La batalla del diseñador

La urgencia del día a día no nos permite planificar y hacer nuestro trabajo con el cuidado que quisiéramos. ¿Debemos resignarnos a que todo sea «para ayer»?

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Ser diseñador es estar en constante estrés y al filo del tiempo. Todo el trabajo es pedido «para ayer», siempre nos dicen que es urgente, cuando en realidad nada es urgente. Nunca nos dan tiempo para planificar, organizar y hacer las cosas bien. Nos presionan, presionan al impresor, y así siempre termina saliendo algo mal. Lo curioso es que siempre hay tiempo para corregir y repetir mil veces, pero nunca para planear y hacer las cosas con calma. Este pan de cada día nos trae consecuencias desfavorables: nos hace trabajar horas extra y perder tiempo o dinero.

En diseño editorial de publicaciones periódicas se dan procesos muy ajustados, para lograr cumplir con la fecha de salida de la edición: la revista o el periódico debe salir sí o sí. En cambio, cuando la periodicidad es menos frecuente y las fechas de cierre son más laxas, como es el caso de las revistas de comunicación interna, se da un gran margen para que el proceso editorial sea ineficaz. Esto suele ser consecuencia de que quien cumple la función de editor en la empresa, no siempre está preparado para llevar adelante el proceso editorial con profesionalismo. Así, un trabajo para una revista bimestral calculado en 40 días puede convertirse en un trabajo de 60 ó más días.

Las distintas etapas del proceso (planeación del tema, coordinación de artículos, revisión del material, redacción, diseño, revisiones) pueden solaparse, obstruirse y quedar incompletas, obligando a repetirlas varias veces. A medida que se acerca la fecha de cierre el diseñador trabaja bajo más presión. Cuando algo sale mal, lo cual es muy común en estos casos, el cliente se molesta y convoca a una reunión para saber qué se está fallando y qué se puede hacer para mejorar; lo cual pone aún más presión sobre el diseñador.

Estos procesos ineficientes suelen comenzar en el momento en el que el diseñador acepta propuestas del tipo «ve trabajando un logo, luego te digo para qué es; pero ganemos tiempo porque es urgente». Muchos dirán «el trabajo del diseñador es así», pero ¿qué posibilidades tenemos de ser tratados como profesionales si aceptamos trabajar sin la información elemental necesaria, o si aceptamos participar de procesos mal gestionados, que difícilmente puedan llegar a buen puerto?

Habrá quien pueda hacer un logotipo de 5 minutos, para salir del paso, pero los profesionales de verdad, los que queremos hacer las cosas bien, sabemos que el diseño es un proceso complejo, que la calidad no solo es un factor de tiempo, sino también de conocimiento, de experiencia y también de paciencia.

Hay diseñadores de todo tipo, con todo tipo de manías y mañas: hay quienes diseñan contra el tiempo, contra el cliente, contra los ejecutivos de cuenta, contra la competencia o contra lo que sea. Para muchos ser diseñador es estar en una constante batalla, lo cual exige desarrollar permanentemente una tolerancia a la frustración. Pero... ¿está bien que sea así? Obviamente no.

Ser un diseñador profesional es una tarea de todos los días. Si queremos que nos traten como profesionales estamos obligados a comportarnos como tales, y garantizar la eficiencia de los procesos en los que nos involucramos. Cada vez que encaramos un trabajo debemos asegurarnos de que el proceso nos permita dar una respuesta profesional. Cuando nos toca trabajar con gente sin preparación para gestionar el proceso con eficiencia y que no nos permite hacer un buen trabajo, nos quedan pocas opciones:

  1. Renunciar al trabajo como consecuencia de saber que no podremos hacerlo bien y buscar otro que nos permita desempeñarnos profesionalmente.
  2. Aceptar trabajar en condiciones adversas y relajarse. A veces la necesidad económica nos obliga a hacerlo. No obstante, si sabemos que esas condiciones implicaran mayor dedicación y trabajo, convendrá reclamar lo corresponda a la hora de negociar nuestros honorarios.
  3. Ayudar a nuestro interlocutor a hacer mejor su trabajo, sugiriéndole pautas y procesos más eficientes. Hay que tener en cuenta que nadie nace sabiendo gestionar proyectos complejos que involucran muchas personas, y que la mayoría aprende haciéndolo. Pero también hay que considerar que no todo el mundo está dispuesto a aceptar sugerencias, por lo que estas siempre deben ofrecerse con cuidado y mucho respeto. Esta solución intermedia parece ser la más recomendable como primer intento.

