El diseño gráfico es una profesión. Desarrolla su actividad dentro de una red de relaciones entre diversos implicados, que deben respetarse entre ellos. La palabra «profesión» pertenece etimológicamente al campo semántico de la fide. Por tanto, fe o compromiso a un orden, sumisión a unas normas, a unos deberes (y a unos derechos) respeto a una comunidad. Todos estos conceptos, después de Lutero secularizados, hacen que se considere el trabajo profesional como un deber hacia el prójimo y no solo como una forma de hacer dinero.
La ética aplicada es la disciplina que investiga sobre las relaciones entre todos los protagonistas o implicados de algún sector, grupo social o empresa. No pretende decirnos «como se tiene que ser», sino mostrar qué formas de relación hay. Reflexionar sobre el mal en relación con el bien y sobre las formas de gestionar la diversidad. La ética aplicada traduce los cambios sociales y tecnocientíficos a principios, o normas, de carácter moral lo más universales posible. Reflexiona sobre cuestiones de método, de orden, de límites, de validez, de existencia. Es la teoría del desarrollo de los principios éticos generales en conexión con la esfera de los hechos concretos.
Las éticas aplicadas son civiles, de mínimos, siempre provisionales, revisables a través del debate entre implicados, concretables en códigos éticos y centradas en los procedimientos. Y son:
Normalmente todas las éticas aplicadas deben cumplir unos principios generales:
Las éticas aplicadas tienen por objetivo los códigos éticos. Según Ramón Alcoberro «un código ético es un documento consensuado entre profesionales, del mismo gremio y de los relacionados con él, que explicita las responsabilidades morales que provienen del ejercicio de una profesión y las expectativas que los usuarios tienen derecho a exigir en sus relaciones con un profesional y con una corporación». Entendemos por tanto que el código deontológico tiene más de reglas del juego consensuadas, que de leyes divinas sobre el bien y el mal. Clientes, diseñadores, consumidores, fabricantes, proveedores, asociaciones profesionales, estado, impresores, estudiantes de diseño, distribuidores, comerciales son algunos de los implicados que deben de dotarse de unas normas formuladas a partir de unos principios mínimos que aseguraran el buen desarrollo del juego:
Sobre estas bases de la ética aplicada he realizado un estudio, dentro del doctorado Recerca en disseny de la Universidad de Barcelona, en el que he analizado los códigos éticos de las asociaciones de diseñadores gráficos federadas a ICOGRADA. Entre otros resultados, he detectado los 20 problemas que más preocupan al profesional del diseño, y por tanto, las 20 reglas del juego que aparecen en la mayoría de códigos éticos.
Algunas reglas son: confidencialidad de la información, no sustraer clientes a otro profesional, ser justo en la crítica a los trabajos, trabajar por honorarios, comunicar información veraz, actuar en interés del cliente, no comprometer el estatus de la profesión, fomentar elevados estándares de diseño, no trabajar simultáneamente para dos clientes que entren en competencia, no plagiar, permitir reducir honorarios a organizaciones sin ánimo de lucro, no aceptar compensaciones de un compañero recomendado, notificar al cliente posibles intereses en empresas relacionadas con un encargo puntual, no entrar en guerra de precios, el diseñador es responsable de que los trabajadores sigan la norma de confidencialidad, cumplir el código vigente en el país donde se trabaje, dar permiso al cliente para usar el nombre del diseñador de manera digna, actuar en interés de la ecología y el medio ambiente, no suplantar la identidad de otro diseñador y definir previamente las bases de la remuneración de los encargos.
De todas formas es tarea de todos los implicados debatir si realmente estas reglas son las más importantes, o no (en veinticuatro códigos éticos detecté 97 reglas diferentes). Siempre en base al conocimiento de los mecanismos de funcionamiento de la ética aplicada.
¿No le parece que la regla de juego que dice «actuar en interés de la ecología y del medio ambiente» más que una regla de juego es una ley sobre el bien y el mal, sometida una interpretación política o ideológica, ya que hay muchas maneras de entender lo que es bueno y malo para el medio ambiente?
Tengo la sensación de que el debate sobre ecología y ética está en fase inicial y poco organizado. Podemos encontrar que se otorgue la etiqueta de ecológico, por conveniencia y selectivamente, a un producto pero que el conjunto del sistema que ha generado el producto sea nocivo para el medio ambiente (packaging, transporte, etcétera). Alguien debe empezar a liderar el cambio hacia un sistema de producción que no acabe con la vida.
Una forma, pero no la única, de obtener consenso podría ser que la ciencia nos ayudara a determinar qué daña, y qué no daña, el medio ambiente a través de la inducción, la deducción, el método hipotético-deductivo, el falsacionismo y apoyada siempre por hechos empíricos contrastables y métodos experimentales. Una vez determinado por los científicos qué nos es nocivo, político, diseñador, productor, vendedor y consumidor deberían encontrar el «óptimo parietano ecológico»: la felicidad, o bienestar, del mayor número de gente, sin poner en peligro las condiciones de vida del planeta. Seguidamente podríamos redactar leyes positivas o normas jurídicas de carácter general y obligatorio. Lo importante no es si le llamamos regla de juego o ley. Quizás lo importante es decidir si esa regla será de obligado cumplimiento y si estará dotada de mecanismos sancionadores, o no. Hasta el momento solo disponemos de normas internacionales como las ISO 14000 (o las UNE 150301, en España) que son guías para ayudar a las empresas a tomar sus propias decisiones proyectuales, pero no son de estricto cumplimiento. Por tanto, aún siendo conscientes del mal que podemos hacer al medio ambiente si el beneficio económico nos compensa no dudamos en producir en contra de la vida.Todos somos responsables del mundo en el que vivimos y todos somos mundo.
No niego que existan intereses políticos o ideológicos. Sabemos que la ciencia no es neutra. El Doctor Manuel E. Patarroyo nos enseñó, a raíz de los problemas que tuvo con las instituciones científicas cuando descubrió la vacuna contra la malaria, que a veces «quién impone los valores morales son aquellos que también imponen los valores económicos». De todas formas confío que dentro de la profesión del diseño, y su pluralidad de voces, también existan «patarroyos» que sigan unos valores marcados por la responsabilidad medio ambiental y no solo por los beneficios económicos o políticos.
Bibliografía:
Publicado el 07/11/2010

