Los escudos de las ciudades, de los estados, de las familias, no son un simple logotipo publicitario, un dibujo bonito. Son identidades visuales permanentes, se construyen en base a una ciencia medieval, que es la heráldica, donde cada elemento tiene un sentido preciso. A ningún funcionario trasnochado se le ocurriría, por ejemplo, decretar que el gorro frigio del escudo nacional argentino sea verde en vez de rojo, o que se lo reemplace por un casco de motociclista, so pretexto de actualizar el atuendo. Con el escudo de la Ciudad de Buenos Aires pasan cosas muy distintas.

El primer emblema fue creado por el propio Juan de Garay, quien lo presentó formalmente al primer Cabildo porteño el 20 de octubre de 1580, apenas cuatro meses después de haber fundado la «Ciudad de la Santísima Trinidad». Sobre un fondo de plata, un águila negra con una corona de oro sostenía una roja cruz de Calatrava en su garra derecha, cuyo significado era el «propósito firme de ensalzar la Santa Fe Católica y servir a la Corona Real de Castilla y de León». A los pies del águila madre había cuatro aguiluchos «demostrando que los cría» según el Acta Capitular firmada. Los pichones representaban cada una de las ciudades que fundaría la expedición de Garay. El 20 de setiembre de 1591 el escudo fue oficialmente aprobado por el Consejo de Indias, aunque parece haber caído prontamente en el olvido.
En la reunión del 5 de noviembre de 1649, el entonces Gobernador del Río de la Plata, Maestre de Campo Don Jacinto de Lariz, se quejó ante el Cabildo de que la ciudad no tuviera escudo. Nadie pareció recordar el escudo de Garay y los cabildantes se abocaron a la febril tarea de crear uno nuevo, aunque debieron lamentar la ausencia de un buen dibujante1. Aparece entonces por primera vez la paloma de frente, con el pico hacia la izquierda, rodeada de un halo radiante y debajo se ve un ancla completa, acostada, sobre las aguas del río. La leyenda decía «Ciudad de la Trinidad y Puerto de Buenos Aires». En dibujos posteriores el ancla quedó semisumergida. No había veleros en aquellas representaciones coloniales, aunque fueron incorporados aún en tiempos del Virreynato, tal como lo testimonia un escudo «real» de la ciudad que data de 1806, donde aparecen dos naos de tres palos2.

En él se aprecia la orla coronada con atributos monárquicos que fue rápidamente suprimida por los patriotas de 1810, al igual que durante la Revolución Francesa, cuando se le recortaban las coronas a los escudos reales. Como siempre, «la historia unas veces se escribe con la pluma y otras muchas con las tijeras».

Hubo que esperar al 3 de Diciembre de 1923 para que se dictara la Ordenanza que estableció oficialmente el escudo de la ciudad, allí se describen sus elementos constitutivos, partiendo del modelo de 1649. Se destaca una paloma blanca, con sus alas abiertas, que emana rayos solares. Está ubicada «en jefe» (parte superior del escudo) y representa al Espíritu Santo, bajo cuya protección fue puesta la ciudad. En «punta» (parte de abajo del escudo), se ve un ancla semisumergida, símbolo de la «ciudad puerto», del fondeadero de buques y auspicia el feliz retorno de los navegantes. Las aguas apenas rizadas son las del Río de la Plata, sobre el cual hay dos naves españolas, una carabela y un bergantín que significarían las dos fundaciones de Buenos Aires. Es decir, ese dibujo que a primera vista parece decorativo y hasta extraño, tiene un sentido concreto y simple a la luz de la heráldica. Desde 1923 es el escudo oficial de la ciudad, por lo cual debería usarse en toda comunicación y papelería institucional o de gestión.

Sin embargo, la ordenanza contenía una omisión garrafal: en ninguna parte especificaba los colores a utilizar, lo que dio lugar a diversas recreaciones artísticas, algunas más afortunadas que otras.
Pero en vez de defender y valorar el emblema como patrimonio cultural de los porteños, diversos intendentes consideraron que tenía un estilo anticuado y que mejor era reemplazarlo por un dibujo publicitario que, además, (y esto dicho en voz baja) serviría como marca distintiva de la gestión de turno...
El primer «innovador» fue Saturnino Montero Ruiz, intendente en tiempos del dictador Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973). La modernización consistió en reemplazar el escudo por un óvalo con líneas radiales blancas en la parte alta y líneas horizontales en la de abajo. Hay una imagen de fondo que –si la vista no nos engaña– podría ser la foto de la fachada del municipio.

