¿Quién no ha escuchado el lamento1 «los clientes no me valoran como diseñador»?
Hacernos cargo de nuestro proyecto profesional nos ubica en un lugar de privilegio: el de un aprendiz que se transforma lentamente en maestro. Entendiendo que nuestros problemas son en realidad del cliente, negamos nuestra responsabilidad sobre sus demandas. Esa no es la actitud de un diseñador a cargo de su estudio o que trabaja en forma independiente. Hoy en día, el talento no alcanza.
Aclaración: la presente conversación es ficticia, ya que nunca grabo las reuniones con clientes. Sin embargo, resume algunas dudas que se presentan en la práctica profesional cotidiana de los diseñadores que llevan adelante sus propios Estudios de Diseño, así como de aquellos que trabajan en forma independiente.
Pablo y Soledad son diseñadores gráficos y han decidido asociarse luego de algunos años de trabajo en forma independiente, para conformar un Estudio de Diseño.
Una de las actividades necesarias para llevar adelante un Estudio de Diseño es incorporar habilidades de gestión que complementen el talento y la creatividad de los diseñadores. Esas habilidades pueden desarrollarse, o incorporarse contratando otros profesionales.
Me los presenta un amigo en común (Santiago, también diseñador gráfico), debido a que —a pesar de la experiencia que tienen trabajando en forma independiente— encuentran dificultades para superar algunas situaciones en esta primera etapa del Estudio de Diseño que proyectan.
Cambiando la forma de ver el problema que sufrimos, encontramos formas de intervenir. La primera medida, es identificar en qué aspectos de la situación tenemos algún control.
Si creemos que el problema se resuelve esperando un cambio de conducta del cliente (por ejemplo, que él entienda nuestras necesidades), esperaremos en vano. Es posible, pero muy improbable, que eso suceda.
Ganar autoridad en el tema significa incrementar nuestro poder de negociación con el cliente. De esa forma, intentamos que el tema de conversación sea la propuesta y la solución que plantea al problema del cliente, en lugar de hacer hincapié únicamente en el precio.
Si el cliente comprende la solución que ofrecemos pero no tiene capacidad para pagar el precio que indicamos en la cotización, la decisión de aceptar o no el trabajo es nuestra, no del cliente.
Hugo Sosa: ¿La persona que encarga el trabajo no sería el «comitente»? En cambio, ¿no deberíamos utilizar la palabra «cliente» para referirnos al público a quien está dirigida la pieza a diseñar?
Nuestras profesiones son distintas. Probablemente allí radica la diferencia en la forma de referirnos a los diferentes involucrados en el proceso. Soy Licenciado en Administración, y estoy terminando mi Doctorado en Dirección de Empresas, especializado en gestión de empresas creativas. Durante mis años de estudio y trabajo, jamás había escuchado la palabra «comitente». La escuché por primera vez cuando me introduje en el ámbito del diseño. Es cierto que en el proceso productivo aparecen diversos «personajes«. En mi ámbito diferenciamos entre: cliente, comprador, usuario, etc.
Mi opinión personal sobre el uso del término «comitente» es la siguiente: en el ámbito del diseño, he observado una resistencia muy fuerte hacia los conceptos económicos, comerciales y financieros, es decir, conceptos asociados a los términos «empresa», «negocio», «dinero» y «cliente». Me he encontrado con diseñadores —empleadores de otros diseñadores— en su propio estudio, que me han dicho: «yo no tengo una empresa; un estudio de diseño no es una empresa». Creo que utilizar el término «comitente», le permite al diseñador alejarse de la idea de «cliente», ya que el cliente paga por un servicio, mientras el comitente aparentemente no. Sin embargo, siempre paga alguien.
Creo que al utilizar el término comitente los diseñadores mantienen a la profesión alejada de los conceptos comerciales —y para muchos desagradables— de su trabajo. En fin, aquí entonces podríamos diferenciar entre: «diseñador» (quien realiza el trabajo), «cliente» (quien realiza el encargo, o sea, cliente del diseñador) y usuario (destinatario del mensaje y que no necesariamente siempre es un cliente).
Publicado el 15/02/2010


Muy interesante y claro con tu explicación. Por supuesto apoyo tu pensamiento!

