Es preciso comprender que el marketing, aquella máquina generadora de ideas de comercialización, no podrá funcionar nunca correctamente si no incorpora a su mecanismo racional ese importante tornillo que permitirá activar eficazmente la atracción en el punto de venta. Es por esa razón planteo dos puntos claves de esta situación: por un lado, la necesidad real de aumentar el nivel de coparticipación de los diseñadores durante todas las etapas previas al lanzamiento y, por el otro, la necesidad de que el conocimiento técnico básico que subyace en la práctica proyectual sea dominado con mayor precisión por parte de los mercadólogos.
Si tomamos esta verdad y la trasladamos al mundo del marketing, deberíamos sostener que para lograr triunfar en las estrategias comerciales es precisa una absoluta sinergia entre sus protagonistas. Ahora bien, ¿el diseño o, mejor dicho, el diseñador, es considerado relevante para quienes tienen a su cargo el destino de una marca? Es condición de aquellos que ocupan puestos de liderazgo dentro de las compañías conocer mínimamente la función que desempeñará cada integrante de su equipo. Esto es fundamental si se pretende poder mancomunar sus conocimientos y conducirlos con idoneidad hacia resultados exitosos. Si esta afirmación es correcta, y si consideramos cómo se manejan actualmente los procesos de diseño, entonces podríamos inferir que el diseñador jamás será visto como una parte importante del grupo, ya que no hay un interés concreto por saber de sus limitaciones técnicas, ni sobre sus necesidades de tiempos creativos, y ni siquiera resulta relevante la opinión que cuestione el encargo concreto.
Para que esta situación se revierta, para que los diseñadores obtengan la integración tan deseada y los marketineros sean capaces de ejercer sobre ellos una dirección criteriosa y eficaz, deberán poner énfasis en la capacitación. ¿Aprender a diseñar? No. ¿Comprender lo que subyace al mundo del diseño? Sí.
El inconveniente más grande que tiene esta propuesta es que nadie quiere formarse en aquello que considera irrelevante. Es por ello que en el mundo racional de los negocios, todo lo vinculado a lo estético es tildado muchas veces de superficial. Todos pueden opinar sobre diseño, todos conocen lo que es lindo o feo. Entonces, ¿para que saber más?Los números estimados de rentabilidad, los análisis de procesos y tantos otros pasos mantienen tan ocupado al profesional de marketing, que opaca y hasta anula cualquier discusión seria vinculada a equilibrios compositivos, paletas cromáticas, capacidad de reproducción, etc, etc. Para ser totalmente sincero, debería decir que esas discusiones no desaparecen por completo, sino que afloran como opiniones informales entre un selecto grupo de personas (entre las cuales no se encuentra el diseñador) y que son conducidas bajo un absoluto desconocimiento técnico y práctico.
Si bien es cierto que el marketing recurre cada vez más a los diseñadores y expresa una genuina alegría cuando la pieza logra cumplir su objetivo comercial, la realidad es que el método utilizado para alcanzar ese fin es azaroso y puede resultar hasta contraproducente. El escueto diálogo que hoy mantienen gran parte de los mercadólogos con los diseñadores podría sintetizarse, tristemente, en algunas de las siguientes frases: «Poné verde», «Sacá la placa», «Mové el texto», «Cambiá la letra», «Juntá el logo de la opción 2 y unilo al de la opción 4», etc, etc. ¿Surge en esa cantidad de solicitudes un espacio para el intercambio de opiniones? Por supuesto que no. En efecto, al marketing le falta un tornillo y es, en esa ausencia, en esa desconsideración cotidiana, como se desarrollan hoy en día gran parte de los diseños que pretenden conducir a una marca hacia su liderazgo.
Uno solo, ni más ni menos. Si consideramos que el diseño será, en definitiva, la cara visible de la estrategia comercial, entonces podríamos acordar que estamos frente a uno de sus componentes más importantes, cuya falla podría representar un ejemplo de inoperancia desastroso. En otras palabras… ¿cuántos profesionales del marketing estarían capacitados para comprender los riesgos de una fotocromía en una tirada masiva o contarían con el conocimiento suficiente como para exigir que los artes contengan demasía a la hora de imprimir? Sin dudas muy pocos. Y lo grave de estos ejemplos es que, aunque los conocimientos mencionados parezcan ser simples cuestiones técnicas plausibles de ser ignoradas, en realidad, el desconocimiento de estos «tornillos» podría desencadenar en situaciones lamentables que conduzcan a grandes perjuicios económicos para las grandes compañías. (El uso de fotocromía puede afectar negativamente la estabilidad cromática de una «gran tirada», y la no aplicación de demasía podría generar, desde zonas carentes de impresión, hasta la eliminación de texto legal valioso que daría por tierra cualquier posibilidad de incursión del producto en el mercado).
