Un profesor de diseño estaba reunido con sus alumnos (jóvenes de 20 años); la actividad era un cine-fórum; la película, «Bailar en la oscuridad», dirigida por Lars von Trier. El grupo de ese año era poco participativo, y no acababa de arrancar un diálogo fluido donde se expusieran los distintos aspectos plásticos, más que semánticos, apreciados a lo largo del film. En un momento determinado uno de aquellos alumnos intervino: «Sinceramente, no encuentro ninguna diferencia entre esta película y las que ponen en la televisión los domingos por la tarde».
Desde la perspectiva del lenguaje cinematográfico, en «Bailar en la oscuridad» alternan dos modos de expresión contrapuestos: la propia del movimiento Dogma 95, para la descripción de la vida real (con colores desaturados y cámara móvil), y un lenguaje más tradicional, de varias cámaras fijas y con una saturación cromática de tintes oníricos, expresión del mundo de la imaginación y de los sueños. El alumno en cuestión no había visto nada de esto.
No es que los jóvenes de hoy estén menos dotados que los de otros tiempos para la captación de la belleza, sino que a muchos se les han inculcado, tanto en el ámbito familiar como en el social, unos hábitos perceptivos que les han cegado para el asombro: su mirar y su escuchar no han sido educados en la profundización.
No parece una situación irreversible, pero resulta crítico que la educación no sea ajena a este problema. La perspectiva desde la que se redacta el presente estudio es la creencia de que un contacto de cierto calado con el arte es vehículo de crecimiento personal por abrir el acceso a dimensiones de la realidad en las que hasta entonces no se había reparado. Se trata de una invitación al cultivo personal de la lógica de lo poético como forma de relación con la realidad que conduce al asombro agradecido.
En los albores del tercer milenio, están surgiendo unas generaciones de personas para las que las TIC1 desempeñan una función de especial relevancia en múltiples facetas de su vida cotidiana, no sólo en el estudio o trabajo, sino también en el ocio o en su relación con los demás. Una sociedad exclusiva o predominantemente video-cultural lleva implícito un reduccionismo del universo visual; el empobrecimiento de elementos como la proporción, la forma, el color o el ritmo, mengua la capacidad perceptiva e inhabilita para el asombro; desaparece el aura del mundo, de la realidad (cfr. Benjamin, 1982).
Lo crítico de acostumbrarse a la constricción plástica de la que se ha venido hablando es el empobrecimiento que supone en las posibilidades perceptivas, unido a una cierta incapacidad para el asombro y la admiración: el video-joven no contempla, sólo consume; está abocado al vértigo, un nuevo modo de tratar la información.
De acuerdo con López-Quintás (1998) «el vértigo implica la entrega a la lógica de lo mecánico [...]. La sensación de vértigo es producida por la caída en lo fascinante, lo que atrae con voluntad de fusión, no de promoción de la libertad». Entregarse al vértigo es dejarse arrastrar, sin ofrecer resistencia alguna, por una fuerza que succiona.
La Ilustración trajo consigo la idea del progreso ilimitado y el prestigio de la velocidad, de lo cambiante; había prisa por recuperar el retraso de la razón. La modernidad hizo de la vida un proceso en devenir: el viaje se convirtió en su icono preferido (Innerarity, 1994). Los media han ido más allá: permiten surfear, es decir, acceder a la realidad —o a su mera apariencia— de manera superficial, alocada, sin cuidado; de un modo irreverente quizás.
El afán compulsivo de apoderarse de las cosas mediante las cámaras fotográficas (incluso con las que incorporan los móviles), que no quieren dejar de registrar un sólo rincón del museo que recorren (con independencia de que salga el reflejo del flash en la vitrina protectora); la avidez por descargarse de internet toda la música del mundo (que después no habrá tiempo de escuchar) y la última película que todavía no se ha estrenado; hacer de los cascos del i-Pod, o del MP4 un elemento más de la indumentaria habitual, son algunas manifestaciones del exceso cinético en que se ha instalado la sociedad actual, y que reflejan muy bien los versos de Rilke: «Cabalgar, cabalgar, cabalgar. Y el alma se ha cansado tanto y el ansia es tan grande. Ya no hay montañas, apenas un árbol. Sobran los ojos». Irreverencia y desconsideración: un mundo de usar y tirar.
