¿Según el sapo es la pedrada?

Cuando necesitamos cotizar un proyecto a un cliente, es común ver que recurrimos a gente con más experiencia para preguntarle cuánto cobrar. Es muy común que la respuesta sea esta frase tan ambigua.

Claudio Ruizvelasco Riveramelo Ciudad de México
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Si bien es cierto que el diseño es preponderantemente «intangible», los resultados y beneficios son tan concretos que se pueden medir de manera fidedigna y confiable. Esto resulta en que el diseño no es tan abstracto como se supone, y nuestro trabajo no es tan subjetivo como lo tratan de pintar los clientes.

Esto de que el diseño es intangible genera confusiones al intentar fijar su precio. Muchos de los diseñadores apelan al lema «según el sapo es la pedrada», ni siquiera tienen claro «cuánto» es lo que se cobra de acuerdo al sapo (sea lo que sea que este signifique). Parece más bien una fácil escapatoria a una pregunta para la cual no tienen respuesta.

A continuación harémos un análisis del significado y trasfondo de este dichoso lema, y luego una propuesta concreta y real de cómo fijar un precio de diseño sin tener que llegar a poner una cantidad determinada. Vamos a considerar los verdaderos factores que determinan el precio de un proyecto de diseño gráfico.

Cuando decimos: «según el sapo es la pedrada», es inevitable asociar la frase —por más retórica que la quieran poner para disculparla de mi análisis—, que la pedrada es para «darle» al sapo. Suponemos que «sapo» se refiere al cliente y la «pedrada» a la cantidad que le cobraremos por nuestro trabajo.

Sin embargo, querer darle una pedrada a un sapo no puede significar otra cosa más que lastimar al animal, o bien herirlo de muerte. Ese es el primer error de esta frase si la asociamos al diseño. Nuestro trabajo no debe de ser una carga ni una pedrada al cliente, y no tenemos por qué asociar el trabajo —ni siquiera retóricamente— con intentar lastimar a nuestro prospecto con la «pedrada» que implicarían nuestros honorarios. Debemos de tener muy en claro que nuestro trabajo es un servicio que implica un pago, y por tanto está contemplado en el presupuesto de las empresas, para ser cubierto tal como otro tipo de egresos, como la nómina, pago de impuestos, adquisición de bienes, gastos corrientes, etc. Es decir, el pago de nuestro proyecto, administrativamente no les causará ningún dolor a los clientes. Pensar en darle una pedrada al sapo, implica en primer lugar que nosotros mismo estamos considerando nuestro propio trabajo como algo lastimoso para el cliente. Tal vez esa sea parte de la situación por la que la sociedad no nos ve como profesionales.

Si acaso al cliente lo pudiéramos ver como un «sapo», ¿quién dijo que deberíamos de darle una pedrada? Otro punto de malinformación que termina por hacernos asumir que nuestro cliente es alguien a quien debemos de atacar cual plaga o invasor. Ni el cliente es malo, ni hay que acabarlo, ni nuestro trabajo es una carga y lo golpeará.

La piedra que implica nuestro cobro, debería de ser vista no como algo que dará en el blanco, sino como un elemento de construcción. Por ejemplo: de una plataforma desde la cual nuestro sapo pueda impulsarse para saltar y llegar más lejos. Es decir, la «pedrada» no es para poner en una honda y tirar, es la calidad que tendrá nuestro proyecto finalizado para poder otorgarle al cliente una herramienta de despegue y éxito en su estrategia para lograr sus objetivos y crecer como empresa.

Para que un negocio tenga éxito se necesitan conjugar tres factores:

  1. Conocer la dinámica del negocio (lo que genera las ganancias), y eso lo conoce nuestro cliente.
  2. Conocer perfectamente al público que va dirigido.
  3. Usar una metodología correcta de diseño (para eso nos contratan).

Entendiendo que somos parte del trinomio de éxito, podremos ofrecer ser una opción de construcción y que la piedra sea edificante y no destructora.

