
Como dice el refrán popular —en gustos se rompen géneros—, seguramente todos tenemos «muy buen gusto» pero afortunadamente para todos, la enseñanza de las disciplinas del diseño no deben basarse en la apreciación estética o gusto de quien enseña o forma a los futuros diseñadores; mucho menos las evaluaciones a proyectos deben estar basadas en este tipo de consideraciones superficiales.
Aquellos aspectos de los cuales frecuentemente los profesores o asesores consideramos que adolecen los estudiantes, llámese lectura, redacción, buena ortografía y discurso, también son áreas débiles para algunos docentes. Esto se verifica en evaluaciones o críticas basadas en el gusto personal, demostrando la carencia de argumentos técnicos o teóricos, resultado de la falta de preparación, experiencia, lectura previa o documentación del tema por parte de quien evalúa.
La evaluación que hacemos los profesores sobre los proyectos desarrollados por los estudiantes debe estar basada y fundamentada en la investigación, conocimiento y experiencia que el docente tiene como misión compartir con el alumno. No podemos esperar la aplicación de un conocimiento que no ha sido transmitido.
Aunado a esto, la aplicación de la técnica, el interés del estudiante por el proyecto, así como el nuevo conocimiento generado a partir de la aplicación, deberán estar incluidos en la evaluación y crítica que se haga frente al alumno, en el entendido de que la crítica no es discriminar, destrozar o juzgar un proyecto, sino la exposición de ideas que surgen de la apreciación del producto desarrollado en beneficio de una revaloración, replanteamiento, o bien la aprobación del mismo.
No hay receta a seguir ya que cada producto tendrá su «bonito» y su «feo» según el juicio y bagaje de quien lo observe, pero considero que como docentes debemos basar las evaluaciones en criterios claros discutidos con los estudiantes con anterioridad a la elaboración de los proyectos.
Si basamos una evaluación con algún parámetro específico es porque al estudiante ya se le dio a conocer lo referente al mismo: en repetidas ocasiones nos quejamos de la «mala calidad» en un proyecto pero, ¿hemos trabajado en clase respecto a la calidad? Y no me refiero solamente al buen acabado de un producto, sino a la calidad de contenido, forma, funcionalidad y discurso.
Es necesario evidenciar ante los estudiantes los criterios de evaluación que utilizaremos en un proyecto, recordemos que el estudiante no diseña para el maestro, ni siquiera para él mismo, existe un usuario o público que recibirá la imagen, la información o el producto, pero el problema es que pocas veces en clase solicitamos a los estudiantes poner a prueba con este público receptor sus diseños, para que de esta manera conozcan el potencial que tienen sus propuestas para cumplir con su objetivo. Así, comúnmente la retroalimentación se recibe del docente y de los mismos compañeros de clase y en base a estas opiniones —muy limitadas por cierto— se promulga un éxito o un fracaso.
¿Cómo evaluar algo intangible, como la capacidad de persuasión de un cartel? ¿El fomento a los valores a través de una campaña? ¿El éxito de una identidad corporativa de una empresa ficticia? ¿La viabilidad de una página web que aún no se ha subido a la red?
Los docentes frecuentemente generamos en los estudiantes un sentimiento de impotencia con frases como «está bien», «está mal» o «no funciona» sin argumentos de valor.
Considero que actualmente debemos dejar atrás el conductismo y permitir que el alumno desarrolle su potencial en base a la construcción de su propio proceso creativo, donde manifestará los valores del estudiante, la responsabilidad, la productividad y el reflejo de lo que pretende construir en un futuro para su vida profesional.
Para ello quienes nos dedicamos a instruir en el diseño tenemos el compromiso de ofrecer las herramientas necesarias y dejar atrás las evaluaciones basadas en los gustos personales que poco aportan a la formación y valoración del diseño.
¿Puede darnos un ejemplo de un proyecto concreto de diseño (qué pieza, para qué cliente, con qué objetivos, etc) que Ud. le haya propuesto a sus estudiantes donde queden explícitos esos «criterios claros discutidos con los estudiantes con anterioridad a la elaboración de los proyectos» como menciona en su nota y sobre los que los «docentes debemos basar las evaluaciones»?
En el taller de prácticas profesionales se ha solicitado a los estudiantes de Diseño Gráfico generar una imagen para identificar la convocatoria a la exposición de carteles Ideas por la Paz.
Este es un proyecto que surge al interior de un grupo de investigadores que ante la problemática social de inseguridad y falta del estado de derecho en ciudad Juárez, buscan aportar a la comunidad ideas sencillas y viables a través de las cuales el ciudadano común pueda ejercer y beneficiar la convivencia ciudadana.
A los estudiantes (del mismo nivel) se les brindó la siguiente información:
Con esta información los estudiantes presentaron sus proyectos. Algunas de las propuestas más discutidas fueron:

Para la selección del cartel más adecuado se convocó a tres docentes con injerencia en el proyecto y, en palabras de los estudiantes, lo mas frustante era escuchar «ese no, no me gusta».
Los estudiantes replicaron una respuesta concreta y objetiva con fundamentos para poder argumentar que la propuesta no funcionaría para el proyecto. Algunas de las respuestas incluían frases como : «es un cliché», «se ve muy infantil» «los colores no me gustan».
Finalmente una vez seleccionada la opción de preferencia, y solicitando una explicación concreta y fundamentada, se argumentó:

Los colores utilizados brindan al lector una connotación de esperanza, de alegría, aspectos muy necesarios actualmente para infundir en la comunidad. El elemento gráfico de la paloma es un «cliché» pero éstos no deben rechazarse, en ocasiones el uso de elementos conocidos favorece la aceptación del mensaje y su permeabilidad entre la gente, máxime que el mensaje esta dirigido a toda la sociedad sin distinción de sexo, estrato social, nivel cultural etc… Otra de las observaciones positivas es que la imagen refleja jovialidad y actualmente en la ciudad se maneja la idea de que es la juventud quien sacará adelante a la comunidad. Se considera que la tipografía utilizada es formal, fuerte y se relaciona con mensajes de índole social. El espacio libre que se genera beneficia el manejo del texto y el balance del cartel.
Los estudiantes se mostraron mayormente complacidos con los argumentos de los docentes quienes en ocasiones y motivados por generar una opinión al momento, expresamos con falta de objetividad nuestra opinión basándonos solo en gustos personales.
Publicado el 23/01/2011

Guadalupe tienes razón respecto a cuidar aspectos más importantes como ortografía, redacción, etc… la realidad es que eso debería tener un peso mayor. También hay que tomar en cuenta que un proyecto con sus respectivas fases de planeación llevan tiempo, por lo tanto, dinero; cosa que el cliente no ve, ya que prefiere irse con el «diseñador» –quien solo tomo un curso técnico del software- porque le cobrara un precio menor, la realidad es que el proyecto se vera lindo, pero en cuanto ha cubrir realmente las necesidades del cliente sólo un experto podrá hacerlo.

En el taller donde trabajamos con las otras docentes mantenemos un vision similar. Creemos que las prácticas docentes instaladas en los talleres, hacen que la instrumentación y el ritual de la consulta individual lideren la enseñanza, concibiendo al conocimiento como un proceso unidireccional.
Las consultas son momentos, donde los estudiantes escuchan una serie de invalorables consejos, como «correlo» «subilo o «bajale». En esos momentos configurados como profesionales se promueven respuestas en función de criterios del docente, no hay construcción posible por parte del alumno, hay acatamiento.

creo que esta opinión no puede venir de un docente si no viene acompañada de una fundamentación coherente y de criterios explicados por este, que le permiten al evaluador decir«me gusta o no», si no fuere asi esta opinión tiende a buscar en el estudiante de pronto no mejorar su producto, ejercicio o resultado si no en buscar agradar y colmar los «gustos» del que evalua. puede ser esta una pregunta de escuesta «Te gusta o no? explica por que.«

Seria ideal que al momento de presentar nuestros proyectos en clase existiera una validacion previa por parte de los usuarios. Asi, profesores podrian evaluar objetivamente el proyecto y nosotros como estudiantes argumentar decisiones tomadas en el desarrollo del proyecto! Es hora de que tantos proyectos salgan del papel y los salones a interactuar en diferentes niveles con esos usuarios planteados. Actualmente estoy desarrollando mi proyecto de grado que apunta a generar estrategias para lograr esto en la U.Tadeo de Bogota y con el que espero alcanzar validaciones antes de presentarme a los jurados del proyecto.

¡Excelente Guadalupe! Que un proyecto resulte éxito o fracaso, depende a menudo de la razones fundamentales que justificaron la construcción de sus criterios de evaluación: éstos dependen del patrón de decisiones de diseño estructuradas por cada diseñador. Diferentes diseñadores tienden a evaluar los diseños desde lógicas diferentes, lo cual en el contexto académico implica diferentes sistemas de valor. Los profesores habríamos de examinar la lógica de los criterios de evaluación construidos POR el estudiante (y dialogados en sesiones previas a la presentación final) para evaluar desde ellos.

