Diseño: ¿oficio o producto?

El diseñador no puede lograr para sí lo que hace excelentemente para otros. Existe una dificultad para comunicar al cliente el valor de lo que se ofrece.

Jorge Montaña, autor AutorJorge Montaña Seguidores: 234

Luciano Cassisi, editor EdiciónLuciano Cassisi Seguidores: 2031

El diseñador José Argotty, forma parte de Bambarabanda, un grupo musical. Si bien él no toca ni el timbre, se ha dedicado con suceso a hacer la gestión de imagen y dirección de arte de la banda. José interpreta fielmente la identidad del grupo, que se caracteriza por una interesante fusión de rock con su música autóctona, regional y andina, con un sonido novedoso que lo ha proyectado a un prometedor lugar en el escenario colombiano. Lo interesante es que ha logrado que lo que comenzó como un pasatiempo, empiece a ser, además, un buen negocio.

José diseña la capa de los CDs, los carteles y boletas y hace una efectiva promoción en las redes sociales. Desarrolla el concepto y se ha vinculado en el proceso de vestuario. Incluso detrás de bambalinas ha aprendido a ser videojockey. A pesar ser miembro del colectivo, ha interpretado a la banda como cliente, sabe que su producto son los discos, los conciertos, productos promocionales y eventos. Maneja desde el diseño la imagen.

José me cuenta que en su desempeño profesional, con otros clientes, no sucede lo mismo. Esto coincide con lo que dicen casi todos los profesionales, jóvenes y no tanto, que buscan oportunidades profesionales en diferentes campos sin lograr que el mercado los reconozca. El portafolio de José muestra muy buenos trabajos, una hoja de vida con buenas recomendaciones y algunos premios, pero a diferencia de su banda, él no logra proyectar lo necesario para resultar deseable para el mercado. La razón es sencilla: la banda es un producto, el no.

Un producto corresponde a una necesidad —en el caso de Bambarabanda, diversión y entretenimiento—, tiene unas características específicas que generan reconocimiento e identificación. José, como «director de arte» de un excelente producto, logra manejar la imagen, pero cuando se trata de aplicar los mismos conocimientos a la oferta de servicios de diseño, no logra el mismo resultado. Su función cuando diseña para la banda es eminentemente operativa: hace exactamente lo que el cliente necesita.

Es que el diseñador es como el sastre. Un individuo que interpreta gustos y necesidades del cliente para trabajar a la medida. Muy pocos diseñadores se vuelven producto. Por ejemplo, Karim Rashid, que en un entorno opulento de alto status como Europa, vende su imagen como un valor agregado a los productos que otros hacen, complementando esto con un eximio manejo de su imagen personal. Rashid hace consigo mismo lo José con Bambarabanda.

Algunos sastres ponen una tienda y empiezan a vender cosas. Se vuelven empresarios. Dejan las tijeras y el dedal para manejar el negocio. Dejan su oficio para evolucionar en otro. A algunos les va muy bien. Por ejemplo, yo compro un vestido a cada cinco años, pero hace 25 años al mismo sastre. El hombre trabaja bien, trae telas buenas y exclusivas. Aún conservo su primer pantalón en perfecto estado. Es un hombre culto, competente en su oficio, atiende muy bien y siempre tiene novedades. Es un peligro visitarlo, pues es un gran vendedor, de modo que si te descuidas vas por un pantalón y acabas encargando dos camisas y un saco. No vende tenis, no atiende el mercado femenino y en su local no se consiguen productos macrobioticos. A pesar de tener un local comercial vistoso, él tiene claro que es un sastre, y yo sé que cuando necesito ropa buena tengo que visitarlo.

José diseña productos y muebles, trabaja con artesanos y comunidades, hace consultorías, ha sido profesor y es diseñador de imagen, Web manager y VJ en la banda. Ha descubierto que también tiene competencia en la gestión cultural, y como en eso le va bien es probable que encuentre nuevos caminos. La experiencia hace que vayamos encontrando nuestras fortalezas y competencias hasta tener clientes fieles como los de mi sastre, pero solo si hacemos clara nuestra oferta de valor como él lo hace. A los profesionales del diseño nos conviene dejar de ser «toderos» o camaleones, tener claro qué ofrecemos y proyectar al mercado una imagen clara, coherente y deseable de ser adquirida.

Infelizmente pocos tienen la paciencia y persistencia necesarias. La formación de los diseñadores, basada en un ego patético, hace que desde afuera se nos vea como representantes de un oficio en lugar de como productos deseables. Así, gente muy capaz termina desistiendo de la profesión. Tal vez la peluquera del barrio pueda dejarnos algunas buenas enseñanzas.

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Debate

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Retrato de David Silva
10
Abr. 2013

En casa de herrero cuchillo de palo?

Para un portal que tuve que hacer contratamos a un diseñador de experiencia de usuario espectacular, basado en recomendaciones que algunas personas nos dieron, este diseñador no tenia ni tarjetas ni website, pero viendo algunos de los trabajos que habia realizado era claro que no habia alguien más idoneo para el trabajo.

Los diseñadores/programadores no somos locales, no solo no necesitamos adornarnos sino que aparte el flujo de clientes que podemos manejar simultaneo es muy limitado

0
Retrato de David Silva
10
Abr. 2013

Si me entregan el diseño, me tardo una semana máximo en crear el template, con las animancioncitas y las cosas que requieran, vale alrededor de 800.

