
Mi último proyecto ha sido la colaboración en el diseño del número cero de una revista de moda, junto con otros compañeros también diseñadores gráficos. Lo que se supone debería haber sido una buena experiencia se convirtió en una situación a veces frívola, carente de sentido y lo más importante de ética profesional.
En el trabajo de la revista todo el mundo opinaba, opiniones sin criterio, sin estilo, sin fundamentación teórica. A veces parece que cualquier persona, sabe más que el diseñador gráfico y se atreve a dar consejos y a organizar el trabajo de acuerdo a modas sin interés.
Cuando vamos al médico y nos receta un medicamento, pocas veces después nos preguntamos si es lo correcto, y asumimos la prescripción del profesional. Pero en diseño cuando el diseñador organiza un proyecto, siempre existen opiniones al respecto, dejando en entredicho la capacidad del diseñador. Lo más grave, le obligan a hacer cambios sin lógica y fundamento y en algunos casos dejan que el diseñador asuma la responsabilidad gráfica de la comunicación sin haber tenido nada que hacer en el proceso de realización del trabajo propuesto.
En el diseño de la revista, la esposa del jefe, el jefe, la limpiadora, el conserje, la administrativa y un largo etcétera, daban consejos para la realización del número. Al final el trabajo del diseñador no existe, se convierte en el ratón o la tableta gráfica de los demás.
Durante este proceso de trabajo me surgieron muchas preguntas:
También en este trabajo pude observar la actitud de mis propios compañeros diseñadores. Su ética profesional, su manera de abordar el proyecto—y lo más importante—, su manera de relacionarse con los otros compañeros de profesión y con el trabajo en sí. Me dí cuenta de la falta de valores profesionales.
Las opiniones del entorno de trabajo afectan al trabajo del diseñador. Y cuando el resultado no es satisfactorio se suele culpar al diseñador del error de comunicación o, mejor dicho, del error visual que supone realizar un producto ajeno a toda moda, tendencia infundada o el deseo de un jefe ciego en cultura visual, historia de la tipografía, el diseño y su evolución, producción editorial y más.
Y de nuevo más preguntas:
Después de vivir ciertas experiencias relacionadas con mi trabajo de diseñador gráfico, y conociendo algunos de mis compañeros de profesión, me reafirmo en mi vocación como comunicador visual, aunque a veces viva situaciones ajenas a lo que sería el buen hacer profesional y sobretodo a la ética humana y profesional.
Publicado el 07/01/2012

frente a esta analogía, pienso que cuando los médicos comenzaron a ejercer, siglos atrás, les sucedía algo similar a nosotros, la gente se auto medicaba, o ellos mismos emitían diagnósticos, o les trataban de «matasanos», y les debe haber sido igual de frustrante que a nosotros, que las personas ignoraran los conocimientos académicos, o peor aun, que pensaran que no son necesarios, es decir, cualquiera con un pc se cree diseñador y hace flyers, sitios web, etc. si yo se usar un alicate no puedo ser dentista, a menos que mi titulo lo valga, y eso se debe valorar.

Muy deacuerdo... Aunque hay pacientes que tmb se automedican por que la vecina le dijo que ella se curo con tal... Pero en estos casos no se culpa al médico, como al diseñador por resultados «fallidos».

Frente a esto una de las explicaciones más razonables es que quien no es diseñador considera al mismo como pa herramieta que hace ver sus piezas gráficas como desea. Yo diría que en parte es culpa del mismo diseñador en muchos casos pues si fuera médico diagnosticaria y rcetaría lo que el paciente quiere. Ahora, quienes estamos limitados por trabajar para empresas... pues tenemos el lio de hacerlo segun el criterio del cliente y la razón; muchos me entienden.

Al realizar nuestro trabajo, debemos actuar responsablemente, sabiendo que lo que ejecutamos lo hicimos empleando nuestros conocimientos y resolviendo de la mejor manera la problemàtica. Es deber del diseñador defender su trabajo y mostrarse como una persona ètica, capaz, responsable y profesional.

Tenemos que ser un agresivos y defender nuestro trabajo y nuestro criterio, después de todo nos quemamos las pestañas al igual que una profesión de medico y si no respetan nuestra autoridad como profesionales visuales, hay que comenzar a abrirnos el camino comenzando por darnos nosotros mismos un lugar.

Claudio, coincido con lo que volcás en tu artículo. Es una realidad y por más que uno la niegue, nos golpea muy a menudo. Por suerte no siempre, pero sí muy a menudo. He perdido algunos trabajos por no acceder a pedidos fundamentados en sugerencias de familiares, amigos, novias, etc. y también tengo que reconocer que «he mirado hacia otro lado», cuando el trabajo se necesitaba para comer y no había otra cosa. Creo que muchos diseñadores argentinos en diferentes épocas de nuestro difícil país, hemos tenido que dejar de lado algunas cuestiones laborales y/o profesionales. Siempre ha sido así por más que duela reconocerlo.

Donald Schön dice: «...los problemas a los que se enfrentan ciertos profesionales –abogados, médicos, ingenieros, diseñadores– rara vez son claros y sencillos. En la mayoría de las ocasiones, se trata de problemas complejos, difíciles de resolver con una «respuesta correcta». La mayoría de los centros de enseñanza superior dedicados a este tipo de materias transmiten a sus estudiantes las teorías científicas más estandarizadas y su aplicación a los problemas más sencillos, lo cual resulta inoperante a la hora de proporcionar a los futuros profesionales aquellas habilidades que necesitan...«

Muy buen articulo.
Me parece que el conflicto también se genera por el numero de soluciones al problema:
- Si es medico, muy probablemente tenga una prescripción, y mas de un medico dará exactamente la misma respuesta, capas cambie el nombre del laboratorio que fabrique la droga.
- Si es de diseño, van a existir tantas soluciones como profesionales. Haciendo dudar al cliente y dándole pie a opinar de algo que seguramente no sabe.

Claudio: tu artículo se ajusta a la mayoría de situaciones en la que nos encontramos los diseñadores que nos tomamos la profesión de manera seria. Soy de Argentina, estudie muchos años para recibirme y cuando me llego el momento de insertarme en un estudio, la cosa cambia, el trabajar para otros siempre es problemático y el hecho de que todos opinen de lo que no saben, es una cualidad propia del ser humano. Solo que en el diseño opaca nuestros conocimientos y terminamos siendo un mouse de clientes que se creen jefes. El diseño se considera «hacer algo lindo» y no «comunicar» como debiera.

Estimado Claudio: En Argentina, no es tan notorio que el paciente acceda a su tratamiento propuesto si no lo explicamos. Soy médica y diseñadora multimedial. (Hace 20 años y meses aprox. en ese orden). Los médicos explicamos muchas pag web que consultan nuestros pacientes. Y la relacion se ha transformado en un «equipo» donde ambos miramos lo mismo:El paciente y su dolencia. La comunicacion es siempre eso:comunicación. Si el otro tiene tantas dudas:¿no sera que nosotros no sabemos trasmitir la idea?. Lo intangible de un servicio es el gran desafio.
Podremos con él?

Me parece pertinente abordar una relación básica entre el diseño y la medicina que va más allá de la opinión subjetiva conclusiva en cualquier proceso: EL SERVICIO. Lo escuché mencionar por primera vez en una ponencia de Shakespeare y tiene sentido, los diseñadores así como los actores en el ámbito de la medicina intentan, a veces sin acierto, resolver cierta necesidad que observan en el paciente-cliente-... La aceptación de error en un caso es abismalmente más permisible en un caso que en el otro porque se está lidiando directamente con la salud, con la vida.

El medico al prescribir una solución tiene tras de sí toda un desarrollo y experimentación química o botánica y una necesaria confianza y esperanza del paciente que hasta está dispuesto a transformar su estructura orgánica con tal de mejorarse. El diseño es mucho mas cambiante y como dice el artículo pues depende hasta de la moda o los estilos y el entorno cultural o político. Una de las primeras obligaciones del diseñador es entender a todos los que quieren participar en la elaboración de resultados formales y el diseñador debe estar generando las estructuras y coherencias.

Que bueno que has sacado este tema al foro.
Este conflicto siempre ha existido. He detectado diferentes estilos, no creo que sean en el orden de bueno o malo, yo creo que tienen que ver con la personalidad.
• Técnicos, los que les gusta que el cliente les diga que tienen que hacer.
• Consultores, los que proponen, escuchan y dejan que el cliente también comunique sus ideas, haciendo soluciones integrales.
• Directores de arte, los que asumen todo el control creativo, ya sea como agencia o particulares.
A mi manera de ver el conflicto tiene que ver con detectar estas personalidades.