Otra de las facetas de la tecnología actual es la facilidad de la reproducción técnica de las obras de arte (en su acepción amplia) así como la popularización de los medios que lo hacen posible. Tal fenómeno ha conducido a un cierto atrofiamiento de su aura (Benjamin, 1982), un opacamiento del halo de lo bello: al multiplicar las reproducciones —música, cine, fotografías—, lo irrepetible es sustituido por su presencia masiva. Además, en cualquier reproducción, por lograda que esté, falta algo: ese aquí y ahora de la obra de arte, su existencia irrepetible en el lugar en que se encuentra. Este aquí y ahora constituye el concepto de autenticidad. Benjamin define de manera poética el concepto de «aura» como la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que esté).
Hay momentos que caen en la eternidad: contemplar desde un acantilado cómo el sol va desapareciendo bajo la línea del horizonte, como fuego que se apaga al contacto con las aguas. Sobra el vídeo, la cámara; su vivencia y la riqueza que encierra se resisten al intento de querer apoderarse de ello; hay «una pausa milagrosa en la que el yo en plenitud se detiene sobre el objeto; ya no lo analiza, no lo estudia; ya no lo enumera ni relaciona; simplemente lo contempla […] y goza de su presencia» (Ortigosa, 2002). La mirada que contempla es siempre una mirada respetuosa; más que moverse hacia el objeto, descansa en él.
Este aura, ese misterioso esplendor transfigurativo, desaparece en una sociedad donde lo que se busca es acercar espacial y humanamente las cosas, superando la singularidad de cada dato mediante la reproducción; cada día cobra una vigencia más irrecusable la necesidad de adueñarse de los objetos en las más próximas cercanías: en la copia y en la reproducción (Benjamin, 1982).
El análisis de la situación actual presenta tintes sombríos; las circunstancias descritas son negativas. Sin embargo, el futuro no está cerrado al optimismo siempre que los educadores —especialmente los profesores de historia del arte, literatura, dibujo y diseño— tomen una actitud de especial compromiso con el desarrollo de las capacidades perceptivas de sus alumnos. Se trata de subdesarrollo, no de incapacidad. El proceso educativo debe posibilitar a las video-generaciones, el descubrimiento del aura de la realidad; del esplendor presente en las cosas más sencillas ante una mirada contemplativa, que ve más allá. Resultan ilustrativas las palabras de Guardini (1956) ante la mirada de una simple fuente natural: «Tras el fenómeno geológico [...] queda de manifiesto algo más esencial: el brotar de lo hondo, el correr incesante, el darse sin medida, el misterio de lo intocado, lo no usado; y todo ello se convierte en símbolo de cosas decisivas en la vida. Esto es encuentro».
La observación atenta de una obra de arte, el recorrido explorativo de sus detalles, la plena comprensión del significado composicional, suelen suscitar una conmoción profunda. De acuerdo con Tarkovski (2002), en la tensión específica que surge entre la obra y quien la contempla, las personas toman conciencia de los mejores aspectos de su ser.
Dice Oscar Wilde que «a un hombre se le puede perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente. Todo arte es completamente inútil». Aprender a admirar lo inútil requiere de una cierta ascesis, que iría guiada por una presentación motivante, la percepción en el aquí y ahora, lenta, pausada y un ejercicio de expresión que sea el fruto de haber interiorizado lo inútil.
El educador debe ser capaz de sensibilizar al alumno en esta percepción de lo inútil. La belleza de lo natural radica en la riqueza que encierra y que es alcanzable por la mirada transfiguradora del hombre; las obras de arte lo son en la medida en que el artista es capaz de plasmar esa transfiguración: la belleza de la obra de arte es imitación transfigurada. Este esplendor desaparece ante la mirada de quien sólo busca la funcionalidad de las cosas, su carácter mediático de instrumento. Aura y utilidad son irreconciliables porque la verdadera obra de arte es fin en sí misma, es objeto de contemplación.
Educar es ayudar a alguien para que se desarrolle de la mejor manera posible en los diversos aspectos que tiene la naturaleza humana. En toda educación debe haber tanto una transmisión de conocimientos, como la promoción de determinadas actitudes, de modo que se capacite al hombre en todas sus dimensiones; también en la estética. El desarrollo de una educación estética debe partir del convencimiento, por parte del docente, de que cuanto más capacitado se está para el asombro se es más humano: el hombre es un ser para el asombro.
Bibliografía:
Publicado el 11/01/2012

