¿El diseño gráfico es Arte? La respuesta no es fácil. Después de diez años tratando de enseñar a mis alumnos el diseño como profesión, me inclino a pensar que el arte y el diseño son como madre e hijo, unidos por sus aires de familia y separados por sus diferencias, pero con entidad propia.
El diseño gráfico actual está muy condicionado por todo tipo de necesidades que determinan cómo debe enfocarse cada proyecto. En ese sentido, cuesta pensar en la gráfica de una caja de cereal, de un empaque de bombillos, de un móvil celular, en un sitio Web, como obras de arte, pues esos elementos responden a necesidades muy diversas y específicas.
Si bien es muy cierto que la creatividad tiene gran importancia tanto en la práctica artística como en la del diseño, decir que en esa virtud radica la esencia del diseño es bastante discutible, pues con ser creativo no basta para ser un buen diseñador; y sin duda, tampoco para ser buen artista. La creatividad es una capacidad humana que todos tenemos en mayor o menor medida, pero que no aplica de la misma forma a todo lo que hagamos. De ahí que existan algunas fronteras entre los que pueden diseñar, los que pueden dar a luz obras de arte y los que simplemente son creativos en otras actividades. La formación del artista plástico, si bien puede solaparse en algunos puntos con la del diseñador, es sin duda muy diferente y, por lo tanto, su proceso creativo también lo es.
Si el diseño fuera arte ¿en el Museo de Arte Moderno de Nueva York o en el Louvre tal vez deberían exponer folletos, logotipos, libros, revistas o envases de productos de consumo masivo? Pero no es así. Los artistas plásticos tienen un espacio propio bien ganado, y los diseñadores tienen otro, cada unos con sus propios aspectos técnicos y sus propias particularidades. Si la cosa estuviera de anteojitos1, no existirían separadas las carreras de diseño y arte.
La muy frecuente creencia de que el diseñador tiene libertad completa al momento de resolver un problema gráfico, es muy lejana a la realidad. Son contadas las ocasiones en las que el profesional logra aplicar únicamente sus criterios personales. En muchos casos debe ajustarse a las percepciones del consumidor, opiniones del cliente e indicadores de mercadeo, que ofrecen un esbozo de cómo debe ser el producto final. Me pregunto: ¿qué tiene todo eso de artístico?
Alguien dirá que existen productos de todo tipo diseñados por artistas que son muy funcionales y rentables (objetos, comunicaciones impresas, etc.). Eso es bien posible, y seguramente también existirán jardines diseñados por médicos, casas diseñadas por odontólogos y obras de arte creadas por abogados, e incluso por diseñadores. Que existan artistas que además son diseñadores, no es un buen argumento para afirmar que el diseño es arte.
Aun cuando los diseñadores y los artistas utilicen medios y herramientas semejantes, el trabajo del diseñador está determinado por muchos condicionantes y el del artista, por lo general, no.
Publicado el 05/02/2007

considero que diseñar es un arte, requiere técnica, información, precisión, criterio, disposición, talento y disciplina, el arte no es tan esfimero y desapegado de reglas, inclusive reglas que son parte bases del diseño, que es una forma ordenada de comunicación visual, y que en la mayoria por no decir todas la veces tiene una función, pero el arte también tiene una función, y como dices hay arte funcional, pero el hecho que existan artistas gráficos, ¿implicaria entonces que mamá e hijo tuvieron un hijo?

Ahora definimos al «artista» como un ente expresivo y caprichoso que trabaja sin restricciones, pero no siempre fue así: Miguel Ángel tenía límites de espacio, tema, opiniones de cliente y hasta «percepciones del consumidor» cuando pintaba la Capilla Sixtina. Igual otros grandes pintores. Nótese que se hacían llamar pintores, no «artistas», y tenían clara visión de su oficio, como hoy los diseñadores. ¿Y cuántos grandes diseños podrán figurar en museos, cuando que se agote su propósito inmediato? Tal vez muchos. Para mí Arte y Diseño sólo son polos entre los cuales hay infinitas posibilidades.

Pocos estudiantes de diseño gráfico quieren ejercer la disciplina y muchos menos quieren o pretenden vivir de ella. La mayoría ni siquiera sabe definir qué es.
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