La reconstrucción de Chile es un desafío que abarca múltiples dimensiones, después de un terremoto y maremoto como el que asoló la zona centro-sur del país el pasado 27 de febrero de 2010.
Las imágenes de la zona afectada nos muestran un fuerte impacto en el tejido urbano, con viviendas, comercio y sistemas productivos completamente destruidos, con deterioros irreversibles o de gran magnitud, especialmente en las zonas que fueron arrasadas por el tsunami.
En este escenario, resulta importante preguntarse acerca del modo de reconstruir, en un contexto en el que las aspiraciones se han colocado en un horizonte de construir mejor. La pregunta que surge de inmediato es ¿qué entenderemos por ese plus que implica la idea de «construir algo mejor»? ¿Cuál es el alcance de esta expresión?
A mi juicio esta pregunta hace necesario responder a la tensión entre tradición y modernidad. La tradición se relaciona con la recuperación de un acervo arraigado en el ser profundo, es decir nuestro patrimonio cultural; y modernidad con la necesidad de construir mejores viviendas, mejores poblados y ciudades, utilizando también nuevas tecnologías y procesos.
La ansiedad natural por retomar una cierta normalidad está implicando la demolición de las construcciones afectadas, muchas de las cuales, tanto en su materialidad como en su diseño, son expresión de una forma de vida, es decir de una cultura particular, propia del territorio y que da cuenta de las relaciones sociales y productivas en lo urbano y de las relaciones familiares en el diseño de las viviendas. Expresión de las formas de ver el mundo de cada familia, de cada individuo.
Puedo imaginar, con cierto grado de angustia, la uniformidad que podrá aparecer en el uso de soluciones habitacionales construidas masivamente, agrupadas en poblaciones, ordenadas y estandarizadas, que no den cuenta de la individualidad ni de las necesidades propias de cada familia o de cada territorio con su matriz productiva y de servicios.
En este contexto será de gran relevancia la recuperación de las tradiciones culturales que fueron construyendo el paisaje de pueblos y ciudades de las regiones afectadas. El diseño tendría que responder sistémicamente al desafío de la reconstrucción, considerando la participación y la opinión de las comunidades y no sólo el conocimiento de los expertos en una determinada materia.
La arquitectura se constituyó en la característica principal, especialmente en pequeñas comunidades y pueblos rurales, de una estructura productiva y familiar, ligada a la agricultura y al comercio tradicional, que organizó los territorios de un modo funcional a las necesidades de la producción y la distribución. Esta arquitectura y la tradicional estructura urbana organizada en torno a la plaza, o bien a lo largo de una calle principal, constituyeron la imagen de cada poblado, de cada pequeña ciudad. Tal vez sea esta la mayor pérdida ocasionada por el terremoto, ya que ella afectará la identidad local y esta pérdida impactará fuertemente en una de las industrias de mayor crecimiento económico del país: el turismo, y particularmente, en el turismo cultural y de intereses especiales, ámbito en el que el país ha hecho esfuerzos importantes de desarrollo.
La recomposición del tejido productivo demandará también un esfuerzo importante en recursos financieros y humanos. La pregunta por la generación de un mejor sistema productivo abre una importante oportunidad para que se pueda diseñar e integrar nuevas maneras de hacer las cosas. Es precisamente en el ámbito del trabajo y del sistema productivo donde se puede pensar en la innovación y en el desarrollo moderno, en la integración de nuevas tecnologías y en el impulso a la educación para lograr competencias, desarrollar habilidades e integrar conocimientos que permitan un mayor bienestar para las personas.
Para que esto se pueda ejecutar con cierto grado de rapidez, una vez superada la emergencia, es necesario constituir equipos multidisciplinarios capaces de articular tanto las miradas técnicas, como las miradas sociales; lo cuantitativo y lo cualitativo; los factores económicos y los factores culturales; en síntesis, un esfuerzo por integrar la tradición, mediante el rescate de las formas de vida y los patrones culturales, con la modernidad, la innovación en los modelos de negocio, la integración de las tecnologías de la información y la gestión de los recursos.
Dichos equipos deberían ser capaces de generar proyectos desde una perspectiva sistémica, atendiendo por una parte a las demandas de las comunidades territoriales, a su cultura y por lo mismo a sus medios y sistemas productivos, y a la vez ser capaces de innovar, educando e incentivando la participación comunitaria con el propósito de integrar a los ciudadanos en la búsqueda conjunta de un desarrollo sustentable y pertinente y consistente con las opciones estratégicas que el país ha sido capaz de identificar.
En síntesis, hará falta un gran esfuerzo creativo e integrador que abarque procesos de planificación y diseño estratégico que permita, comunidad a comunidad, imaginar su futuro desde una metodología participativa de co-diseño, que recoja, respete y de cuenta de las tradiciones de la cultura local y al mismo tiempo, de la modernidad y de los nuevos desafíos y oportunidades que el país puede implementar de cara a la globalización de la economía, para lograr una reconstrucción capaz de reproducir el alma de un Chile que se desarrolla a partir de su historia y de su patrimonio cultural tangible e intangible, pero que a la vez, es capaz de integrar con acierto la innovación y el desarrollo, armonizando la tradición con la modernidad.
Publicado el 21/04/2010

