Los cambios socio-económicos de las décadas más recientes se deben en gran medida a la instrumentación de políticas de Estado en materia de educación, vinculadas al desarrollo de la ciencia; particularmente la tecnología, que han propiciado vertiginosamente el elogio a la pragmática, sobre todo a nivel institucional y de relaciones objetivas que frecuentemente son inconscientes para las personas que lo viven1. Asimismo, se ha generado un cambio de actitud en las sociedades y han variado considerablemente sus vínculos con los procesos de producción y los mercados de consumo. Los intereses comerciales e industriales han desplazado a las Humanidades o ciencias del hombre y de la cultura, donde se encuentran la filosofía y el diseño, donde se trata de «re-pensar el concepto del hombre; la figura de la humanidad en general2».
La conciencia crítica ha dado paso al paso efímero de las ideologías en lo que Eduardo Nicol denomina la «vigencia de un estilo» designado como moda «que significa modo»; modas que, afirma el filósofo, no existen sino como degeneración de la filosofía3. El papel que se exige en las universidades en este proceso de transformación de las ideas se deriva de su potencial para condicionar la instrumentación de planes y programas cuya renovación paulatinamente ha anulado la teoría de ámbitos de conocimiento como el diseño.
La educación superior es factor determinante para que la sociedad responda de manera sumisa al colonialismo de la cultura y las universidades en lugar de cumplir con aquello que las define, que es la «libertad incondicional de cuestionamiento y proposición» y el ejercicio permanente del «derecho de decir públicamente todo lo que exigen una investigación, un saber y un pensamiento de la verdad4», han caído, lentamente y con firmeza en una condición de deshumanización que cierra las puertas al libre pensamiento, a la discusión y a la sustitución de las ideas por las acciones. La «misión», término condicionado por sus connotaciones religiosas y la «visión», concepto derivado de las capacidades fisiológicas de los sentidos, son las fronteras inertes de la intelección y se expresan en ideas que representan ideales de las más efímeras en virtud de que sólo manifiestan intenciones5.
En la enseñanza del diseño, considerado en algún momento el bastión rebelde de las artes y el espacio en que se incuban ideas de vanguardia, las condiciones para integrar dominios y crítica no se han propiciado porque la formación docente desde hace tres décadas anuló la formación filosófica en los programas académicos dirigidos a los profesores. La decisión de permanecer en la enseñanza del diseño obliga a tener formación docente, exige moldear el pensamiento, estructurar las ideas y consolidar la estructura teórica que la sustenta, en otras palabras, demanda la educación filosófica6.
Las confusiones en torno a la práctica del diseño, afirman algunos, «se deben en buena parte a la ausencia de maestros» quienes debieran fungir como mediadores intelectuales; discordando con esta idea, no es la ausencia de maestros sino su desconocimiento de la teoría lo que ha fomentado el sentido pragmático en el proceso de enseñanza-aprendizaje del diseño en el entendido de que sus fines prácticos exigen el dominio técnico sobre la superioridad poiética y la productividad del pensamiento.
Es así, que las características expuestas en forma panorámica, exigen, en una acción educativa, precisar las circunstancias epistemológicas de la inclusión de la filosofía en el contexto de la enseñanza formal del diseño.
Publicado el 13/12/2011

Coincido con el comentario del joven Montero... ¿diseño de?. El contenido del artículo es sumamente enriquecedor, pero terriblemente UTÓPICO dentro de un contexto donde el panorama EDUCATIVO y FORMATIVO no es nada alentador. Estudiantes que ingresan a una carrera con un perfil «PRÁCTICO» (sin matemáticas, ni teoría); en donde el hábito de la lectura carece de un VALOR... la falla no está en el NIVEL SUPERIOR, ni mucho menos la solución. Los docentes que estamos comprometidos somos SIMPLES MORTALES, no hacemos milagros para remendar un problema social tan GRAVE en México.

La doctora Vilchis es un referente en el ámbito que promueve un «esquema de entendimiento» del Design en profundidad y extensión -Moles- donde otros sólo propician un hacer sin consciencia. Muchas gracias por su gran labor.


