La cuarta posición

Las disciplinas proyectuales no encuadran en las categorías con que Occidente ha catalogado al hacer y al pensar. No son Arte ni Ciencia ni Tecnología, sino que conforman una cuarta categoría con el mismo rango y valor identificatorio que las otras.

Roberto Doberti Buenos Aires
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Consideraciones previas

No parece necesario un ejercicio conceptual muy sofisticado para reconocer la pertinencia e importancia de establecer un recorte o ámbito específico del diseño —o de las disciplinas proyectuales si se prefiere esa terminología. Sin embargo, tal cosa no se ha podido establecer claramente por dos motivos. Por un lado, por la concepción cerradamente cientificista que impera en los cuadros directivos de las universidades y aún en el inconsciente colectivo, concepción que sigue —sin análisis crítico y con sometimiento vergonzoso— los dictados de los países centrales, que no solo serían dueños de la riqueza y los armamentos sino también del verdadero saber. El otro motivo es que los diseñadores no han sostenido esa propuesta. Es necesario que lo hagan con firmeza y convicción, sin aceptar acuerdos u homologaciones que terminen desnaturalizándola.

La cuestión es nada menos que el lugar y carácter de nuestras disciplinas, y es obvio que esto no es algo menor sino una cuestión crucial. Solo a partir de una propuesta fundamentada y precisa se podrán asumir las actitudes y las resoluciones adecuadas, tanto hacia el interior de las profesiones proyectuales como —y más importante aún— hacia el medio social en general.

Antes de abordar esta cuestión es imprescindible plantearse algunas cuestiones esenciales; y con ello estamos hablando de una anterioridad o prioridad conceptual, de los modos de entender la naturaleza y sentido de nuestros campos de actividad y reflexión.

La cuarta posición

Los campos de la Arquitectura, el Diseño y el Urbanismo —que implican campos de profesión y de pensamiento, de hacer y de saber— resultan siempre difíciles de catalogar, de ubicar en un cuadro o taxonomía sin que resulten impropios o parcializados los lugares que se les asignan. Nuestras prácticas no se acomodan en los esquemas que simplifican y consolidan el orden vigente, o más exactamente, son esos esquemas los que resultarían desacomodados por la presencia de nuestras prácticas.

Analicemos las razones y el devenir de estas dificultades, empezando por aceptar el carácter precario que tiene toda clasificación, sabiendo que ella es siempre resultado de una particular manera de mirar y recortar el campo en cuestión. También corresponde aceptar que Occidente distinguió desde hace bastante tiempo entre Artes y Ciencias, reconociendo sus nexos pero también sus sustanciales diferencias en objetivos y modos de operación. Desde hace menos tiempo, se ha otorgado a la Tecnología una identidad que no puede subsumirse ni derivarse de las Artes o de las Ciencias. Esta posición diferenciada para la Tecnología se ha instalado de manera cada vez más fuerte y fundamentada, al mismo tiempo que se admite que los nexos con las otras áreas son tan innegables como las diferencias que existen entre estos tres campos.

Sea en el esquema diádico —Arte y Ciencia— o en el triádico —Arte, Ciencia y Tecnología— el caso es que las prácticas proyectuales (me estoy refiriendo a la Arquitectura, el Diseño y el Urbanismo, tanto en sus dimensiones operativas como reflexivas) no se incluyen en ninguna de las categorías señaladas.

Una posibilidad, yo diría una tentación, es suponer que las prácticas proyectuales no tienen identidad específica. Esto puede cubrirse con muchas expresiones distintas; por ejemplo diciendo que tienen algo de todas ellas, que son una hibridación disciplinaria, o con un aire más moderno, que constituyen una interfase. De todos modos, frente a las entidades primarias, esenciales y fuertemente definidas, la identidad de nuestras prácticas resultaría así imprecisa, subsidiaria, secundaria. En realidad, toda la Historia y la decisiva importancia de nuestra actividad en la vida de las personas y los pueblos desmienten esa ubicación depreciada.

Nuestra propuesta concreta es que las prácticas proyectuales constituyen una cuarta posición. Aquí es necesario ser muy precisos. El planteo no es voluntarista ni oportunista y mucho menos aún tiene carácter corporativo: decimos que las prácticas proyectuales determinan una cuarta posición simplemente porque esto es así.