Con tanta belleza a nuestro alrededor... y asi mismo tantas cosas horribles q pasan a diario... vivimos en una sociedad virtual que ni lo bello ni lo feo nos asombra, al punto de no hacer nada por arreglar lo dañado o apreciar lo hermoso..!!! Definitivamente deberiamos ser mas los que hagamos mas con nuestras manos y pies... estando menos detras de un teclado o un televisor!!!! :)

Cuanta razón en valorar el estar presente en esos momentos que nos dejan contemplar lo natural y todo aquello que un sentimiento puede plasmar sobre lo material. Aprender a apreciar lo verdadero en carne viva es lo que nos falta practicar a diario, sobre todo en el ámbito educativo. ¡Muy buen artículo!

Hace tiempo atrás eliminé la tele a mi hijo de 6 años para motivar la lectura y eliminé los videojuegos para que creara sus propios juguetes. Resultado: un padre feliz que compartía mucho más con su hijo, teníamos más de temas de conversación (y hasta polémica) y en el otro extremo tenía un chico aislado de sus demás amigos porque realmente hablaba otro idioma y pensaba diferente, es decir había llegado un extraterrestre al barrio. Este «experimento» me trajo muchos problemas con mi esposa de tal modo que no duró mucho tiempo. La solución es un punto medio, pero... ¿cuál es?

EL ARTICULO ES MUY UTIL PARA LOS DOCENTES, COMO PARA LOS ESTUDIANTES,POR QUE NOS HACE VOLVER A LA REALIDAD DE LO NATURAL, QUE EN ESTOS ULTIMOS TIEMPOS SE A PERDIDO ,Y SE LE DA MAS IMPORTANCIA A LA REALIDAD VIRTUAL,LO CUAL NO ESTA MAL , PERO LO NATURAL ES IRREMPLASABLE.

me parece un excelente articulo, soy una estudiante muy joven y me he enfrentado a situaciones similares en el caso que la mayoría de información que el entorno nos brinda es poco útil y seguramente este articulo a aumentado mis conocimientos
gracias!

En muchas ocasiones he sentido «asombro» por aquella «constricción» en la que viven los estudiantes, y realmente su artículo a ilustrado de una manera muy clara y agradable la burbuja que habitan gran parte de los jovenes en la actualidad. Espero poder usarlo para la reflexión propia y con mis estudiantes.

El desarrollo masivo de las TIC altera la concepción que tenemos del mundo, brindándonos una percepción omnisciente y de ubicuidad .Este aspecto contribuye a estimular la idea del «saberlo todo» en donde la impavidez del individuo y la desacralización del arte son sus consecuencias. A mi parecer es un cambio de paradigma y como todo cambio conlleva crisis y choque de ideologías hasta llegar a un nuevo paradigma. Me gustaría utilizar el parangón en la música con el movimiento PUNK el cual tuvo en sus inicios conceptos como el individualismo y el pensamiento libre y rechazaba los dogmas en



Excelente artículo, es fácil obnubilarse por las TIC. Es necesario motivar el desarrollo de un sentido crítico y analítico dejando de lado la pasividad con la que se recibe la información.
Ojo, tampoco es bueno generalizar, afirmando que todos los jovenes han perdido la capacidad de asombrarse....

Genial! de las observaciones más inteligentes y significativas en este foro. La importancia de profundizar en la observación y la digestión de lo que se percibe, aun en lo cotidiano. Al concientizar y profundizar, nace la relación que tienen todas las cosas y esto amplia nuestra capacidad de conocimiento, creatividad y conciencia. Tambien nos devuelve a lo natural.
Básico para la creación de elementos visuales, comunicación y concentración en la vida diaria.
En el area docente, es la clave del desarrollo de nuestras capacidades perseptivas.