Necesitaba esta aclaración, muy buen articulo. A partir de ahora puedo focalizar el tema :)

Hace tiempo que utilizo esta practica: cuando algún cliente opina que es caro o pide una rebaja, yo, tranquila y relajadamente le pregunto cuanto desea pagar por ese trabajo y por qué (indirecta y sutilmente). He descubierto que algunos lo hacen por «ahorrarse dinero» (a estos ni les hago labor de venta y mejor amablemente no trabajo con ellos), otros no conocen todo lo que implica la propuesta gráfica que les planteo (es cuando yo platico con ellos y en un lenguaje común trato de explicarles el proceso, además les ayudo a comparar calidad de diseñador vs sobrino que usa una computadora).

Muy buen análisis y tal vez identificado en algún momento, sobre todo al inicio como cuesta saber cobrar y auto valorar tu propio trabajo a pesar de que tu sabes que es una obra de arte

Existe otro caso particular, el diseñador que trabaja en institución gubernamental, este no cobra por diseño sino un salario ya sea bueno o malo «haga lo que haga» por lo tanto no tiene clientes sino mero comitentes o grupo de comitentes (más rudo aun) porque no has terminado la primera propuesta cuando ya el sentido del diseño se ha transformado por uno de los comitentes o este cambia de rumbo inesperadamente, e incluso una vez aprobado el proyecto este está sujeto a cambios radicales girando el concepto en 180º. Y más triste aún: aman la filosofía del «como vamos andando vamos viendo».
Pier me parece interesante tu enfoque ya que yo tambien trabajo en institución gubernamental y lastimosamente la mayoría de veces el concepto se pierde o de plano no es apreciado, muchas cabezas pocas decisiones firmes y el producto final termina siendo cualquier cosa, mi pregunta es ¿ Cómo manejarte como diseñador en estas instituciones???
por favor hermano hazlo porque en cierto modo se me está convirtiendo en un dolor de cabeza. mi mail edwinvasconez1@hotmail.com por si quieres compartir ideas, saludos!!!

Si y es la verdad en la actualidad el cliente no aprecia el trabajo de un diseñador tan solo aprecia algo que se vea bien mas no reconocerá un trabajo elaborado cualquiera que sepa usar un software de diseño para el cliente ya es un diseñador
pero en donde entra el diseñador hace unos días
el Sr. FERNANDO DEL VECCHIO visito la UTA de la que soy estudiante y nos explico que se debe innovar para mi fue un aspecto notable y sobre todo relevante para quienes recién comenzamos nuestros estudios...

Genial Del Vecchio, una conversación que he tenido mil veces con colegas.

definitivamente muchas aristas se arrojan en este artículo y habría que desglosar cada una para poder comentarla, en general estoy convencido desde hace 10 años que ejerzo de manera profesional el diseño gráfico que el valor [no el precio, no el costo] de nuestro trabajo se lo damos nosotros, para después poder lograr que el cliente también lo haga, para ello debemos saber lo que como profesionistas ofrecemos, y para ello, antes que otra cosa debemos ser profesionales en lo que hacemos y volvemos nuevamente al tema de regular nuestra profesión.

Me parece genial el ánalisis de una gran parte del rubro. Creo que todos hemos cometido los errores que menciona. Creo que nuestros peores «enemigos» a la hora de «funcionar como empresa» somos nosotros mismos.
Un saludo desde Paraná.

Yo no soy diseñadora, sino abogada, pero de alguna manera me siento, diseñadora cuando tengo que negociar, tomar un caso, contestar un interrogatorio, etc., pero en nuestro caso - tal vez es un mito - se nos dice que no debemos explicar tanto al cliente de lo que vamos hacer, porque denota inseguridad, necesitarias me aclares ese punto. Comparto el articulo que el problema esta en poder lograr tener el control de la situaciòn, cuando el cliente viene pasar los costos, y si acepta aceptara nuestro trabajo con todo lo que implica, pero a veces el temor a quedarnos sin cliente, hace que nos desv

Nosotros usamos el termino «participante». El «cliente» es un miembro más del equipo, también responsable de los resultados. En la medida que lo comprenda, el trabajo se vuelve más fluido y los resultados son más cercanos a lo que se puede hacer en conjunto, en vez de peticiones demasiado imposibles o demasiado mediocres. ¡Buen artículo!

La cotizacion es clave en esto, pues le da al cliente una idea, que se supone debe de tener en cuenta con anterioridad, del valor monetario del trabajo que pide.

