En América Latina —y particularmente en Chile— la educación del Diseño ha sido influenciada por dos grandes corrientes: el legado de la Bauhaus (1930) y la Escuela de Ulm (1950). Una y otra hicieron su aporte en momentos particulares del desarrollo de la industria.
El criterio de mercado de los artistas diseñadores de la Bauhaus fue el de embellecer los objetos, teniendo como premisa que las cosas bellas se venden, y los criterios de diseño fueron de carácter subjetivo. La decoración por sobre la funcionalidad y la pieza única por sobre lo seriado, la norma.
Por otro lado, no es extraño que muchos diseñadores y docentes de la Bauhaus, producto de la guerra, emigraran a otros países europeos y Estados Unidos con visiones iguales o diferentes que sus precursores, continuando el trabajo iniciado de esta incipiente disciplina.
Es así como en Ulm, Alemania, se conjugan una serie de hechos que permiten darle un giro al llamado “Arte utilitario” y dar una nueva estructura a la enseñanza y práctica del diseño, donde la función somete a la forma, y la estandarización y producción en serie le dan por primera un carácter industrial.
Los criterios de mercado cambian, la demanda es mayor que la oferta, los mercados son masivos y anónimos, y el diseño facilita el montaje y la producción seriada. Se consolida la disciplina, surgen nuevos parámetros del conocimiento que se esparcen por el mundo, al punto que muchos de sus postulados aún están vigentes y activos.
Sin embargo, los cambios políticos, económicos, sociales y tecnológicos que vive el mundo, la integración económica, los mercados sin fronteras, las culturas traslapadas y las identidades perdidas, son factores que nos obligan a buscar nuevas formas de enseñar, nuevas formas de práctica profesional, nuevas formas de enfrentar la realidad. No tenemos un modelo, el modelo es el mercado, y quizás por vez primera nos vemos enfrentados a buscar respuestas por nosotros mismos.
El diseño ya no puede mirar a la Bauhaus y a Ulm. El conocimiento asimilado aporta lo suyo, pero ya no es suficiente, hay que aprender nuevas reglas del juego y quien esté más preparado y atento podrá ganar este juego en constante movimiento.
Nunca antes había existido tanta necesidad de diseño. Hoy las personas quieren productos y servicios más individuales y especializados. Las empresas necesitan distinguirse de sus competidores con productos y servicios que sean visiblemente innovadores y diferentes. Nunca antes la competencia fue tan grande y rigurosa.
Las consecuencias inmediatas en la enseñanza apuntan a lograr en los futuros profesionales del diseño:
Más que nunca, la enseñanza del diseño debe preparar al alumno para el cambio. Para ello deberá evolucionar desde un ambiente centrado en la enseñanza a otro centrado en el aprendizaje, que permita al estudiante experimentar y desarrollar sus potenciales dentro y más allá de los programas académicos.
Publicado el 07/06/2006

Hoy más que nunca nuestra profesión se ha diversificado y si bien la base de concepción es común para toda el área, los objetivos centrales de cada «área del diseño» han variado. Por ejemplo, un diseñador gráfico más que nunca debe estar atento a las estrategias comunicacionales, ya que por ahí va el fin de comunicación visual. Para el área de productos y vestuarios las tendencias nos llevan a una individualización del consumo, cual es el camino a seguir? Masividad (harto y barato) o exclusividad (poco y caro)? ambas tendencias completamente válidas, dependiendo del perfil.
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