Een mi labor como docente en la licenciatura en diseño gráfico me he topado muchas veces con protestas de los alumnos, al pedirles que investiguen sobre el trabajo de algún diseñador o que visiten una exposición de un artista. Muchos manifiestan abiertamente su desinterés respecto a conocer el trabajo de otros. “No quiero influenciarme”, dicen. Resulta curioso ese enfoque, evidentemente basado en la creencia en una “idea pura”, surgida de un momento de iluminación creativa, que sería la génesis de las mejores soluciones de diseño.
Se trata de una idea muy difundida, tanto en el ámbito educativo como en la práctica profesional del diseño. Algunos rechazan con apatía el análisis de antecedentes y prefieren enfocarse a crear aquello que su corazón les dicta para evitar “contaminarse” de la producción que les precede. Es como si temieran perder su “virginidad creativa” al entrar en contacto con soluciones preexistentes a problemas similares.
La fantasía del instante creativo casi mágico suele ser reforzada en la mayoría de los congresos de diseño, donde muchos conferencistas provenientes del mundo profesional se limitan a mostrar sus portafolios con divertidas anécdotas de cómo se “inspiraron” para alcanzar esos resultados. De esta forma los estudiantes se enfrentan a un abismo infranqueable, entre las anécdotas presentadas por sus ídolos y los ejercicios del salón de clases, donde su tarea no siempre consiste en diseñar portadas de discos de música pop. Algo similar ocurre al joven profesional, que no tarda en darse cuenta de que en la práctica real, los márgenes y la exigencia de creatividad no son iguales en todos los casos.
La sobrevaloración del instante creativo no es otra cosa que un menosprecio del conocimiento y de la formación cultural, tanto general como específica (visual, musical, literaria, etc.): ¿para qué estudiar y comprender el funcionamiento de las variables culturales, si existe una fuerza mágica, la chispa imaginativa, que iluminará la mente del diseñador-creador?
La fantasía de la inspiración creativa está ligada una fuerte necesidad de expresión que muy a menudo deambula en las aulas de las escuelas de diseño. Muchos de los estudiantes tienen una verdadera vocación artística, y encuentran en el diseño un medio con relativas perspectivas de rentabilidad económica, que les permitirá matar dos pájaros de un tiro: tener un espacio para manifestar sus sentimientos y emociones, y forjarse un futuro. Como en el mundo del arte contemporáneo la originalidad es el principal valuarte, sienten el mandato de buscar siempre “la idea única” que les otorgará el ansiado reconocimiento que merecen.
Si bien el diseño es una disciplina que muchas veces apela a la movilidad emocional, esto no implica que el desarrollo de todos sus procesos requiera un compromiso sentimental del profesional diseñador. Poner el foco en el aura emotiva del creador distrae la atención del verdadero sentido de la intervención: resolver el problema de OTRO en TODOS sus aspectos. Es absurdo confiar en que la inspiración fortuita e incontrolable pueda ser el camino para lograrlo.
No pretendo desdeñar el valor de la creación: etapa fundamental e inevitable en todo trabajo de diseño; sino poner las cosas en su justo lugar. El instante creativo casi siempre tiene muy poco de mágico y muy poco de instante. Las soluciones suelen surgir como resultado de procesos en los que la destreza plástica y la inspiración creativa solamente cobran sentido en la medida en que estén bien orientados. Y para poder determinar el rumbo correcto es fundamental:
Muy poco de eso puede lograrse sin tener un conocimiento profundo de la cultura visual, la cultura objetual, la cultura comunicacional, la cultura del hábitat, etc., según corresponda a cada profesional.
En esencia la búsqueda de la originalidad es imposible. Estamos constantemente influenciados no sólo por el trabajo de otros diseñadores o artistas, sino por todo lo que nos rodea. Cada producto que utilizamos, cada calle que recorremos, la música que escuchamos, el café que bebemos, todo aquello con que interactuamos diariamente nos provee de un cúmulo de influencias que modifica nuestra manera de ser, de pensar y, por supuesto, también de diseñar. En ese sentido, nuestra producción no es estríctamente nuestra.
No se trata entonces de rechazar la creatividad, sino de comprender que ésta sólo cobra sentido en la medida en que ayude a resolver adecuadamente el problema del cliente. En general el "ser creativo" aporta cuando coincide con el "ser eficiente", cuanto más culto mejor. Al igual que en la escritura a mayor vocabulario y dominio de la lengua, más ricas y acertadas son las composiciones.
Publicado el 11/12/2006
Este artículo fue escrito en co-autoría con Natalia Delgado.

Me parece muy bueno y también importante que como docente les propongas y les recomiendes a tus estudiantes que que investiguen sobre el trabajo de algún diseñador o que visiten una exposición de un artista y que se manifiesten de manera negativa y no querer hacer lo que les propones por estar solo enfocados en el gusto de ellos y solo lo que les interese. Pero es importante estar al tanto de creadores y artistas pasados y presentes también, para sacar ideas y explotarlas, para darle un paso más a nuestra creatividad.
Anamaria, tocas un punto relevante.
La disidencia es el principio de la innovación.
Encontrar intersticios críticos favorecen el análisis profundo.
Saludos.

