¿Hemos definido diseño? Quizá ponernos de acuerdo sea el primer paso para generar una crítica. Se le considera como una disciplina, como una actividad, como un fenómeno, como un sistema o como un simple objeto para responder a la solución de una problemática. En realidad no se ha unificado la interpretación por ser un término polisémico, pero muchos autores coinciden en que es un proceso creativo (sea como técnica, actividad o como sistema) que debe tener resultados productivos para los individuos y la sociedad en general; para responder a la necesidad de una compleja dinámica social donde se produce objetos, productos e imágenes.
Como lo indica John Heskett, el diseño es una de las características básicas de lo humano y un determinante esencial de la calidad de vida. Es una respuesta del hombre para mejorar su entorno y facilitar sus actividades, por lo cual, el diseño es entendido por muchos como «el bastión más significativo del capitalismo y del maquinismo». Su auge se dio por un cambio social que los países industrializados sufrieron a finales del siglo XIX y principios del XX. A partir de estos procesos originados por la Revolución Industrial, la relación e integración entre arte, industria y tecnología cambia profundamente. Las funciones tradicionales del artista y el artesano se transformaron por la aparición de maquinarias y nuevos materiales. Como observamos, la práctica de este oficio antecedió a la teoría, puesto que dio paso a la experiencia, que generó nuevas sistematizaciones para la producción y diseño de productos.
Ahora bien, las primeras escuelas de diseño centradas en Alemania como la Bauhaus (1919-1933), tenían el objetivo de ser una coalición que lograra interactuar con estudiantes, profesores, administradores y la comunidad en general, para crear una renovación de la teoría del diseño. Particularmente, la Bauhaus pensaba que se podría revigorizar la comunidad de los diseñadores gráficos al alentar el pensamiento crítico sobre los medios y fines del campo gráfico. Lo importante era liberar las aptitudes creativas de cada estudiante, desarrollar una comprensión de la naturaleza física de los materiales y enseñar los principios fundamentales del diseño. Se buscaba desarrollar la conciencia perceptiva, la capacidad intelectual y la experiencia emocional de los estudiantes, para crear una metodología que los familiarizara con técnicas, conceptos y relaciones formales fundamentales para toda expresión visual. Es decir, en este punto la enseñanza fue técnico-práctica: la teoría mostrada era un discurso fundamentado en la praxis; se integraban conceptos a la práctica para construir el oficio.
Así entonces, según César Coll (1999), el desarrollo del aprendizaje del diseño se formó con un pensamiento constructivista en donde se iba cimentando el propio conocimiento, para generar un marco explicativo, articulado y coherente dentro de una «zona de aprendizaje próximo», para dar solución a problemas. Esto significa que la teoría y la práctica se encontraban en un espacio común a través de los conocimientos de un profesor y un artesano.
Sin embargo, pese a lo anteriormente descrito, el impulso al enfoque crítico de la actividad no ha sido suficiente, y ante esto tenemos que entender que un pensamiento crítico es «la habilidad de analizar hechos, generar y organizar ideas; defender opiniones, hacer comparaciones, hacer inferencias, evaluar argumentos y resolver problemas». Es decir, conforme a esta interpretación, una crítica implicaría una evolución en el diseño y una nueva generación de teorías. En la actualidad no se ha generado ese pensamiento que supone debe ser «auto-dirigido», «auto-disciplinado», «auto-regulado» y «auto-corregido» para lograr un diálogo efectivo y apoyado, en este caso, para la revaloración de la actividad.
Como comenta el profesor Norberto Chaves, gran parte de los problemas de la enseñanza del diseño (especialmente gráfico) en los países de Latinoamérica provienen de una concepción distorsionada del oficio en la que predominan dos prejuicios: teoricismo y creativismo, originados en una grave disociación entre enseñanza y práctica del campo. Personalmente diría que la polémica gira en torno a la inclinación de nuestros productos ya sean discursivos o visuales, y todo este argumento es lo que ha originado confusiones de enseñanza que suponen una débil formación crítica en nosotros.
Hoy se continúa con una enseñanza teórico-práctica, pues principalmente las escuelas buscan que el diseñador se familiarice con los aspectos que conducen a mejorar el diseño para producir objetos estéticos y funcionales. Frente a esta perspectiva la enseñanza se vuelve formativa en un sentido empírico, la preparación del diseñador debería aproximarse a esa inmersión del mercado laboral para generar autonomía y competencia en su profesión, pero no sucede. Es así que no se desarrollan argumentos analíticos hacia los métodos de la práctica del diseño, ese «teoricismo» del que veníamos hablando no forma una reflexión de la propia actividad creativa, simplemente explica la práctica y no la cuestiona. Esa distorsión de la enseñanza parte entonces de una visión práctica-formativa no dirigida en un principio hacia la argumentación.
Por esto es innegable que el diseño no es conocido por ser un área donde se produce nuevo conocimiento, pero podemos contrastar ese «concepto» afirmando que sí produce teorías, nuevas técnicas, nuevos métodos, nuevas aportaciones; solo que nosotros los diseñadores no hemos establecido un «marco de investigación» sustentable; es decir, no nos involucramos activamente en un análisis «defendible» de nuestra profesión.
Mostrando una paradoja, si la práctica del diseño no contempla a la teoría o la teoría no contempla a la práctica del diseño hemos tenido un punto ciego, como lo afirma Gui Bonsiepe; un punto ciego entre la discursividad y la visualidad causada por nuestro notable desinterés. Cabe mencionar que ese desinterés se da porque el oficio te envuelve en otra dinámica, en la cual vas integrando la práctica aprendida en la escuela con un nuevo tipo de aprendizaje personal y muchas veces no compartido.
Frente a esto, ¿qué podemos decir de nuestra «formación crítica»? Esta solo la desarrollamos como una simple descripción del producto o como una «justificación» pero no como una crítica real y encausada hacia la mejora del oficio. Ahora es cuando podemos preguntar: ¿conviene tener una crítica del diseño? Pienso que sí, y sería conveniente por dos aspectos: uno para que la actividad tenga una revaloración como práctica cognitiva y otro como una renovación de la propia teoría. Entonces en lo que nos deberíamos enfocar para comenzar una crítica es en la propia interpretación de diseño y desenredar la polémica del punto ciego entre teoría y práctica, para empezar a comprender y valorar nuestra propia actividad.
Bibliografía:
Publicado el 03/02/2012

