Qué repelús me dan los talibanes, pardiez. Incluso –éramos pocos y parió la abuela arquitecta– los que trabajan sobre una mesa de diseño y tienen un diploma colgado en la pared. Recuerdo, y supongo que ustedes también, cuando Madrid era una ciudad para caminar por ella, sentarse en sus plazas y tomar el pulso a la calle y la vida. Qué tiempos. En algunos lugares, incluso, había árboles. En vez de eso, los espacios abiertos que hoy se ofrecen a quien se mueve por la capital de España son áridas superficies pavimentadas, suelos extensos de piedra seca y dura, plazas desprovistas de sitios para sentarse, explanadas hostiles sin sombra ni resguardo: simples lugares de paso concebidos para que el transeúnte circule sin detenerse, negándole todo descanso o comodidad. Remodelación del espacio urbano, lo llaman. Adecuación a los nuevos tiempos. Nuevo concepto de ciudad, y tal. Etcétera.
En los últimos años, Madrid se ha convertido en descarado campo de experimentación de la línea recta y los espacios desnudos. Todo despojo y simplificación tiene aquí su asiento. Y su financiación. Con el pretexto de quitar sitio a los vehículos para dárselo a los ciudadanos, el ayuntamiento local se ha arrojado, sin pudor, en brazos de los arquitectos radicales, fanáticos implacables del minimalismo urbano y el concepto de ciudad como gigantesca vía de paso orillada por locales comerciales, donde la única función del espacio abierto es encauzar masas de compradores de tienda en tienda, con el bar o la cafetería como único descanso. Este afán por convertir al ciudadano en cliente de movimiento continuo, negándole todo reposo gratuito, raya en la infamia. Ausencia absoluta de jardines, llanuras de piedra, inmensos suelos de granito decorado por miles de chicles pegados en él. Gente sentada en el suelo, ni un solo banco, algún asiento individual aislado, vergonzante. Señoras embarazadas, personas de edad, caminantes fatigados, turistas al filo de la deshidratación, vagan por esos páramos enlosados como hebreos por la península del Sinaí, sin hallar un punto donde reposar un momento, reponer fuerzas, dar de mamar al niño o echar un cigarro. Es, al fin, la ciudad dura, seca y fría soñada por quienes no la habitan, impuesta a la fuerza, sin consultar a nadie, entre cuatro fanáticos de la desnudez urbana y sus cómplices municipales encantados de salir en la foto, encandilados como bobos catetos ante los desafueros avalados por la autoridad arrogante, autista, de cualquier firma de prestigio.
Porque una cosa es cambiar el modelo de ciudad, adecuándolo a los nuevos tiempos, y otra triturar cuanto huela a tradicional, ajustando los espacios urbanos a la dictadura de lo lineal y lo vacío. El vecino, el transeúnte no apresurado, quien se demora en el paso y la vida, son lo de menos. No cuentan. Y en los sitios más afortunados, cuando hay donde sentarse, el paisaje no invita en absoluto: ni una sombra, ni un árbol, ni una planta. Hormigón por todas partes, bloques de granito sin respaldo en lugar de bancos, de manera que a los cinco minutos debes levantarte con los riñones hechos cisco. En otros lugares, ni siquiera eso. Si eres joven puedes sentarte en el suelo. Si no, a lo legionario: marcha o muere. Y las explicaciones son de un cinismo delicioso: el mobiliario urbano obstaculiza el paso, facilita el botellón y permite que se instalen vagabundos y mendigos. Eso lo dice, sin ruborizarse, el Ayuntamiento de una ciudad que es un inmenso botellón permanente, y donde vagabundos y mendigos venidos de toda Europa, nueva corte hispana de los milagros, acampan por centenares donde les sale del cimbel, lo mismo en mitad de una acera transitadísima que atestando los soportales de la Plaza Mayor o los pasajes subterráneos. Una anécdota final. Cuando la remodelación, hace un par de años, de la explanada situada entre el museo del Prado y el claustro de los Jerónimos, la Real Academia Española, situada en la esquina con la calle Felipe IV, recibió una petición de los arquitectos responsables y del Ayuntamiento para que árboles y arbustos que adornan el jardín decimonónico de la Docta Casa fuesen talados o reducidos de tamaño. Porque, cito de memoria, «rompían la armonía y las líneas limpias de la nueva ordenación urbanística». O algo así. Tan osada e imbécil petición fue discutida en el pleno de los jueves –entre intensas muestras de hilaridad y choteo de los académicos, por cierto–, y la conclusión final, resumida en corto y claro, fue que se mandara a los solicitantes a hacer puñetas. «Si de armonía se trata, que planten árboles ellos», dijo alguien. Y allí sigue, orgullosamente intacto. Nuestro pequeño jardín.
© Arturo Pérez-Reverte. XLSemanal, 07.06.2010
www.perezreverte.com
Publicado el 29/07/2010