Cuando decimos «según el sapo es la pedrada», nos referimos a que si el cliente es grande, la piedra (el cobro) es grande y si el cliente es chico, la piedra debe ser chica, y así sucesivamente... Sin embargo, reflexionemos sobre esto. Al pensar en esta lógica y siguiendo la analogía, es normal pensar que un sapo grande aguantaría varias pedradas pequeñas, tal vez una grande, pero eventualmente el sapo moriría de tantas pedradas; pero un sapo chico morirá a la primera pedrada sin importar que sea chica o grande, pues su resistencia es mucho menor. Y además eso sería suponiendo que somos los únicos en lanzarle una pedrada. Pero... ¿y lo demás?, la renta, los servicios, su producción, sus insumos, su nómina... ¿Qué nos hace pensar que nuestro pago sería lo único considerado piedra?

Nuevamente la frase contiene un planteamiento equivocado. Muy por el contrario, debemos tener en cuenta esta ley: un cliente grande implica grandes responsabilidades y también grandes problemas, pero la realidad ha demostrado que no necesariamente significan grandes pagos. Y un cliente chico implica menores responsabilidades y menores problemas, y no necesariamente pagos pequeños.

Si podemos quitarnos esta falsa idea de la cabeza, podremos ver con claridad que un cliente grande puede ser un gran proveedor de proyectos, ser rentable a largo plazo o tal vez a mediano. Pero no necesariamente hay que pensar en obtener grandes beneficios a corto plazo sólo porque se trata de un cliente grande. Muchas veces estos clientes son efímeros y piden trabajos inmediatos, lo cual no sirve para crecer tener un negocio estable. En cambio un cliente chico al que con nuestros proyectos podemos ayudar a crecer, puede resultar en beneficios constantes, a mediano o largo plazo. Ese cliente requerirá de nuestros servicios constantemente, y al final habrá colaborado con mayor cantidad de ingresos a nuestra cuenta que el típico cliente grande, que en general nos da trabajo por una única vez, en los que muchas veces gastamos más de lo que imaginábamos. Este es un punto más para desengañarnos del «según el sapo es la pedrada»: la pedrada podría caernos encima.

Reflexionemos un poco más. ¿Qué tipo de servicios o bienes adquirimos bajo este esquema? ¿El precio de los automóviles fluctúa dependiendo el comprador? ¿Se puede ir a comprar un BMW a la agencia y adquirirlo más barato por ser un sapo pequeño? ¿Se puede comprar una casa a un precio diferente por ser más grande que otros sapos? En la actualidad ningún bien ni servicio se ofrece así en el mercado. Médicos, abogados, vendedores, servicios de todo tipo, oficios, todos tienen un precio casi fijo por el que ofrecen sus mercancías. ¿Por qué habríamos de cobrar el diseño de otra manera?

Más alarmante aún es que cuando alguien «recomienda» cobrar con una pedrada según el sapo, nadie es capaz de explicar en qué consiste esta manera de asignar un precio, nadie sabe en realidad qué significa y no hay un tabulador de los tamaños de los sapos. Por tanto podríamos concluir que no existe en realidad esta forma de cobrar diseño basado en el «sapometro».

¿Cómo se debe de cobrar el diseño?

Si nos quejamos de no ser requeridos como profesionales, ¿por qué nosotros mismos, cuando no sabemos, no acudimos con profesionales que nos ayuden a resolver nuestra propias necesidades profesionales? Me refiero a que si no se sabe cuánto se debe cobrar por un proyecto, hay que acercarse a un profesional en finanzas, un asesor que nos ayude a establecer un tabulador de precios para tener un parámetro real de cuánto cobrarle a los clientes por un determinado proyecto. Así como nos acercamos a un doctor o a un abogado cuando los necesitamos, así como esperamos que los clientes se acerquen a nosotros cuando nos necesitan, también debemos acercarnos a un asesor financiero para recibir una consulta a este respecto. Ni resulta honeroso ni es complicado.

