Aquí van los últimos pensamientos con respecto a los comunicadores profesionales de provincias mexicanas que bien se podrían aplicar a todas las provincias latinoamericanas. Primero tres datos duros: México es un país centralista.
Tomando lo anterior en cuenta, no es difícil saber por qué en el resto del país, la gran mayoría de los despachos creativos de provincia tienen dificultades encontrándose a sí mismos. Una prueba de ello es que ni siquiera hay un estándar de nomenclatura para este tipo de negocios: despachos, burós, agencias, boutiques, estudios, grupos, espacios… creativos, de diseño, de publicidad, de artes gráficas, de comunicación, etc.
Estos —llamémonos— negocios creativos aún buscan su sitio dentro de los servicios profesionales bien remunerados y se encuentran abriendo brecha para validar su disciplina con clientes potenciales, que en su mayoría aún no reconocen abiertamente la necesidad de realizar esfuerzos profesionales de comunicación ante su mercado. La industria en provincia encuentra su ritmo de crecimiento y poco tiempo ha tenido para fijarse en su imagen.
Como respuesta a ello, he escuchado a demasiados profesionales creativos que se refieren al empresario de provincia como un mal empresario porque «con tanta proyección se niega a contratar servicios profesionales creativos que le ayudarían a tener una mejor estrategia de comunicación, un mejor sistema de identidad corporativa, un mejor sitio web, mejores ventas, etc».
La verdad, creo que ese pensamiento resulta infantil por obviar un claro hecho: el cliente ya es un empresario exitoso. Él diseñó su negocio, lo trabajó y le fue bien, incluso sin contratar servicios profesionales de comunicación corporativa. Los que deberían mejorar su negocio (y finalmente los que podrían ser calificados como malos empresarios) son los negocios creativos que aún no demuestran ser necesarios para estos clientes. Ningún cliente va a pagarnos por un servicio «para ayudar al gremio». Esto no es el «diseñatón». Es el capitalismo. Tenemos que mejorar las disciplinas creativas y demostrar su valor tácito, como ha sucedido con muchas otras.
Para lograr lo anterior en provincia, tenemos dos caminos: a ver quién gana y hacer eso que no se puede.
Si la unión hace la fuerza, separarnos sólo nos hace más débiles. Podemos seguir trabajando nuestras metodologías de forma separada, nuestros precios completamente ocultos, nuestras relaciones oscuras y secretas… y decimos:
«Nuestro modus operandi es el arma mortal que acabará con los demás competidores creativos, haciéndonos quedar como un monopolio de comunicación al estilo de América Móvil. Seremos tan ricos que tendremos un bungee en nuestra propia casa y un mayordomo llamado Jaime mientras nuestros antiguos competidores ahora trabajan a nuestra merced en un húmedo sótano, encadenados a un escritorio a una Mac. Los grandes conglomerados internacionales sentirán pavor por esa pequeña agencia de provincia que creció y ahora es candidata a la cuenta de Apple. Harán una película en tu nombre y aún no decides quién la protagonizará».
Este esquema, lejos de cumplir cualquier bizarra fantasía, se convierte en la principal razón por la cual la disciplina no crece como un todo. Al final se llega a la guerra de precios para ganar los proyectos y el único que gana (enfatizo); el único que gana, es el cliente.
¿Cómo? El cliente obtiene sus proyectos de comunicación a un precio bajo porque los profesionales que los ejecutan se pelean tanto el pastel entre sí que, cuando llegan ante el cliente, son un gallo de una sola pluma. Al cliente de provincia también le resultará ameno que cada vez que contrata a un profesional creativo, tiene poquísimo en común con sus colegas en cuanto a precio, metodología, tiempos y forma de vender su oficio. Cada uno desfila con un disfraz diferente y trata de destacar entre los demás de más maneras de las que debería. Lo que los hace iguales a todos, es que todos quieren ser completamente distintos. No hay unidad.
Así que, para el cliente el negocio es excelente. Contrata a despachos/agencias/estudios/burós de «sub-comunicadores» locales cuando no le importa tanto el proyecto, y cuando quiere profesionales de verdad contrata a algún despacho de la ciudad capital (el DF, en el caso de México) y paga lo que sea. Esto es porque para el empresario de provincia existe la percepción homogénea de que los proveedores de la capital tienen mayor experiencia, mayor responsabilidad y una red organizada de proveedores y colegas que hará destacar su proyecto sobre sus competidores locales (lo cual a veces es cierto y a veces no, como en cualquier lugar). Cuando este empresario dice que está trabajando con «alguien de la capital», lo hace con tono imponente.
Y sucede lo que sucede: los comunicadores locales se pelean por pocos pesos mientras que «los de la capital» cobran lo que en provincia nunca se ha pagado.
Antes de competir, tenemos que colaborar. Colaboración, antes de competencia. Un proveedor no es ese al que regatearemos hasta dejarlo sin camisa para después cobrar diez veces lo que nos costó. Tampoco es a quien estamos haciendo un favor. Él es a quien le pagaremos lo mejor posible (dentro del presupuesto del cliente) para que crezca, mejore, nos prefiera como clientes y se mantenga disponible y vigente para nosotros. Sobre todo en provincia, debemos hacer de los buenos proveedores aliados comerciales que nos ayudarán a crecer a todos.
Un colega no es aquél con el que competiremos hasta acabarlo y ser los únicos. Es el que también lucha en la misma disciplina. Lo que él haga con ella nos afecta a todos. La forma como compite define en gran parte a la disciplina… nos conviene que la mayoría haga bien su trabajo, que lo cobre bien, que funcionen con metodologías afines, etc. Debe haber coincidencias básicas en los profesionales de cada disciplina como punto de partida para una competencia en la que todos puedan ganar más.
La unión de los profesionales creativos también debe existir para combatir a sus principales «antagonistas», que también se benefician de esta separación.
Me gustaría que logremos lo mismo que los plomeros, carpinteros, arquitectos, abogados, doctores, ingenieros, etc. Saber al menos cómo cobrar. Que el cliente sepa lo básico de nuestra forma de trabajar porque ya existe un estándar. Los profesionales creativos debemos de limitar la creatividad al proceso creativo y mantener una unidad en metodologías y definiciones. Sean bienvenidos los que quieran aportar.
Publicado el 26/02/2012