Como dije, el saber posibilita el control. Pero para que esa afirmación sea totalmente realista, es imprescindible que ese conocimiento sea encausado, es decir, que el proceso de diseño se sostenga mediante una metodología organizada basada en pasos concatenados que conduzcan al objetivo final establecido. Esta dirección, este establecimiento de orden del trabajo creativo, debe ser una responsabilidad ineludible del marketing. Un ejemplo de proceso ideal, a mi juicio, podría resumirse del siguiente modo:
Como expresé anteriormente, las etapas enunciadas se enriquecerán mucho más cuando las solicitudes, argumentaciones y decisiones expresadas por los profesionales del marketing estén en sintonía con el saber proyectual. Vuelvo, entonces, a poner énfasis en la incorporación de conocimientos técnicos y estéticos básicos que aumenten su capacidad de comprensión y mejoren su «calidad» de juicio cuando se hallen frente a un diseñador y a su propuesta de diseño. Para ilustrar esta falencia cognitiva, responderé a continuación habituales cuestionamientos vinculados a nuestro «metié», y cuya ignorancia provoca en los mercadólogos desde un importante estado de crisis, hasta la inmovilidad más absoluta. Todo esto, precisamente, en un marco en donde la inmediatez de acción resulta fundamental.
Abarcar todos los «yeites» de nuestra profesión en este artículo sería imposible y tampoco es mi objetivo. Lo verdaderamente relevante es que los términos que encierran estos saberes («Resolución», «EPS», «Editables», «Channels», «Layers», «PDF»), deben ser incorporados por los equipos de marketing para poder acompañar de manera idónea el proceso de pensamiento de los diseñadores, desde el inicio (cuando se le provee al profesional con los materiales adecuados para emprender un diseño) hasta el final (cuando se revisan las pruebas color provistas por la imprenta y el posterior control en el pie de máquina).
Afortunadamente, las empresas van descubriendo que sus equipos de marketing requieren de una mayor formación para potenciar su capacidad comercial. Desgraciadamente, sus políticas de capacitación no ponen las temáticas gráficas en lo alto de sus preferencias. Insto a través de estas líneas a que las grandes compañías revean tamaño error. Dependerá de ellas entender el estrecho vínculo existente entre marketing y diseño, y mejorar su interacción a través de la organización de cursos impartidos por comunicadores visuales idóneos, combinados con la visión de muchos otros integrantes de la cadena proyectual (imprentas, proveedores de insumos, envasadoras, etc).
Máquinas generadoras de materias primas azarosas, mecanismos sin tornillos, así se comporta el marketing en muchas ocasiones, al ignorar a un partner cuya influencia puede resultar vital en la imagen de un producto o servicio. Si bien es entendible que marketing y diseño son profesiones separadas con terminologías propias y funciones específicas, también es verdad que ambas poseen un objetivo común, que es lograr lanzar del mejor modo posible un producto. Para ello, resulta indispensable rever la metodología aplicada hasta hoy. Y, si lo expuesto en esta líneas resultara verdadero, entonces poner en práctica una sinergia básica, es decir, un interés creciente de ambas partes por funcionar de modo integral en pos de resultados exitosos. Por último, destaco el rol de las empresas en este objetivo, las cuales deben emitir una bajada «desde arriba» que estimule más intensamente a sus equipos de marketing a empaparse de la terminología proyectual y a crear espacios de diálogo con sus proveedores de comunicación.
Tres palabras pueden hacer la diferencia: «Hacer sentir parte». Esa visión, sin duda alguna, constituirá la materia prima con la que, juntos, podremos dar origen a una nueva generación de máquinas, más funcionales, más eficaces… y sin ningún tornillo faltante.
Publicado el 26/12/2011