Supongo que el estudio de la filosofía debería ser parte de todas las profesiones. Y aunque concuerdo con lo que usted escribe, con el gran aporte que daría a una disciplina tan 'política' como el diseño, también debo decir que se está haciendo: algunas universidades proponen la enseñanza de la retórica como base de un proceso intelectual -así reconocen al diseño, más importante que la misma 'adiestración' de la mano para crear gráficas. Son mentalidades distintas de las instituciones educativas que lo reconocen, y se hacen fuertes en eso.

Yo creo que la categoría «oficio» no despoja al diseño de involucrar el pensamiento. No creo que exista un diseñador que no haya pensado sobre la razón de ser de su oficio y sobre sus formas de hacer. Incluso si no se piensa en esas dos cosas en el oficio cotidiano, por lo menos aceptemos que se piensa en términos proyectuales, es decir, se prefiguran los efectos que lo diseñado tendrá sobre los usuarios o audiencia. Ahora... ese ejercicio de prefiguración está cargado de intuición, la cual se enriquece no solo con la experiencia del hacer, sino del teorizar en igual medida.

Sin descartar las bondades de la Filosofía –recordemos su etimología básica de «ser amigo del saber»– no hay que olvidar que el Diseño en un Hacer, más que un Pensar.
Al contrario de lo que comenta la autora, creo que la enseñanza del Diseño es cada vez más teórica y abstracta... en detrimento del Diseño. No basta reflexionar sobre el hacer: hay que HACER las cosas BIEN, y la enseñanza del Diseño va orientada a HACER BIEN objetos, mensajes y formas que mejoren la calidad de nuestra vida, con belleza e inteligencia.
El Diseño es básicamente un oficio. Lo demás es vanidad.

Coincido en la importancia de enseñar diseño, desde el punto de vista de la hermeneútica y la semiótica. La evolución social, obliga a cambios, en el entendimiento del conocimiento del ente.
Existen posturas y debates de la esencia del diseño gráfico al identificarlo como un acto de naturaleza hermenéutica. El diseño pensado como un discurso visual abierto a la interpretación, plantea posibilidades tanto para una hermenéutica que aspire a la comprensión, como para la semiótica, específicamente una retórica que privilegia la persuasión.
Beristáin, H y Beuchot, M. (compiladores).UNAM Méx.2000

Coincido totalmente en la importancia de una filosofía del diseño, que ha sido justamente una de mis tareas más conscientes tanto en política como en urbanismo, administración, tareas sociales, economía de la empresa, etc. Nos hallamos sometidos a un adoctrinamiento que, desde Platón y Aristóteles, rompiendo con Heráclito y dejándose seducir por Parménides, aun cuando no siguiendo su “enojamiento” (verlo todo con un solo ojo) doctrinario, más que doctrinal, nos hace entender “la realidad” (es decir lo real) desde la perspectiva del sustantivo y de la forma (como algo material) en lugar del verbo (“verbum” significa “palabra” en latín) y la función. La genealogía de Nietzsche supera a la ontología. La realidad humana es una realidad constantemente hacedora y diseñadora. “Diseño” es, etimológicamente, lo mismo que “designio”. Nótese que lo que designa el “diseño” es la acción de diseñar, no su resultado (lo diseñado). Entender el diseño, es decir hacer filosofía de esa actividad, es entender el “diseñar”. Y lo diseñado se entiende como resultado de esa acción. Pablo Colaso anda, por lo tanto, algo descaminado, pues quiere reducir al diseño de artículos materiales concretos. Diseñar no es solamente dar forma a botellas de Coca-Cola ni a carteles de propaganda de ellas. Eso son minucias del diseño, que es la tarea constante de la vida humana frente a su entorno. La pedagogía también es una acción de diseñar. Si a Dios se lo ha denominado el Supremo Hacedor, es porque hay otros hacedores de carácter inferior. Y lo que esto deben hacer es tomar conciencia de lo que hacen y porqué lo hacen, lo cual se denomina diseño. El conocimiento básico del diseño no está en la Semiótica, sino en la Retórica. No puedo extenderme en ese asunto. La acción humana está dirigida por el uso del lenguaje, que es lo que nos distingue de otras especies. Por tanto, la teoría del conocimiento es la teoría del diseño y ésta se organiza mediante el conocimiento de la retórica o uso del lenguaje. Ojo: la “retórica” es lo que hacemos con el lenguaje. El descubrimiento de la retórica nos conduce a un invento: la ciencia Retórica. No hay que confundir el estudio con lo estudiado, como hacemos con todas esas palabras: conocimiento, teoría, ciencia, arte etc. Esa constante confusión de una acción con su resultado y de la substantivación de lo verbal, se denomina en Retórica “metonimia” y es mucho más interesante que su hermana la metáfora.

