionario. Hay gente que se anticipó 500 años o más a su tiempo, cuando todavía no había la tecnología suficiente. El submarino, el helicoptero, las naves espaciales, los robots, etc. Desde mi punto de vista es el ingenio lo que se debe premiar, no tanto su utilidad inmediata, porque puede pasar años en comprobarse si en realidad era útil

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Daniele Marin
Apr 2012

Claro hay varios casos en el que un diseño no ha sido aceptado en el tiempo sino después de años ,como el caso del vidrio laminado en automoviles, y en eso estoy de acuerdo no solo se debe premiar la utilidad inmediata, pero tampoco creo que sea correcto dejar una premiacion en mano de unos jurados que valoraran solo desde su vista y conocimiento , por ejemplo un caso exitoso acá en Colombia : el restaurante Crepes era un proyecto de grado donde los jurados afirmaron que no funcionaria, pero que paso al trabajarlo en la realidad? es uno de los restaurantes mas exitosos ..

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Juan Pablo Lozano
Apr 2012

Claro y ese ingenio cómo se premia? quién lo determina? bajo que ideas entendemos lo ingenioso o la genialidad, volvemos a lo mismo, necestitamos establecer criterios claros para categorías especiales, solo cierta rigurosidad nos permitirá escapar de allí. Por cierto hay una diferencia grande entre diseño he invento.

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Daniele Marin
Apr 2012

Lozano no creo que la palabra invento este tan desligada del diseño, Invento o invención (del latín invenire, «encontrar» ) es un objeto, técnico o proceso que posee características novedosas transformadoras, será que esto no hace parte del diseño? ahora hablemos de los primero inventos/diseños las herramientas hechas en piedra de manera rústica , como habla Klaus Krippendorff el diseño es una actividad dadora de sentido y se ocupa de alterar lo que existe para inventar , afectar, innovar..

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Apr 2012

Igual como se otorga un premio de fotografía, un premio de pintura, un premio de cinematografía, un premio Nobel. Como se premia un concurso de carteles. Por evaluación. pero no por el mercado, no por su precio, no por su posibilidad de venta, no por el beneficio a las grandes corporaciones. Se premia el diseño, no el mercantilismo producto de ese diseño. No se da un premio Nobel de literatura por cuantos libros vendas, ni por ser un Best Seller. Y si es invento o no, pues eso sería un mérito extra, de hecho la mayoría de los inventos tienen diseño. Se establecen bases previas.

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Daniele Marin
Apr 2012

No se en que momento estoy mencionando un mercado o precio como lo afirmas, la verdad yo solo hablo de contacto y relación con el mundo real y con seres humanos : Interacción, experiencia, satisfacción probada... en muchos concursos se clasifica y desclasifica desde una individualidad que no tiene sentido y menos en el diseño que se trata mas de una construcción en comunidad que un juicio de valor peculiar .

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Juan Pablo Lozano
Apr 2012

Diseño, siempre olvido lo impreciso de sus limites, pero inventos? talves la invención haga parte pero no es exacto tomar dieñadores e inventores como sinónimos. Que hay del diseño de modas, o el diseño gráfico. de hecho lo que nos diferencia del diseño electrónico es precisamente lo mismo que nos aleja de ser inventores.an

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Daniele Marin
Apr 2012

Considero que el diseño no esta alejado de ninguna disciplina podemos inventar y diseñar, como nos habla Gabriela Nuñez en su articulo Enlace el diseño es multidisciplinar podemos hablar de diseñadores arquitectos, diseñador vs negocios etc.. como los hombres crearon sus primeras herramientas, son objetos que fueron diseñados e inventados . Porque el diseño electrónico tendría que estar tan separado del diseño? Las categorías se han dado para especializarse en un tema , pero el diseño no tiene fronteras.

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Juan Pablo Lozano
Apr 2012

Entiendo el entusiasmo con lo de las fronteras, multidisciplinar en el diseño implica dos cosas, que cada vez nuestros grupos de trabajo serán compuestos de varias disciplinas y que nuestro cuerpo teórico ha tomado prestadas teorías de otras disciplinas. Ahora bien, lo que llamamos diseño, como el de modas, arquitectónico, industrial, el gráfico, tienen todos un fin único que las encierra y define: la forma. Quien diseña un circuito electrónico, no le interesa la forma como fin, basta con que funcione adecuadamente. Es importante que sepamos y dibujemos límites solo para no perdernos aún más.

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Daniele Marin
Apr 2012

no creo si hablamos de diseno nos enfoquemos en solo un funcionamiento, para eso esta la ingenieria que solo busca funcionalidades , yo veo el diseno desde una parte mas holistica donde somos capaces de romper los limites de los que hablas, no se que tipo de ʼperdernosʼ podria suceder. Si somos disenadores porque nos tenemos que alinear a barreras dogmaticas? en nombre que acompane al diseno es solo una especializacion.

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