Fernando sosa Loyola: es por eso que se estudia una carrera (fundamentos cromaticos, iconicos, sintacticos, formales, etc), eso te dira el cliente, pero tu con tus conocimientos y habilidad retorica tendrias que comunicarle al cliente lo que funcionaria o no.
No en balde se cusa una licenciatura de 4 años

Es un tanto confuso el tema si consideramos que estamos preparando a profesionales para que vivan de lo que estudiaron. Y el cliente terminará evaluando los diseños con un «Me gusta» /«No me gusta».
No estoy diciendo que está bien que el docente lo haga, estoy diciendo que el estudiante futuro profesional lo va a escuchar por el resto de sus días...y no le dimos herramientas para, al menos, no ofenderse.
Pretender reemplazar esas palabras por un «funciona» o «no funciona» es mentir, ya que eso no puede saberse a menos que realmente se aplique y se hagan estudios posteriores.

Como docente en el area de taller siempre he procurado no usar esas 2 frases de me gusta o no me gusta, porque pienso que el diseño de los alumnos no deb obedecer a mi gusto, sino al de sus clientes potenciales, normalmente cambio el me gusta o no me gusta...por es funcional, o no es funcional, con razones por las cuales vea su propuesta viable o no.

Como docente es importante dejar claras las instrucciones a sus alumnos para la realizacion de cualquier proyecto, pero aun mas importante es ser firmes en ellas ya que en muchas ocaciones se dan ciertas limitaciones a los alumnos y en el momento de evaluar se pasan por alto estas instrucciones, estas situaciones pueden crear confusion en el alumno ya que inicialmente el tenia otra vision sobre un trabajo bien realizado.

Es importante aclarar que quien emite un juicio así - y me pasa- es porque al evaluar la pertinencia del enunciado gráfico, nos damos cuenta de que la estética es algo importante. Opino que dejar de lado la estética gráfica y convertirlo en algo totalmente abstracto y poco perceptible para el usuario, conlleve a una mala aceptación. El amor nace de la vista.

Creo q como alumno es muy frustrante encontrar que un maestro te evalúe con el criterio de «¿me gusta o no me gusta» pero como diseñador tengo que aceptar que lo he hecho y sobre todo al juzgar el trabajo de otros compañeros creo q tenemos que aceptar que lo que a ti no te gusta a otros si y que en gustos se rompen géneros pero creo q también hay q dejar siempre claros los criterios de evaluación y las condiciones del trabajo

Cuando los criterios de calificación son claros, y reunen los aspectos que ante una situacion real pueden estar, el alumno sabrá como actuar a la hora de proyectar su solución, el subjetivismo del maestro estará sujeto a los criterios, sin importar su gusto, también socializar las propuestas frente a un jurado rompe el me gusta o no me gusta que puede tener el maestro, un diseñador gráfico es un comunicador visual, y si logra la aceptación de un grupo de personas podrá persuadir al cliente. todo esta en poner al alumno en una simulación de una situación real.

Yo creo que al alumno se le debe enseñar a manejar situaciones como cliente y vendedor desde cual profesión, pues esto ayudara a tener una clara idea y opinión de lo que se quiere adquirir o vender para poder detenerse y pensar en «Me gusta» y «No me gusta» pero con razón con un porque, pues muchas veces solo lo decimos por compromiso o por falta de conocimiento sobre un diseño o lo que se quiera ofrecer.

Aunque por otra parte, como bien refería en algún momento Alejandro Dolina, todo lo que se ha escrito no es más que cuestión de gustos. ¿De qué más podríamos hablar? A mí si algo no me gusta, ni siquiera se me ocurre presentarlo al cliente, porque, y cito de nuevo esta vez a Carson, seguro que esa es la opción que el cliente elegirá.
Claro que evalúo todo el tiempo si me gusta o no me gusta. Lo siento, el estudio de la historia del Arte así me lo ha enseñado, y esa es la «mano» de un diseñador. Lo cual no niega que sea necesario aplicar algo más que el gusto al analizar los modos de un mensaje

Dar a los estudiantes criterios claros sobre los puntos a evaluar en una propuesta gráfica en el momento de plantear el ejercicio, sea de índole académico o como en el ejemplo, un concurso, crea una plataforma sobre la cual construir discurso en el momento de valorarlo. Ejemplo: concepto de la pieza (idea), recursos gráficos, tratamiento de la imagen, manejo de la tipografía, relación todo-partes, factura, entre otros; así tanto estudiantes o concursantes como docentes o evaluadores tienen lugares comunes para discutir y criticar constructivamente los trabajos. Funciona muy bien en clase... y el artículo Me gusta!

Muy buen artículo. Esto es tal cual.
En mi etapa de alumno me tocó lidiar con esa clase de juicios y me frustraba. Yo estaba formándome y necesitaba que quien me daba la clase, realmente lo hiciera. En ese período uno apunta a crecer y cuando le dicen «no me gusta», lo que busca saber es que está mal para poder mejorarlo.
No acepto esta clase de juicios, al punto que como docente, no permito que mis alumnos emitan ese tipo de opiniones sobre ningún trabajo o proyecto.
«Me gusta/no me gusta», «es lindo/feo», «funciona/no funciona» no puede ser nunca el resultado de una evaluación docente.