Cohesionar la comunidad de quienes diseñamos o amamos el diseño implica articular nuestras diferencias en diálogo continuo. Fallamos al cerrar el intercambio argumental cuando ni siquiera empieza; requerimos filosofía para pensar una definición y unas posibilidades de diseño cambiantes, situadas, no como hechos acabados esenciales, totales, o definitivos, sino como fruto del obrar constante, de muchas personas, con múltiples posibilidades configurativas. Hay tradición filosófica en diseño: Vilém Flusser, José Luis Ramírez González, Tony Fry, Klaus Krippendorff, M.P. Ranjan, Keith Russell...

En el caso del diseño industrial en Colombia, considero que la gran mayoría de sus profesionales carecen de ethos, no solo disciplinar, también profesional y social. Desconocen lo más básico del rudimento metodológico, idealizan y especulan sobre subjetividades estéticas. Muchos incluso, no entienden lo que significa el término «hermenéutica» y además de ser verdaderos legos de la semiótica, desconocen el carácter gramatical de la forma y sus categorías. Pero eso sí, todos nos creemos unos verdaderos GENIOS DEL DISEÑO.


¿Diseño de qué o qué? Si se trata de diseño holístico o general como el que enseña Jacque Fresco... no sólo hay que ser iniciado en filosofía, sino en todas las áreas del conocimiento. Una formación profesional de 25 años como señala Luis Alberto Machado (La revolución de la inteligencia).

Raul Torres busca ser simpático y cae en el error de muchos colegas de autolimitarse. Los diseñadores estamos siempre ante el riesgo de caer en el juego perverso del aparato pro-consumismo irreflexivo. Si nos negamos a ampliar nuestros horizontes intelectuales y críticos nos iremos convirtiendo cada vez más en simples herramientas al servicio del poder y eso, por supuesto, no debe ser el papel del diseño.

¿El diseñador debe ser eficaz solamente? ¿No debe preguntarse sobre el fin último de su quehacer? ¿No debe haber una ética para el diseñador? ¿Debemos afrontar el proyecto como lápices (o computadoras) alquilados al servicio de quien nos paga? ¿No hay una responsabilidad en lo que hacemos? ¿Somos realmente creativos o estamos repitiendo (in)conscientemente patrones aprendidos? ¿Para qué existen los diseñadores en todo caso? ¿En qué contribuyen al bienestar de los demás?
Ignoren estas preguntas bajo su propio riesgo.
Wittgenstein afirmaba que el lenguaje define la realidad ¿eso es ser limitado?

Con todo respeto, la filosofía es para los filósofos, el diseño es para los creativos, siento que se contrapone. Me gusta la descripción filosófica como uso de lenguaje refinado para usos limitados, el lenguaje de lo original, de lo espontaneo e irreverente no juega mucho con las palabras.
Es como hablar de tacos en una cena de gala.. Jajaja

Pablo yo creo que el diseño ya es una disciplina cuya razón de ser es el estudio y la elaboración de comunicaciones por medio de la configuración de la forma. En esto creo que estamos de acuerdo. Ahora esta disciplina como cualquier otra esta conformada por una práctica profesional, unos métodos, unos procesos de investigación y un marco teórico. Estos cuatro aspectos se relacionan provocando su transformación constante para lo cual entre otras (como conceptualizar, dibujar, ir a cine, etc...) la acción de discutir juega un papel fundamental en función de la razón de ser disciplinar.



