Como es sabido, el término «trabajadores golondrina» se refiere a los trabajadores que migran una y otra vez en busca de mejores oportunidades laborales. Ese fenómeno se da mayoritariamente en sectores rurales y como consecuencia de un tipo de demanda laboral vinculados a los tiempos de siembra y cosecha.
Encuentro que esa realidad, esa forma de trabajo inestable y poco formadora vinculada específicamente a los no profesionales, ha cobrado cuerpo en muchos jóvenes universitarios. Cabe aclarar que no se pretende aquí realizar un análisis sociológico, ni criticar a los diseñadores que se ven obligados a cambiar de trabajo por malos tratos, explotaciones o despidos injustificados. Apenas busco hacer un llamado de atención frente a una actitud poco comprometida que va creciendo cada vez más en las nuevas generaciones: muchos recién egresados migran de manera continua hacia y desde distintos estudios de diseño con el objetivo de encontrar el «paraíso proyectual», un lugar mágico en donde los conocimientos fluyan, los jefes no exijan siempre resultados óptimos, los proyectos sean ideales, los clientes respeten 100% su trabajo y la creatividad jamás, pero jamás, sea cuestionada.
Para avalar un poco más esta observación quiero dar algunos detalles de mi propia experiencia. Durante los últimos años he recibido cientos de curriculums en los que se observa la increíblemente corta permanencia que los postulantes han tenido en cada uno de los establecimientos en los que han incursionado. Más allá de la forma tan singular y poco estratégica de presentarse (algunos ni siquiera personalizan el mensaje de correo electrónico, enviando la misma reseña con copia a tantos estudios como les es posible), resulta increíble constatar que: Roberto estuvo cambiando de agencia cada dos meses, Juan cada mes y medio, Laura cada cuatro, Miguel cada cinco y la lista continúa. Paralelamente, en un acto de inocencia mezclado con una peligrosa deformación del término «experiencia», esas mismas personas hacen mención de los numerosos proyectos encarados durante esos breves períodos.
Es común leer descripciones como: «en este tiempo (dos o tres meses) desarrollé marcas para diversas empresas, diseño de packaging, armado de originales, diseño de folletería y material POP, dirección y supervisión de diversos proyectos...». Ese tipo de declaraciones es fiel reflejo de una importante confusión, ya que es imposible afirmar que en lapsos temporales tan estrechos pueda desarrollarse seriamente la mayoría de los proyectos mencionados. Lo cierto es que, por lo general, los diseñadores necesitamos años de pruebas, equivocaciones y nuevas pruebas para aprender a desarrollar un envase mínimamente efectivo.
Resulta curioso, por otro lado, que una vez seleccionados y en la mesa de entrevista estos «jóvenes golondrina» hablan de compromiso, esfuerzo de superación, necesidad de aprendizaje, etc., cuando en la práctica su objetivo es otro: sumar una estrella más a su larga lista de establecimientos incursionados. Tras su paso fugaz, argumentos como: «cerré una etapa» (¿?), «ya aprendí suficiente» (cuando la permanencia fue de dos meses), «quiero incursionar otras áreas del diseño», se convierten en un claro reflejo de la extrema ansiedad formativa.
Surge la siguiente pregunta: esta visión de muchos recién graduados, ¿es consecuencia de una nueva cultura que fomenta la inmediatez, la superficialidad y la mediocridad creativa como rasgos valorables? Cuando mi padre me hablaba del empleado histórico, aquel que nacía, se formaba y se jubilaba en la misma empresa, me resultaba ridículo. En ese entonces pensaba, y aún lo sostengo, que la diversidad en su justa medida es enriquecedora, sin embargo hoy en día, estamos presenciando una circunstancia preocupante que es alentada por una visión pasajera y sintética de la realidad.
Muchos jóvenes con los que he intercambiado opiniones sobre este tema expresan que se «picotea» un poco en cada lado, porque de esa manera su experiencia es más variada y su conocimiento más completo. Considero que en esa concepción de la realidad se encuentra el centro de la problemática. Frente a ella debo enfatizar que los cursos express nunca han sido buenos formadores. Aquel que desee ser un verdadero profesional debe sacrificarse, esforzarse, aprender seriamente de aquellos que día a día demuestran una capacidad adquirida a lo largo de los años.
¿Cómo se aprende seriamente? Con la práctica intensiva y duradera. El «observo y me voy» es una práctica para ingenuos y facilistas. Los recién egresados deben entender que el proceso de aprendizaje no es mágico y que deben vivir la experiencia de diseñar una y otra vez. Deben comprender que sólo tras haber enfrentado durante años una problemática proyectual determinada podrán decir, con real conocimiento de causa, que han alcanzado métodos inteligentes que le permitirán resolver con éxito apenas una parte de los desafíos proyectuales venideros.
La intención de estas líneas es alertar sobre esta forma pasatista y vacía de adquirir una pseudo-experiencia que sumerge al novato en una equívoca idea de idoneidad, que redundará en una confusión altamente peligrosa tanto para su capacidad proyectual como para su valoración profesional a largo plazo. Rechazo profundamente a aquellos jóvenes que inscriben orgullosos en sus currículums una trayectoria basada en breves permanencias, cuando éstas son fruto de una inestabilidad buscada y cuya argumentación se sustenta simplemente en la obtención de mayores espacios de experimentación.
Quiénes comienzan su carrera de diseñadores deben comprender que el tiempo de permanencia en un trabajo es muy importante para solidificar en la mente lo que se incorpora el la práctica de cada día. Sería bueno que se recuperara apenas un poco de aquella vieja tradición histórica del trabajo, porque la «práctica constante en un entorno estable» es la única manera de construir una propia experiencia enriquecedora y aplicable a desarrollos exitosos.
Publicado el 11/08/2008

