Andrés Gustavo Muglia

Andrés Gustavo Muglia

Las artes plásticas y el diseño

Este artículo intenta poner en evidencia la profunda falsedad que se esconde detrás de la pretensión de separar al diseño de las artes plásticas.

  • 12Me gusta
  • 0Seguidores
  • 4
    Opiniones
  • Enviar

Es reiterativa la negación a aceptar la relación entre plástica y diseño en el discurso de muchos diseñadores. Esta relación, obvia en el nacimiento de la disciplina, se reitera hoy con gran énfasis en el diseño contemporáneo y posmoderno, opuesto al ideal de la modernidad, cuyos preceptos aún hoy se manifiestan solapadamente en esa resistencia.

La obstinación con que se intenta separar al arte del diseño, es directamente proporcional a la magnitud de un error en el que recurren muchos diseñadores, que intentan disociar artificialmente ambos conceptos. Para ello intentan esbozar las definiciones de arte y diseño, para compararlas y señalar las diferencias. El error sin embargo no surge, como podría pensarse, de una mala definición del concepto de diseño sino, por el contrario, de una definición incorrecta del concepto de arte. Cuando algunos diseñadores intentan establecer la diferencia entre el arte y el diseño, mencionan las diferentes condiciones de partida de cada uno. El diseño, dicen, parte de un encargo, de un cliente que pide la resolución a un problema, el diseñador será poco más que una herramienta para solucionar este problema de comunicación. El arte, en cambio, está para ellos motivado por la necesidad de auto-expresión del artista. Algunos incluso llegan a negar la influencia del mercado sobre la obra de arte, como si la obra artística fuera una entelequia evanescente y sin vida formal. Esto es, por supuesto, falso.

La obra artística está sometida a un mercado y a un tráfico particularmente impuesto. No escapa a esta lógica, a pesar del contenido espiritual que, en el mejor de los casos, y no siempre, la fundamenta. Por otro lado, es ridículo limitar la mirada de la obra artística al concepto post-romántico, que propone la libre expresión del autor por sobre los encargos de un hipotético cliente. Ni la historia del arte comienza en el siglo XIX, ni el perfil del artista fue siempre el estereotipo que se erigió en esa época: rebelde y maldito, alejado de la realidad y del mercado. Durante miles de años el artista vivió de los encargos de los más diversos clientes, desde la Iglesia a la corona, desde la aristocracia a la burguesía. Limitar la definición del arte a lo ocurrido en los últimos cien años es un gran error. Las obras que llenan Iglesias y museos fueron encargos de mecenas muchas veces más intransigentes e incomprensivos que el peor de los clientes actuales; sería interesante poder preguntarle a Miguel Angel los detalles de por qué pintó la Capilla Sixtina.

En efecto, el artista también tiene que tratar con un cliente, y en la actualidad continúa haciéndolo. Sigue prestando atención al mercado, y sigue estando condicionado por él. Sin embargo, el mundo del arte no hace una religión del «trato con el cliente», como ocurre en el diseño. Todo quien lleve a cabo un trabajo sin relación de dependencia o autónomo, tendrá que eventualmente enfrentarse con un cliente. Pero esto le ocurre tanto a los pintores, los arquitectos, los ingenieros o los ferreteros; y ninguna de estas profesiones u oficios hacen de este problema un concepto central de su disciplina. El diseño, aunque parezca insólito, sí lo hace. Y esta centralidad de la discusión sobre conceptos que tienen su valía, pero que han de ser tomados por la lógica de su propio peso como secundarios, dejan de lado cuestiones esenciales para el diseño, como la creatividad, que sí debería ser central.

Efectivamente, la mecánica de trabajo del diseñador tiene puntos de contacto con la del artista plástico, las cuales son fácilmente reconocibles para quien haya frecuentado ambas disciplinas. Y es que la elaboración de una pieza gráfica o visual, con las diferencias específicas que cada tipo de pieza supone, posee una instancia de creación similar a la de, por ejemplo, una pintura. Esta afirmación, que algunos pueden llegar a considerar en extremo aventurada, es evidente cuando analizamos el proceso del diseño (el proceso del diseño en sí, no su producción).

Tanto en el proceso artístico como en el del diseño, existen una serie de decisiones que apelan a la subjetividad del individuo, sin que éste, pese a las recomendaciones de objetividad de numerosos profesionales en el caso del diseño, pueda sustraerse a afrontar tales responsabilidades. Estas decisiones enfrentan al diseñador con la posibilidad y la obligación de transitar un campo donde las certezas son lamentablemente inexistentes.