Esta por ejemplo la necesitaron de afan porque tenian retrasos en la entrega y convertí el template a Html en dos dias : Enlace

0
Responder
Retrato de Aldo Tonelli
1
Abr. 2013

Creo que el gran dilema del diseñador, como un abogado o un contador es que vende un intangible, una «promesa» de un desempeño eficiente, es decir, un servicio. Sumado a ello existe una saturación de la oferta de profesionales que vuelve un verdadero reto diferenciarse.

Me gustaría preguntarle al autor cómo dejar de ser representante del oficio y convertirse en un producto deseable como detalla. ¡Saludos!

0
Retrato de David Silva
10
Abr. 2013

Podemos volvernos productos deseables si somos amigables, cultos, respetuosos, organizados, etc.

Así el cliente se va a sentir bien tratado, va a recomendarnos y deseara trabajar más con nosotros.

Si un diseñador es un put4s pero es patan, huele feo, llega tarde, etc, poco probable será que deseen contratarlo.

1
Responder
Retrato de Javier Ricardo Mejia Sarmiento
5
Abr. 2013

Jorge, incluyo un par de elementos a la discusión para darle el giro sobre el cual me encuentro trabajando actualmente. Es posible que ese espacio que requerimos ganar, tema en el que estoy de acuerdo, sea un espacio más amplio e incluya, no solamente al mercado, es decir al sector definido por la economía, sino a la sociedad, es decir a la moldeada por la cultura, para incluir al diseñador como un constructor de cultura material. Desde esa perspectiva el diseñador es quien hace diseño, un profesional ético, coherente y pertinente a un contexto más allá de un producto a ser vendido.

0
Retrato de Jorge Montaña
234
Abr. 2013

Totalmente cierto Javier. Es el tema del diseño participativo eje de la consultoría comunitaria que merece otro artículo y en el que usted está abriendo trocha en Colombia.

1
Responder
Retrato de Eddy Imeri
8
Abr. 2013

Para poder plantearse como un producto, siendo diseñador, se debe primero, configurar bien las necesidades que cubre en su consumidor. Esto hace que el diseñador promedio deba trabajar mucho en su ego. Generalmente los diseñadores creemos que hasta podemos resolver problemas literarios, arquitectónicos y políticos. Lo que, en mi opinión debe hacer un diseñador para lograr esa demanda buscada en su público es, epecializarse en algo que puede llegar a concretarse como un producto, por ejemplo, diagramación, identidades, etcétera y enfocarse en eso. Bonito artículo ;)

1
Retrato de Marcelo Palacios Solórzano
14
Abr. 2013

buen criterio Eddy. La especialización ha de ser algo muy gratificante, porque al hacerlo - imagino, todavia no soy especialista - te encuentras más a ti mismo, como persona y te descubres más como profesional.

0
Responder
Retrato de Jorge Illich Carpinteyro
4
Nov. 2013

el problema de muchos diseñadores, es que no conocen al cliente, quien piense que una empresa compra a Karim Rashid por su imagen, no entiende al cliente, la empresa compra por que quiere vender. Si puedes comprovar que lo diseñas se vende, entonces sabes vender diseño, Por eso un buen portafolio se contruye colocando: el diseño + empresa cliente + brief + su costo (inversion) + $ ventas/tiempo (retorno economico en $ ). no importa si llegas con tatuajes o corbata, lo que importa es que lo que diseñes se venda, por eso inportante comprvar tus resultados, el diseño autor daña a la profecion

0
Retrato de Paulo Lucia
12
May. 2013

Jorge.

Me gusta el enfoque de la problemática, aunque me parece que el problema no es ser «todero» como decís, sino la falta de procesos claros y conscientes en la relación con el cliente.

Casi nunca el diseñador se para en el lugar de la persona «que sabe» del tema y es ahí cuando, para mí, el diseñar NO se vuelve producto

El cliente piensa que todo es opinable y es un dibujo, pero principalmente porque nosotros lo ponemos en ese lugar y muchas veces pensamos que es conveniente, el tipico «hago lo que quiere y listo»

Y concuerdo contigo que el fidelizar a los clientes es la clave.

Muy bueno.

0
Retrato de Đj Mixtery
0
May. 2013

Exélente reflexión final... Un profesional del diseño debe saber de todo, haber pasado por 'todero' y enfocarse en ofrecer un producto bien hecho y de calidad, que cien a medias o a la carrera.

0
Retrato de Rodrigo Trejo
2
Abr. 2013

Es como un poco ofensivo este artículo, ¿Eres Diseñador?, ¿Quieres a tu profesión un poco? No estoy de acuerdo con nada de lo que has escrito. Además claro que hay diseñadores famosos, reconocidos y solicitados. La cosa está en saber diferenciar en donde son conocidos. No puedes comparar una banda musical con un diseñador gráfico. La música es parte del ser humano, todos necesitamos música, todos los días. El diseño, por otro lado, no se ha puesto al nivel de la música. Análisis, te faltó un poco de análisis. Y luego, entendimiento.

0
Retrato de Pablo Quirós
0
Pablo Quirós
Abr. 2013

Excelente reflexión para despertar el espíritu emprendedor de un diseñador que está en un mercado escaso de oportunidades. Si lo pudo hacer Dalí o Rashid, venderse como producto ¿Por qué no uno?.

0
Retrato de Yblins Cabrera Avalos
0
Abr. 2013

El patetico ego nuestro de cada dia... como liberarnos?

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