Muy buen artículo, mucha poesía. Me gustó la frase «un mundo de usar y tirar». Me pasó hace poco con unas fotos que le tomó Bob Gruen a Lennon, las ví en una muestra en persona y no podía dejar de verla, percibía la luz en la mirada de lennon, una luz increíble, la foto está reproducida al infinito en la web pero es imposible ver eso en la pantalla, simplemente no está. Les dejo el link con la foto y datos de la muestra Enlace
Felicitaciones por el artículo.

Colega, gran artículo.
Contemplación. Observación de la naturaleza. Originalidad. Aprecio de lo «inutil»...
Creo que lo que debería cambiar es TODA la cultura occidental. En consecuencia, el mundo cambiaría.
Caso contrario, sería más de lo mismo.
Si no ¿de qué forma podría un ser humano (y no digo alumno) apreciar la naturaleza?
Seria simplemente una gran contradicción.
Como lo es el mundo en el que vivimos.
Simplificando, la educación está en crisis, simplemente por que todo está en crisis.
En mis años de estudio jamas hubo un acercamiento serio hacia la filosofía o artes orientales...

Excelente artículo!. Habría que revisar también la labor docente, supongo que debe ser más difícil actualmente. Recuerdo las magníficas exposiciones en la UBA, por ejemplo Milton Glaser y J. M. Folón, las clases que preparaban los docentes y jefes de cátedra para motivarnos, realmente salíamos con ganas de hacer y experimentar... Tuve excelentes docentes que despertaron mi capacidad de asombro, Gracias!



Todo depende de si el receptor es activo o pasivo, si quiere la informacion masticada o realmente desea asimilarla y absorver lo que realmente lo atrae... y de ahi sacar sus propias reflexiones... ahora con respecto a criticar y quejarse de los metodos nuevos de comunicacion y como se llega o no a una obra d arte y demas... pues es lo mismo que los apocalipticos e integrados. Mientras mas informacion se obtenga de lo que se observa, se potencia mas la intepretacion y percepcion. Y los profesores... no todos estan capacitados para lo que comprenden, atraer a sus alumnos, ahi sta el desafio.

José Manuel tocó un tema que es fiel reflejo de esta generación. Lo apabullante del asunto es que ellos creen que se las saben todas... y a la hora de la verdad, no lo saben...
Es preocupante ver que ni redactar un texto de manera adecuada pueden y que cualquier representación artística se ve opacada por un triste mensaje de texto. A todo esto hay que sumarle una carencia casi total de creatividad (en todas las áreas) y un afán desmesurado de consumismo que me hace ver una realidad casi desganadamente (por no decirlo de forma pesimista).


Me gusta el final lo que debemos fomentar los docentes entre otros es la capacidad de asombro en nuestros jóvenes y queese asombro los lleve a construir elementos que contribuyan a un mundo más llevadero que aprecie la esencia de las creaciones



Lo q hoy está pasando es novedoso y a niveles complejos y profundos, algo se está construyendo y el caos y cierta sensación de superficialidad reinan en el proceso, nadie puede decir con certeza cual es la mejor enseñanza hoy, porque los paradigmas siguen cayendo, la construcción de nuevas herramientas tienen q ir de la mano de los cambios que recién están empezando, insistir en viejas medidas o tildar a esta nueva generación de vacía es como declararse dinosaurio en pleno siglo 21.

Está en manos de los veteranos en la enseñanza enderezar la concepción del mundo de los chicos de hoy.
La gran mayoría (Como siempre) se inclinará por la fácil digestión, pero habrá un grupo reducido que captará la idea.
Guernica fué pintada con la tecnología de aquel entonces, las tecnologías de hoy pueden perjudicar y también pueden ser vehículos de expresión de arte contemporáneo en manos de ese grupo reducido de chicos.
Me pasa que en la música, los chicos prefieran el mp3 a escuchar el viejo disco de vinilo, al oído entrenado tiene superior sonido.
Como dijeron «Uno ve lo que sabe«
Es como en la fotografia... el digital JAMAS reemplazara el grano de la pelicula, que tan peculiar y rico aspecto le añade a las imágenes.... y el dulce aroma de los químicos de revelado...son parte del proceso de creación del artista, en un cuarto oscuro, donde con herramientas «limitadas» nacen obras de arte extraordinarias e irrepetibles...

