
Los tiempos cambian y las tecnologías se suceden unas a otras cada vez más vertiginosamente. Paradójicamente, los procesos de reflexión permanecen prácticamente inmutables. Acerca de estas cosas pretende indagar este artículo, a partir de un suceso, si se quiere, intrascendente, con la pretensión de pensar en voz alta acerca de urgencias y prioridades.
En la búsqueda de manifestar algunas inquietudes profesionales, redacté un texto que me dispuse a proponer a una publicación online. Ingresé al sitio, como lo había hecho en alguna oportunidad anterior, accedí al panel de edición de textos y… ¡nada!; me fue absolutamente imposible tipear o pegar mi texto en esa página. Intenté repetidamente, en diferentes ocasiones, con igual resultado. Lo curioso es que hacía poco lo había hecho con otro texto sin problemas; quedé perplejo, frustrado y con el texto imposibilitado de ingresar al sitio, proyecto que de este modo pasó rápidamente de la incubadora a terapia intensiva, sin escalas.
El procedimiento habitual y tradicional —más o menos estandarizado— para una colaboración en cualquier publicación analógica permaneció inalterable durante centurias y sigue aún vigente para las publicaciones en papel en todo el mundo: un autor propone un texto, si está dentro de sus posibilidades, también puede aportar imágenes para ilustrarlo y la edición final corre por cuenta del departamento de diseño del editor. En este esquema, el autor rara vez suele tener opinión acerca de la puesta en página, que es asunto exclusivo del editor. En un escenario de creciente interacción virtual como el presente, era inevitable que en algún momento los métodos de producción intelectual convencionales de la época analógica requirieran una adecuación a los nuevos tiempos y soportes. De manera que, desde hace un tiempo, con la disponibilidad tecnológica de nuevas herramientas digitales, cada autor de algunas publicaciones digitales está en condiciones de editar parcial o totalmente su propio artículo online —una ventaja evidente si todo funciona bien— , quedando a cargo de los editores la facultad de supervisar detalles formales. Pero de tiempo en tiempo, los paneles de edición online son actualizados para ampliar la paleta de herramientas y se les agregan nuevas funciones, no siempre imprescindibles ni tampoco testeadas en profundidad, lo que ocasiona con cierta frecuencia imprevistas complicaciones con navegadores que antes no las tenían. Contratiempos de editor, que el autor analógico no tenía...
En el caso planteado, luego de consultar a los editores del sitio para descartar que estuviera haciendo algo incorrecto, el diagnóstico fue que, al parecer, mi versión de Firefox había quedado obsoleto de un día para el otro, al menos, para manejar las prestaciones del editor de texto online de ese sitio. Tenía sólo dos opciones: actualizar mi navegador o desistir de la publicación de mi texto.
Antes de someterme al juicio del Honorable Tribunal Cibernáutico, y por consejo de mi abogado, haré unas breves y sentidas declaraciones bajo juramento HiperTextual de decir la Verdad, pixel a quién pixel. ¡St. Jobs ilumine a sus Megabíticas Señorías!:
En mi desempeño como diseñador, uso exclusivamente compu desde hace más de dos décadas; siempre he disfrutado y me fascinaron las herramientas digitales y no he tenido problemas para incorporarme tiempo completo desde entonces a la escudería Mac; al contrario de lo experimentado por otros colegas de mi generación —Paleolítico, más o menos— a quiénes la era digital les produjo un pavor atávico y prefirieron seguir en la del Hielo, pintando bisontes y mamuts valiéndose de palitos con cerdas de oso atadas en un extremo, que siguieron humedeciendo conmovedoramente en pinturas preparadas con tintes vegetales, grasa de bestias diversas y variadas substancias minerales, en su afán de embellecer las paredes de sus cavernas.