Respuestas:
1. En ningún lado.
2. Joven sí, mal reglada no. Está prostituída.
3. Sí. El mejor diseño es colectivo, pero no necesariamente.
4. En la vida real, siempre está relegado al gusto del «cliente».
5. Prácticamente no existe ética profesional en el ámbito diseñístico.
6. Nos enseñan procesos, no ética.
7. En nuestra profesión es más importante vender, que la ética. Se vendn resultados para un mundo consumista. «Diseñamos» mensajes que mienten pues los consumidores del «diseño» son grandes empresas.
8. El «Diseño» SIEMPRE estará relegado, pues es lo último de una producción capitalista

Esta es una de las situaciones a las que, creo, siempre nos vamos a enfrentar como diseñadores y que a mi parecer nos enseñan a conocer /comprender las necesidades de nuestros clientes y a fundamentar bien nuestro trabajo para poder defenderlo y ofrecer la mejor solución a su problema de comunicación. Hay que ponernos también en el lugar de clientes, o qué nosotros mismos no criticamos o buscamos algo que cumpla con nuestras exigencias?

Hay clientes de todo tipo . Desde los que confían plenamente en el diseñador asi como otros que consultan hasta a su abuela . Es una tarea del diseñador también saber atrapar y entender el encargo y desde esto entregar una propuesta seductora y defendible .

Pucha mis respetos, esta muyy bueno este articulo porque para mi y como diseñador que vivo esto todos los días en Costa Rica y que alguien exponga estas ideas es como si yo mismo hubiese escrito esto, me veo reflejado en este pensamiento. Muy bueno Claudio Molina

Coincido totalmente con lo que dice el articulo, los clientes generalmente colocan el gusto sobre la funcionalidad del trabajo y eso complica realmente las cosas para el diseñador, es una gran guerra armada.

Comparto el sentimiento de este artículo.
Si nosotros no nos hacemos valer, no lo va a hacer nadie por nosotros.
Gracias por el artículo.

En el diseño la angustia se acrecienta en una superficie que cada vez se vuelve más viscosa. Vivimos una realidad, un proceso que cada vez se nos parece a un pantano, caminar sobre el es muy difícil. Se pretende la toma de conciencia de aquellas zonas de la práctica poco definidas y pantanosas que permanecen fuera de los cánones de la racionalidad técnica. Los problemas que se les plantean a los diseñadores en la realidad no siempre se presentan como estructuras bien organizadas. De hecho, no suelen presentarse ni siquiera como problemas sino como situaciones poco definidas y desordenadas.

Oh, me ha pasado varias veces y, cuando trato de refutar las opiniones se ofenden, diciendo que soy muy sensible, que no aguanto las críticas, sí fueran críticas otra cosa sería, pero no, como dices se vuelven diseñadores. Eso siempre me produce dolor de estómago. Genial tu artículo.

Coincido con Ilde, antes las críticas u opiniones lo mejor es fundamentar nuestras acciones para que entiendan que no actuamos caprichosamente sino por una razón que surje de un análisis absolutamente concreto y racional. Todavía recuerdo la cara de horror de una editora ofendidísima por como los diseñadores usábamos el término «mancha tipográfica» la pobre mujer nunca entendió que era un término técnico y solo pensaba que menospreciabamos su escritura. La gente, a veces, simplemente critica lo que no entiende.
Saludos!


Es un mal generalizado... y si, hay quien piensa que el médico está mal. Más de uno seguro te han «recetado» este o aquel medicamento para algún síntoma del que te quejas, o te dicen que no te tomes esa receta «que irrita el estomago». Pasa en todos los campos. ¿Quien dice que al plomero no? También, si el pide cierta tubería no falta quien diga, «mejor una más grande.. de cobre mejor, no de PVC, etc..«
Pregúntale a un mecánico, a un plomero, a un albañil o ingeniero civil...
Es parte de la naturaleza metiche intrínseca en nuestra masa gris. Tantito que sabes de algo... crees que basta.

No solo el medico amigo, hasta el plomero o gasfiter acá en Chile tiene mas derecho que un diseñador. Si el gasfiter te pide un cañeria de 0.5 mm tu no le discutes si esta bien o mal. Pero en nuestra área TODOS opinan, hasta el asistente del asistente.

Bueno, ya sabemos que todo el mundo tiene un resorte automático en el cerebro que dicta si una cosa es «fea» o «bonita» y con eso «piensa» que sabe de diseño. Creo que por nuestra parte tenemos que actuar, en cierta medida, como docentes y explicar el objetivo de una solución gráfica determinada a nuestros clientes, así fomentamos la cultura por el diseño que creo que es lo que falta en la sociedad en general, de esa forma pienso que lograremos una puesta en valor de nuestro trabajo.

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Me asombra, tristemente, q lea un artículo proveniente el viejo mundo, con la temática q abordamos más de 100 veces con mis colegas, incluso en tiempos universitarios. Debo suponer entonces q es un mal mundial? q los diseñadores estamos confinados al gusto de la señora del jefe? Lamentablemente, es un tema de necesidades. Las necesidades que cubre el médico son mucho más tangibles y urgentes, por ejemplo si a un cliente le duele una muela va al dentista, pero si no le llegan clientes a su negocio, no es capaz de ver que tiene un problema de comunicación y le pone más mayonesa al sandwich.

Es complicado comparar a la medicina con el diseño gráfico, ya q a ésta se le atribuye toda la «certeza» extraída del método científico q da por «probadas» sus conclusiones y por ende, sus diagnósticos y tratamientos. En cambio, el diseño carga con toda la subjetividad de aquellas disciplinas tan cercanas al arte, por lo q se transforma en materia opinable para todo aquel q pueda distinguir entre formas, colores y tipos de letra.
Ello no quiere decir q el opinólogo en cuestión tenga razón o fundamento, pero tampoco le inhibe de expresarse.
Una opción: Profesionalismo y sólida argumentación.

Acerca de la misión «salvavidas» del diseñador, recomiendo la lectura de Diseñopara el mundo real, de Víctor Papanek. Creo que ayudaría a ponernos los pies en la tierra.
Yo insisto: le pedimos un salto de fe al cliente cuando le decimos que confíe y no cuestione nuestros diseños, pero falta mucho por parte del gremio para ganarse esa confianza. Primero, porque rara vez explicamos la razón de nuestras decisiones (muchas veces porque carecemos de dichas razones, hay mucho diseño caprichoso). Y segundo, porque no transmitimos la cultura del diseño y queremos conservarla como algo arcano.

Existe una gran diferencia. Te puedes morir si no sigues las indicaciones de un médico. Como gremio debemos saber argumentar la importancia de nuestra profesión, desafortunadamente te encuentras mucho «profesional» del diseño que le hace daño a la profesión.

Como diseñadores debemos saber escuchar pero también debemos saber hablar, creo que cuando un cliente te solicita un cambio y de antemano sabes que no cumplirá con las funciones de un buen diseño, lo mejor será presentar dos propuestas, una propuesta propia con todos los conocimientos de diseño y la que él pide.
Así al ver que tu propuesta es buena y gusta al ojo de los demás comenzarán a valorar nuestro desempeño como diseñadores.

El paralelo del título lo usee en mi tesis... soy un ferviente defensor de la profesionalización y colegiatura de la comunicación visual. Si todos la apoyamos, entonces, podremos incorporarnos al imaginario colectivo como una necesidad y seremos respetados.

Si bien hay diferencias entre lo que es el diseño y otras profesiones, ello no significa que cualquiera pueda opinar sobre el trabajo que hacemos.
Hacer respetar nuestro trabajo no implica no escuchar las opiniones de terceros, principalmente de clientes, ni hacer primar nuestro ego. Significa hacer entender que existe un criterio profesional por el cual se hace determinada propuesta y que esa propuesta tiene fundamentos y responde a objetivos concretos y no es un simple colash surgido de una lluvia de ideas sin sentido.

Una disciplina respetable desde todo punto de vista: esta licenciada en el sistema educativo; está reglada y colegiada profesionalmente y permite el constante perfeccionamiento y evolución de los profesionales que la componen. Mientras en muchos paises nos falte eso, nada ha de cambiar.En Argentina, recién aparece la licenciatura en diseño( no en todas las univ.) Maestrías y Doctorados siguen siendo de dificil acceso. No existe la colegiatura, ejerce cualquier audaz. Por si fuera poco los clientes suelen llamar para decirte «qué hacer» en vez de consultarte «como resolverlo»...décadas asi!

Como diseñadores también es importante que dejemos el ego atrás y aceptemos los comentarios de los clientes y de los receptores de nuestro mensaje gráfico, pensar que nadie debe criticar el diseño sería tanto como un médico que descalifica por completo la utilidad de las medicinas ancestrales y las «recetas de la abuelita». saludos y bonito día

Viviendo la misma situación desde la academia... Supongo que son pocos los que hacen los cambios, ¿no?

Desde ya aplica a todas las ramas del diseño. No puedo estar más de acuerdo con eso de que luego la culpa de los errores la tienen los diseñadores, cuando casi no han tenido participación. Personalmente me ha pasado que por no dejarme hacer un simple cálculo fisico, «para ganar tiempo», el soporte que se diseñó simplemente no soportaba lo que debia soportar y se perdió un trabajo de producción muy importante con una empresa líder. Meses más tarde rescindieron mis servicios por «falta de ingresos» para pagarme.

