Erika Valenzuela

Una metáfora de diseño

Partamos de una metáfora: el diseño visto como una ciudad, en la que deberíamos encontrar «transformación», «transporte» y «traducción». ¿Cómo sería?

Imaginemos la ciudad que más nos guste y digamos que queremos reproducirla como si se tratase de un proyecto de diseño. ¿Cómo lo vamos a resolver? Empecemos con un objetivo: el de «transformación». De la nada tenemos que plantearnos una modificación y construcción del entorno. El diseño dependerá en gran medida de esa necesidad de adaptar e integrar al hombre a su entorno.

En las ciudades se ven espacios que siempre van cambiando, que sirven para producir, gestionar, educar, divertir, descansar, etc. Ciertamente, modificando el entorno conseguimos construir códigos o sistemas que se insertan en los distintos grupos sociales, que se van entretejiendoEsos sistemas cobran sentido a partir de la función asignada a cada espacio y de la función que proyecte cada rama de diseño.

Bien, avancemos en esta ciudad imaginaria, pero... ¿cómo? Tomando en cuenta ahora el «transporte». Este nos lleva de un lugar a otro, nos conecta, es el vehículo y la carretera de la urbe. ¡Claro!, para nosotros —los diseñadores— es el proceso creativo, la estrategia que se va definiendo para llegar al objeto final.

Digamos que en la ciudad hay muchos caminos, muchos espacios y para nosotros todos diferentes. Evidentemente sería un caos si no hubieran sistemas convenidos e incluidos en la cultura social. Es decir, el transporte tiene como objetivo adentrarnos a la ciudad para que la conozcamos y, como diseñadores, nos aporte herramientas para abstraer ideas, significados y valores que nos permitan configurar y solucionar los problemas cotidianos.

Muy bien, sigamos, nos trasladamos de un lugar a otro, de un espacio a otro, percibimos cierta información que enmarca la interpretación del individuo que habita o habitará la urbe. Esto es la «traducción». El sentido que cada usuario le da a cada espacio, servicio, objeto o mensaje. Así pues, la traducción es una manera de comprender la interacción del hombre dentro de su propio universo social y cultural.

Metafóricamente, si los espacios de la ciudad no cuentan con una traducción y sistemas de transporte (interpretación e integración) adecuados, difícilmente podrán cumplir su función y, por supuesto, ese lugar será un caos. El diseño deberá construirse en base a estos dos elementos para darle una utilidad mucho más certera.

Con esto podemos darnos cuenta de la importancia de generarnos una necesidad de transformación, de nuestras propias ideas y visualizaciones, pero sobre todo en la reformulación y percepción de nuestro oficio, que tiene cada vez más importancia en la organización del mundo que nos rodea.

Author
Erika Valenzuela Ciudad Juárez
Edition
Fernando Sánchez Machado Montevideo

Published on 27/11/2013

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