El punto de inflexión de mi apasionado romance con la tecnología digital, se produjo cuando empecé a sentirme como el hámster con su ruedita: por más que me entrenara entusiastamente en cualquier programa, inmediatamente se lanzaba la nueva versión y debía «actualizar» mi neurona tecnológica. Esto implica que, gran parte de nuestro tiempo, destinado a resolver creativamente problemas propios de la profesión, se consuma en un constante reentrenamiento técnico-operativo; una manea de pensamiento enfocada exclusivamente en lo instrumental. Mi deslumbramiento inicial no desapareció ni mucho menos, simplemente se transformó en una emoción más profunda, que podríamos llamar «Amor Condicional».
Para completar esta declaración, confieso también ser algo rebelde a las imposiciones de cualquier naturaleza, sean éstas tecnológicas, culturales, ideológicas o evolucionistas. Luego, mi primera reacción fue reflexionar a la defensiva: ¿por qué debo actualizar un navegador para acceder a una prestación elemental a la que, hasta hace un rato, accedía sin problemas? Rogué, pataleé, imploré… y, finalmente, claudiqué: debía evolucionar para perpetuar la especie o resignarme a ser futuro espécimen de estudio para ulteriores paleontólogos del diseño.
Mascullando un mantra basado en un florido y completísimo repertorio de obscenidades hacia «iGod», el Señor de las Tecnologías, sus fieles, acólitos y enfervorizados simpatizantes, descargué obedientemente una versión más reciente del Firefox —la más actual que permite mi sistema operativo, que no es precisamente la última, sepan ustedes disculpar, razón por la cual el señor Firefox no te la ofrece en su Página Oficial—, mientras saboreaba un cóctel a base de Reliverán. En esa plegaria lumpen, imploraba que esa versión de Firefox fuera suficiente para acceder al editor de texto online.
Mis fervorosos ruegos fueron escuchados por «iGod», pues pude al fin ser aceptado en el Walhalla de la edición online otra vez, y editar nuevamente mi artículo de-ya-ni-me-acuerdo-qué. Por un instante fui feliz, había zafado… veremos hasta cuando.
Alguno se preguntará por qué Firefox, habiendo Explorer, Google Chrome, y tantos otros navegadores dando vueltas por el ciberespacio. Diré a eso que Mr. Gates hace años decidió discontinuar el Explorer para Mac; que el Google Chrome ofrece en su Página Oficial una versión que mi baqueteado sistema operativo tampoco admite; y, en fin, que me une a Firefox una simpatía inexplicable y particular, casi una relación afectiva. Ese ícono del zorrito engendrando o devorando al mundo, con su atractiva combinación cromática en una ilustración casi de cuentos infantiles, me evoca vagas reminiscencias mitológicas, una especie de fascinación de fábula, que me inspira cierta ternura y me provoca admiración por la perspicacia de su diseñador… y por su agudo y eficaz sentido del marketing, ¿por qué no?

Hablando de marketing, en mi extravío llegué incluso a pensar que la tecnológica podría ser una segmentación deliberada para la «selección natural» de autores; lo cuál explicaría la necesidad de ingresar los textos exclusivamente vía el editor online —como toda herramienta digital, sometida a las implacables leyes de la obsolescencia repentina e instantánea—. Una teoría conspirativa más, fruto de mis paranoicas divagaciones.
Mucha energía… Eones de energía…. Montañas de energía disipadas… Pero no en la reflexión que motivó la producción del artículo aquél en sí; en cualquier caso, no con el mismo entusiasmo. Sino en busca de la adecuación tecnológica que me permitiera no caerme del mundo conocido. Al menos, de esa forma del mundo, que produce chiches tecnológicos para entretenernos y hacernos creer en la contemporaneidad como quién cree en Versace.

Atrás, muy atrás, quedó el impulso que me llevó a escribir aquél artículo ya casi olvidado, fagocitado por la búsqueda desesperada de un vulgar programita que me permitiera editarlo, que le permitiera a ese artículo, finalmente SER. El lugar que ocupaba en mi atribulada mente ese ímpetu original para poner en palabras una serie de pensamientos más o menos coherentes, fue ocupado en su totalidad por un frensí irrefrenable para conseguir una cosa tecnológica que me permitiera concretarlo.
La biblioteca más famosa de la antigüedad —la Biblioteca de Alejandría— debe en gran medida su legendaria gloria a una disposición inexcusable, que obligaba a todos los navíos que arribaban a su puerto a entregar inexorablemente todo libro o rollo escrito que portaran, para que un ejército de copistas hiciera las copias de todos esos tesoros del pensamiento. Desde esa perspectiva, podemos hacernos una idea de la relación reflexión/tecnología de antes y de ahora. Y hasta reconsiderar el mismo concepto contemporáneo de «evolución» del pensamiento. Por otra parte, si la tecnología como herramienta de la acción no facilita las manifestaciones de la reflexión, quizá haya que replantearse su conveniencia en menesteres propios del intelecto.
Como producto de la tensión constante entre ambos factores, a veces, el aspecto tecnológico se percibe como un obstáculo, en lugar de cómo un facilitador para el intercambio de ideas; y el ejercicio reflexivo suele ser refractario a las limitaciones impuestas por la praxis. Para conciliar ambos factores, estaría dispuesto a aceptar que lo más probable es que reflexión y tecnología sean sujetos complementarios, en lugar de oponentes de una falsa dicotomía. Siempre y cuando el Honorable Tribunal esté dispuesto a fallar salomónicamente que, si bien la tecnología construye el arco, la reflexión gobierna la flecha.