Después se volvió a usar el escudo clásico, con ligeras variantes que dependían de la voluntad del grabador contratado, pero los sucesivos administradores no resistían la tentación de cambiarlo por un emblema «propio» de su gestión. En cada casa de Buenos Aires puede encontrarse un archivo domiciliario de los cambios sufridos por el emblema ciudadano, precisamente en los recibos de ABL (servicio de alumbrado, barrido y limpieza) que los contribuyentes solemos coleccionar por motivos muy ajenos a cualquier interés cultural o académico. Durante largos años venían unos recibos troquelados con el dibujo esquemático de una casita con techo a dos aguas y un escudo de la ciudad impreso en color verde, a modo de tinta de seguridad, este diseño perduró hasta 1997, cuando en algunas boletas y papelería se usó un escudo donde la paloma aparecía en medio de lo que parece ser un sol y se veían dos barcos iguales, de tres mástiles, sobre un río con oleaje de marejada. Tal escudo se utilizó por lo menos hasta el año 2000, en muchos casos reproduciendo un original de pésima calidad gráfica, y coexistió en la papelería municipal con otros diseños que se fueron incorporando.



Mientras el escudo tradicional se reimprimía maquinalmente en los ABL, la publicidad de la comuna podía tomarse otras licencias, por ejemplo durante la intendencia de Facundo Suárez Lastra (1987-1989) reapareció el escudo de Montero Ruiz, inclinado y arriba del oficial.3
En 1997 se optó por llamar a concurso para crear un «logo» de la ciudad, que no suplantaría al escudo. Ganó un dibujo que ya pocos recuerdan, con el previsible perfil del obelisco, el planetario y algún otro ícono de la arquitectura urbana.
Las boletas de ABL sufrieron cambios en 1998, apareció un fondo celeste al corte y nubecitas tipo cúmulus. En tinta negra estaban impresos los textos y el escudo de la ciudad, por cierto en una de las peores versiones de toda la saga, con la silueta de la paloma deformada como si estuviera recibiendo el certero impacto de un hondazo. Tal vez por ello los publicitarios encargados de difundir la gestión municipal prefirieron prescindir del emblema y firmar los afiches con una barra roja que decía GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.
En el año 2003 se hizo un elogiable rediseño del Escudo Oficial de la Ciudad, en dibujo a pluma, con trazos simples que respetaban los elementos esenciales del emblema. Es actualmente la única versión autorizada, según el Boletín Oficial Nº 1611 del 17/01/2003 pero tales méritos no parecieron alcanzar para imponer el uso corriente de este blasón.
Los cambios recién empezaban, la gestión de Aníbal Ibarra no podía pasar desapercibida y desde enero de 2003 suprimió los escudos de las boletas impositivas, poniendo en su lugar el «gobBsAs» con tinta naranja, color que identificaba publicitariamente a su gestión.



Hacia el 2004 incorporó una extrema estilización del emblema porteño4 que reducía drásticamente su simbolismo en beneficio de una pretendida estética lineal, así la paloma se convirtió en una medialuna, el barco de tres palos se corrió al centro de la escena y el río se ve sereno como un plato de agua, pese a lo cual el ancla y el viejo bergantín se hundieron, o al menos no encontraron lugar en esta despojada representación. Y tal seudoescudo fue usado en cuanta papelería era posible, hasta en las rampas de las esquinas, convirtiéndose finalmente en un sello de la gestión de Jorge Telerman (el siguiente Jefe de Gobierno), motivo por el cual luego Mauricio Macri (el actual jefe de Gobierno) se sintió urgido a reemplazarlo por otra cosa y sus publicitarios obraron con más apuro que criterio: apareció así un nuevo seudoescudo oval con barras horizontales y verticales cuyo aspecto es demasiado parecido al de Montero Ruiz en 1971. Y si a las barras se le agrega un par de manitos, como hizo alguien en un graffiti, tenemos el símbolo de la ciudad entre rejas que es hoy Buenos Aires, como un mensaje inconciente que se les escapó a los publicistas.

Ahora el «logo» de los barrotes suplanta al «escudo oficial» en todo, desde la publicidad de gestión hasta las boletas de ABL y patentes que llegan a nuestras casas. Pese a ello, en la web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sección «Constitución y símbolos», se aclara perfectamente que el escudo verdadero es el clásico con la paloma y los barcos, mientras que —simultáneamente— la página está encabezada por el seudoescudo de los barrotes.

