Nadia Gutiérrez

Nadia Gutiérrez

Managua (Managua) Nicaragua

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A Graphic Designer professional with 17 years of experience. I am attending Universidad politecnica de Nicaragua (UPOLI). I work at OEA.

Areas of interest: Audiovisual Design, Graphic Design, Industrial Design, Web Design, Advertising, Communication, Illustration, Marketing, Technology, Public Relations, Motion Graphics

Mi pasión por el arte ha sido nata en mí, siempre tuve un gusto por la pintura, dibujo a mano alzada y manualidades. Siempre supe que quería estudiar algo que tuviera que ver con la creación, imaginación, colores, formas, abstracciones, sentimientos, comunicación, expresión del alma. A mi corta edad no sabía cómo llamarlo, ni siquiera sabía que existiera una carrera que reuniera todo eso, en lo primero que pensaba era en ser arquitecta o estudiar pintura en bellas artes. Luego a un paso de graduarme de secundaria supe que existía la carrera de Diseño Gráfico en la Upoli, Nicaragua, de hecho era la única universidad que la impartía y tenía no mucho de haberse creado la facultad.
Me dije a mi misma, eso es lo que buscas, así que apliqué, y a la hora de decidir por mi segunda o tercera opción, en todas las categorías dije lo mismo, diseño gráfico, la mujer que anotaba me miró con cara de que yo era una imbécil por no entender lo que estaba tratando de decirme, como que no supiera que tenía que poner otras opciones además de Diseño, pero no se trataba de que no lo supiera, sino que no deseaba otra opción, simplemente si no quedaba en eso no estudiaría, era lo que quería y no habían segundas o terceras opciones.
Para mi sorpresa luego de hacer toda clase de exámenes fui clasificada y estaba muy feliz de ser así. En 1998 la escuela de diseño en la Upoli enseñaba el diseño a mano, sin programas de computación, al pulso, a pura inventiva, sin copias, no habían copias exactas, cada obra o producto era original. Eran tiempos buenos, difíciles, también exigentes, nos hacían pensar, tenias que tener la precisión de una máquina con tus manos. Un trabajo mediocre no era aceptado, de hecho el único requisito era que fueras creativo y que supieras pintura o dibujo.
La escuela no te enseñaba a dibujar o pintar, no llegabas a un curso de pintura, tenias que llegar aprendido, ellos explotaban lo que ya había en ti, te enseñaban a exteriorizarlo, te enseñaban a pulirlo, te enseñaban a pensar y a crear, pero cada vez con un fin comunicacional.
Los modelos eran vivos, pintábamos cuerpos de modelos, personas contratadas por la escuela con fines artísticos, podías ver el volumen, el color, la sombra, la textura de cada cuerpo, medir la proporción de sus cabezas y saber que su cuerpo era siete veces esa cabeza, el espacio de sus ojos y conocer que el rostro tiene dos lados asimétricos porque al unir un lado a ambos no te muestra una cara normal, conocer detalles como que un pecho es más grande que otro y un testículo también es más grande que otro. Poder tener la frialdad y el profesionalismo como para no inmutarte al ver a una persona desconocida completamente desnuda frente a ti y no reírte y que además esa persona sea tan profesional como para no taparse su desnudez o no tener una erección por nervio enfrente tuyo.
Ya adentrada en la carrera empezaron a surgir los programas de computación, el programa con más popularidad en ese entonces era Corel Drawn, recuerdo que nos impartieron una clase sobre este programa y de repente nos dimos cuenta que todo lo que nos llevaba horas hacerlo manualmente podíamos hacerlo en cuestión de minutos en ese programa, era fascinante la tecnología, lo fácil y rápido que hacía parecer todo.
Luego el internet vino a complementar los programas de diseño, podías estudiar y ver las obras de tantos artistas del diseño, pintores famosos, sus trabajos etc. Era algo atractivo, innovador, necesario para poder correr con la velocidad de la publicidad, para poder comunicar más rápido y a grandes escalas.
Al estar en el último año de mi carrera, me veo con mucho conocimiento, pero sin experiencia laboral alguna, había trabajado pero no en diseño, no tenia curriculum en lo mío, así que me propuse a hacer carrera, el hambre y la necesidad se unieron al encontrarme con un ingeniero en computación queriendo montar su propia empresa de diseño web pero sin poder pagar un peso, el necesitaba un diseñador y yo a alguien que me abriera una oportunidad laboral. Hablamos y acordamos un trueque, el me enseñaría como diseñar páginas web y yo le pagaría con los trabajos que realizaría para él. Así empezó, aprendí en código html crudo, era la forma en que él tenía para explicar, recuerden…era un ingeniero en computación, no era un diseñador, se comunicaba conmigo a como él entendía las cosas y aprendí, yo una diseñadora leyendo código html en pleno 2001 en Nicaragua, super, me sentía una bestia, llegué a manejar los programas de photoshop, illustrador, corel y dreamweaver, con mi creatividad en colores, formas, imágenes, hacia las páginas webs más atractivas del país.
La falta de publicidad de la empresa que el lideraba fue el motivo de que no creciéramos en clientela, él creía en la referencia personal, nunca se preocupó por darse a conocer en los diferentes medios, se conformaba con el hecho de que un amigo de mi amiga te recomendó y por eso te busco.