Un alumno debe recibir un feedback claro con el cual pueda corregir sus errores y aprender, pero también debe aprender a hacerse cargo de lo que propone... En definitiva, y trato de ser más claro, el cliente pocas veces argumenta su opinión, le gusta o no, y cuando argumenta, lo hace desde la estética personal, comparativa o desde lo estratégico, pero nunca desde lo técnico, lo perceptivo, y muy rara ves desde lo conceptual.
Ante la falta de argumentos en la crítica, aprendemos a escuchar, a mirar, a interpretar y a resolver a través del proceso de diseño (estudio, análisis, desarrollo).

Es triste aplicar tantos conocimientos, desarrollo de conceptos e investigación para recibir un «no me gusta» o un «me gusta» (ete último también afecta al alumno) porque no permite medir sus fallos o aciertos, si todo se pudiese resumir en gustos no tendría sentido hacer una carrera, todo se resolvería aprendiendo un software y ya.

Me parece que algunas susceptibilidades a veces se ven tocadas y se tiende a generalizar. Frases como: «hay profesores que juzgan trabajos por gustos personales» son resultado de alguna experiencia negativa. En mi caso nunca me lo han dicho en el ambiente académico; si, y mucho, en charlas con amigos y clientes. No generalicemos. Esto ni siquiera merece un debate.
Otra de los debates que me parecen vacios de propósito es el clásico «el diseño es arte». Siempre están los fervientes defensores y los detractores, pero todo es opinable. Cada uno toma la profesión como más le gusta y convenga.

La evaluación del diseño debe de estar basado en la objetividad debemos de establecer los criterios que permitiran evaluar la obra, caracter, concepto, sintesis formal. El producto debe de surgir de un proceso de diseño, de una metodologia y de un marco teorico previamente abordados en clase. Ello servira para que el estudiante en su proceso creativo tenga claridad de lo que se intenta diseñar e identifique los argumentos que sustentan su producto.
Lo anterior permitara que la evaluación del diseño no se convierta en un No me Gusta o en algo subjetivo. Definir criterios de diseño es fundamental.

Me gusta o no me gusta es un juicio rápido instintivo que sin duda no contiene una clara definición si es entendido el diseño propuesto, como profesor es fundamental ejercer el valor de la critica y desglose de vocabulario para enriquecer el valor del producto. Ya que en el ámbito laboral ese juicio es diariamente expuesto por parte de algún cliente, para poder darle valor a nuestro trabajo sin duda es necesario entablar un dialogo con argumentos de comunicación visual y quizá tendremos más soporte en vender la idea.

Felicidades a la profesora por su artículo, muy completo y objetivo, este problema solo refleja 2 cosas: 1, refleja la falta de capacitación hacia los docentes por parte de la Institucion Educativa, ó 2, la soberbia de algunos de profesores que creen que todo lo saben y se les olvida que a la escuela se va a «aprender, equivocarse y compartir conocimientos» no a dar gusto al profesor, ya que esto solo limíta al alumno y lo obliga caer en el vicio de «los bonitos diseños», que no cumplen su propósito pero «que bonitos se ven... me gusta«


La expresión «me gusta o no me gusta», no es un criterio de evaluación!, es una exclamación!
A eso, nada que decir!

El concepto actual de enseñanza apunta a la construcción del conocimiento por parte del estudiante, para ello los docentes debemos poner como objetivos aquellas competencias necesarias para realizar lo que seria un «buen diseño», estas son habilidades mentales superiores, comunes a lo que denominamos como «inteligencia».
Así, cuando pedimos al alumno que «elija», le pedimos en forma implícita que busque, recopile, compare, analice, jerarquice, para que luego evalúe y decida.
Una evaluación consecuente deber considerar criterios para la función previa, en tanto avalan la función final, «elegir».

Me Gusta: una idea sencilla bien realizada, una idea atrevida (podría estar inconclusa) y con argumentos que la soporten y generen discusión que ayudaría a su conclusión, una gráfica pura, síntesis de la forma, ubicada perfectamente en el espacio para que luzca y se exprese, los colores puros y precisos, la letra legible, textos sencillos sin regodeos poéticos y lo mejor de todo, oir la exposición de motivos, en muchos casos representación de lo que sería el argumento de venta de la idea. Aunque la primera vista sin explicaciones es importante, también. No me gustan los escasos 600 caracteres!