Pienso que el diseño es mas de feeling y talento, pero es mas que necesario apoyar esto con la teoria y los años de estudio que se tiene de la materia para poder lograr contenidos funcionales, lo que he notado es que licenciados en diseño grafico trabajan mas de manera alvitrarea con el riesgo de que sus trabajos funciones o no dejando atras todas las teorias y estudios que apoyan un buen mensaje. Y si reconozco que este problema es mas por la adaptación hacia los clientes ya que ellos desconocen las bases del diseño, y por mantener esa relación tenemos que adaptarnos a lo que ellos quieran.

Me parece interesante lo que publicas.
A mi parecer, no es tanto, que haya un escaso interés, sino como ya mencionas, hay carencia de entendimiento en el área, pues es un conjunto, que primeramente se debe entender por separado(concepto), cada uno de los elementos que lo componen, para después en la práctica, saber qué conformará el diseño, de esta forma creo que no caeremos en los errores que vemos comúnmente, como la falta de composición o armonía.
También es importante ser objetivos con nuestros diseños principalmente, pues así nos formamos un concepto propio, algo que no suele hacerse.

Es reconfortante poder leer una reflexión de este tipo y sobre todo que genere tanto diálogo a favor de una causa que no esta del todo perdida. ;-)
Agradezco mucho tu comentario Roberto, así es, creo que no es una causa perdida. Saludos!

Parafraseo las palabras que acá en un foro leí y grabe en mi memoria. Nuestra profesión tiene mucho de software, poco de metodología y casi nada de filosofía. Relaciono filosofía no con teorismos sino con las herramientas para hacercarnos a la realidad y cuestionarla, con la actitud crítica de saber que avanzamos pero siempre podemos mejorar. Por último, necesitamos interactuar con otras ciencias para desarrollar esa conciencia crítica.

Todo esfuerzo en la consecución de un mayor grado de conciencia disciplinar debiera evitar ser fragmentario. Una visión «en bloque» del Bauhaus deja en una zona de penumbra agudas contradicciones que aparecerán en importantes experimentos posteriores como la HFG de Ulm.
La insuficiencia de un enfoque crítico subraya la necesidad de un mayor rigor analítico que permitiría precisar mejor aspectos relativos a la identidad profesional del diseñador e iluminar aquellos puntos oscuros de la práctica del diseño que impiden distinguir entre la proyectación de objetos y la proyectación de mercancías.

