Miguel Oduber

Miguel Oduber

Caracas Venezuela

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Diseñador Gráfico profesional especialista en Diseño web,

Áreas de interés: Diseño Audiovisual, Diseño Gráfico, Diseño Web, Ilustración, Marketing, Branding, Tecnología

Soy... 1. Hiperkinético, como los niños chiquitos. 2. Neurótico, como el Grito de Munch. 3. Simple, como el suprematismo de Malévich. 4. Idealista, como los comunistas trasnochados. 5. Inteligente,como los thrillers psicológicos. 6. Frío, como la noche estrellada de Van Gogh. 7. Cariñoso, como los que todavía creen en el amor. 8. Intenso, como el Sol de Toscana y las piezas de Phillip Glass. 9. Prudente, como quien camina por la cuerda floja. 10. Solitario, como los últimos días de Anna Frank.

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Mar 2012 Mi respuesta en el diálogo iniciado por Carlos González en el artículo El diseño web es artesanal

diseñador no es gente! jajaja :) mentira es joda! Bah! entiendo lo de la correcciones. pero te ha quedado genial igual! aunque eso de las 5pm no me cuadra. son acá las 4am.. y no he soltado el cyberespacio programando. (me importa poco la RAE) saludos y éxitos!

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Feb 2012 Mi respuesta en el diálogo iniciado por Victor Leyva en el artículo Educación para la vida, educación para el diseño

Filosóficamente hablando... se puede decir que la belleza es una concepción ontológica, que se encuentra ubicada en el mundo de las ideas, esta concepción no es únicamente para la belleza, sino también para: la verdad, el conocimiento, el ARTE, es decir, todo aquello que consideramos como sublime.

En el mundo físico, lo único que tenemos son reminiscencias, es decir, recuerdos de estos conceptos que habitan en el mundo de las ideas, y que solo puede contemplar el alma una vez que se ha liberado del cuerpo.

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Feb 2012 Mi opinión en el artículo Educación para la vida, educación para el diseño

Sin duda, un excelente artículo y más acorde con la realidad imposible.

Lamentablemente es cierto, la facilidad y la oportunidad mal lograda mas allá de mejorar o de incentivar, ayuda a a incrementar la mediocridad y desvirtualizar los valores y virtudes. Abandoné la docencia formal precisamente para no ser hipócrita con la vocación y apoyar aquello en lo que estoy en contra. Fui criado «chapado a la antigua» y soy hijo de la postguerra. Por lo que no conozco otra «ley máxima» que el esfuerzo, la constancia. La solución proviene de todos.

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