Grafiti y procomún

Para comprender el sentido político del grafiti y el stencil, cabe distinguir la diferencia entre unas señales de apariencia política pero exclusivamente cosméticas, elaboradas desde el ámbito del diseño, y las auténticas expresiones del movimiento social.

Aitor Méndez Madrid
Followers:
5
Comments:
3
Votes:
8
Compartir:

Recientemente he leído el artículo «Branding in the street», de Vik Arrieta, sobre la asimilación del grafiti por el entorno comercial. Su constatación es cotidiana y evidente. No necesita más explicación. Son en este caso los diseñadores que dándose cuenta de la relevancia que el medio tiene en el ámbito social se lanzan a su explotación.

Llama la atención que en el texto no haya ningún juicio crítico sobre este fenómeno, llegando a adoptar un tono complaciente y acabando en una exaltación del la manipulación.

El grafiti surge como el único medio posible para visibilizar la incontenible producción simbólica de ciertos sectores sociales sin recursos. Jóvenes cuyo ocio se desarrolla en las calles, que aprovechan el espacio visual de uso cotidiano para comunicar su mera presencia (léase la tradicional tendencia al tag) o, en posteriores desarrollos, para expresar reivindicaciones vetadas en otros medios de comunicación dirigidos por los poderes dominantes.

En otras palabras. La producción simbólica en este sector de la población es inevitable (sí, la producción cultural es un fenómeno universal, no exclusivo de la industria) y su única salida posible es la calle.

No olvidemos que la calle es un espacio procomún. No es un espacio libre, sin dueño, en el que cualquiera puede intervenir. Es un espacio regulado para que pueda ser utilizado por todos bajo ciertas normas. La invasión del procomún por los chavales para dar rienda suelta a sus incontinencias tribales me parece saludable pero el uso de las calles con fines comerciales me parece un quebrantamiento de la norma inaceptable.

El artículo de Arrieta acaba con esta perla de la exaltación neoliberal, en el que el potencial comercial justifica todo.

«Quizás los diseñadores estén tomando conciencia de la real importancia que cobra su oficio y su vocación por comunicar en forma bella; por lo que han decidido resignificar su rol en la cadena de la producción de consumos y dar un paso al frente, demostrando el dominio que tienen de los códigos urbanos y su capacidad de marcar».

La publicidad y el ámbito de la comunicación en el entorno comercial está poseído de uno de los más altos índices de charlatanería. Esta situación se agrava al añadir la impúdica intención que anida en los diseñadores gráficos de abusar indiscriminadamente de su control del medio. Ahora el procomún, el espacio de todos, ya no es utilizado para la transmisión cultural popular, sino para «producir consumo» y «marcar».

El texto viene a ser una justificación más de la práctica publicitaria desde la publicidad.

Respecto al artículo «El stencil en Buenos Aires» de Daniel Wolkowicz, diré que parece una serie de intuiciones más bien poco rigurosas que una explicación de una práctica polifacética, con distintas dinámicas, distintas lógicas, lógicas excluyentes, como corresponde a un fenómeno complejo.

Wolkowicz pretende dar una explicación política basándose en cuestiones formales (en el lenguaje) y en cuestiones metodológicas (clandestinidad y espontaneidad) e incurre en el clásico error de confundir causalidad con correlación. En este caso, más allá, causa y efecto. Cito:

«Desde siempre el graffiti fue y es un lenguaje, que por sus características formales y tecnológicas condicionó el mensaje. La espontaneidad del aerosol y la clandestinidad de la pintada callejera, determinaron que su significado se asociara por forma y contenido a situaciones ocultas, políticas, anárquicas, de tribu, salvajes, herméticas, satíricas o de denuncia».

Explicar la naturaleza política del stencil requiere situarlo en su contexto económico y social.