Está muy bien lo del esfuerzo y compromiso con el trabajo ya que es la manera de adquirir experiencia y base en el área del diseño, pero lo que habría que verificar es realmente si las fuentes de trabajo valoran el esfuerzo del empleado diseñador ya que los salarios que pagan no hablan de eso, y por mas amor, ganas y pasión que uno pueda poner en su trabajo la realidad lamentablemente habla de otra manera y no es la misma que la de los salarios que ofrecen los empleadores.

Veo por los últimos comentarios que tergiversan el mensaje del autor, pues el aclara «no se pretende aquí realizar un análisis sociológico, ni criticar a los diseñadores que se ven obligados a cambiar de trabajo por malos tratos, explotaciones o despidos injustificados.» Es verdad que queremos en cualquier trabajo que nos paguen y nos traten respetuosamente y que en muchos casos no existe, pero existe cierto punto en que lo que mueve a la persona es la falta de compromiso, no solo compromiso con el trabajo, también en otros aspectos de la vida.

Buena reflexión la que expresa Pierini, coincido que los ''cursos express'' sólo generan ''hacedores gráficos'' cuando en realidad la tarea del diseñador requiere de muchos factores de análisis, proyectar ideas y prever situaciones. Es cierto que muchas empresas no respetan los tiempos para cada proyecto, pero está en cada uno fundamentar los procesos para alcanzar resultados más eficientes.

Como diseñador siempre trato de que mis trabajos duren el mayor tiempo posible, porque creo que debe existir un compromiso profesional. Pero no siempre depende de uno que la relación laboral sea muy corta. En muchos casos te encuentras con empresas que no cumplen con lo pactado o que pasados unos meses muestran su verdadera cara, una cara que no era la que buscabas al firmar tu contrato. En ese caso la única opción, una vez agotado el diálogo, es buscar otra empresa y esperar tener mejor suerte. Con el tiempo y la experiencia muchas empresas se ven venir o se las tiene fichada de antemano.

La única experiencia que tuve con las agencias simpre termino en que ellos querían que les trabajara con un sueldo casi nulo y por más de 8 hs al día porque todos sabemos que en este ambito de trabajo la creatividad no marca tarjeta.
Ser empleado golondrina es malo pero peor es ver el esfuerzo de uno que beneficia a algunos y no a vos también.