Y como «el fin de la historia» se resiste a llegar, todavía pueden pasar cosas impredecibles: Cuando Macri deje el poder, el siguiente jefe de gobierno se sentirá impelido a suprimir y reemplazar el motivo de los barrotes que ya es un sello de la gestión macrista, con lo cual la ciudad sufrirá un nuevo atentado a su esencia que corre el riesgo de repetirse, ad infinitum, en cada cambio de gobierno. ¿Es necesario que eso suceda? ¿Cuándo se establecerá de una vez y para siempre, que el escudo de la ciudad es uno solo y que nadie puede suplantarlo?.
Tan sencillo como eso, para empezar a defender la identidad de Buenos Aires, la identidad de todos los porteños, tarea que implica preservar no sólo el espacio físico sino también el patrimonio simbólico de la ciudad.
Publicado el 18/10/2010

Podrían decirme el numero del decreto del año 2003, del que hablan? gracias.

Seguramente que si, lo realizado por Gonzáles Ruiz y Shakespear en su momento marcaron un hito a nivel Ciudad. Quisiera aclarar que cuando hablaba del «planteo hecho en 2003 fue de lo más sistemático y preciso que tuvo Bs As» me estaba refiriendo a la identidad del Gobierno de la Ciudad y no al de la Ciudad que es desde el vamos más extenso y complejo.

(continúo)
3. Y naturalmente, un proyecto de implementación de diseño de esta escala en el sector público, es deudor del trabajo pionero del Arq. Guillermo González Ruiz.

Se llego a un extremo tal, con la sola finalidad de diferenciar la anterior gestión, que para saber que connotación tienen actualmente las líneas horizontales y verticales inmersas en un ovalo hay que hacer un trabajo de historia como el presentado por el autor. Un programa como la identidad de una Ciudad tendría que estar libre de filtros políticos y estar pensado para su público que se tendrían que identificar con ella. El planteo hecho en 2003 fue de lo más sistemático y preciso que tuvo Bs As, debería haber continuado creciendo como propio de la Ciudad y despojado del político de turno.

(continúo)
2. La marca «gobBsAs» fue pensada como una identidad de gestión más allá del gobierno de turno y no fue la «identidad publicitaria» de la gestión Ibarra. En la campaña para la jefatura de Gobierno del siguiente período (2004-2008), la identidad de gestión fue apropiada partidariamente y a partir de allí convertida en referencia propagandística. Cabe señalar que los integrantes del equipo autor de la propuesta nos retiramos de la gestión en ese momento.

Hay varios datos imprecisos y errores en la genealogía del escudo que propone, pero no es mi intención detenerme en ellos.
En cuanto a la reflexión final, me pregunto cuál sería la esencia de la Ciudad y, si existe residiría en un escudo? Como está planteado el artículo, daría la impresión de que el abordaje de la cuestión identitaria de la Ciudad se circunscribe a un análisis técnico de los elementos de su escudo como si allí residiera su aura.
Creo modestamente, que un supuesto esencialista no es el mejor punto de partida para hablar de identidad. No olvidemos que todos los procesos tradicionales implican una invención

Estimado Rubén Morales: como uno de los responsables de la comunicación visual del GCBA entre 2000 y 2004, me permito acercarle algunas precisiones:
1. El redibujo no es a pluma sino digital, y se realizó tras relevar todos los anteriores además de consultar a especialistas en heráldica y en ceremonial. Nuestra propuesta consistía en reservar para el escudo la función de «sello» oficial liberándolo de las aplicaciones cotidianas de gestión. Al respecto le remito al Manual de Identidad Institucional que da origen al Decreto que Ud. menciona aunque el redibujo es anterior a esa fecha.

Mas alla de la historia, que valor representativo tendria hoy un escudo con un símbolo solo entendible por cristianos, dos barcos extramdamente intrincados e irreducibles y una cola de diablo asomando desde el agua?

Muy buena opinión. En la Ciudad de México ha sucedido algo muy similar. Y aunque estoy más de acuerdo que en desacuerdo con la administración actual -valga decir que con muchos puntos decisivos de la Ciudad han resurgido-, me parece totalmente incorrecto el manejo de la identidad gráfica. Además de que no veríamos ese desfase en todas las oficinas de gobierno, donde algunas tienen el «logo» nuevo y otras el anterior. Es un gasto que podría suprimirse y al hacerlo se ahorraría económica y ecológicamente.

Comparto el espiritu de la nota, la identidad de la ciudad «DEBE separarse de la gestión de turno. Lamento leer errores u omisiones históricas, por ejemplo, La versión supersintetizada, no es del año 2004 sino del año 1998 y fue la ganadora de un Concurso Nacional organizado por la Municipalidad de BSAS., y se exhibieron todas las propuestas participantes en el Centro Cultural Recoleta. Ademas era vinculante de implementación «cosa que nunca se hizo«

Interesante reseña historica, realmente muy interesante. Estoy de acuerdo en mantener una identidad, aunque no se si un escudo colonial, para un país libre y soberano, sea el más representativo de BA, pero eso será cuestión de otro debates. En cuanto al diseño de los diversos escudos mutantes, tiene que ver con algo de lo que adolece toda la admin. pública nacional y los políticos en funciones. Darle al diseño la «identidad» que se merece con Políticas de identidad gráfica y de comunicación efectivas, estrategias de comunicación reales y profesionales del diseño de planta permanente.