Bien, me parece interesante situar en el foco de la disciplina la conciencia critica de la misma, pensarse a si misma y desde ahí pensar en que es diseño, y su vertientes.
Discrepo en relación a seguír mitificando Bauhaus, como menciona el gran profesor argentino Gustavo Valdés de León hay que desmontar el mito y cito textual; -para que su «herencia» ideológica, hasta hoy hegemónica en la enseñanza del Diseño, no siga obturando el desarrollo teórico y practico de la disciplina.-
Estos debates enriquecen el Pensar Diseño, bien por ello.

Erika estoy de acuerdo contigo. El pensamiento crítico que propuso la Bauhaus considero que sigue siendo la clave para que el diseñador profundice en su quehacer. Si se promueve en la formación del diseñador el pensamiento crítico, posteriormente el ejercicio profesional del diseño será más efectivo, su producto tendrá la relevancia social esperada. El pensamiento crítico llevará al diseño a producir nuevo conocimiento, nuevas formas de diseñar y nuevas formas de aprender. Excelente artículo, felicidades!
En la práxis moderna del diseño hemos entrado en un círculo vicioso donde nuestro producto es validado por nuestro «cliente» y no por el usuario. Dicha valoración se la dejamos a quienes miden las ventas, el posicionamiento o la imagen de una marca o empresa. Esto nos ubica en un punto desfavorable ya que «no nos importa» el valor de uso dado a nuestro «producto de diseño». Para inmiscuirnos en la afectación social del diseño debemos trascender de la praxis al entendimiento de la disciplina y no solo de la profesión. Este acto solo lo podemos lograr desde la academia, aprendiendo a criticar.
Muchas gracias por el comentario Oscar!, así es, generar un pensamiento crítico puede ayudarnos a ampliar nuestra visión para mejorar el oficio y hacer a un lado ese círculo vicioso. Excelente comentario, muy aterrizado en nuestra realidad, gracias otra vez.
Saludos y gracias por propiciar la discución de algo que nos hace tanta falta!!! Excelente artículo.... en el primer comentario me faltaron caracteres para decirtelo!!!

A solução para resolver o divórcio entre a esterilidade da critica e a ingenuidade da prática do Design, está (estará...) na promoção da crítica na própria prática, através do desenho. Esta tem sido a metodologia da escola de arquitectura do Porto (Álvaro Siza, Eduardo Souto Moura,...), oriunda da cultura do desenho da Escola de Belas Artes do Porto e transferida para a formação em Design na Universidade de Aveiro. Uma nova lei, permite hoje em Portugal «doutoramentos em obra», e assim, o reconhecimento da prática como produção de conhecimento.
simpatizo completamente con esta critica, e interiorizandola, tengo dos circunstancias a las que le acuño este punto ciego del diseño ( teoría - practica); la primera es la lógica netamente académica, en la que han hecho inmersión algunas universidades, que solo asumen un posicionamiento teórico, desconociendo las lógicas y fuerzas productivas de su contexto, que por consiguiente consiguen que dentro de sus aulas de clase de diseño, solo se produzcan conceptos de diseño bonitos, y no se solucionan las necesidades ni los problemas de diseño, y la segunda...
Gracias por el comentario Julian! también estoy de acuerdo contigo, la estructura académica mantiene una línea que divide a la teoría y a la práctica, la crítica es justamente para reflexionar sobre la necesidad de borrar esa línea y tratar de resolver el punto ciego. Valdría la pena reformularnos como una disciplina que genera productos discursivos y productos materiales.. para empezar a cambiar ese paradigma. Saludos!
la segunda,«Las universidades deben enseñarles a las personas a «Poner en duda las cosas; no aceptar doctrinas, propias o ajenas, sin el riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición antes de afirmarla……. El objetivo de la universidad no es enseñar el conocimiento requerido para que los estudiantes puedan ganarse el sustento de una manera particular. si no crear seres humanos capaces y sensatos.«
john stuart mill

La descripcion es cierta , aunque parece conducir a la enseñanza del diseño a un dilema sin salida. Es muy dificil establecer una «teoria» seria de la accion , en este caso creacion, que contribuya a ampliar las capacidades de los diseñadores o al menos le sirva para orientar eficientemente la comunicacion entre los actores del proceso de diseño. Creo que buscar como resuelven esto en otras disciplinas puede ayudarnos.
Muchas gracias por su comentario, cierto, es un dilema del cual se ha hablado mucho, pero no se resuelve. Como mencioné, me parece que debemos ir a fondo para definir «diseño», sobretodo para replanteralo... al final es lo más importante para tratar de resolver el punto ciego que fui describiendo.

