Ni diseño, ni industrial

La apuesta por una nueva formación especulativa para Diseño Industrial tiene un efecto colateral no calculado: perdida de identidad y confusión en el mercado.

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Me comentaba un profesor que, ante la baja exponencial en las inscripciones al programa, tenía la ingrata labor de explicarles a los numerosos padres de futuros alumnos, qué es y qué puede hacer un diseñador industrial. Le tomaba entre 30 y 40 minutos explicarles el meollo del asunto sin lograr resolver las inquietudes de sus interlocutores. «Jorge, ¡cómo me gustaría ser médico, abogado u odontólogo! La gente sabe qué son y para qué sirven. Se está volviendo muy complicado», me explicaba.

Actualmente algunas facultades organizan charlas para explicar lo que ellos tampoco saben: ¿cual será el resultado de una formación generalista en contraste con la anterior, enfocada más en lo técnico-productivo?

Otro profesor, se cuestionaba, por qué en su facultad de Diseño Industrial un estudiante exponía como tesis de grado un «Modelo Canvas» (creado para visualizar modelos de negocios) sin necesidad de presentar un solo dibujo. La respuesta que le daban, era que ello hacia parte de un «proceso experimental». El hecho de que la familia del muchacho, hubiera gastado durante su formación una suma cercana a los 35.000 dólares, para que su hijo fuera parte de un experimento, no parecía generar mucha reflexión.

Un planteo erróneo

El problema parte de una premisa equivocada: la era de la industrialización terminó para dar paso a la era de la información. Consecuencia: El nuevo rol del diseño deja de ser material para volverse inmaterial.

Las empresas llamadas «Unicornio»,1 Google, Amazon, Facebook o Airbnb, entre otras, se constituyen en el nuevo paradigma del mercado. Pero ellas solo responden por el 4% del PIB mundial. El fuerte de la economía sigue en la producción de bienes y servicios con personas y para personas. Entonces, en la falsa creencia de volvernos unicornios chiquitos, nos mandaron a la nube. Ahora nuestra creación debe ser conceptual y su materia prima son bits.

«Designer» hipercreativo

El nuevo diseñador en esta visión es un ser hiper-creativo que diseña desde experiencias hasta negocios. ¡Suena atractivo! Innovación es la palabra de moda, de modo que imaginarse que los diseñadores son la «fuente de la vida» suena muy prometedor. Pero el mercado no se «come» el cuento. Mientras escribía este artículo, me llegó una invitación a hacer un posgrado en «innovación». Lo organizan administradores y psicólogos de una reconocida Universidad dentro de su facultad de negocios. «Pensamiento Divergente», «Design Thinking», «Pensamiento Sistémico», pero con una notable diferencia. El foco de ellos es claro y concreto: hacer negocios. Para los nuevos diseñadores el foco del diseño industrial es hacer «procesos creativos». ¿Ven la diferencia?

Los cursos de «Design Thinking» son de facultades de negocios y sus profesores no son diseñadores sino administradores. Se pueden tomar por Internet o de manera gratuita, o a precios muy accesibles sin requisitos previos.

Coursera, popular plataforma de «Moocs», ofrece cursos relacionados con «Design Thinking». En Internet existen centenares de opciones más.

Diseño transversal

 

Convengamos en que es genial que administradores y economistas aprendan a ser creativos, y estupendo que, para esto, convoquen diseñadores para que les enseñen, pero no es esto lo que está sucediendo: la «receta» ya está disponible en Internet.

Las técnicas creativas y de proyecto que se aplican en varias disciplinas, entre ellas el diseño, se están volviendo materia transversal en una cantidad de profesiones. Ser creativo y explotar este «pensamiento lateral» ¡es fundamental para todos! Enseñarle algunas técnicas creativas, que el diseñador también utiliza, a quienes sí saben que van a hacer, está muy bien, pero que de allí vayan a salir fuentes de empleo o trabajo para diseñadores es algo bastante discutible; especialmente si a ello no le sumamos otras habilidades no tan populares pero que los diseñadores sí tenemos: sinterizar y hacer.

Por algo será que muchos de los diseñadores industriales y arquitectos independientes acabamos haciendo proyectos «llave en mano». Es decir, diseñamos y hacemos o encargamos, resolviendo el 100% del problema del cliente, pues él no quiere un diseño sino una solución integral. Los diseñadores aprenden a tener una mirada atenta y sin pre-conceptos, preocupados inicialmente más por el «porqué» que por el «cómo». Pero llegar al «cómo» sin conocer las dinámicas de la producción y los procesos no da diferencial. Por eso el diseño tiene un apellido para el caso: «industrial» o «de productos».

