Proponer que una ciudad o un país sean competitivos y comparar sus rankings, obedece a una visión mercantil. En el mercado se necesita de una estrategia y una marca para funcionar, especialmente en este mundo globalizado. La premisa es vender: si lo que se vende es turismo, tecnología, servicios, buen vivir, cultura o materias primas es lo de menos. Para vender cada uno de estos «bienes» se necesitaría una estrategia diferente.
Estas marcas que pretenden representarnos no contemplan realmente la esencia de un conglomerado humano. Más bien compiten en una carrera mundial de logotipación de unas identidades estereotipadas que transmiten valores sesgados. Parecería que la identidad ya no se construye sobre la base de la cultura de una sociedad sino en función de una marca que sea atractiva y que genere una imagen «posicionable». Peor aún, en países como los nuestros, se confunde la imagen de la administración de turno con el branding para la «competitividad» del país/ciudad. Así, inmisericordemente, se desechan y deforman marcas turísticas (y de instituciones culturales que dependen de estas administraciones) muy bien posicionadas, por el solo hecho de haber sido gestionadas por gobiernos anteriores.
Por otro lado, está en juego el negocio del pautaje publicitario en medios de diversa índole, en beneficio de las agencias que son las principales interesadas en que se den cambios de marca y estrategia. Las pérdidas, por contraste, son por partida triple: se pierde lo invertido, toca posicionar desde cero y se confunde el imaginario del grupo humano representado (y potencial consumidor) imponiendo seudo conceptos identitarios, que no obedecen a valores culturales sino comerciales. Los errores saltan a la vista.
La imagen de una nacionalidad, incluso a escala icónica, debería ser espontánea. Pretender forzar un trademark que represente a un país en su conjunto dentro del concepto de marca país, es un error del sistema en que estamos viviendo; más todavía si consideramos la paradoja del discurso de varios de nuestros países que son críticos del orden mercantil global y defensores de la plurinacionalidad.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO.
Publicado el 04/03/2012

Este articulo es muy fuerte, que abarcar todos las identidades de los pises que toman logos de otras culturas. par ocupar una identidad y la cual se pierde, en mas mercancía

para mi parecer cada pais tiene su propia personalidad y por lo tanto no debemos enfocarnos en lo de otros paises solo por tratar de competir en el mercado

En mi opinión, estoy de acuerdo con el artículo leído debido ya que no debemos solo basarnos en realizar una identidad estereotipada únicamente para competir en el mercado sino mas bien enfocarnos en la personalidad propia de cada país o ciudad y no confundirlo con el concepto de una simple marca.

Muchas veces somos víctimas de nuestros inventos y terminamos vendiéndonos a nosotros mismos la idea de que hacemos, cuando en realidad no son tan importantes.
Las marcas SON vivencias (y no productos), ergo, es claro que un país o ciudad podría expresar su personalidad y resumir esa vivencia con una serie de signos distitntivos

Mi opinion personal acerca de este artículo es que todos los diseñadores gráficos debemos ser responsables y profesionales para no confundir una marca con un pais y tratar la publicidad turística de una manera más enfocada a las necesidades del mismo.

Estoy de acuerdo con que las ciudades ni los países no son marcas, nos convertimos en turistas en un mundo donde las fronteras naturales se desvanecen. La cuestión es sistémica, de las formas que se han impuesto en la sociedad y que marcan las relaciones, fundamentalmente.

no solo me parece interesante este articulo sino que también nos ayuda a entender el por que

Yo pienso que ni los países ni las cuidades se los puede proponer como marcas de ningun tipo ya que lo primordial es que se muestre tal y como es ese sitio.

Que debate mas esteril, Que aporta ? Criticar es facil, destruir es facil, ser cemento o ladrillo no tanto. Dios los bendiga

Estoy de acuerdo. La comoditización de nuestros productos turísticos pueden acercarnos a peligrosos parques temáticos de lo que el turista «quiere ver» y no mostramos en realidad la esencia del lugar que están visitando. ¿Acaso no se parecen ya extensas regiones y nos olvidamos de dónde estamos?

Como ya lo mencionaron el dg no es absoluto por cuanto no puede representar n grpo defeacientemente a un país con una mezcla de signos pero si pude graficar el momento y contextualizarlo.