Felicito a Antoni Mañach.
Exelente artículo.
Gracias por publicar esta redacción.
Me ha ayudado muchísimo para llevar a cabo mis trabajos universitarios.
Gracias nuevamente por el aporte, estoy totalmente de acuerdo con todo lo expresado.
Saludos desde Argentina!

Los códigos éticos son reglas establecidas por los involucrados, regulan las relaciones generadas en el quehacer del profesional, sin embargo se presentan circunstancias que escapan de estos, es entonces cuando entran al juego los valores morales inculcados en la familia. El desarrollo del profesional se ve afectado por las condiciones económicas políticas y sociales en su contexto, aunado a la saturación del mercado y el desconocimiento de normas deontológicas, generan competencias desleales. Un claro ejemplo es la difícil aplicación de los aranceles profesionales, porque no hace falta el colega que cobre mas barato, sin importar la degradación de la profesión.

Con solo intentar cumplir las reglas «comunicar información veraz» y «actuar en interés de la ecología y el medio ambiente» se quedan sin trabajo el 90% de los diseñadores. No dudo de las buenas intenciones de la iniciativa, pero no cuadran con la vertiginosa realidad en la que se mueve el mundo.

El artículo evidencia claramente las ideas de Jürgen Habermas y Adela Cortina, en tanto que pone sobre el «abanico» ético, los 'mínimos éticos', como principios 'universales' de vital cumplimiento, para el desarrollo de las sociedades y sus entornos. No obstante, es necesario reflexionar la inserción dentro de los principios generales, el principio de la alteridad, en tanto que coadyuvará a la articulación de las diversas culturas psico-sociales. Al igual, es menester la creación de instrumentos de evaluación de dilemas éticos, más allá de un listado de reglas. En general, es un buen artículo.

Quizá defienda que el diseño es una profesión atendiendo al fenómeno y no al noumeno pero a Renato de Fusco la fenomenología le ayudó a escribir una historia del diseño.Creo que es una profesión porque Viollet,William Morris(reclaman un nuevo perfil profesional),van de Velde,Berhens,Gropius y muchos de los actuales diseñadores e investigadores me enseñan que existe una actividad especializada de trabajo dentro de la sociedad,que requiere conocimientos,habilidades, capacitación educativa (escuelas diseño),organización propia, autorgulación, normas éticas y que disponen de nombre y número CNAE.

Pienso que en el apartado «no trabajar simultáneamente para dos clientes que entren en competencia» debería ser «no parcializarse por un cliente cuando trabajes para 2 o más en competencia», es como el médico que atiende por igual a dos pacientes y no cura a uno mejor por algún interés. En todo caso lo ético sería darle a cada cliente la misma importancia sin importar que sean dos empresas de producto o sevicio similar, los conceptos cambian en función al cliente salvo en los casos de campañas políticas.

Tema muy importante. Muy bien. En particular, en México –y supongo que en otros países– se da frecuentemente el caso de que un despacho o empleado sustrae clientes a otro. Incluso muchos jóvenes piensan que es totalmente viable entrar a trabajar a un estudio y sacar clientes personales de él. Yo mismo he sido víctima de esta «costumbre». Necesitamos un código común que cuando menos, ponga claro que este tipo de conductas es poco ética.
Por otro lado, pienso que normar estos temas más bien supone crear una «moral del diseño». La moral es colectiva, la ética es individual. Ambas hacen falta.

Excelente muestra de un trabajo riguroso sobre el que difícilmente puede uno proponer una opinión. Queda sólo aprender. En este sentido, lanzo una pregunta: ¿qué ocurre con este conjunto de reglas consensuadas (o, mejor quizás «acordadas»), si resulta que eso de que el diseño sea una profesión no es más que una teoría, sólo una propuesta a la que también debería cuestionarse su ética?.