Muy de acuerdo contigo Ignacio, la práctica intensiva y duradera, eso es lo importante, cuando se empieza a trabajar de diseñador se debe soportar muchas cosas así te paguen poco, ganar experiencia es mucho mas importante para poder construir un buen curriculum.
Hay que ser ecléctico, pero no tan apresuradamente, el diseño evoluciona, esta bien, pero cuando se esta dando los primeros pasos debemos
aprender muchísimo y en periodos extensos.
Diseñadores no huyan por la presión o por puro gusto de tu trabajo, es normal en esta profesión, enfrentalas y gana experiencia.

Adrián, respetuosamente, te podría decir que se trata de una defraudación bilateral. Contratos basura y explotación, son prácticas comunes, que redundan en una falta de compromiso por parte del empleado. Ahora bien, este flagelo no aparece sólamente en nuestra industria: todo el mundo del trabajo atraviesa una grave crisis. Recomiendo la siguiente lectura, del renombrado peridista Muchnik: http://www.lanacion.com.ar/1399816-juventud-divino-tesoro .Sé que no hablás sólo desde tu experiencia, por eso, insisto en que el futuro depende de una mayor consciencia de la realidad laboral a nivel global

Ignacio el artículo no trata sobre mi pasado sino sobre el futuro de los jóvenes profesionales. Los últimos dos años he recibido más de 500 curriculums y en un 90% de ellos su permanencia no supera el año dentro de una agencia. Cuando llega el momento de la entrevista, casi todos me dicen que desean cambiar de trabajo porque sienten haber llegado a un techo, o desean probar cosas nuevas, o han cumplido un ciclo, etc. ninguno me ha hablado de explotación o de maltrato alguno. Hoy, como empleador, siento temor al tomar a alguien pensando que, tras un año, yo seré la próxima víctima.

Por mi parte no estoy totalmente de acuerdo con Pierini, pero tendré en cuenta sus palabras por respeto a su edad y trayectoria.
Mi opinión es que este autor mira desde un lugar muy estrecho y antidemocrático; es más, no me parece justo pretender extraer leyes generales para el funcionamiento de toda una industria, a partir de sus vivencias, penurias o esfuerzos personales.
Recomiendo al grupo leer el artículo de Román Perona «Diseñadores navaja suiza»: http://foroalfa.org/articulos/disenador-navaja-suiza , ya que contesta —de manera mucho más juiciosa que yo— a lo expuesto por Pierini.

Hola Miriam. Yo tengo 18 años de experiencia y 13 los he pasado en relación de dependencia. Me han criticado, denigrado, me han humillado, no tenés idea de lo que fue mi comienzo. Provengo de una familia de clase media formada en pueblos del interior y eso no me ayudó en lo absoluto a incertarme profesionalmente pero le puse el pecho. Quizá por haber pasado por un inicio laboral tan duro es que valoré muchisimo los lugares donde trabajaba intentando ganarme el respeto y la mejora económica a través del esfuerzo, del sacrificio, de la resistencia al menosprecio.

Apoyo en parte a Miriam y a Adrián. Definitivamente, pasar por agencias cada 3 meses no es nada formativo y la experiencia es nula. Es como cuando tienes novia: si pasabas del año, podrías comprender un poco lo que es el amor. Pero también es cierto que hay muchísimas agencias abusivas, donde lo que les interesa es que los recién egresados maquilen y saquen creatividad en serie... no en serio. Agencias donde, por lo menos en México, no pagan Seguro Social por no pagar impuestos, donde no te dan contrato ni planta, sino te pagan por honorarios. ¿Qué se hace ante esto?. Durar 2 ó 4 meses.

Lei tu articulo y la verdad creo que estas generalizando en cuanto a los «diseñadores golondrina», la situación ecónomica del diseño esta siendo delimitada a ciertos grupos y elites, no quiero ofenderte pero seguro tu tendras tu agencia de diseño y haz trabajado para clientes renombrados, eso es seguro por la forma tan despectiva que expresas en tu ensayo. Yo estuve en una agencia de diseño 7 meses, y otros trabajos similares, que parecian ser buenos en su área, lamentablemente no habia dinero a cambio, lo peor de todo es que todas las empresas quieren pagar menos y recibir más /Triste y real