Maravilloso artículo, plenamente coincidente con lo que un servidor piensa. Que se puede esperar de unos patanes que por tener un carnet político están preparados para desempeñar cualquier cargo público sin tener que demostrar nada, incluso dirigir cualquier ministerio o todos. Al contrario, del resto de los individuos (que no somos apoyados por la multitud democrática) que debemos, no sólo tener determinados estudios sino superar pruebas de concurso-oposición.
Dudo mucho que estas corrientes minimistas den respuesta a algo más que a la vagancia de artistas y diseñadores.

Le comento, soy estudiante de Diseño Industrial de la UJTL, en Bogotá y ya estoy realizando mi proyecto de grado acerca del espacio publico, quiero hacer una intervención interrumpiendo la cotidianidad de las personas y aprovechando el escenario que se esta generando dentro de esta ciudad, que es: la peatonalizacíon de una via principal y que conecta con la plaza de Bolivar (plaza mayor). ¿Quiero saber sí el Ayuntamiento de Madrid no contempló otras posibilidades de intervenir el espacio y tambien quiero saber fuera de su artículo, usted cómo enfrentaria esta situación desde la escritura?



me encanta el articulo, su mamera de expresarse , y lo que està pasando hoy , estamos llenos de cemento.

Como dice Victor Papanek: «el diseño tiene la capacidad de transformar sociedades y de mejorar la calidad de vida de las personas». Lo que esta haciendo en Madrid es totalmente lo contrario, porque no se esta pensando en las personas que transitan sobre las vias peatonales todos los dias sino en intereses económicos que solo benefician a unos pocos. Ademas que se esta utilizando una solución que funciono muy bien en 'x ciudad' pero que no es la solución ideal en Madrid y muchas ciudades latinoamericanas porque no se tiene en cuenta el aspecto cultural y el comportamiento de estas sociedades.
Pregunto: ¿No hay otras posibilidades de mejorar el espacio publico sin atropellar al transeunte?

´Me encanta el estilo de Arturo Pérez Reverte. Da mucha tela para cortar, metafóricamente hablando.
Este texto será consultado por los alumnos ingresantes a la carrera de Diseño de la UNCUYO. Mendoza. saludos a Foroalfa desde Mendoza
soy ingresante de la carrera en la uncuyo, es muy interesante el articulo.

Algunas veces olvidamos lo obvio, el diseño al servicio de las personas no en interes propio... lamentablemente esto no solo ocurre en este campo.
Un saludo a tod@s


Estupendo artículo, que demuestra una realidad triste y próxima a vivirse en mi ciudad, aunque aquí aún se lucha por conservar áreas verdes.

Yo me creía enfermo, agonizando solo en una plancha urbana, una plancha que enmarca el progreso, la construcción de la urbanización, la creación de lo nuevo, la línea de lo actual. hoy veo en un triste espejo, que aquí, allá y más allá, padecemos lo mismo.
Somos nosotros los que hacemos camino, los que construimos veredas con nuestro andar por la ciudad, también somos nosotros los que la enfermamos. Me queda claro que no es España, Colombia, México o Argentina, es el mundo al que enfermamos y hacemos padecer con nuestra arquitectura de avenidas comerciales, que alimentan la gula del consumo.

Si eso es en España, preocupante el tema de las megas obras que se desarrollaran en Cali Colombia. Son una fiel copia de modelos urbanos europeos resquebrajados que como usted enuncia, no se ajusta ni siquiera a las condiciones de quienes se los inventaron…

Priemro que nada saludos de un seguidor de sus artículos, éste en particular lo había leído en el diario y me pareció exelente como la mayoría de los que he tenido oportunidad de leer de su puño y letra; creo que la hospialidad o la armonía no es la prioridad entre los que diseñan las ciudades, o las remiendan ya que en la actualidad son pocos los pueblos que nacen de un plano o traza urbana, sino que las medidas son más bien reactivas ante el crecimiento desordenado y desmedido de zonas ocupadas. Habría que llevar una iniciativa de pequeños cotos o células autosuficientes y sustentables.