¿Qué factores debemos de tomar en cuenta para establecer un tabulador de precios? Principalmente debemos tomar en cuenta algunos factores:

  1. Los costos específicos del proyecto. El primero es que —retomando lo mencionado anteriormente— un cliente grande nos traerá grandes problemas y grandes responsabilidades. Debemos de considerar que los gastos que generará se deberán cubrir en el costo, y esto incluye además del material que implica el proyecto, teléfono, transporte, combustible, trámites, gestión de recursos humanos, tiempos muertos debido a causas ajenas a nosotros, pero que afectan el desarrollo del trabajo, etc.
  2. La dedicación requerida. Además debemos considerar cuánto tiempo nos llevará terminar el proyecto. Cuando un cliente solicita un trabajo siempre lo quiere para una fecha. Pero eso no implica ni que lo entregaremos en esa fecha (muchas veces se retrasa por cuestiones imputables solo al cliente), ni que todo ese tiempo lo dediquemos al 100% a ese proyecto. El tiempo que se dedica a un proyecto puede afectar otros trabajos, nuestro horario y nuestra calidad de vida. No sugiero que no debamos de hacerlo para cumplir con el cliente, sino que esos detalles hay que ponderarlos antes de establecer un precio. A veces por entregar un proyecto descuidamos a otros clientes que son seguros para el pago, y eso nos afecta económicamente. En ocasiones no llegamos a cubrir los gastos mínimos del mes.
  3. Las condiciones de pago. También se debe tomar en cuenta que, por sus complejos procesos administrativos, los clientes grandes seguramente nos liquidarán los pagos con un crédito a 30, 60 o hasta 90 días, a pagar después de la entrega de la factura. Si no tomamos en cuenta eso, nuestra liquidez se p uede ver afectada en forma considerable.
  4. El impacto del proyecto. Ya decía antes que en lugar de ver el tamaño del sapo nos fijemos en qué tan lejos puede saltar. Un proyecto es más caro si el impacto va a ser mayor en el mercado, si tendrá más exposición o servirá para que el cliente reciba mayores beneficios económicos gracias al diseño. No es lo mismo un diseño para un proyecto que servirá de identificación local en una comunidad pequeña, a un diseño que servirá para la identificación global de un producto de consumo masivo. Aunque también suena subjetivo, el resultado es tan mensurable como para poderse establecer una relación proporcional entre el costo-beneficio de tener un «buen» diseño respaldando el proyecto.
  5. La experiencia del diseñador es importante para advertir qué puede resultar de un proyecto. Pero, sin duda, es indispensable contar con la asesoría de un profesional en finanzas y proyecciones para no sólo advertirlo sino también asegurar un precio justo y acorde al caso.
  6. Las expectativas y necesidades del diseñador. Puede sonar un poco tonto y obvio, sin embargo es lo primero que un profesional financiero preguntará para poder asesorarnos: ¿cuánto quieres ganar? Aunque la pregunta sea un tanto subjetiva, es un punto de partida para poder establecer una meta y un camino para llegar a la cantidad deseada en determinado tiempo, acorde a la realidad del tipo de clientes, la frecuencia con la que se han de desarrollar los proyectos, el seguimiento que se les de a cada uno, y sobre todo la capacidad que se tenga como proveedor de diseño para poder hacer frente a la carga de trabajo.

Si bien es cierto que a veces quisiéramos ganar todo en un único trabajo, es preferible entender que se gana más trabajando con un buen cliente (no grande, no chico, tan solo bueno) a largo plazo, manteniendo una buena relación y una buena perspectiva de crecimiento y desarrollo de trabajos. Los buenos clientes son aliado estratégicos crecer juntos.

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Claudio Ruizvelasco Riveramelo

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Julio Membreño Idiáquez
Apr 2014

La frase del sapo me impactó desde el día que la oí en una visita a México, me encantó, todavía la utilizo y me parece práctica. El problema de cuánto cobrar desaparecería si los diseñadores dejásemos de auto-castramos con frases como: "no soy bueno para los números", "la contabilidad me aterra", etc. Esto es la estrategia del avestruz, enfrentemos la realidad, HAY QUE ESTUDIAR! Hay cientos de cursos sobre Finanzas para No Financieros, que te dan las herramientas. Un saludo.

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Fortino Benítez
Jul 2013

Los costos de los proyectos varían de acuerdo a la situación del diseñador que lo ejecuta. Los gastos fijos de un despacho como Ideograma, por ejemplo, son muy diferentes a los del diseñador que trabaja desde casa, no significa que no tengan la capacidad de resolver el mismo tipo de problemas, sin embargo, los gastos de operación varían entre ambos. La clave está en cobrar lo justo, sin perder dinero; si pierdes dinero, ya no es negocio.

