¿Estamos destinados a fracasar como emprendedores?

El creciente aumento de profesionales creativos que incursionan en el emprendedurismo despierta dudas y alarma.

Marco Rinaldi, autor AutorMarco Rinaldi Seguidores: 74

Cristian Petit De Murat, editor EdiciónCristian Petit De Murat Seguidores: 20

Ilustración principal del artículo ¿Estamos destinados a fracasar como emprendedores?

Emprender no es una tarea sencilla, pero los profesionales creativos de pronto decidimos hacerlo. ¿Estamos preparados para ser emprendedores?, ¿tenemos las habilidades necesarias, o al estar formados con herramientas para la innovación y la creatividad pecamos de incautos a la hora de emprender?

¿Por qué los creativos decidimos emprender?

La respuesta es más sencilla y obvia de lo que parece: pocas oportunidades laborales, malos sueldos y una profesión con pocos escalafones dentro de las empresas.

Según un estudio realizado en México en 2013 por la revista a! diseño,1 un diseñador gráfico de nivel júnior (de 1 a 5 años de experiencia) gana entre 510 y 680 dólares al mes. En comparación, en un estudio realizado por Grupo Universo Laboral,2 en México un ingeniero recién graduado puede ganar entre 680 y 1230 dólares.

¿Pero por qué sucede esto? Como todos saben la mayoría de los países latinoamericanos sustenta su economía en las industrias primarias (petróleo, minería y agricultura) o en empresas maquiladoras, ensambladoras y fabricantes de cualquier tipo de productos. Es decir, empresas que no necesitan de un departamento de diseño o, si lo tienen, está en el país de origen de la empresa trasnacional (Europa, Asia y USA). Además, si recordamos bien, el diseño, especialmente el industrial, es una profesión de la post-guerra, pensada para una época histórica en la que la economía europea estaba hecha pedazos, la industria era casi inexistente y se necesitaban artesanos/proyectistas con la capacidad de resolver problemas con herramientas y procesos semi-industriales.

Sin embargo, en la actualidad la economía mundial se está moviendo al desarrollo de servicios y demás intangibles. En el resto del mundo los diseñadores se están adaptando, pero en Latinoamérica seguimos formando profesionales para un mundo semi-industrializado que ya no existe y sin un mercado laboral. Por eso comenzamos a ver un crecimiento en la actividad de emprendedores con formación creativa (emprendedores de las «industrias creativas» como los denomina Fernando Del Vecchio).

¿Estamos realmente preparados para ser emprendedores?

Sin temor a equivocarme: no, la mayoría no lo estamos. Nuestra formación como creativos nos entrega una metodología centrada en el pensamiento divergente, una gran capacidad para observar nuestro entorno y detectar oportunidades. Pero esto no es suficiente; un emprendedor necesita por sobre todas las cosas «tolerancia a lo incierto», esa capacidad para lidiar con lo desconocido, administrar lo intangible, saber solucionar problemas en situaciones de crisis y con recursos limitados.

Debemos entender que cuando emprendemos proyectos o negocios creativos, el diseño no es suficiente como valor agregado o diferenciador respecto a la competencia. Si diseñamos zapatos, nuestros zapatos no compiten con los otros «zapatos con diseño», sino con todos los otros zapatos del mercado. Esto no sólo implica el desarrollo del producto, sino el precio, la conveniencia, los puntos de venta donde se encuentra y la eficacia de comunicación de la marca para trasmitir su valor agregado a los consumidores.

El éxito de nuestros productos o servicios no recae en la innovación o en la propuesta de valor que ofrecen, sino en la capacidad que tienen nuestros consumidores para percibirlas. Esto nos lleva a un concepto muy interesante presentado por E. M.Rogers en su ensayo «Theory of Innovation»,3 introducido como Relative Advantage (Ventaja Relativa): «Es el grado en el cual la innovación es percibida por encima del concepto inicial que la precede». Es decir la capacidad que tienen los consumidores para percibir la innovación en un producto, sin importar la innovación objetiva del mismo (aspectos técnicos, rendimiento, precio).

«Mientras mayor sea la ventaja relativa percibida en una innovación, mayor será el indice de adopción de la misma».