Maravilloso artículo, plenamente coincidente con lo que un servidor piensa. Que se puede esperar de unos patanes que por tener un carnet político están preparados para desempeñar cualquier cargo público sin tener que demostrar nada, incluso dirigir cualquier ministerio o todos. Al contrario, del resto de los individuos (que no somos apoyados por la multitud democrática) que debemos, no sólo tener determinados estudios sino superar pruebas de concurso-oposición.
Dudo mucho que estas corrientes minimalistas den respuesta a algo más que a la vagancia de artistas y diseñadores.
Vivan los pueblos

Lamentablemente el concreto se ha convertido en predominante de los sitios urbanos yo tambien soy de ecuador, he visto con mucha pena como talan arboles adultos en ciudadelas muy conocidas aca arboles como sauce guayacan guasmo porque «interrumpen la via publica y suministro de energia electrica» es lamentable que las autoridades seccionales busquen excusas adsurdas para este asesinato a la naturaleza, los arboles son fuentes de oxigeno que bien empledos y un programa urbanistico bien gestionado garantizaria la calidad de quienes habitamos en las ciudades y sobre todo belleza arquitectonica


Yo vivo en Guayaquil, Ecuador... una ciudad que se ha jactado de haber resurgido de sus cenizas a través de una intensiva reconstrucción del centro de la ciudad... y lo que cuenta aquí Don Arturo, no sólo pasa en Madrid... lo vi en Buenos Aires y lo hemos sufrido en Guayaquil... y lo peor, se ha privatizado espacios públicos, se niega el derecho el ingreso a todo el que parezca disfuncional «rocker, gótico, punkie, gay, pobre» y obviamente el beneficio politico de las autoridades municipales es gigantesco... en resumen... a los ciudadanos nos han quitado el uso de la ciudad.

Reverte da en el blanco y aviva nostalgias de la ciudad donde todos quisiéramos vivir, pero que la mayoría no conocemos. Prosa llena de riqueza que provoca nuestra adhesión completa a su indignación ante la infamia de los nuevos tiempos.

En Argentina la simplificación del mobiliario urbano y la predominanacia de concreto se ha dado en llamar como «plazas secas», un término algo contradictorio. La verdad es que el hórmigon afecta la permeabilidad del suelo, ocacionando inundaciones puntuales en la ciudad, y en verano tiene la «oportuna» característica de acumular calor, y por ello mantener la ciudad en 2ºC a 3ºC más que en zonas suburbanas durante la noche. En estos momentos muchos legisladores están tratando de adecuar en ese modo, a la Plaza de Mayo. La civilización del concreto vs. la barbarie de la naturaleza.

Hola de nuevo!
Tengo una opinión en el número cinco de La Ciudad Hostil diagonal a la Academia, he venido leyendo las opiniones y lo mejor de ellas es: que en casi todos los casos, la manera como se dicen las cosas se ven influenciadas por el verbo la prosa y narrativa excelentes de este Académico y Real escritor, sirve de ejemplo «el buen decir» para ilustrarnos y querer expresarnos correctamente, igual debe pasar cuando vemos un espacio bello fresco luminoso y lleno de vida, no podemos sino comportarnos así de forma «correcta» hablar con los transeúntes e invitarlos a gastar 600 letras en FA

El entorno influye en nosotros, en el ánimo y forma de vida; mi gente antes vestía con hermosos y brillantes colores, hoy nos mimetizamos con lo hostil y oscuro del entorno citadino, con el negro del asfalto y el gris del concreto, nos hemos convertido en una sociedad monocromática. Lo irónico de todo esto es que ahora estan tratando de implementar jardines en las paredes y techos de los edificios, aquí en México ya hay algunos edificios con esas carácterísticas, pero no es lo mismo sentarse en el jardín de una plaza, que tratar de adherirte a la pared de un edificio como «el hombre araña» :)

En Buenos Aires hay varios ejemplos de afán de progreso que termina en retroceso: en plazas abandonadas donde solo hacía falta mantenimiento, se enrejó todo con la excusa de la preservación, se rediseñaron innecesariamente espacios y caminos, en general agregando más cemento, y todo para después volver a abandonarlas pero ahora encima sin el encanto de lo añejo.