Vayamos con lo social

No es el lenguaje ni la clandestinidad lo que determina el contenido político de la acción callejera. Podría ser más bien al contrario. El mensaje político puede transmitirse mejor con cierto tipo de lenguaje. Pero lo relevante en este caso no es el lenguaje sino un medio que puede ser intervenido con independencia de los poderes dominantes. Esta independencia de las jerarquías se transforma en autonomía expresiva, porque no existe regulación institucional que condicione el mensaje. Es entonces cuando (hablando en un sentido memético) los mensajes que pueden estar vetados en otros medios encuentran un entorno propicio para proliferar. Acuérdense de McLuhan: es el medio el que condiciona las estructuras sociales. Es el medio el que permite o no la politización del mensaje.

Vayamos con lo económico

La proliferacción del grafiti, el stencil y todas sus ramificaciones se explican contextualizándolas en el terreno de la economía de la atención. Explicar ahora el fenómeno no ha lugar. Diré sólo que uno de los bienes escasos que regulan la concurrencia del mercado en una economía de bienes inmateriales (hablamos de capitalismo cognitivo) es la atención. La atención es un bien escaso porque las personas tenemos un límite. Podemos prestar atención a un número limitado de cosas, mientras que las ideas pueden distribuirse ad aeternum sin desgaste.

Siendo la atención el objeto codiciado por todos, desde empresas hasta grafiteros de base, las calles se revalorizan por su condición de escaparate, y lo que antes fue colonizado por un grupo sin más posibles que la ocupación del procomún es ahora invadido también por instituciones diversas de distintas formas.

Por ejemplo, el «street-artista» Zevs, al igual que Banksy, interviene logotipos, el espacio público de carácter comercial, en una acción transgresora de la norma y fuertemente crítica con la sociedad de consumo mientras, al mismo tiempo, traslada sus acciones al ámbito más ferozmente comercial de la galería con la sencilla técnica de pintar en un lienzo lo que ha pintado por las calles. Esta dinámica (captar atención en las calles = prestigio en la galería) es la que finalmente persiguen los diseñadores de los que habla Arrieta.

Otros como Noaz prefieren mantener una dicotomía hermética entre su trabajo en las calles, irreprochable desde la ética, y su trabajo como publicista, irreprochable desde el negocio. Sus dos mundos no se relacionan pero poseen lógicas excluyentes.

Al final, el grupo de los desposeídos, los grafiteros del tedioso y clásico tag son los que han legitimado el medio para su intervención. La permisividad social hacia este sector ha permitido confundir su necesidad de producción simbólica con la necesidad de las empresas de rentabilizar un importante espacio de visibilidad en una economía de la atención.

Esta segunda hornada de diseñadores y empresas que pretende un uso comercial del espacio público ha adoptado, desde un punto de vista formal, el lenguaje reivindicativo con fuerte connotación política que en un principio portaba el grafiti, pero desprovisto del mensaje original. Esta reificación estética desactiva por completo sus pretensionas sociales. Ya hemos visto que el carácter político es indisociable de la independencia institucional y la autonomía expresiva, así que, cuando el grafiti depende del mercado ¿dónde queda?

Followers:
5
Comments:
3
Votes:
8
Compartir:

3 Comments

Comment

Los textos de Aitor Méndez se publican bajo licencia Creative Commons CC-by.

This article does not express the opinion of the editors and managers of FOROALFA, who assume no responsibility for its authorship and nature. To republish, except as specifically indicated, please request permission to author. Given the gratuity of this site and the hyper textual condition of the Web, we will be grateful if you avoid reproducing this article on other websites. Published on 14/01/2008.

Aitor Méndez

More articles by Aitor Méndez in Spanish

Idioma:
ES
Title:

Por favor, pirateen mis diseños

Synopsis:

Introducción a dos conceptos básicos y fundamentales para comprender por qué existimos los diseñadores: «economía de la atención» y «economía en tiempo real».