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Daniel Hincapie
Jul 2013

Estoy leyendo un libro que se llama el economista camuflado, en el se explica con brutal precisión por que los diseñadores ganamos tan poco en comparación con otras profesiones. En esencia el problema está en que las cosas valen lo que se logre hacer que valgan, seremos más efectivos mientras logremos que nuestros clientes paguen el mayor valor posible por un producto o servicio

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Daniel Alonso
Apr 2013

Demasiado explícito la medición del sapómetro; en lo personal los clientes grandes me causan controversia al saber que son proyectos con precios altos, y que de alguna manera hasta el mas mínimo error puede costar la mayor pérdida personal...

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Laura Parra
Mar 2013

Es importante que sepamos desde un principio cuanto hay que cobrar y estar consientes que tenemos que cobrar justamente y como se debe a cada una de las personas a si sea nuestra familia o amigos y que tenemos que darnos cuenta el valor de nuestro propio trabajo que no solamente es checar el trabajo en físico si no que cuanto es el tiempo que trabajas el desgaste y es importante que lo sepamos desde un principio para que no regalemos nuestro trabajo.

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Edwin Gómez
Nov 2012

¡Que buena reflexión! Concuerdo con 5 de los 6 puntos. No sabría como medir (en dinero) el impacto del proyecto, y a lo mejor si lo incluyo en mi propuesta económica se me puede convetir en arma de doble filo a la hora de que el cliente compare mi cotización junto con las de otros proveedores de diseño y prefiera, como ha pasado muchas veces elejir la más barata.

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Mapa Cornejo
Nov 2012

Es cierto. Como estudiante, tiendo a minimizar el costo de algun proyecto; aun estoy en «pañales» en el asunto de cobrar por mi tiempo y creatividad.

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Ana Carolina Mil
Nov 2012

si, ta bueno, intrincado tmb, habla en dificil, ameniza con humor, éso ta bueno

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Hernando Cabral
Nov 2012

Excelente artículo

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Gerardo Perez
Nov 2012

Felicidades por la aportación, me parece un muy buen referente para formar criterios de evaluación de proyectos.

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Mauricio Ibáñez
Nov 2012

A mi punto de vista creo que se tomó muy literal este famoso dicho, el verdadero sentido del dicho supone que dependiendo del tipo de cliente para el que vamos a trabajar, será el tipo de cotización que haremos, es decir, no puedes cobrarle igual a una empresa Trans-nacional que a una PyME porque los recursos con los que cuentan no son lo mismo, por lo tanto, tomando como ejemplo un logotipo, será mas facil ofrecerle un trabajo a una sola tinta a la PyME que a una transnacional simple y sencillamente porque es más fácil que te lo pague sin tantos peros.

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Luis Jaime Lara Perea
Nov 2012

¿Cobras por cantidad de tintas? Insisto en que hay niveles de calidad en los resultados y deben cobrarse de acuerdo a ello, ahí está la diferencia de precios. Las agencias de autos no venden camionetas del año más baratas a PyMEs y caras a trasnacionales. Lo que hagan con sus productos de diseño es cosa suya y no podemos colgarnos con comisiones. Hay «logos» de a peso que valen eso, un peso. No tienen mayor calidad. Y hay los que valen cientos de miles.

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Mauricio Ibáñez
Nov 2012

Me entendiste mal... a lo que yo me refería es que es más fácil de impresionar una empresa peque en cuanto a costos y que te mande a volar, que una empresa grande, si no tienes dinero, no compras una camioneta 8 cilindros, compras un compacto. Si ganas 8000 al mes y te quieren vender algo en 6000, lo piensas ¿no? simple lógica. Y si, el trabajo se puede volver más caro dependiendo del número de tintas que utilices, brillos, barnices, tipos de papel etc. etc.

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Juan Carlos Rangel
Nov 2012

Por demás curiosas que sean las analogías (cliente-sapo/pago-pedrada) a mi sentir, no se trata de una frase tan errónea, puesto que desde el punto de vista del dinero, nunca será lo mismo hacer un trabajo para un changarro, una Pyme o un poderoso consorcio multinacional. Un logotipo para una pequeña cervecería, nunca tendrá el mismo costo que un logotipo para una cadena internacional de restaurantes o bares, aunque fuera el mismo trabajo hacerlo. Asi entiendo la frase y nunca me he sentido ofendido al usarla o escucharla, pero el autor hace un buen artículo al exponer otras interpretaciones.