Ciento por ciento de acuerdo con tu artículo.
Aunque sabes, siento que no me ha tocado con ningún profesor así. Todos me han dado argumentos para cambiar la calificación.
(¿Será que estoy estudiando en otro planeta? jajaja)

Comparto plenamente el contenido del artículo. Como todo evoluciona lo docentes también lo deberían hacer, el «me gusta o no me gusta» lo viví en la facultad hace 15 años lo cual lamento que siga vigente. Creo que los profesionales y con más razón los docentes, en su rol de formadores, deben proponer análisis de mayor profundidad.

Si un docente dice «me gusta o no me gusta» no es un mercenario. Es un ignorante.

Si un docente dice me gusta o no me gusta, no es un docente. Es un mercenario.

Soy docente, y comparto plenamente lo expresado en este artículo, tan claro.
La argumentación debe estar presente, tanto en la fudamentaci´ón del producto por parte del alumno, como en la evaluación del docente.Para que esto se perfeccione, debemos ser los primeros en dar nuestro juicio de valor, descartando de raíz, la apreciación parcial del «no me gusta».
Gracias

muy buena respuesta y por lo regular el docente quiere que el estudiante adquiera se estilo por eso es «me gusta no me gusta«

Muy buen Articulo que describa la realidad de muchas cátedras. Lo que mas rescato es el deseo de realizar una evaluación fundamentada y sólida sobre cada trabajo. Con esto, se mejoraría muchísimo la calidad de los trabajos de los alumnos (que no caerían en soluciones fáciles de hacer lo que al profesor o a una cátedra le gusta).

Buena exposición. Totalmente de acuerdo contigo. Siempre he sido especialmente crítico con el mundo docente porque de él depende el futuro de la profesión. Sin un buen profesorado, con juicios profesionales y criterios rigurosos poco puede trasladarse a los estudiantes.
Lógicamente gran parte de los males que acontecen a la profesión siguen fundamentados en la enseñanza de la disciplina.
Enhorabuena.
Saludos.

Es importante considerar que el argumento es antes de diseñar, es el por qué he de usar este o cual elemento, color o tipografia... en contraparte la justifición estriba en el pasado: use, hice, coloqué, escogí... aunke esto podria parecer meramente un juego de palabras la realidad es ke la praxis debería determinar la diferencia entre justificar y ARGUMENTAR, justificar apela a defender mi composicion, diseño, etc. La argumentación tiene su base en el brief, esto con mayor recurrencia en la vida estudiantil, mi experiencia no argumento mi diseño para alguien mas k para mi etica profesional

El artículo me hizo recordar a varios profesores de la universidad, años despues me doy cuenta que el medio es el mejor maestro; te enseña de una manera realista, los docentes son o fuerón una pequeña o gran parte de tu formación intelecual, depende de la preparación con la que uno actualmente cuente para distinguir la aportación de sus opiniones.

Muy interesante artículo, por aquí estamos ahora con el concepto de Poesía Cero, entendida como «eliminar todo lo que sobra, desprendernos de todo ornamento para ir directos a lo importante. Ya no estamos en los parámetros del «me gusta o no me gusta» sino en los del «¿va a funcionar? ¿va a mejorar mi negocio?»
http://oyercorazon.com/2011/01/24/poesia-cero/

Debo señalar que uno de los grandes problemas que influye en la argumentación y en la evaluación del diseño proviene del escaso vocabulario de los docentes. No es posible que quien pretende «encauzar» el gusto del alumno y fomentar el desarrollo de su conocimiento de la estética se exprese con tan limitado bagaje de palabras. Es un panorama triste, pero existe. El docente de diseño TAMPOCO ejercita la argumentación. Lo malo: tiene la sartén por el mango. En el ámbito laboral, el diseñador que no provee a su cliente de los elementos para evaluar el trabajo contribuye al problema.

Estimados Colegas del Diseño
El aporte es muy interesante, pero mi duda es como ejemplificamos esa practica al mercado, donde nos dicta una conducción constante al vender.
Creo que a los futuros colega para ser diseñadores, hay que proyectar todas la variantes posibles y conocer todas las disciplinas, en ella encontrar un método. Una de las primera frase que utilizo en mi espacio de enseñanza es «Futuros Colegas» allí logro cambiar el eje de la conducción. Seguramente encontrare a algo nuevo en quien aprende.
Saludos cordiales desde Tandil, Bs. As. Argentina . DG. Pedro Tissier

Con una experiencia de mas de 20 años en el campo de la docencia del diseño gráfico, siempre he tenido en cuenta en el momento de la evaluación de los trabajos de mis estudiantes , el saber diferenciar entre lo «bonito» y lo FUNCIONAL del trabajo presentado, argumentandoles que cada pieza presentada debe ser mas un vehículo visual enfocado a que sirva a la intención del ejercicio y no que que se convierta en una pieza gráfica muy bonita pero que no comunica absolutamente nada. ¿Es bonito o funcional?.. deberíamos abrir un debate sobre esto, a lo que se enfrenta el estudiante diariamente.