Publicado el 19/06/2012

Mas importante que como diseñar es que diseñar? la conceptualización y la reflexión sobre el diseño y la comunicación visual, es la tarea primordial que lo diseñadores debemos recuperar, esto no quiere decir dejar de lado la tecnología y los procesos de materialización, sino organizar y secuenciar la tarea del diseño...la innovación tecnológica pocas veces tiene q ver con un compromiso con la indeterminación que invita descubrir nuevas perspectivas y tiene más que ver más con la necesidad de lucro e innovación incesante que necesita el capitalismo para retroalimentarse.

En cuanto a la posibilidad de pensamiento creo que la pantalla limita al cerebro porque se atiene sí o sí a las posibilidades que pueda ofrecer un software determinado o a la capacidad de manejarlo, como bien dices, quedamos metidos en el eterno vórtice de la actualización y el como funciona, he procurado en la práctica alejarme del computador al pensar un proyecto o una idea y trabajar con los tradicionales papel y lápiz -tal vez donde mi cabeza se siente más libre- para poder percibir lo digital como una herramienta más que hace parte del proceso de diseño, necesaria, sí, pero no para todo.

Excelente artículo. Lo suscribo (casi) todo ;>). Estoy en desacuerdo en disociar tecnología de intelecto. Van íntimamente unidas. El uso de la tecnología es lo que se desliga de su uso adecuado. Se usa la televisión -un ejemplo- para publicidad panfletaria -véase el uso político en España, actualmente; se paga 300.000 a 11 señores en calzoncillos corriendo detrás de una pelota por hacer lo que se supone que tienen que hacer, ganar un partido, y no se renuevan la mitad de las plazas de investigadores, con un salario de miseria de, en muchos casos, 1000€ al mes- y otros medios.

Muy buen artículo, Víctor. Desde hace muchos años existe una compulsión al hecho tecnológico, y sobre todo una visceral celebración. Por supuesto que la tecnología permite reflexionar, de forma que se complementen. En mi opinión, la tecnología en algún punto representa una gigantesca acumulación de herramientas interminables que, como un ser vivo, se apila en nuestras vidas y es imposible que no interactúe con nuestras actividades (a tal punto que para muchos cristaliza nuestra profesión). Existe un fetiche de la tecnología, que a veces conlleva a cierta angustia neurótica de perderse de algo.

Excelente artículo, trata varios temas y es muy difícil hacer un comentario acerca de todo lo tratado aquí. Por un momento llegue a dudar acerca del concepto de usabilidad. Creo que la frustración por no poder publicar algo llevó a la reflexión acerca de la tecnología como obstáculo, algo que no hubiera surgido, si los editores del sitio le hubieran dado más protagonismo a la usabilidad y menos protagonismo a la evolución. Es natural cuestionarse si debo bajar la nueva versión de firefox para publicar algo, ¿por qué? si hasta ayer lo hacía perfecto. El avance tecnológico no debe excluir gente.