Yo considero que trabajar en equipo en ocasiones puede llegar a ser un poco difícil, pero también creo que si se logra tener una comunicación adecuada como se pueden desarrollar ideas importantes, como dicen en mi país «dos cabezas piensan mas que una» y esta frase la relaciono también con que como todos somos y pensamos de formas diferentes es posible que al trabajar con otra persona o simplemente pedirle una opinión o consejo sobre lo que estamos desarrollando nos de una buena idea ya que todos podemos ver las cosas desde perspectivas diferentes.
Para trabajar en equipo creo que se deben desarrollar estrategias adecuadas tales como la que tu dices de la buena comunicación, complementada con otras como por ejemplo la disposición a recibir criticas, no destructivas, la mente abierta a ideas, etc. y aparte considero que al recibir los consejos o criticas sean acertivas o no de los otros, valida que estamos modificando o creando pensamiento, es importante saber lo que los otros piensan de mi proyecto ya que le hace ver a uno variables que no habia tenido en cuenta.
Alejandro estoy de acuerdo contigo, el hecho de desarrollar estrategia y llegar a posibles acuerdos, me parece también que una buena opción también es definir roles dentro de los grupos de trabajo donde cada uno se haga cargo de una tarea especifica pero que al mismo tiempo todos ayudes a su realización, así mismo considero importante como tu lo mencionas que se hagan criticas que ayuden a mejorar todas las ideas y planteamientos.
Lo primordial en cuanto mi experiencia en grupos de trabajo es la comunicación y como dice Alejandro la disposición a recibir criticas; no podemos tener un gran ego a la hora de trabajar en grupos, debemos ser humildes en cuanto a los pensamientos de los demás y opiniones, saber recibirlas y ayudarnos de estas. También un punto importante es que si es un grupo de trabajo grande es mejor dividir tareas, porque o si no solo hablaran unos cuantos no mas.
Estoy completamente de acuerdo con ustedes, pero quiero agregar que un equipo de trabajo busca constantemente retroalimentar todo lo que se hace con el fin de intercambiar conocimiento y experiencia, también es importante reconocer cuales son las habilidades de cada uno de los integrantes del equipo para así asignar tareas acordes con cada habilidad y de igual manera poder obtener y dar conocimiento de lo que cada no sabe.