Considerando lo expuesto, sería de lo más recomendable que si bien el Marketing aborde su relación con el diseño de distintas maneras, el Diseño y sobre todo los Diseñadores estén abiertos al trabajo mancomunado y sus aptitudes sean recíprocas. El Marketing nos necesitaría tanto como nosotros lo necesitaríamos a él.

Creo que son complementarios y no subordinados entre si. Las personas que hacen uso del diseño y/o del marketing son quienes tienen que vislumbrar esa relación para llegar a un objetivo.

Excelente metáfora. Lamentablemente, por mas que duela reconocerlo, todavía el Diseño (por lo menos en su relación con el Marketing) es visto como una actividad cosmética y menor. No se la valoran los conocimientos específicos del Diseñador. Y eso que para recibir el título hay que estudiar durante 4, 5 años en una universidad...

Para mí, es al revés. El diseñador ahora enfrenta nuevos retos, uno de ellos, es agregarle «ese tornillo» para hacerlo más competitivo y completo profesionalmente.

También creo que en muchos sitios al diseño le falta un tornillo y es justamente el de MKT, digamos que la otra cara de la moneda. Llegan clientes con cosas muy poco definidas y esperando que uno tenga verdades. Las verdades se construyen y para eso se necesita tiempo, información y sobre todo un objetivo. Realmente creo que el trabajo de MKT siempre tiene en cuenta esto, un objetivo, muchas veces económico pero lo suficientemente definido para poder tomar una dirección, cosa que según yo hace falta en muchas propuestas de diseño.

Hermano lo felicito; a dado en el clavo, referente al articulo es muy bueno y tiene que existir esa quimica, para que pueda funcionar. en el mercado todo tiene relacion.

La frase es buena. Sin embargo ¿podríamos decir que al diseño le falta un tornillo y que éste es el marketing? ¡sería subordinar el marketing al diseño! no lo perdonarían nuestro amigos marketineros. En esta analógía la maquinaría no lo es el marketing, sino la empresa. Pienso que a las empresas les faltan varios tornillos, uno el diseño y otro el marketing. En este artículo se confunde el conjunto por alguna de sus partes. «una máquina funciona por la correcta interacción de todos sus componentes» ¿qué parte es más importante? creo que la interrelación de todos es lo más importante. ¿No creen?

Es importante diseñar soluciones gráficas eficaces, no cosas bonitas. También desarrollar o aplicar sistemas que ayuden integralmente al proceso de creación, basados en los estudios e información disponible sobre la materia, en este caso existen organizaciones como AIGA(www.aiga.org/) que se encargan de brindar ayuda en ese sentido.

Para Bonsiepe el interés central del marketing está fijado en el punto de venta. Es su especialidad. Pero recomienda mantener presente una diferencia no despreciable: una cosa es aceptar el mercado (y la venta) como realidad, y otra cosa es entronizarlo como única realidad, y justamente el diseño se resiste a una interpretación unidimensional o al discurso único. Por otro lado parte de la culpa de que esto ocurra radica también en el hecho de que los diseñadores pecan de cierta autosuficiencia y sobrevaloran su importancia.

También se puede invertir, si los diseñadores nos capacitamos y conocemos algunas herramientas del marketing también podremos hablar de igual a igual, generar empatía y sinergia con el equipo.

