Uno de los principales síntomas (la salud visual amenazada) de la proximidad de elecciones, es la gradual alteración que sufre el espacio público: afiches, stencils, pintadas, van cubriendo toda superficie disponible en el entorno —conformando una especie de macro packaging proselitista—. Cajas de energía, postes, buzones, tachos de basura, entre otros, se transforman en soportes involuntarios de los diversos mensajes. Cada candidato deja en claro entonces, que el fin justificará los medios a la hora de llamar nuestra «atención de voto».

Comienzan a producirse entonces múltiples capas de saturación visual debido a:
Estos factores conforman uno de los escenarios principales en el cual la comunicación gráfica proselitista (devenida en puro ejercicio de mnemotecnia), nos propone recordar un rostro —entre muchos— y alguna que otra frase del tipo déjà vu.
Observado con atención este entorno visual, puede leerse una metáfora de los tiempos que nos tocan vivir:

Claro está que no puede exigírsele a un cartel, panfleto o volante comunicar más de lo que su formato y su naturaleza ligada a la síntesis posibilita. Tampoco tendría sentido negar la importancia del diseño en la construcción de identidades políticas; de hecho existen ejemplos que pueden ser tomados como referencias de alta calidad (como el programa visual desarrollado para la candidatura presidencial de Barack Obama en los EEUU).
Pero lo que está en crisis en nuestro contexto, es, además de la precaria calidad gráfica —sumada a un vacío de contenido— predominante en gran parte de las piezas, la ausencia de controles concretos en cuanto a la ocupación del espacio público visual.
Dentro de esta lucha por lograr la atención del votante, la iconografía partidaria se transforma en otro de los componentes claves. No hace mucho tiempo, en Argentina se produjo una disputa por la exclusividad de los símbolos de un partido político (el Justicialista), y del término que denomina la pertenencia al mismo (peronista). Lo cual dejó en evidencia el poder que otorga la (re)utilización de simbologías instaladas en el inconsciente colectivo.
Desde ya que ningún partido político desaprovecharía el poder de la iconografía como elemento de persuasión y cohesión social. Pero lo que resulta cuestionable cuando se enaltecen símbolos por sobre cualquier forma de discurso, es la comunicación residual de base sobre la que se conforma el mensaje «actualizado».
¿Entonces, hay forma de combatir, de paliar la epidemia? Quizás (no se asegura infalibilidad) cerrar los ojos por un momento y reflexionar ayude. No sea cuestión que la polución visual nos confunda y nos lleve a elegir al candidato que mejor sonría en la foto.
Publicado el 25/08/2011

Juan, hay dos libros (entre muchos) que se pueden consultar para pensar la forma de comunicación de las campañas. En «Apocalítpticos e integrados» Eco plantea cuestiones del discurso publicitario (aplicado al consumo) que se pueden trasladar al discurso proselitista. Otro libro útil puede ser «Psicología de las masas» de Freud. Slds.

Leyendo el artículo vino a mi mente un análisis que realizó si no me equivoco U. ECO sobre el Discurso político. Uno puede aprender mucho de realizar un análisis incluso de lo que nos puede resultar desagradable como Diseñadores al ver tanto pasquin-seudo-afiche que seguramente no fue ni diseñado sino solo copiado o realizado burdamente a la manera del famoso quick-design. Incluso la profesora Gene hizo tambien un trabajo sobre los afiches peronistas lamentablemente a veces estos estudios por tener que ver con políticos no son bien vistos en el ámbito académico y se desaprovecha su análisis.

Luis, lo que planteas suena interesante. El tema es que la política ya marcó territorio virtual, y se hizo de un lugar en las redes sociales. Veremos que nos depara el futuro, ojalá no sea muy «Orwelliano» :)

Claro que hay solución al problema: eliminando la política e instalando un sistema de gestión social cibernética.... adiós a las elecciones populares para siempre.

Una campaña política debería ser reflejo de un programa político (qué hacer y cómo hacerlo). Ante el extendido vacío de debate y discusión política, es de esperar que la enorme mayoría de las campañas reflejen esa ausencia de ideas (en realidad no hay tal ausencia, más bien hay ocultamiento; si los candidatos mayoritarios transparentaran sus verdaderas ideas no los votaría nadie) y se conviertan en papelitos pintados que no hacen mucho más que ensuciar la ciudad.

Hola Lucia. Coincido con vos en el hecho de que una campaña política no puede darse el lujo de estar ausente en un entorno visual ya de por si saturado. Pero mas que comunicar discursos, creo que lo que hacen es «marcar territorio». Los slogans, paletas cromáticas, tomas fotográficas, son prácticamente intercambiables. Slds.