Hola a todos! Estoy muy contenta que nos animemos a bucear en la profundidad, por más oscuro que parezca.
El «me gusta - no me gusta» es charla de café, el gusto no sirve para evaluar un diseño, cuando uno se propone que conceptos quiere trabajar (legibilidad - impacto visual - pregnancia, por ej) uno puede considerar si «funciona o no funciona» más allá de que «me guste» o «no me guste» a la hora de diseñar para el cliente hay que lograr que «le guste» y que «funcione».
Jose Manuel Carrión te pido que me envíes la planilla de calificaciones que ofreciste tan amableme. vegacarol@gmail.com

Si bien el diseño implica la solución de problemas (y la aceptación del cliente a nuestra propuesta parece serlo), es poco común que el cliente conozca sobre comunicación visual, por lo que, el criterio del diseñador debería prevalecer al «gusto» del cliente. Si bien es cierto, el diseño no es una ciencia exacta, existen indicadores que pueden permitir cierta objetividad en el análisis de una pieza gráfica; es imprescindible lograr que la subjetividad del gusto sea uno de estos indicadores y que tenga la versatilidad de una variable mas.

Solo un pequeño apunte. En la escuela me enseñaron que el diseño es la solución de problemas. En el mundo laboral no siempre se pueden aplicar lógicas, argumentos y razonamientos, al final siempre pesa mas el gusto del cliente, aunque el resultado final sea un fracaso a todas luces, como decimos en mi tierra «fotut», especialmente si uno quiere vivir de esta profesión.

Me pregunto si la subjetividad seguirá haciendo de las suyas cuando por alguna razón el gusto es la regla. Discutiría la estética en función de asuntos concretos y objetivos del producto final.
Ciertamente un rapero amante del blink-blink desearía brillo y ostentación.
Un rural seguramente una «troca para ir a darle».
Un citadino disfrutaría el silencio en el tránsito.
Y estos son clichés. No lejanos, no fortuitos, sino basados en la experiencia.
Y si no me gusta el reggaeton ni lo narco-ranchero, no significa que no pueda opinar sobre su estética. Mal gusto-buen gusto. ¿Con qué regla medimos?

El juicio final dice que hay acierto en la teoría del color, el sintagma, la relación de la imagen con el carácter del cartel, la tipografía y el manejo del espacio. Muchas de las opiniones sobre el artículo «quiero cambiar mi logotipo, ¿cómo hago?» apuntaron a una respuesta del marketing: las reglas las dan las encuestas, los focus group, etc. En este análisis no se hace la relación interdisciplinaria con su complemento: la respuesta en el escenario público aplicado. Es decir, sólo se hace la evaluación del diseño. Creo que por ello algunas opiniones cambian el «me gusta» por el «funciona».

Que buen tema y aplica, no solamente a la docencia, sino en general, las evaluaciones absolutas no aportan y pueden hacer mucho daño. Ciertamente los ojos «entrenados» pueden detectar una obra bien (o mal) lograda y resulta a veces complicado dar la explicación, pero es precisamente reflexiones como la tuya la que nos invita a ser claro en las evaluaciones, creo que si pudiéramos empezar a realizar evaluaciones de esta forma contriuiremos mucho al crecimiento de los jóvenes... final mente, son como diría Russell Crowe en «A Beautiful Mind» «young eager minds...» Felicidades Lupita

De acuerdo con su artículo maestra.
Constantemente los diseñadores nos cuestionamos sobre el poco valor que la sociedad suele dar a nuestra profesión. Creo que una de las formas para comenzar a solucionar esta problemática parte desde las propias aulas de clases y desde el campo laboral; aprendiendo alumnos, profesionistas y profesores de diseño a evaluar y a trabajar objetivamente.

Claro que si, la estética es muy importante en el diseño, pues hace parte de esa retorica del concepto mismo de la pieza, pero también es cierto que no existe una estética global por así decirlo, la estética es proporcional a la cultura y es ahí en donde el diseño interviene, cuando el diseñador investiga a su target, lo conoce y diseña para él es cuando hace bien su trabajo, el gusto entra en una paradoja de lo subjetivo, de lo individual, de lo personal como lo expresaría un artista, es por eso que «no hay nada mas estético en el diseño que una excelente funcionalidad«

Estoy de acuerdo, tenemos que evaluar lo más objetivamente posible.
Pero como docentes también somos formadores del gusto. Como bien comenta abajo Miguel Bohórquez, también hay que formar una sensibilidad estética en los estudiantes. La apreciación estética no es cosa menor: tanto como aprender a apreciar una sonata o una sinfonía. No todos tienen «muy buen gusto», por que esto es algo que se cultiva con los años.
La estética sigue siendo uno de los retos del diseño. Una de las cosas más difíciles de evaluar, por que es difícil establecer argumentos, teorías y discursos que la contengan.