Lei el articulo y todas las opiniones...algunos marketineros se defienden, pero esto es una realidad del día a día en el trabajo del diseñador, no cabe duda que el equipo interdiscipliario trabajando en conjunto siempre traerá mejores resultados, a las compañías y sus marcas.

Yo resumiría todo esto en «comunicación profesional», y digo profesional por que no es solo transmitir o recibir información sin mas ni mas. Cualquier equipo de trabajo, independiente del área en que se desempeñe (en este caso mercadeo, diseño y publicidad), requiere de una adecuada comunicación, donde todo sea expuesto de forma clara y con caracter conciliatorio. Esto ayuda a obtener el mejor resultado en cualquier proyecto y por ende, la total satisfacción del cliente. En fin, tanto para diseñadores y publicistas, no es el que se dice, sino como se dice y que tan claro es.

Hola, soy publicista de carrera, sé algo de marketing y la vida me ha llevado a estar en el bando de los diseñadores. El artículo aparte de encontrarlo genial (desde la visión de un diseñador) resume lo que al menos acá ocurre muchas veces (sin generalizar), y no lo tomo como crítica a los marketeros sino como creo la intención que ha tenido Adrián, que es hacer una reflexión sobre la importancia del trabajo colaborativo (rescatado en muchos comentarios) que es lo que debe primar ante todo. Entendernos y ayudarnos unos a otros es clave. Rescato eso para diseñadores, marketeros y publicistas.

Interesante artículo. Muy interesante para ser publicado en un foro de marketing! Saludos

Hola! Qué tal? Este tema me llamó mucho la atención debido a la polémica que genera, he leído todas las opiniones que por cierto son geniales y me dí cuenta de algo en lo cual todos están de acuerdo tanto marketer@s, como publicistas y diseñadores «hay que trabajar en equipo», si bien es cierto que el texto apoya un poco más al diseñador, creo que el verdadero sentido es sentarnos toooodas las áreas inmiscuidas en «X» proyecto para comunicarnos internamente y así saber comunicar el mensaje de nuestros clientes de una manera eficaz y que venda, que ese es el verdadero objetivo. Saludos!

Hola soy diseñador gráfico creo que este es un tema muy amplio, en lo particular me eh topado con Mercadologos en mi trabajo, y creo que muchos (si no la gran mayoria de ellos) desmerita el trabajo del diseñador gráfico, sin embargo no se dan cuenta que todos vamos de la mano, tenemos que entender que el publicista, mercadologo o diseñador, no puede realizar el trabajo por separado, todos somos un equipo y como tal tenemos que trabajar así para logra mejores resultados.

que sería de nosotros los publicistas sin un equipo de diseñadores y viceversa para generar campañas efectivas. La esfera del diseño gráfico, otrora llamado publicitario y con licenciatura en comunicación visual, es un tema bastante especial para los equipos de marketing, ya que como profesionales gráficos velar siempre por lo estético y perder de vista parámetros comerciales, que no hacen otra cosa que indicar un camino probado, el cual es ser minimalista y reducir por ejemplo la cantidad de elementos e información que algunos diseños conllevan. Este punto en particular es duro de comprender.

Hola a todos, soy licenciado en marketing (especializado en comunicación) y muchos de los comentarios que leo, son míopes, es la mirada de una parte (subjetiva) y no del todo (universo).
Buenas y malos profesionales hay en todas las carreras, tanto en marketing como en diseño, no tiene que ver con la carrera, tiene que ver con la vocación de cada individuo, generalizar es cómodo, pero no es real.
El área de marketing existe para (o su función es) «crear/ generar valor de marca». Todos las disciplinas que colaboren con esto, son contempladas por el marketing.
Gracias!
Saludos.

En la Universidad donde soy docente, dentro de la carrera de marketing se desarrolla lenguaje y técnicas de diseño. A puntando a la importancia de la estética de la Marca (identidad e imagen). Esto es un paso previo para la comprensión del Branding, ese valor intangible y tan poderoso que tiene la marca.