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Vvi Estell
Nov 2012

Increíble artículo, es real que así visualizamos a nuestros clientes o posibles clientes y a nosotros mismos como piedras tratando de darles, la importancia de tener un formato para poder realizar un presupuesto es sumamente importante nos da profesionalismo y credibilidad, el recomendar acudir a un asesor financiero me parece una idea fenomenal. Este tema de cómo cotizar un proyecto es realmente importante para no cometer errores y salir perdiendo tiempo, dinero y esfuerzo. Demando una segunda parte de este articulo, saludos.

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Mario Aburto Castellanos
Nov 2012

Buen artículo, seguro dará mucho qué comentar. Creo que debió incluir un séptimo punto (que en orden de importancia estaría por el 1 o 2) y es el mercado de diseño. Desconozco por qué, pero la mayoría de diseñadores (sin importar edad o experiencia) considera que la oferta de diseño (los varios diseñadores) y su demanda (la importancia que el diseño tiene en la estrategia del cliente) son factores prescindibles. Muchas grandes compañías (sapotes) ponen a noveles diseñadores a competir por cacahuates en la concepción de un diseño, y eso se debe a la oferta-demanda y no a otra cosa. ¡saludos!

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Ana Lilia Ramirez
Nov 2012

Me gusto tu artículo es la primera vez q comento sin embargo un gran problema es q no hemos hecho una conciliación para fijar costos según experiencia y cliente, alcances y límites de los proyectos

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Lourdes Ponce
Nov 2012

Lo que yo hago a grandes rasgos es calcular el tiempo en horas que me llevaría realizar el trabajo, así no me afecta demasiado si el cliente se tarda quince días en darme comentarios o correcciones sobre el trabajo. A cada hora le asigno un valor en pesos, y luego lo duplico, por si las flies :)

Hasta ahora me ha resultado bien para trabajos extras de freelance, y yo solo lo recomendaría a ese nivel, porque un despacho/agencia tiene gastos, rentas, salarios y otros factores que considerar.

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Gisela Giardino
Nov 2012

Hay un problema de base imposible de solucionar en esta profesión: se pacta por adelantado el monto a cobrar por un trabajo que solo se sabe a posteriori su verdadero costo en tiempo, dedicación y recursos. Esto lleva a una especulación, siempre, porque por más que uno quiera evitarlo, tiene que entrar en especulaciones y empezar a evaluar al cliente, no solo al proyecto. A veces un proyecto es claro de cotizar, pero el cliente es complicado, su forma de trabajo enloquece, es la manzana que pudre el cajón (que afecta todo lo que estás haciendo). Eso hay que calcularlo. Y eso es especulación.

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Andrea Díaz
Nov 2012

Que buen articulo, es agradable leer y entender varios aspectos del diseño.

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Ludwin Othoniel
Nov 2012

Muy buen tema, a pesar de que todos creo, hemos pasado por esa situación de las pedradas es un tema que aún no se domina. Pienso que es de las pocas profesiones donde trabajamos con esa cuestión.

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Octavio Hernández
Nov 2012

le diseñé un logo a un cliente... le gustó, me pidió el precio, pero tambien me pidió le diseñara su papelería, luego sus anuncios etc, total, el logo no se lo cobré directamente sino que en los pagos sucesivos que me ha hecho ahi le cobraba un poquito mas.

hoy tengo 20 años de estarle haciendo sus anuncios y siempre me recuerda que no le he cobrado el logo....que les parece!

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Juan José Tostado
Nov 2012

Demasiadas vueltas al asunto de la piedra asesina y el pobre sapo; mas que pieza tan bien lograda para un tema tan recurrente. ¡Buen trabajo!

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Luis Jaime Lara Perea
Nov 2012

Interesante el artículo, me llama la atención que no mencionas, como factor, la calidad que otorga el diseñador (a menos que sea lo que llamas experiencia). Hablamos de tabuladores cuando el precio lo determina principalmente nuestra calidad de resultados en diseño. Tampoco podemos estandarizar, cada proyecto es diferente, no por el tamaño del cliente/sapo, sino por sus alcances. No entiendo por qué deben tabularse dependiendo del tamaño del cliente o del tiempo invertido, o de los gastos o de cuánto deseo ganar y no del resultado y calidad del diseño.