La verdad muy ilustrativo y muy enriquecedor... me deja con un grato sabor de boca y una reflexión profunda, sobre el valor de tomar una pausa y como ampliar nuestras capacidades perseptivas. Creo que ampliando nuestro lenguaje visual podremos comunicar más y de mejor forma.

Al leer el artículo recordé una visita que hice a cierta urbe hace algunos años. Me sentí extrañada por mi falta de asombro ante el paisaje que tenía frente a mí. Tantas veces la había visto en el cine, en la TV, en internet, que al vivirlo de verdad no sentí ni un palmo de emoción por estar ahí. Pensé que sólo me sucedía a mí, pero veo que es una crisis extendida. Excelente trabajo, Sr. Carrión.

¿Hay números? Quiero decir ¿qué porcentaje de los jóvenes presentan esta «poca capacidad» perceptiva? Y si nos ponemos un poco estrictos ¿quiénes son exactamente 'los jóvenes' a los que nos referimos? y un poco más estrictos ¿qué es «poca capacidad» perceptiva y qué no lo es? Estamos generalizando mucho. Estamos tildando de «poca» o «disminuida» a una forma de percibir que es diferente de la nuestra. ¿Es esto correcto? ¿es esto inteligente? ¿es esto maduro?.

Los que abrevamos de viejas escuelas nos asombra la prontitud de las respuestas donde no aparece por ningun lado el analisis a priori. Quizás son los signos de la vida actual, aunque a algunos no nos guste la cantidad de información sin formación. El artículo de Carrión toca conceptos válidos que bien pudieran estar en los procesos de cración de los nuevos diseñadores, artistas y profesionales de la comunicación. En mi clase de tipografías les pedí un ejercicio donde se valorara la sinécdoque. Nadie lo hizo, nadie investigó siguiera el significado de la palabra. Quizás pidamos demasiado.

En clase de dibujo «Expresión Gráfica» descubrí la falta de observación de los nuevos grupos de estudiantes. Normal son casos de «calco» y uso de reticula pero ahora se suma el uso de la fotografía por medio de dispositivos moviles. Se ha hecho mas complejo que entiendan su ubicación respecto al entorno, el uso de la perspectiva, espacio negativo, percibir ángulos. Creo que hay que «extraerlos» de esa realidad virtual (considero que es una extensión de la realidad misma y es importante), pero deben «bajar revoluciones» para observar... enseñar como «tomarse el tiempo».


También tengo la misma sensación. Soy profesor de teatro y la mayoría de mis alumnos no aprecian el diseño y la composición de la puesta en escena. Les da igual hacer teatro con un decoradora verde que con uno negro... ni aunque se lo explique. Eso sí, de teléfonos móviles y mandar sms o chatear en clase saben y se asombran por todo... qué le vamos a hacer¿?

FANTASTICO GRACIAS
MUY IMPORTANTE TOMAR CONSCIENCIA DE LA PROBLEMATICA YA QUE ES LA PUERTA DE ACCESO AL EMPOBRECIMIENTO MAS GRANDE QUE PUEDE TENER UN SER

Excelente artículo, José Manuel, y como docente en varias facultades de publicidad de Bogotá, te digo que estoy de acuerdo con tu percepción sobre la limitada capacidad de asombro de los jóvenes de hoy, no sólo en el ámbito audiovisual relacionado con la tecnología, sino también con la vida misma, la del día a día, el hacer la calle.
Gracias.

Enhorabuena por el artículo. Me parece brillante tanto en la forma como en el contenido. La única reflexión que puedo hacer es que los medios, las herramientas de las que disponemos alteran la forma de percepción y calculo que eso transforma al ser humano. La convivencia entre la realidad material y la realidad virtual está en un momento fascinante. Gracias por recordarnos que el acceso a la información, en la mayoría de los casos, dista mucho del verdadero conocimiento.