Obviamente los alumnos de los que Fabian habla que no quieren hacer el trabajo de buscar un artista es porque están cerrados y enfocados en su manera de diseñar, es decir de lo que están influenciados sin querer mirar la otra cara de la moneda.
Si Cristhian los alumnos de Fabian cometen el error de no querer estar más relacionados con el diseño. Ya que todo lo que él les propone es importante para proyectarse como jóvenes, tener nuevas ideas, construir proyectos con buenos resultados.
Así es, creo que todos cometemos ese error cuando iniciamos nuestra formación.
También puede ser una actitud ingenua.
Saludos.

Me identifico en cierta parte con tu artículo, Fabián, muchas veces retraso mi trabajo esperando esa «chispa creativa» que hará de mi diseño algo novedoso y genial, sin embargo, luego de un tiempo, me doy cuenta que pocas veces llega a nosotros como por arte de magia. Decía un profesor que «la creatividad no es más que acumulación de información» y creo que tiene razón, entre más elementos tengamos en nuestra cabeza mayores puentes podremos construir entre ellos, pienso que fusionando pequeñas distintas partes y de forma apropiada se pueden lograr idóneos resultados en nuestros proyectos.
Si Jenny, como diseñadores no podemos cerrarnos a cosas por el simple gusto, debemos nutrirnos de todo lo que veamos y si se puede buscar mas material visual, literario, musical, etc, para como tu dices crear puentes y poder sacar buenas ideas a partir de lo que esta en la mente, de ahí proviene ese chispazo de creatividad.
Concuerdo como ustedes dos, es necesario que nos empapemos de mundo para ser creativos. Lo digo porque si uno no conoce los trabajos de los demás, que los antecedieron, que influencias tuvieron. Uno corre el riesgo de hacer algo que YA existe, y nublamos nuestra visión creyendo que 'descubrimos el agua tibia'.
Yo se que es importante uno siempre estar nutriendonose con ideas sobre lo que estamos trabajando y comparto lo que dice jenny, la creatividad no es mas que acumulación de información pero debemos tener cuidado al momento de adquirir la cantidad necesaria de informacion para no contaminarnos y perder el rumbo de la idea primordial. A veces es importatne dejar de lado lo que estamos haciendo y salir solamente a caminar para disipar nuestras ideas y asi vovler a empezar con mas inteligencia lo que teniamos pensando.
Comparto su opinión Alejandro, lo que comenta también depende del uso que le demos a esa información, si la sabemos manejar muy bien así sea una gran cantidad, no existe el riesgo de que no lleguemos a contaminar. Creo que el problema radica si no sabemos manejar bien esa información, llegando a correr el riesgo de perder nuestra esencia, logrando como resultado una copia más de la copia. Me gusta lo de «salir a caminar para disipar nuestras ideas» eso si sin olvidar el reproductor de música con buenas canciones.
Tienen razón, creo que todo exceso es malo; podríamos estar «preocupados» por conocer todo al respecto de un proyecto y resultar perdidos en la búsqueda, o por el contrario «despreocuparnos» de lo ya existente, empezar a trabajar y correr el riesgo de que pase lo que dice David «descubrir el agua tibia», desde mi perspectiva debemos aprender a controlar ambas partes por igual, la investigación complementa y sustenta nuestro trabajo y éste puede darnos nueva información, como una retroalimentación constante, creo vital intentar encontrar un equilibrio adecuado para el desarrollo de cada diseño.
es de gran importancia lo que ustedes opinan ya que muchas veces no optamos por influenciarnos de diferentes diseñadores por esperar un momento de creatividad que permita generar algo novedoso. sin embargo, es bueno conocer algunos de los diseñadores reconocidos a nivel mundial por sus trabajos que permitan un mayor conocimiento y quizás una guía para el desarrollo de un producto.
Esto no quiere decir que llegaremos a realizar el mismo trabajo que los demás, simplemente es una referencia importante para nuestra vida como diseñadores.
Jenny
Muy buena la frase creatividad = acumulación de información
Y sabes, me he dado cuenta que esa información vital la encuentras en lugares insospechados; en la letra de una canción, en la historia, en la filosofía, en el teatro o en la pinta de una pared...
Saludos a Colombia.

Recién he leído tu artículo y estoy totalmente de acuerdo, además es claro y directo. Una prueba más de que quienes estudian diseño no deben pensar que así evitarán leer y cultivarse para dedicarse solamente a esperar a la musa.
Hola Luis.
Tienes mucha razón; el diseño es una actividad intelectual que requiere leer, escribir y analizar para poder comunicar visualmente.
De otro modo, sólo seríamos obreros del Photoshop altamente capacitados.