Este tipo de debate es tan estéril que solo los diseñadores le dedicamos tiempo. Para el resto de la humanidad es irrelevante la definición, los alcances o la existencia misma de la «Marca País». Con las banderas y escudos bastaba. Ahora el afán por categorizar al extremo lleva a esto, buscar nombres y categorías para cosas que ya existían. Con frecuencia somos víctimas de nuestros inventos y terminamos vendiéndonos a nosotros mismos la idea de que hacemos cosas importantísimas, cuando en realidad no son tan importantes. Salvo que pensemos que la cantidad de verborrea incremente la tarifa.
Vale la pena aclarar:
Este debate no es estéril, lo estéril es el tema.
Pues como usted bien lo señala la «MarcaPaís» está mas ligada a vaivenes y conveniencias políticas. Por lo demás su reflexión es certera.

La identidad de un país es su cultura que tiñe todas sus manifestaciones. Incluso en materia de producción, cuando un país es serio basta con un simple «Made in Japan» (por ej.) para saber que estamos frente a tecnología de calidad y no es necesario un costoso branding para ello.

Estoy de acuerdo con que los países y las ciudades no son marcas. Pero en la actualidad, inmersos en al globalización con el sistema capitalista el ciudadano deviene en cliente. Y como explica Z. Bauman nos convertimos en turistas en un mundo donde las fronteras naturales se desvanecen. Por lo tanto las naciones dentro de su estrategia política se ven en la necesidad de reforzar la identidad de un país. La Ideología hace siglos constituyo un exitoso mecanismo de poder para la manipulación de los cuerpos. Por lo tanto creo que es mejor preguntarnos con que «ética» se manipulan.

Es verdad. Decir por ejemplo que «Colombia es pasión» abarca un sinnúmero de interpretaciones que, a mi manera de ver, no resumen lo que es Colombia. No creo que una persona del común (quien podría sentir o pensar que un símbolo universal como el corazón es amor, por lo tanto corazón + slogan podría estar representándole «la pasión de amar en Colombia»), un alto funcionario (a quien realmente esto poco le importa) o incluso alguien que trabaje en publicidad (quien pretendería llegar a exaltar un atributo determinado y generar emociones), se sientan del todo identificados con este slogan :(

Yo opino, que tanto la marca de los paises como las ciudades son, al igual que las banderas «marcas sin intención comercial», que se encargan de representar los valores, el espiritud y sus creencias.

totalmente de acuerdo, nunca he entendido porque el afan de crear logos o marcas al país cada vez que se cambia de gobierno, teniendo emblemas nacionales que son parte de nuestra identidad.

Te felicito. Me parece totalmente imposible y desfuncional darle una identidad marcaria a un país, a una nación, una sociedad; que vive en constante cambio sociopolítico. Me resulta muy difícil pensar que una «marca» pueda ser el núcelo de identidad gráfico de semejante cantidad de sociedades, culturas e historias dentro de un país. Por ende, creo que se cae en la única salida: la utilización de colores y/o formas de los símbolos patrios, a lo cual, volviendo a lo mismo... no se llega a generar una identidad marcaria, sino una identidad global de símbolos patrios.


interesante enfoque, este tema de la marca país requiere de mucho debate todavía

Es una gran responsabilidad darle un tratamiento a un país como una marca vendible.
Sin embargo como lo menciona Barragán hay lugares turísticos que con el tiempo han obtenido un posicionamiento de marca como Ibiza, Cancún, Río de Janeiro y mucho más que con sólo mencionarse, ya le viene al consumidor una idea de lo que está por vivir.
Se vende todo un conjunto de servicios, productos y personas, y pregunto ¿porqué no se puede pensar en ir posicionando aprovechando la cultura, costumbres, tradiciones, etc., de un país en beneficio del mísmo?
Claro, una vez todos obtengan beneficios.

En latinoamérica, es verdad, estamos tan acostumbrados al logo desechable de cada mandante que nos olvidamos de otras prioridades


Estimados colegas, en la fauces del pulpo de la globalización, presentarse en sociedad como un colectivo de «Marcas de identidad País», no es aconsejable, más sabiendo el mundo Cambalache de hoy, con la «Biblia junto al Calefón» diría Discepolo...