ESta nota me dispara interrogantes: a qué identidad ciudadana nos referimos? Los escudos hoy, tienen la representatividad de antaño? En la actualidad, se generan nuevos escudos? Creo, sin ningún ánimo de defender al Gob de la Ciudad que esto pasa además porque los escudos ya no nos representan. La nota me parece muy interesante y la crítica que plantea, a mi parecer va más allá de Macri. Hay 2 ejes muy fuertes: la vigencia de los escudos y la topadora de «creatividad incesante» de las gestiones en gobierno sobre «todo» lo preexistente.

Eso es mal también en Venezuela, al bandera le agregaron una estrella de más supuestamente por otra provincia que faltaba representar, y al escudo se le cambió la disrección del caballo porque «a la hija del presidente (de 7 años) se le ocurrió», dicho por el mismo presidente. Se especula que es por la visión «a la izquierda». ... y tooodo el dinero invertido. En el estado anzoátegui su logo una vez fue el símbolo internacional del reciclaje con los colores de la bandera nacional y una palmera negra dentro del símbolo. ¿nos habrán llamado basura?. Hoy en día todo se pinta de rojo y ya.

Gran artículo. Esto me recuerda que en Catalunya, supongo que en el resto de España también, los escudos heráldicos se han quedado por el camino, en su lugar marcas, logotipos y en algunos casos eslogans todos de efímera vida que nunca llegan a calar entre la poblacion y que en el próximo cambio de gobernantes seran reemplazados. Acá estas marcas y logotipos no sustituyen los escudos oficiales, estos simplemente han dejado de usarse aún siendo oficiales salvo algunas excepciones.

Buena reseña de los avatares de nuestro escudo porteño. Lamento —aunque imaginando que no fue la intención del autor hacerlo— que no se indague en la llamativa y reiterada confusión de lo estatal y público con lo partidario y proselitista (que la gestión Macri llevó al paroxismo amarillo huevo). Esa, creo, es una buena veta para explorar.

Muy buen artículo, bastante interesante. En México también sucede lo mismo, y algo que me vino a la mente es todo el gasto que se hace cada ves que se cambia un escudo o logotipo, es decir la impresión de nuevos recibos, papelería, etc.. supongo que es dinero del pueblo que se malgasta en esa «sutil» publicidad de los políticos

Opino de memoria, pero creo que hay errores de fechas y gestiones en el artículo. El logo de la síntesis de plano con la estilización de la carabela en el medio (donde la paloma pasa a ser la medialuna) fue resultado de un concurso abierto que se realizó durante la gestión de De la Rúa, no de Ibarra. Por otro lado, la modificación que introdujo Telerman no fue la de usar ese logo, sino la de agregarle el «a+» y la palabra «actitud» al «gobBsAs» del a gestión Ibarra, que vale aclararlo fue resultado de un excelente trabajo liderado por Guillermo Brea.

Me parece que en estos momentos en los que la política evidentemente priva y mueve, y en los que además la tecnología y el diseño están usados para justificarla, la discusión sobre las imágenes corporativas de los gobiernos estadales y nacionales es un tanto inocente; en todo caso se hace necesario la comprensión a nivel educativo y cultural del valor de los símbolos que nos representan, la dimensión de lo que es simbólico para la sociedad es una fuerza mayor que se ajusta en tiempo y espacio.

Por demás interesante el artículo... En la ciudad de Asunción se da un caso similar, aunque el escudo se mantiene, cada administración de turno establece su propia identidad, que es aplicada a casi todas las piezas gráficas, dejando de lado el escudo original, es asi que muy pocos conocen cuales son los elementos que constituyen el escudo de la ciudad...

¿«Logo de Barrotes»?
-El escudo usado actualmente es una condensación muy clara de los elementos usados hasta el momento. Es un barco, es un puerto, es una ciudad. además añade una referencia a las edificaciones y a la «modernidad» de Bs As.

Coincido en líneas generales con el autor.
Una aclaración: En el artículo se menciona «un elogiable rediseño del Escudo Oficial de la Ciudad», como de 2003.
La Ordenanza, como bien se dice, es de 2003, pero este diseño aparece en la publicación «Evolución Institucional del Municipio», en1960. Y fue implementado también por el Sistema de Comunicación Visual del Intendente Montero Ruiz (junto con el diagrama que vimos en el artículo), los responsables fueron Guillermo González Ruiz y Ronald Shakespear.
Tengo la publicación conmigo, una verdadera perla, un plan visual integral para la ciudad.