Saludos. Comparto la mayoría de opiniones expuestas en este foro. A la analogía del Doctor, le sumaría la del Abogado, a este profesional, un cliente, tampoco le cuestiona la estrategia o la «receta» a seguir en un caso. No se comprende, por parte de la mayoría de clientes, todo el análisis, la reflexión, el estudio, el detalle que existe detrás del simple hecho, por ejemplo, de seleccionar una tipografía o elegir un color para un proyecto de identidad. También hay que considerar que la cantidad de «improvisados» que existen en este tipo de trabajo, nos generan algunas complicaciones.

Si Agustina, doctores igual que hay doctores para la parte física y espiritual de nuestro cuerpo, porque no doctores para la correcta emisión de nuestros mensajes visuales?

Es responsabilidad de cada uno de nosotros que esta profesión sea cada vez más valorada, tanto en el trato con el cliente (la valoración) como en los precios que ponemos a nuestros trabajos.
La experiencia me dice que con una buena estrategia de comunicación, carácter y sentido del humor tenemos que educar a los clientes. No siempre sale bien pero es como en toda profesión.
Doctores en comunicación visual, no suena mal...

En mi opinión, creo que los diseñadores gráficos debemos tomar una especialidad en mercadotecnia, no sólo para saber vendernos sino para saber cuales son las estrategias con las cuales podemos enfrentarnos a este mundo cambiante de identidad. Yo trabajo a la par con un licenciado en ciencias de la comunicación y en nuestra empresa no sale nada a flote si no pasa por el escrutinio de ambos y el sustento teórico; además siempre ponemos a prueba el trabajo con gente que desconoce del tema.
Somos muy abiertos a la critica pero no dejamos que las que no tengan fundamento sobresalgan.

Siempre que tengo una entrevista con un potencial cliente, además de tomarme el tiempo de explicarle bien qué es lo que hago, qué puedo hacer y qué puede llegar a necesitar... le hago la analogía del cirujano al cual uno NO le pide que corte aquí o que la cicatriz quede con forma de x, etc.. y le explico que yo soy más bien, un Doctor de Imagen... para trabajar en las «infecciones» de su identidad, y lo triste es tener que recurrir a una analogía casi inclusiva de una profesión valorada y aceptada socialmente hasta en sus escalafones de éxitos laborales y/o profesionales.

hola, agrego algo a esta comparacion medico- diseñador.
el medico salva vidas
y a mi en mi profesion algunos clientes me amenazaron que si fallo en la identidad grafica de su empresa sus empleados quedarian sin trabajo y por ende yo seria el responsable de las vidas de ellos.
saludos!

y si adoptaramos el termino de Doctor visual? y nos vendemos como especialistas en aliviar las enfermedades graficas de las empresas? creen que funcionaria algo asi?

La automedicación existe tanto en el diseño como en la medicina. Así ha sido desde mucho tiempo atrás. Sin embargo es raro aquel que conscientemente acude a un doctor pensando en la medicina antes del diagnóstico. Independiente de las particularidades de cada profesión: los médicos suelen salvar vidas, los diseñadores pueden salvar empresas (eso es trascendente) por eso es que el paralelismo con el doctor dramatiza el hecho de que los clientes deben ponerse en manos del diseñador, con la misma seguridad que un paciente lo hace con su médico. Pero esa confianza se gana, no es gratis.

Claudio, entiendo y he vivido lo que escribes... pero aprendí con la experiencia que usando el buen carácter y la asertividad tengo que educar a mis clientes argumentando mi trabajo con la razón y la función que comunica. Si el cliente no acepta lo que le expongo... que el asuma el riesgo! - a los diseñadores nos falta educar a los clientes.

Si encontrasemos algún modo de darle un punto de vista técnico/científico a nuestras profesión, nos tratarían con mas respeto. No hay más que verlo en el caso de los diseñadores industriales, si se hacen llamar ingenieros de producto nadie se atreve a cuestionar su trabajo.
Como los diseñadores e ilustradores son «esos que hacen dibujitos…cuando el ordenador no está haciendo su trabajo», la idea que tiene la gente es que cualquiera con Photoshop lo puede hacer.
Necesitamos o una denominación o una argumantacion más técnica.

Estoy totalmente de acuerdo en que esta situación es una realidad y que todos los diseñadores, sea cual sea su especialidad, en algún momento se han topado con esta situación. Desde el diseño industrial, les puedo decir que sucede exactamente lo mismo; estamos bastante desprovistos de un respaldo, de una colegiatura que regule y avale los criterios y las decisiones que en el diseño se toman; pero también creo y coincido con algunos de los que aquí han escrito, que una gran responsabilidad la tenemos nosotros mismos, «enseñar, orientar y puntualizar» al cliente es nuestra mejor arma... Saludos!

Son preguntas de diseñadores gráficos responsables. Mi opinion es que todo parte porq nuestra profesion no es respetada como se merece. Para seguir con tu comparacion con la medicina, es claro que un medico recibe merecido respeto y admiracion de parte de toda la sociedad, mientras que el diseño grafico parece ser la profesion informal, la que esta de moda o la q no exige mucho, como una carrera incompleta. De aqui parte nuestra gran tarea de fomentar ese respeto al diseño, pero el problema crece cuando somos nosotros, los diseñadores, quienes le restamos importancia a nuestra profesión.

Muchas veces, mejor dicho; en la mayoría de los casos se entiende culturalmente al diseño como una cuestión subjetiva y no objetiva lo que hace pensar a todos que el desarrollo de una propuesta visual tiene que ver con los gustos personales de los que contratan al diseñador y no con una serie de reglas, principios y técnicas que se aprenden en la Profesión del Diseñador Gráfico. Mientras no exista una cultura del diseño dentro de la sociedad esto seguirá sucediendo. Nos corresponde a nosotros con el trabajo cotidiano el poder revertir esta situación. ¡Saludos!

Todo eso sucede, a veces en menor medida, y otras en forma constante. Pero considero que el diseñador debe entrenarse al respecto; hay mucho de psicología en esto, y lo cierto es que la exposición de un trabajo tiene mucho de eso. Necesitamos de herrameintas que nos faciliten la charla y, si se quiere, la «manipulación» y «control» (en el buen sentido) de lo que se va opinando.
Algo que muchas veces sirve es tomar la más relevante de esas opiniones del entorno y llevarla a fondo en la charla, considerarla y luego ir haciéndoles ver porqué no es viable.

Personalmente, pasé los primeros años de mi carrera profesional quejándome del entorno, de la incompresión, de los clientes, etc. hasta que decidí dejar de ser la víctima. En mi caso al menos, todo fue cuestión de actitudes, de «cómo veo a los demás» y «cómo me veo a mí mismo». Hay y siempre habrá clientes «buenos» y clientes «malos»: uno elige (a veces de manera subconsciente) si se pasa quejando de los clientes «malos» o si se pone a buscar a los «buenos».

ENSEÑAR AL CLIENTE ES UNA LABOR DE TODOS LOS DIAS. A VECES AUN CON ESTA CRISIS ES NECESARIO DEJAR IR CLIENTES O PROYECTOS POR EL PROPIO BIEN Y EL DE LA PROFESION CUANDO LAS SITUACIONES COMO LAS EXPRESADAS EN ESTE ARTICULO SON INSOSTENIBLES. EN CADA DISEÑADOR PROFESIONAL ESTA EL COMENZAR A DIGNIFICAR NUESTRA PROFESION COMENZANDO POR RESPETARNOS A NOSOTROS MISMOS.

Gracias Claudia por tu apoyo. Pues nos queda seguir enseñando a nuestros clientes para que los resultados de nuestros proyectos sean los más profesionales posible.

Total TOTAL y recontra totalmente tienes la razón...pero la pregunta sería también: que nos queda? abandonamos el proyecto?, lo delegamos?, esperamos que se caigan sin darles salvavidas?... Algo entendí en el mundo del trabajo visual, es tratar de enseñar a los ciegos, escuchar a los incautos, proponer para que después no te digan, «La fregamos».

El cliente tiene derecho de opinar acerca del resultado de nuestro trabajo, si no se siente conforme, estamos para brindarle alternativas, y con cada una de ellas expresar claramente las ventajas y las desventajas.
Es en el momento de justificar nuestro trabajo cuando el cliente siente que acudió un profesional, que conoce del tema y que hace lo mejor para su producto.
Debemos clasificar los comentarios de los <

Creo que no hay diseñador gráfico que no haya pasado por una experiencia similar. En particular tenemos una gran responsabilidad como profesionales (más que en otras profesiones) de ir generando un espacio mejor reconocido en el medio. El agruparse como gremio y opinar en temas de interés público, por ejemplo el logotipo de una ciudad o la marca país o la señalética del metropolitano, estas son situaciones que no debemos dejar pasar para hacer sentir nuestra voz, de hecho casi siempre invitan a comentar temas de comunicación visual a publicistas o incluso arquitectos, eso debe de cambiar.