Estoy muy de acuerdo con esto que expones aca, es cierto, hoy por hoy, muchos de los diseñadores que nacen hoy al cual he denominado Diseñadores Utopicos, perecieran que su formacion estubvo en manos de personas que quizas no tienen ni idea de lo que ha de ser el Diseño como una disciplina, como una actividad, como un fenómeno, como un sistema, y a la buena de dios comienzan a ejercerla sin tener un minimo de conocimiento de que es lo que se hace. por ejemplo Con solo ejecutar un programa como herramienta ya es Diseñador. Es lastimoso, pero hoy por hoy hay que luchar contra eso.
Muchas gracias por tu comentario Aarón, también estoy de acuerdo contigo, hay que seguir luchando para revalorar nuestro oficio.
Estoy de acuerdo con Aarón Lares y con Erika Valenzuela, el nivel de formación de muchos diseñadores deja mucho en duda de lo que es un diseñador, entonces nos preguntamos y dejando muy abierto lo que es el diseño entonces y quienes son los protagonistas, y con que responsabilidad se ejerce, no es solo manejar una herramienta de diseño, un diseñador es más aún mucho mas profundo, completo en toda la extensión de la palabra como para que se minimice, su responsabilidad y su importancia

En diciembre del 2006 se publicó el último número de la revista argentina tipoGráfica. Propongo un repaso del camino recorrido, recordando los hechos relevantes de su trayectoria.
Una de las tantas cuestiones pendientes en la reflexión dentro del diseño, y que no termina de zanjarse, es el debate sobre si esta actividad es una «disciplina» o un «oficio».
Brasil muestra cómo el auge del diseño radica en su conexión con la cultura y en la vinculación no prejuiciada entre teoría y práctica.
Leer en
Propuesta metodológica para una comunicación eficiente como antecedente y consecuente del diseño gráfico.
Dos actitudes muy diferentes que dependen de la intencionalidad del mensaje: protagonismo del diseñador o diseño al servicio de la comunicación.
De vuelta de Seminarios FOROALFA 2009, recordé una escena de la película «El Joven Frankenstein» (1974), dirigida por Mel Brooks.
IMPORTANTE: Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. En cambio, sugerimos y valoramos la reproducción parcial, incluyendo además del nombre del autor, el título y la fuente (FOROALFA), un enlace a esta página (http://foroalfa.org/articulos/una-critica-en-el-diseno) en un lugar claro y visible, que invite a completar la lectura.
Dos preguntas clave que debes hacerte si deseas encaminar el entusiasmo por el trabajo en tu empresa.
Homenaje al recientemente desaparecido creador de Fototrama.
No siempre somos los diseñadores los que «creamos» un símbolo. A veces esos símbolos nacen, crecen y se instalan en el imaginario casi que por generación espontánea.
La red social de imágenes más exitosa, más allá de los prejuicios sobre su trivialidad, también es una herramienta de promoción, educación e investigación.
De qué piezas es responsable el diseñador, qué similitudes y diferencias existen con los rubros tradicionales del diseño gráfico y cómo es diseñar dentro de la industria.
Como diseñadores tenemos la mala costumbre de buscar errores en todo lo que nos compete. ¿Es esta una manera adecuada de comportarnos?
Lo más importante a la hora de prestar el servicio de desarrollo de aplicaciones móviles.
¿Qué debe distinguir al diseño industrial mexicano? ¿Por qué es necesario dejar a un lado el nopal y el penacho en el diseño de ciertos objetos?
Una mirada critica sobre la construcción de la imprenta misionera y el primer avance en el desarrollo tipográfico en la región.
El correo postal es un servicio esencial que usamos los diseñadores para enviar y recibir material impreso, pero es cada vez menos confiable y más oneroso. ¿Fenómeno local o regional?