es acertado su planteamiento juan carlos ,pues el valor competitivo siempre rondara para potenciar efectos positivos dentro de una sociedad que se rige por el individualismo.En sdonde su opinion es la unica que cuenta ,pero sabemos que detras de ello para llevar a cabo no solo un proyecto profesional sino un proyecto de vida ,es necesario contar con otro tipo de personas y no encerrarse en una burbuja sin nigun tipo de intervencion exterior.
Estoy de acuerdo contigo Paula ya que la competencia como valor como lo nombras, tiene una mezcla de varias cosas como la motivación, los rasgos personales, habilidades, conocimientos de la persona y destacando los comportamientos. Y así mismo se obtienen experiencias aceptando las diferencias con los demás. Adquiriendo una actitud profesional.

Considero indudablemente que como parte de la disciplina de diseñadores esta bien estar un poco mas homogeneizados, definir cuales son nuestros intereses y colaborarnos, obviamente todo profesional siempre tendrá el interés de ser el mejor y eso no lo veo negativamente, el problema es no hacerlo limpiamente y no solamente sucede en México, ni en el campo laboral , yo he podido observar algunos personajes durante el periodo de mis estudios y de verdad no les importa pisotear a los demás con tal de quedar como los mejores, realmente no lo son cuando tienen que acudir a formas sucias de trabajo.

Como bien decís, no solo se aplica a las provincias mexicanas. En la provincia donde vivo también sucede. Pero también hay otro problema, y es que gran parte de los trabajos de diseño no están realizados por diseñadores, lo que genera que el cliente consiga quien le solucione los problemas por poco dinero. Por lo tanto, los diseñadores no pueden (o no saben) cobrar lo que corresponde. Para decirlo de otra manera, no existe la «necesidad» de diseño. En fin, muy buen artículo, da para pensar.
Nemo te invito a que leas Perspectivas del diseño industrial y gráfico en América Latina de Gui Bonsiepe, en este articulo el habla de que en américa latina lo que nos hace falta es un discurso de diseño para que nuestro trabajo sea reconocido y porque no mejor pago. Considero que esto esta bastante relacionado con el tema que mencionas y además es algo que nos puede ayudar a todos como diseñadores para encontrar los aspectos en los que debemos fortalecernos.
Bueno, lo voy a tener en cuenta para una futura lectura, gracias por el dato!

Tienes razón, en breve: «La unión hace la fuerza», este artículo parece emparentado por su título con tu mas reciente «El cliente no es tu enemigo....», pero es más localista, mas Mexicano........felicitaciones cuate!

Juan Carlos, interesante punto de vista; a raíz de lo que usted dice, pienso hay dos tipos de competencia, que enfrenta las ganas de crecer como empresa y ganarse unos cuantos pesos:
1. Competimos por lo que como profesionales sabemos (crecer como empresa), le damos un valor a nuestro conocimiento sin importar si se va donde la competencia porque es mas barato.
2. La competencia en la que caemos (por unos cuantos pesos), que no le damos valor y reducimos al máximo este saber y tratamos de ganar como usted lo dice en quitarle la camisa al proveedor para nosotros cobrar diez veces mas.

la colaboracion nos permite recibir ganancias insolitas e inimaginables.