E. M. Rogers (2001)

Un emprendedor necesita habilidades de venta excepcionales, capacidad para transmitir las ventajas competitivas de su producto, entender a su cliente, y más importante aún, hablar su lenguaje. El mercado, la universidad y la estructura de las empresas no pueden ser más diferentes. Cuando emprendemos no hay un maestro, jefe o especialista que nos diga si nuestro trabajo está bien, si cumplimos con las metas o si nos equivocamos; no hay calificaciones y nuestra profesión no nos garantiza clientes. El mercado es despiadado, no conoce tonos grises: es blanco o negro, te acepta o te rechaza.

¿Pecamos de incautos a la hora de emprender?

En cierta medida sí. Nuestra más grande fortaleza es nuestra mayor debilidad: «el diseño». El resto del mundo no ve las cosas como nosotros. No está mal que así sea, pero quejarnos no tiene sentido. Si queremos vender o proporcionar servicios somos nosotros los que debemos cambiar. El diseño es claramente una propuesta de valor para cualquier negocio que desee ofrecer un producto o un servicio. Pero ese no es el problema: el dilema reside en las necesidades y el poder adquisitivo de los latinoamericanos.

Si observamos con detenimiento la pirámide de necesidades de Maslow,4 veremos que en su base se encuentran las necesidades fisiológicas, seguidas de la seguridad, la pertenencia social, la estima y la auto-realización. ¿En qué punto de la pirámide creen que estamos la mayoría de los latinoamericanos? Casi todos en la parte baja de la estructura. ¿Donde se encuentra el diseño? En la mayoría de los casos, arriba. Es por esto que si no entendemos el rol que el diseño juega en Latinoamérica seguramente pecaremos de incautos, idealizando una realidad que existe en pequeñas burbujas o que es un simple espejismo, efecto de la sed por una realidad mejor.

¿Cuál es la solución?

Utilicemos nuestras habilidades, aprendamos lo que debamos aprender, observemos y entendamos la industria en la que vamos a incursionar. Sepamos que en el camino del emprendedor no hay mapas ni rutas trazadas, el éxito no está garantizado y lo único seguro es nuestra voluntad para superar las adversidades.

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La naturaleza emocional del trabajo Antes el trabajo para el que se formaban los profesionales solo requería de conocimientos técnicos. Hoy los profesionales creativos tenemos la responsabilidad de ir más allá.

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Retrato de Martin Suarez
0
May. 2015

Muchos diseñadores no tienen una formación comercial o visión estratégica de cara al mercado y contexto en que se vive. No lo digo como como una falencia, tal vez no tendrían que tenerla, pero si de algo estoy seguro es que contemplarla es fundamental para emprender un proyecto. Lo que uno no pueda o no sepa hacer necesita ayuda o colaboración de otros profesionales especializados en cada área: mercadotecnia, diagnostico, marketing, administración, etc (por nombrar algunas). Caer en la omnipotencia es algo que yo veo mucho en colegas de mi entorno y lleva al fracaso en largo o corto tiempo, incluso lo ví en mí mismo hace muchos años atrás.

1
Retrato de Roberto Martínez Garza
18
Dic. 2017

No quiero sonar fatalista pero parece que vamos directito al precipicio, me parece que aprender algún nuevo oficio nos podrá ayudar en algo... Escuché de alguien decir que conseguir otra ocupación y hacer esto solamente por amor al diseño en tiempos destinados a eso parece ser una no tan mala idea... Actualmente existen actividades atractivas para el diseño como escribir, redactar, dar clases, fotografía comercial u otros... En relación a otros años el 2017 fue un año de poca producción diseñística y mayor actividad mercantil.