Humm, no termino de entender la diferencia entre crear una marca para una empresa y crearla para un país. Ambos son realidades con un grado de complejidad diferente, con un ritmo evolutivo distinto y por tanto con una articulación corporativa desigual pero ambas pueden ser graficamente conceptualizadas no? Evidentemente esta conceptualización tiene sus limites pero estos límites son igual de reales en el diseño corporativo que en el de una ciudad o país.

Título y contenido están más que divorciados: Lo que se critica es la pésima praxis en las políticas y el desafortunado desarrollo de contenidos de diseño y comunicación. Hasta ahí, de acuerdo. Difiero en la línea de inicio: Las marcas SON vivencias (y no productos), ergo, es claro que un país o ciudad podría expresar su personalidad y resumir esa vivencia con una serie de signos distitntivos que llamamos «identidad de marca», con lo que es posible —y necesario— evitar nacionalismos vacíos o equívocos políticos. Si no se ha logrado, eso es otro cantar.
Jesús colega latino! Entendí (creo que bien) en el artículo, que lo que se analiza, es la imposibilidad de darle una identidad marcaria a una país, con todo lo que eso engloba! En el artículo creo que habla sobre la identidad como concepto, la cual la hace la historia del pueblo, cultura, orígenes, etc... ya sabés; que no se ven reflejados para nada en la «marca» que los engloba. Pongo como ejemplo la «marca» de Argentina. En nada, y para nada, transmite lo que es ser Argentino. Podrá ser que lo haya interpretado mal?
Federico, colega, creo que interpretaste correctamente, pero en efecto, el ícono funciona precisamente así: Abstrayendo en un referente a un referido por mucho más grande. Yo entiendo que el sentido de las llamadas «destination brands» es desligar al ícono del nacionalismo y posicionarse en un estrato más amigable y lejos de los malabares políticos que suelen acompañar a los símbolos patrios. El punto de conclusión es que hay una crítica a los resultados en el artículo, con lo que estoy de acuerdo, pero al final no hay aportación a la causa gráfica. ¡Saludos desde México!

Lo que se vende no es la identidad o un logo... se vende la política pública: cultural, ecológica, tecnológica, etc. eso sí tiene merito, objetivo que no necesariamente le toca a un diseñador...

¡uuu! hombre eso debe doler, le diste en toda la cara al neoliberalismo. no abundan los diseñadores que piensan y tienen una vision critica con el sistema -por fortuna se estan multiplicando, creo-.
como diseñadores hemos cooperado para construir las nuevas deidades de nuestra sociedad «las marcas», es hora de corregir el error, es hora que el diseño aporte a construir el otro mejor mundo posible.
Que bien escrito, Es nuestro error, el darle demasiada responsabilidad y sentido al «dibujo» y no al concepto que lo funda.
Saludos! Desde tiempos antiguos existen las marcas, no demonicemos el grafismo, si no la estrategia errónea de las mismas. Tener unos signos de identidad que te posicionan no es malo, lo es la mala gestión.

Nada de esto sería sin la seductora intervención de mercenarios en comunicación gráfica. Cada gobierno en funciones, debe preocuparse por establecer el criterio insoslayable de identidad gubernamental, porque representa nuestro pasado histórico. Desde hace años, la rubrica por quién arriba al pináculo político se encapricha por imponer su etiqueta; y el manoseo es devastador, véase la mutilación del emblema de México durante el sexenio de Vicente Fox. Grosso modo, Hoy nada de esto importa, se aleja de la identidad misma, en aras de una enfermedad cuyo remedio es el olvido.

Coincido en parte con la postura de Barragán; entiendo lo fatídico que puede ser para un país generar un Corpus Identitario a nivel icónico por los avatares políticos de la administración de turno, pero tampoco veo con buenos ojos, que en el concierto mundial, suenen diferentes melodías de un mismo país, porque lo que provoca es que no perciban la base rítmica que define a un país. Abogo por un «sello ecuménico marcado a fuego» que define de pies a cabeza a una nación y no una diáspora de marcas turísticas bien posicionadas en el globo.