Tomemos como ejemplo el color. Un trabajo de diseño puede sugerir por sus características, las del cliente, o las del producto, una paleta de color de clave alta, media o baja, si se busca un efecto formal, clásico o, por el contrario, dinámico y moderno. Esta sugerencia será, en general, bastante pobre, cuando se trata de un producto sin un sistema gráfico completo que lo anteceda y lo apoye. Por tanto a la hora de la elaboración de la paleta de colores, para completar este faltante, el diseñador deberá forzosamente tomar decisiones de índole y gusto personal. Lo mismo ocurre con otros recursos que completan la estructura de un diseño y que tal vez puedan pensarse secundarios, como filetes, fondos, etc., pero que tienen que ver con el gusto del diseñador y, en el peor de los casos, con la moda o tendencia del momento.

Negar la importancia de este margen de decisión personal es negar el sello que cada diseñador le pone a lo que hace, a pesar de que muchos renieguen de ello. Por más que se intente mediante los empujones de la racionalidad, comprimir y minimizar ese margen de subjetividad, este existirá siempre. Tal ambición de objetividad es por tanto inconsistente.

El diseño racionalista propone sustraerse a sí mismo en el lance, hasta amordazar la subjetividad, pensar solamente en el intérprete. Si eso fuera posible, y existiese una «buena forma» para cada clase de mensaje visual, una forma objetiva, contaríamos con un repertorio limitado y reglado de formas «perfectas» de comunicación segura. Este repertorio de ideales platónicos —como la pintura japonesa que es un sistema de signos reglados con una forma específica de pintar un bambú, una forma de pintar una montaña, etc.— sería como una biblioteca a la cual acudir al momento del encargo de un trabajo, y un diseñador sería poco menos que un tipo con buena memoria. Afortunadamente este absurdo, que es el resultado al cual se llega si se llevan al extremo las pretensiones racionalistas, es impracticable.

En la actualidad, los supuestos racionalistas han sido devaluados merced al embate de filosofías o post-filosofías, la prevalencia de la legibilidad se ha desdibujado en pos de una relativización de los hallazgos —siempre dudosos— de las teorías perceptivas, y la proliferación de antojos y caprichos de autor son en el diseño parte del horizonte establecido. Por tanto, la diferencia comunicacional entre la plástica y el diseño se torna completamente difusa al contemplar los resultados del diseño contemporáneo.

Si bien las diferencias entre las dos disciplinas son bien marcadas cuando consideramos la función de cada una —la supuesta obligación del diseño de «intentar», por todos los medios a su alcance, comunicar una idea de forma tal de evitar en lo posible la libre interpretación, fenómeno opuesto y deseable en la plástica— cuando contemplamos muchas de las aplicaciones del diseño actual, advertimos una abundancia de juegos formales muy diferentes a las ideas que, a priori, podemos tener acerca de una comunicación «clara», que nos remiten al libre vuelo de una creatividad de raíz puramente artística. Quien compara una de estas piezas de diseño con un producto artístico, encuentra tras el paréntesis histórico de la modernidad, una riqueza formal que las emparenta.

Hoy, el divorcio del arte y diseño es inadecuado y contraproducente. Por el contrario su contacto debería profundizarse. Al traer los significantes desde el campo del arte, el diseño olvidó también apropiarse de sus significados, de las teorías que los sustentaban. El diseño extraña en la actualidad una teoría y muchos autores coinciden en este punto: la teoría del diseño es endeble. Resignarse a perder la del arte, negando su influencia, es un precio demasiado alto que el diseño debe pagar por una independencia injustificada. Sin embargo, tampoco bastará con que el diseño se apropie solamente de las teorías surgidas del arte. Deberá interesar otros campos, la sociología, la psicología, la filosofía y la lingüística, entre otros —algunos ya fueron transitados, a veces no con demasiada suerte o buenas intenciones. Es perentorio que el diseño elabore su propia teoría. Aceptar su herencia y su faceta artísticas, sería un buen comienzo.

Publicado el 27/03/2006

  • 12Me gusta
  • 0Seguidores
  • 4
    Opiniones
  • Enviar

Artículos relacionados

Autor:
Abdénago Yate

Abdénago Yate

Título:

Relaciones entre disciplina y profesión

Sinopsis:

Una matriz de macroparadigmas para pensar la ubicación del diseño gráfico respecto de la educación y los procesos productivos.

Votos:
19
Opiniones:
11
Autor:
Redacción FOROALFA

Redacción FOROALFA

Título:

El diseño ¿tiene fines propios?

Sinopsis:

Desde sus orígenes, las prácticas y los discursos del diseño han asumido toda clase de «misiones» que serían el objeto de su existencia; casi todas ellas vinculadas al mejoramiento de la calidad de la vida humana.