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Freddy Oyuela
Nov 2012

Muy buen artículo, solo aportaría algo que es muy clave:1)Definir el giro del negocio, que servicios específicamente se van a comercializar 2)Elaborar presupuesto y una política de precios (no de acuerdo al cliente si no al recurso para llevar cada proyecto)3)Tener diferenciados a los clientes por canales, tipos, e incluso condiciones de pago (para poder diferenciarlos)4)tener un esquema de cotizaciones. Recordemos que el diseño es un negocio y al ser negocio su principal fin es generar dinero para la manutención de su(s) integrante(s) por ende es importante saber cuales son los clientes meta.

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Nadia Hernández
Nov 2012

Me quede picada!!! De este tema hasta se podría sacar un libro!! Gracias por el aporte!!!

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Ramses Macedo
Nov 2012

¿y qué pasaría si el sapo al que se refiere la frase no es el cliente mismo sino lo que hablas acerca del impacto del proyecto, y la pedrada no es direccionada hacia el cliente, y más bien fuera vista como una analogía de el diseñador siendo proyectado en la misma dirección y sentido que el cliente (a traves del diseño) con el objetivo de crecer (no solo económicamente) junto con el proyecto?

¡Ja! suena muy utópico pero estaría padre pensarlo de esa forma...

Saludos (y gracias por la reflexión, está sabrosita)

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24
Pier Alessi
Nov 2012

Muy buena reflexión, pero si me preguntaran (en Bs,$, o papas), cuanto cobrar? Eso de «cuanto quiero ganar» es algo que no conecta al precio porque si me dedico a un cliente que solo pide tarjetitas o panfleticos no le cobraría lo que pediría por una revista. Pero la incógnita mas elemental siempre será una duda porque hay que tomar en cuenta cada país. He visto logotipos en USA a 30$, si cobrara eso en mi país sería 125 Bs. (cambio oficial) o unos 450 Bs. a $ paralelo (porque es ilegal divulgarlo), en la práctica es imposible cobrarlo a ese precio sino al triple (micro sapo) por la inflación.

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Pamela Carranza
Nov 2012

Excelente manera de aproximarse a este escabroso tema. He leído muchos artículos de este tipo y el suyo es el primero que genera a una verdadera respuesta a la pregunta: ¿En qué me baso para cobrar mi diseño?

Creo que ha listado los puntos más importantes que tener en cuenta para realizar cotizaciones y, lo que más me llamó la atención, y concuerdo completamente, fue el buen consejo de recurrir a un profesional en el tema, como lo haríamos en cualquier otro caso.

¡Gracias!

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Estephany Serafín
Nov 2012

Buen artículo Maestro!, sin duda la valoración propia del diseñador es básica, siempre que he tenido necesidad de invitar a compañeros a trabajar en un proyecto se hacen chiquitos al responder cuánto cobran... ojalá relean el artículo y se coticen a la altura de sus resultados.

Soy una de sus exalumnas y sin duda siempre deja a uno pensando...

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Ricardo Del Castilllo
Nov 2012

Buen texto estimado, solo hay que diferenciar si es sapo o rana.

Saludos

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Marco Moncada
Nov 2012

Somos sapos en busca de una princesa que con su be$o nos despierte a un mundo bien cotizado.

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Carlos Maraver
Nov 2012

Nunca he usado esa frase, aunque viva en México. Yo uso un sistema mucho mas fácil para cotizar, simplemente explico al cliente que trabajo va a tener lo que pide, que le ofrezco, el deadline y le pregunto cuanto tiene pensado gastar. Sorprendentemente siempre dan un precio mas alto de lo que uno mismo tiene en mente, si dan una muy bajo, es un claro indicativo de que no valoran lo que les ofreces y vale la pena correr. Los grandes tienes presupuestos marcados desde 1 de mes, los pequeños saben hasta donde pueden llegar. No os compliqueis, hablad, los clientes son personas no sapos.

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Marco Moncada
Nov 2012

Excelente aprtación Carlos. Gracias

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Juan José Tostado
Nov 2012

Tienes razón Carlos, pero cuando el cliente responde: «Realmente no se cuánto cuesta tu trabajo o el de los diseñadores en estos días». en ese caso hay que ser valiente y cerrar una cifra.