Y esto estña pasando también en Toledo, en Barcelona, en Vigo, en Salamanca, en Valencia, etc... Somos las víctimas de los políticos profesionales, donde va de oficio el meter la pata y no saber donde se tiene la diestra o la siniestra. Ni bancos, ni fuentes donde refrescarse, ni servicios públicos. El clientelismo al servicio del poder central: descanso en los bares, pagar por aparcar al sol o donde sea, 2,20 por un café con hielo. ¿veremos el fin de esta época de oscuridad?

Ahh..Reverte cuanto compartimos tu opinión...acá en Chile los «expertos» quieren vehiculizar lo peatonal y muchas veces son fan del plano vacío, pero opiniones como la tuya nos inspiran a seguir promoviendo la detención y el encuentro en lo público y lo gratuito.

Cuando la Ciudad permite paseos de compras en espacios verdes, se trata al arbolado urbano como un elemento mobiliario más, se avanza en proyectos de playas subterraneas sobre plazas, todo en desmedro del medio ambiente, el espacio urbano deja de ser amigable para el vecino, mostrando un grave retroceso como SOCIEDAD.

La tendencia estética es solo la excusa, el interés mercantilista es la razón, la naturaleza siempre sera estética pero des-afortunadamente es un bien material gratuito cosa que va en contra del capitalismo y las ideas de productividad económica. El detalle no es que un árbol o una banca rompan la armonía, el detalle es que nadie esta pagando por disfrutar de ello.

Exhiliados de sus espacios naturales, los seres humanos se volvieron ciudadanos, el precio de aquella idea llamada civilización: perversa perspectiva de la calidad de vida. Hoy tampoco es suficiente defender el árbol de la cuadra ni el parque de la colonia, o hacer el manifiesto contra el concreto ni emprender la expedición en bici porque se han olvidado de los humanos andamos a pie ¿Hay vuelta atrás? ¿Prospectiva? ¿Desde dónde?

Lo que nunca hay que olvidar, seamos diseñadores (gráficos, industriales, de modas, etc., etc.), arquitectos o urbanistas, es que el usuario final de nuestro trabajo es un ser humano, con ciertas capacidades y ciertas limitaciones que de uno u otro modo deben tenerse en cuenta a la hora de hacer las cosas.
Excelente artículo, que gran forma de exponer el problema.

Leí extrapolando a Santo Domingo, una verguenza hecha trizas por la carreterizacion centralizada que golpea la urbe, el desarraigo, torres donde quiera, negocios por igual ya sea en residenciales de alta y mediana densidad o en urbanizaciones de muy baja densidad, el transito colapsado y congestioado, seguimos sin energía ni abastecimiento generoso de aguas potables, un caos atroz. ¿Culpable? Por igual, la municipalidad que hora es flamante Alcaldía (por ley constitucional). Ella misma hasta ha cambiado el escudo de armas, hisitórico y heredado, por publicitaria banderola a cuadros. Vengan..

Fantástico! Lastima que sea cierto, días atrás hice el turista por Madrid y el único descanso lo tuve en un restaurante para comer y el parque del Retiro porque me pillaba cerca. Entonces me pregunto, en que estamos convirtiendo nuestras ciudades?

Rescatemos una de las cualidades más nobles de la arquitectura: brindar calidad de vida a otros. Para ello habría que reivindicar la escala de lo pequeño, tomar en cuenta sustantivamente cómo se vive el espacio pública desde la óptica de los ciudadanos sin pensar en ellos como una masa genérica

¿Qué tal?..., uno tiende a pensar que en las europas este tipo de cosas no suceden, que los servidores públicos no son tan estúpidos como los de mi ciudad..., en fin, es una mala cosa por donde se le vea, mientras tanto seguiré defendiendo el arbolón de la esquina de mi calle, no sólo de los descerebrados gobernantes sino del idiota de mi vecino que lo quiere cortar.

Hay que tener cuidado, el diseño es para humanos y debe ser usado y vivido por humanos, no nos olvidemos de esto, y aunque es importante el ordenamiento territorial y la pulcritud de la ciudad, no debemos perder la perspectiva de la experiencia y la emotividad de los ambientes urbanos, el caminante no es solamente un cliente ES UN SER HUMANO, si no ¿para qué pagamos impuestos?