Los negocios y el diseño

Si en algo se encuentran los negocios y el diseño, es en que ambos buscan encontrar necesidades de la gente. El éxito de los dos se da cuando se atienden las necesidades de muchos. Cuando mucha gente requiere algo y un buen producto lo resuelve, este se vende bien, es buen negocio y buen diseño. El diseño industrial es negocio, no es creatividad. Así sea un proyecto social, alguien lo tiene que pagar. Por supuesto, la creatividad es la base del asunto, pero esta está implícita en nosotros, en nuestros clientes y en nuestros colaboradores, con quienes necesariamente trabajamos en equipo. Usualmente ellos aportan su parte y nosotros sintetizamos las ideas de muchos en base a un proceso, creativo, sí, pero esencialmente de síntesis.

Cuando se genera esa dinámica de trabajar con otros llegamos a la co-creación, que sí es el nuevo paradigma; el diseño es y debe ser participativo. Allí nuestras competencias para observar y sintetizar son claves para lograr entender lo que el equipo desea; el ejercicio con el equipo termina con un «brief» muy detallado ilustrado con esquemas. Convertir todo este proceso un producto bien representado y esquematizado para una producción en serie, es nuestra competencia, nuestro quehacer. Es allí donde aplicamos nuestra técnica: allí, en el proceso, volvemos a ser diseñadores industriales.

Nuestro clientes no son industriales

En ciudades como Bogotá o Lima, donde la economía es de servicios, los diseñadores tenemos grandes oportunidades de trabajo, pues es en este sector donde se requieren productos que hagan interface con los posibles clientes. Las fábricas son nuestros proveedores y no necesariamente nuestros clientes. Es incorrecto pensar que los diseñadores industriales ya no deben trabajar en entornos de producción porque las fabricas ya no los contratan.

Desde el innumerable catálogo de Google, algunos «diseñan» o «se inspiran». Igual que antes, cuando las fuentes eran las revistas. No importa. Un buen diseñador industrial tiene una mirada más completa, de modo que puede proponer cosas que se adecuen a todo el sistema que rodea al cliente, entendiendo el complejo entramado que definen, no solo el empresario, sino sus clientes, proveedores, consumidores y vendedores, dentro de un sistema productivo que se entiende y aprovecha. El diseño de producto entiende el entorno como un sistema.

Cerrar las facultades de Diseño Industrial

Si el énfasis del diseño industrial va a ser la creatividad aplicada sin los componentes técnicos, es más honesto cerrar las facultades de Diseño Industrial y llevar a sus profesores a enseñarlo dentro de otras disciplinas que realmente requieran visiones más creativas: administración, negocios, comercio, turismo, gastronomía, podrían ser facultades «diseño-intensivas»: una verdadera revolución en el mercado.

Quizás no debamos ser tan radicales. Podría existir una base inicial de herramientas para la creatividad para arquitectos, artistas y diseñadores en formación, y, luego otros años de especialización en el campo de acción elegido: técnica primero y después oficio. Estudie diseño genérico primero y luego, cuando aprenda la técnica, póngale «el apellido». O seguir el camino inverso: darle a algunas profesiones técnicas u oficios tradicionales, bases prácticas en diseño en el final de su formación.

Pero... estudiar cinco años para salir como profesionales genéricos, en procesos «experimentales», va a liquidar las facultades de diseño industrial y terminar con una profesión que, a pesar de todo, sigue vigente.

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  1. Nota del editor. Término acuñado por algunos autores del Marketing para denominar aquellos negocios emergentes e innovadores que tienen altas inversiones en el mercado y son factibles de ser escalados a gran escala (pueden crecer muy rápidamente). El término «unicornio» está asociado con su carácter mágico y su posibilidad de ser un negocio exitoso.
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Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. Publicado el 11/04/2019

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Jorge Montaña

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Alejandro Valencia
Hace 3 meses

Jorge Montaña saludos, deseo hacerte dos observaciones. La primera cuestión de producción, masiva, el termino industrial no se liga a esa cuestión, no se hacen producciones masivas de trasbordadores espaciales, pero los desarrolla una industria. Y se administra con una empresa (Producción transformación industria. Administración organización Empresa). La segunda es la débil definición de diseño (sin apellidos) por la carencia de teoría.

Una explicación «Simple» seria: los diseñadores industriales, planifican la óptima implementación de la industria, de los sistemas de interfaces físicas artificiales. (revisa mi ariculo). Creo el talon y percepcion del diseño como dibujantes de cierto grado, son por la falta de teoria.

https://foroalfa.org/articulos...

