
Según Wikipedia, la enciclopedia libre, sostenibilidad y sustentabilidad son sinónimos. Se refieren al equilibrio de una especie con los recursos de su entorno. Por extensión se aplica a la explotación de un recurso por debajo del límite de renovación del mismo. Se plantea que el ámbito del desarrollo sostenible puede dividirse conceptualmente en tres partes: ambiental, económico y social.
¿Qué validez puede tener una definición proveniente de Wikipedia? Pues, simplemente, que nace del consenso.
La sustentabilidad se ha convertido en un concepto políticamente correcto, que orienta artículos periodísticos, ejercicios académicos, concursos y emprendimientos.
El ámbito del diseño no ha quedado ajeno a esta nueva ola de energía y buenas intenciones, y los diseñadores participan gustosos en esta noble lucha por el bien común. Sin embargo, parece importante dar a este tipo de proyectos un marco adecuado, enfatizando el verdadero sentido que subyace bajo el concepto de sustentabilidad.
La pregunta de fondo sigue siendo: ¿Cómo satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades? (Principio 3º de la Declaración de Río, 1992).
Me refiero a este tema, porque parece peligroso el extremo protagonismo que está cobrando un mal llamado «reciclaje», como base para el desarrollo de productos orientados a generar sustentabilidad.
Nos estamos enredando un poco y, como colectividad de diseño, asumimos este tema desde una perspectiva algo simplista. Al parecer, nos estamos deteniendo demasiado en lo que podríamos llamar «proyectos florero».
Hay muchos blogs y sitios Web de diseño inundados de ingeniosos productos realizados con materiales de desecho. Interesantes, vistosos, generalmente bien planteados, consistentes estética y gráficamente, pero finalmente, iniciativas que muchas veces carecen de un contexto productivo y comercial que los avale.
El reciclaje real es algo complejo. Lo que se realiza comúnmente es reutilización, transformación, rediseño.
Como definición individual (en el Diccionario de la Lengua Española), sustentable es un adjetivo que alude a algo que se puede sustentar o defender con razones. ¡Por ahí andamos bien! Tenemos base para la argumentación. Es importante responder a los desafíos éticos y estéticos que demanda la capacidad del medio ambiente para absorber los efectos de la actividad humana.
Sin embargo, sostenible es otro adjetivo, que alude a un proceso que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, por ejemplo, un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes.
Y es por aquí que el proceso de debilita un poco. ¿Cuánto impacto tienen en realidad esos «proyectos florero»? ¿Se insertan realmente dentro de redes de uso reales? ¿Alteran costumbres dañinas? ¿Se ocupan de temas como el uso de agua en la producción, el gasto de energía en transporte, el ciclo de vida del material? ¿Se siguen produciendo en el tiempo, en cantidades adecuadas y con ventas suficientes como para “mantener el negocio andando”?
Por favor, entiéndanme bien: no estoy en contra de las banderas de lucha ni de que iniciativas particulares aparezcan en los medios, pero necesitamos más que eso. Necesitamos ocuparnos del tema en toda su magnitud.
Ojalá podamos promover casos referentes y documentar sus procesos, con el fin de presentarlos en su real dimensión.
Ser responsables con los proyectos académicos en esta línea, para enfatizar lo verdaderamente importante y valorar en el resultado, aspectos que trasciendan la anécdota. Necesitamos proyectos–ícono que trasciendan, que abran caminos y que cambien conciencias.
El diseño tiene mucho que aportar en este sentido.
Publicado el 15/12/2010

confundimos ambos términos: sustentable y sostenible; de acuerdo estoy que no sólo basta con reutilizar o usar materiales amigables con el ambiente, sino intentar que los proyectos que se desarrollen trasciendan; sostenible para mí, es pensar en grande, con poco y que en verdad sea un proyecto funcional que cumpla una necesidad; el diseño puede ser sustentable, pero para que este sea sostenible hay un puente muy largo por recorrer.