Excelente articulo. Es de suma importancia seguir investigando y proponiendo puntos de vista con diferentes profesionales que ayuden a enriquecer el tema.

La cultura y la identidad se redefinen día a día, lo importante es que se construya siguiendo una lógica y una planificación urbana que beneficie a la presente y a las futuras generaciones de chilenos.

Usando uma expressão popular, «você tocou na ferida!». Você colocou uma questão importantíssima não só na reconstrução do espaço de se viver como tambem na construção de um espaço desta natureza. Se posso contribuir, sugiro a participação ininterrupta da imprensa. Acompanhar o desenrolar das ações públicas e, através de orgãos de representação de interesse da população e outros (arquitetos, urbanistas, designers...) registrar, cobrar, investigar... Sem esta participação, estes projetos tendem a ser resolvidos da maneira mais simples. Da pior maneira.

buenas a todos! haciendo referecia al articulo «el desafio de reconstruir chile», donde el 27 de febrero de 2010 fue arrasado porla madre natura, sacando a luz que el hombre no esta preprarado para estos desastres naturales.
creo importante lograr una reconstruccion de chile, respetando las historias, patrimonios y valores culturales segun la zona. pero un mundo globalizado, capitalista, donde hoy es construir para vender, sin importar calidad, durabilidad, y por sobre todo coherencia. podemos lograr cierta innovacion y desarrollo, armonizando tradicion con modernidad, para eso,volver a los valores eticos.

Sin duda la identidad de las ciudades afectadas se vió perturbada. Tener los mejores ratings en escala de sismos implicará el desafío de resolver nuevas formas de construir que no hipotequen su futuro ante un nuevo estremecimineto de la naturaleza. Y seguramente esto mas la necesidad de construir rápidamente , generará tensiones y conflictos, mas que armonías , entre la tradición y la modernidad a la cual se quiere acceder. Es casi obligación de los diseñadores involucrados elaborar una respuesta que incorpore toda la problemática sin esperar el llamado de la politica.

Sabemos que no va a ser fácil reconstruir de manera rápida pueblos con años de tradición y con identidad propia. Se necesita hacerlo con urgencia e inteligentemente. Hoy en día se ve mucho la construcción masiva de edificaciones muy estéticos pero poco funcionales o fuera de contexto con la ubicación.
Es importante que las comunidades afectadas recuperen su lugar manteniendo sus características culturales. Y para eso, hay que trabajar en conjunto con los individuos, obviamente teniendo en cuenta los factores económicos, sociales, materiales, etc.

Nada mas ni nada menos que la lucha entre tradición y modernidad, un proyecto bastante interezante.
Tratar de no perder la cultura mientras que al mismo tiempo se la trata de inovar es todo un reto.
Les deseo suerte!

Creo que la respuesta esta en tu articulo «Diseño como estrategia cultural», ademas de provocar que la población se apropie del espacio colectivo lo que la comprometerá con su conservación, algo que desgraciadamente han olvidado nuestros gobiernos y grandes inmobiliarias donde se cosifica al usuario.

Soy Diseñador Industrial PUCV y estoy estudiando un Master en Diseño Interior para espacios comerciales, en la ciudad de Barcelona. En una de las tantas conversaciones entre alumnos y tutores, apareció el tema del diseño en el sentido del confort y no del «fashion». Es muy importante, para que el diseñador de hoy lo tenga en cuenta, el hecho de que debemos pensar en el confort de las personas. Esto habla de espacios multifuncionales, así como también de mobiliario multifuncional, que permita una vida más digna y más cómoda. Pensemos no sólo en la cáscara, sino también en lo que ocurre dentro.

toda la razon profe...
es tarea nuestra levantar el pais con mirada de chileno, con ojos de chileno, y asi mismo incorporando lo k somos y lo k es cada pueblo en su vivir, estamos mas k claros k sera una tarea dificil... pero nadie ha dicho k seria facil.
K MAS QUEDA DECIR K MANOS A LA HOBRA.