El Proyecto (considerado en todas sus modalidades) tiene el mismo rango, el mismo valor identificatorio y primordial que tienen la Ciencia, el Arte y la Tecnología. Esto quiere decir que no puede subsumirse en ninguna de las otras posiciones, ni es una mezcla o combinación de ellas.

Con la misma convicción señalamos que las distintas posiciones no establecen sectores inconexos sino, por el contrario, fronteras porosas, entre las que circulan influencias, capacitaciones, procedimientos y aportes. Sin embargo, toda práctica concreta reconoce una posición primaria y esencial de anclaje, aunque siempre —afortunadamente— deviene en una práctica mestiza.

Con el mismo ánimo de precisión decimos que cada una de las posiciones implica un modo específico y primordial de mirar y operar la realidad. En consecuencia, no se pueden organizar ni evaluar las realizaciones elaboradas en las distintas posiciones con los mismos principios o parámetros, menos aún imponer un sistema de validación, eventualmente adecuado para una de ellas, a todas las demás. Peor aún, aunque a veces obligado salvataje, es el intento de homologarse, de inventar aproximaciones o analogías que terminan desvirtuando la autenticidad de nuestra posición.

Intentemos, de manera muy sintética, definir los rasgos básicos de cada una de la cuatros posiciones:

  • la Ciencia se establece como voluntad de conocimiento racional
  • el Arte como relación sensible y expresiva del ser humano con la realidad
  • la Tecnología como procedimientos para modificar el medio natural
  • el Proyecto como prefiguración o planificación del entorno humano

Conscientes de la extrema simplificación que suponen estas caracterizaciones, entendemos que, sin embargo, se puede deducir de ellas por qué se restringe o se niega la condición primordial del Proyecto, cuál es la causa por la que resulta incómodo aceptar al Proyecto como cuarta posición, es decir como un modo específico de incidencia en el mundo. El desarrollo de la razón occidental, con su intención de hegemonía absoluta, con su fachada de libre desenvolvimiento de las fuerzas económicas y sociales, no puede admitir un lugar autónomo de prefiguración, concretamente de proyectación del mundo. Es el propio imperio de la razón absoluta, que el Imperio detenta y ejercita, la que por su propio peso genera y organiza un futuro que no puede tener otro horizonte que el fortalecimiento de su predominio.

Proyectos particulares, restringidos y acotados para acomodar y desarrollar sus comodidades y los desarrollos comerciales, serán permitidos y hasta ensalzados; pero una visión proyectual capaz de poner en tela de juicio el modelo vigente no resulta aceptable, menos aún una visión proyectual que en tanto visión específica pueda mirar y proponer, desde un pensamiento y una práctica social diferente. Esa posición no es alentada. Para servir al modelo de la razón hegemónica del Occidente Central la práctica proyectual no es aniquilada, sino limitada y en lo posible domesticada. Como siempre en todo intento de limitación y sumisión participan por conveniencia o engaño algunos de los propios perjudicados o postergados por el modelo.

Aquí lo grave no es el perjuicio que sufren los Proyectistas, sino las restricciones que surgen de sociedades sin Proyecto.

Proponemos estos lineamientos con la intención de emprender la discusión en un lugar de prioridad de sentido, es decir, con la intención de plantear los fundamentos que justifiquen y orienten nuestro campo de pertenencia.

Es desde un lugar de prioridad de sentido, lugar necesariamente siempre abierto y dispuesto a recoger aportes y críticas, que tiene sentido repensar y transformar las prácticas del diseño. Una transformación que mire tanto hacia adentro —dando cuenta de su verdadera naturaleza, de los elementos de coincidencia o entrelazamiento de las distintas ramas del diseño, como así también de la especificidad de cada una de ellas— como hacia fuera —atendiendo a los requerimientos sociales en términos de justicia y reformulación de una identidad no prefabricada o sustituida.