Es muy cierto lo que propones ademas de que es sencillo para todos, y cada uno de nosotros podemos ayudar al planta y nos conviene.

yo creo que el ser original es la prueba mas dificil del diseñador
yo estoy en primer año de esta carrera y algun dia poder hacer un articulo en esta pagina
me gusto mucho este
los felicito
sigan asi

Muy esclarecedor este artículo donde comúnmente confundimos el termino de Sustentabilidad, muchas veces solamente al reutilizar un objeto ya se hace alarde de lo «sustentable» del mismo, error creo que en México los docentes tenemos una tarea profunda con las generaciones actuales empezando por nosotros mismos al tener en claro estos conceptos. Felicidades al autor!

Coincido totalmente con Marcos González Brintrup. Agrego, además, que en estos tiempos algo confusos, es preciso distinguir entre el negocio que hacen las corporaciones al «limpiar» su imagen anunciando campañas de caridad para con los más necesitados y de cuidado del medioambiente, de lxs que día a día reciclan, reutilizan, okupan y reproducen otro sistema de relaciones (entre personas y de personas y ecosistema) distinto al de la devoración capitalista.

Excelente artículo. Creo que los diseñadores debemos entender estos dos conceptos a fondo más que en cualquier otra profesión. Como informadores visuales tenemos la oportunidad de difundir este cuidado del planeta con clientes y receptores. Con una orientación sustentable y sostenible en el diseño los medios, materiales y tecnología necesarios irán apareciendo. En este sentido la creatividad es nuestra principal herramienta y el tiempo es propicio para romper esquemas poco ecológicos.

Lamentablemente el diseño se ha convertido en el esclavo del sistema económico neoliberal, el cual tiene como objetivo final, al igual que un enfermo sicòtico, solo una idea obsesiva, aumentar el capital. Así la situación, se convierte al diseñador en un servidor de un sistema errado, en el cual cualquier idea en cuanto a proteger el medio ambiente, cuidar os recursos o el planeta en su conjunto, o proteger a al medio social son puestos en segundo, tercer o último plano.
Un diseñador que NO produzca «proyectos florero», sera aquel que pueda desarrollar sus ideas, en un sistema que aun no existe

no existen proyectos sustentables - no conseguimos hacer nada que no comprometa las generaciones futuras. Nuestro pensamiento y capacidad de desarrollar productos fue establecida con el siglo pasado con el modelo modernista hoy estamos el en siglo XXI, complexos, contradictorios y contemporaneos no tenemos modelos actuales para hacer productos sustentables - tenemos que aprender a aprender - de nuevo -
Lo mejor que podemos hacer es plantar una semilla y ver crescer un arbol de alguna fruta, quien sabe este «modelo sustentable» no nos inspire para desarrollar nuevos productos.

interesante el articulo, podrias dar un ejemplo real de un diseño sustentable y sostenible? saludos

Muy de acuerdo.
Considero que la importancia del tema no solo obliga a pensar en diseño sino una responsabilidad social, ecológico y humano.
El diseño ecológico debe evolucionar y una vez se transforme, lograremos niveles de conciencia para seguir un mantenimiento en compas con el cuidado del planeta.
El Ecodesign es un pilar fundamental en las políticas correctas para seguir la sustentabilidad, sin embargo también es un fin para los cambios de ambientales en el planeta.

El universo simbólico relacionado con los clubes de fútbol, y particularmente sus escudos, constituye un rico campo de análisis en relación a la construcción de identidad y el sentido de pertenencia.
El análisis de las opiniones pone de manifiesto la falta de acuerdo y la diversidad de criterios de los diseñadores sobre la cuestión de la ética profesional.
En función de los cambios en el nuevo escenario global, se hace necesario establecer una nueva agenda para el diseño industrial.
La importancia de la autenticidad como recurso en la construcción del criterio de los grandes diseñadores.
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Uma reflexão acerca dos objetos que, no século XXI, se tornam avatares de serviços, como o carro para o serviço de locomoção entre dois lugares.
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