Es uno de los cuestionamientos más comunes y «viejos» que atraviesan a nuestra profesión. En algunos de los textos o artículos de Norberto Chaves, enumera las pautas de todo trabajo de auditoria, y hace referencia a que en las entrevistas previas se debe también dejar en claro cuales son los roles de cada parte.
Por otro lado, y haciendo un análisis más profundo, y una auto crítica comunitaria, la nuestra es una profesión no regulada, sin colegiaturas, ni nada que la proteja, mientras esto continué, nos encontraremos siempre expuestos a este tipo de circunstancias.

Se habla mucho de ética profesional pero no he visto ni la primera vez a un diseñador pararse firme con argumentos válidos frente a un cliente destructor de proyectos. La ética preferida parece ser patalear tres minutos, realizar los cambios, cobrar y quejarse.
Los diseñadores somos, el últimas, comunicadores. Si no podemos comunicarle a los clientes el efecto de sus decisiones y llegar a acuerdos ¿deberíamos encargarnos de sus comunicaciones externas?

tuve una experiencia similar, solo que yo en un periódico en donde la jefa creía que por ser jefa sabia mas que los demás y finalmente de un diseño excelente pasaba a ser una basura por la opinión esterna, pero con esta experiencia logre comprende que lo importante de esta experiencia es saber que no solo pasa con los diseñadores, si no con todos los profesionistas, asi que solo resta decir que la tolerancia es algo que debemos de aprender por esas opiniones acerca de un trabajo jamás terminaran

No lo se. Creo que simplemente en el diseño, cualquier persona puede opinar, ya que realmente lo que se intenta realizar es una comunicación visual que un cierto público logre entender e identificarse.
Yo también soy diseñador, pero he aprendido con el paso del tiempo que es necesario no encariñarse demasiado con un diseño (es un error común que a veces se suele cometer), ya que si cualquier intento de comunicación gráfica que realizáramos no lo confrontáramos con la realidad y no nos importara la opinión de los demás, estaríamos prácticamente siendo artistas y no comunicadores de la imagen.

En mi parecer, para dilucidar mejor el trabajo de un diseñador con nuestros clientes, se podría utilizar un parangón de nuestra profesión con la de un psicoanalista, en donde se ESCUCHA al «paciente» (cliente ,empresario) y se estructura la mejor solución (diseño) a sus problemas, pero siempre trabajando al alimón con el cliente, sin ideas preconcebidas o formulas que en el diseño no funcionan, puesto que las respuestas dependen en gran parte del contexto en el que se elaboran las preguntas (la región ,la idiosincrasia, la cultura etc) mas aun en este caso que es una revista dirigida a un pu

Coincido con Claudio Molina en que para configurar las bases teóricas del diseño hay que recurrir también a otras disciplinas. Así creció y se consolidó la propia medicina. Para aportar al diseño hay que salirse del diseño.
En una consulta el médico oye al paciente pero también lo escucha, es decir le pone atención a los signos y síntomas que observa, pero también pone atención a lo que el enfermo le dice y relata. También lo examina y lo pesa, lo ausculta, mide su presión y oye con estetoscopio los ruidos del cuerpo. Es todo un arte el interrogatorio, ya que el paciente también miente.

MUY BUENA NOTA , esta exesiva comparación, entre estas diciplinas muy diferentes, deriva en un bebate interesante, que me parece que quiere llegar al RESPETO de la profecion de DG , leyendo los comentarios me surge una pregunta (como tesista de DI) si los DG o DI respetan las tanto como exigen a las otras disiplinas, sobre todo entre estas mismas.... Si todos se sienten capacitados para hacer de todo , profesionales o no , es un problema
Seria bueno saber como DI o DG no caen en lo mismo que les molesta que les hacen sus clientes.

Buenas tardes... en realidad estoy de acuerdo con algunas de las acotaciones señaladas anteriormente, pero en realidad creo que no es tan malo escuchas algunas opiniones externas de los que no son profesionales , ya que en para ello los productos que realizamos hay que tener en cuenta que si lo que diseñamos fuera para nosotros nadie nos lo criticaría por que seria nuestros gustos contra lo de ellos pero no es asi tenemos que estar abiertos a cualquier comentario sugerencia o critica...!!!

Alberto Meda considera al diseño como una compleja actividad similar a una estrategia de juego en el que, extrañamente las reglas cambian sin cesar y eso es lo fascinante y misterioso del acto. El punto neurálgico de dicho proceso está precisamente en el paso lógico que va del conocimiento e interpretación de los requisitos y sus relaciones a la propuesta del proyecto. Es un juego de dos o más jugadores que a veces se torna rudo. Por eso, antes de empezar, hay que ser muy meticuloso al elegir con quién empezar a hacerlo. El arte consiste en detectarlo antes de empezar a trabajar con ellos.

seguro que no te dejaron Heberto porque no estabas preparado, es normal. ¿porque a un diseñador se le suelen hechar demasiadas manos y sobre todo opiniones?

Hace tiempo intrvinieron quirurjicamente a un amigo,
¿Por qué no me dejaron hecharles una manita en el quirogfano?

Gracias a todos los que habéis leido el articulo pero me gustaría deciros que la comparación es sólo una idea de partida, claro que nuestra profesión no se parece a la medicina, pero no es esa la idea fundamental del articulo, sino más bien el rol que la sociedad adopta en cuanto a los trabajos de los diseñadores, un rol carente de critérios a la hora de poder opinar sobre los proyectos. No olvidemos para configurar su base teórica recurrio de las vanguardias artísticas entre otras formas de expresión artística, por lo tanto es una disciplina joven, carente de rigor.

1. Ya es hora de dejar de comparar a Diseñadores con Doctores, nuestra profesión se mueve en teorías totalmente diferentes y no se relacionan en nada.
2. El Diseño Gráfico como profesión está enfocada en el «Hacer» porque el publicista es el que «Piensa», si cada diseñador no educa a sus clientes, jefes y demás personas del entorno nunca se va a generar conciencia de las bases comunicacionales y creativas.

Es una muy buena comparación. Pero creo que hay una gran diferencia, un médico se basa en hechos concretos (objetivos) para dar una solución, basados en años de estudio y desarrollo. Un diseñador, presenta soluciones generalmente subjetivas, sujetas a ser interpretadas de distintas maneras. De todos modos, estoy de acuerdo en el hecho de que esas soluciones son al fin y al cabo profesionales, y por ende, dignas de confianza. Que el cliente cambie a su gusto nuestro trabajo se dará en la medida que le demos la libertad para hacerlo, al no defenderlo y al permitirle hacer esos cambios.

Desde mi punto de vista de diseñador independiente es fundamental proyectar un aspecto de seriedad importante, es muy frecuente que los clientes asocien al diseñador con el «artista» el «volado» o hippie y esta ha sido una estampa de mucho tiempo sobre la profesión.
Cuando uno proyecta profesionalismo, seguridad en los planteamientos y sobre todo usa las metáforas correctas para plantear las ideas empatiza de un modo más cercano con el interlocutor. Finalmente todos tenemos la responsabilidad de cuidar la reputación de nuestra profesión. Saludos!

Desde nuestra formación nos inculcan que nuestra profesión no es valorada y entonces crecemos y salimos al mundo sintiéndonos subvalorados y eso es lo que proyectamos y así termina siendo verdad.
También es cierto que el ego del diseñador es muy grande y a nadie nos gusta que nos digan como hacer nuestro trabajo, (incluso si somos malos diseñadores) pero debemos saber hasta que punto podemos escuchar una opinión del cliente pues muchas veces aunque no sepan de diseño sí saben de su negocio. Nuestro trabajo debe ser en conjunto con el cliente, no así en la medicina como menciona el artículo.

La profesión del DG y su trabajo son frecuentemente subvalorados. Al parecer, es más importante resolver una ecuación algebráica, conocer tablas administrativas o saber de memoria algún código, que el dar una solución gráfica fundamentada. Si a eso le sumamos la gran facilidad de las nuevas versiones de programas y lo intuitivo de los sistemas operativos, ya cualquiera con estas herramienta instaladas en la computadora de su casa o de una imprenta se «convierte», en automático, en diseñador. El cliente más exigente de uno, es uno mismo, pero los peores colaboradores pueden ser nuestros vecinos

En muchas ocasiones el diseñador es el culpable de que la profesión no sea tomada con respeto y seriedad… si no se sabe venderse como diseñador mucho menos sabrá vender una solución gráfica… gracias

¨El cliente siempre pierde la razón¨, y si, en ocasiones puede más el cariño que le tiene a su empresa que todas las justificaciones para que su logo sea exitoso (por eso no dejan de parecer productos básicos), nos toca lidiar con eso y ser pacientes con esos clientes, y rogar al Santo patrono de los diseñadores que nuestro siguiente cliente nos deje hacer algo!!!!