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Elit Visual S. A. S.
Hace 3 meses

Al menos dentro de los que opinan siempre veo justificaciones afuera de sí mismos, la profesión nunca tendrá la culpa, ella existe y existirá hasta que el humano desaparezca. Mas bien son los diseñadores los que se tuercen a sí mismos y buscan la causa afuera de ellos. Y no solo en este tema sino tambien lo veo cuando se refieren a la ética y a la estética. Concuerdo con usted sobre todo en lo que respecta a la falencia en la apropiación de la teoría y del conocimiento de si mismo.

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Pancho Martínez
Hace 4 meses

"a pesar de todo, sigue vigente" venía hace un tiempo pensando en como elaborar el tema del ʼdiseño industrial ni tan industrialʼ. Has empezado un gran tema y con un experimentado punto de vista. muchas gracias por el artículo, lo compartiré.

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Miguel Prada
Hace 5 meses

No podría estar más de acuerdo, el diseño industrial torció su camino hace mucho tiempo; no sé si justificadamente, sin embargo la esencia del diseño industrial, la que hablaba de ser un punto de encuentro entre el arte, la industria y la arquitectura poniendo un énfasis importante en lo artesano, ha quedado como algo romántico y lejano. Hoy día las facultades (en varios países) han caído en "la trampa de los adjetivos"; es decir, le cuelgan al diseño términos que pretenden dirigirlo hacía una temática específica, involucrando metodologías, que al final terminan siendo muy similares "cayendo en lugares comunes". Esto en realidad provoca un ruido, una confusión muy importante que se ha visto reflejada en el perfil de los diseñadores de hoy, tenemos diseñadores que no han entrado a un taller en su vida, y que el componente artesano, el de ser capaz de hacer con sus propias manos, o peor aún, la habilidad del dibujo, están totalmente ausentes. En cambio exhiben toda una serie de habilidades mas propias de otros profesionales, tal vez muy relacionados con las ciencias sociales, el marketing, hasta de la psicología, vamos! que aunque muy importantes, no son la médula de la disciplina.

Podríamos entrar a discutir otros aspectos sobre la pedagogía y la estructura de los programas académicos, allí también habría mucho que objetar, donde el papel del maestro de diseño se ha desdibujado, por el de un simple asistente a un proceso de formación ajeno, con unas limitantes muy importantes en la forma de evaluar, el planteo de los alcances, hasta la profundidad de los contenidos, ya que incluso en algunas instituciones, se obliga a pactar con los estudiantes, bajo la solemnidad de un acuerdo firmado, lo que el docente impartirá dentro del curso, sin dar espacio a lo disruptivo, lo creativo, aquello que puede surgir en el camino de la enseñanza de una disciplina que no es exacta, y que se nutre de la aleatoriedad de cada problema por solucionar a través de un proyecto de diseño.

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Jorge Montaña
Hace 5 meses

no lo pudiste expresar mejor, mi estimado colega

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Miguel Prada
Hace 5 meses

Jorge, abrazo fuerte!

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Donovan Ramirez
Hace 6 meses

Excelente artículo, concuerdo con varios de los puntos mencionados. Cursé una licenciatura de Diseño <> y efectivamente me tocaron varios procesos experimentales para redefinir dónde y cómo trabaja un diseñador, uno de los grandes vacíos con los que me he encontrado es que muchas de las cosas están centradas en lo académico, es decir, hay un desfase con respecto al mercado laboral lo cual genera que fuera de las universidades no se logra entender y aprovechar este <> de diseñador.

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Federico Koch
Hace 6 meses

Has puesto en palabras varios pensamientos que tenía desde hace años...

Soy diseñador gráfico y docente de esa carrera; y cada vez veo más preocupación en la pedagogía de ciertas áreas del "diseño", sin el apellido; descuidando la materialidad; en nuestro caso ordenar las comunicaciones visuales.

Las alternativas que proponés al final son disruptivas, pero lógicas.

Ojalá varios docentes (entre los que me incluyo) empiecen a tomar en serio el "apellido" de la carrera que enseñan.

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Elit Visual S. A. S.
Hace 6 meses

Cuando entré a primer semestre de Diseño Industrial en el año 1995 (hace 24 años) la Escuela realizó un simposio de diseño que contaba con la participación del mas afamado diseñador en el momento: Gui Bonsiepe. En su ponencia mostró sus desarrollos desde la academia del diseño de interfaces. En ese ese entonces, en general incluidos los docentes, todos quedaron PLOP!!! (tal cual como le pasaba a Condorito cuando una situación lo dejaba fuera de lugar). Hoy 24 años después esa misma ponencia estaría acorde a las necesidades de "diseño" en este mundo actual.