Les suelto un caso: El cliente pide una memoria virtual institucional para su empresa, la diseñas en A.I CS4 en tu Mac, la editas en PDF te salen 74 pag y lo haces en una semana!!!!! y no HUBO tiempo para hablar de una cotización previa, presentas la factura y el cliente casi se muere, al final te propone pagarte lo q el imagina q cree q vale, por supuesto negocias y logras q te paguen el 85% de tu costo, pero no el 100% de lo q realmente vale!!! como te sientes? y encima después de q entregaste el trabajo a la semana te pide un par de cambios.... cómo la ven
Un abrazo
PPR de Perú
Por más tentados que estemos en aceptar un trabajo (en este caso un bomberazo), no hay que hacerlo sin antes haber acordado el precio; de hecho lo óptimo es hacer un contrato por escrito (hay que buscar asesoría de un abogado que nos ayude a hacer un machote de contrato), donde se describa el proyecto, los precios, plazos y obligaciones tanto para el diseñador como para el cliente. Se que es muy difícil y parece complicado en el mundo actual, pero es por esa misma razón debemos protegernos contra los estafadores.

Yo creo que el aprender a vender el diseño radica en la preparación y conocimientos que tenemos acerca de nuestra profesión. Ademas de darle a conocer al cliente quienes somos, que hacemos y por que es importante que contrate a un profesional.
Las ventajas a corto y largo plazo y beneficios que podrá obtener para su empresa o negocio. Darle ejemplos de empresas con gran presencia en el mercado y puntualizarles que el diseño fue una de las piezas pilares para poder crecer.

Yo creo que el factor principal para que los clientes valoren el trabajo que uno realiza se basa principalmente en la argumentación de la solución que se propone y cómo ésta se traducirá en beneficios para la empresa o negocio, es muy común que nos enfrentemos al cliente dudoso de pagar por algo que cree pudiera hacer el mismo o algún pariente que use la PC, hacerles ver que lo que ellos están contratando al llamar a un diseñador profesional es el conocimiento que uno tienen en el área, marca una diferencia considerable ante el técnico que unicamente aprendió a manejar el software.

En mi país la situación es terrible: por el lado comercial, en cualquier garage «enseñan» «diseño gráfico»; en las papelerías está debajo del servicio de las fotocopias; en las imprentas lo enciman con la impresión y no importa si eres diseñador de modas, diseñador industrial, realizador audiovisual, siempre puedes hacer un «loguito» si manejas Illustrator. Por parte del cliente, prefiere siempre la economía y no existe un verdadero conocimiento sobre lo que es el diseño gráfico. Y el diseñador gráfico de academia muchas veces no sabe bien lo que hace.
En México, la situación es lamentablemente la misma, yo no hubiera podido describirlo tan atinadamente como tu lo hiciste, es muy triste la situación.

Hacerle entender al cliente que esta contratando un profesional y no un idóneo.Que más allá del «dibujito» que le puede hacer su sobrino hay todo un seguimiento y asesoramiento del tema que se llama «producción gráfica», que es ni mas ni menos el trabajo hecho por un profesional, que cuando va a la imprenta, el ploteo, la web o el soporte que sea no «estalla en mil pedazos». Eso le va a hacer recuperar con creces el dinero que cree esta pagando de más cuando contrata a un diseñador. ¿O un edificio lo diseña un albañil que se da «maña» con la construcción? ¿Un enfermero opera o el cirujano? sds

CREO QUE PAR EVITAR LO DE «MIS CLIENTES NO VALORAN MI TRABAJO», SIEMPRE SE DEBE DE EMPEZAR POR ENTREGAR UNA COTIZACION DE LO QUE CUESTA NUESTRO TRABAJO PARA CON ESTO EVITAR MALOS ENTENDIDOS Y COMO VAMOS A VALORAR ESTE ENCARGO DEL CLIENTE PUES EN BASE A UN BRIFF ENTREGADO EXPROFESO POR EL CLIENTE Y ASI EVITARNOS ESTE TIPO DE CONFRONTACIONES QUE SUELEN SER MUY DESGASTANTES PARA AMBOS CASOS.

Pablo e Soledad descrevem o problema do valor percebido pelo cliente e começam a desenvolver uma atitude diferente perante a incerteza trazida pela gestão do seu estúdio.
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