Lamentablemente los diseñadores gráficos aún carecemos del reconocimiento social del que gozan otras profesiones de mayor trayectoria. Creo que el hecho de que nuestra profesión pueda ser ejercida desde el empirismo y sin la posibilidad de una licencia contribuye a reforzar esta percepción, aunque la misma no garantice la idoneidad de quien la porta.
Paciencia Claudio, todos hemos pasado por lo mismo y creo que cómo van las cosas, lo seguiremos haciendo por mucho tiempo.

volviendo a la comparacion med vs DG: La menor reponsabilidad que tenemos nos sirve para volar mas alto, hacer relevamientos mas profundos y dar un servicio mas creativo acorde a las necesidades del cliente (producto) y paradigmas actuales

El problema radica en que se ejerce bajo la premisa de que «el que paga manda» y cuando el que paga manda mal... pft!

Creo que tienes toda la razón. Pienso que todos los diseñadores debemos batallar cuando los clientes se aferran a tener la razón...

Muy cierto, por eso a veces cuesta tanto trabajar en una empresa privada. Es tarea de todos lo que ejercemos esta profesión el defender nuestro rol ya sea colectiva o independientemente.

¿Vocación para ser Diseñador o Talento para ser Médico? ¡Yo pienso que es al revés! Para ser buen profesional en ambos campos, el médico requiere mucha vocación en cambio, el diseñador requiere talento. Creo que son ejercicios de diferente naturaleza; por tanto, deberían evaluarse de acuerdo a eso.

eL diseño grafico es interesante como desafio, en el punto que los colegas, suelen envidiar o criticar o plagiar (por suerte no todos), y que en las herramientas tambien estan las opiniones de todos, creo que lo bueno de que opinen todos es porque les interesa, si no , seria ignorado, pero las opiniones de otros, son variables que lamentablemente hay que manejar, una vez administradas estas opiniones y de los colegas, pasado esto, se puede disfrutar de la creacion.

La comparación con la medicina no cabe, porque esta se trata de una ciencia y no de una práctica cultural con raices en las artes y los oficios. En mi opinión, esta discusión es bastante estéril y no sirve sino para darla alas a los egos ya bastante grandes de diseñadores que no solamente no conocen su lugar dentro de la sociedad, sino que buscan un reconocimeinto social similar al de los científicos y otros profesionales de verdad. Hasta que no logremos ponernos de acuerdo en cuestiones fundamentales sobre la práctica del diseño, no podremos hablar del diseño como una profesión.

Mi punto de vista, como sugerís vos, es que el diseño es una disciplina joven y mal reglada. Pienso que hay un camino todavía para despegar al diseño del arte o de la estética (en términos vulgares), susceptibles a la subjetividad de cada usuario que en un «diseño» ve un «conjunto de dibujitos» que puede ser más o menos «lindo».
En cuanto al paralelo que planteas con la medicina, recomiendo un artículo de Raúl Belluccia publicado en el numero 42 de la revista Tipogáfica, titulado «Patologías Gráficas», dejo link:
http://www.tipografica.com/42/html/patologias.html
Saludos!

Tb es culpa de los diseñadores por su desinterés en todo aquello que no es de «diseño» creyendo que no le incumbe. Igualmente cada vez que hacemos conferencias y congresos en esencia son solo diseñadores o publicistas los que asisten cuando en realidad tendrían que ser en buena parte profesionales ajenos a nuestra disciplina, para que sepan que es lo que hacemos y que está sucediendo...

Yo creo que el problema aquí, es que todavía no hay un verdadero respeto a la profesión por parte de los demás. Los demás no creen que el trabajo del diseñador tenga el nivel del de un médico. y lo digo con tristeza porque yo también he padecido estas situaciones.

hasta que punto un diseñador no puede matar gente? si en algo coincido con un profesor de la universidad es en que por ejemplo, una señal vial mal diseñada o emplazada puede causar un accidente que posiblemente termine con la vida de una persona... o emplazar en algun lugar muy transitado demasiados carteles que puedan distraer a quien va conduciendo, tambien puede ser motivo de un accidente... esta no es cuestion de quien gana mas, para ser mas o menos profesional que alguien.. un jugador de futbol gana muchisimo mas que un medico incluso y con eso que??

Me parece que es una dolencia de todos las profesiones «creativas». Siempre se someten los resultados a opiniones poco estudiadas y relacionadas con nuestras áreas. Algo que me ha funcionado es hacer bien el trabajo, defenderlo y con clientes siguientes alegar: «ellos confiaron en nosotros». Generalmente, hemos salido victoriosos.

Se me hace difícil esa analogia es un médico (Doctor), nosotros licenciados en teoría un Doctor tiene mas grado que nosotros y por lo tanto sabe mas y sabe salvar una vida, en cambio el diseñador no puede compararse con él, si bien hay analogías, procesos o métodos, la comunicación visual es subjetiva para la mayoría de la gente, más no para los inmersos en la comunicación masiva, insisto por eso un diseñador gana muy poco comparado con un Doctor incluso con otro profesionista, no quiero sonar pesimista pero no conozco a un diseñador gráfico que sea gerente, director o lider de un proyecto.

Es absolutamente cierta la comparativa, la diferencia radical a mi parecer radica en el lenguaje principalmente, el médico utiliza un vocabulario propio de su profesión inherente a la salud del paciente, del otro lado en el mejor de los casos, el diseñador articula un lenguaje elocuente con las herramientas visuales y lingüísticas precisas para comunicar correctamente un mensaje.
La responsabilidad recae en la incapacidad de sustentar porque un diseño funcionará, si el cliente y colegas remiten la funcionalidad de un proyecto en base meramente «al gusto» la disciplina seguirá padeciendo.
-ViC-

colegas: Comparto totalmente esa sensación desde hace años. Para no perder clientes con esta comparación Med vs Dg. Es importante entender que hasta ahora nadie se murió por un mal logo, un mal concepto gráfico...etc.
Eso si hay marcas que están enfermas y tarde o temprano van a fundir (morir) por no consultar debidamente a un especialista.

Es importante tambien analizar la contraparte, si somos sinceros, a los medicos tambien se les cuestiona seriamente con un diagnostico que nos han dado pero del que no estamos convencidos, y en ocasiones recurrimos a otro medico para tener una segunda opinión, nos autorecetamos, etc. Sin embargo, ese no es el punto, el punto es que la profesion no ha encontrado su linea de reconocimiento que siente las bases en un desarrollo sustentable para las empresas, productos o servicios, y que la sociedad lo entienda y asuma como tal.

Pasa constantemente y no se puede evitar, unas veces bien y otras fatal... pero como siempre hay personas en este foro que se quedan sólo con los títulos o las metáforas y no ven más allá.
Por supuesto que no somos médicos, es un ejemplo, simplemente una manera de narrar o explicar una idea. Eso es lo que muchos deberían comentar, sobre el articulo... pero bueno esta claro que los diseñadores por muy eruditos que parezcan no les gusta leer, sólo ven las letras como cajas de texto lorem ipsum...

Eso mismo lo digo hace 4 años y en una de tantas veces que lo dije, el cliente se fue y nunca volvió.... pasa lo mismo aquí y en cualquier lado.

El medico, salvo cuando da una mala noticia, es respetado en su opinión sin mayores objeciones... El diseñador, en cambio es considerado por muchos como «el que hace dibujos». La formación que implica poder desarrollar uno u otro determinado «dibujo» no es tenida en cuenta y por eso todos opinan. Coincido en que fundamentar correctamente lo que hacemos es la mejor manera de defender nuestro trabajo y nuestra creatividad. Algun día entenderán que lo nuestro es una profesión que debe ser valorada y respetada. Gracias Claudio por tu articulo!

Compañero!! Qué razón tienes. Justamente el ejemplo del médico es el que siempre pongo yo cuando se plantean cuestionamientos a nuestro trabajo.

Despues de varias colisiones aprendí a que desde que se pacta el trabajo, se decida una, solo una persona con derecho a opinar. La respuesta mas común es que el es el cliente y que las decisiones son suyas. Ahí es donde comenzamos a mostrar la profesionalidad. Tenemos que convencer que él no es el cliente sino el comitente y que el verdadero cliente es a quien va dirigido la comunicación. Normalmente funciona. Si permites que opinen varios, empiezan a opinar quien te encarga el trabajo, algunos jefes, la secretaria, la esposa, la amante, etc

Llevo más de dos decadas en el rollo de la comunicación y el diseño, y de lo que he vivido, siempre es lo mismo, no obtenemos el respeto como el de los matasanos. Considero que no valoramos nuestra profesión, porque el diseño y la comunicación es una profesión, como todas. Desde la manera de expresarnos y de aceptar que cada quien opine, sin fundamento.
Es labor de los docentes el hacer cada día que sea reconocida como una profesión el que hacer del diseño y la comunicación.