Estoy leyendo algunos cometarios y encuentro que varios se centraron en el tema de la actualización tecnológica...entiendo que lo que plantea García tiene que ver con que la evolución tecnológica debería facilitar, dejar el espacio para centrarse en la idea, en la producción creativa, ser un medio y no un fin mismo.
Exactamente ése es el núcleo, Nélida. Agradezco tu lectura inteligente, analítica y exenta de prejuicios de edad o metodológicos. Sucede que algunos colegas parecen más proclives a creer que reflexionar es pensar para y por las herramientas de trabajo –comutadoras, programas–. Pero si el diseño merece ser tema de reflexión, alguna vez deberían considerar la posibilidad de liberarse de esas ataduras mentales que mantienen su imaginación acotada, limitada y subordinada a las rutinarias contingencias de la praxis.
Perdón Victor y Nélida pero sigo sin entender ¿porqué sienten ataduras y rechazo a las herramientas tecnológicas al punto de pensar que no los deja reflexionar? y la verdad que no soy tan joven como para no poder reflexionar si no es por medio de una computadora o un software. Nélida, si con todas las posibilidades que te dá la tecnología no encontrás espacio para centrarte en la idea, estás en un problema, el futuro es más (o totalmente) tecnológico. Perdón Victor por mi pobre ignorancia, quizás no supe hacer una lectura más inteligente de tu texto, fuí diseñador sin tecnología y lo soy con.
Ejem; la tecnología tiende a optimizar los tiempos de ejecución. Esto se puede traducir en mayor tiempo libre para... reflexionar. El problema sobre el cual veo que gira el artículo es en el desmedido esfuerzo de aprendizaje del autor (en materia tecnológica) que, en su caso particular, supero a la satisfacción del resultado obtenido.
Hay que tener en cuenta también, por seguir ampliando las variables que menciona el autor que interfirieron que el hecho creativo llegara a destino mediante el uso de la tecnología; que, a veces, no es inocente la manipulación de las empresas monopólicas en esta especialización, vendiendonos facilidades y al mismo tiempo «controlando» el uso de los sistemas y software... Parece que todos estamos de acuerdo con lo de que la tecnología es simplemente un medio o herramienta, creo que esto va más allá, como acabo de comentar...
La reflexión es un proceso mental, la tecnología es un conjunto de procedimientos físicos derivados de aquélla. Hay quiénes confunden el medio con los fines y deducen de esa falsa observación la imposiblidad fáctica del autor para usar entornos digitales. Sus prejuicios les impiden advertir que las imágenes que ilustran el texto suponen el empleo sistemático, profesional y solvente de sus hipervaloradas herramientas digitales. La reflexión sobre el diseño o sobre cualquier asunto, ocurre en las sinapsis de que seamos capaces, no en la manera de registrarlas, que cambia siempre con los tiempos.

Actualizarse. Levantarse de la cama y pensar diferente. No está mal ¿cuál es el problema?¿La edad? Vamos, ¡los viejitos podemos!.
Totalmente de acuerdo con vos Hernán, uso Mac desde 1986, imaginate los cambios del Illustrator 1 al actual o del primer Photoshop o el PageMaker con las limitaciones y problemas que tenian, si te consideras viejito vos ¿qué me queda a mi?, además las ideas se gestan en la cabeza, el papel y la computadora son solo herramientas para plasmarlas.
Saludos

Clarísimo y creativo en sus conceptos, y además, graficado con precisión casi casi suiza. Estimado Víctor García, sobre este tema «Refexión vs. Tecnología» usted aclaró mi noche... y, como todos sus artículos, expresado brillanteMente. Gracias.

La verdad Victor que detrás de tu catarata de palabras no encontré que quiziste decir, que tu sistema operativo es viejo, que Firefox no te dejó usar el procesador de textos por eso (hubieras usado otro externo), que la tecnología te molesta porque debes actualizarte (y sí, quizás prefieras volver a usar la regla T y el cemento de contacto con la trincheta para corregir textos letra por letra o por líneas), si creer que actualizarse es un obstáculo que le queda a los médicos o tantas otras profesiones que cambió la tecnología. Y por sobre todo, la computadora ejecuta lo que piensa el hombre.

es imposible estar actualizado, somos «usuarios» del pasado, como aquella escena donde alicia se esfuerza en correr para seguir en el mismo punto. ahora, la pregunta seria ¿vale la pena?
Creo que si estamos siendo domesticados por la tecnología pero esta a su vez esta domesticada por nuestro sistema económico. «debemos liberar las tecnologías del modelo que las domina, hacerlo porque al liberarlas a ellas nos liberamos a nosotros mismos,«
la frase es mia, los invito a leer mi articulo en esta direccion>> Enlace

Este tema del empleo de la tecnología es cada vez más importante en cuanto al diseño y al acto de creación se refiere. Creo que hablas de uno de los grandes problemas que enfrentan los creadores, específicamente quienes se dedican al diseño, con quienes trabajo de manera cotidiana (yo soy redactor publicitario). El hecho de tener que «actualizarse» para emplear de mejor manera las herramientas que ofrecen los programa es un verdadero obstáculo. Sin embargo, lo que más me preocupa es que la computadora ha reemplazado al papel en el momento de pensar. Y creo que eso está haciendo mucho daño.
«lo que más me preocupa es que la computadora ha reemplazado al papel en el momento de pensar. Y creo que eso está haciendo mucho daño.«
totalmente de acuerdo con lo que decís, juanjo...
muy buen artículo, no lo pude leer en su totalidad todavía (estoy en el trabajo). Es una problemática que siempre me llamó la atención. Si bien conocí la carrera ya digitalizada, me gustaría poder armar mi taller analógico... para volver un poco al orígen... y sensibilizar o humanizar un poco el resultado final de los proyectos.
¡Gracias!
A mí me tocó la transición. Pude ver a grandes directores de arte trabajando directo en el papel. A otros que lo hacìan primero a mano y luego en la compu y a muchos de ahora, que todo lo piensan directo en la mac. Y creo que sí hay una diferencia. No puedes concentrarte en la idea si te estás peleando con las herramientas que, como dice Víctor, cambian cada versión. Año tras año. Ustedes, los diseñadores, ¿Trabajan primero en el papel en blanco? ¿Habrá diferencia, incluso, a nivel cerebral?
Estimado Juanjo al igual que Luis, me inicié en el diseño en el año 86, con un trabajo manual y he avanzado con la tecnología hasta el día de hoy, pero en mi opinión simplemente la tecnología nos facilita las cosas, lo que antes era complicado ahora es muy sencillo, las nuevas versiones de los programas siempre te van acortando pasos y facilitando los procesos, no creo que la computadora haya reemplazado al papel porque si yo prefiero usar papel para realizar un boceto lo puedo hacer, simplemente es decisión personal. Lo que sí te puedo decir es que no cambiaría una Mac por una PC.