0
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Logotipo de Ab Creativo - Sergio Affonso
4
May. 2015

Creo algo del problema radica en que una gran parte del mundo no quiere siempre pagar por diseño. Gustan del mismo si viene gratis o muy barato, pero pagarlo ya es otro tema. Además, a diferencia de un ingeniero el cual puede aportar soluciones que un lego dificilmente pueda (lo mismo un abogado o médico), en nuestro campo la inspiración y la tentación de hacer su propio diseño es muy grande, porque no solo es placentero, a todos nos enseñan desde el preescolar a tratar de explotar una veta "artística" con papel glasé y crayones. Y lo que se aprende de chico, queda. Así que si tuve la idea para montar este o aquel negocio, como no voy a poder hacer mi diseño. O al menos aportar la idea, por lo tanto... no voy a pagar por ello o pagaré poco, puesto que (siento) colaboré con la misma. Entonces, simplificando, nos damos cuenta que pagarán por diseño quienes están con un pensamiento más elaborado y estratégico que entienden que el diseño es mucho más que el "dibujito" que te agrada.

1
Logotipo de Ab Creativo - Sergio Affonso
4
Jun. 2015

Hola Rafael. El tema es complejo como para resolverlo por acá pero al menos te diré lo siguiente del enlace:

- Algunas verdades. Conozco innumerables diseñadores q encuentran muy difícil vivir de la profesión. No es un sueldo en promedio, como para vivir BIEN BIEN.

- Varios errores. Escalar puestos en la empresa es relativo al N° de empleados del sector y a la capacidad. Por ejemplo, un odontólogo, si avanza en puestos en una clínica será Jefe de odontología. Puede ser director de la clínica. Tal vez. Lo mismo puede pasar con un diseñador, ser jefe del equipo. ¿Y director en la agencia? Tal vez. Es cuestión de tamaño y capacidad. Se puede vivir bien y muy bien de esta profesión, pero exige ser alguien muy bueno en varios campos para salir del promedio. Hay otros empleos q tienen sueldos altos, pero este mal del bajo sueldo lo tienen muchas profesiones. Un zapatero, como dijo él, también puede llegar a ser rico como Kenneth Cole. Talento+trabajo+insistencia+toque de suerte para llegar

2
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Retrato de Daniel Poot
0
May. 2015

La solución es la capacitación en lo que NO dominamos, sumado a la práctica diaria. Estoy de acuerdo en que los diseñadores por formación somos malos emprendedores, pero las habilidades gerenciales (necesarias) y administrativas, se pueden aprender. Si en las universidades no se imparten esas áreas, estamos entonces obligados a buscarlas fuera si nuestro camino es abrir brecha emprendiendo.

1
Retrato de Roberto Martínez Garza
18
Dic. 2017

Por absurdo que parezca en México, en su primera Universidad (la UNAM), incluso eres duramente criticado por la edad (si eres joven) y te atacan si en tu material didáctico incluyes dispositivos digitales, yo daba clases en la UNAM y me hacían política por llevar mi iPad para consultar la internet, evaluar o mostrar imágenes o leer libros digitales directamente de ahí... (¡y no es broma!). Creo que esas trabas mentales en la administración académica nos hablan mucho de las lagunas inmensas en nuestros países de AL.

1
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Retrato de Luciano Cassisi
2031
May. 2015

«Si queremos vender o proporcionar servicios somos nosotros los que debemos cambiar». Esta es la clave. Paradójicamente, aunque los diseñadores siempre hablamos de cambiar las cosas, tenemos una tremenda reticencia a cambiar nosotros mismos. Somos nosotros los que debemos adaptarnos a nuestro contexto y no pretender que la realidad se adapte a nuestros deseos, por más nobles que sean.

5
Retrato de Daniel Poot
0
May. 2015

Me llama mucho la atención el concepto de "reticencia a cambiar", es muy humano y muy común. Cuando el cambio trae consigo incertidumbre, nos cuesta mucho trabajo dar el paso necesario, queremos operar dentro de nuestro "centro" cómodo, sin ver que, efectivamente, el mercado no se va a adaptar a nosotros, y que para transformarlo primero debemos adaptarnos a él, conocerlo y a la larga

dominarlo.

0
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Retrato de Rafael Esquivel
0
Jun. 2015

Me gusta y me habre el entendimiento, ahunque indirectamente ya lo sabía, es manera de explicar un problema íntimo de nuestra carrera bien gesticulado y documentado... gracias por este importante aporte.

0
Logotipo de Ab Creativo - Sergio Affonso
4
Jun. 2015

Te respondí brevemente a tu enelace más abajo.