En mi experiencia como diseñador o como humano -aunque todos estarán de acuerdo conmigo, cuando digo que la profesión agudiza los sentidos y la capacidad critica de todo lo que se percibe-, me eh encontrado con que no existe una verdad absoluta -Aunque puede existir en distintos grupos sociales- y mucho menos cuando se habla de la belleza, concepto que depende completamente del individuo -su educación, su cultura, sus experiencias...- Por otro lado, Lo que yo si veo -y no solo aquí- es un modelo de educación alienante que representa un limitante para la capacidad creativa del estudiante.

Complementando lo que Gustavo Stacchiotti recuerda. No solo se ve lo que se sabe, también lo que solo la persona puede, y en ocasiones solo se dice que se ha visto lo que «es digno» de decir que se ve. Recordemos que cuando vemos hacemos acción, por lo que, antes del acto ver hay una teoría previa (en mas de las veces subyacente) de lo que hemos visto. No hay visiones inocentes.

Se me permite discentir? el arte no es inútil. Si lo es en una concepción burguesa del arte, como objeto de disfrute y contemplación, en definitiva un lujo para los pocos que supieran comprender su sutilezas? El verdadero arte sirve para transfigurar el mundo en la mente de quien lo observa, para cambiar su concepción de ese mundo, y por tanto no es inútil. Ya que hablamos del Guernica: puede permanecer uno indiferente ante la contemplación de esta interpretación artística (denuncia) de los primeros bombardeos a objetivos civiles en la historia de las guerras? Yo creo que no. Entonces: el arte es inútil? Me parece que al contrario.

Me la enseñaron en la Universidad, no me acuerdo quien. Me citaron al autor, con los años lo olvidé. Pero la frase la voy a recordar para siempre:
«uno ve lo que sabe«
psd: ¿era Bruno Munari?
Si Gustavo... pero no todo lo que se ve es realidad, no todo lo que se escucha es verdad... y hay que entender que no todo lo que se enseña nos hace crecer...

La saturación psicológica de quienes gestionan la comunicación institucional es uno de los mayores obstáculos en la construcción de marcas eficaces.
La figura de Papá Noel como mascota corporativa. Sus orígenes, algunas razones del logro de su ubicuidad y un planteo sobre las formas en que se representa actualmente.
Los estudiantes chilenos utilizan la gráfica como recurso para difundir su reclamo por la educación pública gratuita.
¿Esta profesión ha entrado en una fase de alerta? ¿Está condenada a desaparecer y convertirse en algo del pasado?
¿Es importante ser diseñador para enseñar a diseñar?
Es necesario operar cambios en la educación del diseño en pro de una capacitación que sirva para enfrentar la realidad laboral.
IMPORTANTE: Este artículo no expresa la opinión de los editores y responsables de FOROALFA, quienes no asumen responsabilidad alguna por su autoría y naturaleza. Para reproducirlo, salvo que estuviera expresamente indicado, por favor solicitar autorización al autor. Dada la gratuidad de este sitio y la condición hiper-textual del medio, agradeceremos evitar la reproducción total en otros sitios Web. En cambio, sugerimos y valoramos la reproducción parcial, incluyendo además del nombre del autor, el título y la fuente (FOROALFA), un enlace a esta página (http://foroalfa.org/articulos/consumismo-y-asombro) en un lugar claro y visible, que invite a completar la lectura.
Apuntes sobre la relación entre el diseño, el papel y lo digital.
Versão sintetizada, em modo de decálogo.
El cambio de percepción del mundo influye a favor de los conceptos y metodologías de una disciplina transversal como el diseño.
A propósito del artículo de Francisco Yantorno.
Conselhos para obter melhores resultados nas entrevistas para emprego na área do design.
El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!
Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
Una selección de ideas del reconocido publicista estadounidense para quien la publicidad no es una ciencia, sino un arte sutil.
Empatía, intuición, colaboración y experimentación son las palabras de turno que están transformando el mundo corporativo en la creación de nuevos productos y servicios.