El brillante médico neurólogo (interpretado por Gene Wilder) crea su criatura con la colaboración de su ayudante, —el actor Martin Feldman—, que en el film lleva el nombre de Igor y se caracteriza por su mirada y su enoooooooorme joroba. El doctor le dice a Igor que una vez que termine su tarea con su criatura, tendrá tiempo para operar quirúrgicamente su joroba. Igor le responde:
¡¿Qué joroba?!
Múltiples serán las interpretaciones sobre lo escuchado y compartido, durante los dos días de encuentro en los Seminarios FOROALFA 2009. Mi percepción es que existe cierta dificultad para vernos a nosotros mismos como diseñadores. ¡No es fácil ver nuestra joroba y aceptar que nos está jorobando!
Desde mi perspectiva, no debería sorprendernos la baja calidad progresiva de los isologotipos, que tan claramente mostró Raúl Belluccia en su exposición. Yo me pregunto: ¿Acaso no convivimos con la degradación de elementos más importantes, como el aire, los alimentos, los medicamentos, los objetos de uso, etc.?; ¿y qué podríamos decir sobre la extrañeza y disolución de la política, la cultura, la economía, las relaciones humanas, la desintegración del valor de las palabras y de la verdad...?
Advertir que los enunciados del diseño «son parte de este mundo» es importante, pero para poder hacer algo al respecto necesitamos intentar comprender mejor el contexto. Esto se lograría leyendo y estudiando textos de quienes están pensando este mundo tan complejo de una forma más profunda que nosotros. Evidentemente no alcanzan nuestros saberes para pensar desde diversas perspectivas.
Ya Buda (563 AC-486 AC), lo expresó claramente:
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
De la calidad de nuestros pensamientos dependerán nuestras acciones y sus resultados. Mejorar nuestra manera de pensar supone esfuerzo, y es un viaje de ida hacia la pérdida de la ingenuidad. Filósofos, lingüistas, sociólogos, antropólogos, semiólogos, teóricos de todo tipo —desde diversas posiciones—, construyen conocimientos, como ventanas a otros panoramas. Hay que abrirlas para que entre la luz, incluso si no podemos interpretar lo que vemos a través de ellas, será mejor la duda o la penumbra que la oscuridad de la ignorancia.
Reducir «el hacer diseño» a lo que pueda devenir del talento, la intuición o la casualidad, podrá ser de utilidad para algunos, pero no hará que avancemos conjuntamente en este «oficio» necesitado de formación cultural que Norberto Chaves se encarga de desmitificar tan expresamente al exponer sus ideas.
Acerco este concepto que Jean Baudrillard (1997) nos brinda sobre algunos de los problemas del mundo:
La promiscuidad y la ubicuidad de las imágenes, la contaminación viral de las cosas por la imágenes, son las características fatales de nuestra cultura.1
Habiendo leído esto —y teniendo en cuenta que los humanos llevamos ocho millones de años produciendo imágenes—, tal vez nuestra mirada sobre los isologotipos de baja calidad se modifique, llevándonos a pensar alternativas o soluciones. Al menos, deberíamos interpretar que las imágenes ya no cumplen la misma función que hace cuarenta años o más y que nuestro papel de productores de las mismas no puede reducirse a luchar por retenerlas o conservarlas, también tenemos que pensarlas; para contribuir a su mejor adaptación al mundo y sus circunstancias.
Se trata —en mi opinión— de seguir trabajando para elevar la calidad de nuestro pensamiento a fin de encontrar modos de proceder ante el avance de lo que consideramos degradación de las formas gráficas.
Estando en FOROALFA escuché decir a un diseñador: «No reflexionamos porque no tenemos tiempo, hay que trabajar a toda velocidad». Recordé entonces una definición de Paul Virilio (1993), teórico cultural francés; referida a la aceleración:
La rapidez de una especie siempre es para ésta un signo de muerte precoz.2
Cada uno en su circunstancia y en la medida de sus posibilidades, puede pensar que tal vez esta supuesta carencia de tiempo está ocultando la propia ignorancia, vagancia o falta de interés por profundizar. Se trata de establecer prioridades.
Además, si respondemos cotidianamente a la aceleración, para poder culparla de nuestra mediocridad, estaremos contribuyendo a «la muerte precoz de la especie», de la que Virilio nos habla. Además, vivir acelerados nos lleva a enfermarnos física y psicológicamente. En palabras de Gastón Breyer:
Dentro de esa escena de caótica movilidad, a velocidades inauditas, inconcebibles para otras épocas, debemos trabajar, comprender, aprender y enseñar.3
Compartí con colegas la mesa de debate referida a la reflexión y la teoría. Concluímos en que es necesario hacerse cargo individual y grupalmente de reflexionar sobre el diseño en su contexto, sobre la enseñanza, sobre los aspectos deontológicos profesionales y —como nos confirmó la exposición de Fernando del Vecchio— revisar todo lo que nos falta para comprender al Diseño en el marco del mercado actual.
Cada uno de los espacios que tenemos disponibles puede ser un ámbito para debatir y reflexionar; realizando una profunda autocrítica sobre nuestro perfil y las acciones concretas a realizar para contribuir a elevar la calidad de nuestros pensamientos, de nuestra práctica profesional en diversos ámbitos y de las relaciones e intercambios de los que somos capaces.
Es una maravilla tener tanto trabajo por delante.
Publicado el 17/10/2009