Debemos recordar una cosa simple, el mercadólogo es un vendedor, por ende vende mejor su carrera que nosotros, al conocer casos de colegas en distintos países las problemáticas locales al respecto son muy distintas.
En el caso de México se nos olvida el aspecto del nepotismo, la mayoría del empleo es dado a personas cercanas, recomendación y se evita trabajar con desconocidos a menos que sea sumamente necesario, realmente la calidad del trabajo en la mayoría de los casos no importa siempre y cuando se entregue a tiempo, de allí que sean pocos despachos los creativos y exista este sectarismo.

Importante aporte a la eterna y poco funcional piramide entre marketeros, publicistas y diseñadores. Al final todos deben apostar por el bien de cada cliente. Un saludo ;)


Excelente! No pudiste describir la discriminación del equipo de mercadeo en cuanto al diseño. Existe en Colombia otro caso interesante y es el de la publicidad. Los publicista en Colombia desmeritan el trabajo del diseñador a tal punto que no haya un excelente trabajo en equipo. El exito esta en la unión del equipo de mercadeo, publicidad y diseño con un mismo objetivo: Comunicar!

ESPECTACULAR, LA REALIDAD PAN DE CADA DÍA, sobre todo por que los marketeros backofice, desconocen el proceso, pero mas delicado aun, el pensamiento y proceso de desarrollo de una pieza q finalmente debe responder a una solicitud de comunicación y ser en los finales de los finales el rostro visible de toda estrategia y objetivo comercial.
Muy bien Adrian P. Felicitaciones.

Muy bien Adrián, resumiste lo que nos ha sucedido a muchos. A riesgo de sonar un poco fascista, creo que muchos marketinian@s (y en especial ellas) toman ventaja de su posición privilegiada, no para hacer mejores productos sino para ell@s quedar mejor, sentirse grandes «ejecutiv@s» y escalar de posición en su empresa.

Me parece Gabriel que tu comentario «quejoso» del tema además de injusto es muy poco constructivo. Tanto diseñadores como marketineros tienen sus limitaciones y sesgos, el marketinero con su soberbia y postura «yo se lo que realmente importa, que es como ganar dinero $$» y el diseñador en su rol de artista incomprendido, muchas veces también subestimando al resto.
Como dice Gisela la clave está en pensar en equipos multidisciplinarios y con esto no digo nada nuevo, es totalmente posible y hay sobrados casos de éxito. Pensemos en como lograrlo, no en lo complicado que podría ser.

Si bien es cierto poco a poco el diseño gráfico cobra el verdadero valor y reconocimiento que debería tener implícito, como diseñador creo que todos necesitamos de todos y dentro de nuestra rama los mercadologos, publicitas y nosotros diseñadores gráficos tenemos que trabajar de la mano y ver que juntos logramos más. Cada uno desempeñando la función correspondiente sin menospreciar el trabajo del otro. El resultado final no es para satisfacer nuestros gustos, es proyectar o comunicar de manera funcinal lo que cada marca, empresa o producto requiere.

El gran problema que tiene el marketing es ese deseo de «ir por todo», de creer que un curso de un par de años te da título para opinar y decidir en cualquier ámbito profesional (publicidad, diseño, etc). Otro problema es que desconocen la diferencia entre mera comunicación y diseño. Si consideramos que el diseño es la «intencionalidad poética de la función», creo que el rol del diseñador es el de concebir lo funcional dentro de un marco «poético»: todo auto funciona pero me compro el que me gusta. Por eso el rol del diseñador es fundamental en lo que respecta a lo atractivo del producto.