Este artículo es muy bueno pero al mismo tiempo es sobrecogedor. ¿Cómo se puede poner en duda que la enseñanza del diseño debe centrarse en la reflexión y no en la réplica de las técnicas? Es lamentable, pero tenemos varias generaciones de diseñadores, repitiendo como docentes, los errores que se cometieron con ellos como estudiantes. O centramos la enseñanza del diseño en la teoría y no en la práctica, o seguiremos replicando vedets que consideran que por ser «dibujantes talentosos» o «conformadores acertados» son «buenos diseñadores».

El diseño es un oficio, ni arte , ni ciencia, un oficio que se nutre de algunas cuestiones científicas, y artísticas, pero un oficio al fin.
La filosofía atraviesa a todas las actividades humanas, incluidos los oficios, pero percibo en muchos colegas una intensión de sobre dimensionar los aspectos teóricos de nuestra profesión. La teoría es saludable, si logra darle un marco de racionalidad a la práctica, si no es así, se convierte en mera discusión bizantina, se pueden discutir opiniones o metodologías, pero nuestro objetivo es comunicar con la mayor eficacia posible.

La fuente de la problemática general, y generalizada del diseño, está en el origen de la disciplina. El diseño como saber, debe dominar el ejercicio de su práctica y superar sus manifestaciones fácticas. Mientras existan diseñadores que diseñan con las manos y no con el cerebro, o que al menos lo crean, las profesiones del diseño seguirán en crisis.

El oceano del diseño es tan amplio que hay para todos. Considero que hay que dejar crecer y hacer suma positiva. Digo esto porque pareciera que hay un dilema entre teoría y práctica. No lo veo así, mas bien creo que hay tiempos y espacios.
El diseño es bastante práctico, pero debemos tomar en cuenta que detrás de cada acción hay una idea, consciente o incosciente, de lo que es el ser humano, el mundo y sus interrelaciones.
Esto es una debilidad en el perfil del docente de Diseño y en la currícula de universidades.
El diseño es más que moda, también es una cuestión ética.

Al diseño le ha venido faltando ciencia, técnica teoría y filosofía, y le ha venido sobrando vedetismo y vacuidad intelectual. La búsqueda de reconocimiento fácil aleja a los diseñadores de la crítica y a tmar posiciones éticas al parecer para no quedar fuera de los grupos que siguen lo que el comercio ordena. Valdría la pena ver en la red La opinión de la Organización Mundial de Comercio en relación con la Educación Superior(?) para convertir a las Universidades en «Las Grandes Superficies» Universitarias

Finalmente, la mayoría de los que ejercemos docencia como parte de nuestro quehacer profesional, no tenemos la formación docente en el sentido de saber diseñar y estructurar los planes de estudio que permitan un mejor análisis filosófico. Coincido mas con la visión hermenéutica en tanto la disciplina del diseño como tal, permite la concreta y estética estructuración de los contenidos y significados de cada uno de los proyectos de diseño.
Me parece fundamental aterrizar aun mas los contenidos en la filosofía del diseño en la formación de profesionales del diseño.

No. Ha sido un grave error querer hacer del diseño una ciencia analítica. Los buenos diseñadores trabajan más con el lado derecho del cerebro. He supuesto que todo vino para que unas élites educativas (nepotismo, corrupción, etc...) consiguan más fácilmente fondos.

Y parece que no, pero to tiene una estructura formal, directa e indirectamente, y de que es necesario es necesario, un saludo!

Excelente articulo, estoy de acuerdo con tu propuesta de incorporar la filosofía en la enseñanza del diseño.