En cualquier caso, queda claro que nadie nos pone un arma en la cabeza para obligarnos a trabajar mal. Siempre hay un instante en el que aceptamos unas condiciones que nos llevarán a eso. Será cuestión de estar atentos a cada pedido que nos hagan y, antes de decir «sí», tomarnos un tiempo produencial (sean minutos, horas o días, según el caso) para pensar si las condiciones de trabajo que nos proponen podrían llevar nuestro trabajo a buen puerto. Si nos tomamos ese tiempo, es bastante probable que podamos tomar la mejor decisión y que nuestro nivel de estrés se reduzca en forma considerable, al tiempo que daremos una imagen mucho más profesional.

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Andres Mendoza
Hace un año

Es bueno tener en cuenta que en un trabajo de diseño no solo nosotros estamos al mando, sino que hay otra persona que está depositando su confianza en nosotros. El tema que se esta mencionando en este articulo es bastante común entre nosotros los diseñadores y a muchos les molesta ya que apresuran un trabajo como si fuera sencillo. Considero que esto se trata más de respeto entre diseñador y cliente y desde un principio dejar muy en claro el método de trabajo para que después no exista queja alguna a parte que una buena comunicación siempre aligera la carga. Nosotros debemos también entender que muchas veces el cliente no comprende el grado de dificultad que puede tener una imagen y el tiempo que toma, por eso es nuestro deber instruir y explicar cómo funciona nuestro trabajo.

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Raúl Jaramillo Bustamante
Hace un año

Debemos asumir nuestra profesión con los retos y virtudes que conlleva. El trato con el cliente es una oportunidad para crecer en experiencia, oportunidad para exponer nuestros conocimientos. Y a pesar de toda la critica y argumentación que pueda generar este tema siempre debemos tener presente que el cliente es quien está poniendo el dinero, esta arriesgando una inversión, y salvo muy caóticas o especiales circunstancias en las que esta relación se pueda volver tórrida, un cliente -un proyecto- es una oportunidad para aprender del juego del trato humano, el trato social. Los invito, apreciados colegas, a mirar al cliente con otros ojos, mas allá de lo complicado que luzca su criterio o personalidad, a ver en el, el cliente, la oportunidad de crecer como profesionales, de evolucionar y finalmente de aprender. Un abrazo a todos.

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Melissa Davila
Hace un año

Creo que es muy difícil cambiar la cultura laboral que se le implica a un diseñador con "proyectos para ayer" que realmente terminas tardandote más por tantos cambios realizados (porque en la mayoría de las veces ni el cliente sabe lo que quiere), a que si se plantea bien el objetivo y las necesidades para desarrollar un buen proyecto sin necesidad de hacer tantas modificaciones. Vivo con la esperanza de que como comunidad podamos "educar" y hacerle entender al cliente que normalmente cree que un diseño es "simple, fácil, rápido y bonito" que para llegar a un buen diseño se necesita organización y tiempo.

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Joel Thyo García
Hace un año

Interesante tu artículo Alma Rosa, gracias por compartirlo.

Trabajar en esos plazos de tiempos cortos y el batallar con clientes que quieren los diseños para ayer es una realidad grande que lidiamos día con día. Pero igual pienso que no debe ser una batalla de diseñador vs cliente, a encontrar siempre un acuerdo entre tiempos, los estímulos de creatividad necesarios para trabajar como sabemos hacerlo y al final lograr el trabajo por el cual se nos ha contratado.

Y de igual forma saber cuando es mejor pasar pedidos por fechas que resultan imposibles para uno y que no beneficiarían a nadie.

Otra forma es simplemente poner limites hasta donde llega el diseño y si quieren cosas extras, cobrar extra.

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Sergio Aguirre Delacroix
Hace un año

Algo que he descubierto es que el cliente siempre esta dispuesto a esperar un poco mas de tiempo para tener un buen resultado. En un trabajo rechazaron mis propuestas, urgian "para ayer", no tuve tiempo para terminarlas bien. Aunque esperaron pacientemente 1 semana a que otra empresa lo hiciera, hermosas fotografias que dieron, aprendi mucho. La campaña la lance con fotografias que no eran mias y fue un exito total, todo perfecto. Aparentemente, al fin y al cabo, no era urgente.