Brillante. Felicitaciones, Fabián. Está en mis favoritos de Foro Alfa. Saludos.
razon y corazon, no podemos crear sin conocer los diseños ya elaborados en otros tiempos, debido que estos enrriquecen nuestra perspectiva.Las influencias forjan la identidad y no es malo crearla a partir de influencias .
«el instante creativo casi siempre tiene muy poco de magico y muy poco de instante».
Paula me haces acordar del principio del yin y yang, «la relación de fuerzas opuestas y complementarias en que encuentra en todas las cosas». Creo que el instante creativo esta influenciado por lo que vemos y por lo que creemos, por lo objetivo y por lo subjetivo, por la razón y el sentimiento.
A parte David creo que complementadno con lo que comenta Paula lo relaciono con el texto de Jan Michel (Enlace) acerca que lo que diseñamos es la continuación de lo que otrso diseñadores han realizado a lo largo de la historia, de no ser asi y empezar desde cero un proyecto aun estariamos intentando salir de la edad de piedra, debemos conocer y creo que en muchos casos apropiar de manera positiva para darle continuidad y mejorar las ideas de los otros.
Quizá es pretencioso pensar que somos originales.
La innovación obliga conocer lo realizado en otras épocas; no hacerlo nos condena a la repetición.
Saludos.

Ojalá la inspiración me encuentre trabajando.
Uno de los mejores momentos del diseño sucede cuando la idea original (que si existe) esta basada en quien eres como ser social y cultural.

Honestamente me desilusiona leer un artículo así. A mí me apasiona el diseño gráfico, sabemos que es una forma de vida para nosotros. En lo personal no puedo concebir a un «diseñador» sin la mínima de cultura general, literatura, música, cine. Mi enfoque es más hacia la ilustración, y día con día me la paso horas en internet y en los libros de texto y especializados viendo ilustraciones. Un amigo mío me dijo alguna vez «Para desarrollar buena ilustración, es necesario empaparse de lo ya hecho para no repetirlo y mejorarlo». Sin nada en la cabeza no hay nada en la parte esencial del diseño.
Carlos, justamente al final del texto se hace referencia a aquello que «no puedes concebir de un diseñador», el autor enfatiza en que debemos tener «un conocimiento profundo de la cultura», buscar, ver, y como tu dices, empaparnos de lo existente; confieso que no comprendo tu desilusión al leerlo, ya que precisamente lo opuesto me sucedió a mi, solía pensar que si no todos, al menos la mayoría de los diseñadores tenían ese «instante mágico de iluminación» en el que sus diseños eran ideas únicas y perfectas logradas con facilidad, sin embargo leer esta postura amplia mi visión y me tranquiliza.

Algo importante es que la creatividad debe surgir de lo más simple, además de lo que el cliente necesita, teniendo simpre presente quién es y lo que quiere lograr; eso sólo se da paulatinamente cuando sabes VER...

Creo que uno de los mayores errores de los diseñadores es creer que tenemos la verdad absoluta a los problemas de diseño que se nos presentan. Si es bien sabido por todos que el influenciarnos de una o de otra manera no es solo acudiendo a exposiciones o viendo el trabajo de los demás, vivimos en un mundo de imágenes. Por lo cual el estar abierto a las nuevas propuestas y las cosas que se están haciendo es mas un trabajo de investigación y de enriquecimiento para todos y cada uno de nosotros no para mal influenciarnos si no al contrario para tener un nivel mas alto de cultura visual.
Estoy totalmente de acuerdo contigo pues pienso que los trabajos realizados por algunos diseñadores nos enriquecen cada día mas para la realización de un trabajo y/o proyecto, teniendo en cuenta las tendencias y los gustos de las personas, así mismo permite que tengamos un mayor conocimiento en el tema del diseño y la historia del mismo.

Definitivamente el diseño consta de un sinnúmero de «medios» para ser realizado, para mí, una de las más importantes y con la que siempre comienzo, es el aplicar sobre mi trabajo, el bagaje cultural que he venido adquiriendo a lo largo de toda mi vida; por lo que pienso, que sin una cultura basta, no se llegará a obtener el resultado tal cual se debería, aún, se tenga una gran inspiración.

Hoy muchos diseñadores se desentienden completamente del proceso de conceptualización que precede a la idea.
Usamos el término «intuitivo» para los casos en que no podemos describir los pasos seguidos para una solución gráfica. Esta capacidad no puede ser empleada sistemáticamente pues carece de explicación racional.
La disociación de ambos generaría las dificultades en la enseñanza y en la producción de teoría propia. Este artículo desarrolla una visión funcional para su articulación.
El diseño favorece la atención al ofrecer detalles a la percepción haciendo la existencia más florida; pero por esa vía el diseñador puede convertirse en un personaje inocentemente siniestro al prestarse a manipulaciones oscuras.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de hacer cosas nuevas? ¿Cuál es el sentido que le damos a la creatividad?
Verdad de Perogrullo, los distintos mecanismos de persuasión de la retórica enriquecen la comunicación visual.
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Apuntes sobre la relación entre el diseño, el papel y lo digital.
Versão sintetizada, em modo de decálogo.
El cambio de percepción del mundo influye a favor de los conceptos y metodologías de una disciplina transversal como el diseño.
A propósito del artículo de Francisco Yantorno.
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Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
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