Los cambios de símbolos, consecuentes de los cambios de gobierno, ocurren y seguirán ocurriendo, por las consabidas razones de identidad política. Y pretender que las acertadas voces de alerta, que suenan desde las trincheras del diseño produzcan un cambio en la mentalidad política, me parece un poco ingenuo. Creo que la solución, va por el lado de crear instancias de fiscalización y control de la calidad del trabajo de diseño, como concursos abiertos, licitaciones u otros que permitan crear, quizás no un emblema permanente, pero si una tradición en la calidad de los diseños y sus aplicaciones.

Gracias por este artículo, excelente. Debieran leerlo todos los encargados de comunicación de campaña de la América del Sur toda.

En México pasa igual, cada administración antepone su logotipo al escudo de la ciudad, lo cual ya es grave, porque al final, ni nosotros mismos conocemos el escudo histórico de nuestra ciudad.
Además de que el nuevo gobierno tiene prisa por hacer desaparecer toda referencia a la administración anterior, cuando la actual cambia su logotipo le incluye, principalmente, los colores del partido en el poder. Esto es un destructor de la identidad de un pueblo. Es como si el director de una empresa obligara a los empleados a cambiarse el apellido y ponerse el de él.

¿Cuál es la «identidad real del porteño»? Viendo al porteño de 1930, en el porteño de 1950, 1970, 1990 y 2010, ¿cuál es más porteño?
El punto ciego del hombre es seguir considerando, por ejemplo, que como el porteño tiene una «identidad ciudadana» diferente a la de un cordobés, sus funciones, metas, objetivos y obligaciones son diferentes; es decir, que su rol como ser humano es diferente.
El patrimonio simbólico se va a preservar cuando los ciudadanos vivan como seres humanos. ¿Cuál es la identidad verdadera del ser humano?
La conciencia no es cultural, la justicia y sabiduría tampoco.

Muy buen articulo. Pos lo segundo que que tan desafortunado que muchos de estos ejemplos hallan sido logrados con el mayor irrespeto a la continuidad, legibilidad y como decia el autor con algunos desafortunados dibujantes. Me recordo a un concurso que proponia un nuevo concepto en relación al escudo de Colombia a modus de ejercicio hace unos años atras. Una intervencion debe estar justificada desde su porque y el solo cambio de gobierno no deberia ser argumento valido y ante todo su concepto deberia ser entendible y guardar coherencia a sus antecesores y de forma agradable a la vista.

en posadas misiones, pasa exctamente lo mismo, cada gestion hace lo que quiere con el escudo.
Es verdad lo que dice sebastian, que cada gestion tenga su logo, pero me parece totalmente incoherente que esa identidad, suplante un pedazo de historia y una representacion mas cercana a la ciudadanía, como es el escudo del municipio, que en el caso particular de Posadas, es totalmete estético, sin embargo hace mas de 10 años por diferentes gestiones fue desapareciendo casi al punto de la anulación total de la vida de los posadeños

Muchas felicidades y muecho exito los felicito maestor Rubén Morales y espero que nos enseñe mas de usted saludos...


En La Plata pasa algo muy similar con su identidad. Ahora todo es naranja y verde. Lo peor de todo que usan esos colores para todo, por ejemplo para los carteles de las calles y de noche ni se ven.
Me encanto el relevamiento, muy interesante e inspirador.

Un agregado y aclaración. Creo que no está mal que cada gobierno tenga su imagen, de hecho, es bueno porque uno puede identificar, saber quién es el que está comunicando, cuál es la gestión. Pero considero que de ninguna manera pueden usarse esa imagen como reemplazo de la que tiene la Ciudad, Provincia o País, que es independiente del gobierno de turno. Éste es el error que viene ocurriendo en la Ciudad de Buenos Aires. Para cerrar con un ejemplo: la firma de un documento oficial debiera llevar la marca de la Ciudad, no la del gobierno de turno.

Yo insisto en que es muy bueno que se expongan este tipo de abusos gráficos, que lamentablemente no son exclusivos de una región o lugar, aunque he de decir que el caso de Buenos Aires parece ser uno de los más graves. De paso felicito al autor por un artículo tan completo y claro.

Es un clásico, Gobierno entrante marca nueva y vida nueva. Nadie los fiscaliza pues no exsite herramienta legal que los obligue a que en los soportes «oficiales» aparezca tal o cual escudo.
Nuestro caso partcular, Chile, infinidad de marcas país al exterior, mas el gran tongo de la nueva marca de gobierno, esto ya parece chiste.
Es un tema cruzado, si los gobernantes de turno no respetan nuestra historia, la gráfica de por medio, ¿qué más les podemos pedir entonces?

