Recientemente la Unesco ha declarado a Berlín «Ciudad de Diseño», y los auto-proclamados expertos en branding ya están desesperados por ofrecer consultoría no solicitada. Ellos admiten que ya era tiempo de convertir «adecuadamente» a la capital en marca. Aparentemente, se necesita una estrategia para reducir a Berlín a uno de sus tantos aspectos. El director de diseño de una agencia local piensa que la ciudad no tiene lo que se necesita para convertirse en una marca fuerte, porque sus pilares son «las subculturas, la capacidad de elección, la velocidad, los experimentos, los emprendimientos en marcha». Esas cosas son, en su opinión, ¡características negativas!
Ahí lo tenemos: resulta que la capacidad de elegir es mala, experimentar más aún. ¿...? La competencia internacional entre ciudades es vista como un supermercado en el que sólo una fuerte «Propuesta de Venta Única» (USP, Unique Selling Proposition1 en inglés) hará que una de ellas se destaque. Basta con que un diseñador haga un logotipo, que los publicistas lo apliquen en anuncios para que, ¡sorpresa!, los inversores y los visitantes comiencen a llegar en tropel. Si una ciudad fuera como un producto ¿acaso determinar un concepto e invertir mucho dinero en comunicarlo una y otra vez, la convertirá en una marca fuerte?
No conozco ninguna ciudad que quiera representarse a si misma como monofacética. La ciudad de Nueva York lo hizo con mucha más astucia con el eslogan I love NY. Dice simplemente que todos pueden amar algo de la ciudad.
La ciudad inglesa de Manchester muestra simplemente (o con confianza) su inicial, hecha con muchas bandas de colores, lo que da lugar a todo tipo de interpretaciones, especialmente porque no lleva un eslogan. ¿Como reducir una metrópolis a un sólo aspecto, cuando son las múltiples facetas de la vida citadina las que atraen a la gente a mudarse desde el interior o visitarla los fines de semana?
Sabemos que una marca puede sobrevivir solo si es auténtica, si es sincera y leal a su promesa. A un conglomerado internacional le cuesta mucho ser auténtico, pero la vida de una ciudad está expuesta públicamente a que todos la vean y la cuestionen. Berlín ha sido una marca desde hace mucho tiempo, lo que no significa que todo tenga que ser color de rosa. Es la tensión entre los diferentes grupos de gente, culturas, lugares e instituciones, lo que le da su carácter y la hace extremadamente auténtica y atractiva como «producto». No se necesita ningún consultor involucrado para pulir el envase. Precisamente son esos extremos los que hacen a Berlín tan interesante, siempre y cuando nadie trate de cambiar la imagen honesta de la ciudad con una de esas campañas «Tu eres Alemania»2 que se han visto últimamente.
Por supuesto, los berlineses podemos criticar estas simplificaciones y también podemos quedarnos en casa y alabar los suburbios.
Este artículo fue publicado previamente el la revista alemana Form. Traducción: Florencia Rodríguez Daniel.
Publicado el 04/06/2007

Pienso que la campaña «Montevideo de todos» en el sentido que indica este artículo está muy bien, aunque la imagen asociada no resulte tan plural sino más bien un tanto ascéptica, que es a veces la solución más rápida al problema de la integración del 'todo' en un mensaje. ¿Por qué nos resulta más fácil aceptar la asepsia como algo en común con todos? ¿Será un tipo de reacción biológica a los mensajes?

No es necesario justificar los productos del diseño inventando teorías para que otorgarles valor.
La reflexión académica sobre diseño implica el manejo de unos saberes y el establecimiento de unos objetivos muy diferentes de los que necesita el diseñador para su tarea diaria.
Una mirada al acto de diseñar y un intento de respuesta a las distintas definiciones y áreas que conforman el diseño.
Publicistas y diseñadores dotamos de lenguaje a los objetos, convirtiéndolos en productos emocionales dirigidos a seducir a los consumidores potenciales de las marcas.
Una manera para estudiar a un pueblo, es por los signos culturales que han sido plasmados en sus objetos de uso, en sus objetos diseñados, en la evolución de su diseño.
Pensar no es una tarea fácil, decía mi abuelo, y, claro, tenía razón el viejo. Argumentaba con ironía que es una acción que se extingue con rapidez preocupante.
IMPORTANTE: Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. En cambio, sugerimos y valoramos la reproducción parcial, incluyendo además del nombre del autor, el título y la fuente (FOROALFA), un enlace a esta página (http://foroalfa.org/articulos/i-love-branding) en un lugar claro y visible, que invite a completar la lectura.
Dos preguntas clave que debes hacerte si deseas encaminar el entusiasmo por el trabajo en tu empresa.
Homenaje al recientemente desaparecido creador de Fototrama.
No siempre somos los diseñadores los que «creamos» un símbolo. A veces esos símbolos nacen, crecen y se instalan en el imaginario casi que por generación espontánea.
La red social de imágenes más exitosa, más allá de los prejuicios sobre su trivialidad, también es una herramienta de promoción, educación e investigación.
De qué piezas es responsable el diseñador, qué similitudes y diferencias existen con los rubros tradicionales del diseño gráfico y cómo es diseñar dentro de la industria.
Como diseñadores tenemos la mala costumbre de buscar errores en todo lo que nos compete. ¿Es esta una manera adecuada de comportarnos?
Lo más importante a la hora de prestar el servicio de desarrollo de aplicaciones móviles.
¿Qué debe distinguir al diseño industrial mexicano? ¿Por qué es necesario dejar a un lado el nopal y el penacho en el diseño de ciertos objetos?
Una mirada critica sobre la construcción de la imprenta misionera y el primer avance en el desarrollo tipográfico en la región.
El correo postal es un servicio esencial que usamos los diseñadores para enviar y recibir material impreso, pero es cada vez menos confiable y más oneroso. ¿Fenómeno local o regional?