Es gratificante encontrar personas como Mariana Costa, con la cual comparto sus reflexiones en el presente artículo, que considera la importancia de una autocrítica y autoevaluación del diseño y los actores participantes del mismo, en la que se hace evidente, que en su mayoría, la incapacidad de reconocer nuestro propios errores y limitaciones, no permite el crecimiento, desarrollo y mejoramiento continuo de los procesos y sus resultados. Así, felicito este artículo, a su autora y al comité editorial de Foroalfa, por permitirse la publicación de tan noble y necesaria reflexión.

Es verdad que el mal dieño abunda, en el caso de México es verdaderamente sorprendente (no se ve por ningún lado). Además si sumamos que en la mayoría de los casos el «diseño» está hecho por publicistas (aquel que se ve en T.V. y billboards) realmente estamos fritos. Y además de todo es poco lo potencialmente por hacer, ya que las marcas globales ya lo traen integrado. Los precios son de risa... lo que demuestra que lo barato sale caro. Hoy se hacen las cosas rápido por los denigrantes precios a los que acostumbramos a los clientes. Nosotros somo los culpables...¡Veamos nuestra joroba!

El próximo viernes 6 de mayo la ciudad de Santiago será sede del primer Seminario FOROALFA en Chile.
Dos actitudes muy diferentes que dependen de la intencionalidad del mensaje: protagonismo del diseñador o diseño al servicio de la comunicación.
El desafío para los diseñadores es mucho más grande de lo que se suele creer.
La capacidad de los diseñadores para resolver problemas mediante la creatividad es cada vez más aplicable a la gestión de las empresas.
Los diseñadores pueden hacer un real aporte a la calidad de vida diaria proyectando objetos de baja tecnología donde sea la propia forma la que permita la función.
Hay quienes sostienen que las producciones diseñadas conforman un género discursivo. Este artículo revisa esa idea, confrontándola con la práctica profesional del diseño.
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Luego de recorrer las principales ferias internacionales del vino, comparto algunas impresiones sobre la imagen que hoy muestra esta bebida en el mundo.
Un libro de análisis tipológico sobre la situación de este particular signo marcario en la región y en el mundo.
Una tipografía que marcó el estilo editorial alemán hasta el siglo XX. Del emperador Maximiliano I, a la historia del caballero Theuerdank y el desarrollo de una tipografía que dominaría en Alemania por más de 400 años.
El oficio recae en problemas por el escaso interés teórico en relación con la praxis del diseño y por una ausencia de argumentación crítica que sustente y revalore la profesión.
Un proceso necesario para dignificar. La basura como máxima expresion de arte.
Reconocidos diseñadores gráficos como Oscar Mariné, Jordi Labanda, Álvaro Sobrino, Josep M.ª Mir, reflejan su malestar con la forma en que se ha gestionado la marca de la candidatura olímpica Madrid 2020.
El concurso dirigido a estudiantes de diseño sobre la creación de la imagen de marca de Madrid 2020, pide en el briefing «ideas, no logotipos».
La incapacidad de la investigación tradicional para arrojar datos realmente relevantes, parte de que está basada en un sistema de preguntas y respuestas racionales.
Un desarrollo gráfico para el Ciclo de Vino, Jazz y Música en vivo organizado por el Museo del Ferrocarril Mexicano del Sur.
¿Sabemos ver? ¿La ciudadanía está preparada para interpretar este mundo basado en la visualidad?