Creo que habría que retomar el rediseño del año 2003. Muy buenas formas y lectura de los elementos que lo componen.

Creo que se debería tomar la información volcada en el año 1997 para no seguir atentando contra la identidad de la Ciudad.

de acuerdo por completo, es inaudito que unos cuantos o uno elija algo tan importante como modificar el escudo que es la identidad de un país, y muchas o todas las veces eligen personas que poco o nada tienen de educación y conocimiento de las raíces que dieron origen al escudo nacional.

Excelente artículo, personalmente acá en México me a tocado ver cosas muy similares en muchas de las municipalidades que conforman nuestro pais... que mal que por cuestiones politicas y de partidos se este cambiando la identidad de las ciudades; esto lo único que hace es crear vicios y desvirtuar el valor historico que la heraldica le aporta a las comunidades. El caso de BAS me parece que ya no debiera ser por que es una capital nacional... imaginense una cosa semenjante en Ciudad de México, Guadalajara???... eso no ayuda en nada adsolutamente...

100% de acuerdo. Es hora de terminar con estos logos gestionales, que nada tienen que ver con la identidad real de los porteños. Es notable como a través de la gráfica se manifiesta el modo representacional en una mirada sesgada, que implica únicamente a una gestión que sin lugar a dudas terminara siendo temporal. No es el único caso.¿Será que los representantes gubernamentales se sienten tan dueños de la identidad institucional que creen poder cambiarla a gusto? La identidad es ciudadana y no propiedad de la gestión. Es necesario como ciudadanos cuestionar y participar sobre estas decisiones.

Muy buena la nota. La respuesta sería: que responde al espíritu de los políticos argentinos, tan de manifiesto en toda la historia. Cada uno que llega al gobierno funda un nuevo pais. Y así estamos siempre en el primer dia.

de acuerdo con sebastián: es impecable el trabajo para el banco central realizado por fontana, con la gestión de marca de dos grandes: chaves y beluccia. pero en ese caso creo que el arraigo cultural era muy fuerte: se trata de la primer moneda, única, hermosa. dudo bastante de la calidad «artística» de, en general, nuestros símbolos patrios (rioplatenses).

los hermanos argentinos sí saben de diseño, y mucho, pero también de porrazos..

me pregunto si una razón de esta «manipulación» de los símbolos, no sea la propia flaqueza de los llamados históricos. ¿qué tan históricos son? ¿qué tan arraigados? ¿cuánto tienen de Patrimonio? ni siquiera es el primer escudo que tuvo buenos aires... primero estuvo el águila negra, luego la paloma, más tarde los barquitos: tal parece que es el mismo proceso denunciado... sólo que más viejo.
es una idea, como verán, soy de montevideo y poco puedo opinar sobre el patrimonio bonaerense. lo planteo más como pregunta que como aseveración. (el escudo de montevideo creo que no lo conoce nadie).

100% de acuerdo con Rubén, no tengo mucho para agregar, más que, si he de dar un buen ejemplo de un gran rediseño tomando en cuenta de verdad la historia de estos casos, los invito a ver el trabajo que realizó Rubén Fontana para el emblema del Banco Central: http://puntoenter.com/como-consultar-veraz-gratis/. En mi opinión es un claro ejemplo de lo que es ser fiel a una identidad histórica y de cómo aplicar un rediseño que mejora y supera al signo anterior con creces.
Espero algún día se den cuenta de que una ciudad o un país van más allá del gobierno de turno.
Gracias Rubén por el artículo

Creo que un rasgo negativo de nuestra profesión es cierta superficialidad.
Existe la tendencia a creer que si algo es bonito y a la moda cumplirá con la función encomendada. Y más aún ahora, si está adornado con discurso eficientista de cualquier raíz teórico - mecánicanicista.
El contenido de este artículo es una clara manifestación.
Una imagen impacta a los ojos, al intelecto y a la sensibilidad de una persona con sus propias precupaciones y deseos; y en un entorno dado. Debemos de a poco ir incorporando la verdadera dimensión de nuestro trabajo, para profundizar la formación profesional.

Alguna vez he reflexionado sobre el mismo tema en torno a la identidad de la ciudad de Rosario y aún no logro tener una opinión definida, pero hago algunas observaciones:
1. La necesidad de «renovar» las identidades visuales, es consecuencia de la «marketización» de las gestiones públicas.
2. La necesidad de cada gestión de cambiar la identidad visual, evidencia nuestra incapacidad de diferenciar gobierno y estado.
3. LA necesidad de «firmar» todo lo que se hace, no es una exclusividad de los gobiernos autoritarios, sino ante todo, un patrimonio de la Sociedad de Mercado.