Me pasó hace muy poco algo similar y también con una revista. Al presentar las primeros bocetos, lo primero que dice mi cliente es: -¡Ah no, esa tipografía no me gusta! (en realidad dijo letra). Le pregunto, por que, que es lo que «no le gusta»...y balbuceando respuestas, culmina con un: «es muy común»... Ahí es cuando el diseñador tiene que desplegar su profesionalísmo. Le amplío la imágen, le muestro y describo los detalles de la tipografía seleccionada y doy argumento sólido y apabullante que la justifica. Conclusión del cliente: Ah, bueno, vos sos el que sabe... viendola mejor, me gusta!.

Le entramos a diseñar sin una investigación previa la cual va a sustentar nuestro trabajo, el porque de eso o de aquello, osea mas fundamento. Es ahi cuando los demas si opinan tiene que ser bajo ese fundamento sino su opinion no tiene sentido.


A veces la respuesta gráfica a las necesidades de comunicación planteadas por el cliente es única y casi perfecta como si de un diagnostico se tratara. En esas ocasiones el cliente debe confiar en el diseñador como confiamos en nuestro medico. Tenemos la suerte de tener algunos clientes que nos dan carta blanca y confían en nosotros y eso nos proporciona gran placer.

Comparar dos actividades antagónicas como la medicina y la comunicación visual es un intento desconsolado y reiterativo de elevar la profesión hacia algún estrato en el que no cabe el diseño.
Para un problema médico existe una única cura, en cambio para un «problema» comunicacional existen tantas soluciones como diseñadores sobre la faz de la tierra, entonces, ¿porqué no pueden opinar todos acerca del «dibujito»? Pueden, porque saben que la solución propuesta no es la única viable. Creo que se debe encarar la defensa del trabajo desde otro lado, pero nunca con la analogía que se propone aquí.

No creo que en el diseño exista la clásica frase «el cliente siempre tiene la razón» por que si fuera así no se estaría diseñando sino que ejecutando un capricho del cliente. También me pregunto ¿Que pasa si el diseñador dentro de su investigación pre-concepto concluye que el camino de la identidad es contrario a lo que el cliente cree?
Es de vital importancia educar al cliente, prepararlo y advertir porque muchos no conocen esta disciplina.
Más seminarios de diseño para los clientes y basta de nosotros mismos adquirir diseño, hagamos que nos conozcan.

El diseño es subjetividad pura. Lamentablemente. La medicina no lo es. Uno acata sin más. Para realizar un trabajo de diseño y callar a los demás hay que saber fundamentar lo hecho, el como y el porqué. Estar muy seguro y como dijo alguien acá, emocionar. Si esto no sucede, casos como el que cuentas seguirán ocurriendo. Por otro lado, se debe tener un brief bien claro antes de comenzar a trabajar, donde cliente y diseñador estén en un todo de acuerdo. Si luego esto no se respeta, hay que tener la dignidad de decidir hasta cuándo tolera y si se sigue opinando a lo idiota, mandarse mudar

A diferencia de la mayoría de las ramas de la medicina, el diseño debe tener en cuenta la necesidad del cliente de sentirse representado a través de la solución propuesta por el diseñador. Nuestro papel es el de gestar relaciones entre diferentes miembros de la sociedad a través de la imagen, por lo que tanto los usuarios como los clientes deben sentir que dicha imagen hace parte de su realidad.
Esta capacidad de representar, como en el caso de la cirugía plástica (la buena), posee profundas conexiones nerviosas, en nuestro caso toda la teoría desde la usabilidad hasta la semiótica.

Veamos; el medico esta súper posicionado igual que el ingeniero, por esto, el común de la gente dice: él es medico! no se lo que estudia pero sabe y me mejora, el ingeniero sabe de matemática cosa que a mi me costo mucho en el colegio por eso no le debato nada, pero el diseñador, esta posicionado como un artista que hace dibujos y pone colores para la empresa y maneja cosas que yo no se. Lo digo por que lo veo a diario y lamentablemente hay diseñadores que trabajan de esa forma y lo que es peor, creen que esa es la forma y perjudican a todos.

El mejor diseñador es el que tiene la oreja grande, como dice Shakespeare....

Lo que comentás es habitual en nuestra profesión, al inicio me frustraba y con la práctica comprendí que la comunicación se va construyendo junto con el«otro», nunca es unidireccional. Nuestro cliente sabe mucho más de su negocio que nosotros. También es importante tener argumentos sólidos para apoyar nuestro trabajo y «negociar» con nuestro/s interlocutores para arribar a un buen producto. Algo muy saludable a tener en cuenta es que «el otro» no es nuestro enemigo y aprender a construir lazos de confianza que se construyen con el tiempo. Saludos!

Cuando se entiende al cliente como un «paciente», es decir: persona que tiene una enfermedad, una dolencia, una deficiencia, un problema... es obvio que el diseñador se crea con la autoridad suficiente para prescribir diseño sin querer ser cuestionado, lo cual demuestra una gran falta de autoestima profesional.
Cuando se comprende que el cliente tiene una necesidad, como diseñadores podemos suplir esa necesidad dando un servicio.
El diseño no es dictadura ilustrada y el cliente siempre tiene la razón en cuanto a sus necesidades, expectativas y deseos se trata. Los límites los establece la rela

A mi parecer el tema se enmarca dentro de lo que es la valoración de la profesión.. Aunque no nos guste, la mayoría de la gente no tiene una idea clara sobre lo que es la disciplina del diseño, y por ende, al desconocerla, no la valora.. por eso todos se convierten en «opinólogos» a la hora del desarrollo de un proyecto de diseño, porque nuestra palabra no tiene valor para ellos.

El que más y el que menos ha pasado por la situación que relatas. Pero llega un momento en que cuando el diseño emociona no hay palabras, sencillamente es el perfecto para la ocasión. Creo que de eso se trata.

hay Que escuchar y darse a escuchar , el cliente no siempre tiene la razón

luego ... te receta algo que tenes que pagar denuevo o sea un producto solido que adquirir en al farmacia.. bueno ... para ver a un diseñador no pagas consulta, te guia con el problema que tenes rte dice qye necesitas, y si te gusta comrpas o adquiris el producto una gigatografia una pagina o lo que sea.. ahora xq nos e paga la consulta ? porque no se paga muchas veces el diseño? solamente el producto final.. bueno empecemos por partes si un profesional le pagan un sueldo fijo en una grafica,no gana pro cada diseño puede hacer muchisimos diseños en un mes sin ganas mas .....

El ego del diseñador es un gran y común problema en el trabajo creativo. Un diseñador debe entender a su cliente, escuchar y de la misma manera tener el talento de hacer entender, comunicar, este articulo trata algo que enfrentamos desde el primer trabajo que tuvimos y lo hemos escuchado tanto....Diseñamos para un mundo 'ciego en cultura visual' y que 'no estudio historia de la tipografia', creo que ese es el reto, creo que por eso el diseño es algo apasionante. El dia que tenga un recetario al cual recurrir para ofrecer algo a mi cliente, es el dia que murio el diseño.

no puedo creer que aparecio este articulo una vez estaba en el trabajo y se me ocurrio dar este ejemplo a un cliente tacaño.. ni lei este articulo solamente el titulo pero voy a compartir mi anécdota, resulta que un cliente tenia intenciones tacañas.. a lo que le digo con toda la paz del mundo bueno cuando vas a un consultorio medico lo primero que haces es pagar por una consulta o sea presntas tu problema etc. ... por consiguiente el profesional a cargo te explica lo que tenes o tenes que hacerte algun estio etc.. luego ....


Creo que el diseñador debe escuchar la opinión del cliente y guiarlo sobre qué es lo mejor para su empresa. Hay que buscar un equilibrio entre lo que se puede hacer y lo que no, hacerle entender esto al cliente también es tarea del diseñador. Me pasó el caso de un cliente que me pide hacer un web site como el de Natura cosmética, le paso el presupuesto y cuando tenemos la reunión para arrancar con el proyecto me pide algo totalmente diferente. Un contrato es lo mejor para que no surgan estas complicaciones. De todas maneras el diseñador debe ganarse el respeto del cliente y defender su diseño.

Quizás las universidades que educan diseñadores no exigen en las prácticas de taller argumentaciones solidas y consistentes.
Los diseñadores mismos tenemos que defender firmemente nuestras argumentaciones. Retomando el asunto de las universidades, quizás muchos profesionales no lo hacen por carencia de argumentos. O quizás muchos no lo hacen por el temor de perder el trabajo.
Yo creo que si cada propuesta de diseño es de verdad pertinente para cada caso puntual no deben existir opciones que den lugar a opiniones de buen gusto y criterio.
Es el profesional quien debe establecer ese límite.

Claro que es complicado hacer entender a los clientes que están pagando por el conocimiento, no por la talacha. Pero con respecto a la analogía, ¿cuantas personas no se auto-medican sin importar los riesgos que esto conlleva?

lejos de dicha analogía, la cual no veo inapropiada como muchos se alteran, es importante defender nuestra profesión dando su justo valor, si nos contratan para un proyecto es porque ellos no pueden hacerlo, y lejos de poder hacerlo, no deben hacerlo, es decir, el diseñador gráfico debe tener en cuenta su experiencia y especialización, así funcionar como un asesor no como un oyente, si no somos capaces de defender nuestra propuesta, nuestro estilo, aún siendo flexibles, no podemos llamarnos profesionales, la analogía es tan válida como la de un estilista, pagas sin saber el resultado, ¡éxito!