Así como detrás de toda verdad existe una estructura de poder que la sustenta, detrás de cada objeto, producto o pieza diseñada, hay un sistema de pensamiento que la valida; como proyectistas se vuelve ineludible la tarea de descubrir y hacer consciente a la filosofía que nutre nuestras acciones de diseño.
Excelente articulo y comparte totalmente la idea de incorporar la filosofía a los programas de estudio de las carreras de diseño

Hay varias formas de llevarlo a la práctica. Desde la naturalización de la complejidad teórica que enriquecería la intuición del diseñador, hasta su operativización en modelos y técnicas de observación, análisis e intervención por medio de la forma. Justo ahora se me viene a la mente el planteamiento de Jordi Lovet en su Ideología y Metodología del diseño en donde propone un método para diseñar a partir de algunas bases de la linguística. Se podría como en este caso volcar estos sistemas de pensamiento a la propuesta de metodologías para optimizar los procesos de diseño.

Justamente como dice Fernando Casas a la mayoría de los diseñadores les gusta hacer... por eso no se detienen a pensar en las consecuencias e incidencias de su profesión en la vida de las personas.
Es vital conocer de muchas disciplinas y sobretodo plantearse la responsabilidad de lo que hacen.
Apoyo y defiendo la teoría del diseño y la investigación, esto nos humaniza y nos acerca a las necesidades para dar soluciones reales y no simplemente estéticas.
saludos.

Queria Luz, estuve leyendo este articulo durante mi ultimo viaje y me pareció muy interesante, sin embargo tengo una pregunta: ¿cómo llevamos esto a la práctica?
Un saludo cordial
Vicente

No concuerdo con Plácido, creo que el diseño tiene que hacerse preguntas, reflexionar. Como todas las disciplinas necesitan un pensamiento filosófico. No entiendo la filosofía como algo teorico, sino que creo que es bastante práctico, la aplicamos de hecho en nuestras vidas. La filosofía es una base, una estructura. Claro que como diseñadores no podemos estar filosofando todo el día, pero no se trata de eso. La filosofía también toca temas éticos, que en diseño escasea mucho. Este artículo me pareció necesario.
Saludos!

Acompaño totalmente la opinión de Fernando Casas, he visto varios artículos que, por tener determinado grado de abstracción o complejidad (no solo en ForoAlfa), recibe un número limitado de opiniones frente a otros, tal vez igual de complejos, pero de cuyos temas se puede hablar rápidamente.
Creo que es una cuestión social, una cuestión de tiempo... es pretender que la escencia del huevo esté sólo en la cáscara (lo que también es parte del huevo, claro), pero el aprendizaje no es una cápsula que se toma una vez al día, es un saber «alimentarse» con disfrute, día a día.
Saludos!
Plácido Luna.

Un diseñador, no solo debe saber de filosofía, si no, también, de psicología, biología, historia, ciencia, arte, gastronomía, artículos diversos que no tengan que ver con su carrera, esto enriquecerá su cosmovisión, y su bagaje cultural será mas amplio, no creo que debamos casarnos con el diseño, ya que esta disciplina encierra muchas otras. Debemos estar abiertos a todo tipo de conocimiento, como investigadores constantes ya que en este mundo todo es diseño, y comprenderlo desde muchas perspectivas nos dará un enfoque mucho más claro y preciso de como funciona la sociedad en su psicologí

¿Será coincidencia que un artículo de filosofía reciba tan poca retroalimentación mientras que un artículo sobre el diseño de botellas de coca-cola desborde la pantalla con comentarios inanes?
En fin. Creo que no es sólo la filosofía sino que el pensamiento crítico está ausente en la labor del diseñador. Al estudiante de diseño sobre todo, le gusta hacer, no pensar. Quiere que se le enseñen habilidades, pero no a cuestionarse sobre su propio hacer. No basta saber cómo se hacen las cosas, es indispensable entender el para qué (al respecto del comentario sobre la natación) ¿O formamos operarios?

Que tema tan importante abordas, es una asignatura pendiente en nuestras universidades mexicanas porque la cultura visual light es omnipresente y al parecer la tendencia es a llegar a puntos mas escalofriantes de repeticion de esquemas. Logrando niveles icónicos como los de los gadgets fáciles de identificar sin pensar demasiado, es fundamental visualizar que la filosofia del diseño es un columna que le da una parte sustantiva a la disciplina, la libertad de pensamiento solo se logra si estamos conscientes. Saludos

si claro, muy oportuno a una sociedad contemporanea completamente deshumanizada!

