La complejidad de la sociedad moderna ha hecho que diversos pensadores tomen metáforas que les permiten acercarse a tan enredada construcción humana. Todo individuo que habita en una comunidad es parte de una máquina que funciona o no de una manera particular. Cada pieza tiene una importancia para el desempeño de esta, y cuando algo falla es necesario hacer ajustes que la haga seguir marchando. Esta visión puede resultar útil para el tema que se tratará a continuación.
El tema de práctica contra la teoría es uno de los debates que toda profesión tiene que afrontar. Comúnmente, se escucha decir a alumnos frases como «es pura teoría» en modo despectivo, manifestando la falta de interés que les genera una clase en particular. Whilhelm Dilthey expone en su introducción al tema de las ciencias del espiritu que:
«quien se halle provisto tan sólo de la técnica de su profesión se encontrará, por muy bien que la posea, en la situación de un trabajador que durante toda su vida se ocupa en un sólo punto de esa gran máquina, desconociendo las fuerzas que la ponen en movimiento y sin tener idea de las otras partes del ingenio y de su cooperación en el fin total, será un servicial instrumento de la sociedad pero no un órgano que la plasme conscientemente».1
Esta idea es central para comprender el por qué de un diseñador debe de estar preocupado por el estudio al igual que por el conocimiento de las herramientas técnicas de su disciplina. En este, como en otros campos de la actividad humana, se contemplan dos grupos de conjuntos de teorías: los primeros que versan sobre la producción formal de las piezas del diseño; por ejemplo: teoría del color, de la composición, Leyes Gestalt, etc. Y las segundas que hablan sobre la circulación social de la producción de un diseñador; como la semiótica, la estética, etc.
Otro punto que se debe mencionar dentro de este tema es que toda práctica está cargada de ideas. Como Acha apunta: «todo teorizar es también praxis (entendida esta como producción».2 Con esto en mente el diseñador debe de iniciar su trabajo, antes de tomar el lápiz, debe de tomar el texto. Y al igual que realiza bocetos de la forma, el color, etc., es necesario que realice bocetos conceptuales que le permitan acercarse al mensaje deseado.
Un aspecto más sobre la primacía de la práctica es su debilidad argumental. Ante cualquier persona u organización por la cual un diseñador sea contratado debe de tener la facultad de explicar sus decisiones en base a la intención de la pieza. Razones como «está de moda» deben ser desacreditadas desde el inicio. Además de esto, el no poder sustentar las medidas tomadas no sólo contribuye a la idea de que el diseño es «fácil», sino que afecta al gremio dado que lo desacredita como expertos calificados en la solución de problemas.
Por el otro lado, la teoría por sí sola no hace a un mejor diseñador. Posiblemente lo hará más culto, pero no necesariamente mejor. El diseñador debe valerse de ambas herramientas para su producción. Sin una de ellas caerá irremediablemente en el diseño incompleto. Es un hecho que el diseño está condenado a ser perfectible, pero esto no quiere decir que sea inacabado.
El principal argumento que se tiene en contra la teoría es que no se ve su impacto en la realidad inmediata. Sin embargo, el formular ideas acerca de cualquier tema es un imperativo para su posterior transformación. Como apunta Acha, para «transformar primero hay que conocer y luego teorizar». La aproximación que uno tiene sobre un hecho en particular es lo que permite primero su entendimiento y luego su evolución a una forma útil.
Para el diseñador no basta conocer Photoshop, Illustrator, Corel o cada técnica de ilustración manual inventada por el hombre. Es parte de la profesión el manejo del léxico teórico —como comenta Silverman—, ya que al mismo tiempo que demuestra el conocimiento técnico, legitima al diseñador como un profesional. Lo anterior no quiere decir sólo que al decir «tipografía» en lugar de «letra» ya se es un experto. Se trata más bien de emplear el conocimiento teórico para explicar realidades, poder transformarlas y renovarlas.
Publicado el 10/12/2011

Yo creo que la gran ambigüedad, que favorece el general desinterés por el lado teórico. Es la falta de una teoría del diseño en general, y mas aun del diseño gráfico en lo particular.