Excelente tema y muy importante a la hora de evaluar una pieza de diseño desde la objetividad del mismo y no desde el punto de vista subjetivo-egoísta, no solo por parte de un evaluador como lo sería un docente en la academia sino también de nosotros mismos como colegas o como diseñadores mismos de las piezas diseñadas, mediante una argumentación fundamentada y critico-constructiva de una pieza de diseño no solo se concreta aun más el carácter propio del diseñador, sino que también se fortalece la verdadera función de esta increíble y extraordinaria profesión.

Muy buen tema. Hace unos años vi, antes de la exhibición del film central en una noche de cine en que estrenaban «Delicatessen», un corto autoría de los mismo directores llamado «Foutaises» y que en Madrid traducían como «Lo que me gusta y lo que no me gusta».
Les recomiendo a todos que lo busquen en youtube cuando tengan 8 minutos disponibles. Una joya.

excelente artículo Maestra Gaytan. Espero que en todas las areas, no solo en diseño, los docentes aplicaran tu criterio respecto la enseñanza.

El hablar de un me gusta o no me gusta nos puede alejar de una respuesta objetiva y clara sobre lo que estamos evaluando, hablar de funciona o no funciona sigue siendo ambiguo pues estamos orientando a nuestros alumnos a realizar trabajos que llevan un contexto y fin determinado y en muchas ocasiones nosotros no somos ese contexto, nuestro trabajo consiste en solicitar características determinadas que si pueden ser evaluadas y mi propuesta es orientar resoluciones que tenga que ver con los contextos a los cuales van enfocados los mensajes visuales,¿cómo? Espacios públicos, galerías ambulantes,

Interesante tema, te me adelantaste, jeje.
Desde la universidad tuve un choque con la gran mayoría de mis instructores pues durante su orientación buscaban sacar ¨fotocopias¨ y en las evaluaciones siempre opinaban con su ¨me gusta, no me gusta¨ cuando debemos formar aparte del profesionalismo la IMPARCIALIDAD.
Ahora que inicio en el área de la enseñanza este tema es de las primeras lecciones que le doy a mis alumnos, mientras esté activo el perfil profesional ese par de palabrass deben quedar vetados y hacer uso de: aplica, no aplica, puede mejorar, ese resultado sigue en proceso,replantéelo.

Como docente del diseño me hace reflexionar y hacer conciencia de mi quehacer como facilitador.
Estaremos proporcionando los fundamentos necesarios para que el alumno pueda resolver los proyectos a los que se le enfrenta con la «calidad» que se le solicita? O esperamos que lo resuelva de la mejor manera para decidir si «me gusta» o «no me gusta»?

Es de gran importancia tocar este tema, no sólo dentro de la formación a los docentes para una evaluación más clara y consistente, sino también a la hora de la formación del estudiante en conceptos de metodología del diseño. El desarrollo de principio a fin de un proyecto, es decir, desde la concepción de la idea hasta la evaluación. Como estudiante muchas veces uno se queda «nadando» por así decirlo entre las especificaciones que busca el profesor a la hora de evaluar, por el contrario también exiten docentes que documentan su forma de evaluación, la dan a conocer y ejemplifican. ¡EXCELENTE!

Colegas, la experiencia docente nos va presentando retos y variaciones que con el tiempo nos permite ir ajustando sistemas evaluativos muy diferentes a otras disciplinas profesionales. Mi trabajo en la Academia de San Carlos de la UNAM me ha permitido invitar a otros Maestros, clientes o especialistas para que valoren las propuestas del estudiante, en otras ocasiones la propia autoevaluación del candidato o quizá las observaciones de sus compañeros de aula, permitan sin mala intención, visualizar el proceso creativo.

Cambiar el «me gusta» por el «funciona» no arroja claridad sobre la corrección, es un cambio a nivel código y no profundo.
Si la respuesta va a ser tan caprichosa prefiero el «me gusta» que es más subjetivo. Concuerdo con Miguel en que no hay que dejar de lado la subjetividad, el problema es cuando se propone como única argumentación. No todo es racional ni todo es estanco, habrá autores que propondrán la historia del arte como la historia de la fealdad.