Me resulta sumamente interesante el análisis aunque me genera algunos interrogantes. En la lectura que puedo realizar de los principales símbolos que definen a las sociedades occidentales actuales, creo que están mayormente definidos por el consumo permanente. En este sentido, la contaminación visual aparece como un resultado inminente de las estrategias posibles para poder competir en un mercado tan feroz. Pero, ¿es posible que la política tome un camino diferente para dirigirse a esas mismas sociedades? Las decisiones gráficas de una campaña política, ¿no forman un discurso político?

Con respeto al señor Jaime marin, su aporte no es vacio? al criticar al resto e foristas?.. gracias

Hola Andrea. El ejemplo que comentás, es uno de los que me hacen reflexionar como diseñador. ¿Cómo puede ser que un mismo soporte gráfico, o partido conceptual gráfico, sirva para dos fines totalmente diferentes? Me recuerda a esos trabajos en la Facultad, donde alguien resolvía el partido gráfico primero, y despues completaba o entregaba el brief, o el «partido conceptual». Digamos, donde se «rellenaba» con palabras una gráfica cerrada. Slds.

¡Hola! Me gustó mucho tu artículo. En referencia a la conclusión del mismo, me gustaría agregar como ejemplo la campaña de Mauricio Macri para Jefe de Gobierno en la Ciudad de Bs As. A nivel estético/visual las piezas gráficas se destacaron del resto de los candidatos por presentar un sistema de diseño homogéneo, donde todas las piezas seguían una misma coherencia. La utilización de una paleta cromática cálida contribuyó para atraer la atención de cada transeúnte. Celebré la iniciativa (sin ser partidaria), hasta que me enteré que la idea está copiada. http://smlk.es/macri-plagio

Cada vez que leo los comentarios de los lectores de Foro Alfa encuentro el ellos vacios muy profundos. Los cinco personajes que presedieron mi comentario, excepto el que escuetamente dice: Buen aporte, los demás indiscriminadamente mencionan la palabra «problema» y «problematica». Suponiendo que exista un problema, ¿qué aportan estos personajes para su solución?
Sus comentarios son iguales a los de los políticos, mencionan el problema que todos conocemos pero no aportan la solución. Bien harían en desterrar de su bocabulario la palabra problema y empezar a aportar soluciones.


El problema de la contaminación visual no es sólo responsabilidad del diseñador gráfico. Es sobre todo de un sistema y de una sociedad que lo permite. Las campañas políticas, especialmente en su dimensión gráfica, dibujan el tipo de sociedad que somos.

Te contare una cosa, en Colombia, esta demostrado que esto no funciona, de hecho los politicos (la mayoria corruptos) elaboran su campaña, pero se la juegan es el dia de la votación, es decir amarran al electorado, prometiendo tantas cosas y engañandolos, con toda su «maquinaria politica». Desafortunadamente aquí es así!

lamentablemente es un problema global. los politicos no entienden que aun en las campañas publicitarias los más creativos son los que mejor provecho sacan en las urnas..
si van a tirar el dinero a la basura, que sea con ingenio

Desde que tengo memoria que sucede lo mismo para cada elección en Chile y supongo que en todo el mundo.
Lo que yo observo es una crisis de significados valores que entrega la política, se pierde esa dinámica de retroalimentación discursiva «sociedad - representante» que sostiene la democracia.
Pero donde podemos hablar con más autoridad es en la ética del diseñador que consciente de todo esto no es capaz ejercer seriamente evitando todas las problemáticas que has descrito ; a lo cual le sumo el GRAN DESPERDICIO DE PAPEL que queda luego de las campañas, lo cual en estos tiempos no es menor.

Gráfica callejera, murales, carteles publicitarios, comunicaciones y señales de todo tipo, ocupan un lugar cada vez más importante en el espacio urbano. ¿Qué opina Usted de este fenómeno?
Un proyecto para revalorizar y difundir un patrimonio arquitectónico de alto valor histórico.
La omnipresencia del diseño gráfico en el acontecer diario de las ciudades lo convierte en parte de la misma ciudad, de sus habitantes y, en consecuencia, de su identidad.
Desde siempre los estados se han valido de las imágenes para construir conceptos identitarios en el seno de sus poblaciones. Hoy el diseño es protagonista de ese proceso.
Tribus urbanas, stencileros, artistas y diseñadores revisten la piel de la ciudad con una nueva iconografía.
En el enfoque mundial de la señalización vial está una de las causas principales de la inseguridad de la vida en las vías públicas de las ciudades y carreteras del mundo.
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