Share:
Idioma:
ES
Title:

El diseño social como perversión

Synopsis:

Cómo afrontar un cambio sin que nada cambie. La complicidad del diseño con las estrategias que rentabilizan y desactivan una emergente conciencia social.

Share:

You may be interested

Alejandro Rodríguez Musso
Idioma:
ES
Author:

Alejandro Rodríguez Musso

Title:

El diseño como estrategia cultural

Share:
Interactions:
Votes:
50
Comments:
8
Followers:
39
Fabio Lopez
Idioma:
ES
Author:

Fabio Lopez

Title:

mini Rio: 100 miniaturas de Río de Janeiro

Translations:
Share:
Interactions:
Votes:
140
Comments:
99
Followers:
45
Buggy Costa
Idioma:
ES
Author:

Buggy Costa

Title:

Book: Corpo Tipográfico

Translations:
Share:
Interactions:
Votes:
25
Comments:
6
Followers:
9
Mara Serrano
Idioma:
ES
Author:

Mara Serrano

Title:

Diseño Gráfico y metáfora

Translations:
Share:
Interactions:
Votes:
56
Comments:
37
Followers:
33
Sebastián Vivarelli
Idioma:
ES
Author:

Sebastián Vivarelli

Title:

Luz, cámara... ¡Cartel!

Share:
Interactions:
Votes:
66
Comments:
23
Followers:
281
Guillermo Flores
Idioma:
ES
Author:

Guillermo Flores

Title:

El diseño como herramienta económica y social

Share:
Interactions:
Votes:
35
Comments:
15
Followers:
19
My opinion:

Login with your account to comment on this article. If you do not have it, create your free account now.

0
Andrea Santo
Aug 2012

Muy interesante tu artículo. Estoy siguiendo el tema del uso publicitario del graffitti y del muralismo, y a pesar de q lo intento no puedo desembarazarme del eje que organiza el tema en muchas discusiones: anárquico vs. comercial. Creo q sigue habiendo graffiteros o writters de base y otro grupo que sueña con la galería. Es una espina que atraviesa la producción artística desde que se decidio adjuntar cultura e industria. Si contesto tu pregunta final con lo q entiendo de tu artículo: sólo queda una acción mercenaria, donde antes había autonomía expresiva.

0
Reply
1
Freyma Martin
May 2011

Muy buen articulo,

0
Reply
0
David Eduardo Lino Cadena
Apr 2010

Muy buena reflexión colega, aunque quisiera hacerte una observación.

No existe la palabra «Grafitero», esta palabra es un modismo incorrecto que regularmente se utiliza por la gente que no esta relacionada con esta tribu urbana. La palabra que buscas es «writter» o escritor.

El grafiti es impulsivo, no obedece reglas ni ideales, cuando se práctica de forma legal pierde su valor semiotico-conceptual y se convierte en muralismo (con técnica de aerosol). Cabe indicar que me encanta como terminas el articulo con una pregunta abierta sobre el valor que debería tener la expresión callejera.Saludos

0
Reply

Upcoming online courses

Branding: Diseñador y Cliente

Branding: Diseñador y Cliente

Tratar con el cliente, hacer presupuestos y planificar las etapas de la creación de una marca

3 weeks
6 Agosto

Branding Corporativo

Branding Corporativo

Cómo planificar, construir y gestionar la marca de empresas e instituciones

4 weeks
17 Septiembre

Estrategia de Marca

Estrategia de Marca

15 claves para programar el diseño de símbolos y logotipos de alto rendimiento

4 weeks
29 Octubre

Relecturas del Diseño

Relecturas del Diseño

Una inmersión en el discurso sobre el diseño para despejar sus nociones más controvertidas: creatividad, innovación, arte, tecnología, función social...

4 weeks
28 Enero 2019

Auditoría de Marca

Auditoría de Marca

Taller de práctica profesional: análisis, diagnóstico y programa de marca sobre casos reales

6 weeks
22 Junio 2019