El articulo como tal es magnifico y su opinion tambien. Respecto al tema en cuestion, lo que se proyecta y lamentablemente se ejecuta no pone otra cosa de manifiesto: la enorme y dramatica distancia entre proyectistas & politicos y los ciudadanos, todo el mundo trabaja para su gloria personal. Hay que recordar sencillamente a esta tribu de extraterrestres que viven de nuestros impuestos y que existe un valor que se llama «servir a los demas» Lamentablmente estan fuera de onda y los ciudadanos sufrimos de anestesia general. El resultado es sencillamente que unos pocos imponen su criterio.

!que pluma tiene! !como escribe...!, me permmito resaltar unas frases «... en brazos de los arquitectos radicales, fanáticos implacables del minimalismo urbano y el concepto de ciudad como gigantesca vía de paso orillada por locales comerciales, donde la única función del espacio abierto es encauzar masas de compradores de tienda en tienda, con el bar o la cafetería como único descanso.», y me permito añadir que generalmente son foráneos de la cuiudad, eso en sí no es malo, pero se convierte en malo cuando no se tiene en cuenta la historia y la cultura del lugar.

Siempre, desde una pluma tan brillante y lúcida como la de Pérez-Reverte puede esperarse un escenario de reflexiones que simplemente, te invitan a mirar con los ojos del que ha tomado, con el pasar de sus días, la distancia suficiente para vivenciar y abstraer, las formas y el cómo en lo próximo y vivencial en nuestras ciudades. Así, de habitantes cotidianos, este excelso autor nos deja pasar a ser habitantes perplejos que nos falta todavía, aprendr a mirar. Mil gracias por este magnífico escrito.

Pérez Reverte, como siempre, atinado, ácido, punzante y justo. Cada vez más cemento en vez de espacios verdes para que sean pulmones de las ciudades que tanto necesitan de ellos. No solo por la contaminación creciente, sino porque como bien dice el autor: invitan al descanso, a la lectura, al sosiego, a alto para continuar. Recuerdo Madrid como una ciudad arbolada y bella. Me pregunto qué le habrán hecho para que luzca como la describe Pérez Reverte. El diseño debe estar en función de los usuarios, en este caso, los habitantes. Y los han dejado bajo la implacable luz solar, tan dañina hoy día.

Espacios públicos instrumentalizados por el mercado que -a través del diseño para el consumo-, los va despojando de su significado original.

En efecto, las ciudades se están transformando al ritmo, conveniencia y postura de aquellos que no la viven, que no la ven, ni la caminan. Que no pueden darse el breve lujo de bajarse de la camionetota y alejarse de la manada de guardaespaldas que resguardan sus conciencias. Nos han arrebatado el espacio habitable y la pregunta es ¿Quién juzgará a los ejecutores de este hurto descarado?

Sí, en México como en muchos países está sucediendo lo mismo, afortunadamente en muchas partes de mi ciudad y de la provincia aún se ven esas plazas bellísimas rodeadas de árboles, bancas, aves, música, etc. Son en esas zonas cosmopolitas -aquí en el DF de México: Santa Fe- donde el cemento y una complicada distribución de los espacios hace que el paso a pie sea totalmente anulado salvo por los pocos hombres que se aventuran a cruzar avenidas donde cada semáforo tiene una distancia maratónica y en su intento de seguir su camino a pie pierden hasta la vida.

Algunas de las grandes urbes se han convertido en avasallantes manchas de asfalto y cemento donde predomina las monótonas tonalidades de grises, que solo se ven interrumpidas por la basura y la falta de condescendencia entre aquellos presurosos y se han olvidado de ese transeúnte que quisiera detenerse un momento, sea por fatiga, por alguna suerte de contratiempo o quizás solo por el ánimo de ensoñar.


La novedad es la inclusión en FA de otra mirada, otro punto de vista. Cansados estamos de ver (¿?) la realidad a través del ombligo propio. Bienvenidos los Pérez-Reverte que nos alejen de la imposición de los especialistas de la vida sesgada, que no son capaces de abrir el abanico para ventilarse con la frescura de la diversidad.

Esto de lo que Pérez-Reverte se queja ocurre a diestra y siniestra por todo el mundo. Comenzó como sueño que tuvieron los arquitectos europeos terminada la Primera Guerra Mundial, ídolos de la talla de Le Corbusier, Van Der Rohe o Gropius incluidos, y su puesta en práctica, altamente redituable para los mercachifles inmobiliarios, nos condujo directo a la pesadilla actual. Ojalá despertáramos pronto, pero no veo indicios que lo pronostiquen.