Después de casi dos años de trabajar para él, sentí la necesidad de volar, sentí que ya todo lo que iba a aprender de él lo había aprendido, así que con una referencia laboral en mano me dispuse a dejar papeles. Para mi sorpresa una de las empresas de mayor prestigio en paquetes de internet del país me llamó, se trataba de IBW, me entrevistaron y me contrataron.
Estaba en mi charco, era lo mío, hablaba el idioma y lo mejor aun es que tenía la creatividad. Tenía la gran ventaja de que si bien existían muchos ingenieros en computación, licenciados en computación etc, ellos no sabían nada de colores, de diseño, de comunicación, de imágenes, de sentimientos, de sicología del color o de imagen corporativa. Ellos manejaban las herramientas pero no el concepto, lo único que les interesaba era que la página marchara bien, que cargara rápido, que se pudiera ver en todos los navegadores y que fuera super simple. Al cliente no le interesaba nada de eso, solo quería que sus productos se vendieran, le interesaba que su sitio fuera atractivo, original, sin importar que es lo que yo tenía que hacer para lograr eso.
Creía que ya lo había aprendido todo cuando llegué a IBW y me equivoqué, además de ser diseñadora de páginas web, subía las páginas y las administraba, cosa que no hacía en el trabajo anterior, luego también tenía que lidiar con los clientes, visitarlos, meterme en sus mentes y adivinar lo que querían, comprender con poca información lo que estaban tratando de explicar. Además de ser diseñadora gráfica, era diseñadora web, administradora web, vendedora y además adivina.
El proceso de aprender a analizar a las personas (clientes) era la parte más difícil, al principio te duele la cabeza y te cansas, el cliente se molesta porque no logras atinarle, pero luego te vuelves en un genio de la adivinanza. Es satisfactorio y gratificante sentir ese poder en tus manos y en tu mente. Te encuentras con todo tipo de personas y todas tienen ideas diferentes de lo que quieren y todas erradas entre sí, nadie maneja nada de colores, líneas, limpieza, contenido. Lo único que saben es que desean algo y no les interesa si eso es correcto, si funciona o no.
Entonces… cómo lograr ser creativo cuando te encuentras con personas que te dicen, esto es lo que quiero y punto, sin importarles un comino que el experto eres tú y que te partiste 5 años de tu vida en una universidad aprendiendo aquellos que ellos necesitan para su negocio, para que luego te busquen y te pidan que hagas exactamente lo que ellos quieren que hagas. Bueno la respuesta la encontré en las propuestas, la persuasión o manipulación visual. Hacía varias propuestas, una exactamente como lo pedían y otra con toda la creatividad y conocimiento que me caracterizaba, todas las veces que hice eso los clientes escogían la propuesta que yo ofrecía como inventiva mía, aunque luego cambiaran alguna que otra cosa, pero ya no lo que habían pedido en un inicio. De esta manera educaba a mis clientes sobre conceptos de diseño y les explicaba el porqué de los colores y formas utilizadas para que ellos también manejaran un poco de diseño y así valoraran mi experiencia y conocimientos.
Actualmente trabajo desde el año 2008 en la Organización de los Estados Americanos en la OEA, siempre en Nicaragua, me desempeño como experta en diseño del área de difusión. Trabajo con dos compañeros periodistas con los que me ha tocado aprender  la otra parte del diseño, ya no solo como la parte creativa, de sensaciones, de conceptos, de imagen y colores, ahora vista desde el punto meramente comunicacional. Aprendí a tomarle un gusto intenso a la comunicación, tanto así que me dispuse a seguir estudiando y nuevamente a como lo hice al entrar en mi carrera de diseño, me propuse a aplicar a una maestría en comunicación y periodismo, todos podrán decir…que hace una diseñadora gráfica, experta en multimedia y en diseño publicitario metiéndose a periodismo y comunicación. Bueno…para muchos de mis colegas diseñadores que no lo saben, el diseño y la comunicación van entrelazados, nosotros cometemos el error de creer que la comunicación es meramente del periodista, y que los medios nada tienen que ver con el diseñador porque nosotros somos más de agencias e imprentas. Grave error.
En mi trabajo actual entré al mundo de la comunicación y me enseñaron a unir mi trabajo con el trabajo de los periodistas (comunicólogos), me encantó el resultado y empecé a verme ya no solo como la diseñadora para un cliente, sino como alguien que puede hacer un cambio social por medio de su trabajo. Me di cuenta del poder que tenían los medios, del poder que tenemos nosotros los diseñadores para influenciar a nuestro público y como ese poder podría convertirse en algo benigno, en vez de seguir manipulando para que comas o bebas algo, influenciarte para que exijas un derecho o para informarte a que tienes derecho y también tienes el derecho de exigirlo.
Hoy en día mi meta es culminar mi maestría y dedicarme a trabajar en el ámbito comunicacional para generar un cambio social, ya no satisfaciendo las necesidades de un cliente, sino haciendo investigación, planteado problemas y ofreciendo soluciones, sacando a la luz nuestra cultura, valores y la libre expresión.