Hay un problema de base y es el grado de compromiso que tienen o no los diseñadores en el proyecto del que forman parte. Creo que en ningún equipo se puede obviar la presencia y colaboración de un «tornillo» que aporta y que da una visión desde la globalidad de la realidad y la meta del proyecto, sea este de lo que sea. Digamos que nadie que se considere un mero tornillo puede ser pasado por alto. Ahora, darle al diseñador un status per se distinto al que tiene como elemento del equipo, no me parece. Creo que el enfoque multidisciplinario es crucial y ya se entiende cada vez más en los grupos.

Gracias Adrián muy buen artículo. Hace varios años atrás estudie marketing y diseño ya que siempre sostuve que iban de la mano. Hoy me dedico al diseño y saber de marketing me hace mucho mas fácil el trabajo. Siempre recuerdo la frase GOOD DESIGN IS GOOD BUSINESS. Nunca dejo de hacer enfasis en la estética ya que la belleza es un lenguaje universal y un diseño bien resuelto comunica universalmente y el marketing se convierte en una herramienta de logistica y estrategia.

Más allá que es cierto el planteo de la nota (inclusive bastante obvio) hay también que reconocer que en los últimos años ha habido una gran integración y valorización del DISEÑO en muchas empresas líderes, y no solo del diseño gráfico sino del diseño y la estética en general.
Hay muchas marcas donde el DISEÑO resulta clave en su estrategia comercial, como es el caso de APPLE, NIKE, BMW por citar sólo algunas. Por eso me parece un poco ingenuo pensar que para los «no diseñadores» el diseño se limita a feo o lindo, y que tiene poco valor en los negocios.
Aclaro, yo hago marketing.

También se puede invertir, si los diseñadores nos capacitamos y conocemos algunas herramientas del marketing también podremos hablar de igual a igual, generar empatía y sinergia con el equipo.

Les deseo unas felices fiestas a todos y gracias Foro Alfa por brindar este necesario espacio de dabate y opinión.
Que bueno saber de vos Sebastian!!! Un abrazo grande!!!

Yo pongo énfasis en la frase - «Todos pueden opinar sobre diseño, todos conocen lo que es lindo o feo.«- Creo que resume eficazmente una problemática, que NO solo ocurre en la relación DG-MKT, sino que es mucho más abarcativa y tiene que ver con la relación DG- resto del mundo (tanto profesional como informal). « Todos son diseñadores». Años que el diseñador viene bregando (trabajar con entrega, esfuerzo e interés) por un lugar respetado como profesional y creo que pasarán muchos años más para lograrlo.
Un abrazo a todos los colegas, Adrián en particular y a todos los marketineros.


Las posturas antagónicas entre disciplinas no ayudan en este caso, la deinformación acerca de la profesión de al lado y los juicios a priori, caracterizan equivocadamente los tramos de responsabilidad en un proceso eminentemente colaborativo, y finalmente la poca claridad de los objetivos perseguidos en dicho proceso. han permitido la situación descrita en el articulo ( siendo el agravio en cualquiera de los dos sentidos ) Desafortunadamente esta situación se deriva de enfoques individualistas y expectativas lejanas a la realidad originadas en la educacional profesional y previa

Estimados, yo hice la inversa.... siendo diseñador me busqué laburo como Responsable de Marketing y chau pinola... ahora que los marketineros trabajen para un diseñador y no a la inversa! Enttre nos: a los genios del MKTG nos se les cae una idea... así que tranquilos, ninguno de estos es más que un designer.....

Lo mismo digo «alreve» ... que creo que es el principal problema:
A los diseñadores les falta (mucho) marketing. Tomando el texto de arriba, la «contracara» sería la siguiente:
«Los marketineros —en ocasiones ignorados y subestimados por los diseñadores— pueden convertirse en aliados estratégicos.» Y agregaría:
«En el diseño, todo nace en la identidad, en la marca ... por lo que es imprescindible que el diseñador trabaje en equipo con marketing.«
Es sorprendente lo mal que se aborda el marketing en la educación de diseño.
Propongo: Multidisciplina 1 + 1 = EQUIPO (Service Design Thinking)

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