De acuerdo con el Sr. Bohorquez. El gusto no puede dejarse de lado al hablar de la profesión. Cabe reflexionar sobre las condicionantes que determinan el gusto, pero más aún sobre la eficacia del gusto personal en las intenciones comunicativas de una pieza determinada. El hablar de «modas» no pretende desacreditarlas como estéticas de referencias al momento de la producción, más bien trata de incluirlas a un contexto más analítico para usarlas en una forma bien estructurada. Saludos

Sí, podría dar mi opinión. Creo que lo que se está haciendo urgente no es hablar de Teoría y Práctica, sino de Praxis y Poiesis. El asunto requiere una cierta y utilísima matización y explicación. Pero este foro no permite extenderse lo suficiente para tratar en un asunto de esa índole de una manra suficiente, aunque no prolija.

Estoy en total acuerdo con el contexto del artículo, pero aún más con el comentario del Sr. Miguel Alejandro Bohórquez; no podemos simplemente decir o determinar de manera «estandariazada» una metodología de diálogo con el cliente. Creo que una de las grandes y más importantes habilidades de un diseñador esta en la maleabilidad del sujeto. La flexibilidad mental nos ayuda a crear vínculos poderosos con es cliente. Cada cabeza es un mundo, cada mundo tiene su propio idioma.
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Que buen artículo, estoy de acuerdo con que el manejo léxico de algunos diseñadores empíricos hacen que piensen solo en la moda o plantillas de los programas y no en la base fundamental de crear un arte como la semiótica, la estética, etc.
¡Saludos!



Gracias por tu artículo Ana. Responde de manera sencilla y clara a la eterna pregunta de «¿Qué fue primero: El huevo o la gallina?» Es claro que todas las disciplinas en las que interviene la creatividad, necesitan las sólidas bases de la estrategia para que no se trate solamente de un capricho creativo, por tanto, «saber y saber hacer» siguen siendo las claves de un trabajo profesional en el diseño.

Creo entender tu crítica al uso frívolo del «está de moda», pero esta expresión puede ser un juicio soportado en el estudio y la comprensión de un contexto. La develación de las estructuras que soportan el complejo fenómeno de la moda puede ser de gran utilidad para las decisiones de diseño si esa es la necesidad que arroja un proyecto específico. Creo que cualquier argumento construido con un claro fundamento y una sensatez teórica que de cuenta de la realidad a intervenir puede ser bien recibido, esto puede incluir también una reflexión teórica sobre el tan desmeritado fenómeno del «gusto».

Bien, un buen texto inicial para mi proximo curso (falta el acento). Muchos maestros no entienden lo citado.

Estoy totalmente de acuerdo, siempre que se realiza un proyecto hay que tener una investigación a fondo desde antes de comenzar a trabajar, para que todo tenga sentido, así como tu dices si falta una de las dos cosas (teoría-práctica) el diseño final se queda incompleto...

Totalmente de acuerdo, me ha gustado de este artículo, que se nombran a algunos autores y que es un texto que podría influenciar positivamente en muchos estudiantes y diseñadores.
El tema de conocer la teoría del color, la semiótica, pensar en argumentar las decisiones en función a los obejtivos, me ha gustado mucho tu artículo.
Saludos desde Lima, Perú

Una epidemia incontrolable que se observa en facultad. Sería interesante debatir cómo o dónde se origina el desinterés hacia la parte teórica de la profesión.

Ana: comprensivo, estructurado y sensato, muestra la esperanzadora presencia de una pensadoras prácticas en el campo del diseño. Matizo la noción de praxis del profesor Acha, con la que José Luís Ramírez presenta en su obra «Democracia como estructura y como forma de vida», donde señala que para Aristóteles, praxis significaba «obrar» a secas (definiciones como la de Acha, analogan ese significado al de la poiesis griega). Así, un «experto» actual dominaría una poiesis, La praxis sería propia de personas prudentes con experiencia. Lo cual no resta calidad a tu texto. Felicitaciones.

Cada vez son más las empresas que valoran las habilidades sociales de quienes se postulan para un puesto de diseñador.
Javier González Solas, autor de FOROALFA, acaba de publicar un extenso libro electrónico que recopila sus artículos y reflexiones sobre el diseño.
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El dilema de la participación y la construcción de espacios profesionales comunes.
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