Totalmente de acuerdo. La «marquitis» y la «branditis» al servicio de la política y las agencias que las manejan desvirtúan la esencia de la ciudad. Vivimos en una época de lo fútil y lo desechable. La ciudad es lo contrario: un asentamiento permanente. Las identidades nacionales deberían tender a lo permanente y esencial.


Acá se nota claramente lo que pesa una AGENCIA DE PUBLICIDAD por sobre un ESTUDIO DE DISEÑO, en la toma de decisiones en torno a «cambios» de identidad.
Tiene Usted razón, pero para eso están las agencias de branding. Zapatero, a tus zapatos.
Así es, agencias como Walter Landor (Enlace) se dedican casi en exclusiva a la gestión estratégica y de diseño de marca, mejor comocida como branding.
Es cierto, es más; amo branding concept. Es la rama del diseño que me llama todos los días. No soy ducho ni conocedor como ustedes, pero prefiero no tratar a mi país como empresa y manejar su identidad desde otros puntos de interés, más que con una marca. Termina siendo un dibujo bonito que nadie sabe el porqué de su existencia. Muchos compañeros míos preguntan ¿ para qué existe la marca país? la marca bicentenario? la marca x? y no hay muchas respuestas. Tuve el agrado de asistir a una conferencia de Chávez acá en mi provincia y escucharlo sobre marca país... fue una charla de diseño de Logo.
Branding concept? , pondría primero a entender a la gente que es el Diseño, los términos marketetos de publicistas después.
«Los productos se hacen en las fábricas. Las marcas se construyen en las mentes» es la frase con la que Walter Landor definía, allá a mediados de los 60s, el objetivo del diseño estratégico de marca, conocido también como «Branding». Sin hacer de lado el entendimiento público, somos los diseñadores quienes, en mi humilde perspectiva, debemos entendernos ya como estrategas de comunicación, y no sólo como embellecedores de ideas (ni propias ni ajenas). Para cerrar, me parece que el branding es al diseño lo que la composición operística es a las artes escénicas. Saludos.
De acuerdo con Jesus, pero insisto que otras disciplinas profesionales como el Marketing y Publicidad, están más identificadas y respetadas en tema sd Branding que los «humildes» diseñadores, y no veo que el mercado cambie la opinión de «pintamonos» de los diseñadores, pienso que es una profesión en retiro como leí en foro alfa...quiza tengamos que cambiarnos de nombre como Ingeniero en Comunicaciones, jejejejejejjeje
Creo que el problema reside en la división de campos que hay desde la educación al mercado, entre diseño y publicidad. No hay un límite fijo y los campos de acción de cada disciplina no son claros, pero el punto fuerte a la hora de hacer un «Branding concept» en la publicidad, es que manejan muchas más herramientas de markenting, lo que no quiere decir «de venta», sino de posicionamiento. Así como el diseño queda holgado en algunas áreas y corto en otras; lo mismo pasa con la publicidad. En el caso del «Branding» juegan en cooperación y no competencia, no hay que tender a dividir dos fuerzas.

El sistema. Siempre cuando el sistema gana y algunos lo notamos no puedo dejar de pensar en la famosa escena de Matrix: ¿la pastilla roja o la azul? Honestamente lo que preocupa es que en un futuro no muy lejano las culturas pasen a ser un accesorio o un lindo souvenir y nada más. Por otro lado las grandes migraciones están influyendo en los paises y transculturizando también. La raiz en mi humilde opinión radica en conocerse bien uno mismo como persona, como nacional de un pais, saber la historia y estar orgullosa de la parte de ella.

Empezamos por hacer a los políticos y a la política un producto. Ahora varios países del Globo -espero que alguno sea la excepción- entienden lo peligroso de creer que la política se pueda vender como shampoo, la evidencia: marchas, crisis económicas, movimientos ocupa, etc. Ahora creemos que los países son un producto. Como si fuera posible reducir un complejo de cultura e hibridación que caracteriza a nuestros países latinoamericanos. En el momento en que sepamos y delimitemos lo que es susceptible de promoción, creación de marca, estrategias de comunicación y diseño, etc, podremos crecer.