0
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Retrato de Francisco Cabascango
0
Francisco Cabascango
May. 2015

Muy bueno el punto de vista que tienes en relación a los obreros y los emprendedores entorno al diseño como tal. Y la innovación que tal vez muchos de nosotros mal entendemos en la creación de nuestros productos o en muchos casos ya ni existe el deseo de hacerlo. En verdad me ha gustado esta publicación, gracias por escribirlo.

0
Retrato de Marco Rinaldi
74
May. 2015

Gracias por los comentarios Francisco, Saludos !

0
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Retrato de Carlo Giuseppe Manica Grajales
1
May. 2015

Un saludo amigo mio te mando un abrazo y una felicitación por tu articulo. Los problemas que comentas son muy real para la parte creativa (diseño del producto, imagen corporativa, diseño del producto, etc), ya que las pymes normalmente no quieren destinar nada de presupuesto para esto y normalmente solicitan apoyo al gobierno, pero las ayudas que da el gobierno normalmente son muy genericas y no ayudan en mucho. Hace mucha falta crear una cultura de emprendimiento para que esas pymes productoras de un bien se apoyen con grupos de diseñadores para mejorar la imagen corporativas de la misma y de sus productos, pero es una tarea que va a llevar algún tiempo, pero hoy en dia con las tecnologias de ultima generación los que tenemos empresas debemos entrar al ruedo o nos comen las empresas trasnacionales. Por último me despido y te deseo lo mejor

0
Retrato de Marco Rinaldi
74
May. 2015

Carlo gusto oir de tí por este medio, gracias por los comentarios. Es grato oír el punto de vista desde otra profesión. Un Abrazo.

0
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Retrato de Roberto Martínez Garza
18
May. 2015

Marco me interesó tremendamente tu artículo, aunque me hubiese gustado que ahondaras algo más en el tema. En la Ciudad de México el tema del diseño gráfico (competencia y profesionalización) es algo que abarca a muchos sectores: Diseñadores que no son diseñadores (no aplican un análisis, ni método, ni nada...). Gente con extraordinarias cualidades técnicas y teóricas que no saben como hacer despegar su negocio y empresas que, como mencionaste, no valoran en nada su área de diseño y solamente están un grado arriba en el organigrama arribita del señor que pasa la escoba... Emprender es una tarea complicada y sobretodo en un país en crisis económica, laboral y de profesionalización de los mercados laborales.

2
Retrato de Marco Rinaldi
74
May. 2015

Hola Roberto, gracias por los comentarios. Ciertamente hay mucha tela de donde cortar con el rol del diseñador como profesionista y la percepción de la sociedad e industria entorno a él. Tratare de profundizar en un próximo artículo. Saludos !

0
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Retrato de Rubén Velásquez Bórquez
2
Abr. 2015

Un artículo escrito con agudeza, va de lo complejo a lo simple, donde «lo complejo» correspondería al fondo de la problemática tema de análisis y «lo simple» al lenguaje claro, directo, sin mayores vueltas o barroquismos referente «al que» y como decir los complejos, ignorancias o ingenuidades que afectan a los Diseñadores.

Destaco dos frases: »tolerancia a lo incierto», de lo cual pecamos mucho los Diseñadores, nuestro umbral de tolerancia es muy alto, ¿ese mismo espíritu de «ser emprendedores» de alguna manera nos condena por anticipado y debemos «aguantarlo todo»?... la respuesta debe ser NO; la otra frase: «administrar lo intangible», nos conecta directamente con una de las mas grandes deficiencias en la preparación Académica de un Diseñador… la Administración o Gerencia, de lo cual se hace muy poco o deficitariamente.

Necesitamos prepararnos, pensarnos y vendernos mejor.

3
Retrato de Marco Rinaldi
74
May. 2015

Gracias por la aportación Rubén, creo que resaltas los puntos clave del artículo. Saludos !

0
Responder
Retrato de Dalida Valencia
0
Nov. 2019

Muy buena tu apreciación, me identifico porque me encuentro en todo los procesos que mencionas, ha sido muy duro, pero sigo trabajando y tratando de reconocer cual es la clave para llegar al mercado con èxito

0

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