Votos:
9
Opiniones:
11
Seguidores:
177
Autor:
Raúl Belluccia

Raúl Belluccia

Título:

¿Qué hacen los diseñadores cuando diseñan?

Sinopsis:

Los diseñadores ejercen una especialidad sin fines propios, pero indispensable para la planificación industrial de artefactos.

Votos:
29
Opiniones:
18
Seguidores:
75
Autor:
Alfredo Gutiérrez Borrero

Alfredo Gutiérrez Borrero

Título:

La convección y el mapa

Sinopsis:

El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!

Votos:
19
Opiniones:
10
Seguidores:
85
Autor:
Jorge Luis García Fabela

Jorge Luis García Fabela

Título:

El diseño gráfico como arte visual

Sinopsis:

El diseño gráfico se inserta en el contexto mucho más amplio de las «artes visuales» y, aunque no en todos los casos, produce obras de arte.

Votos:
22
Opiniones:
10
Seguidores:
1
Autor:
Silvia Sánchez Benítez

Silvia Sánchez Benítez

Título:

El «diseñing»

Sinopsis:

Sobre el caos del diseño y la falta de organización y regularización en todos los aspectos de la materia.

Votos:
63
Opiniones:
3

IMPORTANTE: Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. En cambio, sugerimos y valoramos la reproducción parcial, incluyendo además del nombre del autor, el título y la fuente (FOROALFA), un enlace a esta página (http://foroalfa.org/articulos/las-artes-plasticas-y-el-diseno) en un lugar claro y visible, que invite a completar la lectura.

Autor:
Andrés Gustavo Muglia

Otros artículos de Andrés Gustavo Muglia

Artículo:

El medio no es neutro

Artículo:

Puro diseño

Artículo:

Un ombligo demasiado grande

Seguidores:
0
Autor:
Vladimir Hernández Botina

Vladimir Hernández Botina

Título:

¿Por qué estudiar diseño?

Sinopsis:

El cambio de percepción del mundo influye a favor de los conceptos y metodologías de una disciplina transversal como el diseño.

Votos:
15
Opiniones:
4
Seguidores:
2
Autor:
Norberto Chaves

Norberto Chaves

Título:

El nuevo escudo de Buenos Aires

Sinopsis:

A propósito del artículo de Francisco Yantorno.

Votos:
83
Opiniones:
72
Seguidores:
267
Autor:
Mario Balcázar

Mario Balcázar

Título:

Tudo o que qualquer designer deve saber quando procura emprego

Sinopsis:

Conselhos para obter melhores resultados nas entrevistas para emprego na área do design.

Votos:
4
Seguidores:
66
Autor:
Alfredo Gutiérrez Borrero

Alfredo Gutiérrez Borrero

Título:

La convección y el mapa

Sinopsis:

El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!

Votos:
19
Opiniones:
10
Seguidores:
85
Autor:
Silverio Contreras

Silverio Contreras

Título:

La importancia del estilo propio

Sinopsis:

Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.

Votos:
14
Opiniones:
24
Seguidores:
12
Autor:
Diana Romero

Diana Romero

Título:

Inbound marketing: la tendencia

Sinopsis:

No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.

Votos:
75
Opiniones:
42
Seguidores:
14
Autor:
Joaquín Eduardo Sánchez Mercado

Joaquín Eduardo Sánchez Mercado

Título:

30 frases de Bill Bernbach sobre creatividad en publicidad

Sinopsis:

Una selección de ideas del reconocido publicista estadounidense para quien la publicidad no es una ciencia, sino un arte sutil.

Votos:
146
Opiniones:
52
Seguidores:
90
Autor:
Christian Ullmann

Christian Ullmann

Título:

Transformar problemas en soluciones

Sinopsis:

Empatía, intuición, colaboración y experimentación son las palabras de turno que están transformando el mundo corporativo en la creación de nuevos productos y servicios.

Votos:
21
Opiniones:
7
Seguidores:
2
Autor:
María Alejandra Wuetter

María Alejandra Wuetter

Título:

Los 4 perfiles de diseñador

Sinopsis:

No todos los diseñadores desarrollamos las mismas actividades; ni mucho menos tenemos las mismas habilidades. ¿Te has preguntado cuál es tu perfil?

Votos:
192
Opiniones:
149
Seguidores:
59
Autor:
Ricardo Acosta García

Ricardo Acosta García

Título:

Braços, cabeças e pernas

Sinopsis:

Em muitas ocasiões, trabalhar de maneira interdisciplinar é a melhor opção para o profissional de design.

Votos:
3
Seguidores:
1
©Cassisi 2005~2012 | FOROALFA ISSN 1851-5606 | 11 de Septiembre 4237 8º A, C1429BJC Buenos Aires, Argentina