De alguna manera, cada vez que leo algo suyo me siento protegido. Ojalá tuviera su capacidad de reconocer siempre al tirano y encontrar el arma adecuada para defenderme. Una vez más gracias, sr. Reverte. Por cierto, a ver si en Cartagena, el sr. Joaquín Segado, leyera este artículo, que nos tiene a los cartageneros rodeados de cemento y alquitrán.

los arboles nos dan aire, vida y sombra. No hay nada mas triste que ver arboles talados por arquitectos o ingenieros. Acaso un arbol les roba toda su creatividad e ingenio de diseño. Por que no rompen el esquema de talar y despues sembramos, mejor que diseño bajo un esquema de salvar arboles, creo que su diseño, trabajo tendria mas valor.

!Qué maravilla de artículo el del sr. Pérez-Reverte!
Mi ciudad sufre ahora la inexpugnable plaga de los arquitectos asépticos, con influencia seriamente barcelonesca. Dios nos ayude!
Si no le molesta, admirado sr. Pérez-Reverte, lo pondre en mi tablero del Facebook.
Gracias
Arquitecto esquirol.

Ese jardín de la Academia de los que se ven pocos por Madrid. Pequeño y bonito. La última vez que pasé por allí estaba verde y frondoso, merece la pena desviarse y pasar por allí aunque solo sea a través de la verja.

Siempre he pensado que la ciudad no está hecha para el ser humano sino que es el ser humano el que se tiene que adaptar a la ciudad. Y es una pena. . Habrá que preguntarse el «por qué» de esta deshumanización. La causa, creo entender, es que el hormigón es mas barato. No necesita mantenimiento ni riego ni operarios adicionales que lo cuiden. ¿Pero el ahorro de esos costes a donde va redirigido? No creo que se trate de la necesidad de demostrar que tenemos una ciudad muy moderna. Somos los habitantes de las ciudades junto a urbanistas y arquitectos los responsables de dar el tirón de orejas.

Es ver la realidad con este ejemplo en donde muchos paises se suman a la tecnologia ecologica que no, nos deja nada simplemente más enfermadades por los arboles, bosques seval, rios, mares, aire, debemos de pensar en nuevas ideas para nuestros mejores tiempo de vida.

Muchas gracias Foroalfa por este autor, que placer de artículo y que dura realidad. La ética debe estar en nuestro ADN de diseñador,
la calma, el tiempo, los colores y olores de la naturaleza son parte de la vida no podemos callarlos con los caprichos de la racionalidad a ultranza.


Que sentido tiene el urbanismo sino hay un fin humano en este, estamos llenos de consumismo y superficialidad, creo que ni siquiera nos limitamos a detallar los gris en lo que vivimos, por que ya hasta olvidamos que no somos asfalto y hierro.
¿Nos acostumbramos a las circunstancias, o las cambiamos?

Como siempre un placer leer lo que escribe A. P-R, aunque en este caso sea una critica a la cual me sumo.
La ciudad deberia ser un espacio urbano para vivirla y disfrutarla a cada paso.
En cambio todo tiende a generar grandes centros comerciales a cielo abierto, en donde se hace dificil conseguir un momento de paz entre tanta promoción y oferta de temporada.
Es nuestra responsabilidad como diseñadores colaborar en un uso del espacio pensado para justamente su «uso» por quienes lo recorren, y que no sean las calles simples pasillos de algun «shoping center».
Saludos a todos.

Gran reflexión en torno al pensamiento y razonamiento de algunos «seres humanos» perdidos en el quehacer materialista y sin ningún sentido de humanidad y respeto a la naturaleza de la cual provienen. Gracias ForoAlfa por invitar a este tipo de autores que con certera elocución pueden sembrar una semilla en la manera de ver las cosas que ocurren en nuestro entorno y entender la repercusión que como profesionistas podemos tener en el mismo.

Sin lugar a dudas el Diseño y el urbano/arquitectónico en particular importa un especial compromiso Ético y Éstetico en relación a como opera en tanto transformación de la realidad, pero claro, no podemos esperar otra cosa que la mediación acrítica y en mas de una ocación denigrante para el conjunto de la sociedad y la posibilidad de construcción de una «socialidad» equitativa, que finque su legalidad en el reconocimiento del «Otro», si nuestras prácticas proyectuales pierden su «orientación de sentido»: El Habitar !!!!. Lamentable y por cierto materia de seria reflexión.