Pues gracias por este articulo esta muy interesantes pues a veces a mi me pasa lo mismo con mis clientes jejejeeje excelente articulos felicidades.

Es el diario vivir del diseñador, sin duda.
Pero creo que el diseño gráfico es una profesión no posicionada y no respetada en su totalidad aún, mucho creen que se trata de «dibujitos, ordenar cosas y más dibujitos» Es hora que nos hagamos respetar a la hora de proponer un proyecto y saber defender nuestro trabajo con bases totalmente bien fundamentadas y claro empezar a educar al cliente sobre esto.
En conclusión: Será una ardua, estresante y complicada tarea-
Saludos.

muchas veces he sentido algo parecido....creo que se trata de nuestra actitud, del lugar que «nosotros» nos damos, o «dejamos» que nos den....
a un médico nunca desobedecemos, y nunca se nos ocurre volver a reclamar el valor de la consulta, por un remedio o un tratamiento que no nos curó...
gracias por lo escrito!

Creo que el problema radica en que tenemos una cultura dónde todo el mundo cree que está capacitado para hablar de cualquier cosa y así los ves ahogarse en un baso de agua. Si llevamos esta idea más allá de esta disciplina creo que ahí vamos a encontrar con el problema concreto (es la gente y no la profesión), no nos respetamos y con mucha ironía ahora los médicos enfrentan la frase: «Pero yo lo busqué en Internet y tiene que ser lo que yo digo.» Y nosotros, pero si se usar corel y/o tengo una mac, yo se diseñar. Entre miles de frases celebres del mismo calibre.

Los diseñadores podemos aprender mucho de los médicos, así como un enfermo crónico aprende de su situación o falta de salud plena cuando la padece. El riesgo está en quedarse en los estereotipos —tanto del médico como del diseñador.
Sería deseable por tanto aprender del rigor de la clínica —diagnóstico y pronóstico—, la exigencia de las residencias en hospital, la confianza científica en los estudios de laboratorio, las políticas públicas de salud, el apego al juramento hipocrático, la memoria retórica, entre otros.
Los problemas de la salud y de la forma no son individuales, son de todos.

No nos hemos dado a la tarea de hacer ver al cliente o prospecto, que nuestro trabajo es una diciplina intelectual, no nada más técnica. Y así, otros cuantos errores que comentemos al vendernos.

Dos cosas:
1) Los médicos se enfrentan también a los mismos problemas: gente que se auto receta, que cambia las indicaciones, que pide tres o cuatro opiniones y que finalmente decide tomarse un té.
2) Los diseñadores somos malos defendiendo nuestros diseños porque muchas veces surgen de cuestiones más personales que alineadas con argumentos sólidos (teorías de comunicación, uso efectivo de color, semiótica...).
En otro artículo se defendía la creatividad a ultranza. Si ésta no va acompañada de argumentos sensatos, le pedimos al cliente un salto de fe. No es raro que pida una segunda opinión.

Una enorme diferencia: el diseñador se muere de hambre con su sueldo y el doctor aunque también es profesionista tiene un sueldo mucho mayor.

El paralelismo entre médico y diseñador reside en un esquema de acción parecido (problema+diagnóstico+tratamiento+solución). Evidentemente hay ciertas particularidades que hacen la diferencia, pero a nadie se le ocurriría invertir el proceso poniendo adelante la solución antes de lo demás. Yo he convencido a algunos clientes tozudos con esta analogía, a los cuales llamo «impacientes» (en contraposición a los «pacientes» del médico). Cualquiera que sea la analogía (partera, sastre o médico) la idea es la misma: no dar por sentado que la solución es única, hay muchos caminos por explorar.

El diseño también se rige por las reglas del mercado y son las reglas del mercado las que dictaminan que en general los clientes piensen que un diseñador no les puede aportar casi nada mas que unos beneficios estéticos.
En el escalafón de las relaciones comerciales casi cualquier empresa que invierte en diseño es más grande y más potente que su proveedor de diseño.
La consecuencia de ello es que el empresario/cliente se sitúa casi siempre en un plano superior y contempla el diseño y al diseñador como un colaborador al que hay que tutelar.

La distancia de «posible entendimiento» del saber médico respecto del paciente es infinitamente mayor que en diseño. Además, un buen médico debería tener en cuenta la opinión de su paciente y escucharlo, incluso en la alopatía, ni hablar que es clave en homeopatía o en medicinas originarias de nuestros países. Así que a relajarse y dejar de llorar incomprendidos. Escuchemos a los clientes y asumamos que parte de nuestro trabajo es entenderlos y saber explicar por qué tomamos decisiones. Lo último que quiero como diseñador es un cliente que me obedezca mansito como si yo fuera un iluminado...

Hernán: Todos tomamos «decisiones estéticas» cotidianamente: ¿que camisa me pongo, de qué color? así como también tomamos una aspirina cuando sentimos un dolor de cabeza, sin tener que consultar a alguien. Pero los problemas de diseño no se circunscriben a una sola persona y sus gustos. Implica la salida al mercado de algo que planeamos para mucha gente. Tal vez nos parecemos más a los investigadores de los laboratorios médicos que a un médico. La medicina debe ser para un sector y no para un individuo en particular. De todas maneras la medicina que receta el médico debe estar en el mercado.

Si, coincido, y ciertamente creo que hay situaciones similares en todas las profesiones, buenas y malas prácticas, opiniones encontradas, puntos de vista, valores y falta de valores, etc. Existen también pacientes que no hacen lo que se les indica, clientes de arquitectos que cambian diseños o dirigen sus obras, gente que acude al contador simplemente para que firme, en fin, ejemplos, miles. Coincido con Gabriel que el tema es persuadir al cliente, recomendar con fundamento y demostrar lo que creemos conveniente desde la experiencia de cada uno frente a cada situación.

Cada año, veo al diseñador más como un instrumento para representar las ideas del cliente, en vez de resolver una problemática visual, industrial,etc.. El origen de esto está en las aulas, donde no se argumenta y no se defiende las posturas por elementos teóricos, sino se evaluan al «feeling».
La mentalidad debe comenzar por el diseñador y ser más culto en los temas, debe argumentar y dar razón de ellos con estudios y datos duros.

Cuando el cliente persive que no hablamos su misco código, quiero decir que no estamos verdaderamente informados de su actividad, que no somos didácticos en nuestras exposiciones, que no tenemos argumentos sólidos y más... no solamente no respeta nuestro dignóstico, tampoco respeta nuestra receta y nos pide otra, otra y otra...
Los diseñadores somos algo quedados y descuidamos nuestra cultura... o no?
Por lo tanto «a llorar a otro lado»

En coincidencia con alguna observación de Gabriel Martínz Meave, en mi opinión, cada vez creo menos que un trabajo de diseño sea exclusivamente del diseñador sentado frente a la pantalla (suponiendo que sea un proyecto de cierta escala). Creo mucho más en la noción de interdisciplina, que precisamente no es con «otros compañeros también diseñadores gráficos». Por otra parte, el ámbito de la moda es tan interesante para trabajar como complejo en su trama, lo que lleva a todo tipo de opiniones, que deben aceptarse (algunas inteligentes, otras no). Mucho más si de un proyecto editorial se trata.

Todo el mundo tiene una PC en su casa y una copia pirata del Corel, con eso se creen diseñadores. Todo el mundo se compra una cámara digital. con eso ya son fotógrafos. Solo falta que se compren un diván y se sientan Freud.
Ese es nuestro Karma, la gente le da el protagonismo de una profesión a la herramienta y no al usuario de ella.
Si en un grupo todos opinan sin saber, lo mejor es retirarse y no perder el tiempo.

Creo que «la esposa del jefe, el jefe, la limpiadora, el conserje, la administrativa y un largo etcétera» han estado más en contacto con las revistas (como usuarios) que nosotros (los diseñadores) con los fundamentos de la medicina. Por eso es que no cuestionamos las recomendaciones de un médico. La comparación me resulta inapropiada.

El Diseño no es una democracia. Es una dictadura ilustrada.
Como en una orquesta sinfónica, en una mesa de operaciones o un pelotón, hay alguien que manda. Y el que manda es el que sabe. En cuanto a la comunicación visual, el que debería saber es el diseñador.
Desgraciadamente, en general en nuestra cultura no se valoran como «saber» cosas como el color, la composición, la forma... y están abiertos a que cualquiera opine. Parte de la labor del diseñador es convencer al cliente que se puede ser experto en esas cosas, y que es mejor dejarlas en manos de profesionales.