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Claudia Ayala
Hace un año

La vida del diseñador está llena de contratiempos, pero considero que tienes razón al exigir que reflexionemos acerca de nuestras acciones como tal. Pues no podemos dejar que el mundo nos vaya empujando, debemos pararnos firmes y establecer nuestras necesidades de trabajo, debemos promover el respeto al proceso creativo. Gracias por tu aporte.

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Emilio Insua
Hace un año

Gracias por tu artículo Alma, muy cierto la realidad que nos expones acerca de las dificultades que enfrenta un diseñador gráfico.

Sin embargo creo yo, como muchos otros diseñadores, que tenemos que valorar más nuestro trabajo (como profesión cara de procesos extensos y complejos para dar resultados pertinentes que es) y ponerle límites y decir "No" al cliente o quien sea que está pautando nuestros servicios (el brief es una gran herramienta al igual que las cotizaciones, especificando todos los servicios que se ofrecen, demuestra mayor profesionalismo).

Claro está, que en la realidad que nos expusiste, muchos no podemos darnos el lujo de decir "No" (porque necesitamos el dinero en muchas ocasiones o ceder ciertas pautas), pero creo que es un sacrificio necesario que se tiene que hacer si es que se quiere mostrar profesionalismo y calidad en la imagen de un diseñador, que muchas veces no se la toma como tal.

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Retrato de Melissa Davila
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Melissa Davila
Hace un año

Hola Alma, gracias por tu artículo, es muy cierto y me ha pasado laboralmente.

Concuerdo con Emilio hasta cierto punto.

Como diseñadores profesionales sabemos el tiempo que nos toma desarrollar un proyecto, y deberíamos aprender a decir "no" en algunas ocasiones cuando el cliente o hasta la misma agencia te exigen terminar proyectos en un periodo absurdo de tiempo. Creo que es el deber ser pero la realidad no es así, ¿por qué? Porque la mayoria de los diseñadores trabajamos para alguien (y tenemos la necesidad económica para vivir) y la misma agencia te presiona con las entregas que son "para ayer", y en dado caso donde nos demos el lujo de decir "no" fácilmente buscan a otro diseñador a quien no le importe entregar a medias y realizar los cambios infinitos que le pidan con tal de cumplir y conservar su trabajo.

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Lucía Albino
Hace un año

Lamentablemente el medio laboral actual nos pone muchas trabas en el camino para poder realizar nuestro trabajo adecuada y profesionalmente. Es bueno pensar en que tenemos la opción de sugerir al cliente que reconsidere su cronograma y coordinación, pero es un camino dudoso al que no siempre estamos seguros de entrar. Es y siempre será una lucha constante exigir el respeto que nos merecemos al trabajar para entregar resultados efectivos.

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Retrato de Alvaro Culebra Rubio
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Alvaro Culebra Rubio
Hace un año

Estas situaciones son realidades diarias en la vida de cada diseñador o almenos lo fueron alguna vez. Muy pocos son los clientes para los cuales trabajar resulta una experiencia realmente placentera, pero realidad es ...y concuerdo absolutamente contigo así con otros colegas diseñadores en que ese tipo de situaciones se deriVan por nuestra falta de organización o firmeza al momento de pactar un trabajo con los clientes, nosotros como diseñadores debemos no solo solucionar problemas a travez de gráficas, o embellecer la manera en que otros perciben el mundo, debemos educar a la sociedad acerca del proceso necesario y organizado que se requiere para poder lograr ese tipo de metas.

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Retrato de Antonella Poveda
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Antonella Poveda
Hace un año

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Muchas veces considero que nosotros mismos somos los causantes de que no se respete nuestro trabajo, somos nosotros quienes debemos poner estas limitantes a los clientes o empresa. Un diseño no se hace de la noche a la mañana; el cliente no nos paga simplemente por el arte final, nos paga por todo un proceso creativo, por la investigación, por la experiencia del diseñador y los años de estudio. Es esto lo que nos diferencia de un ʼʼtécnicoʼʼ y es esto lo que hay que defender de nuestra profesión.

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