Estoy de acuerdo con lo dicho por Fernando Escudero. Pienso que la identidad es tan dinámica como el idioma, ambos tienen bases muy bien definidas pero eso no significa que no exista el lunfardo. Tambien he visto que en eventos deportivos hay paises que usan un himno alternativo para evitar los abucheos o que lo canten mascando chicle. Tambien está la identidad y lo que los multimedios nos quieren imponer como identidad cultural: Gran hermano, los programas bizarros, los de chismes de la farándula, etc. Hay otra Argentina y no es la que muestran la prensa y la televisión.

Comparto totalmente la opinión de Rubén Morales. Este tema me recuerda una nota que leí en Clarin hace poco, donde dice que todas las obras públicas deberán llevar el logo de la presidenta!! además de unos carteles de dimensiones extraordinarias que invaden el paisaje urbano. ¿Nos acercamos a paises como Marruecos donde hasta en un baño se ve la figura del Rey???.
Dicha nota la pueden ver aquí:
http://www.clarin.com/politica/gobierno/Todas-publicas-deberan-llevar-Presidenta_0_336566374.html

Muy buen artículo, un gran trabajo de rastreo sobre la historia de nuestra identidad ciudadana.
Fernando, no me parece que la identidad cultural sea transitoria, y menos me parece que el escudo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires este en la esfera de la identidad cultural; me parece que en todo caso estaría en la esfera de la identidad ciudadana. Ademas siguiendo tu razonamiento ¿Por qué no cambiar cada vez que cambian los gobernantes la bandera y el escudo nacional? Las insignias de un pueblo no pueden dejarse libres a los vaivenes de la política de turno.

Esta obsesión actual de los gobernantes de la ciudad por dejar una marca de su gestión modificando la de su antecesor, es patética. Muy bueno el artículo.

¿La identidad cultural es permanente o transitoria? Pensemos en el «Yo» de Ruben Morales a los 4 años, a los 17, a los 30, a los 40... ¿qué «Yo» es más Ruben Morales?
Pensemos en el amor que se tiene a los 4, 17, 30, 40, etc.... ¿qué amor es más «amor»?
La identidad cultural es transitoria, la sabiduría o lealtad o solemnidad de una nación no debe juzgarse desde la permanencia de un símbolo, sino desde la permanencia de una intención recta como pueblo que guía a los soberanos a adorar a Dios, el creador de nuestra verdadera identidad: nuestra naturaleza innata, inmutable.
Saludos

Completo informacion: En 1971/73 fui parte del equipo tecnico de internacion de ferias de Buenos Aires. En las fachadas de los edificios que haciamos se aplicaba un escudo municipal fabricado con fleje de hierro, cuyo diseño era muy coincidente con el «redibujo» de 2003 que se menciona en el articulo. Era la intendencia de Montero Ruiz. Su sobrino, Palito Gonzalez Ruiz, junto a su entonces socio, Ronald Shakespear, diseñaron la simplificacion de rayos azules que se uso como contracara de las señales de transito, y en la papeleria oficial se usaba un dibujo «reventado» del escudo clasico.

Si bien es sabido que con cada gobierno hay una lavada (o manchada) de cara de la ciudad, hay que diferenciar lo que es el escudo y lo que es la identidad que adopta la ciudad en la actualidad. Estoy de acuerdo en la implementación de un isologo que represente la identidad de Buenos Aires, que es muy diferente a lo que el escudo representa. La imagen actual de la ciudad no es más que un rediseño de su identidad, pero no es un rediseño del escudo.

Gran texto. Tema interesante presentado de manera amena y con una redacción impecable. Felicidades.

Muy buen artículo. Coincido 100%, siempre me resultó muy triste ver los rediseños del escudo de la ciudad, realmente creía que eran producto de un trabajo de diseñador o gobierno desinformado de la historia de su propia ciudad. ¿Cómo podian hacer algo asi con el escudo!? Contrario a su propósito, esto aportó a degradar la imagen de la ciudad y su identidad entre los propios porteños. Le quitó valor.
Luego me enteré que el original era el de Garay y me indigné realmente de que mi ciudad no usara un simbolo tan bello y cargado de historia en pos de una modernidad con sabor a na

Ahh! que artículo, gracias miles! valga el cristal de Morales para los diseñadores que olvidan la historicidad y la mitificación de los signos identificatorios. No creo en lo personal que lo anterior sea «mejor» ni que los rediseños deban aclamar «el buen diseño» pero estas propuestas marcan claramente la idea de los sucesivos «delegados» (porque no se a quiene han representado) llegar, tomar el poder, hacer lo que les plazca y luego.. que se arregle el que viene

Muy interesante el artículo. Yo soy de Mendoza, Argentina y hace varios años, recuerdo que una gestión decidió rediseñaro todas las marcas departamentales. También de un día para el otro y por supuesto, la gestión posterior volvio a rediseñar todo. Ahora vivo en Andorra y pasa exactamente lo mismo. Hasta que no entiendan el valor de la marca y lo difícil y costoso que es posicionarla seguirán haciendo estas aberraciones que tan de cerca nos tocan a los que trabajamos en el mundo de la comunicación.