Me gustaria subrayar lo que comentaste de «el cliente ya es un empresario exitoso. Él diseñó su negocio, lo trabajó y le fue bien, incluso sin contratar servicios profesionales de comunicación corporativa. Los que deberían mejorar su negocio (y finalmente los que podrían ser calificados como malos empresarios) son los negocios creativos que aún no demuestran ser necesarios para estos clientes.» Sin duda habrá que trabajar en este aspecto. Buen artículo, un gusto leerlo.

Muy buen artículo. Creo que todos nos sentimos identificados. Por qué otras profesiones se nuclean, trabajan en conjunto, hay reglas claras de mercado? Creo que tiene que ver con rasgos de personalidad. El diseñador es un tipo de persona muy especial, individualista, competitvo y tiene delirios de grandeza, no conoce lo que es el trabajo en equipo. Probablemente esta profesión tenga que tocar fondo hasta que aparezca un Salvador que se le ocurra «guiar» a esta manada sin rumbo.
comparto su opinion andrea en el medio de identificacion en el que nos encontramos no solo en este campo de diseño ,sino otro tipo de profesiones siendo mucho mas egoistas y pensando en un bien individual ,dejan de lado a quien necesita de un servicio, no a cambio de un valor monetario sino dandole primacia al valor emocional .

Estimado Juan Carlos:
Tienes toda la razon y te puedo comentar que ese sentmiento del gremio no solo proviene del interior de la Republica, sino desde el centro para afuera, por lo que proximamente escucharas sobre un movimiento importante que no solo ayudara a plantar los cimientos para consolidarlo, sino para abrir el mercado para la industria del diseño en general y sobre todo, para ayudar a reinventar a Mexico...
Estate pendiente porque nos interesa sumar talento y esfuerzos de la Peninsula Yucateca.
Saludos,
L
Adelante, cuenta con nosotros si es para mejorar la disciplina. Saludos.

Muy buen artículo, excelente forma de nuevamente aclararnos mas la realidad de la actividad. Ojala y de verdad pongamos algo de nuestra parte para colaborar y competir como profesionistas.

Me parece excelente artículo, muchas felicidades, Juan Carlos tienes toda la razón, yo ejercí el diseño, publicidad y la comunicación por más de 30 años en México DF, ahora vivo en Playa del Carmen, Quintana Roo y es verdad lo que dices, en provincia no valoran tu capacidad y experiencia y además la competencia son changarrillos que se autollaman «Agencias de Publicidad» saludos...

Excelente punto de vista. Día a día se padece en esta actividad la lucha contra clientes «no educados» en el Diseño, que discuten tanto precios como ¡conceptos! acostumbrados a que el diseñador actúa por intuición y gusto y no por estudio y conocimiento. Y eso gracias, en gran parte, a las Imprentas que tienen el poder de «mostrar» trabajos para los cuales obviamente no emplearon a un diseñador, sino a un baratito operador de PC.
Personalmente cuando veo un trabajo pobre o mal diseñado, lejos de pensar «ja, yo lo haría mejor!», pienso «pucha, un desprestigio más a la profesión».
me llamo la atencion eso ke dijiste de intuicion y gusto.,he trabajado silenciosamente durante 30 años seguidos utilizando la intuicion y el gusto,saber tu opinion sobre mi trabajo ,seria muy importante para mi,nunca estudie nada relacionado.
Qué tal Rafael. Más allá de que el diseñador emplee su «intuición y gusto», nunca pueden ser éstos los determinantes de un diseño, hay estudios del público al cuál se apunta el diseño, posibles medios de reproducción, finalidad, objetivos, y además teorías de percepción, del color, y muchas otras cosas que el diseñador que ha estudiado sabe aplicar en sus trabajos, y a eso no lo sustituye la intuición y el gusto, ni «copiar» ideas de otro diseñador. Más allá de eso, sería interesante poder ver y debatir sobre tus trabajos en el Foro ¿Te animás a publicarlos y compartirlos? Saludos.
Bien Gabriela.....«en la cancha se ven los gallos» ... y a este no lo conocemos x acá.........mmm