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Carlos Maraver
Nov 2012

Totalmente de acuerdo, por supuesto se cuanto quiero o no quiero cobrar, y sobretodo se cuanto vale mi trabajo respecto a la oferta y la demanda, si tengo que dar precios los doy, pero no tanto por quien sea el cliente, me manejo más por el triángulo: TIEMPO, COSTO Y CALIDAD (que como ya sabes, solo se puede escoger dos de ellos :)

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Karla Guerrero
Nov 2012

Creo que éste artículo es muy interesante, pues ya que hoy en día, hay mucha confusión en cómo vender tu diseño al cliente, y creo que no nos debemos de fijar tanto en el «sapo» (cliente) si es grande o pequeño y según eso cobrar, porque pienso que lo importante es la funcionalidad del diseño y es importante también saber vender nuestro diseño al cliente, porque así creo que ya no lo verán cómo una pedrada, no tiene porqué ser así, más bien es algo que lo beneficiará.

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Teresa Garrido
Nov 2012

Estoy muy de acuerdo esto, en vez de querer «lastimar al sapo» debemos impulsarlo, como dices (es nuestro trabajo), pero tampoco debemos dejar que el sapo se aproveche de nosotros y para eso es necesario de ves en cuando acercarnos a un asesor financiero, para tener un poquito más claro de cuanto y cómo podemos cobrar nuestros trabajos. Por lo tanto, así nos evitaremos eso de mal baratar nuestro trabajo .

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Ricardo Altamirano
Nov 2012

Estoy de acuerdo con Don Joaquín, y bueno creo que sencillamente uno tiene que valorar el trabajo porque lo de nosotros no es algo que solo se aprende en una universidad, así como para la medicina hay que tener vocación para el diseño hay que tener un don.

excelente este tema.

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Rocío Rubio
Nov 2012

En Colombia le decimos «según el marrano»; el planteamiento es súper interesante, teniendo en cuenta que el valor intelectual es idéntico si es el mismo proyecto pero destinado a dos tipos de clientes diferentes. Apoyarnos en un financiero es la clave para salir del hermetismo y entender que sí se puede vivir del diseño, no sobrevivir. Buen artìculo!

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Joaquín Eduardo Sánchez Mercado
Nov 2012

Hipotéticamente, si un perfume con excelente aroma costara producirlo solo un peso y lo pudiéramos vender vender en tres pesos, podría decirse que produjo buenas ganancias. ¿pero alguien pensaría que es mejor que uno que te cuesta diez mil pesos? y podría ser mejor, pero sería muy difícil de creer. Yo diría que el cliente nos ve así: según el sapo diseñador es la moneda que le lanzo. O según el proyecto, es el diseñador. Un proyecto verdaderamente importante no se lo asignan a cualquiera Se puede vender cantidad o calidad, pero se necesita más cantidad de diseños para ganar lo mismo que en uno

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Iván Cano
Nov 2012

Muy interesante el planteamiento, reconozco que lo utilizo con frecuencia refiriéndome al tamaño del proyecto y no del cliente, es importante señalar que dependiendo del tamaño del proyecto, las horas hombre, los materiales etc., determinarán el costo de producción y el precio al cliente. El cliente no es mi enemigo ni el sapo a derribar, el cliente es mi mayor tesoro. Excelente artículo. ¡Saludos!

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Ma Mercedes Ahumada
Nov 2012

Para mí presupuestar es la parte mas desagradable de mi trabajo, siempre genera muchas dudas y doy muchas vueltas antes de entregarlo.

Esta bueno tener un nuevo punto de vista, nunca lo había pensando así.

Gracias por compartir.

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Ivan Abbadie
Nov 2012

interesante artículo con un buen planteamiento, definitivamente la analogía del sapo y de la pedrada demerita el profesionalismo de la actividad en términos formales, creo, sin duda, que un parámetro por demás importante a considerar es el alcance del proyecto (tu lo llamas impacto del proyecto) a final de cuentas es lo que marca la diferencia entre un proyecto y otro y no entre un cliente y otro, si bien nuestros servicios son intangibles previo a un acuerdo estos se volverán tangibles posteriormente y eso es lo que hay que ponderar, ¡saludos!

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