Lógicas constitutivas del diseño

Hay un conjunto de modos de pensamiento y de acción cuya integración e interacción constituyen el campo propio y común del diseño. Nuestra identidad, y nuestros aportes profesionales se definen por la insoslayable presencia de tres lógicas comunes a todas las ramas o dimensiones de las prácticas proyectuales —aunque en cada caso realicen sus propios despliegues— cada una de las cuales se abre en dos alternativas o modos integrados de elaboración:

  • LOGICA DEL ESPACIO: configuración / significación

Un arquitecto, diseñador o urbanista que no asumiera y manejara las problemáticas del espacio, reconociendo y capacitándose en su lógica específica —lógica que atiende tanto a su plano más general o abstracto como a su dimensión más contextualizada y sensible— carecería de una de las calificaciones más precisas que lo instituyen como arquitecto, diseñador o urbanista.

El espacio —como ámbito específico donde se desarrolla la vida humana, como realidad necesitada de interpretación para acordarle sentido, como entidad donde nace y se desarrolla el pensamiento racional, como campo de las manifestaciones sensibles, como lugares abiertos o restringidos, como organización de escalas que van de lo íntimo al cosmos, como elaboración y sustrato de la vida social, como objeto de la apropiación imperativa o del ejercicio de las libertades comunes, es decir, como el conjunto de todas estas notas— contiene o demanda una lógica que solo la conjunta cooperación del hacer y el pensar permite abordar.

  • LOGICA DE LA PRODUCCION: tecnología / socio-economía

Un arquitecto, diseñador o urbanista que no asumiera y desarrollara su capacidad de producción, que no entendiera como propio de nuestros campos la voluntad de incidir concretamente en la transformación del hábitat humano, se convertiría en una suerte de comentarista contemplativo. La lógica específica de elaboración de configuraciones materiales requiere tanto de un saber y operar técnico como de un adecuado reconocimiento del contexto socio-económico en el que se inserta la producción.

Para nosotros el hacer como principio de la formación, y la producción como finalidad de la profesión son decisivos, nos anclan en la realidad de nuestras capacidades y en las responsabilidades de nuestras acciones. No se trata de un agregado práctico a un orden de saber que pudiera desenvolverse por carriles propios y abstractos; se trata de reconocer y elaborar la compleja lógica específica que vincula el orden de las posibilidades tecnológicas con los circuitos de producción y distribución del espacio, los objetos y las imágenes.

  • LOGICA DE LA FUNCION: habitar / comunicar

La producción de los arquitectos, diseñadores y urbanistas está siempre orientada por su funcionalidad social. Es decisivo entender que hay aquí más que una simple adecuación a requerimientos que el mercado predefine, por el contrario se trata de reconocer la lógica propia que organiza las dos grandes funciones o destinos de nuestro hacer: el habitar y la comunicación.

La responsabilidad social y política de la Arquitectura, el Diseño y el Urbanismo deviene del sentido que se asigne a estas funciones, puesto que tanto pueden ser entendidas sin ejercicio crítico, y en consecuencia ser portadoras de la aceptación o acentuación de las condiciones de sumisión e injusticia, o bien alentar las transformaciones que atiendan a los legítimas intereses del cuerpo social. No se trata de la simple y complacida adecuación a principios utilitaristas, que propicien comodidad en los usos de objetos y espacios, y facilidad de lectura en los mensajes, se trata de una lógica que se haga cargo de las variadas modalidades tanto de los ejercicios plenos del habitar como de las significaciones de la imagen.

Estas tres lógicas señalan distinciones que permiten ver con capacidad crítica y propositiva, la compleja y enmarañada trama de nuestras prácticas proyectuales, y al mismo tiempo exigen el tratamiento de sus interacciones e integraciones.

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Juliana Riaño
Mar 2014

El hecho de plantear una cuarta posición (planificación del entorno humano) es muy asertivo, es importante comenzar hacer una distinción, ya que el Proyecto tiene el mismo valor que las las otras posiciones y no esta bien que muchas personas piensen que esta posición es simplemente es una mezcla de todas las disciplinas. hay que empezar a reflexionar y darle valor al papel del diseñador y arquitecto,aunque esta posición es muy asertiva pienso que se tiene que trabajar en conjunto con las otras posiciones y no debe ser del todo independiente.