El gusto es un producto cultural del proceso de formación (Gadamer) de toda persona. El diseño como todos los oficios tiene un proceso de formación dentro del cual entre otros factores la sensibilidad estética es fundamental, la cual también se construye (Mandoki) para determinar el gusto. El gusto de los diseñadores y los profesores de diseño está soportado por su proceso de formación. El problema no es la presencia del gusto, sino, su reconocimiento como uno de los elementos (no el único) que entran en diálogo a la hora de argumentar un juicio de valor frente a un producto de diseño.

cambiar el «me gusta» por el «funciona»: funciona o no funciona. Se supone que enseñamos metodologías, teorías y principios diseño.

Este año estoy empleando de manera sistemática en la evalución de los proyectos de diseño un conjunto de rúbricas o matrices de evaluación. Se trata de unas tablas que recogen los criterios que posicionan en uno de sus cuatro niveles (bajo, medio, bueno o excelente) cada uno de los aspectos concretos a evaluar. Los alumnos tienen acceso a esta información desde el primer día del curso. La puntuación numérica a la que nos obliga nuestro sistema, es la parte subjetiva no eludible, pero que queda acotada por cada nivel. Quien desee un ejemplo, no tendré inconveniente en enviárselo.


Considero que en el trabajo de evaluación también se debe de tomar en cuenta la argumentación del estudiante, que todo trabajo debería estar acompañado de un racional.
Que el alumno reflexione antes y después de graficar y que sea capas de traducir en palabras cada una de sus intenciones de diseño, esto alejara cada vez mas los resultados a la simple influencia del gusto.

Como docente, considero que es un compromiso expresarle al alumno una crìtica u observaciòn bien fundamentada bajo los terminos de diseño y desde luego objetiva sobre sus propuestas gràficas, acto que contribuye enormemente a fomentar la seguridad en nuestros estudiantes sobre sus propuestas de diseño, formando diseñadores màs analìticos capaces de formar su propio criterio como profesionales del diseño, dejando a un lado el triste ¨le gusta¨ o ¨no le gusta¨.

También estoy de acuerdo, es de gran importancia que las críticas hacia los proyectos en general sean constructivas pero sobre todo, fundamentadas y bien argumentadas. Yo no tengo la experiencia como docente, pero sí como alumno y como diseñador en el campo laboral y se que no es fácil separar el enfoque personal hacia la crítica, cayendo en el gusto de uno mismo y de los propios argumento de cada persona. El evitar esto será resultado del respaldo de conocimiento que cada uno tenga, pero estoy seguro que ésta práctica generaría mejores resultados en los objetivos del diseño mismo. Saludos

Totalmente de acuerdo, solo que seria necesario permear mas los cursos con las expectativas del cliente. En algunos casos ese papel lo asumen directivos de empresas que traen los proyectos al salón de clases, ahora me doy cuenta de que no es suficiente ese juicio de empresario.
Se me ocurre algo, podrían convocarse focus en determinadas etapas del semestre para validar las rutas proyectuales.
Saludos

El influjo que ejerce el consumismo audiovisual de los jóvenes actuales limita su capacidad de asombro.
Pensar no es una tarea fácil, decía mi abuelo, y, claro, tenía razón el viejo. Argumentaba con ironía que es una acción que se extingue con rapidez preocupante.
Las aristas de una oposición engañosa y contradictoria, que no ayuda al aprendizaje y confunde a los estudiantes.
Reflexiones en torno al derecho a una educación de calidad y apropiada, que permita enfrentar los retos del futuro desde una perspectiva amplia, aunque siempre vinculada al diseño.
Nuevas perspectivas para la educación: Bolonia a la vuelta de la esquina.
La inexacta definición del concepto de sistema, virando riesgosamente hacia el de régimen autocrático, pone un acento excesivo en la consideración de supuestos logros sistémicos. El perjuicio: la desvalorización de la vital capacidad comunicativa y funcional de cada pieza o instancia individual constituyente.
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Conselhos para obter melhores resultados nas entrevistas para emprego na área do design.
El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!
Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
Una selección de ideas del reconocido publicista estadounidense para quien la publicidad no es una ciencia, sino un arte sutil.
Empatía, intuición, colaboración y experimentación son las palabras de turno que están transformando el mundo corporativo en la creación de nuevos productos y servicios.
No todos los diseñadores desarrollamos las mismas actividades; ni mucho menos tenemos las mismas habilidades. ¿Te has preguntado cuál es tu perfil?
Em muitas ocasiões, trabalhar de maneira interdisciplinar é a melhor opção para o profissional de design.
El nuevo escudo de la Ciudad de Buenos Aires motiva una reflexión respecto a los diseñadores y el respeto por el patrimonio cultural e histórico.
La mayoría de las marcas se rehusan a aceptar cualquier clase de limitación en su imagen y personalidad.