Personalmente creo que en nuestra profesión nunca es mucho. Como docentes, aparte de guiar las prácticas, tenemos la responsabilidad de enseñar a pensar, de promover el pensamiento crítico y la autonomía de los futuros egresados. Por supuesto que la práctica también es importante en la formación del alumno, así como la relación con las tecnologías de producción. Larga vida a artículos tan bien escritos y documentados como éste y saludos a los colegas.

Yo creo que la filosofía como una de las cuatro barreras ontológicas de Zátonyi determina claramente nuestro pensamiento, y como ha estado siempre vinculado al ámbito académico, no vendría mal dejar que se desparrame en carreras como el diseño, no para que los diseñadores se vuelvan filósofos, pero si para que se acerquen a algunas propuestas de pensamiento que pueden ayudarle a ver un poco más allá de las implicaciones inmediatas del oficio de diseñar.

¿No será mucho?
Quiero decir, que a un diseñador le guste la filosofía me parece muy atendible (de hecho soy muy afecto a leer algunos filósofos del S.XX) Pero aplicar filosofía a una actividad práctica como el diseño, me parece tanto desmedido, como enseñar hidráulica u métodos de obtención de madera para trampolines en un curso de natación. Creo que de diseño se puede hablar mucho pero hasta cierto punto, como dice el maestro Beluccia, se aprende a diseñar, diseñando.
Aunque es sólo mi opinión personal, y como tal esta sujeta a discusión.

De acuerdo con respecto a la función de la filosofía y el diseño, es importante desarrollar también una conciencia latinoamericana, una educación filosófica latinoamericana si es que esto existe. José Pablo Feinmann, filosofo argentino ahonda en estos temas en su programa Filosofía Aquí y Ahora transmitido por el canal del Ministerio de Educación.
Dejaremos de ser y hacer diseñadores periféricos y de pensamiento Euro -céntrico en medida de que nos conectemos mas como Latinoamericanos.

Concuerdo profundamente contigo. La búsqueda de la trascendencia ha sido el gran motor humano que nos ha llevado a evolucionar la técnica y la relación con nuestro medio.
Los objetos y mensajes que desarrollamos los diseñadores deben contener - y como bien refleja la hermenéutica- interpretar la realidad para descomponerla. Es fundamental ahondar en el pensamiento y el desarrollo del conocimiento para poder responder humanamente a los objetivos del diseño.
¡Buen artículo!
saludos.

Nuevas perspectivas para la educación: Bolonia a la vuelta de la esquina.
Los problemas del modelo de enseñanza del diseño van más allá de la capacitación docente dentro de las universidades.
Circulan muchos textos con pretensiones teóricas pero que no entienden de qué se trata la actividad de diseñar.
Resulta necesario que las universidades revisen el actual perfil de sus planteles de docentes de diseño para no repetir un error pedagógico evidente.
Teoricismo y creativismo, dos visiones opuestas que, paradójicamente, conviven sin conflictos, confundiendo el carácter de oficio de la práctica del diseño gráfico.
Aunque el tiempo vaya legitimando las máximas y muletillas que usamos, vale la pena revisar la idea tan instalada de que el diseño es comunicación, para ganar precisión y no perder el rumbo.
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Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
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No todos los diseñadores desarrollamos las mismas actividades; ni mucho menos tenemos las mismas habilidades. ¿Te has preguntado cuál es tu perfil?
Em muitas ocasiões, trabalhar de maneira interdisciplinar é a melhor opção para o profissional de design.
El nuevo escudo de la Ciudad de Buenos Aires motiva una reflexión respecto a los diseñadores y el respeto por el patrimonio cultural e histórico.
La mayoría de las marcas se rehusan a aceptar cualquier clase de limitación en su imagen y personalidad.