No solo Madrid. Las ciudades latinas van por el mismo orden. Nadie piensa en el medio ambiente. Locales, locales, todo hay que covertirlo en negocio, ahora que los chinios, coreanos, rusos etc. tienen que vender su gran producción.
Amen

Este año he estado en Madrid varias veces y tuve esa sensación; la transformación de la ciudad en un macrolineal de «gran superficie comercial» donde nos dirigen como cobayas. Me temo que las grandes decisiones se siguen tomando en lujosos restaurantes, como bien definió en cierta ocasión el autor de este artículo, por cerdos ibéricos con traje, copa y puro.

Literatura: conocimiento y expresión de la palabra en su justo y adecuado uso. Regalo que nos brinda en esta oportunidad FA, poco importa si no le gusta el tema de la cosa urbana, nada tiene que ver con diseño gráfico (mi profesión) pero el solo leer las palabras dispuestas una tras otra, nos llevan a comprender y sumarnos a la causa por la recuperación de nuestros lugares de esparcimiento en el ámbito urbano, académico de academia real ilustre personaje, no cabe duda, gracias y que su verbo ilustre a los que se dedican a podar no solo los arbustos sino que se atreven a cortar hasta 600 flores

Años y años he leido a Reverte en el suplemento semanal de el Diario Vasco, hasta que harto de su continuo lenguaje soez y pretendidamente falso campechanismo dejé de hacerlo. Pero gracias a que aprecio de verdad lo que en este foro se escribe he decidido leerle y no puedo estar más deacuerdo con lo que dice. Entre mis conocidos llevo años opinando los mismo que él debate. Espero que ahora que un tipo de pluma suelta y fama reconocida lo saca a la luz la sociedad tome nota.

Cuantas cosas –árboles, niños, riñones, sombra– sacrificadas en el rectilíneo altar (de mármol, éso sí) del minimalismo, de la modernidad a ultranza, de la vanguardia que no perdona. Términos academicoides para el ego de tantos arquitectos y diseñadores, urgidos por volver realidad sus maquetas virtuales, generadas en el frío digital del software 3D y el AutoCad, y no en la vida diaria de los usuarios. Pasa lo mismo en México D.F. La epidemia de concreto es global. Un saludo a Don Arturo, un placer leerlo en ForoAlfa.

En Caracas a pesar de pertenecer a un país tropical donde la exuberante vegetación debería dominar los espacios públicos, donde el transeúnte y habitantes de urbanizaciones pudieran gozar de algún resquicio de descanso, distracción y soslayo, donde se pudiera apaciguar la cabeza de tanto sol tropical con temperaturas de 34º, sucede en casi todos los municipios y alcaldías algo similar a lo que cuenta Reverte en Madrid. Lo único diferente, es que a los que nos dejaron haciendo «puñetas» es a todos los habitantes que no gozamos la dicha de tener una sombra mientras atravesamos una plaza publica.

Qué sorpresa Reverte en FOROALFA, los felicito. Comparto la visión del autor y creo firmemente que el urbanismo sin dimensión de uso humano no debería llamarse urbanismo. Las ciudades son sitios complejos y alienantes por lo que diseñar aquello que sume calidad de vida a sus habitantes es tan fundamental como el diseño edilicio: recorridos que puedan hacerse a pie, sitios de descanso y reunión, el color de los espacios verdes y su fragancia, lugares de sombra amable, contribuyen a la habitabilidad de las ciudades, la sanidad mental de sus habitantes y la riqueza cultural de la comunidad

La adhesión del discurso de la globalización por la cultura obliga a revisar las funciones y valores asumidos por el diseño.
Leer en portugués
Con la irrupción de las distintas tecnologías algunas cosas se ganan y otras se pierden.
Gráfica callejera, murales, carteles publicitarios, comunicaciones y señales de todo tipo, ocupan un lugar cada vez más importante en el espacio urbano. ¿Qué opina Usted de este fenómeno?
Análisis de los principios fundacionales del Diseño y su relación con el mundo moderno.
¿Sabemos ver? ¿La ciudadanía está preparada para interpretar este mundo basado en la visualidad?
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