ética, resulta inmensamente grande esta palabra, desde su misma escritura y en su primera letra solicita acento, intensidad en su pronunciación y por supuesto su existencia. En muchos de nosotros es parte de nuestro ADN (los que somos diseñadores por convicción) y sin ella comenzaríamos a mutar y convertirnos en algo «pelético»,«peludo» y con el tiempo en algo «pelitancudo». Tan conocido es este hecho que hasta una canción infantil existía en Venezuela (aunque no somos-por ahora-el mejor ejemplo). Creo que tu artículo, les ayudará a entender mejor nuestro trabajo a pesar de 600 «pelitancudos».

Creo que ni siquiera la ética no se salva de ser relativa, claro que debe ser tomada en cuenta, y no podemos negar que nuestras profesión aporta con un granito de arena mas al daño ecológico como la gran mayoría. Pero por otro lado, vivimos como diseñadores para comunicar, somos una parte importante en la conciencia de la sociedad, no importa si trabajamos para alguien que nos encomiende una trabajo que sepamos que es ecologicamente nocivo , solo si sabemos proponer y ensamblar una propuesta menos destructiva. Creo que nuestro trabajo debe guiarse a que hagamos un cambio no a que no cambien.

No pretendía ser despectivo aunque si reconozco una vehemencia intencionada en mi comentario, producto más de la inquietud que me provocó el párrafo anterior de Isabel Campi —casi por lo mismo que me reprocha usted a mí en cuanto a la profundidad, pero en sentido contrario—, que del artículo en sí.
Espero tener ocasión de contestar su artículo con otro donde describa las ideas que tengo sobre esa relación, pero le adelanto que quizá la cuestión no sea tanto la generación de postulados acerca de la práctica del diseño como averiguar si en realidad éstos son necesarios, por qué y para qué.

ROMUALDO: Platón, Aristóteles, Sant Tomás, San Agustín, Hobbes, Hume, WEBER..., y muchos más, són CLÁSICOS. Personas cuyo tiempo hemos SUPERADO pero que nos ENSEÑAN cosas y nos ayudan a entender cómo somos. El artículo no es solamente Weber. Ni solamente deber. Sólo es un artículo sobre un aspecto de la ética. Por tanto no veo razón a una crítica ligera y despectiva de una persona tan capacitada y con un trabajo sobre ética como el que ha llevado a cabo usted (me gustaría que con sus conocimientos me hiciera críticas constructivas argumentadas extensas. para aprender de usted). gracias

El mayor reto entonces es el enfrentarnos al relativismo ético que nos vamos encontrando en nuestra sociedad.


Es un tema interesante para debatir en tiempos de libre acción, donde parece que saltar los límites es la regla del «juego» considero que se trata de actuar éticamente en los diferentes roles sociales que desempeñamos, respetando lo propio y lo ajeno, generando una cadena de acciones favorables para todos.

Etica como costumbre o ética como carácter? el origen etimológico es muy similar, incluso se habla de ética y moral, Antoni. No estoy de acuerdo con la ética como una regla de juego, no le llames ética entonces, ética aplicada debe ser entendida en su origen «aplicar la ética» (no solo «hacer» sino «se») La conducta social no es una regla de juego, y el «ser» diseñador no escapa a esa conducta social, no pasa por algo divino o celestial, es sencillo: haz tu trabajo, sin malicia, bien y sin buscar engañar a nadie, sin hacer daño a nada ni nadie.

Creo que la etica no puede reducirse a la deontologia, y a las relaciones derivadas de la mera práctica profesional, tendriamos que extenderla a la teoria misma del diseño, a la definicion de lo que el diseño debiera aportar a la sociedad en un horizonte definido al interior de una perspectiva moral. Nada puede dejar de relacionarse con el bien y el mal, por eso el papel de la etica no puede limitarse para el diseño - no solamente grafico sino industrial- a la consolidaciónde unos codigos de etica que sean listado de normas para el diseñador, pero que no procedan de una postura de la disciplina misma sobre su propia razón de ser.

Es un buen articulo claro, ya hacia falta uno de estos esperemos que nos mandes mas y felicidades.

Como compendio de términos podría pasar, pero poco más. Max Weber está superado, creo que los tiros no van ni mucho menos por esos derroteros del deber.

Por fin un artículo claro, comprensible y riguroso sobre la ética en el diseño. Esperamos la tesis con mucho interés.

El artículo aparecido a principios de Febrero de 2008 en FOROALFA contiene algunos conceptos que precisan ser aclarados.
La Fundación Historia del Diseño publica un aporte a la construcción del discurso de la disciplina.
Quienes niegan las posibilidades del diseño de «mejorar al mundo» esquivan asumir un estado de conciencia al cual el profesional esta obligado. Su autocomplacencia los habilita a no hacerse cargo de nada.
¿Es posible que, sin diseño, los pequeños emprendimientos que se inician logren competir con las grandes marcas o franquicias?
En los últimos tiempos, es habitual escuchar en cualquier conversación el término «innovación». Todo debe ser «innovador». Sin embargo, innovación no es lo mismo para todo el mundo.
Una mirada personal y autocrítica al diseño pensado y racional, el cual cada vez tiende más a desaparecer y a ser reemplazado por visiones mas impulsivas y esteticistas.
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