Excelente la historia, excelente la investigación, muy buenas las observaciones y la preocupación de Rubén Morales (muy adecuado apellido, lo digo por sus preocupaciones), pero . . . me atrevo a decir algo en favor de la nueva Buenos Aires. Es hora de un «lifting» para su escudo, se puede partir del original (las naves y la paloma, las aguas tersas y la luz divina) pero bastante agua a corrido. Les puedo contar que en Venezuela se cambió de un plumazo, El Escudo Nacional (el caballo miraba a la derecha y ahora ve a la izquierda) y a la Bandera le pegaron otra estrella. Idea: poner 600 pichones

Me gustaría mucho saber cuales fueron los estudios responsables de las intervenciones de los escudos.

Como cualquier necesidad del ser humano, el deseo de dejar huella y ser reconocido no pasa desapercibido en el ámbito de gobierno, cada quien busca dejar su propio «sello» o «distintivo» al lugar que pertenece o representa, es importante que se tenga una conciencia social de que los escudos son representaciones de una sociedad, y que el poder de ésta sociedad siempre debe ser tomada en cuenta por encima de cualquier cambio que se decida hacer.
Las autoridades en turno de cualquier nivel de gobierno deben ser educadas en cuanto al sentido de que el estado no es una empresa.

Yo pienso que, como la gran mayoria de las cosas en nuestro pais, esto es un tema politico. Simplemente ningun gobierno mira con buenos ojos lo hecho anteriormente, por lo tanto, cuando cambia de gobierno, se cambia todo. Algun dia se daran cuenta de la importancia del pais por sobre la gestion de turno, y se daran cuenta que el escudo de la ciudad no es un tema de quien esta a cargo.

Cuando fui a Buenos Aires hace un mes, vi en muchas partes este logo impreso en un fondo amarillo diciendo «Haciendo buenos aires», y cuando vi después el escudo original, me imaginé que el logo actual es una abstracción del escudo. Pero antes de ver el original, yo inmediatamente me imaginé con las líneas horizontales un mar, y las líneas verticales pensé que eran edificios altos; después me percaté que eran veleros.
Al ver el escudo original, primera vez que veo un escudo casi como una composición pictórica, con todos sus elementos unidos en armonía.

¿Cuáles son las consecuencias de pensar en nuestro obrar como un hacer multiplicador de voces ajenas?
La diferenciación y la personalidad de la marca gráfica no necesariamente se logra con creatividad y originalidad.
Se hace necesario que la investigación basada en las prácticas de arte y diseño sea publicada por quienes la practican.
La denominación marca «dinámica» podría ser más adecuada que «mutante», ya que menciona el «cambio» que evidencia el símbolo sin apelar a la «diferencia» entre sus instancias.
Los símbolos «marcan» las marcas. En el caso de una marca-país sus implicancias simbólicas tienen aún más importancia.
El diseño es una herramienta valiosa para la creación de valor funcional y emocional, que redunda en mejor retorno sobre la inversión de nuestros clientes.
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El diseño nos importa a todos, pero no significa lo mismo para todos. ¡Por fortuna!
Hasta qué punto nos dejamos influenciar por el trabajo de otros. Desarrollar el propio estilo puede ser uno de los logros más gratificantes.
No persigas a tu cliente, deja que te encuentre en línea.
Una selección de ideas del reconocido publicista estadounidense para quien la publicidad no es una ciencia, sino un arte sutil.
Empatía, intuición, colaboración y experimentación son las palabras de turno que están transformando el mundo corporativo en la creación de nuevos productos y servicios.
No todos los diseñadores desarrollamos las mismas actividades; ni mucho menos tenemos las mismas habilidades. ¿Te has preguntado cuál es tu perfil?
Em muitas ocasiões, trabalhar de maneira interdisciplinar é a melhor opção para o profissional de design.
El nuevo escudo de la Ciudad de Buenos Aires motiva una reflexión respecto a los diseñadores y el respeto por el patrimonio cultural e histórico.
La mayoría de las marcas se rehusan a aceptar cualquier clase de limitación en su imagen y personalidad.