Annette Larios

Annette Larios

Ciudad de México Mexico

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A Graphic Designer student

Areas of interest: Audiovisual Design, Graphic Design, Web Design

La vida merece la pena. No pretendo dar clases existenciales a nadie, ni hablar de mi largo y exitoso paso por el globo como si en vez de veinte años tuviera cuarenta. Sólo trato de constatar un hecho: la vida sí merece la pena. Leer, escribir, sentir la música cuando la escuchas, que se te ponga la carne de gallina con una película y termines llorando con esas patéticas comedias románticas que, en el fondo, todo el mundo adora. Todo eso, al igual que las guerras, el hambre y una incesante sucesión de cochinas desventuras forma parte de la vida. Pero ¿Por qué hablar de lo malo? ¿Por qué sentarme aquí, con mi cobija favorita en el regazo y gafas de abuela vieja, y no contaros sobre lo bueno, lo épico, lo bonito de este mundo? Deja de mirarme así, lo hay. Ya habrá tiempo para llorar en el mundo real (desgraciadamente, habrá tiempo de sobra); vamos a dejar que este rincón se llene sólo de arcoíris, unicornios y los cuentos que nos contaban cuando éramos pequeños. No, no tengas vergüenza de admitir que a ti también te gusta todo eso, ¿Y qué si te hace sentir otra vez como un niño pequeño? Tú y yo tenemos un trato: no vamos a crecer nunca. Seremos siempre pequeños por dentro. Cuando algo realmente feo asoma la nariz en nuestras vidas, nos asustamos (y es bonito, eso de asustarse, porque significa que estás vivo) y ponemos en duda todo aquello que conocemos. Algo feo como la enfermedad de un familiar, la muerte de un amigo, de un conocido o de un desconocido que te ha afectado especialmente porque sí, porque a veces somos así de sensibles. Entonces el mundo se nos viene abajo y lo vemos todo del color de las hormigas, pero es importante que sepas que te queda mucho camino por delante para superarlo. No importa si tienes quince años, treinta, cincuenta o ciento veinte porque siempre, siempre podrás superarlo si te queda algo de esperanza. Así que guárdala bien y no la pierdas, esa poca esperanza color verde esmeralda que todos tenemos dentro, porque uno nunca sabe cuándo va a necesitarla. Y sé fuerte, ¿vale? Como los héroes de las historias que tanto nos gusta leer. A lo mejor no siempre hay una persona que te preste su hombro pero aquí nunca faltaran las risas. Reír. Reír hasta el infinito. Que me gusta: Se que este pequeño espacio seria poco para expresar todo lo que me gusta, seamos sinceros. Pero veamos soy de gustos simples; Me gusta sonreír, conocer personas nuevas, leer y por sobre todo, me gusta escuchar música. No me cierro a cualquier genero, me gusta la música en general. Se que lo mejor que te puede pasar es llegar afónica a tu casa después de estar gritando (sacando los pulmones) y escuchando algún concierto de tu cantante favorito. O comer helado viendo alguna película. Pasear por tu ciudad con solo tu mochila y la esperanza de encontrar cosas nuevas. Reír a carcajadas con los amigos hablando de cualquier tontería o leer algún libro acostada en tu camita donde el mundo no puede tocarte. Hablar con tus amigos a las tres de la mañana por que el o ella no pueden dormir. Sentir que la piel se te pone de gallina cuando algo que has estado esperando llega por fin. Fotografiar a las personas en su vida cotidiana, ver a algún niño carcajearse después de haber hecho alguna travesura. O bien recibir sonrisas de desconocidos. Porque esas son las pequeñas cosas que hacen la diferencia y que a la gente tal parece a olvidado. Se que lo peor que te pueda pasar es no encontrar tus gafas en la mañana, cuando tienes prisa y pegarte con cualquier cosa que este a tu paso (Es horrible pegarte en el dedo chico del pie). Llegar tarde por eso y recibir regaños que si bien sabes que te mereces, pero que las marcas de guerra (pues bien, encontraste tus gafas y terminaste de redecorar tu cuarto y tu cuerpo) lo constatan como un dia de mala racha. Ver que la gente se hunde en su vida frenética, sin voltear a ver todo el hermoso mundo que los rodea, ver a los niños mendigar en las calles y sobre todo ver a los animales sufrir. Aunque seamos sinceros, para que realmente me conozcas, necesitarías entablar alguna conversación conmigo.