muy interesante el tema, bien articulado y agil. Es cierto que la tecnologia cambia no solo formas de enfrentar un proyecto, sino tambien las respuestas que estas nos dan. En el ejemplo de Victor con la reinterpretacion del bisonte de Altamira, por citar solo uno, vemos a un mismo motivo, el animal, con connotaciones diametralmente opuestas. Aquel anonimo lo plasmo agradeciendo a la naturaleza que le de comida, Vuctor en cambio no tiene como objetivo esto, asi la reinterpretacion esta solo en la forma no en el contenido. La tecnologia ayuda, bien, pero no da todas las respuestas.

Un articulo cuyo titulo me provoco curiosidad, y conforme avance el contenido no pude evitar verme enfrascado en la lectura.
Es incluso un asunto que yo mismo pensé alguna vez, aunque me incline mas a la opinión que tanto avance tecnológico en tan corto lapso de tiempo solo se convierte en un obstáculo. Me encanto el articulo y la forma de redacción me fascino aun mas.

Un tema recurrente con otras herramientas literarias divertidas. Hoy, gracias a la tecnología, he leído tu artículo ¿dónde podemos leerte más?

Muy buen artículo!
Pero lamentablemente, «si queremos avanzar» estamos atrapados en el mundo de la tecnología!


Usá Linux con software abierto, hay para todos los gustos. Uso Mac y soy muy democrático, habría que saber qué usas tú y qué eres.

IMPORTANTE: Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. En cambio, sugerimos y valoramos la reproducción parcial, incluyendo además del nombre del autor, el título y la fuente (FOROALFA), un enlace a esta página (http://foroalfa.org/articulos/reflexion-y-vs-o-tecnologia) en un lugar claro y visible, que invite a completar la lectura.
Nuevos artilugios, nuevos modelos de comunicación, nuevos comportamientos sociales, e incluso nuevos paradigmas, se van construyendo en la era digital.
El papel no es el mejor comunicador, ni el más rápido, pero sí es un medio ideal para transmitir «valores» que no consiguen otros formatos. No obstante, tenemos que tomar conciencia de que la sociedad ya ha dictaminado.
No es necesario justificar los productos del diseño inventando teorías para que otorgarles valor.
La empresa familiar en su concepción es, en muchos casos, un cúmulo de expectativas de alto sentido emocional. Las esperanzas de su éxito son altas, falta darle forma.
Cómo darse cuenta cuando a uno le toca diseñar un producto que es un verdadero «bodrio».
Alguna vez debimos tropezar y caer para aprender a caminar. El mundo animal es claro y cruel: si no te pones de pié al nacer, no estás apto para ser de la especie. Tu, ¿estás apto?
¿Quieres que tu cliente te respete? Como mínimo debes presentarle tu trabajo en forma profesional.
¿Cuáles son los elementos que componen a la marca?
La provocación y la vulgaridad: el Mr. Hide de las reflexiones sobre el diseño.
Es importante replantearse los objetivos y metas del diseño a futuro con la ayuda de la experiencia del pasado y la comprensión del panorama actual.
El diseñador gráfico debe aprender a adelantarse a las necesidades de sus clientes, guiándolos por el buen camino.
La pausa para el café durante los eventos académicos internacionales: espacio para vincular diálogos y proyectos de vida entre diseñadores y diseñadoras.
Estrategias para incentivar a los estudiantes para lograr mejores resultados, en lugar de limitarse a conseguir la mera aprobación.