Los diseñadores son en gran parte responsables de este tipo de situaciones. El diseño es un tan antiguo y maduro como tantas otras profesiones. Así que no son los demás los que no entienden ni respetan el diseñó, son los diseñadores los que no se hacen respetar. Los diseñadores que aceptan y participan con entornos laborale «inválidos» y tienen relaciones enfermas con sus clientes, fracasan. Los diseñadores no somos victimas, somos como cualquier otro profesional! Y quizá sea ese el problema: Muchos diseñadores no saben como ser buenos profesionales ni saben gestionar su profesión.

Yo creo que no se trata de comparaciones, sino de hacerles entender a las demás personas que nuestra profesión es tan respetable como la de un médico.
No se trata de pelearse con los clientes sino de hacerles entender que somos tan profesionales como otros profesionistas, valga la redundancia.
Nosotros somos los expertos en tipografía, color, forma y los encargados de encontrar la mejor forma de comunicar según el caso. Tenemos la tarea de hacer que nuestra profesión se dignifique cada vez más, no salvamos vidas pero salvamos proyectos integrales de comunicación y podemos salvar empresas.

Al contrario, me parece una analogía excelente!!, yo mismo la he utilizado en alguna ocasión. Dos cosas... 1- No nos pagan por «hacer», nos pagan por solucionar problemas de comunicación, por lo que nuestra primera habilidad profesional a desarrollar es el diagnóstico de la situación para definir un problema, y 2- Se supone que los expertos somos nosotros, de la misma manera que reconocemos el dominio de la disciplina del médico, necesitamos comunicar nuestro «expertise» y dominio en lo que hacemos.

El problema de la analogía entre diseñador y médico radica en que todo ser humano en su cotidianeidad toma decisiones estéticas basadas en gustos personales y cánones sociales. ¿De que color pinto esta pared?¿qué ropa me pongo?¿una mesa rectangular o redonda?, etc. Todo el tiempo optamos por formas y colores, por esto los clientes se sienten en la necesidad de expresarnos sus gustos que a menudo se tornan imposiciones. No pasa lo mismo en medicina, y es entendible que debemos posicionar a nuestra profesión en otro plano y analizar de que forma podemos revertir malas decisiones comunicacionales

En los últimos años he terminado por acuñar la frase: «Imagino que usted paga la consulta medica si le gusta el diagnostico» para hacer frente al variopinto de posibilidades de que mi trabajo termine mal pagándose o mal cobrándose como se quiera ver. Este paralelismo planteado es valido -en mi opinión- en lo referente al respeto que como profesionales defendemos.

Realmente coincido con todos, parece ser que es una moneda corriente... el de los Esteticistas intuitivos... que creen que por que saben como vestirse y cuales son los colores en la tendencia... pues pueden crear o diseñar cualquier identidad para una marca... Hace poco me paso que habia realizado un diseño, de un logotipo... con su respectivo manual... para que se respetaran las coherencias graficas... y aun asi me llamaron y utilizaron todo de la peor manera posible... y ya lo habia fundamentado y tuve que volver hacerlo... es facil saber que los resultados fueron desastrosos...

Una experiencia personal: Trabaje un corto periodo de tiempo en una imprenta aqui en Bolivia, no les importaba el diseño si no lo que ellos querian que vaya, y debias hacerlo como ellos querian. Cuando acababas un «trabajo», llamaban al jefazo, el tenia que aprobarlo y dar las ordenes para que lo hagas tal como deseaban.
El color del partido que gobierna mi pais es azul, blanco y negro; debias hacer todo diseño en esos colores por mas horrendos que quedaran y en alguna parte incluir la foto del presidente o la autoridad que te mandaba a hacer el diseño. no lo soporte mas y abandone ese lugar.

Un debate muy parecido surgió a raíz del artículo «Un gato de fondo» aquí mismo en Foroalfa. Yo daba la misma alegoría del médico y el diseñador y algunos escribieron que no era razonable hacer la comparación. Alegaban que el medico salva vidas y el diseñador no.Les replique que el diseñador podía salvar empresas y eso no era nada superficial. También aparecieron cuestionamientos sobre automedicación y otras que se parecen a lo de la «medicina alternativa» o «remedios caseros». Les sugiero que le echen un vistazo a esta confontación, pues es muy parecida a la discusión que aquí se da.

La analogía entre diseño y medicina tiene sus riesgos pues llevada al extremo permitiría comparar otros comportamientos. Es el caso de los «remedios» caseros —que todo mundo recomienda—, o la aparición de medicinas «alternativas» o francas supersticiones a las que se enfrentan los buenos médicos y pacientes.
Para no quedar en la anécdota sugiero la lectura del artículo «Design Thinking: Notes on Its Nature and Use», de Charles Owen (2007), que estudia modos de pensar de los campos del arte, la ciencia, el derecho, la medicina y el diseño.
bauhaus.id.iit.edu/141/documents/owen_desthink071.pdf

Interesante artículo. Creo que hoy en día la profesión de diseñador es similar a la de entrenador de fútbol, todo el mundo tiene una idea mejor de cómo se debe diseñar o formar un equipo ganador, pero en la realidad el resultado en manos de cualquiera, tanto en el diseño como en el fútbol puede ser un desastre.
En el cliente y en la sociedad está la idea de que cualquiera puede ser diseñador, cualquiera que tenga un ordenador y programas de diseño. Es complicado hacer entender lo que realmente es el diseño y la función de los que trabajamos en ello. Cualquiera puede opinar pero no diseñar.

No creo que sea conveniente comparar el diseño gráfico con la medicina; de todas maneras tienes razón, el diseño es entendido como algo añadido, una adorno navideño que todo el mundo más o menos sabe donde colocar en el árbol. Los diseñadores somos «mangoneados» porque nos dejamos. Dile a un médico lo que tiene que hacer y verás donde te manda.

El detalle es cuando basado en tu propia idea quieren generar una pieza totalmente aberrante dentro de todo punto de vista comunicacional y por mucho que digan: «entiendelos, no son diseñadores como tú», me opongo a salir de los esquemas que llevan mi sello como diseñador pues al final si terminas haciendo algo totalmente esquematizado bajo sus fundamentos erroneos, es el diseñador quien paga cuando dicen «eso lo hizo tal diseñador» cuando la realidad es otra, se trata de tu reputación a la entrega del trabajo final, asi, cualquiera puede ser «diseñador» y eso va devaluando nuestro trabajo.

Lidiar con un cliente es, a veces, un poco impredecible. Supongo que hasta los médicos se topan a veces con gente que, simplemente, obvia algunas indicaciones y se complican, achacándole luego la culpa al médico, que debe expiar con su reputación la irresponsabilidad de quien lo buscó para solucionar un problema de salud. Lamentablemente, la mayoría de las personas creen saber lo suficiente para solucionar un problema de comunición. Los programas de estudio deberían incluir entonces en sus prácticas profesionales modelos de negocios que preparen al diseñador a lidiar con clientes de todo tipo.

Me parece que en nuestra carrera profesional hay momentos en los que tenemos que dar ciertas concesiones. La opinión de nuestro cliente siempre es válida, pero en mi opinión solo en determinados aspectos referidos a la estética superficial de los diseños. Ya sea la aplicación de colores institucionales o algún detalle mínimo. En los aspectos más técnicos como sea aplicaciones tipográficas, diagramaciones y estructuras no tenemos que dar el brazo a torcer, sino sucede lo que nos dice Claudio, ante cualquier error nosotros somos los responsables.

Una ética para el diseño no debería ser un postulado sobre el bien y el mal, sino un conjunto de reglas de juego consensuadas sobre la práctica profesional.
La innovación se ha convertido en un imperativo social y político. Hace falta un discurso acerca del papel del diseño como agente de esa anhelada innovación.
Consejos para aprovechar mejor las entrevistas de trabajo en el ámbito del diseño.
Discurso pronunciado en el encuentro «Leyendas del Diseño» organizado por la AIGA (American Institute of Graphic Arts) en Octubre de 2004.
Sobre el caos del diseño y la falta de organización y regularización en todos los aspectos de la materia.
Una serie de consejos y comentarios para enfrentar una situación clásica e inevitable en la profesión: el cliente interviene en su proyecto.
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Conselhos para obter melhores resultados nas entrevistas para emprego na área do design.
El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!
Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
Una selección de ideas del reconocido publicista estadounidense para quien la publicidad no es una ciencia, sino un arte sutil.
Empatía, intuición, colaboración y experimentación son las palabras de turno que están transformando el mundo corporativo en la creación de nuevos productos y servicios.
No todos los diseñadores desarrollamos las mismas actividades; ni mucho menos tenemos las mismas habilidades. ¿Te has preguntado cuál es tu perfil?
Em muitas ocasiões, trabalhar de maneira interdisciplinar é a melhor opção para o profissional de design.
El nuevo escudo de la Ciudad de Buenos Aires motiva una reflexión respecto a los diseñadores y el respeto por el patrimonio cultural e histórico.
La mayoría de las marcas se rehusan a aceptar cualquier clase de limitación en su imagen y personalidad.