Excelente descripción de la situación. Lo lamentable es que esto atambién es así en Argentina desde que me gradué en el año 1993. Es muy difícil luchar contra la mezquindad entre colegas, la competencia desleal que generan los idóneos capacitados en algún curso de herramientas de diseño y empleados en comercios de servicios de impresión. Todo eso hace que siga brillando el faro de la gran capital que encandila a los empresarios, logrando que nuestras naves no lleguen a puerto.
No creo que sea tanto mezquindad como ignorancia. Si previéramos con claridad el valor de nuestra industria y nos uniéramos, no tendríamos ninguna motivación para realizar malas prácticas, sino todo lo contrario.

Buen aporte, se tiene que educar al cliente, hablar de los beneficios, ya que, muchos tienen a un ¨amigo que le mueve al photoshop y le cobra con Cerveza¨ ó los cursos técnicos para aprender programas ó o en el peor de los casos, en empresas grandes, el cliente prefiere hacer un diseño en publisher que trabajar con alguien, saludos

Muy buena aportación y creo que varias personas tenemos esa mentalidad, pero pocas las aplicamos. Como citaba en otro articulo: «La solución se limita a una sola, educar al sector, PROFESIONAL, empresarial, y al publico, esté es el verdadero desafío actual de los profesionales e instituciones educativas.» Si el cliente no conoce nuestro trabajo y los beneficios, el lo verá como algo «bonito» o «feo» y no como una herramienta y/o inversión. El cambio empieza por uno mismo.

Bueno el artículo y sin duda creo que en la «industria» creativa de provincia hay mucho ego, mucho orgullo y amor propio. Y no digo que en la capital del país no sea el caso, pero siento que están más concientes de las CONCECUENCIAS que trae para el «gremio» estar desunidos y no homogeneizar muchas operaciones y procesos de trabajo que a la larga benefician a TODOS. También creo que poco a poco, a pasos muy lentos se logra ver una pequeña luz en el camino, espero que lleguemos y mientras más rápido mejor. Un saludo

Creo que una parte fundamental en cuanto a la lucha de «despachos de diseño» tiene mucho que ver con la actitud que predomina en el mexicano, es esta versión mal enfocada de querer sobresalir de los demás, predomina el EGO, no es querer demostrar que uno es mejor, es decirle al de al lado «soy mejor que tu» y que todo el medio se de cuenta de eso, creo que deberíamos de empezar por cambiar esta forma de pensar para poder llegar a un punto de unión entre los despachos y poder llegar a un promedio de precios mas adecuados.
El ego, es verdad, talón de Aquiles de la integración. Sin embargo, reitero que se trata más de falta de visión. Cualquier personalismo fallece ante la inminente noticia de que la unión favorecería más a cada uno y más a todos. El problema es verlo.

Por ahí hay un libro que se llama como cobrar diseño gráfico en México, es un comienzo para muchos despachos creativos de las artes gráficas, si se apegan todos a esta guía, comenzaríamos un proceso de homologación muy conveniente para todos.