Pienso en ese sentido que las disciplinas del diseño tienen una responsabilidad social en su quehacer, no olvidemos la reflexión de Langdon Winner «¿tienen política los artefactos?» todos los artefactos!!!!. dejo el link: Enlace.
Muchas gracias por interesante conversación, quedo atento de sus comentarios y recomendaciones. saludos!

Tener una imagen no es lo mismo que tener una identidad, es algo que confundimos los DGs continuamente. Coincido en que la identidad es irreductible a un símbolo y que la imagen que se muestra no siempre resulta sinécdoque. Las marcas van a seguir cambiando y mitificándose, al fin seremos ideas tatuadas. El asunto ahora es ver si son tatuajes de maras mercantilistas o de grandes momentos de nuestra historia. La identidad se construye, mientras que la marca y la imagen son resultados. GRAN ARTICULO! Amplia visión!

La marca pais es la bandera, como dijo el Sr. Chaves cuando vino a Chile para el Seminario ForoAlfa. El resto es negocio, ya sea publicidad con fines turisticos o con el objeto de atraer inversiones, y no posee mayor valor cultural que el que se requiera mostrar. Y para peor, esta corriente ha degenerado en las marcas «Gobierno de Turno».

muy interesante, sobre todo cuando hablas del uso de seudo conceptos para «marcar» los valores de un país.

Pau. Me parece muy bien que tomes el tema. Y si, Catalunya y su cuatribarrada tiene una historia añeja, que hay que tomar en cuenta. Valencia también la tiene con el añadido de la franza azul, con la polémica de los catalanistas valencianos que no la aceptan. Aún así la marca país de los países mas jóvenes están en la línea de la identidad constante y por eso permisiblemente cambiante.

interesante punto de vista a este tema, polémico intrínsecamente y el cual se genera en un ambiente subjetivo y de percepciones, tanto por los creadores como por quien lo encarga y, finalmente, por el consumidor (nacional y extranjero), de entrada el término mal aplicado de marca-país usado a cualquier entidad es por si aún inmaduro, la cuestión que he hecho en otros debates es, ¿quién debe desarrollar estos proyectos?, ¿quién tiene la opción óptima para representar la diversidad de una región?, la intemporalidad queda en juicio, finalmente los resultados han sido eficientes en algunos casos.

Estoy de acuerdo con que la mercantilización termina mostrando una realidad sesgada. Sin embargo, no concuerdo con la afirmación que dice que las identidades deben ser espontáneas: tal cosa no existe. Si las identidades deben ser espontáneas... entonces... para qué diseñar?
Martin, creo que el autor se refiere con «identidades espontáneas» a que no deben ser resumidas y forzadas como muchas veces sucede con el place branding. Se diseña sobre la base del rescate socio-cultural del lugar en cuestión, no de inventar un cuento donde una porción es veraz y la otra se entiende porque simplemente vende mejor y responde más al cómo queremos vernos (o vendernos) que verdaderamente al cómo somos.
Hola rodrigo, entiendo lo que dice el autor, gracias por querer explicarme. Una identidad marcaria, así como una con un enfoque socio-cultural son igualmente no-espontáneas. Cualquier iniciativa planteada presenta una ausencia de espontaneidad. No digo que esté mal, sino que no es espontáneo.
De nada, por ahí gasté mas teclado del que correspondía. Siendo riguroso con la palabra, la espontaneidad en el diseño es un caso aparte. Diseñar algo espontáneo? quizás corresponde más a una expresión artística y puede ser que por ello el arte es tan identificatorio de una cultura por sobre una iniciativa de rescate.

en otro foro se analizó la marca PERU comparándola con la marca pais CANADA, y las opiniones de los foristas fueron apasionadas. Se marcó, por la mayoría, lo anodino que resultaba la del país del norte, pero también se enfatizó sobre la ligereza del país andino. Todos los países pretenden vender su marca, unos con mas fortuna que otros, y, en algunos casos tan polémicos como el de marca ARGENTINA y un banco árabe, donde la similitud hacía sospechoso a uno de los dos. La marca país, la marca ciudad se maneja para el consumo local, en el sentido que sólo ellos la ven como propia.


Creo que el concepto de marca-país y lograr un posicionamiento del mismo es lo que genera los famosos «milagros», como el japonés, brasileño e incluso el colombiano. Los países generar mucho más plata por derrama económica en turismo que por lazos especulativos o industriales. Es para que nos volteen a ver y nos consuman. Globalización significa nuevas maneras de generar cadenas de consumo.