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Federico Monroy
Hace 6 meses

La Escuela de Diseño de la Universidad Católica de Chile que recién cumplió 50 años, desde su inicio forma solamente "diseñadores" sin apellido. Algunos lo definen como diseño integral, estratégico o generalista. La malla curricular y gran diversidad de talleres permite que el alumno vaya construyendo su propia "especialidad". Ahora otras escuelas de la plaza están aplicando la misma modalidad.

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César Arroyo
Hace 6 meses

Esta muy interesante el artículo y concuerdo en muchos puntos, creo que como bien lo describe el autor ante la decadente matrícula en los programas de diseño industrial algunas instituciones han optado por formar diseñadores generalistas. Sin embargo pondría por ejemplo la disciplina de la ingeniería que ante sus grandes alcances y diversificación se ha tenido que segmentar por apellidos: Ingeniero Industrial, Ingeniero Mecánico, Ingeniero Químico, Ingeniero Electrista, etc; creo que esto ha propiciado la consolidación de la ingeniería y cada una de sus ramas.

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Jorge Montaña
Hace 6 meses

Exacto, en otras palabras, la estrategia inversa a las de diseño industrial, muy buen aporte

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Retrato de César Arroyo
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César Arroyo
Hace 6 meses

Gracias por el comentario, solo quiero adicionar que en Mexico, el enfoque del diseñador generalista no funcionó por ejemplo en la Universidad Anáhuac, regresando a la esencia y alcance de cada rama del diseño, es decir con apellidos, diseño industrial, diseño gráfico, pero además los contenidos se han actualizado lo cual implica el uso de nuevas tecnologías en el quehacer del diseñador industrial (Software de CAD-CAM, máquinas de control numérico, máquinas de impresión 3D, etc) .

0
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Retrato de Julian Camilo Maturana Martinez
1
Julian Camilo Maturana Martinez
Hace 6 meses

Saludos

considero que uno de los grandes problemas que existe con el diseño industrial es la falta de una cultura productiva en el país, en su mayoría se quiere tener plata pero invertir muy poco. En un país como el nuestro donde existen variedades de materias primas necesidades grandes y productos importados jamas hechos a nuestra medida, los docentes en las facultades de diseño creen que debemos tocar otras alternativas que parecen ligadas al diseño, realmente el diseño es una necesidad para el pequeño y mediano productor. también observo un afán por tomar riendas en aquellos campos no específicos del diseño y no centrar los procesos a la generación de valor agregado desde la academia. en conclusión considero que muchas facultades de diseño deben cerrar no por el hecho de competitividad sino por que deben enfocarse en la generación de profesionales generadores de valor e indispensables para los pequeños y grandes productores de todos los sectores y no simplemente para diseñar material P.O.P o stand, mejorando la interpretación y la cultura productiva como un profesional indispensable para hacer competitiva una pequeña o mediana empresa.

1
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8
Diego M. Mieryterán Giménez Cacho
Hace 6 meses

Mi estimado Julián, su postura sólo tiene sentido entendiendo al diseño como una actividad subsidiaria, accesoria y dependiente del sistema capitalista. El diseño como una actividad dedicada a añadir valor a productos o a mantener vivo el deseo del consumidor, presupone que la felicidad, o incluso la emancipación, nos llegará vía el crecimiento del PIB. Desde mi punto de vista, esta es una visión conservadora y anacrónica, heredada de la Bauhaus, por cierto, y en ese sentido también colonizada, a la vez que colonizaste, que inadvertidamente, o no tanto, perpetua un modelo de desarrollo que por un lado profundiza las desigualdades sociales en nuestros países y, por el otro, beneficia al Norte global.

Debemos descolonizar el diseño y buscar nuevas rutas para el mismo, contextualizandolo en otros modelos sociales y económicos más equilibrados.

3
Retrato de Julian Camilo Maturana Martinez
1
Julian Camilo Maturana Martinez
Hace 6 meses

muchas gracias Diego que comprenda mi mensaje y yo creo desafortunadamente en el camino capitalista y que el diseño debe ser una buena forma de impulsar la economía social en países como los nuestros , pues esto también ayudara a mejorar muchas condiciones de vida en especial desde el trabajo hasta la satisfacción.

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Retrato de María Alejandra Arce
1
María Alejandra Arce
Hace 6 meses

Excelente tu apreciación. Las decisiones políticas de los gobiernos en materia económica influyen directamente sobre las actividades es del diseño. Si solo se fomenta la especulación financiera difícilmente se considere valioso el aporte de los diseñadores en la producción... En Argentina se están cerrando fábricas todos los días...

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Retrato de Antonio Montero
3
Antonio Montero
Hace 6 meses

Gran artículo Jorge.

Le escuché una vez a un arquitecto que uno debía "vender liebre por gato"...

... creo en definitiva que eso es todo lo que nuestros alumnos deben aprender.

Saludos

AM

0
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