Otro problema que se suma al de no saber cobrar o cobrar poco tiene que ver con la cantidad de egresados que al año salen de universidades y escuelas de todo tipo (buenas y malas).
Esta sobre oferta de diseñadores y técnicos de diseño tampoco es saludable. ¿Hay un límite en el número de egresados de esta disciplina de acuerdo al tamaño de la población, al desarrollo de la misma, al campo de trabajo? Lamentablemente esto no se regula, surgen más y más academias que ofrecen la carrera indiferentes a las necesidades de la localidad lo que resulta en cientos de egresados al año buscando trabajar
Es cierto, hay «operadores de PC» que ofician de «Diseñadores» sin tener más idea que la de manejar un programa; pero también hay sorprendentemente Egresados! que trabajan de la misma manera y tienen un título.
De acuerdo con que el título tiene poco que ver. Muchas veces es nocivo porque las universidades, entre sí, al no tener espíritu de colaboración e integración como gremio, son las principales educadoras de una contra-cultura de desarrollo conjunto.
Tienes razón quizá no tenga tanto que ver... sin embargo creo que da una idea de que el gremio de diseñadores es tan heterogéneo que en alguna medida puede influir en como se aborda la profesión.

Y no tener productos tecnológicos propios. Transnacionales que ya traen diseños y sólo pasan por agencias no mexicanas (DF). El neoliberalismo, pagar lo menos posible para ser «competitivos«(a lo chino), y lo menos a proveedores (no anticipos y un año para pagar). Medios de prensa, imprentas, editoriales o de TV que regalan los diseños. Los cambios tecnológicos, de 10000 pesos que cobrabas por diseño analógico ahora te pagan 100. Egresados que no saben cobrar y compiten en precio, no en calidad. Con computadora ya eres diseñador. Empresas familiares sin recursos ni capacidad para exportar etc.

Juan Carlos:maravilloso debut, ojalá vengan más textos así; comparto tus ideas salvo un detalle que valoro distinto:competir entre colegas por acabar a otros ni siquiera beneficia al cliente, podrá recibir algo barato, ¡pero si no es colaborativo no es lo mejor que puede ser! (es una relación pierde-pierde). Cuestionas con acierto lo que llamo «la cultura de la descalificación»: silenciar, descalificar o invalidar a quienes asumen el diseño de otro modo, hace el tema antipático a mucha gente y en principio necesitamos que del diseño hable más, y no menos, gente. Felicitaciones ¡Viva México!
Gracias Alfredo. Me refería a que gana el cliente porque finalmente para proyectos especiales tiene la calidad que quiere en ciudades donde la disciplina está más desarrollada y para proyectos del día a día participa en matar precios (en complicidad con los mismos despachos de provincia). Es decir, el tiene lo mejor de ambos mundos mientras que los despachos sólo tienen acceso a más y más de esos clientes, por no colaborar.

¿Es posible que, sin diseño, los pequeños emprendimientos que se inician logren competir con las grandes marcas o franquicias?
Una excelente excusa para no hacernos cargo de una situación que exige nuestra atención: el perfil de diseñador debe transformarse.
El desarrollo independiente de los diseñadores profesionales depende de lo mismo que cualquier otra profesión: la acción comercial.
El influjo que ejerce el consumismo audiovisual de los jóvenes actuales limita su capacidad de asombro.
Una introspectiva del diseño gráfico y de la mercadotecnia por medio de las sensaciones captadas en los mensajes publicitarios y sociales.
El diseño no sólo es para las grandes corporaciones multinacionales. Concentrados sólo en esa categoría de clientes, los diseñadores olvidamos la esencia de nuestra profesión.
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A propósito del artículo de Francisco Yantorno.
Conselhos para obter melhores resultados nas entrevistas para emprego na área do design.
El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!
Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
Una selección de ideas del reconocido publicista estadounidense para quien la publicidad no es una ciencia, sino un arte sutil.
Empatía, intuición, colaboración y experimentación son las palabras de turno que están transformando el mundo corporativo en la creación de nuevos productos y servicios.
No todos los diseñadores desarrollamos las mismas actividades; ni mucho menos tenemos las mismas habilidades. ¿Te has preguntado cuál es tu perfil?
Em muitas ocasiões, trabalhar de maneira interdisciplinar é a melhor opção para o profissional de design.
El nuevo escudo de la Ciudad de Buenos Aires motiva una reflexión respecto a los diseñadores y el respeto por el patrimonio cultural e histórico.