Por un lado comparto la idea de la arbitrariedad con la que se construyen algunas marca país y su sentido mercantilista, pero no creo que se deba satanizar este tipo de construcciones, como bien lo dice el Maestro Orlando Beltrán (más abajo) existen ejemplo de construcciones de marca que obedecen a arquetipos sociales y por lo tanto son reconocidos como propios (por lo tanto constituyen identidad)

Lo que hace una marca país es destacar las tradiciones (cultura), tecnología, eco-turismo, turismo, materia prima, biodiversidad, etc.. con el fin de ser atractivo para los turistas e inversionistas. Concuerdo en que se ha tergiversado «branding» en muchas cuestiones, todas aunando a tratar de aparentar algo que no son, con el fin de tener clientes.

Interesante articulo y enfoque. Estoy de acuerdo de que la marca país debería representar al conglomerado humano (Cultura, tradiciones, estereotipos) y no tanto la idea de País que se quiere 'vender'. Sin embargo me parece que en Colombia está bien aplicado, la pasión es algo que nos identifica plenamente a las personas. No conozco las marcas de todos los países como para dar una opinión más general :/ pero las que he visto me han parecido bastante bien logradas.

»...compiten en una carrera mundial de logotipación de unas identidades estereotipadas...» No le pidas peras al olmo. Todo logotipo es un estereotipo. Por otro lado, creo que cada país ya tiene su marca gráfica, oficial, que es la bandera. Fue lo que propusimos con Pablo Caruso para la marca Argentina. Y, por último: el orden mercantil mundial es inevitable. Si un país no se posiciona, no funciona.

«Así, inmisericordemente, se desechan y deforman marcas turísticas (y de instituciones culturales que dependen de estas administraciones) muy bien posicionadas, por el solo hecho de haber sido gestionadas por gobiernos anteriores.» Al leer este párrafo y la referencia a la paradoja del discurso de países críticos del orden mercantil global sentí que estabas en mi país... Felicitaciones por el artículo. Coincido en todos los puntos expuestos.

Muy interesante el enfoque. Sin embargo comparto con el autor que se pierde el fin por los medios. Una Identidad es permanente y no está sujeta a una gestión determinada. Cuando así sucede se desvirtúa todo y se confunde con una imagen de gestión.
Por lo tanto, no es que una Identidad de país o Ciudad tengan poco valor y sentido, sino que la dimensión política lo trastoca aboslutamente. Es por ello que deben ser gestadas por instancias público-privadas que den garantía de permanencia en el tiempo.
Hola Patricio, no comparto la idea de que la identidad sea algo permanente, esa idea característica del la antropología primigenia, donde se consideraba un solo concepto de cultura como un museo para ser conservado en el tiempo. Estudiosos como Stuart hall explican que la identidad está constantemente en construcción, recomiendo este artículo entre otros que se pueden consultar para contribuir al debate: Enlace
Hola Widman, comparto que la identidad no puede ser permanente. Es claro que ésta se debe ir adecuando con el tiempo. Mi convicción es que no debe ser usado políticamente, lo que no significa que cada gestión no quiera darle algún matiz o acentuación propia.
Miren el caso de barcelona, una ciudad que mataron la cultura propia, esta globalizada de norte a sur, esta macdonalizada de este a oeste, la marca pais debe potenciar la cultura y no disfrazarla, por mas que esta no sea tan atractiva a los ojos del capital turístico, pero a la larga será auténtica y trasparente, sinó pasamos la tábula rasa como hicieron en singapur y listo, a destruir historia y cultura, y a macdonalizar el terreno.
La identidad, al igual que una marca, es objeto de constante cambio. El problema es que el place branding tiende a generalizar ciertos aspectos por ser más vendibles (o entendibles) por sobre la riqueza cultural que atiende a un cúmulo social heterogéneo.
Patricio, muy cierto tu comentario respecto a la «politización» de las identidades por parte de los gobiernos de turno. Lamentablemente no siempre se regula la comunicación visual de ciudades y países. Se confunde la identidad visual institucional (banderas, escudos, iconos simbólicos, emblemas) con la identidad visual de la gestión del gobierno de turno.
Luciano y Patricio, estoy muy de acuerdo con sus comentarios entorno a la politización de la identidad, si esto quiere decir manoseo y manipulación con fines lucrativos en intereses particulares. lo que discrepo en este punto es, que no se considere la identidad como algo legítimamente político, no olvidemos que el ser humano es por definición un ser político que busca precisamente con el ejercicio democrático la construcción identitaria.
Widman, a mi entender deberían coexistir en forma paralela ambas identidades, a saber, los identificadores visuales -institucionales- de la ciudad o país en cuestión y los identificadores visuales de la gestión de gobierno de turno. Ahora bien, cómo definir/determinar cuáles son los identificadores institucionales ya es otro tema muy complejo que excede este análisis. Pero insisto en que se respete la identidad visual de un país/ciudad, independientemente del gobierno de turno y evitar así el bastardeo de los íconos-símbolos que identifican y representan a un país y su gente. Saludos!
La definición de una identidad ya es un acto político. Estamos de acuerdo, pero la política como una acción de gobierno y no como instrumento electoral.