Me pareció muy bueno el artículo. Es más me presento como una diseñadora golondrina, claro, no por decisión propia sino por calamidades o eventos que han ocurrido en las compañías en las que he estado. Tengo que admitir que el durar lo suficiente en un puesto siempre me ha parecido necesario para una buena formación, a pesar de escuchar el mismo: «siempre debes buscar algo mejor y no quedarte 2 años en ese puesto», eso no es así. Por otro lado surgió el día de hoy una gran duda en mi cabeza si los jóvenes cambian tanto de puesto, se deberá a la búsqueda de «dinero rápido y fácil»? - continuará

Excelente artículo, personalmente estoy en completo acuerdo con lo aquí vertido por el autor, es una tonteria pensar que cambiarse de trabajo de manera constante nos dará una mayor experiencia, creo que muchos de esos diseñadores golondrina aun ni se han habituado al ambiente cuando ya esta llendose a buscar en otro lado.

El ámbito del diseño gràfico es uno en los que màs se trabaja bajo presión...y hay que sentir pasión por lo que hacemos para asumir el principio de compromiso....solo estando un tiempo razonable en un trabajo ( un año como mínimo), podemos conocer la filosofia de la empresa y elllos podrán conocer mas a fondo nuestra valía y potencial!

Me parece muy interesante y tienes razón, y creo también que los jóvenes huyen cuando las presiones del trabajo aumentan, como enfrentar un cliente, el hechar a perder un trabajo, un tiempo de entrega vencido, etc, las cuales solo la experiencia te ayudará a sobrellevarlas y enfrentarlas, y bien sabemos que el diseño puede ser muy estresante, deberían de agregar una materia en la universidad de diseño: estress y responsabilidad.
Saludos

Lo que aparenta una «recuperación» de áreas históricas, no es mas que un cambio socio-urbano indudablemente negativo.
¿Tiene sentido identificar a una ciudad con un escudo que simboliza cuestiones ajenas a la sociedad y la cultura que la habita? ¿Cuál es el sentido y la misión que debe cumplir el escudo de una ciudad?
Una manera para estudiar a un pueblo, es por los signos culturales que han sido plasmados en sus objetos de uso, en sus objetos diseñados, en la evolución de su diseño.
Para comprender el sentido político del grafiti y el stencil, cabe distinguir la diferencia entre unas señales de apariencia política pero exclusivamente cosméticas, elaboradas desde el ámbito del diseño, y las auténticas expresiones del movimiento social.
En un tiempo en que las identidades personales carecen de referencias fuertes sobre las cuales apoyarse, el discurso de las marcas da pie a los individuos para construir sus personalidades.
Un artículo que busca darle fuerza a la idea del trabajo en equipo bajo un mismo techo.
IMPORTANTE: Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. En cambio, sugerimos y valoramos la reproducción parcial, incluyendo además del nombre del autor, el título y la fuente (FOROALFA), un enlace a esta página (http://foroalfa.org/articulos/disenadores-golondrina) en un lugar claro y visible, que invite a completar la lectura.
El pasado 12 de diciembre culminó la primera Bienal de Diseño de Estambul en medio de muchas críticas y reflexiones pertinentes para llevar a la práctica en Latinoamérica.
La recuperación del modelo productivo artesanal, es una vía de salida para la industria del mueble español tras la pérdida de su identidad, al haber asumido el diseño de una línea de productos sin diferenciación.
La conectividad y el acceso a la información modifican los paradigmas del trabajo y la gestión de los proyectos. La educación no debe quedar atrás.
Dos preguntas clave que debes hacerte si deseas encaminar el entusiasmo por el trabajo en tu empresa.
Homenaje al recientemente desaparecido creador de Fototrama.
No siempre somos los diseñadores los que «creamos» un símbolo. A veces esos símbolos nacen, crecen y se instalan en el imaginario casi que por generación espontánea.
La red social de imágenes más exitosa, más allá de los prejuicios sobre su trivialidad, también es una herramienta de promoción, educación e investigación.
De qué piezas es responsable el diseñador, qué similitudes y diferencias existen con los rubros tradicionales del diseño gráfico y cómo es diseñar dentro de la industria.
Como diseñadores tenemos la mala costumbre de buscar errores en todo lo que nos compete. ¿Es esta una manera adecuada de comportarnos?
Lo más importante a la hora de prestar el servicio de desarrollo de aplicaciones móviles.