La tradición, ese «algo» que crece silvestre en los pueblos, ¿puede ser racionalizado? O, es posible que la gente, la que allí permanece al lado de su ladrillo caído, podrá recoger de sus propia vivencia una idea clara de su reconstrucción. El diseñador, el desarrollista, es definitivamente un extranjero con ganas de ayudar..., cualquiera solución será impuesta.

para que ayudar si todo se lo hagaran el presidente de ese pais
saludos

Fuera de la discusión sobre cómo se deben reconstruir las zonas afectadas, si prima la inmediatez o soluciones a largo plazo; me parece muy interesante el concepto de aplicar la innovación (en su mayoría tecnológica), a los sistemas de producción regionales. Es decir, ir más allá de sólo las viviendas y pensar como el gobierno o las instituciones podrían trabajar el desarrollo social a través de la modernización y la integración de nuevas tecnologías a sus áreas de trabajo. Un claro ejemplo es como muchísimos pescadores artesanales quedaron sin elementos de trabajos, a la merced de ayuda.

Estimado Alejandro, aunque no hemos tenido el gusto de volver a encontrarnos, bien sabes que Ciudad de México es un ejemplo de los temores que expresas en tu artículo. Tras el terremoto de 1985, se impulsó la construcción de multifamiliares, que al día de hoy son vecindades en el mal sentido de la palabra, que no aportan espacios de convivencia comunal, como lo hacían las tradicionales vecindades (e.j. la del Chavo del 8) en torno a un patio común. Tu llamado de atención es más que pertinente.

Alejandro:
Estoy de acuerdo con tu opinión, sin embargo dada la URGENCIA no creo que sea factible. Te aseguro que se comprarán respuestas modulares de casas que se instalarán en las zonas afectadas. El tema será como cada habitante le vaya dando su caracter en el futuro.
Comparto que no es lo ideal, pero lo perfecto es enemigo de lo bueno. En este caso hay que resolver la situación de vivienda de miles de familias que no sa tiempo para entrar a estudiar diseños particulares que respondan a su realidad cultural.

Totalmente de acuerdo, el gran problema en Chile es que estamos descentralizados profesionalmente y estrategicamente, y llegar a concebir un plan en conjunto es una utopia. Debemos hacernos cargo de la reconstruccion, con patrimonio y con calidad de vida, y tambien debemos volver a confiar en que las cosas se pueden hacer bien a la primera y que no todos queremos hacer «negocios» con nuestro aporte profesional!
Viva Chile!

lamentablemente el criterio urbanistico de moda no concorda mucho con la relación de ciudades autosustentables, sobre todo en un país donde el modelo de capitalismo purista está tan instaurado de manera canceroide, no existe la percepción de una solución real para desarrollar en materia urbana soluciones, solo «el cuantas casas o departamentos vendemos», la comunidad? solo esta como mero espectador. Ojo, no es pesimismo, es solo...realismo.

El desafío implica la consideración de la identidad cultural pero sin descuidar el «diseño sismorresistente», fundamental en este territorio.
No es un problema de materiales, sino de cómo se construye en función de una concepción sísmica.

Sería interesante que se reconstruyera utilizando los materiales y técnicas propias del territorio, aunque las formas no sean las mismas.
En Finlandia he visto maravillosos barrios nuevos construidos al lado de barrios antiguos que se integran muy bien porque se han hecho con los mismos materiales los mismos colores. No obstante las formas son modernas y se ajustan a los programas de la vida contemporánea.

Los alemanes, despues de la II Guerra Mundial, reconstruyeron muchas de sus ciudades arrasadas por los bombardeos, en muchos casos conservaron el diseño original, pero con materiales nuevos. Creo que es fundamental en el caso de Chile preservar pero a partir de materiales que sean más resistentes. Tambien hay muchas zonas donde las construcción es espontánea (la zona costera de Iloca, Duao, Pichilemu, etc. por ejemplo) y necesita alguna normativa o regulación en cuanto a las formas para no derivar en cierto caos que se veía en muchos de estos pueblos.

La adhesión del discurso de la globalización por la cultura obliga a revisar las funciones y valores asumidos por el diseño.
Leer en portugués
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Reflexión sobre el viejo dilema entre simplicidad y complejidad.
Leer en portugués
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El diseño se adapta a la nueva reconceptualización cultural. La sociedad tiene como expectativa de cambio un nuevo parámetro: el fin.
Sobre la consideración de la belleza de lo práctico en el diseño.
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