La cuestión es sistémica, de las formas que se han impuesto en la sociedad y que marcan las relaciones, fundamentalmente «la economía», vivimos en un sistema capitalista, y en general (no digo todos), trabajamos para generar marcas para vender algo, y si, muchas personas también son marcas, (ejp. Cristiano Ronaldo o Messi), o ver el caso de Colombia, que es el país latinoamericano mejor mercadeado, gracias a una marca. Basta ver el «uso que se le da a la mujer» para vender más. Si está bien o no, es otra cosa. La cuestión es que lamentablemente vivimos en este sistema y no en otro.
Estimado Rómulo, me parece que la cuestión podría empezar a verse justamante desde esa frase tuya «si está bien o está mal, es otra cosa», desde esa «otra cosa» es tal vez desde donde como diseñadores podamos hacer algo, y de paso podríamos darnos a conocer dando nuestra opinión de si está bien o está mal, para mi «está mal». Gracias.
A lo que me refería es que esto es una realidad del sistema. Los paises son marcas, las personas son marcas. A mi tampoco me gusta, pero es una realidad.
y que te metan la hamburguesa por el culo, la ley del mercado responde al consumidor, si el consumidor exige las reglas cambian
Nicolás, estoy de acuerdo con tu comentario de arriba. En este, me parece que te pasaste con las palabras. Solo para identificar una contradicción en tu comentario, y uso solo la semántica. Consumidor=Sistema. Y obvio, estoy de acuerdo con mi querido amigo Juan Lorenzo, la marca país «tendría» y que ser una respuesta a la cultura. Pero en este sistema no es así, porque se considera al país y al hombre, como producto y «consumidor».
No te des por aludido romulo, la puteada no fue contra vos sino contra el sistema, y que querés que diga, la persona que hace satisface sus necesidades

Coincido en que una «Marca país» responde mas a un modelo de «país empresa» y no a un conglomerado comunitario ya que representa lo que se puede vender de ese país y no toda la comunidad en donde también entran los pobres o la parte no vendible. De este modo terminamos respondiendo a un modelo de corporación empresaria donde lo que no produce se deshecha de la empresa. Y un país no se trata de eso. Un país son seres humanos ricos y pobres que entre todos quizás forman una identidad comunitaria.

No todo es tan blanco y negro. Pensemos en la actual tipografía de colores de México o en la hoja de arce de Canada, parecen imagenes « naturales «.

Coincido en parte con quienes afirman que es difícil que una marca termine representando un país, siempre habrá críticos (de muy buen discurso teórico, claro) para los que no se habrá logrado el objetivo, puesto que el asunto en cuestión no está desarrollado teniendo en cuenta sus vastos conocimientos del tema; amén de esto pasa que el problema es muy complejo, una marca tiene sus limitaciones y el cúmulo de mensajes con los que se debería trabajar un marca país... la sobrepasan, le estamos pidiendo a la marca más de lo que puede dar, más allá de algunos buenos reultados que podamos ver...