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25
Alejandro Valencia
Mar 2014

La debilidad de esta posición, recae en el hecho que la ciencia, el arte y la tecnología, también proyectan, planifican a futuro, organizan y en el caso de la tecnología y el arte tambien tambien tienen la lógica espacial, productiva y funcional (habitar, comunicar), que tu muestras.

proyectar es una actividad genérica, de prospección no exclusiva del diseño.

y apoyarse en ideas como "4ª posición simplemente porque es así" no forman argumento de peso, para respaldar tu idea.

el desing thinking presenta algunas similitudes a tus ideas y "seria un dictado de los países centrales"...

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3
Lina Casas
Mar 2014

me parece muy asertivo el planteamiento del autor, como diseñadora industrial me siento identificad con su postura al no categorizar las 4 posiciones, ya que no se puede retomar una de estas con mayor importancia;el encontrarlas en un mismo nivel permite saber que no son iguales pero a pesar de esta distinción en algún punto se complementan. Este error se ha visto marcado por generaciones al querer catalogarlas como disciplinas exactas establecidas por pensamientos particulares. considero que un diseñador debe tener en cuenta las 4 posiciones a la hora de abordar un proyecto puesto que pueden

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Laura Rodriguez
Mar 2014

.

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3
Lina Casas
Mar 2014

continuación: considero que un diseñador debe tener en cuenta las cuatro posiciones a la hora de abordar un proyecto puesto que estas pueden intervenir ,complementar, dar recursos, y alimentar mejor una idea generada en el campo proyectual.

1
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Maria Paula Cely
Mar 2014

El planteamiento lo considero pertinente, en la medida que el acto de reflexionar con cosas sencillas día a día pasa desapercibido, así que mucho menos pasa con problemas complejos, la profesión del arquitecto, diseñador y urbanista muchas veces no comprende la magnitud de sus capacidades, la práctica proyectual da a luz el poder de la solución a tareas complejas, dando la posibilidad de la tan anhelada armonía en el entorno en donde no la hay, cambiar para bien el lugar donde vivimos, desde mi perspectiva como estudiante de diseño.

1
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Maria Camila Chabur
Mar 2014

Me parece apropiado el pateamiento de establecer una distinción entre las practicas Proyectuales , el Arte y la Ciencia, ya que es importante empezar a trazar una especie de frontera que separe y distinga, valore y establezca una posición a nuestro oficio proyectual; por otro lado pienso que el "retraso" de moldear y plantear esta categoría, ha sido en gran medida porque desde ámbitos académicos no hay una fundamentación fuerte que desde los albores de nuestro estudio nos permita construir y distinguir en materia nuestro hacer nuestra "identidad" e "independencia".

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Carlos Penagos
Mar 2014

Estoy de acuerdo con la idea de hacer de las practicas proyectuales una categoría que se considere independiente (aunque relacionada) del arte, la ciencia y la tecnología. En mi opinión, lo que diferencia estas practicas de las demás es que, en el desarrollo de sus actividades, deben valorar una red de factores muy compleja, en ellas se debe considerar, el uso, la estética, la factibilidad de producción, la comprensión del entorno, los efectos de la intervención, etc. Esto hace que no se parezca a las otras categorías, aunque se apoye en sus métodos, el modo de ver la realidad es diferente.

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1
Carlos Silva Delgado
Mar 2014

Me parece muy interesante el planteamiento de la cuarta posición, pues el planteamiento del proyecto como planificación del entorno humano no es muy comprendido por algunos diseñadores, en mi calidad de estudiante de diseño me permito objetar que el buen desarrollo del diseño se basa en las necesidades socio-culturales del entorno, en buscar de manera subjetiva y proponer de manera objetiva un proyecto que en base a la razón y ciencia pueda generar innovación y amplificación de expectativas para el entorno en el que se esta desarrollando el proyecto.

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2
Anselmo Jose Vezzosi
Jul 2012

Muy de acuerdo con la propuesta,pero apuremos la institucionalizacion sobre todo en el ambito de la CONEAU ya que en sus fichas de evaluacion en el item produccion artistica no reconoce estas producciones ni las califica. Acertada la incorporacion del Urbanismo.

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0
Jorge Moya
Jul 2011

Me parece muy interesante y acertado el ultimo concepto de cuarta posición. concuerdo totalmente con la postura del señor Roberti.

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