Colombia es pasión, en medio de conflictos internos, resulta un tanto paradójico. Estoy de acuerdo con la simplificación que el trademark supone... no creo que pensara en ir a Argentina solo porque en esta época se caen unos grandes trozos de hielo, aunque debe ser hermoso es espectáculo natural.

Creo que no. Más allá de todo lo que -piadosamente- pueda pensarse que es «la realidad» de un país o ciudad (su gente, su historia real, sus recursos verdaderos, etc.), ésta no es sino su representación social, estratégica o aleatoriamente concebida y detentada, hacia adentro y hacia afuera. Somos según nos vemos y, sobre todo, según nos ven.

Yo soy catalán y mi país nació de la creación de la «Marca Hispànica» año 822-850 dC.
Quizá el concepto de «marca» ha evolucionado hacia derroteros marquetinianos y parece que se ha desvirtualizado su significado. Pero y citando wikipèdia en nuestro caso: «el concepto de marca hispànica està historiograficmente sustentado por razones ideológicas a fin de justificar, tanto los derechos de la corona francesa sobre territorios catalanes, así como también para a situar, de manera anacrónica, el nacimento del «Principat de Catalunya».
Enlace%C3%A0nica

Es interesante. Mucho se ha escrito sobre Marca País pero siempre partiendo de la premisa de que es necesaria, presuponiendo que puede haber aplicaciones donde funcionaría mejor que un amblema patrio tradicional. Nada será más eficiente para reconocimiento, diferenciación y capacidad emblemática que el propio emblema que ya carga valores simbólicos muy difíciles de igualar.
Concuerdo absolutamente contigo: «Nada será más eficiente para reconocimiento, diferenciación y capacidad emblemática que el propio emblema que ya carga valores simbólicos muy difíciles de igualar«

No hay respuestas únicas para necesidades divergentes. Puede que países y ciudades no necesiten reformular su identidad a través de una estrategia de imagen, pero sin duda una gestión acertada puede ayudar a producir sinergias entre las industrias productivas, la cultura y la comunidad. Lo jodido es lograr acertar y crear valor por igual para todos los grupos de interés involucrados en una marca de estas características. Pero no olvidar que branding no es logotipo, sino un conjunto de acciones y propuestas que se diseñan orquestadamente en torno a un eje y unos objetivos muy concretos.

Barragán,
Sus palabras me han acuerdado de un texto del diseñador y editor William Drenttell, intitulado «My Country is not a Brand», disponible en Enlace.
Saludos desde Brasil!
Si bien el posicionamiento de marca y el diseño de signos identificadores son cuestiones íntimamente relacionadas, no son la misma cosa. Sin embargo es común que se las confunda y se las combine en un único concepto.
El papel de la gestión de la marca y el surgimiento del concepto marcario.
Una requisito fundamental para saber evaluar y diseñar correctamente signos gráficos marcarios.
Muchísimos diseñadores viven de un sueldo, pero sus remuneraciones son muy variadas. Según su conocimiento: ¿cuál es el salario más alto, el más bajo y el promedio (en dólares estadounidenses)?
Una contundente carta de la AIGA (Asociación de Diseñadores Gráficos de EEUU) para enviarle a los clientes que antes de contratar quieren ver propuestas sin pagar por ese trabajo.
Los diseñadores ejercemos una práctica que es funcional al consumismo y a la globalización; contribuye con la irracionalidad del mercado y con la pérdida de identidad de nuestras ciudades.
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A propósito del artículo de Francisco Yantorno.
Conselhos para obter melhores resultados nas entrevistas para emprego na área do design.
El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!
Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
Una selección de ideas del reconocido publicista estadounidense para quien la publicidad no es una ciencia, sino un arte sutil.
Empatía, intuición, colaboración y experimentación son las palabras de turno que están transformando el mundo corporativo en la creación de nuevos productos y servicios.
No todos los diseñadores desarrollamos las mismas actividades; ni mucho menos tenemos las mismas habilidades. ¿Te has preguntado cuál es tu perfil?
Em muitas ocasiões, trabalhar de maneira interdisciplinar é a melhor opção para o profissional de design.
El nuevo escudo de la Ciudad de Buenos Aires motiva una reflexión respecto a los diseñadores y el respeto por el patrimonio cultural e histórico.